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domingo, 12 de noviembre de 2017

MEDIO AMBIENTE : PAITITI .- PERÚ.- BBC Mundo Noticias.- Los exploradores tras la pista de Paititi, la ciudad inca perdida en el Amazonas peruano ( y que también se conoce como El Dorado)

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG: , Me atrevo a sustentar una tesis sobre el famoso "EL Dorado o Eldorado",  y me da risa de las expediciones que se arman y viajan a la selva en búsqueda de la "Ciudad de Oro"; pienso que Los Incas, esta palabra no significaba oro como metal precioso, sino la conquista de la selva para dedicarla a la agricultura; ya que sembrar en la sierra aplicando la técnica de levantar y construir andenes era sumamente costoso y de limitado alcance; en cambio lograr grandes extensiones de la planicie selvática constituía la mas prodigiosa riqueza para sembrar todo y poder mantener una población de mas de 10'000,000 de habitantes que sé creé hubo durante la Civilización Incaica.
Lamentablemente no les alcanzó el tiempo, llegaron los invasores hispanos y truncaron este vasto plan.
Nunca olvidemos que el oro y otros metales preciosos como la plata no constituían acumulación de avaricia para las personas en la Civilización Incaica, con esos metales construían adornos, ornamentos  y alhajas para venerar a los diferentes dioses como : Wiracocha, o el dios terrenal El Inti.
Esta tesis tiene sentido, por que los conquistadores o invasores hispanos nunca encontraron nada, de la ciudad que los hombres se bañaban con polvo de oro puro.
El "oro puro" era la conquista de las exuberantes tierras para dedicarlas a la agricultura.
Si los Incas hubiesen conquistado la selva;  nunca, los invasores hispanos y  jamás hubiesen conquistado el Imperio Incaico. Recién la Civilización Incaica empezó con la agricultura a gran escala en la conquista de la selva.....
Por esa razón en la selva no existe ninguna construcción en edificios, si hubo muchos caminos que conducían a la conquista de las tierras de cultivo, a los pensadores amautas incaicos se les ocurrió llamar : "El Dorado" a la exuberancia de las tierras vírgenes, que no necesitaban agua y tampoco construir andenes.

http://www.bbc.com/mundo/noticias-37643658
ExpediciónDerechos de autor de la imagenDANILO CHRISTIDIS
Image captionEl grupo peina el Amazonas peruano en busca de ruinas desconocidas
Un peruano, un brasileño, un francés y un estadounidense salieron un día en busca de ruinas desconocidas.
Parece el inicio de un chiste, pero así comenzó en julio pasado la aventura de un equipo de exploradores.
La misión: ir tras la pista de la ciudad inca jamás encontrada: Paititi o como también se la conoce, El Dorado.
En total fueron 20 personas, que recorrieron 150 kilómetros en 13 días, dirigidas por Javier Pazo y Benancio Paravecino, de la asociación franco-peruana Paykikin Exploraciones Perú.
ExpediciónDerechos de autor de la imagenDANILO CHRISTIDIS
Image captionEl avance es la selva virgen significó un desafío mental
"Ya tenemos varios sitios que muestras indicios, señales de una ruta al Paititi", comenta Pazo. "Pero vamos poco a poco".
Durante siglos, cientos de personas buscaron sin éxito esa ciudad que la mitología describe como hecha de oro.
Hoy en día, nuestros nuevos exploradores reconocen la dificultad de la empresa y hacen comentarios de sus hallazgos con cuidado de no dar una ubicación exacta.
Ellos sólo hablan de pistas y rutas que podrían conducir a la ciudad perdida.

Lento avance

ExpediciónDerechos de autor de la imagenDANILO CHRISTIDIS
Image captionEl grupo siguió el "Camino de Piedra", una ruta que usaban los incas para escapar de los colonizadores españoles
Es difícil avanzar porque es una región de selva virgen y para acceder al santuario nacional Megantoni se necesita de la autorización del gobierno peruano.
Además, incluso hoy en día, a pesar de imágenes satelitales y sobrevuelos en helicópteros, hay regiones desconocidas en el Amazonas.
También hay otros sitios donde se evidencia alguna forma física de civilización pasada que está enterrada bajo siglos de vegetación.
Para uno de los exploradores más experimentados del mundo, Deyermenjian Gregory, quien forma parte de la expedición y ha estudiado la región desde los años 80, cada vez que viaja a la zona se pregunta qué puede encontrar esa vez.
PetroglifoDerechos de autor de la imagenDANILO CHRISTIDIS
Image captionLas marcas en las piedras indican el camino inca
"Lo que hago es investigar las regiones asociadas con la leyenda del Paititi", señala.
El grupo está siguiendo el llamado "Camino de piedra"; una vía de escape utilizada por los incas para protegerse de los colonizadores españoles.
Así que estos aventureros investigan dónde pueden conducir las rutas y caminos secundarios.
"Las marcas de piedra, aunque no continúas, indican que hubo una ruta", explica Gregory.

Realistas

Integrante de la expedición durante la travesía de la selvaDerechos de autor de la imagenDANILO CHRISTIDIS
Image captionPeruanos de la zona sirvieron de apoyo al grupo de exploradores
Pero tras años de investigación, el experto cree que la posibilidad de descubrir un sitio arqueológico es muy pequeña, aunque no nula.
Uno de los principales problemas es la falta de información y la que hay carece de precisión.
En muchos documentos históricos, lo que hay es la recolección de historias orales que dan pie a distintas interpretaciones sobre el lugar donde puede estar esta ciudad perdida.
Unas hipótesis ubican El Dorado en Perú, otras en Bolivia, Paraguay y Brasil.
Amazonas peruanoDerechos de autor de la imagenDANILO CHRISTIDIS
Image captionTambién conocida como El Dorado, Paititi nunca fue encontrada
Por otro lado, cuando se quiere peinar una región tan extensa, hay que tomar en cuenta el ingrediente humano.
Explorar la selva es un viaje agotador que pone a prueba los límites del cuerpo humano.
Se trata de regiones de difícil acceso, aisladas de cualquier zona urbana.

No es tu cuerpo, es tu mente

Integrante de la expedición durante la travesía de la selvaDerechos de autor de la imagenDANILO CHRISTIDIS
Image captionEstos son los últimos exploradores que buscan la ciudad perdida.
El fotógrafo argentino Danilo Christidis -quien también es miembro de la expedición- bien lo sabe.
La primera vez que se embarcó en esta aventura en 2011, le dio tifus y perdió 15 kg.
Esta vez no fue tan traumático, pero no estuvo exento de dificultades.
Christidis cuenta de que caminaba cuatro a siete horas al día a través del bosque húmedo y denso.
Empezaban en la madrugada y, por motivos de seguridad, terminaban antes de que cayera la noche.
Foto de grupoDerechos de autor de la imagenDANILO CHRISTIDIS
Image captionEsta escalera fue descubierta por los exploradores
Estamos hablando de una expedición que empezó a 1.200 metros de altitud y terminó en la cordillera de los Andes a casi 4.000 metros sobre el nivel del mar.
"Hay un punto en que no es el cuerpo lo que te lleva. Estás tan agotado que es la cabeza la que te empuja, es como un mantra", cuenta el fotógrafo.
En la medida que fueron ascendiendo, vieron cómo la vegetación iba cambiando y el bosque se hacía más frío y húmedo.

¿Qué es Paititi?

Cielo estrelladoDerechos de autor de la imagenDANILO CHRISTIDIS
Image captionLejos de la civilización, las estrellas se vuelven las protagonistas de la noche.
El responsable del equipo es el ingeniero y fundador de Paykikin Nicolas Chapon, un francés de 32 años que a los 10 años se enamoró de la selva peruana, después de ver la película alemana "Aguirre, la ira de Dios".
Para Chapon, el hallazgo más importante que hicieron fue el de un camino que encontraron perpendicular al Camino de piedra.
Grupo atraviesa la selva de nocheDerechos de autor de la imagenDANILO CHRISTIDIS
Image captionLa mayoría de las veces intentaban detener la expedición en la noche.
Este es señalado por una pequeña casa que utilizaban los incas para descansar en sus viajes.
Este descubrimiento no ha hecho sino reforzar las esperanzas del equipo.
"Nuestro objetivo es encontrar Paititi", asegura.
ExpediciónDerechos de autor de la imagenDANILO CHRISTIDIS
Image captionLa búsqueda continúa
"Pero también es necesario preguntar qué es Paititi, tal vez es un lugar, pero también pueden ser muchos lugares pequeños".
"No lo sabemos, pero lo estamos buscando científicamente", asegura Chapon.
Mientras que para Pazo, es una cuestión de orgullo: "Lo hago por mis ancestros, por el mundo, para que vean la grandeza de nuestro pasado arqueológico".

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BBC Mundo Noticias
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
ayabaca@gmail.com
ayabaca@hotmail.com
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sábado, 14 de marzo de 2009

HUANCABAMBA..................... UNA BELLA TIERRA CON MUCHOS MITOS. CAPÍTULO XX . LOS TESOROS DE CHICUATE


Hola amigos : A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., en nuestra sierra piurana, mucho se comenta sobre los "entierros de oro y plata" que los antiguos peruanos enterraron sobre cerros, cuevas, ríos, o quebradas, o simplemente lo enterraron dentro de su casa,(imagen de la izquierda un típico paisaje de la sierra en la zona del Chicuate, fuente Boletín IFP) ahora tenemos una hermosa leyenda de Huancabamba sobre la riqueza del valle de Chicuate Grande, cuna de una "ciudad de oro", los invito a leer la leyenda sobre estas interrogantes de los "entierros...:
------------------- LOS TESOROS DEL CHICUATE ---------------------
La noche caía lentamente en la agreste geografía del ande huancabambino. La posada de doña Clorinda Guerrero cobijaba a un grupo de arrieros venidos desde El Carmen de la Frontera, los mismos que luego de desmontar sus "oderotes", su cargamento de café , y desensillar a su nutrida recua de mulos, gustaban de ofrecer a los presentes un recuento de las historias que andan regadas por los caminos y colgadas de las vigas de las chozas que asoman su esqueleto, de cuando en cuando, en la amorfa vena de la ruta Huancabamba-El Carmen.
El hombre que había empezado a desovillar su lengua tenía la apariencia de un mono de feria; sus ojos saltarines y sus manos ceremoniosas le daban un aspecto de singular realismo teatral a lo que relataba. Habló de una floreciente ciudad. De un espléndido villorrio que era el centro magnético del brillo y de el esplendor. Sus contados habitantes tenían el barniz del español acriollado, del descendiente de los conquistadores. Una hermosa ñusta enamorada reveló a su amante la existencia de un gran cerro de oro, el mismo que se formó con los cargamentos que los indios arrumaron en un escondido e inhóspito lugar en el enmarañado bosque del cerro CHICUATE, después de enterarse de la traición de Pizarro contra Atahualpa. Muerto el inca ya no tenía sentido seguir pagando el rescate, por lo que se optó por esconder y proteger el codiciado cargamento de oro. Años más tarde, la prole del españolito y la hermosa india hicieron del lugar su habitáculo. Allí vieron nacer y desaparecer a sus congéneres. Solo ellos sabían y conocían de la entrada y salida al aurífero paraíso. Solo podían entrar y salir de dicho lugar unos cuatro comisionados de confianza, cuya misión era conseguir todo lo necesario para la manutención y sobrevivencia de la comarca chicuateña. Durante muchos años se mantuvo en estricta reserva la existencia de tan magnífica ciudadela, hasta que un día de Semana Santa uno de aquellos comisionados del Chicuate, movido por la dolorosa y sangrante pasión de Cristo, se acerca a la iglesia, a la casa de oración de Huancabamba, en busca del señor cura para hacerle entrega de una modestísima ofrenda. El cura no mostró mayor interés por la taleguita mugrienta que el feligrés desconocido sostenía a dos manos. Con la solemnidad que le regalaba la franciscana sotana, el curita recibió el encargo y agradeció de mala gana la ofrendita. Con profesional olfato, el parroquial tanteó el bolsón y vociferó con airada señal: "O son terrones o son piedras". Sin embargo, cuando desató el bolsón para confirmar sus sospecha, abrió los ojos como búho al verse reflejado en cinco relucientes objetos de oro que, según se dice, superaban fácilmente las cinco libras de peso. Desde entonces no hubo sermón ni confesión, misa, o responso, en el cual el curita no se ocupara de indagar por el piadoso oferente. Pronto se regó por todos los rincones de Huancabamba la generosidad de don Policarpio Correa, que a decir del cura y sus indagaciones así se llamaba el feligrés que le afiebró los sueños. Un día , cuando el comisionado Policarpio cruzaba el cerro Las Chinuelas, escuchó de boca de unos arrieros la popularidad y búsqueda que sobre el pesaba. Sin pensarlo dos veces, don Policarpio mandó al diablo su diligencia y desandando sus pasos se internó en el Cerro Chicuate, y llegó a su comarca a contar lo sucedido. La común decisión fue la de abandonar el lugar y mudarse a otra estación más segura en el ombligo de Las Huaringas.
Fue así como, después de borrar todo tipo de rastros y de esconder el inmenso tesoro, emprendieron el camino de la mudanza. Las canteras del Chicuate también fueron selladas con la finalidad de no dejar pistas. El éxodo empezó al atardecer, en el momento en que no es ni oscuro ni claro. No querían correr el riesgo de ser vistos por algún mortal caminante. La segunda noche los alcanzó en la orilla norte de la Laguna El Shimbe. Durante el día habían disfrutado de la espectacular solemnidad de esta laguna, pues habían acampado en un descampado cercado por el espeso matorral. Cuando el guía terminó de echarse al hombro su alforja, se dieron el trabajo de andar y más andar. El guía era don Policarpio, quien tenía mapeada la zona como se tienen mapeadas las lineas de la mano.
Sin embargo, no faltó la mano cruel del infortunio, y sucedió que cuando estaban por alcanzar la tierra escogida, en la cual levantarían su nueva ciudadela en medio de mágicas lagunas, don Policarpio perdió el equilibrio y resbaló hacia el terreno pantanoso en el cual se zambullo para no salir jamás. La oscuridad de la noche cumplió con su plan siniestro , empujando a cada uno de los chicuateños a su destino fatal. Desconcertados y asustados, hombres, mujeres, niños y ancianos rompieron filas, y mientras más esfuerzo hacían por escapar de la boca del pantano, más rápido desaparecían bajo las húmedas y heladas brumas de la tierra hambrienta.
Desde entonces nadie dio razón de nadie. ¿Será acaso que el oro se transformó en cobre y apareció en Río Blanco para cumplir con su sino de impulsar el desarrollo de Huancabamba???, (.....???)una mera conjetura propia del relator como un gran funcionario de la empresa interesada en la explotación del cobre de Río Blanco.
Amigos, acabamos de disfrutar de la lectura de esta hermosa leyenda, cuya información la tenemos gracias a nuestro amigo don Moisés Gonzalo Cordova Guerrero. Seguiremos publicando los Mitos y Leyendas de Huancabamba.
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

viernes, 13 de marzo de 2009

HUANCABAMBA .......................UN BELLA TIERRA CON MUCHOS MITOS. CAPÍTULO XVII. EL ORO DE CHICUATE GRANDE


Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., en nuestra sierra piurana ( imagen de la izquierda una barra muy brillante de oro macizo, tal como debían haber salido de las minas de Chicuate Grande) tiene sus habitantes muy buenos y generosos, pero también hay piuranos con todas sus flaquezas de cualquier humano como la vanidad, codicia, avaricia, etc., y el atropello del más poderoso contra el más débil, siguiendo la descripción de los mitos y leyendas de Huancabamba, los invito a leer la siguiente leyenda:
----------------------- EL ORO DE CHICUATE GRANDE-------------
Hace muchos años, en la provincia de Huancabamba, distrito de El Carmen de la Frontera, existía un lugar llamado CHICUATE GRANDE , siendo tierra serrana que dentro de sus entrañas tenía mucho oro y plata.
La gente que habitaba en aquel lugar se vestía con prendas de oro, y era tanta su vanidad que se creían seres superiores.
Un buen día , nuestro Dios, con su gran poder, convirtió al lugar en una ciudad encantada con el oro sepultado.
A partir de entonces, la gente que por allí pasa dice escuchar, justo a las doce de la noche, las campanas de la iglesia y los bellos sonidos de la naturaleza: el canto elegante de los gallos de crestas rojas, el canto de los pájaros, el susurro de la brisa en el trigal, el zumbido de los insectos, el agua cantarina del arroyo, el movimiento de la gente y muchas cosas más.
El agua permanece como un campo con abundante vegetación propia del lugar; la llovizna cae diariamente. Se dice que a ese lugar solo podían ingresar dos personas, hombre y mujer, que no podían hablar, eran mudos , pero con el alma noble. Las puertas de la ciudad se abrían para ellos porque no eran codiciosos; entraban y sacaban una naranja de oro cada uno y venían a la ciudad de Huancabamba a venderlas para comprar sus víveres, pero eran estafados por un comerciante que aprovechando de su discapacidad les ofrecía lo que quería; luego, este mismo sujeto quiso un día ir personalmente a traer el oro de CHICUATE GRANDE , pero, al intentar ingresar a la ciudad, atraído por el encanto quedó sepultado sin lograr su propósito.
Los familiares de aquel comerciante, preocupados por su ausencia, empezaron a investigar sobre su destino y se llegaron a enterar que lo habían visto caminar con dirección a CHICUATE GRANDE al lado de los dos muditos, pero que ya no habían visto regresar nunca.
La desmedida ambición de este hombre hizo que perdiera el don más grande que Dios nos ha dado: la vida. El lugar sigue siendo reservado para los que allí transitan, y el movimiento de toda la ciudad se vuelve a repetir justo en la hora cumbre: doce la noche.
Amigos, que interesante esta leyenda, es parte de la tradición de Huancabamba, cuya información es gracias a mi dilecto amigo Don Moisés Gonzalo Cordova Guerrero.
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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