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domingo, 3 de mayo de 2020

La Casa de la Loma tiene un Fantasma : Capítulo DLV.- Luego que Amalia "Ojos verdes" curó su vaca enferma, siguió buscando el resto del ganado, pero no encontró un par de bueyes, fue a la casa vecina a averiguar, pero el dueño había sido asesinado...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; Amala"Ojos verdes", después del desayuno que lo preparó y compartió con su amante el bandolero Rogelio Campos; lo invitó que la acompañe a dar un rodeo a su ganado vacuno, que estaba pastando en un lugar de uso comunal, pero estaba muy distante de la casa; además, ese lugar colindaba con sectores donde abundaban los ladrones de ganado; el bandolero aceptó gustoso acompañarla, al llegar al lugar del pastoreo, el bandolero se le hizo agua la boca al observar cientos de ganados prácticamente a su disposición, pero él, se reprimió y guardó las apariencias, por que había montado la imagen sobre su persona como si fuese un próspero ganadero; ya en el lugar donde pastaban las vacas de Amalia, ella detectó que una vaca rengueaba al caminar; Rogelio le echó lazo y observaron que una pata fue lesionada por una estaca y se había engusanado.

Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.

Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

Amalia "Ojos verdes", siempre precavida, ella había cargado en su rebozo productos veterinarios y justamente llevaba kreso (creso) producto desinfectante para matar gusanos, que siempre abundaba en el ganado lesionado en el campo, con la ayuda de su acompañante aseguraron a la vaca y la curaron, era una herida que al sacar la estaca, tenía un olor desagradable, estaba en descomposición y había mucha hinchazón que originó el engusamiento.
Ellos aplicaron el desinfectante a la herida, los gusanos de varios tamaños salieron de la herida y cayeron al suelo, y los que no pudieron murieron envenenados por el desinfectante que de verdad resultó muy efectivo.
Después de la curación y sin soltar a la vaca, Amalia fue en busca del sauco, un árbol silvestre con propiedades curativas, le arrancó varias ramas, luego sacó las hojas verdes y fue hasta un batán que habían varios a la intemperie, molió las hojas e hizo una pasta verde y regresó y la aplicó a la pata lesionada de la vaca; misteriosamente la hinchazón bajó  a la piel, el animal se sentía mejor y comenzó a mordisquear pasto que había a su alrededor.
El bandolero Rogelio Campos, quien observaba con atención la curación que hacía Amalia, le dijo:
--- Doña Amalia, estoy sorprendido por sus conocimientos en la curación de animales; pues, usted sabe más que los sanitarios del gobierno que visitan los campos y no curan ningún animal, quisiera contratarla para mi fundo, donde hay más de 100 vacas y siempre hay reses heridas.
Amalia "Ojos verdes", agradecida por el reconocimiento que le hacía el bandolero y siempre pecando de modestia, le contestó:
--- Gracias don Rogelio, por los elogios que no los merezco, lo que hice lo sabe cualquier persona; pero si estaba preocupada por la vaca que es de raza fina, podría haber muerto por la infección, se ha visto casos de animales muertos llenos de gusanos; por esa razón se hace rodeos cada tres días.
Ya, no hubo más comentarios; Amalia al ver que su vaca estaba en franca recuperación, la soltó y el animal se unió a los demás; ella continuó caminando para encontrar al resto del ganado; casi los encontró a todos, pero menos a una yunta de bueyes, que los utilizaba para arar las chacras de los sembradíos, ella buscó por todos los lugares donde frecuentaban los animales y nunca encontró ni rastro, ella pensó lo peor y que habían sido robados y como ella estaba acompañada por el bandolero Rogelio Campos, quien también compartía la preocupación, ella le dijo:
--- Don Rogelio, vea allá a la ladera larga, allí se ve una casa, es de un compadre de mi papá, vamos a visitarlo y preguntarle si tal vez haya visto en otro lugar a la yunta de los bueyes que no los encuentro.
Rogelio, accedió acompañar a su amante Amalia, se encaminaron hasta esa casa, al llegar les salieron dos perros bravos ladrando con intención de morderlos, pero a los canes se les veía flacos y secos como si no hubiesen comido varios días, pero ningún humano salió de la casa.
Rogelio, tomó la iniciativa y haciendo uso del chicote de la veta, amenazó a los perros para que lo dejen llegar a la casa y al acercarse percibió un olor nauseabundo que apestaba como carne podrida, por lo que él paró y miró hacia atrás a la compañera que lo aguardaba y la llamó, los perros ya no ladraban, más bien movían la cola en son de amistad, al llegar ella también percibió la pestilencia y le dijo:
--- Don Rogelio, de esa casa sale un olor a muerto ( ser humano).
Rogelio, quien pensaba lo mismo, le contestó:
--- Si, vamos a entrar la puerta está abierta.
Ellos avanzaron e ingresaron, la pestilencia era mayor, al estar adentro  ellos pudieron percibir y  observar al fondo sobre una tarima el cuerpo en descomposición del compadre Concepción Huamán (así se llamaba el finado).
Amalia, no pudo resistir la pestilencia y salió vomitando de la sala; pero Rogelio se tapó la nariz con una mano y avanzó donde estaba el cadáver y observó que tenía un puñal clavado que le atravesó el pecho, fue directo al corazón y lo mató al instante.
Rogelio, retrocedió, salió e informó a Amalia, que el finado fue asesinado con un chavetazo directo al corazón, y que por lo menos estaba allí el cadáver ya unos 08 días, por que estaba lleno de gusanos pequeños que habían invadido todo el cuerpo y estaban devorando la carne en descomposición.
Amalia, se alejó de la casa, seguida por Rogelio y los dos perros hambrientos los siguieron, ellos aceptaron la compañía de los canes y se pusieron a conversar, y ella le dijo:
--- Don Rogelio yo no conozco ningún familiar del finado Concepción Huamán, no se a quien avisar sobre su muerte.
Amalia, un poco nerviosa, hizo una pausa y agregó:
--- Don Rogelio, a don Concepción lo han matado los ladrones de vacas y se han robado nuestra yunta de bueyes, ya que no los encuentro por ningún lugar, quisiera que me acompañe a recuperarlos a esas lejanías, será fácil seguir el rastro, por que uno de ellos tiene la pezuña mas grande que se diferencia de los demás, en el camino que está seco y con polvo los seguiremos, ojalá aún no las hayan matado.
Rogelio, por un momento dudó en acompañarla, pero él estaba obligado a ser el compañero de la hembra y con reacción rápida le contestó:
--- Será un placer acompañarla, pero no tenemos armas con que defendernos, dejé mis chavetas en su casa.
Amalia, que siempre era una mujer muy precavida, le contestó:
--- No se preocupe don Rogelio, mire arriba en esa peña en un hueco (hoyo) guardé hace tiempo dos chavetas que las encontré justamente en este lugar, seguro que los ladrones fueron descubiertos y huyendo soltaron las chavetas para no sentirse comprometidos si fuesen capturados, las armas están con vainas adornadas con botones y chapas de plata.
Rogelio, que le llegó el alma al cuerpo y se alegró mucho y le contestó:
--- Doña Amalia, una vez más me sorprende con su inteligencia, esas armas serán decisivas para recuperar los toros y sobretodo defendernos de los ladrones.
Ambos personajes; comenzaron a subir cuesta arriba hasta el peñasco y cuando llegaron Amalia fue hasta el hueco natural, levantó con dificultad una roca suelta, y allí estaban tapadas envueltas en hojas secas las dos chavetas, las sacó y las entregó a Rogelio, quien quedó asombrado al observar a una de las vainas con adornos de botones de plata, que fue suya y que la perdió en una pelea en un pueblo muy lejano del Ecuador.
Rogelio no dijo nada a Amalia, pero se puso a pensar: "Seguro que algún ladrón de vacas es conocido mío, ojalá sea mi enemigo, por que si es amigo, tendré serios problemas con doña Amalia, que me descubrirá como un ladrón más".
Amalia, colocó de nuevo la roca suelta en su lugar y avanzó donde estaba Rogelio y le preguntó:
--- Don Rogelio, lo veo muy pensativo mirando las chavetas: ¿Le traen algún recuerdo?
Rogelio, sorprendido por la intuición perspicaz de Amalia, él se dijo así mismo: "¿Qué come esta mujer que adivina mis pensamientos? Pero reaccionó y le contestó:
--- Si, doña Amalia al observar estas chavetas, y con su uso  me pregunto a cuantos finados quedaron por allí tendidos, son de buena calidad y no tiene óxido en las hojas; están listas para la pelea, tal como sucedió en la Ciudad............(recordando su bronca)
Continuaremos...................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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