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Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., a Revista National Geographic, nos entrega un reportaje, sobre los sobrevivientes de las explosiones atómicas en Hiroshima y Nagasaki, a quienes se les conocía como: "Hibakusha", que siendo naturales de esas ciudades sufrieron una cruel discriminación por temores infundados que ellos transmitían enfermedades contagiosas, su marginación fue tal que no podía contraer matrimonio, y lo que es, peor eran despedidos de sus centros de trabajo por temor al contagio de enfermedades.... siga leyendo.............
Una columna de 6 kilómetros de altura se eleva desde la zona cero sobre las ruinas de la ciudad de Hiroshima. La fotografía fue tomada por George Caron, artillero de cola del Enola Gay a quien le dieron una cámara en el último momento y la cual disparó a través de la ventana de plexiglás de su puesto de combate.
Foto: AP / US Air Force
Hiroshima, totalmente destruida por la bomba atómica arrojada por Los Estados Unidos el 06 de agosto de 1,945.
En esta foto proporcionada por el Cuerpo de Ingenieros de EE.UU., se pueden contemplar las heridas de una de las víctimas de la primera bomba atómica. La fotografía fue tomada en el departamento de Ujina, en el primer hospital provisional del ejército japones en Hiroshima. Los rayos térmicos emitidos por la explosión quemaron el patrón del kimono de esta mujer, los cuales quedaron grabados sobre su espalda.
Foto: AP/ U.S. Army Corps
Nagasaki, la segunda bomba
Una columna de humo ondulante en forma de seta se eleva a kilómetros de altura sobre la ciudad japonesa de Nagasaki. Fat man fue lanzada 3 días después del ataque sobre Hiroshima, acabando instantáneamente con la vida de 70.000 personas. Otros miles morirían después a consecuencia de la radiación.
Foto: AP
Para quienes sobrevivieron a las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, su tragedia no terminó con la guerra: la sociedad creía que las enfermedades debidas a la radiación eran contagiosas y durante décadas tuvieron que ocultar su pasado.
Periodista especializado en historia, paleontología y mascotas
Cuando el 6 de agosto de 1945 la primera bomba atómica arrasó Hiroshima y, tres días después, otra devastó Nagasaki, decenas de miles de personas murieron al instante. Pero hubo quienes sobrevivieron a la onda expansiva y a las posteriores secuelas inmediatas. A estos se les llamó hibakusha, “supervivientes de la explosión”. Sin embargo, la posguerra les reservaba una carga adicional, invisible pero demoledora, de estigma y marginación.
Los hibakusha, además de arrastrar secuelas físicas y psicológicas, se encontraron con un estigma que afectaba a todos los ámbitos de su vida. La ignorancia sobre los efectos de la radiación alimentó mitos persistentes: se les consideraba enfermos crónicos, incapaces de trabajar normalmente, y se creía que podían transmitir enfermedades a sus descendientes. Estas creencias, aunque científicamente infundadas, se reforzaban con el temor a lo desconocido y el silencio institucional de la posguerra.
Una marginación que duró décadas
En los primeros días tras el desastre, los hibakusha fueron vistos con una mezcla de compasión y miedo. Pero en los años que siguieron, esa compasión inicial se fue diluyendo, dejando paso a una marginación estructural. La gente común no entendía qué era la radiación, y pronto corrió el rumor de que los supervivientes podían contagiar enfermedades o que sus hijos nacerían con malformaciones.
En el mundo laboral, ser identificado como hibakusha podía significar la pérdida inmediata de un empleo o la imposibilidad de ser contratado, sobre todo en poblaciones pequeñas donde todo el mundo se conocía. Y en lo personal, las dificultades para contraer matrimonio eran frecuentes: muchas familias rechazaban la idea de que uno de sus miembros se casara con un superviviente por miedo a “contaminar” la línea familiar.
Estos prejuicios, aunque sin base científica sólida, se extendieron rápidamente y el silencio forzado se impuso. Ante este panorama, ocultar el pasado se convirtió en un mecanismo de supervivencia social: muchos hibakusha ocultaban su condición para evitar perder un empleo o ver rechazada una propuesta de matrimonio, y no pocos cambiaban de ciudad o mentían sobre su lugar de nacimiento para borrar cualquier vínculo con Hiroshima o Nagasaki.
Esta discriminación velada se mantuvo durante décadas y no empezó a remitir hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX, cuando los hibakusha comenzaron a organizarse, compartir sus testimonios y exigir reconocimiento y apoyo del gobierno japonés. Sin embargo, el daño social ya estaba hecho: muchos habían pasado la mayor parte de su vida escondiendo su pasado y soportando en silencio y sin ayudas el peso de una tragedia que el resto del país prefería no mirar de frente.
El rechazo se sumaba a problemas de salud muy reales. La exposición a la radiación provocó leucemias, cánceres y un sinfín de dolencias crónicas. La incertidumbre sobre su futuro médico hacía que las compañías aseguradoras, e incluso las administraciones, los discriminaran. Fue solo con el paso de los años y gracias a la presión de organizaciones de supervivientes que se aprobaron leyes para ofrecerles atención médica gratuita y reconocimiento oficial como víctimas de guerra.
Paradójicamente, los hibakusha también fueron testigos involuntarios de una carrera armamentística que crecía en nombre de la “seguridad” mundial. Muchos se convirtieron en activistas por la paz y el desarme nuclear, llevando su testimonio a foros internacionales. Su voz tenía un peso único: no hablaban desde la teoría ni desde la política, sino desde la experiencia directa de lo que significa que una ciudad entera se convierta en cenizas en cuestión de segundos.
Hoy, el término hibakusha ha dado un giro considerable: ahora es símbolo de una memoria histórica que se desvanece a medida que los supervivientes van muriendo, y una advertencia global sobre los peligros de la carrera armamentística. Aunque la discriminación social ha disminuido con el tiempo, el trauma físico y emocional sigue marcando sus vidas. Y su mensaje, repetido incansablemente en cada aniversario de Hiroshima y Nagasaki, permanece claro: que nadie más tenga que vivir para contarlo.
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., hoy 09 de agosto del 2018, se recuerda 73 años sobre el bombardeo a Nagasaki, con una bomba atómica, que fue arrojada por Los estados Unidos, para obligar a los fuerzas armadas japonesas a rendirse durante la Segunda Guerra Mundial.
La agencia de noticias BBC Mundo Noticias, ha elaborado un reportaje, sobre lo que significó el ataque atómico contra Nagasaki; según los investigadores, Nagasaki nunca fue el objetivo principal de los ataques atómicos, según los planes norteamericanos fueron: Hiroshima y Kokura, pero ese 09 de agosto de 1945, la ciudad de Kokura estaba nublada, y se decidió por Nagasaki.
Se estima que los muertos en Hiroshima fueron de unos 135,000 y Nagasaki llegaron a unos 50,000, en su casi totalidad fueron civiles, algo que la historia juzgará algún si fue necesario semejante atrocidad para obligar a Japón a rendirse.
BBC Mundo Noticias .- dice : "El 14 de agosto de 1945, Japón aceptó los términos del Acta de Rendición. Los documentos se firmaron el 2 de septiembre y marcaron oficialmente el final de la guerra."
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionEl 9 de agosto de 1945 Nagasaki quedó arrasada.
La visita a Nagasaki este jueves del secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, no debería ser considerada como extraordinaria.
Sin embargo, es la primera vez en la historia que el principal representante de la ONU asistirá a la ceremonia que conmemora cada año el bombardeo atómico de la ciudad japonesa el 9 de agosto de 1945.
Nagasaki es hasta la fecha la última ciudad del mundo en haber experimentado un ataque nuclear: ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial y fue liderado por las fuerzas estadounidenses.
Pero, a menudo, esta ciudad es descrita como "la gran olvidada" por ser eclipsada por el bombardeo lanzado sobre Hiroshima solo tres días antes.
El 14 de agosto de 1945, Japón aceptó los términos del Acta de Rendición. Los documentos se firmaron el 2 de septiembre y marcaron oficialmente el final de la guerra.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionLa bomba de Nagasaki fue más potente que la lanzada sobre Hiroshima tres días antes.
Lo cierto es que frente al bombardeo de Hiroshima que la mayoría de gente recuerda (visible desde las visitas de los mandatarios hasta la cobertura de los medios de comunicación), Nagasaki ocupa un lugar de segundo nivel en la memoria colectiva de la guerra.
Como señala el autor estadounidense Greg Mitchell, nadie ha escrito un best-seller llamado "Nagasaki" ni ha hecho una película titulada Nagasaki, Mon Amour.
Incluso la histórica visita de Barack Obama a Japón en 2016, cuando se convirtió en el primer presidente estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial en visitar Hiroshima, no incluyó a Nagasaki en el itinerario.
Eso decepcionó a los sobrevivientes y familiares de las 50.000 personas víctimas del ataque atómico de Nagasaki hace 73 años.
Ese balance es menos de la mitad del que estima para Hiroshima, donde la cifra de muertes se calcula en unas 135.000.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionEl bombardeo de Hiroshima está más arraigado en la memoria colectiva.
Sin embargo, la bomba que cayó sobre Nagasaki era más potente.
"Little Boy" (niño pequeño), el nombre clave de la bomba atómica lanzada en Hiroshima, fue construida con uranio y detonó con una potencia de aproximadamente 15 kilotones de TNT.
Por su parte, la bomba "Fat Man" (hombre gordo) que cayó sobre Nagasaki hizo explosión con una energía de aproximadamente 20 kilotones de TNT.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage caption"Fat Man" fue la bomba atómica utilizada en Nagasaki.
Paradójicamente, esta causó menos destrucción debido principalmente a las características geográficas de cada ciudad.
Mientras que Hiroshima se asienta sobre una gran área plana, Nagasaki está situada entre dos grandes valles. Su topografía, según los informes del ejército estadounidense, "redujo enormemente el área de destrucción".
"Cuando recordamos el nacimiento destructivo de la era nuclear, tendemos a centrarnos en Hiroshima. Ocurrió primero y tiene prioridad en nuestra memoria. También fue más devastador que Nagasaki", escribió el historiador estadounidense Alex Wellerstein en un artículo de 2015 que conmemoraba el 70° aniversario de los bombardeos.
Pero otra razón para explicar el papel más relevante de Hiroshima es que su operación fue bien pensada, planificada y ejecutada desde una perspectiva militar.
Y, definitivamente, eso no puede decirse de la Operación Centerboard II.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionEl lanzamiento de las bombas atómicas sobre Japón continúa siendo un tema muy polémico.
"La suerte de Kokura"
Nagasaki, que entonces era la cuarta ciudad más grande de Japón, no estaba entre los objetivos iniciales de las operaciones nucleares de Estados Unidos.
En abril de 1945, la ciudad apareció en una primera lista de 17 blancos potenciales pero fue descartada por razones que incluían su difícil topografía para llevar a cabo ataques aéreos (en aquella época apenas se había introducido el radar en la aeronáutica) y también por la proximidad de un campo de prisioneros de guerra aliados.
Las ciudades de Hiroshima y Kokura, por otro lado, tenían áreas clave industriales y urbanas en terrenos relativamente planos.
Como Wellerstein señaló, era "ideal para las intensas ondas de presión de explosión producidas por una bomba atómica".
De hecho, la primera lista de objetivos contemplaba estas dos ciudades, además de Yokohama y Kioto.
Yokohama fue después eliminada porque intensos bombardeos convencionales habían dañado la ciudad hasta el punto de que sería difícil ver en ella los efectos de las armas atómicas, que en ese momento nunca habían sido usadas más allá de en algunas pruebas.
Kioto fue pronto también descartada, por temor a que la destrucción de la capital imperial de Japón dificultaría que Washington se ganara las mentes y los corazones de la población del país.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionNagasaki no aparecía inicialmente en la lista de objetivos nucleares.
De hecho, la inclusión de Nagasaki en la lista de objetivos parece que fue decidida de manera apresurada: aparece garabateado con pluma en un documento de alto secreto mecanografiado con fecha del 24 de julio de 1945. Incluso entonces aparecía como sustituto de los objetivos oficiales.
Y eso es exactamente lo que sucedió cuando los aviones de guerra involucrados en la Operación Center Board II, que enfrentaban dificultades técnicas, llegaron a Kokura y encontraron la ciudad "cubierta de bruma y humo".
La tripulación tenía órdenes de elegir visualmente sus objetivos donde lograr el máximo alcance explosivo de la bomba.
Y así es como se dirigieron al objetivo secundario: Nagasaki.
Hasta el día de hoy, los japoneses usan la expresión "la suerte de Kokura" para describir el evento.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionEn Hiroshima, que recibe mayor atención que Nagasaki tras los bombardeos de 1945, más del 60% de sus edificios resultaron completamente destruidos.
¿Fue el bombardeo realmente necesario?
El bombardeo de Hiroshima y Nagasaki es un tema polémico, pero es rara la ocasión en la que "la segunda ciudad" recibe más atención.
El corto período de tiempo que pasó entre ambos ataques no pasó desapercibido.
La versión oficial del gobierno estadounidense y del entonces presidente, Harry Truman, fue que los ataques resultaron cruciales para obligar a Japón a rendirse e incluso para evitar que se perdieran más vidas que en una invasión convencional.
Muchos historiadores, sin embargo, cuestionan esa teoría y señalan que Japón podría estar entonces en el proceso de abandonar las armas.
El sucesor de Truman, el presidente Dwight D. Eisenhower, criticó de hecho ambos ataques en su autobiografía de 1963.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionEn 2016, Barack Obama se convirtió en el primer presidente estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial en visitar Hiroshima. Pero Nagasaki no estaba en el itinerario de su gira.
Sin embargo, documentos militares desclasificados de Estados Unidos apuntan a un escenario donde un doble ataque siempre estuvo entre sus planes como una forma de evaluar el potencial poder destructivo de las bombas de uranio y plutonio.
"Incluso si uno acepta que el bombardeo de Hiroshima fue necesario para forzar la rendición de Japón, ¿cuál es la razón de destruir Nagasaki solo tres días después?", reflexiona Brahma Chellaney, profesor de Estudios Estratégicos en el Centro de Investigación de Políticas de Nueva Delhi, India.
"Japón se convirtió en una especie de conejillo de indias cuando Estados Unidos intentó demostrar al mundo que tenía a su alcance un impresionante poder de destrucción".
Telford Taylor, que fue el fiscal jefe en los Juicios de Nuremberg —el conjunto de tribunales militares que procesaron a miembros destacados del régimen nazi entre noviembre de 1945 y octubre de 1946— sugirió en un libro de los años 70 que el bombardeo de Nagasaki constituyó un crimen de guerra.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage caption"Hibakusha" es la palabra en japonés con la que se reconoce a las víctimas que sobrevivieron a los bombardeos sobre ambas ciudades en 1945. En la imagen, un sobreviviente de Nagasaki.
El bombardeo de Nagasaki fue la segunda y última vez que un arma atómica fue utilizada en un conflicto, pero algunos historiadores aseguran que su uso fue también dirigido indirectamente a Moscú.
El 8 de agosto de 1945, la Unión Soviética declaró la guerra a Japón y la posibilidad de una invasión por parte de Moscú preocupaba a Washington.
"Impresionar a Rusia fue más impresionante que terminar la guerra en Japón", reconoce Mark Selden, un historiador de la Universidad de Cornell, Reino Unido, quien también afirma que el gobierno de Truman estaba bajo presión para justificar los costos astronómicos del Proyecto Manhattan: el programa que construyó las primeras bombas atómicas de Estados Unidos.
Derechos de autor de la imagenAFPImage captionSumiteru Taniguchi (a la derecha) fue un famoso "hibakusha" de Nagasaki que viajaba para mostrar fotografías de las horribles heridas que sufrió en el ataque.
Generación "Hibakusha"
"Hibakusha" es la palabra japonesa con la que se reconoce a las víctimas sobrevivientes de los bombardeos de 1945 en ambas ciudades.
Literalmente, significa "personas afectadas por explosiones" y se refiere a las personas que fueron expuestas a la radiación.
En un principio "escondidos" del mundo en medio de las negaciones de Washington de los efectos a largo plazo que tendrían las bombas, los "hibakusha" cuentan desde 1957 con atención médica gratuita proporcionada por el gobierno japonés.
Este derecho fue extendido en 1978 a los extranjeros afectados por las explosiones, principalmente ciudadanos coreanos que realizaban trabajos forzados en Japón.
Alrededor de 650.000 personas han sido reconocidas oficialmente como "hibakushas". Según las últimas estimaciones de marzo de 2018, 154.859 continúan con vida.
Al igual que Hiroshima, Nagasaki se convirtió en una ciudad involucrada en los esfuerzos de paz.
Derechos de autor de la imagenEPAImage captionHiroshima es considerado un símbolo de la lucha por la paz y el desarme nuclear.
Su alcalde, Tomihisa Taue, se enfrentó públicamente al primer ministro japonés, Shinzo Abe, por la negativa del país a iniciar las negociaciones para el Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares de la ONU, adoptado el año pasado.
"Como el único país en el mundo que ha sufrido bombardeos atómicos durante la guerra, insto al gobierno japonés a que reconsidere la política de confiar en el paraguas nuclear y unirse al tratado de prohibición nuclear lo antes posible", dijo Taue.
Como aliado de Estados Unidos, Japón confía en la capacidad nuclear de Washington para tareas de defensa: el mismo poder que causó tanto dolor y destrucción a su propia gente.
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Los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki (en inglés, atomic bombings of Hiroshima and Nagasaki; en japonés, 日本への原子爆弾投下, lit., «caída de bombas atómicas en Japón») fueron ataques nucleares ordenados por Harry S. Truman, presidente de los Estados Unidos, contra el Imperio del Japón. Los ataques se efectuaron el 6 y el 9 de agosto de 1945, respectivamente, lo que contribuyó, junto con la Guerra soviético-japonesa, a la rendición de Japón y el fin de la Segunda Guerra Mundial. Después de seis meses de intenso bombardeo de otras 67 ciudades, el arma nuclearLittle Boy fue soltada sobre Hiroshima el lunes1 6 de agosto de 1945,2 seguida por la detonación de la bomba Fat Man el jueves 9 de agosto sobre Nagasaki. 105 000 y 120 000 personas murieron y 130 000 resultaron heridas.345 Hasta la fecha, estos bombardeos constituyen los únicos ataques nucleares de la historia.6
Se estima que hacia finales de 1945, las bombas habían matado a 166 000 personas en Hiroshima y 80 000 en Nagasaki,7 totalizando unas 246 000 muertes, aunque solo la mitad falleció los días de los bombardeos. Entre las víctimas, del 15 al 20 % murieron por lesiones o enfermedades atribuidas al envenenamiento por radiación.8 Desde entonces, algunas otras personas han fallecido de leucemia (231 casos observados) y distintos cánceres (334 observados) atribuidos a la exposición y a la radiación liberada por las bombas.9 En ambas ciudades, la gran mayoría de las muertes fueron de civiles.1011
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