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martes, 5 de marzo de 2024

ESO: Cuásar J0529-4351: El más brillante y de más rápido crecimiento: un equipo de astrónomos identifica un cuásar que bate récords...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el Observatorio Europeo Austral ESO, nos informa que un grupo de astrónomos han descubierto el Cuásar J0529-4351, usando el telescopio Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO), detectando que no sólo es el más brillante de su tipo, sino también el objeto más luminoso jamás observado. Los cuásares son los núcleos brillantes de galaxias distantes y obtienen su energía de agujeros negros supermasivos. El agujero negro de este cuásar que ha batido récords, aumenta su masa al equivalente a un Sol por día, lo que lo convierte en el agujero negro de más rápido crecimiento descubierto hasta la fecha..........   ....siga leyendo..............

19 de Febrero de 2024

Utilizando el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO), un equipo de astrónomos y astrónomas ha caracterizado un cuásar brillante, detectando que no solo es el más brillante de su tipo, sino también el objeto más luminoso jamás observado. Los cuásares son los núcleos brillantes de galaxias distantes y obtienen su energía de agujeros negros supermasivos. El agujero negro de este cuásar que ha batido récords aumenta su masa el equivalente a un Sol por día, lo que lo convierte en el agujero negro de más rápido crecimiento descubierto hasta la fecha.


Los agujeros negros que alimentan a los cuásares recogen materia de su entorno en un proceso tan energético que emite grandes cantidades de luz. Tanto es así que los cuásares son algunos de los objetos más brillantes de nuestro cielo, lo que significa que incluso los más distantes son visibles desde la Tierra. Como regla general, los cuásares más luminosos indican la presencia de los agujeros negros supermasivos de más rápido crecimiento.

"Hemos descubierto el agujero negro de más rápido crecimiento conocido hasta la fecha. Tiene una masa de 17 000 millones de soles y come poco más de un Sol por día. Esto lo convierte en el objeto más luminoso del universo conocido", afirma Christian Wolf, astrónomo de la Universidad Nacional de Australia (ANU) y autor principal del estudio publicado hoy en la revista Nature Astronomy. El cuásar, llamado J0529-4351, está tan lejos de la Tierra que su luz tardó más de 12 000 millones de años en llegar hasta nosotros.

La materia atraída hacia este agujero negro, en forma de disco, emite tanta energía que J0529-4351 es más de 500 billones de veces más luminoso que el Sol [1]. "Toda esta luz proviene de un disco de acreción caliente que mide siete años luz de diámetro. Debe ser el disco de acreción más grande del universo", declara Samuel Lai, estudiante de doctorado de ANU y coautor del estudio. Siete años luz es aproximadamente 15 000 veces la distancia del Sol a la órbita de Neptuno.

Y, sorprendentemente, este cuásar que ha batido récords se escondía a plena vista. "Es una sorpresa que no haya sido detectado hasta hoy, cuando ya conocemos alrededor de un millón de cuásares menos impresionantes. Literalmente nos ha estado mirando a la cara hasta ahora", afirma el coautor, Christopher Onken, astrónomo de la ANU, quien también confirma que este objeto apareció en imágenes del Schmidt Southern Sky Survey de ESO que datan de 1980, pero no fue reconocido como un cuásar hasta décadas después.

La búsqueda de cuásares requiere datos observacionales precisos de grandes áreas del cielo. Los conjuntos de datos resultantes son tan grandes que los investigadores a menudo utilizan modelos de aprendizaje automático (machine-learning) para analizarlos y diferenciar los cuásares de otros objetos celestes. Sin embargo, estos modelos se entrenan con datos existentes, lo que limita los potenciales candidatos a objetos similares a los ya conocidos. Si un nuevo cuásar es más luminoso que cualquier otro observado anteriormente, el programa podría rechazarlo y clasificarlo como una estrella no muy distante de la Tierra.

Un análisis automatizado de los datos del satélite Gaia, de la Agencia Espacial Europea, dejó pasar a J0529-4351 por ser demasiado brillante para ser un cuásar, sugiriendo que se trataba de una estrella. Los investigadores lo identificaron como un cuásar distante el año pasado utilizando observaciones del telescopio ANU de 2,3 metros, ubicado en el Observatorio Siding Spring, en Australia. Sin embargo, descubrir que era el cuásar más luminoso jamás observado requirió un telescopio más grande y mediciones de un instrumento más preciso. El espectrógrafo X-shooter, instalado en el VLT de ESO, en el desierto chileno de Atacama, proporcionó los datos que resultarían cruciales.

El agujero negro de más rápido crecimiento jamás observado también será un objetivo perfecto para la actualización del instrumento GRAVITY+, instalado en el Interferómetro VLT (VLTI) de ESO, que está diseñado para medir con precisión la masa de los agujeros negros, incluidos los que están lejos de la Tierra. Además, el Extremely Large Telescope (ELT) de ESO, un telescopio de 39 metros que se está construyendo en el desierto chileno de Atacama, hará aún más factible la identificación y caracterización de estos elusivos objetos.

Detectar y estudiar distantes agujeros negros supermasivos podría arrojar luz sobre algunos de los misterios del universo primitivo, incluida la forma en que se formaron y evolucionaron tanto ellos como sus galaxias anfitrionas. Pero esa no es la única razón por la que Wolf los busca. "Personalmente, simplemente me gusta la búsqueda", afirma. "Durante unos minutos al día, vuelvo a sentirme como un niño, jugando a encontrar el tesoro, y ahora devuelvo a la sociedad todo lo que he aprendido desde que empecé".


Notas

[1] Hace unos años, la NASA y la Agencia Espacial Europea anunciaron que el Telescopio Espacial Hubble había descubierto un cuásar, J043947.08 + 163415.7, tan brillante como 600 billones de soles. Sin embargo, el brillo de ese cuásar fue magnificado por una galaxia "lente", ubicada entre nosotros y el cuásar distante. Se estima que la luminosidad real de J043947,08+163415,7 equivale a unos 11 billones de soles (1 billón es un millón de millones: 1 000 000 000 000 o 1012).

Información adicional

Este trabajo de investigación se ha presentado en el artículo científico titulado “The accretion of a solar mass per day by a 17-billion solar mass black hole” y se ha publicado en la revista Nature Astronomy (doi:10.1038/s41550-024-02195-x).

El equipo está formado por Christian Wolf (Escuela de Investigación en Astronomía y Astrofísica, Universidad Nacional de Australia, Australia [ANU] y Centro de Astrofísica Gravitacional, Universidad Nacional de Australia, Australia [CGA]); Samuel Lai (ANU); Christopher A. Onken (ANU); Neelesh Amrutha (ANU); Fuyan Bian (Observatorio europeo Austral, Chile); Wei Jeat Hon (Escuela de Física, Universidad de Melbourne, Australia [Melbourne]); Patrick Tisserand (Universidades de la Sorbona, CNRS, UMR 7095, Instituto de Astrofísica de París, Francia); y Rachel L. Webster (Melbourne).

El Observatorio Europeo Austral (ESO) pone a disposición de la comunidad científica mundial los medios necesarios para desvelar los secretos del Universo en beneficio de todos. Diseñamos, construimos y operamos observatorios de vanguardia basados en tierra -utilizados por la comunidad astronómica para abordar preguntas emocionantes y difundir la fascinación por la astronomía- y promovemos la colaboración internacional en astronomía. Establecida como organización intergubernamental en 1962, hoy ESO cuenta con el apoyo de 16 Estados Miembros (Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza), junto con Chile, país anfitrión, y con Australia como socio estratégico. La sede de ESO y su planetario y centro de visitantes, el ESO Supernova, se encuentran cerca de Múnich (Alemania), mientras que el desierto chileno de Atacama, un lugar maravilloso con condiciones únicas para observar el cielo, alberga nuestros telescopios. ESO opera tres sitios de observación: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope junto con su interferómetro VLTI (Very Large Telescope Interferometer), y telescopios de rastreo como VISTA. También en Paranal, ESO albergará y operará el Cherenkov Telescope Array South, el observatorio de rayos gamma más grande y sensible del mundo. En Chajnantor, junto con socios internacionales, ESO opera ALMA, una instalación que observa los cielos en el rango milimétrico y submilimétrico. En Cerro Armazones, cerca de Paranal, estamos construyendo "el ojo más grande del mundo para mirar el cielo": el Telescopio Extremadamente Grande de ESO (ELT, Extremely Large Telescope). Desde nuestras oficinas en Santiago (Chile), apoyamos el desarrollo de nuestras operaciones en el país y nos comprometemos con los socios chilenos y con la sociedad chilena.

Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.

El nodo español de la red ESON está representado por J. Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmanovitch.

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José Miguel Mas Hesse
Centro de Astrobiología (CSIC-INTA)
Madrid, España
Tlf.: (+34) 918131196

Christian Wolf
Australian National University
Canberra, Australia
Tlf.: +61(02)-61256373
Móvil: +61(0)415330371

Samuel Lai
Australian National University
Canberra, Australia
Móvil: +61 (0) 493418898

Christopher Onken
Australian National University
Canberra, Australia
Tlf.: +61(0) 26125 8039

Rachel L. Webster (study co-author)
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Melbourne, Australia
Móvil: +61(0) 425863209

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ESO Media Manager
Garching bei München, Germany
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Móvil: +49 151 241 664 00

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Imágenes

Reproducción artística del cuásar J0529-4351, que ha batido récords
Reproducción artística del cuásar J0529-4351, que ha batido récords
Visión de amplio campo de la región que rodea al cuásar J0529-4351
Visión de amplio campo de la región que rodea al cuásar J0529-4351

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Un equipo de astrónomos y astrónomas identifica un cuásar de récord | ESOcast Light
Un equipo de astrónomos y astrónomas identifica un cuásar de récord | ESOcast Light
Reproducción artística del cuásar J0529-4351 que ha batido récords
Reproducción artística del cuásar J0529-4351 que ha batido récords
Acercándonos al cuásar J0529-4351, que ha batido récords
Acercándonos al cuásar J0529-4351, que ha batido récords
Esta es una traducción de la nota de prensa de ESO eso2402.
ESO
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

lunes, 14 de septiembre de 2020

ESO : Detectado un posible marcador de vida en Venus

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG.,  el Observatorio Austral Europeo ESO, nos informa del descubrimiento del gas llamado Fosfina, en las nubes del planeta Venus; que es una molécula poco común, ya que ese gas en la Tierra se fabrica en forma industrial o por microbios que prosperan en ambientes libres de oxígeno.
Los astrónomos han especulado durante décadas obre la existencia de microbios en las nubes altas de Venus; microbios que flotarían libres de la superficie abrasadora, pero que necesitarían de una alta tolerancia a la acidez.
El descubrimiento del gas de Fosfina, podría apuntar a tal vida "área" extraterrestre.
ESO.- narra : "............El equipo cree que su descubrimiento es significativo porque pueden descartar muchas formas alternativas de hacer fosfina, pero reconocen que confirmar la presencia de "vida" necesita de mucho más trabajo. Aunque las nubes altas de Venus tienen agradables temperaturas de hasta 30 grados centígrados, son increíblemente ácidas (alrededor del 90% es ácido sulfúrico), lo que plantea problemas importantes para cualquier microbio que intente sobrevivir en ese entorno....."

14 de Septiembre de 2020
Un equipo internacional de astrónomos ha anunciado hoy el descubrimiento de una molécula poco común, la fosfina, en las nubes de Venus. En la Tierra, este gas sólo se fabrica de forma industrial o por microbios que prosperan en ambientes libres de oxígeno. Los astrónomos han especulado durante décadas con la posible existencia de microbios en las nubes altas de Venus, microbios que flotarían libres de la superficie abrasadora pero que necesitarían de una muy alta tolerancia a la acidez. La detección de fosfina podría apuntar a tal vida "aérea" extraterrestre.

“Cuando obtuvimos los primeros indicios de fosfina en el espectro de Venus, ¡fue un shock!”, afirma la responsable del equipo, Jane Greaves, de la Universidad de Cardiff (Reino Unido), quien vio por primera vez signos de fosfina en observaciones realizadas con el Telescopio James Clerk Maxwell (JCMT), operado por el Observatorio de Asia Oriental (East Asian Observatory), en Hawái. Confirmar su descubrimiento requería del uso de 45 de las antenas del conjunto ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), en Chile, un telescopio más sensible y del que ESO (Observatorio Europeo Austral) es socio. Ambas instalaciones observaron Venus a una longitud de onda de aproximadamente 1 milímetro, mucho más de lo que el ojo humano puede ver (solo los telescopios instalados a gran altitud pueden detectarlo de manera eficaz).
El equipo internacional, que incluye a investigadores de Reino Unido, Estados Unidos y Japón, estima que la fosfina existe en las nubes de Venus en una concentración muy pequeña, sólo una veintena de moléculas por cada mil millones. Tras sus observaciones, realizaron cálculos para ver si estas cantidades podían provenir de procesos naturales no biológicos en el planeta. Algunas ideas incluían luz solar, minerales lanzados hacia arriba desde la superficie, volcanes o relámpagos, pero ninguno de estos podría generar la cantidad suficiente. Se descubrió que estas fuentes no biológicas producían como máximo una diezmilésima parte de la cantidad de fosfina que veían los telescopios.
Según el equipo, para crear la cantidad observada de fosfina (que consiste en hidrógeno y fósforo) en Venus, los organismos terrestres sólo tendrían que trabajar, aproximadamente, al 10% de su productividad máxima. Se sabe que las bacterias de la tierra producen fosfina: toman fosfato de minerales o de material biológico, añaden hidrógeno y, en última instancia, expulsan la fosfina. Probablemente, cualquier organismo de Venus sería muy diferente a sus primos de la Tierra, pero también podrían ser la fuente de la fosfina detectada en la atmósfera.
Pese a que el descubrimiento de la fosfina en las nubes de Venus fue una sorpresa, los investigadores confían en su detección. “Para nuestro gran alivio, las condiciones eran buenas en ALMA para hacer observaciones de seguimiento, mientras que Venus estaba en un ángulo adecuado con respecto a la Tierra. Sin embargo, el procesamiento de los datos fue complicado, ya que ALMA no suele buscar efectos tan sutiles en objetos muy brillantes como Venus”, afirma Anita Richards, miembro del equipo del Centro Regional ALMA del Reino Unido y de la Universidad de Manchester. “Al final, descubrimos que ambos observatorios habían visto lo mismo: débil absorción en la longitud de onda correcta que se correspondía con gas fosfina, donde las moléculas son retroiluminadas por las nubes más cálidas que tienen debajo”, añade Greaves, quien dirigió el estudio publicado hoy en Nature Astronomy.
Otra miembro del equipo, Clara Sousa Silva, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (EE.UU.), ha investigado la fosfina como un gas de "biofirma" de vida que no usa el oxígeno en planetas alrededor de otras estrellas, ya que la química normal no profundiza en este tema. Ella comenta: “¡Encontrar fosfina en Venus fue un regalo inesperado! El descubrimiento plantea muchas preguntas, por ejemplo, cómo podrían sobrevivir algunos organismos. En la Tierra, algunos microbios pueden hacer frente hasta a un 5% de ácido en su entorno, pero las nubes de Venus están hechas de ácido casi en su totalidad”.
El equipo cree que su descubrimiento es significativo porque pueden descartar muchas formas alternativas de hacer fosfina, pero reconocen que confirmar la presencia de "vida" necesita de mucho más trabajo. Aunque las nubes altas de Venus tienen agradables temperaturas de hasta 30 grados centígrados, son increíblemente ácidas (alrededor del 90% es ácido sulfúrico), lo que plantea problemas importantes para cualquier microbio que intente sobrevivir en ese entorno.
Leonardo Testi, astrónomo de ESO y Director de Operaciones Europeas de ALMA, que no participó en el nuevo estudio, declara que “La producción no biológica de fosfina en Venus está excluida por nuestra comprensión actual de la química de la fosfina en las atmósferas de los planetas rocosos. Confirmar la existencia de vida en la atmósfera de Venus sería un gran avance para la astrobiología; por lo tanto, es esencial dar continuidad a este emocionante resultado con estudios teóricos y observacionales con el fin de excluir la posibilidad de que la fosfina en planetas rocosos también pueda tener un origen químico diferente al de la Tierra”.
Más observaciones de Venus y de planetas rocosos fuera de nuestro Sistema Solar, incluso con el próximo Telescopio Extremadamente Grande de ESO, pueden ayudar a recopilar pistas sobre cómo puede originarse en ellos la fosfina y contribuir a la búsqueda de signos de vida más allá de la Tierra.

Información adicional

Este trabajo de investigación se ha publicado en el artículo científico “Phosphine Gas in the Cloud Decks of Venus” en la revista Nature Astronomy.
El equipo está formado por Jane S. Greaves (Escuela de Física & Astronomía, Universidad de Cardiff, Reino Unido [Cardiff]); Anita M. S. Richards (Centro de Astrofísica Jodrell Bank, La Universidad de Manchester, RU); William Bains (Departamento de estudios de la Tierra, Atmósfera y Ciencias Planetarias, Instituto Tecnológico de Massachusetts, EE.UU. [MIT]); Paul Rimmer (Departamento de ciencias de la Tierra y Centro Cavendish de Astrofísica, Universidad de Cambridge y Laboratorio MRC de Biología Molecular, Cambridge, RU); Hideo Sagawa (Departamento de Astrofísica y Ciencias Atmosféricas, Universidad Kyoto Sangyo, Japón); David L. Clements (Departamento de Física, Imperial College de Londres, RU [Imperial]); Sara Seager (MIT); Janusz J. Petkowski (MIT); Clara Sousa-Silva (MIT); Sukrit Ranjan (MIT); Emily Drabek-Maunder (Cardiff y Real Observatorio de Greenwich, Londres, RU); Helen J. Fraser (Escuela de Ciencias Físicas, La Universidad Abierta, Milton Keynes, RU); Annabel Cartwright (Cardiff); Ingo Mueller-Wodarg (Imperial); Zhuchang Zhan (MIT); Per Friberg (EAO/JCMT); Iain Coulson (EAO/JCMT); E’lisa Lee (EAO/JCMT) y Jim Hoge (EAO/JCMT).
Algunos de los miembros del equipo publicaron en agosto de 2020, en la revista Astrobiology, un artículo que acompaña a este, titulado “The Venusian Lower Atmosphere Haze as a Depot for Desiccated Microbial Life: A Proposed Life Cycle for Persistence of the Venusian Aerial Biosphere”. En enero de 2020, otro estudio relacionado y realizado por algunos de los autores, "Phosphine as a Biosignature Gas in Exoplanet Atmospheres", se publicó también en la revista Astrobiology.
ESO es la principal organización astronómica intergubernamental de Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Cuenta con dieciséis países miembros: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza, junto con Chile, país anfitrión, y Australia como aliado estratégico. ESO desarrolla un ambicioso programa centrado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación terrestres que permiten a los astrónomos hacer importantes descubrimientos científicos. ESO también desarrolla un importante papel al promover y organizar la cooperación en investigación astronómica. ESO opera en Chile tres instalaciones de observación únicas en el mundo: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope junto con su interferómetro VLTI (Very Large Telescope Interferometer), el más avanzado del mundo, así como dos telescopios de rastreo: VISTA (siglas en inglés de Telescopio de Rastreo Óptico e Infrarrojo para Astronomía), que trabaja en el infrarrojo, y el VST (VLT Survey Telescope, Telescopio de Rastreo del VLT), que rastrea en luz visible. ESO también es socio de dos instalaciones en Chajnantor, APEX y ALMA, actualmente el mayor proyecto astronómico en funcionamiento del mundo. Finalmente, en Cerro Armazones, cerca de Paranal, ESO está construyendo el ELT (Extremely Large Telescope), de 39 metros, que llegará a ser “el ojo más grande del mundo para mirar el cielo”.
El conjunto ALMA, (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) es una instalación astronómica internacional fruto de la colaboración entre ESO, la Fundación Nacional para la Ciencia de EE.UU. (NSF, National Science Foundation) y los Institutos Nacionales de Ciencias Naturales de Japón (NINS, National Institutes of Natural Sciences) en cooperación con la República de Chile. ALMA está financiado por ESO en nombre de sus países miembros; por la NSF en cooperación con el Consejo Nacional de Investigación de Canadá (NRC, National Research Council) y el Consejo Nacional de Ciencias de Taiwán (NSC, National Science Council), y por el NINS en cooperación con la Academia Sínica (AS) de Taiwán y el Instituto de Astronomía y Ciencias Espaciales de Corea (KASI, Korea Astronomy and Space Science Institute). La construcción y operaciones de ALMA están lideradas por ESO en nombre de sus países miembros; por el Observatorio Nacional de Radioastronomía (NRAO, National Radio Astronomy Observatory), gestionado por Associated Universities, Inc.(AUI), en América del Norte; y por el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ, National Astronomical Observatory of Japan) en Asia Oriental. El Observatorio Conjunto ALMA (Joint ALMA Observatory, JAO) proporciona al proyecto la unificación tanto del liderazgo como de la gestión de la construcción, puesta a punto y operaciones de ALMA.
Con un diámetro de 15 m (50 pies), el Telescopio James Clerk Maxwell (JCMT) es el telescopio astronómico de un solo plato más grande del mundo diseñado específicamente para operar en la región de longitud de onda submilimétrica del espectro electromagnético. El JCMT se utiliza para estudiar nuestro Sistema Solar, el polvo y el gas interestelar y circunestelar, estrellas evolucionadas y galaxias distantes. Está situado en la reserva científica de Maunakea, en Hawái, a una altitud de 4092m (13 425 pies). La operación del JCMT está a cargo del Observatorio de Asia Oriental en nombre de NAOJ; ASIAA; KASI; CAMS, así como del Programa Clave Nacional de I+D de China. El STFC y las universidades participantes del Reino Unido y Canadá proporcionan apoyo financiero adicional.
Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.
El nodo español de la red ESON está representado por J. Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmanovitch.

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Contactos

José Miguel Mas Hesse
Centro de Astrobiología (INTA-CSIC)
Madrid, España
Tlf.: (+34) 918131196
Correo electrónico: mm@cab.inta-csic.es

Jane Greaves (study author)
Cardiff University
Cardiff, UK
Correo electrónico: GreavesJ1@cardiff.ac.uk

Anita Richards (study author)
UK ALMA Regional Centre and University of Manchester
Manchester, UK
Correo electrónico: a.m.s.richards@manchester.ac.uk

Clara Sousa Silva (study author)
Massachusetts Institute of Technology
Cambridge, USA
Tlf.: +1 617 253 6283
Correo electrónico: cssilva@mit.edu

Leonardo Testi (contact for independent comment on the study)
European Southern Observatory
Garching bei München, Germany
Tlf.: +49 89 3200 6541
Correo electrónico: ltesti@eso.org

Dave Clements (study author)
Imperial College
London, UK
Correo electrónico: d.clements@imperial.ac.uk

Paul Rimmer (study author)
University of Cambridge
Cambridge, UK
Correo electrónico: pbr27@cam.ac.uk

William Bains (study author)
Massachusetts Institute of Technology
Cambridge, USA
Correo electrónico: bains@mit.edu

Bárbara Ferreira
ESO Public Information Officer
Garching bei München, Germany
Tlf.: +49 89 3200 6670
Móvil: +49 151 241 664 00
Correo electrónico: pio@eso.org

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Se detecta fosfina en la atmósfera de Venus
Se detecta fosfina en la atmósfera de Venus
Venus vista por ALMA
Venus vista por ALMA
Representación artística de Venus
Representación artística de Venus
Representación artística de la atmósfera y la superficie de Venus
Representación artística de la atmósfera y la superficie de Venus
Representación artística de la atmósfera y la superficie de Venus (sin anotaciones)
Representación artística de la atmósfera y la superficie de Venus (sin anotaciones)
Firmas de fosfina en el espectro de Venus
Firmas de fosfina en el espectro de Venus

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ESOcast 230 Light: Posibles pistas de vida detectadas en las nubes de Venus
ESOcast 230 Light: Posibles pistas de vida detectadas en las nubes de Venus
Animación: acercándonos a Venus
Animación: acercándonos a Venus
Animación: volando hacia Venus
Animación: volando hacia Venus

Ver también


Esta es una traducción de la nota de prensa de ESO eso2015.
ESO
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

viernes, 4 de septiembre de 2020

ESO : Nuevas observaciones muestran discos de formación planetaria destrozados por sus tres estrellas centrales

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el Observatorio Austral Europeo ESO., nos informa del hallazgo de nuevas observaciones que muestran discos destrozados en la formación de planetas de sus tres estrellas; dejando deformados los discos e inclinados. Esta nueva investigación sugiere que los planetas exóticos pueden formarse en estos anillos inclinados de discos torcidos alrededor de múltiples estrellas.
ESO.- narra: "La nueva investigación también revela que este anillo interior contiene 30 masas terrestres de polvo, lo que podría ser suficiente para formar planetas. Alexander Kreplin, miembro del equipo de la Universidad de Exeter, asevera que “Cualquier planeta formado dentro del anillo desalineado orbitará a la estrella en órbitas altamente oblicuas. Predecimos que se van a descubrir muchos planetas en órbitas oblicuas con una amplia separación en futuras campañas de búsqueda de planetas a través de la obtención de imágenes con herramientas como, por ejemplo, el ELT”, refiriéndose al Telescopio Extremadamente Grande de ESO, que está previsto que comience a operar a lo largo de esta década. Dado que más de la mitad de las estrellas nacen con una o más compañeras, esto plantea una perspectiva emocionante: podría haber una población desconocida de exoplanetas que orbitan en torno a sus estrellas en órbitas muy inclinadas y distantes....."

3 de Septiembre de 2020
Un equipo de astrónomos ha identificado la primera evidencia directa de que los grupos de estrellas pueden destrozar sus discos de formación de planetas, dejándolos deformados y con sus anillos inclinados. Esta nueva investigación sugiere que los planetas exóticos, no muy diferentes al Tatooine de Star Wars, pueden formarse en estos anillos inclinados de discos torcidos alrededor de múltiples estrellas. Los resultados pudieron obtenerse gracias a las observaciones realizadas con el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (VLT de ESO) y el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA).

Nuestro Sistema Solar es sorprendentemente aplanado, con todos los planetas orbitando en el mismo plano. Pero este no siempre es el caso, especialmente para los discos que forman planetas alrededor de múltiples estrellas, como el objeto del nuevo estudio: GW Orionis. Este sistema, situado a poco más de 1300 años luz de distancia, en la constelación de Orión, tiene tres estrellas y un disco deformado y desgarrado que las rodea.
Nuestras imágenes revelan un caso extremo en el que el disco no es plano en absoluto, sino que está deformado y tiene un anillo desalineado que se ha separado del disco”, afirma Stefan Kraus, profesor de astrofísica en la Universidad de Exeter del Reino Unido, quien dirigió la investigación publicada hoy en la revista Science. El anillo desalineado se encuentra en la parte interna del disco, cerca de las tres estrellas.
La nueva investigación también revela que este anillo interior contiene 30 masas terrestres de polvo, lo que podría ser suficiente para formar planetas. Alexander Kreplin, miembro del equipo de la Universidad de Exeter, asevera que “Cualquier planeta formado dentro del anillo desalineado orbitará a la estrella en órbitas altamente oblicuas. Predecimos que se van a descubrir muchos planetas en órbitas oblicuas con una amplia separación en futuras campañas de búsqueda de planetas a través de la obtención de imágenes con herramientas como, por ejemplo, el ELT”, refiriéndose al Telescopio Extremadamente Grande de ESO, que está previsto que comience a operar a lo largo de esta década. Dado que más de la mitad de las estrellas nacen con una o más compañeras, esto plantea una perspectiva emocionante: podría haber una población desconocida de exoplanetas que orbitan en torno a sus estrellas en órbitas muy inclinadas y distantes.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo observó a GW Orionis durante más de 11 años. A partir de 2008, utilizaron los instrumentos AMBER y, más tarde, GRAVITY, instalados en el Interferómetro VLT de ESO, en Chile, que combina la luz de diferentes telescopios VLT para estudiar la danza gravitacional de las tres estrellas del sistema y mapear sus órbitas. “Descubrimos que las tres estrellas no orbitan en el mismo plano, sino que sus órbitas están desalineadas entre sí y con respecto al disco”, declara Alison Young, de las Universidades de Exeter y Leicester y miembro del equipo.
También observaron el sistema con el instrumento SPHERE, instalado en el VLT de ESO, y con ALMA, del que ESO es socio, y fueron capaces de obtener imágenes del anillo interior y confirmar su desalineación. El instrumento SPHERE de ESO también les permitió ver, por primera vez, la sombra que este anillo proyecta sobre el resto del disco. Esto les ayudó a averiguar la forma tridimensional del anillo y del conjunto del disco.
El equipo internacional, que incluye investigadores del Reino Unido, Bélgica, Chile, Francia y Estados Unidos, combinó sus precisas observaciones con simulaciones informáticas para entender lo que había sucedido en el sistema. Por primera vez, fueron capaces de vincular claramente las desalineaciones observadas con el teórico “efecto de desgarro de disco”, lo que sugiere que el tirón gravitacional de estrellas en diferentes planos que entran en conflicto puede deformar y romper sus discos.
Sus simulaciones mostraron que la desalineación en las órbitas de las tres estrellas podría hacer que el disco a su alrededor se rompa en anillos distintos, que es exactamente lo que ven en sus observaciones. La forma observada del anillo interno también coincide con las predicciones de simulaciones numéricas sobre cómo se rompería el disco.
Curiosamente, otro equipo que estudió el mismo sistema usando ALMA cree que se necesita otro ingrediente para entender el sistema. “Creemos que la presencia de un planeta entre estos anillos es necesaria para explicar por qué se destrozó el disco”, afirma Jiaqing Bi, de la Universidad de Victoria, en Canadá, quien dirigió un estudio de GW Orionis publicado en The Astrophysical Journal Letters en mayo de este año. Su equipo identificó tres anillos de polvo en las observaciones de ALMA, siendo el anillo más externo el más grande jamás observado en discos de formación de planetas.
Futuras observaciones con el ELT de ESO y otros telescopios pueden ayudar a los astrónomos a desentrañar completamente la naturaleza de GW Orionis y revelar la presencia de planetas jóvenes formándose alrededor de sus tres estrellas.

Información adicional

Este trabajo de investigación se presenta en el artículo científico “A triple star system with a misaligned and warped circumstellar disk shaped by disk tearing”, publicado en la revista Science.
El equipo está formado por Stefan Kraus (Universidad de Exeter, Escuela de Física & Astronomía, Reino Unido [Exeter]); Alexander Kreplin (Exeter); Alison K. Young (Exeter y Escuela de Física y Astronomía, Universidad de Leicester, Reino Unido); Matthew R. Bate (Exeter); John D. Monnier (Universidad de Michigan, EE.UU. [Michigan]); Tim J. Harries (Exeter); Henning Avenhaus (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); Jacques Kluska (Exeter e Instituto de Astronomía, KU Leuven, Bélgica [KU Leuven]); Anna S. E. Laws (Exeter); Evan A. Rich (Michigan); Matthew Willson (Exeter y Universidad Estatal de Georgia, EE.UU.); Alicia N. Aarnio (Universidad de Greensboro de Carolina del Norte, EE.UU.); Fred C. Adams (Michigan); Sean M. Andrews (Centro de Astrofísica | Harvard & Smithsonian, EE.UU. [CfA]); Narsireddy Anugu (Exeter, Michigan y Observatorio Steward, Universidad de Arizona, EE.UU.); Jaehan Bae (Michigan e Institución Carnegie para la Ciencia, Washington, EE.UU.); Theo ten Brummelaar (Conjunto CHARA de la Universidad Estatal de Georgia, California, EE.UU.); Nuria Calvet (Michigan); Michel Cure (Instituto de Física y Astronomía, Universidad de Valparaíso, Chile); Claire L. Davies (Exeter); Jacob Ennis (Michigan); Catherine Espaillat (Michigan y Universidad de Boston, EE.UU.); Tyler Gardner (Michigan); Lee Hartmann (Michigan); Sasha Hinkley (Exeter); Aaron Labdon (Exeter); Cyprien Lanthermann (KU Leuven); Jean-Baptiste LeBouquin (Michigan y Universidad Grenoble Alpes, CNRS, IPAG, Francia); Gail H. Schaefer (CHARA); Benjamin R. Setterholm (Michigan); David Wilner (CfA); y Zhaohuan Zhu (Universidad de Nevada, EE.UU.).
ESO es la principal organización astronómica intergubernamental de Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Cuenta con dieciséis países miembros: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza, junto con Chile, país anfitrión, y Australia como aliado estratégico. ESO desarrolla un ambicioso programa centrado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación terrestres que permiten a los astrónomos hacer importantes descubrimientos científicos. ESO también desarrolla un importante papel al promover y organizar la cooperación en investigación astronómica. ESO opera en Chile tres instalaciones de observación únicas en el mundo: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope junto con su interferómetro VLTI (Very Large Telescope Interferometer), el más avanzado del mundo, así como dos telescopios de rastreo: VISTA (siglas en inglés de Telescopio de Rastreo Óptico e Infrarrojo para Astronomía), que trabaja en el infrarrojo, y el VST (VLT Survey Telescope, Telescopio de Rastreo del VLT), que rastrea en luz visible. ESO también es socio de dos instalaciones en Chajnantor, APEX y ALMA, actualmente el mayor proyecto astronómico en funcionamiento del mundo. Finalmente, en Cerro Armazones, cerca de Paranal, ESO está construyendo el ELT (Extremely Large Telescope), de 39 metros, que llegará a ser “el ojo más grande del mundo para mirar el cielo”.
El conjunto ALMA, (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) es una instalación astronómica internacional fruto de la colaboración entre ESO, la Fundación Nacional para la Ciencia de EE.UU. (NSF, National Science Foundation) y los Institutos Nacionales de Ciencias Naturales de Japón (NINS, National Institutes of Natural Sciences) en cooperación con la República de Chile. ALMA está financiado por ESO en nombre de sus países miembros; por la NSF en cooperación con el Consejo Nacional de Investigación de Canadá (NRC, National Research Council) y el Consejo Nacional de Ciencias de Taiwán (NSC, National Science Council), y por el NINS en cooperación con la Academia Sínica (AS) de Taiwán y el Instituto de Astronomía y Ciencias Espaciales de Corea (KASI, Korea Astronomy and Space Science Institute). La construcción y operaciones de ALMA están lideradas por ESO en nombre de sus países miembros; por el Observatorio Nacional de Radioastronomía (NRAO, National Radio Astronomy Observatory), gestionado por Associated Universities, Inc.(AUI), en América del Norte; y por el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ, National Astronomical Observatory of Japan) en Asia Oriental. El Observatorio Conjunto ALMA (Joint ALMA Observatory, JAO) proporciona al proyecto la unificación tanto del liderazgo como de la gestión de la construcción, puesta a punto y operaciones de ALMA.
Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.
El nodo español de la red ESON está representado por J. Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmanovitch.

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Contactos

José Miguel Mas Hesse
Centro de Astrobiología (INTA-CSIC)
Madrid, España
Tlf.: (+34) 918131196
Correo electrónico: mm@cab.inta-csic.es

Stefan Kraus
Associate Professor in Astrophysics, University of Exeter
Exeter, UK
Tlf.: +44 1392 724125
Correo electrónico: S.Kraus@exeter.ac.uk

Alexander Kreplin
Postdoctoral Research Fellow, University of Exeter
Exeter, UK
Tlf.: +44 1392 725571
Correo electrónico: A.Kreplin@exeter.ac.uk

Alison Young
Postdoctoral Research Associate, University of Leicester
Leicester, UK
Tlf.: +44 116 3736281
Correo electrónico: alison.young@leicester.ac.uk

Bárbara Ferreira
ESO Public Information Officer
Garching bei München, Germany
Tlf.: +49 89 3200 6670
Móvil: +49 151 241 664 00
Correo electrónico: pio@eso.org

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Ver también


Esta es una traducción de la nota de prensa de ESO eso2014.
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