Hola paisanos y amigos del blog:
Asociación Departamental Piurana de Lambayeque el blog.,con gran regocijo, empezamos ahora a describir la gran obra poética de
Florencio de la Sierra,como tengo en mi poder la última de sus obras :
LA DANZA DE LAS SERPIENTES, editada por Ediciones
FOLKLORE.- Al servicio del Arte y la Cultura 1,963. Poemas.- Por primera vez en mi vida voy a intentar ser un lector literario sin tener las cualidades y la preparación adecuada, pero si tengo un espíritu aventurero y muy entusiasta que unido a mi Ángel de la Guarda me acompañan a decifrar la maravillosa creación literaria del Gran Poeta Ayabaquino :
Florencio de la Sierra; pero antes debemos leer el Prólogo a esta brillante obra :
LA DANZA DE LAS SERPIENTES:
P R Ó L O G O.-
FLORENCIO DE LA SIERRA añade un título más a su calificada producción de escritor ofreciéndonos, en esta vez, su poemario “
LA DANZA DE LAS SERPIENTES”, nueva expresión de su canto recio y punzante que abreva en la fuente telúrica del ande piurano y se hace mensaje por el hondo contenido social que irradia.
Al dar a estampa su nueva obra literaria, nuestro poeta deja una huella más de su hacer intelectual preocupado por el hombre en su crucifixión de injusticias; encariñado con la lejana tierruca en dualidad de vivencias y abandonos; blandiendo su protesta pugnaz y avanzando siempre, tesoneramente, por la ruta nueva de la Humanidad.
Cabe por eso un esquemático señalamiento de su indetenida labor espiritual, refiriéndonos en primer término a la jornada todavía heroica en nuestro país; la de mantener abierta una tribuna para el pensamiento peruano, más allá de las banderías, los financiamientos y los intereses. Porque, eso es la revista “
FOLKLORE”, que dirige y edita desde 1942 y tras la que con su contagiante entusiasmo concita el concurso de un grupo de intelectuales y escritores peruanos y del extranjero. Faena esforzada que puesta al servicio de la ciencia y arte folklóricos, no sólo en dimensión nacional sino en ámbito de continente, encierra valiosa y primigenia documentación de las manifestaciones de ese carácter correspondientes al rico y múltiple venero de nuestro país y de los pueblos de América.
En “
FOLKLORE” está, también una de las facetas de su vocación de escritor, traducida en la serie de trabajos folklóricos que con veracidad de exposición ofrece en sus relatos, cuentos, estampas y tradiciones, referidas la mayor de las veces a su tierra natal
Ayavaca, o cosechadas, otras, en su incansable andanza por las distintas y distantes esquinas de nuestro Perú.
Y están, además, sus primeras páginas poéticas en las que apunta ya su hondura de pensamiento y su sensibilidad por el qué y el hacía dónde del Hombre. En las que se asiste a la fiesta del paisaje y la cosecha; a la ternura del romance campesino; a la escena indignante de los feudos, o a la angustia y la protesta de las gentes enclavadas en el Ande.
Y así cobrará aliento la estrofa de su “
CANTO A MI TIERRA AYAVACA”, que publica en 1944, en homenaje a ese “allá donde las estrellas columpian su luz entre el viento que silba a la puna”; a esa “terracota de hombres que crecen a la sombra de los relámpagos”. Poema donde el verso de
Florencio de la Sierra se hace silabario del recuerdo, el amor y la arenga para la tierra y sus hijos” que pronto habrán de disparar sus hondas de protesta sobre el cóndor que devora el blanco rebaño de sus llanos y cordilleras”.
Emprendido ya el vuelo, con el rubro de “
AULLAN LOS PERROS”, entrega a la bibliografía nacional su primer libro de poemas en donde bulle la rebeldía de una estirpe andina” por cuyas venas corre a torrentes la púrpura más antigua del sol”; de una raza que insurge macerada en dolor y angustia, altivez y orgullo y que “al pie del Yantuma tiene grabada su gloria con un solo grito de sangre”. Expresión poética en la que
Florencio de la Sierra siente al indio” como una nota musical que añora en todas las flautas del Ande”. Y al mismo tiempo, trazo veraz de la feudal tragedia serrana donde aún está fresco el recuerdo de cómo “a cuatro estacas se retuerce la voz ensangrentada del cholo Jacinto”, por la que seguramente aúllan los perros “destrozando las vestiduras del silencio, que de infinito y solitario, tiene color de pesadumbre”. Más sobre esta miseria y dolor de serranía, nuestro poeta levanta el optimismo por “la unión sin fronteras de la que crecerán millones de espigas libres para las bocas resecas” anunciando el mensaje por el que “la alegría será más grande para los niños que sostienen en la Rosa Náutica de sus dedos la esperanza de este siglo”.
Pero
Florencio que lleva muy adentro la imagen y la expresión de su sierra, dedica a ella la estampería lírica de sus “
CAPULLOS DE ROCIO”, donde vierte su sentimental espíritu eglógico, llegando a cada uno de los elementos de la naturaleza, de los que nos ofrece la figura limpia y sencilla no sólo de su materialidad, sino del “
ánima”, que parece alentarlos en el panorama andino de las lomadas y vertientes, punas y quebradas, puquiales y jalcas, caminos y chacaríos que muestran el variado matiz de la alborada y los atardeceres, de la primavera y los otoños, en los lampos de luz, en la meditación del silencio o en el sugerente misterio de la noche y las estrellas, el árbol y las sementeras.
En la prosecución de su obra llega ahora con “
LA DANZA DE LAS SERPIENTES”, poemario que en hilbán autobiográfico de sus estrofas anota “ el canto de querencias antiguas” y “ el amor profundo a las sementeras” donde “ los indios amanecen como monolitos de centinela al pie de los horizontes de la tierra”, acercando el oído a “los arpegios musicales del agua” y permaneciendo “donde el gesto del hombre ofrece el aliento de su sangre para que la fragancia de la cosecha sirva a toda hora a las bocas laboriosas del mundo”.
Trabazón poemática que consigna la requisitoria contra el mal social de la conducta apócrifa y mendaz, egoísta y negativa de la jauría que ladra su envidia y teje su urdiembre maledicente cuando no se avala lo que usurpa y explota o cuando no quiere aceptar que el grano modesto llegue a florecer. Esquema para los nuevos caminos del hombre más allá de todo aquello de lo que, aunque haya pretendido herir, es mejor alejarse por “las huellas azules del olvido”, porque hay que redoblar el hacer urgente que nos toca hasta que “la siembra del árbol de los siglos multiplique la semilla de los niños en todos los horizontes hermanados bajo el fulgor de una sola estrella”.
Así la obra de
Florencio de la Sierra, en la que su expresión poemática exaltada, condolida y tierna, rompe muchas veces los cánones normales, retorciéndose como la topografía misma de las cordilleras o el laberinto de los matorrales, desmayándose como el paraje yermo de las cumbres o desbocándose como el dispararse de los caminos caprichosos y cimbreantes, pero que en conjunto nos dan la belleza recóndita, inmaculada y virgen en la que se deleita el alma, y aparece la ruta troncal en el tránsito del hombre.
Edmundo Cornejo U.
El POETA AGREGA :
Umbral aborigen:
Antes que la imagen del
crepúsculo se oculte en al posada de
la noche, seguid las huellas trazadas
por el serpentear de las neblinas y el
afán primitivo del aguacero. Por don-
de tan solo ronda, el rumor del viento.
Entonces, sin temores, abrid la fronda
rústica de esta siembra: Huella del
hombre por los caminos agrestes del
tiempo...............
Florencio de la SierraIntroducción.-El poeta nos entrega su maravillosa creación poética con números romanos cada una de sus poemas; justo el Número I ,nos conduce a un paraje de la sierra ayabaquina, nublada y con aves que levantan vuelo, donde el cóndor deja su huella y con la cómplice llovizna hay un conjuro de silencio que nos lleva a un amparo romántico de la luna, con ventisca y aguacero silba una canción en la siembra fecunda con la compañía de los pastores con sus horizontes y leyendas. Ahora leamos...............
--------------------- I ------------------Esta tarde olvidada por la neblina
plúmbea y solitaria del otoño,
la celebro con la misma inocencia
de las aves que en su infancia
perdieron el follaje maternal del nido;
de aquellas hermanas peregrinas,
cuando sin destino levantan vuelo,
en la esperanza de sus alas llevan
la ruta trazada por la brújula del viento,
las huellas que el cóndor deja,
en el paraje del silencio y la nieve.
(De cerca sigo el rumor de esta aventura,
de las aves que se empequeñecen,
se acurrucan en el primer árbol
donde el vigía de la noche
su luminar de estrellas ofrece)
Y la celebro con la misma sencillez
de la llovizna que sin fronteras
alegre canta en el aprisco;
la festejo con la visión panteista
de los pastores que se reclinan
sobre la hierba salpicada
de crepúsculos y neblinas.
(Entre el viento que arrecia
el frío de inhóspitas montañas;
al conjuro del silencio en las alturas;
al amparo romántico de la luna
de la ventisca y el romance del aguacero
que alegre silba la canción
verde y fecunda de la siembra,
me siento tan igual a los pastores
cuajado de horizontes y leyendas.
Mis queridos paisanos ayabaquinos al leer esta creación literaria, que es una reivindicación a nuestro querido poeta
Florencio de la Sierra, aún hasta ahora es olvidado por la Literatura Peruana, espero sus comentarios, les prometo que cada poema será presentado con un pequeño comentario , que ustedes deben mejorarlo con su opinión.
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
ayabaca@hotmail.comayabaca@gmail.comayabaca@yahoo.com