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martes, 29 de marzo de 2022

EL ORIGEN DE LOS PRIMEROS AMERICANOS: Los primeros pobladores de América no llegaron desde Siberia, sino desde el Pacífico.. La era de la apertura del Corredor Libre de Hielo e implicaciones para el poblamiento de las Américas

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., los historiadores y arqueólogos, aceptaban la teoría del  Consenso de Clovis, que los primeros habitantes de América llegaron por el Estrecho de Bering, desde Asia, puesto que existía una capa de hielo que cubría el continente asiático y americano; sin embargo,  se ha efectuado un estudio que asegura: "Juntando esta información, los investigadores consideran probado que existió una migración anterior a la de Clovis y que no pudo haber ocurrido a través de Beringia, puesto que los humanos deberían haber atravesado miles de kilómetros de terreno completamente helado y, posiblemente, de cientos de metros de altura. El estudio, según sus autores, da un fuerte respaldo a la teoría de que los primeros pobladores de América llegaron al continente a través de la costa del Pacífico y, por lo tanto, por vía marítima....." .....sigamos leyendo...............

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/primeros-pobladores-america-no-llegaron-siberia-sino-pacifico_17843

Un nuevo estudio apunta a que los primeros pobladores de América no pudieron llegar desde Siberia a través del estrecho de Bering, como sugería la teoría de Clovis, puesto que el hielo se habría retirado mucho después de los primeros indicios de población humana en el continente americano.

Foto: Daniel Case

Actualizado a 

Un gran muro de hielo de cientos de metros de altura, formado por las placas glaciales Laurentiana y de la Cordillera, seguramente cerraba el paso por el que hasta hace poco se creía que los humanos llegaron al continente americano. Durante gran parte del siglo XX, el consenso científico era que los primeros pobladores de América llegaron al continente procedentes de Asia. La hipótesis era que, a finales de la última era glacial, los humanos habrían cruzado la región llamada Beringia – lo que hoy es el estrecho de Bering – a través de un “corredor verde” llamado Corredor Libre de Hielo (IFC, por sus siglas en inglés) que se abrió entre las placas de hielo que cubrían el noroeste de Norteamérica, llegando desde Siberia hasta las Grandes Llanuras americanas pasando por Alaska, Yukón y la Columbia Británica.

Esta teoría, conocida como “consenso de Clovis” por la cultura homónima que existió en Nuevo México (sur de EE.UU.), ha sido contestada en las últimas décadas y un nuevo estudio la considera totalmente desmentida al demostrar que dicho corredor estuvo abierto entre 1.000 y 2.000 años después de las primeras evidencias de asentamiento humano en América y que, por lo tanto, existió una migración anterior.



Mapa del IFC (Ice Free Corridor, o Corredor Libre de Hielo) que se abrió entre la placa de hielo de la Cordillera (CIS) y la placa de hielo Laurentina (LIS).

Foto: Autores del estudio


El estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, ha usado una tecnología de datación conocida como exposición de nucleidos cosmogénicos, que permite calcular cuánto tiempo han estado las rocas directamente expuestas a la atmósfera. Al analizar muestras de rocas de varios yacimientos en el oeste de Canadá, por donde debería haber pasado el Corredor Libre de Hielo, los resultados determinan que han estado expuestas entre 14.000 y 15.000 años: es decir, que antes de esto las rocas estaban cubiertas por el hielo.

UN CORREDOR POR DONDE CRUZAR A AMÉRICA

De acuerdo con la doctora Jorie Clark, autora principal del estudio, aunque el corredor empezó a abrirse por el sur hace unos 15.400 años, no estuvo abierto en toda su longitud hasta hace unos 13.400 años. Además, estudios recientes han encontrado evidencias de presencia humana mucho más antiguos que la cultura de Clovis, que se remontan a entre 15.000 y 16.000 años atrás, en Idaho (noroeste de los EE.UU.).


Algunas de las rocas sobre las que se ha realizado el estudio.

Foto: Autores del estudio


Juntando esta información, los investigadores consideran probado que existió una migración anterior a la de Clovis y que no pudo haber ocurrido a través de Beringia, puesto que los humanos deberían haber atravesado miles de kilómetros de terreno completamente helado y, posiblemente, de cientos de metros de altura. El estudio, según sus autores, da un fuerte respaldo a la teoría de que los primeros pobladores de América llegaron al continente a través de la costa del Pacífico y, por lo tanto, por vía marítima.

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La era de la apertura del Corredor Libre de Hielo e implicaciones para el poblamiento de las Américas


 Significado
El Corredor Libre de Hielo (CFI) ha jugado durante mucho tiempo un papel clave en las hipótesis sobre el poblamiento de las Américas. Las evaluaciones anteriores de su edad sugirieron que el IFC estaba disponible para una primera migración de Clovis, pero los desarrollos posteriores ahora sugieren una ocupación anterior a Clovis de las Américas que ocurrió antes de la apertura del IFC, lo que apoya una ruta de migración costera del Pacífico. Sin embargo, las grandes incertidumbres en las edades existentes del IFC no pueden impedir su disponibilidad como ruta para las primeras migraciones. Resolver este debate sobre la ruta migratoria es importante para abordar las preguntas de cuándo y cómo llegaron los primeros estadounidenses. Reportamos edades de exposición a nucleidos cosmogénicos que muestran que la apertura final del IFC ocurrió mucho después de la ocupación anterior a Clovis.

Resumen
El primer modelo de Clovis para el poblamiento de las Américas por ~13,4 ka ha invocado durante mucho tiempo el corredor libre de hielo (IFC) entre los márgenes en retirada de las capas de hielo de la Cordillera y Laurentide como la ruta de migración desde Alaska y el Yukón hasta el Gran Llanuras. Sin embargo, la evidencia de la arqueología y la genómica antigua ahora sugiere que las migraciones anteriores a Clovis ocurrieron por lo menos entre ∼15,5 y 16,0 ka o antes de las evaluaciones más recientes de la edad de apertura de IFC en ∼14 a 15 ka, lo que respalda el uso de en cambio, una ruta de migración de la costa del Pacífico. Sin embargo, las incertidumbres en las edades del IFC utilizado en estas evaluaciones permiten una apertura anterior del IFC, lo que sería consistente con la disponibilidad del IFC como ruta de migración entre ~15,5 y 16,0 ka. Aquí, usamos 64 cosmogenic ( 10Be) edades de exposición para datar de cerca la edad de la apertura total del IFC en 13,8 ± 0,5 ka. Nuestros resultados establecen claramente que el IFC no estuvo disponible para el primer poblamiento de las Américas después del Último Máximo Glacial, mientras que extensos datos geocronológicos de la costa del Pacífico respaldan su disponibilidad anterior como ruta de migración costera.

NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 17 de febrero de 2019

VIAJEROS FAMOSOS : NATIONAL GEOGRAPHIC., AMÉRICA, ÁFRICA .- Los 25 viajeros más grandes de la historia

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos engalan con un extenso y documentado reportaje de lo que ellos consideran los 25 viajeros más grandes de la historia, entre los incluye a Marco Polo, Heródoto, Cristobal Colón, Zheng He, también conocido como Simbad El Marino, hasta Alexander Von Humboldt, pasando por Charles Darwin, y otros como : Roald Amundsen descubridor del Polo Sur, y la astronauta Eileen Collins, con sus respectivas historias, libros y/e historias de sus proezas .

https://www.nationalgeographic.com.es/viajes/grandes-reportajes/los-viajeros-mas-grandes-historia_11473/2 
Conoce las fabulosas vidas de estas mujeres y hombres que nos siguen inspirando a viajar

El padre de la Historia
Heródoto, el padre de la historiografía, fue un gran viajero. Gracias a sus múltiples viajes logró escribir su Historiae (Los nueve libros de historia), considerado la primera descripción del mundo antiguo. El griego dejó escrito: "para que el tiempo no abata el recuerdo de las acciones humanas y que las grandes empresas acometidas, ya sea por los griegos, ya por los bárbaros, no caigan en olvido". Y parece que lo logró, ¿verdad? Por lo menos aún estamos hablando de él, y eso que vivió entre el 484 a. C. y el 425 a. C.
Foto: CC

Las maravillas del mundo
Durante la Edad Media el mundo era muy difícil de recorrer, y sin embargo fue un periodo de grandes viajeros. Entre los más conocidos se encuentra Marco Polo. El Veneciano escribió el Libro de las Maravillas del Mundo que sirvió de inspiración al mismísimo Cristóbal Colón. Con su relato dio a conocer las tierras de Asia central y China, y puso en el mapa la mítica Ruta de la Seda. La ilustración aparece en el Atlas catalán, una obra de 1374, y representa una de las caravanas de Marco Polo.
Foto: CC

Simbad el marino
Zheng He (1371 - 1433) fue el más grande de los viajeros chinos. Sus viajes, hasta siete expediciones en barco, le llevaron a navegar por el Sudeste Asiático, Indonesia, Ceilán, la India, el golfo Pérsico, la península Arábiga y el este de África. Algunos lo identifican con el legendario Simbad el marino. En descripciones de la época describieron sus ojos "tintineantes como la luz en un río rápido". Seguro que, además, esos ojos vieron auténticas maravillas, como la jirafa que llegó en una de sus flotas como presente desde Bengala para el emperador chino.
Foto: CC

El encuentro con un nuevo mundo
Sus cuatro viajes a América cambiaron el mundo para siempre. En realidad, tal como es sabido, Cristóbal Colón buscaba el lejano oriente con una ruta alternativa que evitara los problemas que habían encarecido el comercio entre Europa y las regiones orientales. Su idea era que el extremo oriental estaba mucho más cerca de lo que en realidad decían los cosmógrafos de la época. Debido a tal error, durante su navegación se encontró con algo inesperado: América, o las Indias, como se denominó el continente hasta  la publicación del Planisferio de Martín Waldseemüller, en 1507.
Foto: CC

Buscando un paso
Entre los grandes mitos de la navegación, encontramos a Fernando de Magallanes (1480-1521). El portugués fue protagonista de grandes gestas en la época, como el descubrimiento del "estrecho de Todos los Santos" (hoy en día estrecho de Magallanes) que les permitió rodear el continente americano al unir los océanos Atlántico y Pacífico. El escorbuto no pudo con él; pero un enfrentamiento con indígenas acabó con su vida, quedando muy cerca de un gran logro: ser el primero en dar la vuelta al mundo, la proeza correspondió a Juan Sebastián Elcano.
Foto: CC

El señor del Pacífico
James Cook (1728-1779) es uno de los grandes exploradores del Océano Pacífico. Abandonó la granja de sus padres para convertirse en un gran capitán para la Armada Real británica. Después de sus tres viajes, entre 1768 y 1779, se acabaron los espacios vacíos y la indefinición de Oceanía en los mapas. Sus viajes sirvieron para determinar la posición exacta y muchas características, tanto antropológicas como botánicas, de Australia, Nueva Zelanda e innumerables islas del Pacífico. 
Foto: CC

EL viajero espía
Para ser un gran viajero hace falta también ser un gran aventurero. Y Domingo Francisco Jorge Badía y Leblich, lo sabía. Sólo así puede un catalán pasar a la historia como Alí Bey. Su carrera es de novela: arabista, viajero, militar, y espía. Sus aventuras lo llevaron a Marruecos, Argelia, Libia y otras regiones del Imperio otomano como Egipto, Arabia, Siria, Turquía y Grecia. Un viaje por el mundo árabe con el que visitó regiones en las que nunca antes había estado un occidental. De ello escribió un libro que se hizo famoso en toda Europa: Viajes de Alí Bey.
Foto: CC

El geógrafo moderno
Si hay algún viajero que ejemplifique bien la idea de que "el viaje es conocimiento", ese es el barón Alexander von Humboldt (1769-1859), al menos con permiso de Charles Darwin. En la pintura (Metropolitan Museum of Art, Nueva York) se le puede ver a los pies del volcán Chimborazo, en Ecuador, el punto más lejano del centro de la Tierra, o lo que es lo mismo, el punto más cercano al Sol sin dejar la Tierra. El naturalista alemán exploró todo América del Sur, parte de Asia Central y Europa.
Foto: CC

Un viaje revelador
Cuando tenía 22 años, Charles Darwin, embarcó en el Beagle para iniciar una vuelta al mundo que duró cinco años, y cuyo principal resultado fue una teoría revolucionaria: el origen de las especies y la teoría de la evolución. De aquel viaje, publicó en 1839, el libro Diario y Observaciones (también conocido como Diario de Investigaciones). Algunos de los lugares que visitó y estudió fueron las Islas Canarias, Río de Janeiro, la Patagonia, los Andes, las Islas Galápagos, Nueva Zelanda, hasta llegar de nuevo a Inglaterra. 
Foto: Gtres
 

Un héroe perdido en África
Las aventuras del doctor Livingstone, quizá el explorador más famoso de todos los tiempos, son legendarias. Las aventuras en África del doctor Livingstone son legendarias. No obstante, fue considerado héroe nacional por los británicos. Entre sus logros están sus exploraciones por las regiones centrales de África que le llevaron a descubrir las cataratas Victoria. Tras algunas desventuras y la muerte de su mujer por disentería, David Livingstone, desapareció por un largo tiempo, por lo que el periódico New York Herald, organizó una exitosa y popular expedición en su búsqueda.
Foto: CC
 

Un periodista viajero
Henry Morton Stanley es el hombre que se hizo famoso por una frase: "Doctor Livingstone, supongo". Y bueno, claro, también por encontrar al gran David Livingstone a orillas del lago Tanganica, en una época en la que la geolocalización ni siquiera había sido imaginada. El periodista y explorador nacionalizado estadounidense aceptó el encargo del editor del New York Herald para ir de viaje a África a buscar al doctor Livingstone. Su expedición fue un éxito y se convirtió en una referencia de los viajes.
Foto: CC

El lugar donde nace el Nilo
John Speke, junto a Richard Francis Burton, ambos oficiales del ejército británico, son representantes de la casta de exploradores de la segunda mitad del siglo XIX que hicieron de África el espacio de innumerables aventuras. La búsqueda de las fuentes del río Nilo, que se resistían a toda expedición, constituyó la asombrosa historia de estos dos hombres
Foto: CC



Una carrera helada
Las exploraciones en la Antártida dieron con una nueva edad heroica de las exploraciones. El británico Robert Falcon Scott y el noruego  Roald Amundsen protagonizaron la carrera por conquistar el Polo Sur. Scott fue un explorador y oficial de la Marina Real Británica que dirigió dos expediciones a la Antártida. El 17 de enero de 1912 alcanzó el Polo Sur junto a cinco hombres que le acompañaron; pero lo hicieron unos días después que su otro competidor, el noruego Amundsen. Scott y sus hombres nunca volvieron: murieron desfallecidos y de extremo frío en su retorno. En Inglaterra fueron considerados héroes nacionales. En la imagen se observa el barco de la británica Expedición Terra Nova.
Foto: CC



El noruego que llegó más lejos
El noruego Roald Amundsen lideró la primera expedición que llegó al Polo Sur. Su expedición, en la imagen se le puede ver en el Fram, llegó el 14 de diciembre de 1911, cinco semanas antes que la del grupo liderado por el británico Robert Falcon Scott. El noruego también fue el primero en surcar el Paso del Noroeste y formó parte de la primera expedición aérea que sobrevoló el Polo Norte. Un misterio envuelve la muerte de Amundsen: desapareció a bordo del hidroavión Latham en una expedición de rescate de otro aventurero, el ingeniero italiano Umberto Nobile. Nunca se encontraron los restos.
Foto: Gtres


Un Indiana Jones real
Dicen que Steven Spielberg se inspiró en este militar y explorador británico para crear a Indiana Jones. La vida de Percival Harrison Fawcett no fue para menos: participó en primera línea de batalla de la I Guerra Mundial y realizó algunas expediciones arriesgadas por la selva. Se adentró en zonas sin cartografiar, auténticos huecos vacíos, con poco más que un machete y su brújula. Su obsesión fue La Ciudad Perdida de Z, la que consideraba fue El Dorado. Su determinación le llevó a adentrarse a los peligros hasta siete veces. De la última no volvió: junto con su hijo Jack desapareció en 1925. Ninguna de las expediciones de rescate les encontró jamás.
Foto: CC




La primera viajera
A finales de siglo IV, con los días previos a la caída del Imperio romano, una joven gallega, tal vez, abadesa, comenzó un viaje asombroso. Así fue como Egeria se convirtió en la primera gran viajera de la que tenemos noticias. Su tema fueron las tierras bíblicas: durante tres años, viajó por Constantinopla, Mesopotamia, Sinaí, Jerusalén e incluso llegó hasta Egipto. Su historia de peregrina cristiana es asombrosa y se convirtió en algo así como una celebridad en vida. Lo narró todo en su Itinerarium ad Loca Sancta, sin apenas referencias bibliográficas. En las últimas líneas hace planes para seguir con nuevas expediciones por Asia Menor. Lo cierto es que no conocemos si alguna vez regresó a su patria. Sin duda, toda una adelantada del moderno espíritu viajero.
Foto: CC
 
 
La viajera romántica
Mary Wortley Montagu es la mujer que estuvo en un harén y lo contó. La que parecía una vida de aristócrata al uso en Londres dio un giro radical en 1716, cuando su marido fue nombrado embajador ante el Imperio otomano de Constantinopla. Ese viaje fue el revulsivo para afrontar una depresión de la que Mary no lograba deshacerse del todo. Desde el primer momento no se limitó a ejercer de embajadora consorte y se lanzó a descubrir todo lo que le rodeaba con una determinación absoluta que la llevó incluso a disfrazarse de hombre para entrar en lugares prohibidos para las mujeres, como en Santa Sofía. Ella fue el primer occidental en entrar en los harenes del sultán. Todas sus experiencias las relataba, con exactas y bellas descripciones, en cartas que enviaba a amigos. Al morir fueron publicadas y alimentaron la imaginación de los viajeros románticos que soñaban con conocer Turquía.
Foto: CC



La vida errante por elección
Hester Stanhope nació en 1776 y dejó la vida victoriana por el desierto, que convirtió en su único hogar. Invirtió la pensión que recibió como herencia para darse el único lujo que realmente le apetecía: viajar. Su vida estuvo llena de aventuras. Tras un naufragio en Rodas en 1812 en el que casi pierde la vida, huyó a Siria y el Líbano junto a un joven amante que conoció en Malta. Viajaron juntos por Grecia, Egipto, Palmira y Jerusalén antes de separarse. Las tribus nómadas de Siria la conocían y era aclamada casi como una reina allá donde llegaba. El mismo Alí Bey quiso conocerla. Pero lo cierto es que sus amigos y siervos la fueron abandonando poco a poco, perdió su fortuna y su delicada salud mental y murió sola y en la miseria; pero donde eligió en vida, en el desierto, frente a las murallas de Palmira. Antes le dio tiempo de dejar un libro, Viaje a Oriente.
Foto: CC

La reina blanca del Kilimanjaro
Que una sea exploradora y aventurera no significa necesariamente que renuncie a ciertas comodidades. Es el caso de May French Sheldon (1847–1936), editora estadounidense, escritora, y exploradora. Consiguió encabezar una expedición al Kilimanjaro para demostrar que las mujeres también podían ser grandes exploradoras, algo que actualmente nadie duda, pero que en su época muchos dudaban. Y sus expediciones fueron el contrapunto pacífico a las dirigidas por muchos hombres en África. Viajaba con lo imprescindible y un poco más... Comodidades extras como el palanquín que hizo famoso y que aparece en la ilustración, también incluyó una bañera en su equipaje. Su legado: se podía entrar en contacto con las tribus africanas sin necesidad de usar la violencia.
Foto: CC



La maharaní malagueña
Anita Delgado Briones nació en Málaga en 1890; pero el destino le reservaba una vida de película lejos de su lugar de nacimiento. Ella tenía poco más de 16 años y era una bailarina algo mediocre cuando el maharajá de Kapurthala, uno de los hombres más ricos del mundo, se enamoró de ella en Madrid. Tal fue el enamoramiento, que el príncipe indio convenció a su familia para trasladar a Anita a París, con el fin de que recibiera la educación necesaria para convertirse en su futura esposa. Estudió protocolo, baile, inglés, tenis, piano, billar, y todo lo que una princesa debía saber. Le construyeron un palacio para ella, réplica de Versalles. Su boda fue un lujo; pero su vida no fue de cuento de hadas. Si pretendían de ella a una mujer sumisa, Anita se reveló como una mujer de carácter e independiente y criticó el feudalismo y machismo de la sociedad india.  Llegó a escribir diferentes libros de viajes, colaboraciones para revistas y periódicos y colaboró con la Cruz Roja y la causa francesa durante la Primera Guerra Mundial. Logró conocer a Gandhi antes de caer enferma en 1927. Una vez separada de su marido, vivió una vida plena y bohemia en Europa. Murió en Madrid en 1962.
Foto: CC

Una exploradora con alas
Otra viajera que prefirió dejar las comodidades familiares por las aventuras del camino. Aunque en este caso, es más acertado hablar de cielos, porque Amelia Earhart destacó como una gran aviadora, famosa en un mundo tradicionalmente dominado por hombres gracias a sus marcas de vuelo y por el primer intento de viaje aéreo alrededor del mundo sobre la línea ecuatorial. Su primera experiencia de vuelo fue en 1920. Logró que la subieran en un biplano en el que voló durante diez minutos y ya jamás quiso bajarse de un avión: "Tan pronto como despegamos sabía que tendría que volar de ahora en adelante", dijo más tarde. Junto a su avión Electra, y acompañada por el navegante Fred Noonan, Amelia Earhart inició la aventura de la primera travesía alrededor del mundo. La última noticia que se recibió de ellos fue el 2 de julio de 1937, cuando volaban hacia la isla Howland, en el océano Pacífico. Los restos nunca fueron encontrados.
Foto: CC



Casada con la aventura
Osa Johnson tenía 22 años cuando junto a su esposo Martin, inició su primer viaje a África. Un matrimonio nómada poco convencional, a la caza de imágenes, que decidió montar su hogar allá donde pudieran vivir con aventuras. Nada les detuvo, ni las tribus de Borneo, ni los animales de la sabana, con el fin de realizar documentales espectaculares. La joven y exótica pareja se convirtió en un filón para un Hollywood todavía mudo en el que triunfaba Chaplin. Pioneros en narrar los viajes; dijo Osa que "toda nuestra vida quisimos retener lo que todavía había de belleza, la naturaleza, los animales salvajes, nuestras imágenes serán un testimonio para cuando toda esa grandeza desaparezca". El título de su libro la define bien: Casada con la aventura
Foto: CC

La reportera de guerra que dejó atrás a Hemingway
Martha Gellhorn fue una escritora, periodista y aventurera americana. Está considerada como una de las corresponsales de guerra más importantes del siglo XX. Cuando se marchó al frente de Madrid durante la Guerra Civil, le dijo a una amiga: "¡Me marcho a España con los chicos!". Y se fue porque "tenía la teoría de que una puede ser en la vida lo que quiera, siempre que esté dispuesta a pagar un precio por ello". Entre aquellos chicos se encontraba el escritor Hemingway, y también Robert Capa o John Dos Passos. Se casó con el primero, pero lo abandonó algo harta a los cinco años de matrimonio. Siempre sintió la necesidad de moverse, siempre a los puntos más peligrosos del planeta. En Cinco viajes al infierno dejó recogidas algunas de sus aventuras.
Foto: CC



Una vida dedicada a los chimpancés
Jane Goodall es pionera entre las heroínas del siglo XX. Junto a Dian Fossey y Biruté Galdikas han roto prejuicios en cuanto al duro trabajo de campo que podía realizar una mujer. Desde que llegó a Kenia en 1957 no ha dejado su activismo en defensa y protección de los chimpancés. Toda una vida de safari continuo por África en pos de la conservación de las especies. Antes que ella nadie había permanecido tanto tiempo estudiado a los animales salvajes en su hábitat.
Foto: Gtres



La viajera de las estrellas
El 20 de julio de 1999, Eileen Collins, se convertía en la primera mujer al mando de un transbordador espacial. Era el logro a toda una carrera rompiendo límites: la única mujer de su promoción, en 1979. Militante del grupo Ninety-Nines, pioneras en la reivindicación de los derechos de las aviadoras: "Nosotras sentimos la misma fascinación que los hombres por el espacio, y cada vez será más fácil porque por fin están cayendo los prejuicios y las barreras".
Foto: CC
José Alejandro Adamuz

Los 25 viajeros más grandes de la historia

Hubo una época en la que había espacios vacíos en los mapas. Eran extensiones geográficas por conocer y conquistar: el espacio ignoto. El camino para alcanzarlo estaba lleno de riesgos y aventuras. El éxito no estaba asegurado, pero la recompensa era el descubrimiento.

Dice Rafael Argullol en “El deseo de geografía” que “los espacios vacíos se incrustan en la mente como lugares deseables y, por tanto, idealmente posibles”. El deseo de alcanzar un nuevo horizonte ha acompañado tanto a hombres como a mujeres de todas las épocas. Se trata del deseo de libertad, de la curiosidad por conocer que empuja a ciertas personas a imaginar la partida y preferir la aventura del camino a la rutina de lo cotidiano.
Hoy el mundo se nos representa sin espacios vacíos y el mapamundi es abarcable casi por completo. De hecho, la tecnología abre ventanas al planeta para que lo observemos sin necesidad de salir de casa. Aun así, la aventura nos sigue seduciendo como lo ha hecho a lo largo de toda la historia de la humanidad. Necesitamos conocer el mundo en directo, continuamos teniendo las mismas inquietudes de los que fueron pioneros en el viaje. Es por ello que sus vidas nos siguen inspirando y seguimos recordándoles como unos héroes.

Los grandes viajeros de la historia

Hay que remontarse a la antigüedad clásica para encontrar a los primeros que partieron hacia lo desconocido. Ahí está Heródoto de Halicarnaso, el padre de la historia que describió el mundo conocido por los griegos o Pitéas, el marino griego que fue el primero en cruzar el estrecho de Gibraltar y que llegó hasta Finlandia. Está también Benjamín de Tudela que dejó plasmada la aventura de su viaje en el siglo XII. Muchos de aquellos primeros viajes tenían que ver con el comercio y con la religión, peregrinaciones como la de Ibn Battuta, el primer gran viajero musulmán, o viajes comerciales como el famoso viaje de Marco Polo.
Más tarde, fue el ansia por descubrir y estudiar el mundo, lo que lanzó a viajeros como Charles Darwin o Alexander von Humboldt a recorrer el mundo. El colonialismo del siglo XIX fue el contexto político de muchos exploradores y aventureros, sobre todo en África, como fue el caso de David Livingstone con su descubrimiento de las Cataratas Victoria y su famoso encuentro con Stanley: "Doctor Livingstone, supongo". Las exploraciones polares fueron un gran incentivo para viajes, con capítulos memorables en la carrera por alcanzar el Polo Sur de las expediciones enfrentadas de Amundsen y Scott.

Las grandes viajeras de la historia

Por supuesto, también han existido pioneras en el mundo de los viajes. Hay una gran cantidad de mujeres que rompieron los estrictos moldes sociales de su época y se lanzaron a viajar. Aunque siempre se les ha prestado menos atención que a los hombres. Tal vez porque la historia la escribieron ellos, o tal vez porque ellas no tenían la necesidad de batir plusmarcas ni de buscar la fama, sino que su éxito se basaba en ampliar las esferas de libertades personales. Afortunadamente, cada vez hay una mayor bibliografía que recoge la vida de muchas de ellas, como por ejemplo el imprescindible Viajeras intrépidas y aventureras, de Cristina Morató.
Ahí están grandes viajeras como la gallega Egeria, una monja que se adelantó mil años a los relatos de Marco Polo con el primer libro español de viajes. O en Inglaterra, en el siglo VIII, la abadesa de Heidenhein con su viaje a Oriente Próximo. Hubo mujeres piratas, mujeres que se convirtieron en leyenda, mujeres viajeras que sintieron pasión por Oriente como Lady Montagu, o por África, como May Sheldon, la exploradora feminista. Algunas viajaron con lo mínimo y otras no dudaron en llevarse la porcelana con ellas para cenar en mitad del desierto como Gertrude Bell. Sea como fuere, todas coincidieron en meter en su equipaje la pasión por los viajes y la exploración.
NATIONAL GEOGRAPHIC 
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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sábado, 12 de enero de 2019

CIENCIA: HISTORIA.- BBC Mundo Noticias .- VIKINGOS .- ¿Llegaron los vikingos a América antes que Colón?: el sorprendente descubrimiento que resolvió el misterio milenario

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG.,la agencia de noticias BBC Mundo Noticias, ha elaborado un reportaje que asegura que fueron los vikingos;  quienes llegaron primero a América con 500 años antes que Cristobal Colón. 
 BBC Mundo Noticias, narra : "En el verano de 1960, una pareja noruega, el aventurero Helge Ingstad y su esposa, la arqueóloga Anne Stine, navegaron hasta un pequeño y remoto pueblo de pescadores, en el escarpado extremo norte de Terranova en la costa atlántica de Canadá.
"Llegaron y le preguntaron a la gente dónde había ruinas. Una de las personas con las que conversaron fue George Decker, mi abuelo...", le contó a la BBC Loretta Decker, quien trabaja para Parks Canada y vive en ese remoto pueblo de pescadores donde ocurrió todo: L'Anse aux Meadows, o La ensenada de las medusas, en español." ..... 
BBC Mundo Noticias.- agrega : " Según las Sagas, un vikingo llamado Leif Ericson había liderado una expedición desde la nueva colonia nórdica en Groenlandia, y fue incluso más al oeste, navegando hacia el mundo desconocido, en busca de tierras y recursos para suplir las carencias de la colonia de Groenlandia."...............
BBC Mundo Noticias.- añade : " Y según Sagas lo encontró: una tierra de bosques y prados, con arroyos llenos de salmón, y crucialmente encontró vides de uvas silvestres y dice, por eso llamó al nuevo territorio, Vinlandia"Durante mucho tiempo, los expertos trataron de hallar esa tierra de leyenda, armados con instrucciones de navegación, descripciones, pero nadie la había encontrado", cuenta Decker. "Hay un mapa muy antiguo, que se debate si es auténtico, llamado el mapa de Skálholt, que muestra el Promontorium Winlandiae ("promontorio o cabo de Vinlandia") y los Ingstand pensaban que eso localizaba la península nórdica de la isla de Terranova (en la costa noreste de Norteamérica)" ........

 https://www.bbc.com/mundo/noticias-46815362
12 enero 2019

L'Anse aux MeadowsDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionCuando Helge Ingstad y Anne Stine llegaron a L'Anse aux Meadows era una comunidad de unas 70 personas que vivían de pescar y cultivar.

En el verano de 1960, una pareja noruega, el aventurero Helge Ingstad y su esposa, la arqueóloga Anne Stine, navegaron hasta un pequeño y remoto pueblo de pescadores, en el escarpado extremo norte de Terranova en la costa atlántica de Canadá.
"Llegaron y le preguntaron a la gente dónde había ruinas. Una de las personas con las que conversaron fue George Decker, mi abuelo...", le contó a la BBC Loretta Decker, quien trabaja para Parks Canada y vive en ese remoto pueblo de pescadores donde ocurrió todo: L'Anse aux Meadows, o La ensenada de las medusas, en español.
"Mi abuelo, que era el representante de la aldea, les mostró lo que había en nuestra pradera. Hay un arroyo, que todavía tiene salmones, y una terraza marina, que es una playa elevada, y está cubierta de yerba. Es un lindo lugar. Y ahí se ve lo que esencialmente son los contornos de casas.
"Durante muchas generaciones se le llamaba 'el campo indio' pues la gente de aquí asumía que había sido de los pueblos indígenas.
"Pero cuando los Ingstad lo vieron les recordó mucho a lo que habían visto en Groenlandia".

Estatua del vikingo Leif Ericson en GroenlandiaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEstatua del vikingo Leif Ericson en Groenlandia... ¿había realmente ido al continente americano?

Fue un descubrimiento prometedor, pues lo que los Ingstad esperaban encontrar eran pruebas físicas de que los vikingos habían ido de Groenlandia a América del Norte hacía 1.000 años.
Eso significaría que habrían sido los primeros europeos en el continente unos 500 años antes de Cristóbal Colón.
Los restos de esas edificaciones podían ser la evidencia así comenzaron las excavaciones.

Un mundo desconocido

La historia de que los vikingos habían cruzado el Atlántico, era vieja, de hecho muy antigua.
Aparece en las páginas de las Sagas nórdicas, la antigua colección escandinava de mitos y leyendas, que relata el apogeo de la conquista y exploración vikinga hace 1.000 años.
Según las Sagas, un vikingo llamado Leif Ericson había liderado una expedición desde la nueva colonia nórdica en Groenlandia, y fue incluso más al oeste, navegando hacia el mundo desconocido, en busca de tierras y recursos para suplir las carencias de la colonia de Groenlandia.

Mapa con el viaje marcadoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionAsí habría sido el viaje.

Y según Sagas lo encontró: una tierra de bosques y prados, con arroyos llenos de salmón, y crucialmente encontró vides de uvas silvestres y dice, por eso llamó al nuevo territorio, Vinlandia.
"Durante mucho tiempo, los expertos trataron de hallar esa tierra de leyenda, armados con instrucciones de navegación, descripciones, pero nadie la había encontrado", cuenta Decker.
"Hay un mapa muy antiguo, que se debate si es auténtico, llamado el mapa de Skálholt, que muestra el Promontorium Winlandiae ("promontorio o cabo de Vinlandia") y los Ingstand pensaban que eso localizaba la península nórdica de la isla de Terranova (en la costa noreste de Norteamérica)".

Mapa Skálholt
Image captionEl mapa hecho por Sigurd Stefansson, maestro de escuela en Skálholt, Islandia alrededor de 1570.

Fue por eso que los Ingstad llegaron L'Anse aux meadows: estaban en busca de la mítica Vinlandia.

La prueba de hierro

A pesar de su entusiasmo, el explorador y la arqueóloga tuvieron que luchar contra la incredulidad de la comunidad científica: no eran los primeros en embarcarse en pos de esa leyenda.
Durante más de 100 años, arqueólogos de Finlandia, Dinamarca y Noruega habían usado las antiguas epopeyas nórdicas para guiar su búsqueda del asentamiento perdido de Erikson.
"Al principio, los miraron con mucho escepticismo, criticismo y, en general, esa actitud de '¡Otra vez con lo mismo!'", señala Decker.
Pero lo que fueron encontrando en las excavaciones a lo largo de los años cambió todo eso.

Barca y montículo, que en realidad es una vivienda al estilo vikingo.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLas pruebas se fueron acumulando...

"Algunos de los artefactos hallados eran claramente nórdicos, como un alfiler de bronce; también encontraron mucha evidencia de madera que había sido labrada con herramientas de hierro. Encontraron pino europeo...
"Además, los detalles de la forma en la que las viviendas fueron construidas y dispuestas. Y había evidencia de producción y forja de hierro".
Y eso era algo que los nativos, cuya cultura era de la Edad de Piedra nunca hicieron.

¿Y las uvas?

L'Anse aux Meadows fue finalmente la prueba de que los vikingos habían llegado a América del Norte.

El explorador noruego Helge Ingstad en noviembre de 1963 anunciando su descubrimiento del asentamiento vikingo en L'Anse aux MeadowsDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl explorador noruego Helge Ingstad en noviembre de 1963 anunciando su descubrimiento del asentamiento vikingo en L'Anse aux Meadows, una colonia que existió unos 500 años antes de que Cristóbal Colón llegara a América.

El descubrimiento fue anunciado en todo el mundo. Pero, ¿era la legendaria Vinlandia?
"Nosotros no consideramos que L'Anse aux Meadows sea Vinlandia, sino la base principal que mencionan en las Sagas. Esto es como un campo de alojamiento. Vinlandia misma es como una provincia o departamento -una extensión de territorio más grande que contiene diferentes locaciones que utilizaban".
Pero, entonces, ¿dónde estaban esas míticas uvas (que no crecen tan al norte)?
Según Loretta Decker, hay descubrimientos prometedores en L'Anse aux Meadows que indican que los vikingos encontraron uvas en expediciones más al sur.

frost grapesDerechos de autor de la imagenWASRTS
Image captionTuvieron que haber ido más al sur para ver este tipo de uvas.

"Tenemos nueces del Nogal blanco americano que significa que los vikingos tuvieron que haber ido hasta el Río de San Lorenzo, donde crecen los nogales en el sur y también River Bank Grape o Frost Grape, unas uvas que maduran al mismo tiempo que las nueces del nogal.
"Si encontraron las nueces, encontraron las uvas, lo que prueba de alguna manera que lo que dicen las Sagas era cierto".
El asentamiento vikingo en L'anse aux Meadows existió durante apenas unos 20 años.
Hoy es un sitio del patrimonio mundial, y, cerca de las ruinas, se hicieron reconstrucciones de las casas de los vikingos con madera y cubiertas con yerba, como hace un milenio.

Reconstrucción de las viviendas vikingasDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image caption¡Aquí estuvieron los vikingos! Sus casas estaban cubiertas de pasto.
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