Mostrando entradas con la etiqueta Cinturón de Asteroides. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cinturón de Asteroides. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de octubre de 2021

ESO: Conoce los 42: ESO obtiene imágenes de algunos de los asteroides más grandes de nuestro Sistema Solar

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG. el Observatorio Europeo Austral ESO, nos informa, que utilizando el Very Large Telescope (VLT), los astrónomos han obtenido imágenes de 42 de los mayores objetos del Cinturón de Asteroides, situado entre Marte y Júpiter. Jamás se había podido obtener imágenes tan nítidas de un grupo de grandes asteroides
Las observaciones revelaron una amplia gama de curiosas formas, desde esféricas hasta similares a huesos de perro, que están ayudando a los astrónomos a trazar los orígenes de los asteroides en nuestro Sistema Solar................  ...sigamos leyendo.................


12 de Octubre de 2021

Utilizando el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (VLT de ESO) en Chile, los astrónomos han obtenido imágenes de 42 de los mayores objetos del cinturón de asteroides, situado entre Marte y Júpiter. Jamás se había podido obtener imágenes tan nítidas de un grupo tan grande de asteroides. Las observaciones revelaron una amplia gama de curiosas formas, desde esféricas hasta similares a huesos de perro, que están ayudando a los astrónomos a trazar los orígenes de los asteroides en nuestro Sistema Solar.


Las imágenes en detalle de estos 42 objetos constituyen un gran avance en la exploración de asteroides, hecho posible gracias a los telescopios terrestres, y contribuyen a dar respuesta a interrogantes fundamentales sobre la vida, el Universo y todo [1].

"Hasta ahora, solo se habían obtenido imágenes en detalle de tres grandes asteroides del cinturón principal, Ceres, Vesta y Lutetia, que fueron visitados por las misiones espaciales Dawn y Rosetta de NASA y de la Agencia Espacial Europea, respectivamente", explica Pierre Vernazza, del Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Francia, quien dirigió el estudio de asteroides publicado hoy en Astronomy & Astrophysics."Nuestras observaciones en ESO han proporcionado imágenes nítidas para muchos más objetivos, 42 en total".

El número reducido de observaciones de asteroides en detalle implicó que sus características clave, como su forma 3D o densidad, permanecieron desconocidas en gran parte, hasta ahora. Entre 2017 y 2019, Vernazza y su equipo se propusieron llenar este vacío realizando un estudio exhaustivo de los cuerpos principales en el cinturón de asteroides.

La mayoría de los 42 objetos de la muestra tienen un tamaño superior a los 100 kilómetros. En particular, el equipo obtuvo imágenes de casi todos los asteroides mayores a 200 kilómetros del cinturón, que resultaron ser 20 de 23. El equipo analizó los dos objetos más grandes, Ceres y Vesta, cuyo diámetro se calcula en 940 y 520 kilómetros, en tanto que los dos asteroides más pequeños resultaron ser Urania y Ausonia, que miden unos 90 kilómetros.  

Al reconstruir las formas de los objetos, el equipo descubrió que los asteroides observados se dividen principalmente en dos familias. Algunos son casi perfectamente esféricos, como Hygiea y Ceres, mientras que otros tienen una forma más peculiar, "alargada", con el asteroide "hueso de perro" denominado Cleopatra como protagonista indiscutible.   

Al combinar las formas de los asteroides con información sobre sus masas, el equipo descubrió que las densidades varían significativamente en las muestras. Los cuatro asteroides menos densos estudiados, incluyendo Lamberta y Sylvia, tienen densidades de unos 1,3 gramos por centímetro cúbico, aproximadamente la densidad del carbón. Psyche y Kalliope tienen la mayor densidad, con 3,9 y 4,4 gramos por centímetro cúbico, respectivamente, lo cual es superior a la densidad del diamante (3,5 gramos por centímetro cúbico).

Esta gran diferencia en densidad sugiere que la composición de los asteroides varía significativamente, dando a los astrónomos indicios importantes sobre su origen. “Nuestras observaciones ofrecen sólida evidencia de una migración sustancial de estos cuerpos desde su formación. En resumen, la enorme variedad en composición sólo puede comprenderse si los cuerpos se originaron en distintas regiones del Sistema Solar”, explica Josef Hanuš de la Universidad Karlova, Praga, República Checa, uno de los autores del estudio. En particular, los resultados apoyan la teoría de que los asteroides menos densos se formaron en regiones remotas fuera de la órbita de Neptuno y migraron a su ubicación actual.

Estos descubrimientos fueron posibles gracias a la sensibilidad del instrumento Spectro-Polarimetric High-contrast Exoplanet REsearch (SPHERE) montado en el VLT de ESO [2]. "Con las capacidades mejoradas de SPHERE, junto al hecho de que se sabía poco sobre la forma de los asteroides más grandes del cinturón principal, logramos un gran avance en este campo", dice el coautor Laurent Jorda, también del Laboratorio de Astrofísica de Marsella.

Los astrónomos podrán obtener imágenes de más asteroides con gran detalle con el Extremely Large Telescope (ELT) de ESO, actualmente en construcción en Chile, que comenzará a operar a finales de esta década. “Las observaciones con el ELT de los asteroides del cinturón principal nos permitirán estudiar objetos con diámetros de entre 35 y 80 kilómetros, dependiendo de su ubicación en el cinturón, y cráteres de hasta 10 a 25 kilómetros”, dice Vernazza. “Con un instrumento similar a SPHERE en el ELT podríamos obtener imágenes de una muestra similar de objetos en el distante Cinturón de Kuiper. Esto significa que podremos caracterizar la historia geológica de una muestra mucho mayor de cuerpos pequeños".

 

Notas

[1] En la novela “Guía del autoestopista galáctico”, del autor Douglas Adams, el número 42 representa “la Respuesta Máxima de la Vida, el Universo y de Todo”. Hoy, 12 de octubre de 2021, es el 42° aniversario de la publicación del libro.
[2] Todas las observaciones se llevaron a cabo con el Zurich IMaging POLarimeter (ZIMPOL), un subsistema del instrumento SPHERE que opera en longitudes de onda visibles.

Información adicional

Este trabajo de investigación se ha presentado en un artículo científico que será publicado en la revista Astronomy & Astrophysics 

(https://www.aanda.org/10.1051/0004-6361/202141781).    

El equipo está formado por P. Vernazza (Universidad Aix Marseille, CNRS, CNES, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Francia [LAM]), M. Ferrais (LAM), L. Jorda (LAM), J. Hanuš (Instituto de Astronomía, Facultad de Física y Matemáticas, Universidad Charles, Praga, República Checa [CU]), B. Carry (Universidad Côte d’Azur, Observatorio de la Costa Azul, CNRS, Laboratorio Lagrange, Francia [OCA]), M. Marsset (Departamento de Ciencias de la Tierra, Atmosféricas y Planetarias, MIT, Cambridge, EE.UU. [MIT), M. Brož (CU), R. Fetick (Laboratorio Aeroespacial Francés [ONERA] y LAM), M. Viikinkoski (Matemáticas y Estadística, Universidad Tampere, Finlandia [TU]), F. Marchis (Instituto LAM y SETI, Centro Carl Sagan, Mountain View, EE.UU.),  F. Vachier (Instituto de mecánica celeste y de cálculo de efemérides, Observatorio de Paris, Universidad de Investigación PSL, CNRS, Universidad de la Sorbonne, Universidad UPMC Paris 06 y Universidad de Lille, Francia [IMCCE]),  A. Drouard (LAM), T. Fusco (Laboratorio Aeroespacial Francés [ONERA] y LAM),  M. Birlan (IMCCE e Instituto Astronómico de la Academia Rumana, Bucarest, Romania [AIRA]),  E. Podlewska-Gaca (Facultad de Física, Instituto de Observación Astronómica, Universidad Adam Mickiewicz, Poznan, Polonia [UAM]), N. Rambaux (IMCCE), M. Neveu (Universidad de Maryland College Park, Centro de vuelo espacial Goddard de NASA, EE.UU. [UMD]), P. Bartczak (UAM), G. Dudziński (UAM),  E. Jehin (Instituto de Investigación en Astrofísica, y Ciencias y Tecnologías Espaciales, Universidad de Lieja, Bélgica, [STAR]), P. Beck (Instituto de Planetología y Astrofísica  de Grenoble, UGA-CNRS, Francia [OSUG]), J. Berthier (IMCCE), J. Castillo-Rogez (Jet Propulsion Laboratory, Instituto de Tecnología de California, Pasadena, EE.UU.[JPL]), F. Cipriani (Agencia Espacial Europea, ESTEC – Oficina de Apoyo Científico, Noordwijk, Países Bajos [ESTEC]​​), F. Colas (IMCCE), C. Dumas (Telescopio de Treinta Metros, Pasadena, EE.UU. [TMT]), J. Ďurech (CU),  J. Grice (Laboratorio de Atmósferas, Entornos y Observaciones Espaciales, CNRS y Universidad de Versalles Saint-Quentin-en-Yvelines, Guyancourt, Francia [UVSQ] y Escuela de Ciencias Físicas,  The Open University, Milton Keynes, Reino Unido [OU]),  M. Kaasalainen (TU), A. Kryszczynska (UAM), P. Lamy (Departamento de Fisica, Ingeniería de Sistemas y Teoría de la Señal, Universidad de Alicante, Alicante, Spain), H. Le Coroller (LAM), A. Marciniak (UAM), T. Michalowski (UAM), P. Michel (OCA), T. Santana-Ros (Instituto de Ciencias del Cosmos, Universidad de Barcelona, España y Observatorio Europeo Austral, Santiago, Chile), P. Tanga (OCA), A. Vigan (LAM), O. Witasse (ESTEC), B. Yang (Observatorio Europeo Austral, Santiago, Chile), P. Antonini (Observatorio Hauts Pays, Bédoin, Francia), M. Audejean (Observatorio de Chinon, Chinon, Francia), P. Aurard (AMU, Observatorio de Haute Provence, Instituto Pythéas, Observatorio Saint-Michel, Francia [OHP]), R. Behrend (Observatorio de Ginebra, Sauverny, Suiza y Laboratorio de Física de Altas Energías y Astrofísica, Universidad Cadi Ayyad , Marrakech, Marruecos [UCA]), Z. Benkhaldoun (UCA), J. M. Bosch (B74, Avinguda de Catalunya 34, 25354 Santa Maria de Montmagastrell (Tarrega), España), A. Chapman (Observatorio Cruz del Sur, Ciudad de San Justo, Buenos Aires, Argentina), L. Dalmon (OHP), S. Fauvaud (Observatorio Bois de Bardon, Taponnat, Francia y Association T60, Observatorio Midi-Pyrénées, Toulouse, Francia), Hiroko Hamanowa (Museo Espacial de Hong Kong, Tsimshatsui, Hong Kong, PR China [HKSM]), Hiromi Hamanowa (HKSM), J. His (OHP), A. Jones (I64, SL6 1XE, Maidenhead, UK), D-H. Kim (Instituto de Astronomía y Ciencias Espaciales de Corea, Daejeon, Corea [KASI] y Universidad Nacional de Chungbuk, Chungdae-ro, Seowon-gu, Cheongju-si, Chungcheongbuk-do, Corea), M-J. Kim (KASI), J. Krajewski (Facultad de Física,  Instituto del Observatorio Astronómico, Universidad Adam Mickiewicz, Poznań, Polonia), O. Labrevoir (OHP), A. Leroy (Observatorio OPERA, Saint Palais, Francia [OPERA] y Uranoscope, Gretz-Armainvilliers, Francia), F. Livet (Instituto de Astrofísica  de Paris, Paris, Francia, UMR 7095 CNRS et Sorbonne Universités), D. Molina (Observatorio Anunaki, Calle de los Llanos, Manzanares el Real, Spain), R. Montaigut (Club d’Astronomie de Lyon Ampere, Vaulx-en-Velin, Francia y OPERA), J. Oey (Kingsgrove, NSW, Australia), N. Payre (OHP), V. Reddy (Instituto de Ciencias Planetarias, Tucson, EE.UU.), P. Sabin (OHP), A. G. Sanchez (Observatorio Rio Cofio  Robledo de Chavela, España), y L. Socha (Cicha 43, 44-144 Nieborowice, Polonia).
 
ESO es la principal organización astronómica intergubernamental de Europa y el observatorio astronómico basado en tierra más productivo del mundo. Cuenta con dieciséis países miembros: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza, junto con Chile, país anfitrión, y Australia como aliado estratégico. ESO desarrolla un ambicioso programa centrado en el diseño, construcción y operación de potentes instalaciones de observación terrestres que permiten a los astrónomos hacer importantes descubrimientos científicos. ESO también desempeña un importante papel promoviendo y organizando la cooperación en investigación astronómica. ESO opera en Chile tres instalaciones de observación únicas en el mundo: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope junto con su interferómetro VLTI (Very Large Telescope Interferometer), el más avanzado del mundo, así como dos telescopios de rastreo: VISTA (siglas en inglés de Telescopio de Rastreo Óptico e Infrarrojo para Astronomía), que trabaja en el infrarrojo, y el VST (VLT Survey Telescope, Telescopio de Rastreo del VLT), que rastrea en luz visible. También en Paranal, ESO albergará y operará el CTA Sur (Cherenkov Telescope Array South), el observatorio de rayos gamma más grande y sensible del mundo. ESO también es socio principal de dos instalaciones en Chajnantor, APEX y ALMA, actualmente el mayor proyecto astronómico en funcionamiento del mundo. Finalmente, en Cerro Armazones, cerca de Paranal, ESO está construyendo el ELT (Extremely Large Telescope), de 39 metros, que llegará a ser “el ojo más grande del mundo para mirar el cielo”.

Enlaces

Contactos

Pierre Vernazza
Laboratoire d’Astrophysique de Marseille
Marseille, France
Tlf.: +33 4 91 05 59 11
Correo electrónico: pierre.vernazza@lam.fr

Josef Hanuš
Charles University
Prague, Czech Republic
Correo electrónico: josef.hanus@mff.cuni.cz

Laurent Jorda
Laboratoire d’Astrophysique de Marseille
Marseille, France
Tlf.: +33 4 91 05 69 06
Correo electrónico: laurent.jorda@lam.fr

Bárbara Ferreira
ESO Media Manager
Garching bei München, Germany
Tlf.: +49 89 3200 6670
Móvil: +49 151 241 664 00
Correo electrónico: press@eso.org

Connect with ESO on social media

Imágenes

Imagen de 42 asteroides obtenida con el VLT de ESO (anotada)
Imagen de 42 asteroides obtenida con el VLT de ESO (anotada)
Ceres y Vesta
Ceres y Vesta
Ausonia y Urania
Ausonia y Urania
Sylvia y Lamberta
Sylvia y Lamberta
Kalliope y Psyche
Kalliope y Psyche
Poster de 42 asteroides de nuestro Sistema Solar y sus órbitas (fondo negro)
Poster de 42 asteroides de nuestro Sistema Solar y sus órbitas (fondo negro)
Poster de 42 asteroides de nuestro Sistema Solar y sus órbitas (fondo azul)
Poster de 42 asteroides de nuestro Sistema Solar y sus órbitas (fondo azul)

Videos

Meet 42 Asteroids in Our Solar System (ESOcast 243 Light)
Meet 42 Asteroids in Our Solar System (ESOcast 243 Light)
solo en inglés
Looking at the identity cards of eight asteroids in our Solar System
Looking at the identity cards of eight asteroids in our Solar System
solo en inglés
42 asteroids in our Solar System and their orbits
42 asteroids in our Solar System and their orbits
solo en inglés
Esta es una traducción de la nota de prensa de ESO eso2114.
ESO
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

lunes, 4 de noviembre de 2019

ESO : Telescopios de ESO detectan lo que podría ser el planeta enano más pequeño del Sistema Solar: Asteroide Higía....

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el Observatorio Austral Europeo ESO., nos informa que un equipo de astrónomos, usando el instrumento SPHERE — Spectro-Polarimetric High-contrast Exoplanet REsearch, instalado en el telescopio VLT (Very Large Telescope), han revelado que el Asteroide Higía, podría clasificarse como Planeta Enano. Este astro es el cuarto más grande del Cinturón de Asteroides, después de Ceres, Vesta y Pallas.
Por primera vez, los astrónomos han observado a Higía con una resolución lo suficientemente alta como para estudiar su superficie y determinar su forma y tamaño. Descubrieron que Higía es esférica, pudiendo destronar a Ceres como poseedora del título de planeta enano más pequeño del Sistema Solar.
ESO.- narra : "Como objeto del cinturón principal de asteroidesHigía satisface de inmediato tres de los cuatro requisitos para ser clasificado como un planeta enano: orbita alrededor del Sol, no es una luna y, a diferencia de un planeta, no ha despejado los alrededores de su órbita. El requisito final es que tenga la suficiente masa como para tener su propia gravedad, generando así una forma más o menos esférica. Esto es lo que las observaciones de VLT han revelado ahora sobre Higía.
"Gracias a la capacidad única del instrumento SPHERE, instalado en el VLT (uno de los sistemas más potentes del mundo para la obtención de imágenes), pudimos resolver la forma de Higía, que resulta ser casi esférica", afirma el investigador principal Pierre Vernazza, del Laboratorio de Astrofísica de Marsella, en Francia. "Gracias a estas imágenes, Higía puede ser reclasificada como un planeta enano, por ahora el más pequeño del Sistema Solar".

https://www.eso.org/public/spain/news/eso1918/

28 de Octubre de 2019
Utilizando el instrumento SPHERE, instalado en el VLT (Very Large Telescope) de ESO, un equipo de astrónomos ha revelado que el asteroide Higía podría clasificarse como planeta enano. El objeto es el cuarto más grande del cinturón de asteroides después de Ceres, Vesta y Pallas. Por primera vez, los astrónomos han observado a Higía con una resolución lo suficientemente alta como para estudiar su superficie y determinar su forma y tamaño. Descubrieron que Higía es esférica, pudiendo destronar a Ceres como poseedora del título de planeta enano más pequeño del Sistema Solar.

Como objeto del cinturón principal de asteroidesHigía satisface de inmediato tres de los cuatro requisitos para ser clasificado como un planeta enano: orbita alrededor del Sol, no es una luna y, a diferencia de un planeta, no ha despejado los alrededores de su órbita. El requisito final es que tenga la suficiente masa como para tener su propia gravedad, generando así una forma más o menos esférica. Esto es lo que las observaciones de VLT han revelado ahora sobre Higía.
"Gracias a la capacidad única del instrumento SPHERE, instalado en el VLT (uno de los sistemas más potentes del mundo para la obtención de imágenes), pudimos resolver la forma de Higía, que resulta ser casi esférica", afirma el investigador principal Pierre Vernazza, del Laboratorio de Astrofísica de Marsella, en Francia. "Gracias a estas imágenes, Higía puede ser reclasificada como un planeta enano, por ahora el más pequeño del Sistema Solar".
El equipo también utilizó las observaciones de SPHERE para restringir el tamaño de Higía, estimando su diámetro en poco más de 430 km. Plutón, el más famoso de los planetas enanos, tiene un diámetro cercano a 2400 km, mientras que Ceres tiene unos 950 km de tamaño.
Sorprendentemente, tal y como indica el estudio publicado hoy en la revista Nature Astronomy, las observaciones también revelaron que Higía carece del gran cráter de impacto que los científicos esperaban ver en su superficie. Higía es el miembro principal de una de las familias de asteroides más grandes, con cerca de 7000 miembros que surgieron del mismo cuerpo principal. Los astrónomos esperaban que el evento que condujo a la formación de esta numerosa familia hubiera dejado una gran y profunda huella en Higía.
"Este resultado fue una verdadera sorpresa, ya que esperábamos la presencia de una gran cuenca de impacto, como ocurre con Vesta", confirma Vernazza. Aunque los astrónomos han observado la superficie de Higía con una cobertura del 95%, sólo pudieron identificar dos posibles cráteres no concluyentes. "Ninguno de estos dos cráteres podría haber sido causado por el impacto que originó la familia Higía de asteroides, cuyo volumen es comparable al de un objeto de 100 km de tamaño. Son demasiado pequeños", explica el coautor del estudio Miroslav Broo, del Instituto Astronómico de la Universidad Charles de Praga, República Checa.
El equipo decidió investigar más a fondo. Usando simulaciones numéricas, dedujeron que la forma esférica de Higía y la gran familia de asteroides son, probablemente, el resultado de una gran colisión frontal con un gran proyectil de un diámetro de entre 75 y 150 km. Sus simulaciones muestran que este violento impacto, que se cree ocurrió hace unos 2.000 millones de años, destrozó por completo el cuerpo principal. Una vez que las piezas sobrantes volvieron a unirse, le dieron a Higía su forma redonda y miles de asteroides compañeros. "Tamaña colisión entre dos cuerpos grandes en el cinturón de asteroides es única en los últimos 3-4 mil millones de años", dice Pavel Ševeček, un estudiante de doctorado del Instituto Astronómico de la Universidad de Charles que también participó en el estudio.
El estudio en detalle de los asteroides ha sido posible gracias, no sólo a los avances en el cálculo numérico, sino también al hecho de contar con telescopios cada vez más potentes. "Gracias al VLT y al instrumento de óptica adaptativa de nueva generación SPHERE, ahora obtenemos imágenes de asteroides del cinturón principal con una resolución sin precedentes, cerrando la brecha entre las observaciones basadas en tierra y las observaciones de misiones interplanetarias", concluye Vernazza.

Información adicional

Esta investigación se ha presentado en un artículo que aparece en la revista Nature Astronomy el 28 de octubre de 2019.
El equipo está formado por P. Vernazza (Universidad de Aix-Marsella, CNRS, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Marsella, Francia); L. Jorda (Universidad de Aix-Marsella, CNRS, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Marsella, Francia); P. Ševeček (Instituto de Astronomía, Universidad Charles, Praga, República Checa); M. Brož (Instituto de Astronomía, Universidad Charles, Praga, República Checa); M. Viikinkoski (Matemáticas y Astadística, Universidad Tampere, Tampere, Finlandia); J. Hanuš (Instituto de Astronomía, Universidad Charles, Praga, República Checa); B. Carry (Universidad de la Costa Azul, Observatorio de la Costa Azul, CNRS, Laboratorio Lagrange, Niza, Francia); A. Drouard (Universidad de Aix-Marsella, CNRS, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Marsella, Francia); M. Ferrais (Instituto de Investigación en Ciencias Espaciales, Tecnología y Astrofísica, Universidad de Lieja, Lieja, Bélgica); M. Marsset (Departamento de Ciencias Planetarias, Atmosféricas y de la Tierra, MIT, Cambridge, MA, EE.UU.); F. Marchis (Universidad de Aix-Marsella, CNRS, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Marsella, Francia, e Instituto SETI, Centro Carl Sagan, Mountain View, EE.UU.); M. Birlan (Observatorio de París, París, Francia); E. Podlewska-Gaca (Instituto del Observatorio Astronómico, Facultad de Física, Universidad Adam Mickiewicz, Poznan, Polonia, e Instituto de Física, Universidad de Szczecin, Polonia); E. Jehin (Instituto de Investigación en Ciencias Espaciales, Tecnología y Astrofísica, Universidad de Lieja, Lieja, Bélgica); P. Bartczak (Instituto del Observatorio Astronómico, Facultad de Física, Universidad Adam Mickiewicz, Poznan, Polonia); G. Dudzinski (Instituto del Observatorio Astronómico, Facultad de Física, Universidad Adam Mickiewicz, Poznan, Polonia); J. Berthier (Observatorio de París, París, Francia); J. Castillo-Rogez (Laboratorio de Propulsión a Chorro, Instituto Tecnológico de California, Pasadena, California, EE.UU.); F. Cipriani (Agencia Espacial Europea, ESTEC – Oficina de Apoyo Científico, Países Bajos); F. Colas (Observatorio de París, París, Francia); F. DeMeo (Departamento de Ciencias Planetarias, Atmosféricas y de la Tierra, MIT, Cambridge, MA, EE.UU.); C. Dumas (Observatorio TMT, Pasadena, EE.UU.); J. Durech (Instituto de Astronomía, Universidad Charles, Praga, República Checa); R. Fetick (Universidad de Aix-Marsella, CNRS, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Marsella, Francia, y ONERA, El Laboratorio Aeroespacial Francés, Chatillon Cedex, Francia); T. Fusco (Universidad de Aix-Marsella, CNRS, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Marsella, Francia, y ONERA, El Laboratorio Aeroespacial Francés, Chatillon Cedex, Francia); J. Grice (Universidad de la Costa Azul, Observatorio de la Costa Azul, CNRS, Laboratorio Lagrange, Niza, Francia y Universidad Abierta, Escuela de Ciencias Físicas, La Universidad Abierta, Milton Keynes, Reino Unido); M. Kaasalainen (Matemáticas y Estadística, Universidad Tampere, Tampere, Finlandia); A. Kryszczynska (Instituto del Observatorio Astronómico, Facultad de Física, Universidad Adam Mickiewicz, Poznan, Polonia); P. Lamy (Universidad de Aix-Marsella, CNRS, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Marsella, Francia); H. Le Coroller (Universidad de Aix-Marsella, CNRS, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Marsella, Francia); A. Marciniak (Instituto del Observatorio Astronómico, Facultad de Física, Universidad Adam Mickiewicz, Poznan, Polonia); T. Michalowski (Instituto del Observatorio Astronómico, Facultad de Física, Universidad Adam Mickiewicz, Poznan, Polonia); P. Michel (Universidad de la Costa Azul, Observatorio de la Costa Azul, CNRS, Laboratorio Lagrange, Niza, Francia); N. Rambaux (Observatorio de París, París, Francia); T. Santana-Ros (Departamento de Fı́sica, Universidad de Alicante, Alicante, España); P. Tanga (Universidad de la Costa Azul, Observatorio de la Costa Azul, CNRS, Laboratorio Lagrange, Niza, Francia); F. Vachier (Observatorio de París, París, Francia); A. Vigan (Universidad de Aix-Marsella, CNRS, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Marsella, Francia); O. Witasse (Agencia Espacial Europea, ESTEC – Oficina de Apoyo Científico, Países Bajos); B. Yang (Observatorio Europeo Austral, Santiago, Chile); M. Gillon (Instituto de Investigación en Ciencias Espaciales, Tecnología y Astrofísica, Universidad de Lieja, Lieja, Bélgica); Z. Benkhaldoun (Observbatorio Oukaimeden, Laboratorio de Física de Altas Energías y de Astrofísica, Universidad Cadi Ayyad, Marrakech, Marruecos); R. Szakats (Observatorio Konkoly, Centro de Investigación en Astronomía y Ciencias de la Tierra, Academia Húngara de Ciencias, Budapest, Hungría); R. Hirsch (Instituto del Observatorio Astronómico, Facultad de Física, Universidad Adam Mickiewicz, Poznan, Polonia); R. Duffard (Instituto de Astrofísica de Andalucía, Glorieta de la Astronomía S/N, Granada, España); A. Chapman (Buenos Aires, Argentina), J. L. Maestre (Observatorio de Albox, Almería, España).
ESO es la principal organización astronómica intergubernamental de Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Cuenta con dieciséis países miembros: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza, junto con Chile, país anfitrión, y Australia como aliado estratégico. ESO desarrolla un ambicioso programa centrado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación terrestres que permiten a los astrónomos hacer importantes descubrimientos científicos. ESO también desarrolla un importante papel al promover y organizar la cooperación en investigación astronómica. ESO opera en Chile tres instalaciones de observación únicas en el mundo: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope junto con su interferómetro VLTI (Very Large Telescope Interferometer), el más avanzado del mundo, así como dos telescopios de rastreo: VISTA (siglas en inglés de Telescopio de Rastreo Óptico e Infrarrojo para Astronomía), que trabaja en el infrarrojo, y el VST (VLT Survey Telescope, Telescopio de Rastreo del VLT), que rastrea en luz visible. ESO también es socio de dos instalaciones en Chajnantor, APEX y ALMA, actualmente el mayor proyecto astronómico en funcionamiento del mundo. Finalmente, en Cerro Armazones, cerca de Paranal, ESO está construyendo el ELT (Extremely Large Telescope), de 39 metros, que llegará a ser “el ojo más grande del mundo para mirar el cielo”.
Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.
El nodo español de la red ESON está representado por J. Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmanovitch.

Enlaces

Contactos

José Miguel Mas Hesse
Centro de Astrobiología (INTA-CSIC)
Madrid, España
Tlf.: (+34) 918131196
Correo electrónico: mm@cab.inta-csic.es

Pierre Vernazza
Laboratoire d’Astrophysique de Marseille
Marseille, France
Tlf.: +33 4 91 05 59 11
Correo electrónico: pierre.vernazza@lam.fr

Miroslav Brož
Charles University
Prague, Czech Republic
Correo electrónico: mira@sirrah.troja.mff.cuni.cz

Pavel Ševeček
Charles University
Prague, Czech Republic
Correo electrónico: pavel.sevecek@gmail.com

Bárbara Ferreira
ESO Public Information Officer
Garching bei München, Germany
Tlf.: +49 89 3200 6670
Correo electrónico: pio@eso.org

Imágenes

Imagen de Higía obtenida por SPHERE
Imagen de Higía obtenida por SPHERE
Imágenes de Higía, Vesta y Ceres obtenidas por SPHERE
Imágenes de Higía, Vesta y Ceres obtenidas por SPHERE

Videos

ESOcast 211 Light: Telescopios de ESO detectan lo que podría ser el planeta enano más pequeño del Sistema Solar
ESOcast 211 Light: Telescopios de ESO detectan lo que podría ser el planeta enano más pequeño del Sistema Solar
Ubicación de Higía en el Sistema Solar
Ubicación de Higía en el Sistema Solar
Simulación del impacto que explica el origen de la forma redondeada de Higía
Simulación del impacto que explica el origen de la forma redondeada de Higía

Ver también

Esta es una traducción de la nota de prensa de ESO eso1918.
ESO
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

martes, 19 de septiembre de 2017

EFE FUTURO : CINTURÓN ASTEROIDES .- ¿Estuvo vacío el cinturón de asteroides en sus orígenes?

http://www.efefuturo.com/noticia/vacio-cinturon-asteroides-origenes/

El cinturón de asteroides pudo estar completamente vacío en sus orígenes, hace unos 4.565 millones de años, y su formación se debería a la acumulación de planetoides desprendidos de los diversos astros que conforman el Sistema Solar, según un estudio publicado por la revista Science Advances.
<p>El cinturón de asteroides del Sistema Solar. Crédito: CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Técnicas)</p>
El cinturón de asteroides del Sistema Solar. Crédito: CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Técnicas)
La teoría, desarrollada por el estadounidense Sean Raymond y el brasileño André Izidoro y que fue divulgada este miércoles por esta prestigiosa revista científica, viene a rebatir las teorías más extendidas hasta la fecha que parten de una premisa diametralmente opuesta.

“Los modelos de formación del Sistema Solar tradicionalmente asumen que la región del cinturón de asteroides tuvo una enorme cantidad de masa, que fue desapareciendo debido a diversos procesos. Nuestro modelo presume algo muy diferente”, afirmó a Efe Izidoro, investigador asociado de la Universidad del Estado de Sao Paulo (Unesp).

De acuerdo con los resultados de su investigación, Raymond e Izidoro concluyeron que el cinturón es, en realidad, un receptáculo donde se acumula la materia que vaga por el espacio producida como consecuencia de la creación de los distintos planetas que forman nuestro sistema solar.

La premisa sobre la que trabajaron los investigadores surgió a raíz de la publicación, en 2006, de un artículo en la revista Nature cuyo autor, Bill Bottke, científico del Instituto de Investigación del Suroeste (SwRI, por sus siglas en inglés) de Texas, afirmaba que el proceso de formación de planetas podía estar detrás de la presencia de diversos asteroides metálicos en el cinturón.

“Y si el cinturón de asteroides estaba originalmente vacío, ¿sería posible poblarlo?”, esa fue la duda que le surgió a Raymond y que, años más tarde, le planteó a Izidoro, a quien supervisaba su postdoctorado en la Universidad de Burdeos.
El cinturón se encuentra entre Marte y Mercurio y se extiende por una distancia aproximada de 1,4 Unidades Astronómicas (UA), que es la distancia que separa a la Tierra del Sol, equivalente a unos 150 millones de kilómetros.

Izidoro reconoció que, en un principio, eran escépticos respecto a la posibilidad de que la llegada aleatoria de asteroides que se desplazaban por el espacio fuera el origen del cinturón.

Sin embargo, tras la realización de varios cientos de simulaciones, algunas de las cuales tardaban meses en llevarse a cabo, llegaron a una conclusión que podía explicar la distribución orbital y de la masa presente en el cinturón de asteroides.



Fotografía enviada por la sonda espacial “Galileo”, que muestra las primeras imágenes directas de la superficie de un asteroide.

Sus simulaciones, recalcó Izidoro, tuvieron en cuenta tanto la influencia gravitatoria “de los planetas, los asteroides y el Sol”, como el efecto de la acreción de gases presentes alrededor de la estrella.

“Este efecto es importante porque ayuda a implantar asteroides, principalmente aquellos ricos en agua, en el cinturón”, aclara el investigador brasileño, quien explicó que “las moléculas de esos gases, al chocar contra un asteroide, actuarían de freno”.

Asimismo, reprodujeron la separación entre asteroides de tipo S, que son los que abundan en el interior del cinturón, y los de tipo C, presentes en la parte exterior del mismo, para observar cómo se podrían desplazar por el cinturón los nuevos planetoides según iban llegando.

Para Izidoro, la principal importancia de este estudio, que contó con el apoyo de la Agencia Nacional de Investigación francesa y de la Fundación de Protección a la Investigación del Estado de Sao Paulo, reside en el hecho de que “ayuda a comprender mejor la formación del Sistema Solar“.

“En este trabajo proponemos un modelo para explicar cómo se pudo formar la parte interior de nuestro sistema solar, que es donde se encuentran los planetas terrestres (Mercurio, Venus, Marte y la Tierra”, concluyó Izidoro. EFE
Publicado en: Espacio
EFE FUTURO
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 20 de marzo de 2016

ESO : Se descubren cambios inesperados en los puntos brillantes de Ceres

Hola amigos:  A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el llamado planeta enano Ceres, del Cinturón de Asteroides, que lo estudia tanto la Agencia Espacial NASA, como lo está haciendo ESO (Observatorio Austral Europeo), y ellos nos dicen: Observaciones hechas con el espectrógrafo HARPS, instalado en el Observatorio La Silla de ESO (Chile), han revelado cambios inesperados en los puntos brillantes del planeta enano Ceres. Aunque, desde la Tierra, Ceres se aprecia como un punto de luz, un estudio muy cuidadoso de su luz muestra, no sólo los cambios que se supone deben darse al girar, sino que, además, los puntos brillan durante el día y muestran otras variaciones. Estas observaciones sugieren que el material de los puntos es volátil y se evapora al cálido resplandor de la luz solar.
Mas información en :

Por favor lea información abajo adjunta

Observaciones hechas con el espectrógrafo HARPS, instalado en el Observatorio La Silla de ESO (Chile), han revelado cambios inesperados en los puntos brillantes del planeta enano Ceres. Aunque, desde la Tierra, Ceres se aprecia como un punto de luz, un estudio muy cuidadoso de su luz muestra, no sólo los cambios que se supone deben darse al girar, sino que, además, los puntos brillan durante el día y muestran otras variaciones. Estas observaciones sugieren que el material de los puntos es volátil y se evapora al cálido resplandor de la luz solar.

Ceres es el cuerpo más grande del cinturón de asteroides, que se encuentra entre Marte y Júpiter, y el único objeto de su tipo clasificado como planeta enano. La nave espacial Dawn de la NASA ha estado en órbita alrededor de Ceres durante más de un año y ha trazado mapas muy detallados de su superficie. Una de las mayores sorpresas ha sido el descubrimiento de puntos muy brillantes, que reflejan más luz que su entorno, mucho más oscuro [1]. El más prominente de estos puntos luminosos se encuentra dentro del cráter Occator y sugiere que Ceres puede ser un mundo mucho más activo que la mayoría de sus asteroides vecinos.
Ahora, nuevas observaciones de gran precisión, obtenidas con el espectrógrafo HARPS (instalado en el Telescopio de 3,6 metros de ESO en La Silla, Chile) han detectado, no sólo el movimiento de las manchas debido a la rotación de Ceres sobre su eje, sino también inesperadas variaciones adicionales, lo que sugiere que el material de los puntos brillantes es volátil y se evapora con la luz del sol.
El autor principal del nuevo estudio, Paolo Molaro, del INAF-Observatorio Astronómico de Trieste, cuenta la historia: "tan pronto como la nave espacial Dawn reveló la existencia de los misteriosos puntos brillantes en la superficie de Ceres, inmediatamente pensé en los posibles efectos mensurables desde la Tierra. A medida que Ceres gira, los puntos se acercan a la Tierra, y luego retroceden de nuevo, lo cual afecta al espectro de la luz del sol reflejada que llega a la Tierra”.
Ceres tarda nueve horas en dar un giro completo, y los cálculos han demostrado que los efectos debidos al movimiento de los puntos brillantes al acercarse y alejarse de la Tierra debido a esta rotación serían muy pequeños, del orden de 20 kilómetros por hora. Pero este movimiento es lo suficientemente grande como para ser medible mediante el efecto Doppler con instrumentos de alta precisión como HARPS.
El equipo observó Ceres con HARPS durante algo más de dos noches en julio y agosto de 2015. "El resultado fue una sorpresa", añade Antonino Lanza, del INAF-Observatorio Astrofísico de Catania y coautor del estudio. "Encontramos los cambios previstos en el espectro por la rotación de Ceres, pero con otras variaciones considerable de una noche a otra".
El equipo concluyó que los cambios observados podrían deberse a la presencia de sustancias volátiles que se evaporan bajo la acción de la radiación solar [2]. Cuando las manchas del interior del cráter Occator están en el lado iluminado por el Sol, se forman penachos que reflejan la luz solar de forma muy eficaz. Estos penachos se evaporan rápidamente, pierden reflectancia y producen los cambios observados. Este efecto, sin embargo, cambia de noche a noche, dando lugar a patrones aleatorios adicionales a corto y largo plazo.
Si esta interpretación se confirma, CERES podría ser muy diferente de Vesta y los demás asteroides del cinturón principal. A pesar de estar relativamente aislado, parece ser internamente activo [3]. Se sabe que Ceres es rica en agua, pero no está claro si esto está relacionado con los puntos brillantes. También se desconoce la fuente de energía que genera esta filtración continua de material de la superficie.
Dawn continúa estudiando Ceres y el comportamiento de sus misteriosos puntos brillantes. Tras el final de la misión espacial, HARPS y otros instrumentos podrán seguir investigando desde la Tierra.
 

Notas

 
[1] También se observaron manchas, con menos claridad, en las anteriores imágenes de Ceres obtenidas con el Telescopio Espacial Hubble de NASA/ESA en 2003 y 2004.
[2] Se ha sugerido que el material altamente reflectante de los puntos brillantes de Ceres podría ser hielo de agua recién expuesto o sulfatos de magnesio hidratados.
[3] Muchos de los cuerpos del sistema Solar con mayor actividad interna, como los grandes satélites de Júpiter y Saturno, son sometidos a fuertes efectos de marea debido a su proximidad a los planetas masivos.
 

Información adicional

 
Este trabajo de investigación se ha presentado en el artículo científico titulado: “Daily variability of Ceres’ Albedo detected by means of radial velocities changes of the reflected sunlight”, por P. Molaro et al., y aparece en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.
El equipo está formado por P. Molaro (INAF-Observatorio Astronómico de Trieste, Trieste, Italia); A. F. Lanza (INAF-Observatorio Astrofísico de Catania, Catania, Italia); L. Monaco (Universidad Andrés Bello, Santiago, Chile); F. Tosi (INAF-IAPS Instituto de Astrofísica y Planetología Espacial, Roma, Italia); G. Lo Curto (ESO, Garching, Alemania); M. Fulle (INAF-Observatorio Astronómico de Trieste, Trieste, Italia) y L. Pasquini (ESO, Garching, Alemania).
ESO es la principal organización astronómica intergubernamental de Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Cuenta con el respaldo de dieciséis países: Alemania, Austria, Bélgica, Brasil, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, el Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza, junto con el país anfitrión, Chile. ESO desarrolla un ambicioso programa centrado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación terrestres que permiten a los astrónomos hacer importantes descubrimientos científicos. ESO también desarrolla un importante papel al promover y organizar la cooperación en investigación astronómica. ESO opera en Chile tres instalaciones de observación únicas en el mundo: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope, el observatorio óptico más avanzado del mundo, y dos telescopios de rastreo. VISTA (siglas en inglés de Telescopio de Rastreo Óptico e Infrarrojo para Astronomía) trabaja en el infrarrojo y es el telescopio de rastreo más grande del mundo, y el VST (VLT Survey Telescope, Telescopio de Rastreo del VLT) es el telescopio más grande diseñado exclusivamente para rastrear el cielo en luz visible. ESO es el socio europeo de un revolucionario telescopio, ALMA, actualmente el mayor proyecto astronómico en funcionamiento del mundo. Además, cerca de Paranal, en Cerro Armazones, ESO está construyendo el E-ELT (European Extremely Large Telescope), el telescopio óptico y de infrarrojo cercano de 39 metros que llegará a ser “el ojo más grande del mundo para mirar el cielo”.
Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.

El
nodo español de la red ESON está representado por J. Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmanovitch.

Enlaces

Contactos

J. Miguel Mas Hesse
Centro de Astrobiología (CSIC-INTA)
Madrid, España
Tlf.: (+34) 918131196
Correo electrónico: mm@cab.inta-csic.es
Paolo Molaro
INAF-Osservatorio Astronomico di Trieste
Trieste, Italy
Correo electrónico: molaro@inaf.oats.it
Richard Hook
ESO Public Information Officer
Garching bei München, Germany
Tlf.: +49 89 3200 6655
Móvil: +49 151 1537 3591
Correo electrónico: rhook@eso.org

Imágenes

Ilustración de los puntos brillantes de Ceres captados por la nave espacial Dawn
Ilustración de los puntos brillantes de Ceres captados por la nave espacial Dawn
Los puntos brillantes de Ceres captados por la nave espacial Dawn.
Los puntos brillantes de Ceres captados por la nave espacial Dawn.

Videos

Ilustración animada de los puntos brillantes de Ceres captados por la nave espacial Dawn
Ilustración animada de los puntos brillantes de Ceres captados por la nave espacial Dawn
El movimiento de los puntos brillantes de Ceres
El movimiento de los puntos brillantes de Ceres

Ver también


Esta es una traducción de la nota de prensa de ESO eso1609.
Inscríbete en el Foro del blog y participa : A Vuelo De Un Quinde - El Foro!

Mi lista de blogs