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domingo, 14 de septiembre de 2014

La Casa de la Loma tiene un Fantasma : Capítulo CCLXXVI.- Rosenda transformada en un espíritu diabólico se resiste a ser derrotada por la familia Manchay.....

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma y como informamos en el capítulo anterior, el espíritu diabólico de Rosenda, se resiste aceptar su derrota en casa de los Manchay; en Jurupe, a pesar que era un fantasma sin materia, pero era capaz de producir aire con fuerza descomunal, como para impulsar por los aires a un hombre y eso hizo con los hermanos Manchay (Florencio y Horacio), y ellos del tremendo porrazo quedaron fuera de combate; motivo que impulsó la reacción del padre de ellos Don Porfirio, quien amenazó destruir para siempre al intruso espíritu, con dos armas: una cruz muy especial hecha de plata de 9 décimos y una botella de "agua bendita" que la guardaba como una reliquia; fue algo misterioso, por que el fantasma se redujo al tamaño de un ser humano y como era aire se transformó en un remolino y salió....
Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA" , esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDICOPI.
 
Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.
 
Al salir el fantasma de la casa, llegó la calma por que todos los protagonistas se enmudecieron como haciendo las veces de recobrar la energía perdida durante la lucha; poco después, Don Porfirio como dueño de casa, reaccionó diciendo:
--- Hijos, querida esposa, por fin logramos vencer a ese fantasma disfrazado  de Rosenda; pero no lo hemos derrotado, estoy seguro que también  salió para recobrar sus fuerzas y de nuevo regresará; así que preparemos nuestra defensa.
Don Porfirio se toma una pausa y agregó:
--- El espíritu diabólico de Rosenda, entendió perfectamente que yo tenía las armas para derrotarlo y salió por su propia cuenta; entonces esperaremos su regreso, usando mi antiguo Crucifijo y la botella de "agua bendita", y tu Horacio lo harás con tu navaja bendecida por un sacerdote franciscano.
Nuevamente don Porfirio toma un descanso y añadió:
--- Como el Crucifijo que tengo, fue elaborado a base de plata de 9 décimos, la colgaremos en la parte superior junto al umbral de la puerta, por donde salió, de tal manera que al ingresar soltaremos el Crucifijo que le caerá encima y por más gaseoso que sea, será afectado y ojalá destruido para siempre.
Otra vez don Porfirio hace una pausa y finalizó:
--- Esta vez no seremos sorprendidos, si el Crucifijo falla, nos queda el "agua bendita" que la sorberemos los tres, en el momento que los perros empiecen a aullar, nosotros nos colocaremos detrás de la puerta, no tenemos otras armas y creo volviendo a repetir; que lo destruiremos para siempre.
Después de escuchar el último plan de ataque  contra le fantasma de Rosenda; Horacio y Florencio ya se repusieron y por su puesto estaban de acuerdo con su padre, pero no se podía saber en que momento el fantasma regresaría.
Después de una larga calma, no había indicios que el fantasma regrese de nuevo, la espera desespera a los miembros de la familia, nos estamos acercando a las 23:00 horas del día; afuera las lechuzas y los búhos  ululaban en comunicación entre ellos; repentinamente hubo una agitación y el revoloteo de las aves nocturnas se incrementó, como anunciando que algo funesto estaba por suceder.
Los perros que eran los aliados directos de la familia Manchay, estaban intranquilos, pero no mostraban señales que los inquiete como para atacar a  desconocidos o si avizoraban fantasmas y comiencen a aullar, existiendo un silencio siniestro, nada se veía en la silueta del horizonte, hasta el viento que generalmente soplaba de vez en cuando, no se presentaba, todo era una paz funesta sin gancho de concordia o armonía.
Las aves nocturnas volvieron a la normalidad, pero los miembros de la familia, creyeron que el ataque del espíritu diabólico estaba en marcha y para afirmar sus presentimientos escucharon ruidos en el techo de la casa, que aún siendo de tejas de arcilla, se podía percibir si algún extraño anduviera en forma sigilosa sobre el tejado.
Don Porfirio y sus hijos seguían esperando el ataque, pero no se sabía cuando lo hará el enemigo, que puede regresar en forma visible o invisible..¡¡¡ Quien lo podría adivinar !!!
Horacio, se cansó de esperar, abrió la puerta y salió, vio que la noche estaba muy oscura, solo en el horizonte había el reflejo de la luz; y los perros estaban muy inquietos observando al techo, uno de los cánidos daba gemidos mirando al techo; Horacio trató de descubrir algo, pero no se vio nada, pero los perros seguían observando al techo,
Entonces, una lechuza se acercaba a la casa, pero antes de llegar desvió su vuelo, huyendo despavorida observando algo en el techo; la casa tenía un techo a dos aguas, muy común en Socchabamba.
Pues, los perros habían olfateado en la dirección correcta, el fantasma se había estirado como una asquerosa sabandija  sobre el ángulo de inclinación o sea la cúspide del techo; allí estaba el espíritu esperando el momento para un ataque; lo curioso era que había tomado forma humana y daba la impresión de ver a un hombre, echado sobre el tejado, desde abajo y durante la noche, nadie lo podría ver o distinguir.
Horacio; perdiendo el original miedo a lo desconocido se alejó de la casa en compañía de sus perros; al subir una pequeña loma, se paró y regresó la mirada a su casa y como le favorecía la "Iluminación" del horizonte; se puso a nivel entre la cumbre del techo y la raya del horizonte y pudo distinguir que había un bulto echado sobre la cima del tejado, él pensó: Allí está el fantasma estirado como una ponzoñosa culebra.
Con esos pensamientos, regresó a su casa que estaba a unos 100 metros, distancia que caminó para observar alguna novedad y vaya que la tuvo: ... por que cuando Horacio iba a dar el primer paso, tuvo el ataque de una sombra que le bloqueó el camino, perturbando sus sentidos, que le hizo perder los mecanismos de auto protección y se convirtió en un blanco fácil para el enemigo.
El impacto de la corriente de aire que se produjo al aparecer la sombra que bloqueaba el camino; hizo perder el equilibrio a Horacio y cayó de costado, casi encima de su perro, que al sentir el peso de su amo ladró dando un gemido, que felizmente fue escuchado al interior de la casa.
Justamente Don Porfirio, dijo:
--- Afuera han atacado  a Horacio y el perro ha sentido el acoso, voy a salir en defensa de mi hijo llevando el Crucifijo amarrado a mi mano y el agua bendita.
Florencio, Teovaldo y la señora  Nilda, muy ofuscados por lo que les estaba sucediendo, solo asintieron con su silencio, dando aprobación a lo planeado por don Porfirio, quien con una pita (cordón fabricado con hilos de la hoja de la cabuya); amarró a su Crucifijo en la mano izquierda y con la derecha sosteniendo la botella de agua bendita.
Al salir Don Porfirio, pudo distinguir a pesar de la oscuridad que un bulto de color negro con grandes alas se posesionó sobre el cuerpo caído de Horacio; reaccionó lanzándose como una flecha con el Crucifijo y con agua bendita en la boca, atacó al espíritu diabólico gritándole a viva voz:
--- "Sal del cuerpo de mi hijo, insecto diabólico, que este lugar no es para tu descanso, vete al mismo infierno y nunca más te aparezcas en ésta casa."
Don Porfirio con su iniciativa de ataque, blandeó el Crucifijo a diestra y siniestra tratando de dar en el blanco, pero el fantasma era muy esquivo; entonces le sopló "agua bendita" que algo llegó a la masa satánica, pero seguía ileso y atacaba y Horacio empezó a reaccionar y viendo que su padre se batía  ante el fantasma, sacó su "navaja bendita" y desenvainó y levantando al ristre su navaja, atacó por la espalda a la sombra o espíritu.
El atacante pudo sentir que era al aire a quien se atacaba; pero aún así, Horacio pudo notar que hubo resistencia al corte de la navaja y con esa ventaja, siguió atacando a la "bestia" pero no se observaba que se le hiciera algún daño significativo, se acercó a su padre y los dos hicieron el frente contra el ataque de la "bestia".
Horacio, mentalmente  se puso de acuerdo con su padre y ambos se abalanzaron contra el atacante con navaja y Crucifijo; parece que el fantasma sintió la pegada y retrocedió hasta llegar a un callejón que era justamente  el plan de ataque definitivo de Don Porfirio y con la ayuda de los perros acorralaron al monstruo satánico, pero se defendía con sus alas;  parecidas a los del "masho" (expresión usada en Socchabamba para decir murciélago) que terminaba en una garra puntiaguda y que le servía como arma de ataque al fantasma, estando a la defensiva el fantasma estaba perdiendo la batalla... o no...  continuaremos........
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
ayabaca@gamil.com
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