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jueves, 23 de marzo de 2017

PERÚ : BBC Mundo Noticias .- "Quería lanzarme al huaico nuevamente para seguir a mi esposa": el impactante testimonio de la pareja de Evangelina Chamorro, la mujer que emergió del barro en Perú tras ser arrastrada por un deslave....

http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-39335447
Distrito de Huachipa, en el este de Lima.
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                                    Los huaicos en Perú han destruido y dejado inhabitables miles de casas (imagen de una calle de Huachipa, en el este de Lima, después de un huaico).

El accidente ocurrió un día caluroso cerca de las dos de la tarde.
"Yo iba a tomarme una gaseosita (refresco gasificado) helada cuando escuchamos un sonido como si chocara un camión, ¡pum! Mi esposa me dice '¿no será huaico?'. Apenas salimos, ya estaba pasando el agua por el corral. Ya no tuvimos cómo reaccionar".
Así relata Armando Rivera a BBC Mundo la historia de cómo un huaico -avalancha de lodo y escombros que cae de las montañas a causa de las lluvias- arrasó su corral de cerdos en el distrito de Punta Hermosa, en el sur de Lima,el pasado miércoles.
El huaico lo sorprendió a él y a Evangelina Chamorro, su pareja, que es la mujer que aparecía emergiendo de una corriente de barro y escombros en un video que dio la vuelta al mundo hace unos días.
Este y al menos otros 11 aludes registrados en Perú en los últimos días son resultado de las intensas lluvias que caen en el país sudamericano desde hace semanas a causa del llamado "Niño costero", un fenómeno meteorológico que ya ha dejado en el país al menos 75 muertos, 20 desaparecidos y más de 700.000 afectados.
"Nos agarramos de un palo que había plantado para hacer un cerco, esperando que no se rompiera. Pero por nuestro lado ya pasaban palos y ganados (cerdos de vecinos). Cuando miré, mis cinco chanchitos (cerdos) también se estaban yendo, mis dos marranas preñadas, que estaban a punto de parir, también se fueron", continúa Armando.
"También teníamos 7.000 soles (unos US$2.150) en efectivo de una camada de cerdos que habíamos vendido. Eran para los útiles escolares de mis niñas (de 5 y 10 años) y para engordar a los cerdos. Pero también se fueron", lamenta Rivera.



"Los palos que venían nos golpeaban. Hasta que el palo donde estábamos atrincherados se rompió y nos caímos", recuerda Armando. "Yo le decía a mi esposa 'hay que nadar', pero era imposible porque era un agua espesa, llena de lodo, palos, que te hundía, te mandaba para abajo, te revolcaba".
El deslave los arrastró aproximadamente cinco cuadras desde el corral de Armando, calcula el hombre.
En un momento, la corriente lo separó de Evangelina y oyó gritos de ella que decían "¡ya no puedo, amor!".
Fue la última vez que la escuchó.
Bombero rescatando a una pobladora de Huachipa para que no se la lleve la corriente de un huaico.
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                                    En Perú no se registraban riadas de esta magnitud desde 1998.

"¡A mi esposa se la llevó!"

Armando ya no podía hablar -ni mucho menos gritar- porque había tragado barro y sentía que se ahogaba.
"Le pedí a Dios 'Señor, no podemos morir, por mis niñas, sálvanos, Señor'", cuenta. "Por momentos trataba de impulsarme, botar tierra, mantenerme y encontré un palo. Me agarré fuerte, pero no veía porque mis ojos estaban todos tapados de barro".
Ese palo quedó atascado en algún lado y Armando sintió que la corriente lo arrojó a un charco de lodo, que lo tapaba y le impedía moverse.
"En eso escucho que me dicen 'dame la manos', pero no sabía a dónde dar porque no veía. A veces daba y dejaba de dar la mano para no hundirme. Era un barro espeso, duro, como si te bañaran con mazamorra (postre peruano espeso de maíz morado) todo el cuerpo", detalla el sobreviviente.




Dos hombres que Armando no pudo reconocer por el barro que le tapaba los ojos lograron sacarlo.
"Yo lloraba, gritaba de impotencia '¡a mi esposa se la llevó!'. Corría por las orillas del huaico gritando '¡por favor, mi esposa está por acá!'", dice el hombre de 48 años. a vuelo
"A veces me caía -también estaba herido-, pero nuevamente quería lanzarme (al huaico) para seguir a mi esposa". Pero las personas con las que estaba no lo dejaron.
"De rato en rato botaba tierra, como vómitos, estornudaba tierra, así estaba. Hasta que un señor me dijo estás mal y me llevó cerca a mi corral, para limpiarme", relata.
"A las 5:30 un señor me pregunta si soy Armando y me dice 'su esposa se salvó'", señala. "Me alegré de que estuviera viva".
Pero aún le faltaba saber dónde se habían quedado sus hijas pequeñas, que estaban en la escuela mientras el huaico arrastraba a la pareja.
Hombre botando lodo de su propiedad, con ayuda de un balde.
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                                    El Niño costero ha dejado a más de 700.000 personas afectadas.

"Fue duro"

Una llamada telefónica fue el medio por el que Freddy Rivera, hijo de Armando, se enteró del accidente. Cerca de las siete de la noche, encontró a su papá.
"Estaba mal psicológicamente, con golpes, no podía ver. Le ardían los ojos, por el barro. A las nueve de la noche encontré a mis hermanas en la casa de una profesora de su colegio", dice Freddy, de 26 años.
Después de que Armando viera a sus hijas, fue al hospital María Auxiliadora, en el sur de Lima, a atenderse. Hasta entonces no había hablado con su esposa, quien también fue internada en el mismo centro médico.
Ferrocarril ubicado en la ribera del río Rímac, en Chosica, al este de Lima.
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                                    Los huaicos han afectado múltiples vías de transporte en todo el país, como este ferrocarril, que se extiende a lo largo del río Rímac, en el este de Lima.
Evangelina tenía múltiples golpes y heridas en las piernas y en el abdomen, conjuntivitis purulenta y un shock psicológico importante, según le dijo Julio Medina, director del hospital María Auxiliadora, a BBC Mundo.
El facultativo agregó que la mujer no quiere hablar con la prensa.
"Le venían los recuerdos (del huaico) como un flash", explicó el médico.
Armando fue dado de alta al día siguiente del accidente y fue a buscar a su esposa.
"Lo único que le dije fue 'amorcito, Dios nos ha dado otra vida'. Ella me dijo 'Dios nos ha salvado por nuestras niñas' y nos abrazamos. Fue duro".

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"Sólo tuvimos tiempo para sacar a los bebés": los estragos provocados por los deslaves e inundaciones que dejaron sin casa a casi 100.000 personas en Perú :
 
la imagen AFP
Image caption Las avalanchas de lodo del fin de semana alcanzaron el centro de la ciudad de Trujillo.
Poblador de Trujillo defiende su casa del huaico.
Derechos de autor de la imagen AFP
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                                    La gente usa todo lo que tiene a la mano para salvar sus propiedades.
Fue un fin de semana de pesadilla para los pobladores de Trujillo, una de las ciudades de Perú más afectadas por las avalanchas de lodo y escombros que en ese país se conocen como huaicos.
Cuando suena la sirena de emergencia, los vecinos corren a sus casas para tratar de protegerlas del inminente deslave con tablas de madera, mesas, sacos de tierra o lo que tengan a la mano.
Pero a veces la fuerza del huaico es tan grande que sólo queda escapar y abandonarlo todo para salvar la vida.
Como sucedió este fin de semana en Trujillo, cuando se registraron los deslaves más fuertes en 20 años en esta ciudad al norte de Perú y que es la tercera más poblada del país.
El huaico se abrió camino rompiendo un puente, arrastrando animales y autos, inundando algunas casas y arrasando con otras.
"Cayeron postes y las casas en los barrios más humildes quedaron destruidas", relató a BBC Mundo el periodista Paul Acevedo, residente de Trujillo.
"La gente ya no duerme pensando que puede venir otro huaico. Hay mucho miedo y desinformación", añade Acevedo.
Personas tratando de cruzar una calle en medio del lodo.
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                                    Las avalanchas de lodo del fin de semana alcanzaron el centro de la ciudad de Trujillo.
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La causa de estas auténticas avalanchas es un fenómeno climático conocido como "El Niño Costero", que castiga con intensas lluvias a las zonas costeras de Perú y Ecuador.
Un huaico se forma cuando lodo se desliza desde una quebrada o montaña alcanzando alguno de los caudalosos ríos que cruzan Perú.
Hasta el momento, las fuertes precipitaciones de agua, inundaciones y deslaves provocaron la muerte de 75 personas, mientras hay 20 ciudadanos desaparecidos y 263 heridos en todo el país, según cifras oficiales.
El Centro de Operaciones de Emergencia Nacional de Perú informó que 99.475 personas se quedaron sin hogar y existen otras 626.298 que sufrieron daños en sus casas.
En total, 134.125 viviendas fueron afectadas.
La magnitud del desastre llevó a que el presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski anuncie la creación de un "zar de la construcción", para ayudar a los damnificados.
Personas tratando de cruzar una calle en medio del lodo.
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                                    La causa de estas auténticas avalanchas es un fenómeno climático conocido como "El Niño Costero", que castiga con intensas lluvias a las zonas costeras de Perú y Ecuador.

Cuando llega el huaico

El sábado por la tarde el lodo se abrió paso por las calles trujillanas y llegó hasta el centro de la ciudad.
La fuerza del deslave sufrido en el norte peruano fue tal que destruyó el puente Virú, que conecta a Trujillo con Lima.
Los autos que estaban encima de la infraestructura fueron arrastrados por la corriente y se reportaron cuatro desaparecidos.
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"El río salió de un momento a otro y no pudimos tener tiempo para sacar nada. Todas las cosas se quedaron adentro, sólo tuvimos tiempo para sacar a los bebés y nada más", relató Celia Chuilan, una de las damnificadas por los huaicos.
Como ella, son cada vez más las personas que se encuentran en carpas y albergues por culpa de las lluvias.
Una vez que se desborda alguna de las quebradas que rodean a Trujillo, el tiempo que tienen los vecinos para proteger sus cosas y ponerse a salvo es corto.
"Cuando suena la sirena todos entran en pánico. La gente corre desesperada para proteger sus casas como pueden, pero a veces no es suficiente. Todo pasa en cuestión de minutos", explica Acevedo, quien es director del diario vespertino Satélite.
Poblador de Trujillo defiende su casa del huaico.
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Image caption Una vez que se desborda alguna de las quebradas que rodean a Trujillo, el tiempo que tienen los vecinos para proteger sus cosas y ponerse a salvo es corto.
El sábado se vio a pobladores de Trujillo usar tablas para impedir el paso del lodo a sus domicilios.
Otros colocaron sacos de tierra para desviar el paso del huaico.
Otros no pudieron hacer nada y tuvieron que dejar sus casas esperando que resistan los embates del lodo.
La fuerza del deslave del sábado fue tal que una comisión gubernamental quedó atrapada en un inmueble donde planificaba acciones de ayuda a los damnificados.
El alcalde de Trujillo, Elidio Espinoza, señaló que se trata del peor huaico en 20 años, según informó el diario peruano El Comercio.
Persona se lamenta sobre los escombros de su casa.
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                                    Los huaicos destruyeron casas en algunos de los barrios populares de Trujillo.

Cuando se va el huaico

Cuando la avalancha de lodo y escombros da tregua no hay muchos motivos para alegrarse.
La ciudad queda inundada en barro que alcanza hasta las rodillas, el agua cierra el paso de muchas calles y una nube de polvo cubre a todo y a todos.
"Te arde la garganta y los ojos por el polvo. Hay peligro de que se multiplique el dengue, el paludismo, la conjuntivitis y la chikungunya", apunta Acevedo.
"La ciudad está a la deriva. Estamos a merced de las lluvias", concluye el periodista.
Plaza de armas de Trujillo.
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                                    Cuando la avalancha de lodo y escombros da tregua no hay muchos motivos para alegrarse.
Las autoridades peruanas tampoco son muy optimistas.
Este domingo, el ministro de Transportes y Comunicaciones, Martín Vizcarra, visitó Trujillo para estimar el margen del desastre.
"La naturaleza ha sido dura", lamentó la autoridad, al momento de reconocer que tardarán semanas en reconstruir al puente Virú.
Por supuesto que Trujillo no es la única ciudad peruana que sufre por los desastres naturales provocados por "El Niño Costero".
Poblaciones a lo largo de las provincias de Áncash, Lima, Ica, Huancavelica, Ayacucho, Lambayeque, Piura. Tumbes y La Libertad, donde se encuentra Trujillo, se han visto afectadas por las inundaciones y los deslaves.
Trujillo inundada.
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                                    Trujillo no es la única población afectada por los huaicos.
El servicio de agua potable se ha visto afectado incluso en la capital peruana, Lima.
Por si todo esto fuera poco, el pronóstico del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología no es muy alentador.
Va a seguir lloviendo muy fuerte en Trujillo y el resto del norte peruano al menos hasta el 23 de marzo.

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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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