Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; un peón del fundo del acaudalado ganadero Gregorio Yanayaco, quien lo llamaba: El noble Peón, quien convenció a su patrón, para seguir a los acosadores y lo hizo persiguiendo a un grupo de jóvenes vigilantes que le hacían a la casa del ricachón (Don Goyo) por su cuenta, él caminó detrás de ellos, quienes llegaron a un centro poblado, donde estos jóvenes vivían, que los identificó por la casa donde ellos residían, de regreso a la casa del patrón, le informó, quienes eran esos jóvenes y tuvieron una larga conversación, que el noble peón le hizo conocer el grave peligro que estaba expuesto, siendo posible un eminente asalto; al principio el ricachón no lo creía, hasta que le demostró lo expuesto que estaba y lo hizo meditar y que logró cambiar de opinión............... sigamos la historia...............
Aquí en la imagen observamos una casa típica de la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; Es una construcción de adobe con un techo de tejas rojas y agua, en el techo distinguimos un fantasma que viene a ser " El Rey de las Tinieblas": Satán, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para entender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA ", esta imagen será nuestro símbolo y logotipo de identificación en la creación, impresión y distribución literaria.
Con reconocimiento de derechos de autor, con Registro Partida Nº 00393-2010, Asiento 01, de fecha 27 de marzo de 2010 por el INDECOPI.
Este es el símbolo de la Marca Perú, que distingue todos los productos elaborados por peruanos.
Continuando con la historia; don Gregorio Yanayaco, meditó acatando la nobleza de su peón, que lo hizo pensar que estaba en peligro de sufrir un asalto y llegó a la conclusión que al ingresar a su casa a jóvenes mujeres, que él las conocía como sus mozas (amantes) y que estas podrían ser familiares de los jóvenes que vigilaban su casa y le dijo:
--- Hombre, voy a descansar, para tu alegría hoy no vendrán las mozas y decido que nunca más lo harán, por que con el ingreso de ellas, he puesto en grave peligro mi casa y sobre todo mi vida; dejaré para siempre esas malas costumbres de dormir con dos mujeres jóvenes y que ni siquiera las conozco bien, si sé que son hijas o sobrinas de las señores que si tengo referencias, pero nada más.
El noble peón, ahora muy contento, que por fin su patrón le entendió, le contestó:
--- Patrón, tenemos que ser muy prudentes, mañana por la mañana usted y Yo iremos a los árboles donde se esconden o se tumban al suelo esos muchachos y los sorprenderemos; eso si iremos armados con machetes desenvainados y hoy no diremos nada a los guardianes nocturnos, todo lo guardaremos en silencio y recién conoceremos la verdad de esos muchachos, que ellos; aún no saben que los hemos descubierto, todo esto me huele muy mal, como dice mi abuela : "Hay gato encerrado.."
Don Gregorio Yanayaco, ahora meditabundo, por las expresiones que escuchó de su noble peón, le dijo:
--- No creo que debemos escondernos, mañana iremos de frente donde ellos están y si es posible los atacaremos con el apoyo de los guardianes.....
El noble peón, lo interrumpió y dijo:
--- No patrón, nosotros les demostraremos que los descubrimos al ser sorprendidos; ellos tendrán que decirnos la verdad o las razones de su vigilancia diaria, Yo estoy seguro que capturando uno de ellos es suficiente, por que todos intentarán huir, seremos más ágiles, teniendo en nuestras manos alguien de ellos; naturalmente al muchacho atrapado lo amenazaremos para sacarle la verdad y estoy seguro, que ellos tienen planes de asalto a su casa, no es necesario que los guardianes nocturnos nos acompañen, por que se hará mucha bulla que pondrá en peligro su casa y usted mismo.
Don Gregorio Yanayaco, estaba asombrado por el amplio discernimiento y conocimiento de como se debe actuar en estas situaciones, que demostró su noble peón, por lo que acepto sus sugerencias que le dio, se despidieron y fue a descansar, el noble peón salió de la casa y se retiró a su vivienda, que estaba a una corta distancia.
Para don Gregorio Yanayaco, fue una noche muy larga y tediosa por que no pudo conciliar con el sueño, recién a las 04:00 horas de la madrugada se unieron sus pestañas más por el cansancio dando vueltas sobre su cama, ya que estuvo meditando profundamente, no se explicaba haber expuesto su vida, por ser mujeriego, al ser acompañado por jóvenes mujeres y que efectivamente pudieron haberlo asesinado para robarle sus caudales y llegó a la conclusión, que si era un hábil y exitoso ganadero haciendo grandes negocios muy fructíferos, pero a la vez un completo neófito en saber proteger su vida.
Siendo las 06:00 horas del nuevo día, y con el canto de una ave silvestre que se le conoce como ollero, (chilalo)sobre un árbol detrás de la vivienda y despertó al dueño de casa, que se levantó de inmediato y salió hacer sus necesidades fisiológicas.
A las 07:30 horas, llegó la señora Gozbinda, que todos los días puntualmente le traía el desayuno, se saludaron, pues, la señora si notó, que el dueño casa no había dormido bien y en son de broma, le dijo:
--- Don Goyo (diminutivo de Gregorio), usted por estar emperrado con las mozas, no está durmiendo bien y eso le hará mucho daño para su salud, déjelas un tiempo... jajajaja...
Don Gregorio Yanayaco, pensó para si: "Si esta señora supiera las razones de mi mala noche, tal vez pensaría mejor...", fingiendo una sonrisa, por que ella desconocía la razón de su mala noche, y llevándole la corriente, le respondió:
--- Si pues, usted tiene razón, a veces unas chinitas (mozas) salen muy respondonas... jajajaja...
El desayuno era de excelente calidad; esta vez: Pechuga horneada de gallina con yucas sancochadas y un jarro grande de café de olleta; el dueño de casa desayunó y luego comenzaron a llegar los peones.
Don Gregorio Yanayaco, se cuidó de no dar indicios de los muchachos que lo vigilaban desde los árboles de frente de la casa, hasta que llegó su noble peón, se comenzó a despachar dándoles sogas, betas y sal en roca para que laman las vacas, se dio las gracias a la cocinera.
Ellos se quedaron solos, y desde y en la sala se pusieron a conversar, ambos se acercaron a la ventana y observaron hasta los árboles, vaya que si se notaba el movimiento de personas y el noble peón, le dijo:
--- Patrón, ya están allí los muchachos, vamos a salir separados, primero lo hago Yo en forma normal y un rato después lo hace usted, nos reuniremos detrás de la casa y recién desenvainaremos los machetes, todo será con suma paciencia, no haremos ruidos y caminaremos con la cabeza gacha (cabeza inclinada hacia el suelo) hasta detrás de los grandes árboles para tener espacio y sorprender a los intrusos por la espalda, no olvide que ellos también cargan machetes.
En efecto, el noble peón salió primero y como de costumbre y el dueño de casa esperó un rato sentado en una silla en la sala; él salió cerró la puerta y le echó candado, se dio una vuelta por el patio sin mirar hacia los árboles y se fue por el camino que siempre lo hacía para visitar los potreros y para no despertar sospechas a los vigilantes intrusos, que lo seguían con atención desde los árboles, el ganadero caminó con toda normalidad hasta que se perdió en la lejanía.
Estando fuera del alcance de los vigilantes intrusos, el ganadero enderezó su trayecto y regresó hasta detrás de la casa y se unió al noble peón, quien en voz baja le dijo:
--- Patrón, iremos gachos (encorvados) para evitar que nos puedan ver, lo haremos uno detrás del otro.
Don Gregorio Yanayaco, que era un hombre más alto de lo normal, probablemente tenía una estatura de 1.75 mts., pues le era difícil caminar encorvado (cabeza gacha) y además como no había dormido bien, estaba un poco nervioso, no por miedo a los vigilantes acosadores, sino por presentimientos que llegaban a su cerebro, con la idea que se había convertido en un objetivo por posibles asaltantes y le contestó:
--- Hombre, anoche no pude dormir bien, recién en la madrugada al segundo canto de los gallos, me quedé dormido y me despertó el canto del chilalo (en Socchabamba a esta ave se le llama : Ollero); pasó por mi mente tantas cosas y sobre todo que estuve expuesto a ser muerto por las mozas (amantes).
El noble peón, le respondió:
--- Patrón, entiendo su preocupación, no es para menos; pero, ahora mantenga la serenidad y ese coraje que es muy propio de usted para enfrentar a los peligros, tenemos que estar bravos y corajudos para sorprender a los intrusos, en mi cintura llevo una soguilla para amarrar las manos del muchacho que lo atrapemos, seguro que los otros tres no nos darán la cara, correrán como venados despavoridos cuando los persigue el puma.
Los dos personajes encorvaron sus cuerpos y comenzaron a caminar; lo hacían pausadamente, ya desenvainaron sus machetes, todo iba normal, había completo silencio, sólo interrumpido por el lejano relincho de un caballo, el mugido de las vacas y el canto de las aves silvestres, ellos avanzaban, ya se estaban acercando a los árboles que les servía de refugio a los vigilantes acosadores, siguieron el sendero de frente por que así fue el plan, para sorprenderlos por la espalda, avanzaron hasta que llegaron detrás de los árboles.....................
Continuaremos......................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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