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sábado, 13 de septiembre de 2014

SEÑOR CAUTIVO DE AYABACA : El Milagro de la curación de tuberculosis de la Familia Morocho Paúcar

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., esta es la recreación en ficción  del milagro que existió; los personajes y lugares que se mencionan son pura coincidencia. En el lejano pueblo de Chilcapampa, caracterizado por estar poblado de gente laboriosa, pero no todos tienen propiedades, existiendo gente sin tierra; cuyo sustento diario lo consiguen trabajando para terceros, es una forma de ganarse la vida, aunque sea por un mísero salario. 
Justamente, en La Loma del enfrente, sobre una pampa de propiedad comunal, estaba asentada una choza de propiedad  de la Familia Morocho Paúcar; siendo Don Teófilo Morocho, el esposo casado con doña Olinda Paúcar  y tiene tres hijos: Florencio, Tomás y Eulalia.

Aquí observamos la imagen del SEÑOR CAUTIVO DE AYABACA, que se celebra su festividad religiosa todos los 13 de octubre. Foto: Archivos del Blog: A vuelo de un quinde.
 
Según comentarios, esta familia Morocho Paúcar no eran naturales de Chilcapampa, sino que vinieron desde una hacienda expulsados, desconociéndose las razones de tan drástica medida; aún así en esa precaria vida, Doña Olinda era devota del Milagroso Señor Cautivo de Ayabaca, y como su choza era de una sola habitación que hacía las veces de : cocina, sala y dormitorios; la familia vivía en un hacinamiento de lamentable pobreza.
Todos los días Don Teófilo  salía a "alquilarse"(una expresión muy usada en Socchabamba que era conseguir un trabajo eventual), que era trabajar por un salario con comida; generalmente eventual por uno o dos días para alguien que necesitaba sus servicios.
Doña Olinda, también aportaba algún dinero a la casa, trabajando en cosechas de maíz y desgranando las mazorcas y sus hijos aún muy niños igualmente salían a "buscarse la vida" haciendo mandados a diferentes moradores del pueblo.
Lamentablemente la escasez  del dinero cobró la factura de la mala alimentación produciendo enfermedades infecto contagiosas como la Tuberculosis. Cierto día, Don Teófilo estaba "alquilado" en la casa de la señora Emilia Campos, haciendo trabajos de mantenimiento de los jardines de la residencia y pasadas las 13:00 horas del día, tuvo un ataque de tos seca y al carraspear ; arrojó un escupitajo de saliva mezclada con sangre viva; en seguida  le atacó un fuerte dolor a la espalda.
Doña Emilia, que era una dama que mucho cuidaba su bien acomodada vida llena de riquezas, fue testigo de excepción del drama de Don Teófilo; lo llamó a su escritorio le pagó los días trabajados más un día adicional con la advertencia que nunca más regrese a su casa; el jornalero le reclamó que aún faltaba terminar la tarea, pero despóticamente le contestó:
--- Teófilo, por favor desaparece de mi vista, estás tísico(tuberculoso) y tu mal va contagiar a mi familia, te estoy regalando dos jornales para que desparezcas.
Don Teófilo, salió de la residencia de la orgullosa patrona cabizbajo y regresó a su casa; su fiel esposa siempre lo esperaba aunque con un mate de sango solo; pero él, estaba deprimido y ante semejante semblante Doña Olinda le preguntó:
--- Esposo mío: ¿Qué te ha pasado hoy, estás muy agotado?
Don Teófilo no quería decir la verdad, pero decidió hablar y le contestó:
--- Esposa querida, estoy con los pulmones perforados, me han botado del trabajo por temor que los contagie.
Doña Olinda, que también tenía el mismo mal, no le sorprendió la respuesta, y como era muy devota del Señor Cautivo de Ayabaca, le dijo:
--- Esposo mío, Dios nos da los males, pero él, mismo nos cura; sabiendo nuestra fe en su poder divino.
En la pared está la imagen del Señor Cautivo de Ayabaca y le ha encendido la única vela de cera que les servía para alumbrar la pobre pocilga donde ellos habitan.
Don Teófilo, que no eran tan creyente y siempre renegaba contra Dios, por permitirle seguir viviendo en la miseria, le dijo:
--- Esposa Mía, no creo que ese "santo" (la imagen del Señor Cautivo de Ayabaca) nos salve de nuestra muerte segura y lo que más me duele en el alma; es dejar huérfanos a nuestros cholitos(hijos).
Doña Olinda, se mantenía firme en su fe al Señor Cautivo de Ayabaca, a pesar del desgano de su esposo y le contestó:
--- Teófilo, eres un hombre de poca fe, Dios ayuda a quien lo busca, pero con verdadera fe; mañana iré a la casa de mi comadre Martha, para pedirle un remedio y te curaré.
Don Teófilo no quería que sus vecinos se enteren de su mal; pero no dijo nada, ese día solo hubo una comida que consistió en un mate de sango para cada uno y un jarro de agua hervida con culén.
Al amanecer el día siguiente, Doña Olinda visitó a su comadre Martha y le contó todos sus problemas familiares; la reacción de la vecina, fue así:
--- Comadre Olinda, salga de mi casa y no regrese nunca más, por que contagiará a mi familia, los tísicos no son bienvenidos en mi casa.
Doña Olinda, salió muy entristecida del revés sufrido de la única familia que siempre le había ayudado; pero entendió que todos se apartan de ellos por tener una enfermedad contagiosa(Tuberculosis); pero ese traspiés no melló su férrea voluntad en creer que el Señor Cautivo de Ayabaca los ayudará.
Sin embargo, Doña Martha no contenta con despachar tan despóticamente a su humilde comadre; ella estaba emparentada con el Dirigente Principal de la Comunidad, lo visitó para pedirle la expulsión de la Familia Morocho-Paúcar, por constituir un foco de contagio a toda la comarca; ya que en esos tiempos no había sanación para los tísicos.
El dirigente que se llamaba Nemesio López, accedió al pedido de su prima Martha; de inmediato envió a dos alguaciles para notificar a los miembros de la familia Morocho - Paúcar abandonar su choza, argumentando que ellos no eran miembros nativos; si no solo eran unos transeúntes foráneos que se asentaron con su choza eventual y ese lugar había sido solicitado por un miembro nativo.
En efecto si había el solicitante y era Amado Guarnizo, quien había planeado hacer su casa, justo donde estaba la choza de Don Teófilo Morocho; pero ninguno de ellos contaba con fuerte resistencia de la aún dueña Doña Olinda y con justa razón era su única propiedad(pero ellos no contaban con ningún documento de la Comunidad que los acredite su residencia). Pero de hecho la familia Morocho - Paúcar; eran dueños de ese pedazo de terreno.
Don Amadeo Guarnizo, quien disponía de muchos propiedades, siempre quería más y más y como había decidido tomar el terreno de Teófilo y planeó una treta: Invitar a la familia a una comida, donde saldrán de la choza y como la familia solo  comía una sola vez al día, aceptaron la invitación para ir a la otra banda, tal como como lo planeó.
Aquel día salieron los esposos y sus hijos y dejaron como "casero" a la imagen del Señor Cautivo de Ayabaca; los invitados tosiendo llegaron al lugar del invite, los hicieron pasar  rápidamente les sirvieron cinco mates con yuca sancochada y trozos de carne de chancho frita, y cinco jarros de café de olleta muy aromático de Jililí.
Entonces, los peones del señor Guarnizo , se acercaron a la choza y le prendieron fuego, como era material de madera y paja precario e inflamable; el fuego rápidamente tomó fuerza y las llamas devoraron la humilde choza de la familia Morocho - Paúcar.
La familia, inocente de lo que había sucedido a su única propiedad, terminar de comer y conversaron por un rato más, hasta que se oscureció el día, entonces agradecieron las atenciones de la comida; pero Doña Olinda tenía un presentimiento que algo iba a suceder, pero  nadie sabía que era lo que se venía; con esa angustia siguieron caminando hasta que llegaron a la loma, de donde se divisaba la choza y como la noche estaba oscura; aún así se notaban brasas de fuego.
Ella, dijo:
--- Teófilo se ha quemado la choza...
Don Teófilo de lento caminar por su enfermedad, solo atinó a decir:
--- Adelántate y tal vez puedas ver mejor, por que no creo que nos quedamos sin techo donde dormir.
Doña Olinda tomó la iniciativa del regreso acelerando su caminar, según se lo permitía la oscuridad, e iba invocando del nombre del Señor Cautivo de Ayabaca; de tropezón en tropezón llegó hasta lo que quedaba su choza, sus presentimientos eran aterradora realidad y recién entendió que el señor Guarnizo, les tendió una trampa, comenzó a revisar si algo quedaba de su choza, pero casi nada quedaba, salvo un cuadro chamuscado con la imagen del Señor Cautivo de Ayabaca.
Pero, el cuadro estaba vacío no había la imagen; entonces la señora Olinda soltó el llanto y clamaba:
--- "Señor Cautivo de Ayabaca por que nos haz abandonado a mi familia, somos pobres y no tenemos donde dormir".
Sin embargo, el Señor Cautivo de Ayabaca si está presente, veamos la Santa Biblia, Lucas: 4.18-19 Jesús en Nazaret  leyendo al carta del Profeta Isaías, dijo: .."El espíritu del Señor está sobre mi, Él me ha ungido para traer buenas nuevas a los pobres, para anunciar a los cautivos su libertad y a los ciegos que pronto van a ver, a despedir libres a los oprimidos y a proclamar el año de la Gracia del Señor.." Ésta es la respuesta del Señor Cautivo de Ayabaca,
Llegaron toda la familia, ya no había choza, todos lloraban desconsolados, repentinamente brillaron unas luces que se aproximaban a los desposeídos, todos se callaron y esperaron quienes vendrían y apareció un jinete con cinco caballos blancos jalados, todos ensillados,  y como todos estaban sorprendidos; el recién llegado saludó así:
--- Buenas noches amigos, he venido por ustedes por orden del Director del Hospital para llevarlos al Hospital que acaba de inaugurarse, allí ustedes tendrán atención médica y trabajo para mantener a toda la familia.
El jinete de apeó de  su caballo blanco y tenía la vestimenta de un hábito (sotana )morado, ajustado con un cinturón amarillo. Su fisonomía era impresionante por su sencillez y cordialidad.
Don Teófilo, aturdido y emocionado a la vez por tan grata visita, le contestó:
--- Señor Curita(sacerdote) casi no entiendo, como llegó aquí y lo hace justo en el momento de nuestra desgracia, hemos perdido todo y no tenemos otra opción que aceptar irnos al Hostial.
El recién llegado sonriendo, agregó:
--- Hijos míos, ustedes no han perdido nada, todo se recupera creyendo en Dios, y tu Olinda depositaste tu fe en tu Salvador, y por eso estoy aquí. Por favor monten en los caballos, que nos están esperando en el Hospital.

Adjunto la página web del Ministerio de Salud -MINSA
http://www.minsa.gob.pe/portada/esntbc_preguntas.asp

Los miembros de la familia obedecieron al monje y montaron en los caballos blancos, cuando todos estaban listos, el monje apuró a su caballo y se colocó a la cabecera del grupo, el segundo era Don Teófilo y siguieron todos los demás.
En el trayecto se entabló la conversación entre Don Teófilo y el Monje  y éste le dijo:
--- Don Teófilo, usted ha sufrido mucho, pero Dios siempre estuvo a su lado y como los abusos llegaron a ser demasiados y sin control, he venido en su auxilio para usted y toda su familia; estamos yendo a la Ciudad de Pacainio; allí el Señor Alcalde construyó un Hospital para atender a los enfermos del pulmón y ustedes serán los primeros pacientes.
Doña Olinda, con el cuadro sin imagen del Señor Cautivo de Ayabaca, estaba intrigada por saber ¿dónde está esa imagen?, aún así,  seguía su camino feliz, ella estaba segura que todo lo que les estaba sucediendo era obra del Señor Cautivo de Ayabaca,
Los viajeros llegaron al Hospital, era una construcción muy iluminada llena de médicos y enfermeras y justamente un grupo de ellos recibieron a la Familia Morocho Paúcar; misteriosamente el monje y los caballos habían desaparecido y los médicos les preguntaron de como llegaron  allí, por que justamente el Hospital necesitaba pacientes para funcionar y además se ofrecerá trabajo a los pacientes en recuperación y sus familiares para lograr la sanación total.
Don Teófilo miró a su esposa como haciéndole la pregunta: ¿Dónde está el curita que los trajo? y ella adivinando le dijo:
--- Teófilo, acabo de ver una luz blanco que desapareció en el horizonte
La comitiva de recepción hizo pasar a los pacientes al interior del nosocomio, se les instaló en su cuarto de descanso y doña Olinda se instaló con sus hijos en un habitación grande con camas para cada uno de ellos y ella colgó en la pared su cuadro vacío del Señor Cautivo de Ayabaca.
Al quedarse dormida, el Señor Cautivo, le reveló en su profundo sueño, que su fe en Dios, que ella identificaba como el Señor Cautivo de Ayabaca, les salvó la vida a toda la familia.
Al despertarse al día siguiente a las 6:00 a.m. doña Olinda miró el cuadro que lo puso a la altura de la cabecera de su cama y allí estaba de nuevo la imagen del Señor Cautivo de Ayabaca.
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
ayabaca@gmail.com
ayabaca@hotmail.com
ayabaca@yahoo.com
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2 comentarios:

Adelaida Cordova Morales dijo...

Muy linda la Historia de la familia que tenia tuberculosis y el Señor cautivo le hizo Milagros. me conmovió hasta las lagrimas .hay que tener mucha fe. LA FE MUEVE MONTAÑAS. Gracias por esta historias que me ayudan a no perder la fe en el SEÑOR.Que Dios te bendiga Guillermo.

copernic66 dijo...

Y CUANDO LOS REYES MAGOS LLEGARON, LES DEJARON MUCHOS JUDUETES A LOS NIÑOS, SIEMPRE HABRA BORREGOS QUE SE LO CREERAN, PERO DEBERIA DE ESTAR PROHIBIDA ESA PUBLICIDAD MENTIROSA, QUE CUENTOS MAS TRAGICOMICOS NOS CUENTAN, PARA MORTIRSE DE RISA.



copernic66