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viernes, 20 de diciembre de 2019

ANTIGUO EGIPTO : NATIONAL GEOGRAPHIC .- Una estatua excepcional: Encuentran un busto de Ramsés II ..................

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., en el "...barrio de Mit Rahina, cera de Menfis, la antigua capital de Egipto, unas excavaciones clandestinas han sacado a la luz la parte superior de una estatua de Ramsés II tocada con el símbolo del ka, lo que la convierte en la primera escultura de piedra de este tipo que se ha localizado nunca. .."
NATIONAL GEOGRAPHIC .- narra: "......... En Mit Rahina, cerca del yacimiento de Menfis, la antigua capital de Egipto durante el reino Antiguo (2543-2120 a.C.), a unos veinte kilómetros de El Cairo, se ha registrado un hallazgo sorprendente: un busto de granito rojo que representa al faraón Ramsés II (1279-1213 a.C.). El descubrimiento se ha realizado en los terrenos de una finca privada, cuyo propietario ha sido detenido por realizar excavaciones arqueológicas clandestinas....."

¿Quién fue Ramses II?
Faraón durante la edad de oro de Egipto, el Rey Ramsés II construyó más monumentos y engendró más niños que cualquier otro rey egipcio.
 
La estatua del faraón colosal de 3.000 años de antigüedad se mudó a un nuevo hogar
La estatua de 83 toneladas de Ramsés II, el mayor gobernante del antiguo Egipto, llega al Gran Museo Egipcio.

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/ramses-ii_7112/1

Movido por el deseo de perpetuar su gloria para la eternidad, Ramsés II levantó monumentos por todo Egipto, entre ellos su magnífico templo funerario, el Ramesseum, en la orilla occidental de Tebas

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/encuentran-busto-ramses-ii_15023

En el barrio de Mit Rahina, cera de Menfis, la antigua capital de Egipto, unas excavaciones clandestinas han sacado a la luz la parte superior de una estatua de Ramsés II tocada con el símbolo del ka, lo que la convierte en la primera escultura de piedra de este tipo que se ha localizado nunca. 

 
Foto: Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto
Carme Mayans
· Lectura: 2 min

 En Mit Rahina, cerca del yacimiento de Menfis, la antigua capital de Egipto durante el reino Antiguo (2543-2120 a.C.), a unos veinte kilómetros de El Cairo, se ha registrado un hallazgo sorprendente: un busto de granito rojo que representa al faraón Ramsés II (1279-1213 a.C.). El descubrimiento se ha realizado en los terrenos de una finca privada, cuyo propietario ha sido detenido por realizar excavaciones arqueológicas clandestinas.

Surgida del barro

La pieza, que se encuentra en bastante buen estado de conservación, mide 105 centímetros de alto y 55 de ancho, y representa a Ramsés II luciendo el símbolo del ka, la fuerza vital o espíritu para los antiguos egipcios. Se trata de dos brazos alzados, con las palmas de las manos mirando hacia adelante, situados sobre la cabeza de la estatua del faraón. Este hallazgo es, según los arqueólogos, muy importante, puesto que sólo se conserva una estatua real que porte este símbolo: la de rey Hor I, de la dinastía XIII (1759-160 a.C.), una pieza de madera que se expone en el Museo Egipcio de El Cairo.
El hallazgo de este busto de Ramsés II es muy importante puesto que sólo se conserva una estatua real que porte este símbolo: la de rey Hor I, de la dinastía XIII.
Mustafa Waziri, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, ha destacado que "este descubrimiento arqueológico es uno de los más raros que se han registrado. Se trata de la primera estatua de granito con el símbolo del ka de la que se tiene constancia". En las inmediaciones, los arqueólogos han exhumado también un grupo de diecinueve bloques de granito rojo y piedra caliza con relieves que muestran a Ramsés realizando el ritual Heb Sed, un jubileo real que se realizaba normalmente cada treinta años y que servía para renovar el poder y la fuerza física del faraón. Los arqueólogos creen que en esta zona posiblemente se alzó un gran templo dedicado a Ptah, dios creador según la teología menfita, que fue uno de los santuarios más importantes de Egipto.
Para saber más
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Historia

Obeliscos: los emblemas del antiguo Egipto

Los obeliscos, representación de los rayos del dios solar Re, se alzaban en templos y tumbas de todo Egipto. Su construcción y traslado constituía una obra titánica que implicaba a cientos de personas
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El gran faraón de Egipto

Ramsés II

Movido por el deseo de perpetuar su gloria para la eternidad, Ramsés II levantó monumentos por todo Egipto, entre ellos su magnífico templo funerario, el Ramesseum, en la orilla occidental de Tebas

BRITISH MUSEUM / SCALA
Un coloso Ramsés II
En estatua procendente del Ramesseum, conocida como el "joven Memnón", Ramsés II se muestra como un joven rey en el cénit de su fuerza y su poder. Museo Británico, Londres.

Sylvain Grandadam / AGE FOTOSTOCK
El templo de la eternidad
Cuatro colosos que muestran a Ramsés como Osiris, el dios del Más Allá, reciben a los visitantes en el segundo pórtico del Ramesseum, el templo funerario construido por el faraón en Tebas.

ART ARCHIVE
La mítica talla de Ramsés II
Belzoni y sus hombres arrastran la estatua del "joven Memnón" desde su ubicación en el Ramesseum. Grabado por Luigi Ademollo. 1822. 

Walter Bibikow / GETTY
La obra maestra del rey
En el templo funerario que Ramsés II ordenó erigir en Abu Simbel, las cuatro efigies colosales esculpidas en la fachada, de 20 m cada una, transmiten una sensación de gloria y majestad.

Erich Lessing / ALBUM
Los valientes caballos del faraón
Este anillo de oro, lapisázuli y cornalina, de Ramsés II es una bella obra de orfebrería ordenada por el faraón que conmemora el valiente comportamiento de sus dos corceles, Mut está Satisfecha y Victoria en Tebas, en la batalla de Qadesh contra los hititas. Museo del Louvre, París.

S. Vannini / DEA / AGE FOTOSTOCK
La tumba de la Gran Esposa Real
Nefertiti, con un tocado real, hace una ofrenda ante Isis. Pintura de su tumba en el Valle de las Reinas.
· Lectura: 8 min

 Ramsés II, tercer faraón de la dinastía XIX, fue coronado en 1279 a.C. "como rey de Egipto sobre el trono de Horus de los que están vivos, sin que pueda haber nunca jamás su repetición", según narran las fuentes de la época. Durante su reinado acometió un programa constructivo sin precedentes. El país se llenó de nuevos edificios religiosos, en los que aparecían los diversos nombres del soberano, así como la imagen del rey impartiendo justicia, honrando a los dioses o en el campo de batalla, como artífice de victorias reales o supuestas.
Da la sensación de que en Egipto no existió ningún rincón donde el rey no estuviera inmortalizado en piedra para asegurar su memoria más allá de la muerte. En Abydos concluyó la obra de su padre Seti y erigió su propio templo; fundó y agrandó santuarios en diversos lugares, entre ellos Tebas, Karnak y Luxor. Para afianzar su presencia en Nubia edificó allí varios templos, entre los que destaca el de Abu Simbel, éste dedicado a Amón, Re-Horakhty, Ptah y al propio Ramsés deificado. Allí, en Abu Simbel, dedicó un templo más pequeño a su esposa Nefertari, asociada a Hathor. Además hizo grabar estelas e inscripciones, levantar obeliscos y tallar estatuas que sembró por sus dominios, más allá del valle del Nilo, desde Nubia hasta Libia y Palestina. Ramsés fue un maestro en el uso de la propaganda, y para engrandecerse a sí mismo no dudó en usurpar edificios, inscripciones y estatuas de monarcas anteriores, incluido su propio padre, Seti I. Para mantener vigilada la frontera del norte, siempre amenazada por incursiones de libios o de pueblos del Próximo Oriente, y para alejarse del poderoso clero de Amón en Tebas trasladó la capital de Egipto a Pi Ramsés, una pequeña ciudad del Delta fundada por su abuelo, Ramsés I. Pi Ramsés llegó a alojar a unos 300.000 habitantes y Tebas quedó relegada a capital religiosa.

El Templo de Millones de Años

Entre todas las construcciones de Ramsés II hubo una que le fue especialmente querida. Se erigió justamente en Tebas, en la orilla occidental del Nilo, próxima a la tumba del faraón en el Valle de los Reyes. Actualmente la conocemos como Ramesseum, desde que Jean-François Champollion la bautizó así al identificar un cartucho con el nombre del rey. En la época de Ramsés, en cambio, se la conocía como "Residencia de los Millones de Años de User-Maat-Re Setepenre que se une con la ciudad de Tebas en los dominios de Amón, al oeste de la ciudad". User-Maat-Re Setepenre era el nombre que tomó Ramsés al subir al trono y de él deriva la denominación que le dieron los griegos en la Antigüedad, como Diodoro de Sicilia, que pensó que el edificio albergaba la "tumba de Ozymandias", deformación del nombre User-Maat-Re. Estrabón, por su parte, habla de un templo en Tebas oeste al que llama Memnonio, asociándolo con un personaje de la Ilíada de Homero llamado Memnón, supuesto rey de Etiopía.
Las obras del Ramesseum duraron casi veinte años, desde el comienzo del reinado de Ramsés hasta su conclusión en el año 21. En la construcción participaron los mejores especialistas del país, al mando de los maestros de obras Penra de Coptos y Amoneminet de Abydos, dos ministros de confianza del faraón. Ambos lo proyectaron para que fuese uno de los templos más grandes de Tebas oeste. Sus casi seis hectáreas de superficie comprenden el templo principal, un templo dedicado a su esposa Nefertari y a su madre Tuya, un palacio y las dependencias anexas dedicadas a la administración del santuario. Se sabe que para la construcción se reutilizaron algunos bloques de templos de la dinastía XVIII. Este edificio, creado con los mejores materiales, edificado en piedra y destinado a mantenerse en pie eternamente quedó muy deteriorado a causa de un terremoto, y sus ruinas se emplearon como cantera de materiales para otros edificios, en especial el vecino templo del faraón Ramsés III en Medinet Habu.

Protector de su pueblo

La fiebre constructiva de Ramsés podría parecer una forma de megalomanía o de egocentrismo; pero en realidad respondía a motivaciones más profundas. Por un lado, el rey quería que sus súbditos supieran que era el brazo fuerte y dominador, aquel al que no se podía vencer. Así se refleja en la decoración grabada en el Ramesseum, tanto en los muros exteriores como en los interiores: abundan las escenas de batallas, con el rey conduciendo victorioso a su ejército y venciendo a las fuerzas del mal, personificadas por sus enemigos. Como en otros templos, Ramsés hizo grabar en el Ramesseum episodios de la batalla de Qadesh y de otros enfrentamientos contra pueblos extranjeros. Igualmente, reprodujo el desfile de algunos de sus numerosos hijos e hijas.
Algunas escenas del Ramesseum muestran al faraón junto a diversos dioses del panteón egipcio, e incluso él mismo aparece representado como un dios. En efecto, las edificaciones reales del Imperio Nuevo no sólo mostraban el poder militar o político de los faraones, sino también su condición divina, algo que resulta patente en el Ramesseum. Como otros templos repartidos en Tebas oeste, el Ramesseum era un lugar de culto tanto para el dios Amón como para el rey divinizado. Mediante diversos rituales, fiestas y ceremonias se simbolizaba la constante regeneración del faraón. Estas ceremonias eran necesarias para que rejuveneciera y se revitalizara tanto mientras estaba vivo como tras su muerte. El Ramesseum quedaba así unido de un modo simbólico con la tumba del faraón en la necrópolis real tebana; santuario y sepulcro, pese a estar separados físicamente, formaban una unidad destinada a mantener al difunto en la inmortalidad.

Ramsés, igual a los dioses

La identificación de Ramsés con Amón se traducía en las esculturas. En la zona más interna del templo se alojaba la sagrada estatua de Amón con los rasgos del soberano. La estatua era objeto de un culto diario, en el que recibía alimento y se la vestía, enjoyaba y perfumaba como si fuera un ser vivo, pues mediante el rito volvía a cobrar vida. Otra importante fiesta local era la Bella Fiesta del Valle, en la que la estatua de Amón partía de su residencia en Karnak para visitar los templos de Millones de Años de los faraones y revitalizar a los difuntos enterrados en la orilla occidental. La imagen se trasladaba en barca, por el río y los canales, hasta los muelles situados frente a los templos de Millones de Años. Después se colocaba en un navío transportable que era acarreado a hombros por los sacerdotes hasta el interior del Ramesseum, donde se celebraban las ceremonias más secretas.
Si bien es cierto que los templos egipcios no estaban pensados para acoger feligreses, el pueblo sí podía acceder a los primeros patios. En estos lugares se alzaban grandes colosos del faraón a los que el pueblo hacía ofrendas y elevaba sus súplicas en el transcurso de algunas fiestas. En el Ramesseum esta función la cumplía un coloso de dimensiones extraordinarias, de 18 metros de altura sin contar la base, colocado en el primer patio, justo ante el pilono que da acceso al segundo patio del templo. Recibía el nombre de "Ramsés Sol de los Soberanos". Actualmente se ha puesto en marcha un ambicioso proyecto para reconstruir el coloso caído a partir de los más de quinientos fragmentos que se han localizado de la estatua.

El rey en la eternidad

La estructura del santuario refleja la creencia egipcia en la regeneración del faraón después de la muerte. A partir de la entrada, conectada con el Nilo por un embarcadero, los distintos espacios del templo –dos patios sucesivos, la sala hipóstila y la cámara de la barca– se orientaban en una dirección este-oeste, siguiendo, por tanto, el curso de la salida y la puesta de Sol. De este modo, el rey acompañaría al Sol en su curso diario por toda la eternidad, en una repetición diaria del milagro del renacimiento y la renovación. Un significado parecido tienen los grandes "pilares osiríacos" del segundo patio del santuario, situados a la entrada de la sala hipóstila, en los que se representaba a Osiris envuelto en un sudario; se evocaba así la regeneración del monarca tras su muerte, como el resucitado Osiris, dios del más allá con el que el faraón se identificaba.
Ramsés, como hombre piadoso que era, quiso rendir culto en su templo a sus progenitores. De este modo, decidió integrar en su Palacio de Millones de Años una pequeña edificación, conocida como Mammisi, en honor de su madre Tuya. Esta muestra de piedad filial respondía también a un fin propagandístico, el de afirmar su nacimiento legítimo y divino, pues se consideraba que el dios Amón se había encarnado en su padre, Seti I, para fecundar a Tuya.
Asimismo, al sur del primer patio, Ramsés erigió un palacio en piedra dotado con una "ventana de aparición" desde la que el rey se mostraba a sus súbditos en ocasiones solemnes. Este palacio sería imitado más tarde por Ramsés III en el cercano templo de Medinet Habu. La memoria, el poder y las hazañas de Ramsés II se perpetuaban, así, en las obras de sus descendientes, y aún en nosotros, al recordar la memoria de este gran faraón.

Para saber más

Memorias de Ramsés el Grande. C. Lalouette. Crítica, Barcelona, 2006.
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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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domingo, 26 de noviembre de 2017

ANTIGUO EGIPTO : EGIPTO .- HISTORIA .-.NATIONAL GEOGRAPHIC .- El templo de Karnak: el gran santuario de Amón

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la civilización egipcia, tuvo muchos dioses, pero fue el principal el dios Amón, símbolo máximo de los rituales de los faraones, que incluso competían en la construcción de templos; sin embargo fue el Gran Templo a Amón que se construyó en Karnak: ..."Hace más de cuatro mil años, Intef II, rey de la dinastía XI, comenzó las obras del templo de Amón-Re en Tebas, donde se alza la moderna población de Karnak. Fue el núcleo a partir del cual, durante los siguientes dos mil años, decenas de faraones fueron creando y remodelando uno de los lugares de culto más ricos y espectaculares de la Antigüedad, en el que los arqueólogos han catalogado más de doscientas estructuras..."(National Geographic).
Les invito a leer este artículo gracias a la Revista National Geographic...

Zahi Hawass
Hawass.jpg

Coat of arms of Egypt.svg
Ministro de Antigüedades de Egipto
31 de enero de 2011-3 de marzo de 2011
PredecesorCargo creado
SucesorMohamed Ibrahim Ali

30 de marzo de 2011-17 de julio de 2011
PredecesorMohamed Abdel Maqsud
SucesorMohamed Said

Líder del Consejo Supremo de Antigüedades
1 de enero de 2002-31 de enero de 2011
PredecesorGaballa Ali Gaballa
SucesorCargo fusionado con el Ministerio de Antigüedades

Información personal
Nombre en árabeزاهى حواس Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento28 de mayo de 1947
Damieta, Egipto Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadEgipcia Ver y modificar los datos en Wikidata
ReligiónIslam
Educación
Educacióndoctorado Ver y modificar los datos en Wikidata
Educado en
Información profesional
OcupaciónAntropólogo, arqueólogo, académico, egiptólogo y político Ver y modificar los datos en Wikidata
Empleador
Miembro de
Distinciones
Web
Sitio web
Zahi Hawass (árabe: زاهي حواس; Damieta, Egipto, 28 de mayo de 1947) es uno de los más célebres egiptólogos del mundo, y en los últimos años ha adquirido gran renombre fuera de los círculos arqueológicos por sus frecuentes apariciones en documentales televisivos dedicados al Antiguo Egipto.
Hawass encabeza un movimiento orientado a devolver a Egipto muchos antiguos objetos egipcios que se encuentran en colecciones en distintas partes del mundo. En julio de 2003, Egipto exigió la devolución de la piedra de Rosetta, que se encuentra actualmente en el Museo Británico. En esa ocasión, Hawass declaró: "Si los británicos desean que se lo recuerde, si quieren restaurar su reputación, deberían ofrecerse a devolver la piedra, ya que es el icono de nuestra identidad egipcia".[1]​ Hawass también se opone frontalmente a las teorías sobre astronautas de la antigüedad y otras posturas históricas pseudocientíficas.
En 2005 se enfrascó en el estudio de una momia conocida como KV60a, descubierta más de un siglo antes. En ningún momento se creyó que esta momia iba a ser tan importante como para retirarla del suelo de una tumba menor en el Valle de los Reyes, ya que se encontró sin un ataúd y sin los tesoros que distinguían a los faraones, descubriéndose muchos años más tarde que era la momia de la reina faraón Hatshepsut. Al principio no se creyó pero después se encontró un diente en el mismo sitio donde ésta fue encontrada en una caja identificada como Hatshepsut; luego se comprobó que era ella, ya que el diente encontrado e identificado encajaba perfectamente en su boca.
https://es.wikipedia.org/wiki/Zahi_Hawass
WIKIPEDIA.

http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/karnak-el-gran-santuario-de-amon_6312/1
https://spain.memphistours.com/Egipto/sobre-egipto/atracciones-en-el-luxor/wiki/el-templo-de-karnak#prettyPhoto[pp_gal]/5/


A lo largo de más de dos milenios, los faraones embellecieron el principal centro de culto de egipto, dedicado a Amón, el gran dios del imperio nuevo
 
 
Amón, el dios Patrón de Tebas: Wikipedia

Ra-Horus ("Ra (que es el) Horus de los dos Horizontes"), la fusión de (Ra) y Horus, en la representación típica del Imperio Nuevo. Ra-Horus fue identificado a su vez con Amón
WIKIPEDIA.
https://es.wikipedia.org/wiki/Am%C3%B3n

Las columnas del dios Amón
El templo de Karnak, en Tebas, dedicado a Amón, fue el principal recinto de culto de Egipto desde el Imperio Nuevo. La fotografía corresponde a la gran sala hipóstila.
NICO TONDINI / CORBIS

En busca del favor de Amón
Los sucesivos faraones compitieron en erigir edificios y obeliscos en Karnak para honrar a Amón, dios principal del panteón egipcio. En la imagen, panorámica general del recinto.
KENNETH GARRETT / GETTY IMAGES

El poder de los sacerdotes
En el siglo XI a.C., el poder se dividió entre los faraones, en el norte, y los sacerdotes de Amón en Tebas, en el sur. Uno de ellos, Pinedjem I, hizo erigir en Karnak este coloso.
J. L. BELLURGET / GETTY IMAGES

La barca de la divinidad
Durante los grandes festivales, la barca con la imagen de Amón era llevada en procesión por los sacerdotes. En la imagen, la barca en un relieve de la capilla Roja de la reina Hatshepsut.
AKG / ALBUM

Las guardianas del santuario
Las vías procesionales que unen los recintos sagrados en Karnak están flanqueadas pr esfinges con cabeza de carnero que cumplían la función de guardianas y protectoras.
MC PHOTO / AGE FOTOSTOCK

El esplendor de las ruinas
En los siglos XVIII y XIX, Karnak maravilló a los investigadores a pesar de que estaba en ruinas, como muestra esta litografía realizada durante la expedición de Richard Lepsius.
AGE FOTOSTOCK
25 de julio de 2012

Hace más de cuatro mil años, Intef II, rey de la dinastía XI, comenzó las obras del templo de Amón-Re en Tebas, donde se alza la moderna población de Karnak. Fue el núcleo a partir del cual, durante los siguientes dos mil años, decenas de faraones fueron creando y remodelando uno de los lugares de culto más ricos y espectaculares de la Antigüedad, en el que los arqueólogos han catalogado más de doscientas estructuras.

Como cualquier templo egipcio, el santuario de Amón en Karnak empezó a construirse después de una larga serie de rituales con los que se pretendía purificar el espacio que iba a ser consagrado. Hay que tener en cuenta que un templo egipcio no era un lugar al que el pueblo acudiera a rezar, sino que constituía la residencia del dios (era su hut, su «mansión»). Por ello, a los sacerdotes se les llama en egipcio hemu-netjer, «los sirvientes del dios».
El primer ritual que se realizaba al inaugurar un templo era el «estiramiento de la cuerda», pedj-sesh, que se documenta desde la dinastía I (3065-2890 a.C.). Con este ritual, los sacerdotes buscaban orientar los ejes principales del templo hacia objetivos prominentes, bien fueran accidentes geográficos o puntos astronómicos. En el caso de Karnak, la orientación del eje este-oeste se hizo hacia el punto por donde sale el sol en el solsticio de invierno (entre el 20 y el 23 de diciembre), de modo que, si nos situamos en el muelle que hay ante la entrada del templo, ese día veremos salir el sol sobre la puerta oriental, llamada de Bab el-Makhara, situada casi a seiscientos metros de distancia.
A continuación, se esparcía yeso para purificar el área, se excavaban trincheras de fundación, se elaboraban los primeros adobes y se colocaban los depósitos de fundación, materiales enterrados en los cimientos de los edificios para conmemorar su construcción y atraer el favor de los dioses. Una vez acabada la construcción, se purificaba el edificio con fumigaciones y lecturas de textos sacros, y quedaba listo para ser consagrado al dios que iba a habitarlo.

La residencia del Oculto


Se dice que la barca de Amón «está rematada con plata pura y toda ella está trabajada en oro, y alberga en su interior un altar enorme de oro»
El dios que iba a habitar el templo de Karnak era Amón, también llamado «el oculto». En su origen, Amón era el dios local de la ciudad de Tebas, pero con el tiempo se convirtió en el dios principal del panteón egipcio, asociado al dios solar Re. Su imagen se guardaba en el sanctasanctórum, el espacio más reservado del templo, en una gran barca llamada Userhat. En un texto del reinado de Amenhotep III (1402-1364 a.C.) se dice que la barca de Amón «está rematada con plata pura y toda ella está trabajada en oro, y alberga en su interior un altar enorme de oro». Durante las grandes festividades tebanas, como la fiesta de Opet y la Bella Fiesta del Valle, la barca del dios se trasladaba hasta un punto del Nilo donde se había construido un muelle que se conserva intacto. A través de un canal, se unía con el río y permitía el atraque de las barcazas que transportaban por el Nilo a la Userhat.
Una avenida de esfinges une este muelle con el templo. Las esfinges de Karnak son crioesfinges, es decir, tienen cabeza de carnero, pues éste es uno de los animales con los que se identificaba el dios Amón, y actuaban como protectoras de las vías procesionales. Dado que los egipcios de a pie no podían entrar en el recinto sagrado, a veces se valían de intermediarios simbólicos para transmitir sus peticiones a la divinidad. En Karnak, esta función la ejercían las estatuas del sabio Amenhotep hijo de Hapú, escriba real y arquitecto de Amenhotep III, situadas ante la entrada del templo, en las que podemos leer: «¡Oh gentes de Karnak!, ¡vosotros los que deseáis ver a Amón, venid a mí! Yo comunicaré vuestras peticiones!» Los numerosos tebanos que solicitaron su intervención pulieron las estatuas con sus devotas caricias.

Lagos, pilonos y obeliscos

El templo egipcio representa el universo recién creado. Refleja el simbolismo del benben o colina primigenia que, con la creación, emergió de las aguas del Nun, el caótico océano primordial. De ahí que, en Karnak, el enorme muro de doce metros de altura que rodea el espacio sagrado, de 550 por 523 metros, esté hecho no con hiladas horizontales de adobes, sino formando ondas. De esta forma se simbolizaba que el caos (las aguas del Nun, representadas por las ondas) quedaba fuera del témenos o área sagrada.
 
 
Dentro del recinto de un templo, el espacio acuático más importante es el lago sagrado. El de Karnak, de 130 por 80 metros, fue remodelado por orden del faraón Taharqa (690-664 a.C.), el más activo de los faraones nubios de la dinastía XXV. El lago debía de servir como escenario para muy diversas ceremonias, más que para que los sacerdotes realizaran sus abluciones.
Al recinto se accedía a través de un pilono (bekhenet), una puerta monumental con dos grandes torres a los lados. Un texto del reinado de Amenhotep III describe el tercer pilono, que entonces era la fachada principal de Karnak: «Una enorme puerta ante Amón-Re, cubierta totalmente de oro y labrada con la imagen del dios bajo la forma de un carnero, decorada con lapislázuli verdadero y trabajada con oro y costosas piedras. Ninguna obra anterior la iguala. Está pavimentada con plata pura y en su cara exterior está cubierta de estrellas de lapislázuli a ambos lados». Ante los pilonos se erigían estatuas colosales; la de Amenhotep III se alza frente al pilono décimo, de 21 metros de alto.
Los pilonos son símbolos solares, pues representan las dos colinas del horizonte (akhet) por las que sale el sol
En Karnak podemos ver hasta diez pilonos, seis en el eje principal y otros cuatro en dirección al templo de Mut, la consorte de Amón. El más grande es, precisamente, el de su fachada principal, obra de Nectanebo I (380-362 a.C.). Mide 113 metros de lado. Quedó inacabado, pero de haberse concluido hubiera alcanzado cuarenta metros de altura. Los pilonos son símbolos solares, pues representan las dos colinas del horizonte (akhet) por las que sale el sol. La escena principal que los decora muestra al faraón venciendo a sus enemigos, arrodillados ante él; es el triunfo del orden (el rey) sobre el caos (los enemigos). En Karnak, esta escena aparece en los pilonos séptimo y octavo.
Los pilonos se rellenaban a veces con material procedente de estructuras desmanteladas. Los bloques hallados en el tercer pilono de Karnak, levantado por Amenhotep III, han permitido restaurar la capilla Blanca de Sesostris I, la capilla de calcita de Amenhotep I, el peristilo de Tutmosis IV y la capilla Roja de Hatshepsut. En la fachada de los pilonos se colocaban altos mástiles de madera de cedro, con los extremos cubiertos de electro (una aleación de oro y plata) y banderolas de colores. Los mástiles se sujetaban con grandes anclajes de bronce. En el primer pilono de Karnak aún se ven grandes ventanas que indican el lugar donde se situaban estos anclajes.
Otros elementos de simbología solar que embellecían el frente de los pilonos eran los obeliscos, auténticos rayos petrificados, normalmente dispuestos a pares. En Karnak se conserva uno de casi veinte metros de alto, de Tutmosis I (hacia 1500 a.C.), para cuyo transporte se construyó una barcaza de 62 metros de eslora. El segundo que aún sobrevive, de casi treinta metros y 323 toneladas, es de Hatshepsut. Fueron necesarios siete meses de trabajo en las canteras de Asuán para extraerlo.
El transporte hasta Karnak, a 220 kilómetros, no fue sencillo. Una representación hallada en Deir el-Bahari muestra la barcaza de transporte tirada por 27 remolcadores, encabezados por tres naves guía, en una operación en la que intervinieron más de mil marinos. También data del reinado de Hat-shepsut una inscripción en la que se dice que Djehuty, Inspector de Todos los Trabajos de Karnak, supervisó lo relativo a otros dos obeliscos de 108 codos de altura (56 metros), chapados completamente de electro. Tengamos en cuenta que el mayor obelisco que se conoce, el «inacabado» de Asuán, mide 43 metros y pesa 1.260 toneladas.

La zona privada del dios

Con ocasión de las grandes festividades, las imágenes de los dioses eran trasladadas en barcas en el curso de largas procesiones
Tras el pilono de entrada viene un patio a cielo abierto. Simboliza la apoteosis de Re, el Sol, con su victoria repetida cada noche sobre el caos y sobre la serpiente Apofis, su enemigo, a la que sigue un nuevo amanecer. Aquí hallamos dos grandes santuarios que sirvieron como reposaderos de las barcas portátiles de la tríada tebana, formada por Amón, su esposa Mut y el hijo de ambos, Khonsu. Con ocasión de las grandes festividades, las imágenes de los dioses eran trasladadas en barcas en el curso de largas procesiones, durante las cuales se utilizaban los reposaderos para dar descanso a las divinidades. Fueron construidos en tiempos de Seti II (1200-1194 a.C.) y Ramsés III (1184-1153 a.C.).
Después del patio, siguiendo el esquema típico de un templo, nos encontramos con una sala hipóstila o columnada. Esta sala da la idea de la espesura del cañaveral que rodeaba la colina emergida del Nun, el océano primigenio. El ejemplo de Karnak, cuya ejecución se remonta a Seti I (1305-1289 a.C.), es espectacular. La sala, de 103 por 52 metros, contiene 134 columnas papiriformes, de las que las doce centrales, con capiteles de más de cinco metros de diámetro, alcanzan los 21 metros de alto frente a los 15 del resto de columnas.
La diferencia en altura de las columnas centrales respecto a las laterales permitía colocar grandes ventanas de piedra, que eran la única fuente de luz. Por ello, del mismo modo que sólo con la luz solar las plantas abren sus cálices, sólo los capiteles de las columnas centrales están abiertos, mientras que los capiteles de las columnas laterales, sumidas en la penumbra, están cerrados. Esta sala se convirtió en el lugar de coronación de los reyes en Tebas.
A medida que nos introducimos en el templo, no hacemos sino reproducir el ascenso por la colina primordial, desde su orilla hasta la cima. Por ello, con nuestro avance vamos subiendo a través de pequeñas rampas y escalones, acercándonos al sanctasanctórum, simbólica cima de la colina. Al mismo tiempo, los techos, decorados con estrellas, son cada vez más bajos, para reflejar que nuestro ascenso nos va acercando al cielo. Por desgracia, el núcleo del templo de Amón en Karnak no está tan bien conservado como para que podamos percibir este detalle, que sí podemos advertir en otros templos más tardíos, como el de Edfú.
Antes de acceder al lugar donde reposa el dios, llegamos al principal santuario para su barca portátil. En Karnak, este espacio se conserva perfectamente. Fue erigido en época de Filipo Arrideo (siglo IV a.C.), en el mismo lugar donde mil años atrás se levantaba, con la misma función, la famosa capilla Roja de Hatshepsut. Aquí se depositaba la barca portátil de Amón cuando éste no participaba en las procesiones.
Más allá del santuario de la barca, donde ahora sólo hay un yermo, se levantó el centro neurálgico del templo: una sala en penumbra, donde una capilla o naos tallada en un monolito de piedra albergaba la estatua de Amón. Era el sanctasanctórum, la cima de la colina primordial, morada y trono del dios, el lugar más sagrado del templo, al que sólo el faraón o el sumo sacerdote y sus ayudantes más cercanos podían entrar. Todas las puertas que llevaban a este espacio eran cerradas y selladas cada día, pues nadie debía molestar a Amón en su morada.

Para saber más

Guía ilustrada de Luxor. Kent R. Weeks. White Star, 2006.
Los templos del antiguo Egipto. Richard H. Wilkinson. Destino, Barcelona, 2002.
 
Noticias relacionadas:
National Geographic
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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martes, 21 de octubre de 2014

Historia Universal : Egipto.- Tutankamón fue hijo fruto de un incesto, tenía problemas hormonales y un pie cavo....

Hola amigos:  A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Agencia de noticias EFE, difunde la noticia que el Faraón egipcio Tutankamón fue fruto de un incesto en la real sociedad egipcia;  por que ellos creían que la unión carnal entre familias: como la consanguinidad era el mejor modo de preservar la pureza y calidad de la especie, pero hoy sabemos que ocurre justamente todo lo contrario.
A continuación leamos la noticia.....
 
Máscara funeraria de Tutankamón en el Museo Egipcio de El Cairo. Realizada en oro batido con incrustaciones de pasta de vidrio y turquesas, es la imagen más conocida del arte del Antiguo Egipto.
Wikipedia.
Lea la página de Wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/Tutankam%C3%B3n

LUXOR, Egipto, 26 de noviembre.- El faraón Tuntankamón y el arqueólogo Howard Carter volvieron a unir su gloria en la ciudad egipcia de Luxor, noventa años después del descubrimiento que desveló grandes secretos del Antiguo Egipto.

Tutankamón era fruto de un incesto y tenía problemas hormonales y un pie cavo

Una nueva investigación reconstruye su imagen y descarta que fuese asesinado

efe
Recreación del rostro de Tutankamón
Tutankamón fue un faraón menor, que gobernó corto tiempo Egipto en el siglo XIV antes de Cristo, pero seguimos hablando de él con fascinación porque la suya fue la única tumba del Valle de los Reyes que llegó al siglo XX sin ser saqueada. Howard Carter la descubrió en 1922 y ha aportado muchísima información crucial para comprender la vida, el poder y el culto que recibían los muertos en el antiguo Egipto.
Una nueva investigación, auspiciada al calor de un documental de la BBC que se emitirá el próximo domingo, refuta la hipótesis de que el joven emperador, que murió con solo 19 años, fue asesinado.
Aunque las causas concretas de su muerte se desvelarán en el programa, los investigadores han adelantado ya que la razón de su fallecimiento fue su mala salud congénita, debida que era el hijo de un incesto. Los nobles egipcios pensaban que la consanguineidad era el mejor modo de preservar la pureza y calidad de la especie, pero hoy sabemos que ocurre justamente lo contrario.
Tras someter a sus huesos a 2.000 análisis con escáners informáticos, el documental reconstruye la imagen real en 3D que se supone tenía el faraón. El resultado tiene poco que ver con la imagen esplendorosa de su conocidísima masca funeraria dorada. El Tutankamón que aquí emerge tiene caderas femeninas y un pecho más cercano al de la mujer que al del hombre y el pie izquierdo es cavo, y se cree que le puso ocasionar molestias muy dolorosas durante su corta vida.
Durante un tiempo se pensó que podía haber muerto en un accidente en un carro, asesinado o víctima de una misteriosa enfermedad. Hoy se descarta el homicidio, porque se ha concluido que todas las fracturas que presenta el cadáver son posteriores a su muerte, excepto una fractura en el fémur encima de la rodilla. El agujero del cráneo, que durante mucho tiempo llevó a fabular con que había sido golpeado, se abrió tras su muerte para verter la resina que ayudó a preservar la momia.
Tutankamón, que accedió al trono con solo 12 años, es un faraón de la 18 dinastía, cuya única acción relevante que se recuerda es que recuperó el culto tradicional a Amón. Su predecesor, Akenatón, había implantado la veneración de monoteísta a Amón.
Una tumba española para Tutankamón
 
 La réplica, construida por Factum Art en Madrid, por fin llega a su destino tras casi dos años de espera por la Revolución Árabe
 

Con el mismo polvo, idénticas marcas dejadas por microbacterias, sus grietas y desperfectos, las restauraciones que a lo largo del tiempo han parcheado la tumba –algunas mejores, otras peores- y, sobre todo, la misma belleza que impresionó, hace ahora 90 años, a Howard Carter. Tutankamón tiene un nuevo sepulcro, esta vez de fabricación española, tan perfecto en su reproducción que sólo necesita ser llenado con turistas y subir exponencialmente la temperatura y el nivel de humedad sofocantes de la tumba auténtica, para conseguir la experiencia real de contemplar a este joven faraón en su viaje al Más Allá.
«La intención de las tumbas nunca fue la de acoger visitantes, de ahí que el deterioro sea tan rápido», explica a ABC Adam Lowe, fundador de la empresa Factum Arte, con sede en Madrid, que ha elaborado una copia exacta de la tumba de Tutankamón. Una tarea para la que se han necesitado tres años de minucioso trabajo, que comenzó con el escaneo de las paredes y el sarcófago que se encuentra en el sepulcro, en el Valle de los Reyes en Luxor.
La réplica, que se ha presentado hoy en El Cairo en un suntuoso hotel –quizás el equivalente profano de nuestros tiempos al lujo de aquellos viejos monumentos faraónicos-, es un regalo que se hace a Egipto con la intención de que se instale en algún lugar donde los turistas puedan sentir la experiencia que supone entrar en la última morada de Tutankamón sin perjudicar la delicada estructura original, explica Lowe.
«El modelo de Altamira fue todo un éxito, y ha marcado el camino para otros proyectos», explica el artista, para quien la instalación de una reproducción, si es fiel al original «y no hay en el mundo, por ahora, un archivo de documentación de un objeto importante que pueda compararse a éste en términos de calidad», no tiene por qué perjudicar el interés del público por visitarlo. «Las cuevas de Altamira tenían 200.000 visitantes al año cuando se cerraron en 1979. Hoy tienen entre 500 y 600.000, y eso que están en un lugar remoto», asegura Lowe.
En los días más concurridos, unas mil personas se introducen por las angostas y profundas escaleras para visitar la tumba del faraón adolescente –murió a los 19 años- y allí, apretujados en este sepulcro, uno de los más pequeños del Valle de los Reyes, contribuyen, con la humedad del sudor y la respiración, al deterioro de los quebradizos yesos que cubren las paredes. «Cada día, las paredes de la tumba se expanden y se contraen, varía la temperatura y la humedad del espacio, y esto acabará por destruirla», alerta el director del proyecto.
Para elaborar la reproducción se han utilizado tres sistemas distintos de registro de datos: un escáner láser, diseñado por el español Manuel Franquelo, que capta imágenes en 3D, un escáner de luz blanca, que mezcla tecnología óptica, topometría en tres dimensiones e imágenes digitales, y una cámara fotográfica, que tomó 16.000 imágenes de alta resolución. El resultado es una copia que puede tocarse y sentir su rugosidad y relieves y que, como ha señalado el ministro de Turismo egipcio, Hisham Zaazu, «si pones las dos tumbas juntas no encuentras mucha diferencia».

La réplica, varada en Madrid

El proyecto ha sido financiado por la Sociedad de Amigos de las Tumbas Reales de Egipto, una organización suiza, y la universidad de Basilea, además de por la fundación creada por la propia empresa. Estaba previsto que la réplica viajara a Egipto en febrero de 2011, pero este homenaje a la historia antigua del país de los faraones tuvo que esperar porque Egipto estaba escribiendo un nuevo capítulo de su historia moderna.
Con Hosni Mubarak fuera de plano y también aquel otro faraón de la egiptología, el antiguo secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Zahi Hawass -que dio en 2009 los permisos necesarios para el inicio del proyecto-, el nuevo Egipto busca recuperar el flujo de turistas que se han mantenido alejados del país por los coletazos de inestabilidad que han sucedido a la revolución. Y nada mejor que sus tesoros culturales para promover Egipto, como ha recordado esta mañana la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Catherine Ashton, que ha presentado la reproducción de la tumba.

Noventa años de su descubrimiento

El primer peldaño de la tumba de Tutankamón se descubrió el 4 de noviembre de 1922, convirtió a Howard Carter en el egiptólogo más famoso de la historia y desató en el mundo Occidental una auténtica fiebre por la historia del Antiguo Egipto y su mitología que aún dura en nuestros días. No fue hasta el 16 de febrero de 1923 que Carter consiguió abrir la puerta sellada de la cámara mortuoria del joven faraón, que había permanecido cerrada durante más de 3.000 años. Los fastuosos tesoros que se encontraron en la primera tumba que llegaba sin haber sido saqueada a la edad moderna y la leyenda de la “maldición” que supuestamente cayó sobre os primeros intrusos de la tumba, cimentaron la magia intoxicante de la egiptología.
Con este mismo espíritu se ha realizado esta copia perfecta, en la que se mezclan, a partes iguales, tecnología y carga emocional, o, como explica Lowe, «la de sentirte en un lugar verdaderamente mágico».
 Información de ABC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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