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domingo, 27 de septiembre de 2020

NATIONAL GEOGRAPHIC : UN PUEBLO DE MERCADERES .- Descubren una antigua presa fenicia para vino en el Líbano

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG.,  la Revista National Geograohic, nos informa del hallazgo de una antigua presa fenicia empleada para la fabricación de vino, cuyo yacimiento arqueológico fue localizado en Tell el-Burak, un lagar del siglo VII a.C.
NATIONAL GEOGRAPHIC.- narra: "Los arqueólogos han descubierto el lagar más antiguo del Líbano en el yacimiento de Tell el-Burak, lo que constituye una importante prueba de la extensa red de exportación de vino que desarrollaron los antiguos fenicios. Este hallazgo arroja asimismo nueva luz sobre la elaboración de esta bebida por parte de este antiguo pueblo de comerciantes y marineros, que contribuyó a expandir por todo el Mediterráneo antiguo la costumbre de beber vino...."

Un equipo de arqueólogos libaneses y alemanes ha descubierto en el yacimiento de Tell el-Burak, un lagar del siglo VII a.C.

Carme Mayans

22 de septiembre de 2020 ·

La prensa de vino descubierta en Tell-el-Burak vista desde el suroeste. 
Tell-el-Burak Archaeological Project

Los arqueólogos han descubierto el lagar más antiguo del Líbano en el yacimiento de Tell el-Burak, lo que constituye una importante prueba de la extensa red de exportación de vino que desarrollaron los antiguos fenicios. Este hallazgo arroja asimismo nueva luz sobre la elaboración de esta bebida por parte de este antiguo pueblo de comerciantes y marineros, que contribuyó a expandir por todo el Mediterráneo antiguo la costumbre de beber vino.

Las excavaciones llevadas a cabo en el yacimiento por el Proyecto Arqueológico de Tell el-Burak, una misión conjunta libanesa-alemana, han revelado que el lugar formó parte de un asentamiento fenicio habitado entre los siglos VIII y IV a.C. dedicado muy posiblemente en exclusiva a la fabricación de vino destinado a la exportación. Situado a unas cinco millas al sur de la ciudad libanesa de Sidón, es probable que el asentamiento fuera fundado por habitantes de la ciudad con el objetivo de abastecerse de productos agrícolas. Tell el-Burak estaba bordeado al suroeste y sureste por un muro aterrazado de 2,5 metros de ancho. "Al sur de uno de estos muros descubrimos un lagar bien conservado. Había sido construido en la ladera del cerro", informan los autores del estudio. La prensa fue utilizada al menos desde el siglo VII a.C. El descubrimiento se describe en un estudio que acaba de ser publicado en la revista Antiquity.

Templo de Eshmun, dios fenicio de la curación, en Sidón. 

 iStock

Yeso de calidad

Adriano Orsingher y Jens Kamlah, del Instituto de Arqueología Bíblica; Silvia Amicone y Christoph Berthold, del Centro de Competencia de Arqueometría Baden-Württemberg (CCA-BW) de la Universidad de Tubinga, junto con la Profesora Hélène Sader, de la Universidad Americana de Beirut y codirectora del Proyecto Arqueológico de Tell el-Burak, han investigado la construcción de esta prensa de vino y los materiales con los que se fabricó. Los investigadores descubrieron que los fenicios utilizaron un yeso mezclado con cal y fragmentos de cerámica triturada. Junto a la prensa, los arqueólogos han encontrado también un gran número de semillas, lo que demuestra que las uvas fueron traídas allí desde viñedos cercanos y aplastadas con los pies en el gran recipiente de yeso. El "mosto" resultante se recogía en una gran tina y se almacenaba en ánforas vinarias donde el vino podía fermentar, envejecer y se podía transportar. "El vino era un artículo comercial importante para los fenicios. El vino fenicio de la región de Sidón era particularmente famoso y se menciona en textos del antiguo Egipto", ha afirmado Hélène Sader.

Junto a la prensa, los arqueólogos han descubierto también un gran número de semillas, lo que demuestra que las uvas fueron traídas allí desde viñedos cercanos y aplastadas con los pies en el gran recipiente de yeso.

Los análisis llevados a cabo en los laboratorios de la Universidad de Tübingen han proporcionado nuevos datos sobre la composición y la tecnología del yeso con el que se hizo la prensa de vino. "Un yeso de cal de buena calidad podría ser difícil de producir. Los fenicios refinaron el proceso utilizando fragmentos de cerámica reciclados. Esto hizo posible construir edificios mejores y al mismo tiempo más estables", afirman los autores del estudio. Según ellos, en el sur de Fenicia se había desarrollado una tradición local e innovadora de yeso de cal. "El yeso terminado era resistente al agua. Los romanos adoptaron esta técnica para hacer sus propios edificios", afirman los investigadores.

 

Recreación de la prensa de vino de Tell-el-Burak. 

Tell-el-Burak Archaeological Project

Difusión por el Mediterráneo

Pero en el propio Líbano se había encontrado poca evidencia de la fabricación de vino fenicia, posiblemente debido a la naturaleza fortuita de las excavaciones arqueológicas. "La costa del Líbano nunca se inspeccionó a fondo, y muy pocos sitios con restos de la Edad del Hierro se han excavado adecuadamente", continúa Sader. Sin embargo, se han encontrado algunos lugares de vinificación similares en la costa norte de lo que hoy es Israel (que pertenecía en ese momento a los reinos fenicios de Tiro y Sidón). Los fenicios no inventaron el vino (hay evidencias de su existencia en lugares tan alejados como Georgia, con una antigüedad de hace unos 8.000 años), pero sí difundieron las técnicas de vinificación por todo el Mediterráneo antiguo, junto con el aceite de oliva e innovaciones como el alfabeto y el vidrio.

Los fenicios no inventaron el vino (hay evidencias de su existencia en lugares tan alejados como Georgia, con una antigüedad de hace unos 8.000 años), pero sí difundieron las técnicas de vinificación por todo el Mediterráneo antiguo.

Los fenicios introdujeron viñedos y bodegas en sus colonias en el Norte de África, Sicilia, Francia y España. Y popularizaron el vino a través del comercio con la antigua Grecia e Italia, donde el vino de uvas silvestres era ya conocido entonces, pero su producción no estaba tan desarrollada. Según el arqueólogo de la Universidad de Toronto Stephen Batiuk, que no ha participado en esta investigación: "Los fenicios quizás introdujeron una cultura de la bebida, [nuevos estilos de] vasos para beber y una forma diferente de relacionarse con el vino". El amor de los fenicios por el vino se extendió asimismo a su religión, y su uso ceremonial también se reflejó en otros cultos del Próximo Oriente.

El arqueólogo de la Universidad de PensilvaniaPatrick McGovern, un experto en vinificación antigua (que tampoco ha participado en el estudio), ha explicado que los fenicios descendían de los cananeos, un pueblo de la Edad del Bronce que vivió en una amplia zona que hoy en día abarca Israel, Palestina y áreas de Jordania, Siria y Líbano. Según el experto, "el vino era la principal bebida usada por los fenicios en sus sacrificios. Pero esa costumbre ya la tenían los cananeos, y se acabó transmitiendo al judaísmo y al cristianismo". McGovern especula que Tell el-Burak pudo incluso haber sido el origen de algunos de los cientos de ánforas que se han descubierto en dos naufragios fenicios frente a las costa de Ascalón, en Israel, y que datan aproximadamente de la misma época. "Hicimos un análisis del contenido de varias de las ánforas, y era vino. Quizás estos barcos venían de allí", concluye.

NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

jueves, 27 de septiembre de 2018

FENICIOS : ANTIGUA ROMA .- EMPERADORES .- NATIONAL GEOGRAPHIC .- La púrpura fenicia, el tinte más preciado de la Antigüedad

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, ha elaborado un amplio y detallado reportaje sobre el uso del tinte llamado la "Púrpura Fenicia", constituyó un próspero negocio de los mercaderes fenicios; siendo un producto muy cotizado y oneroso en el precio, se convirtió su uso en las clases gobernantes y adinerados quienes lo usaron como símbolo de su poder económico.
National Geograhic. dice : " Cuenta una leyenda que durante un paseo romántico con la hermosa nereida Tiro, el descubrió por casualidad el exquisito tinte de color rojo púrpura que iba a convertirse en símbolo de los fenicios. Decidido a sorprender a su acompañante, Melqart envió a su galgo a rastrear las playas del Líbano en busca de un bello presente como muestra de su afecto. Sin embargo, cuando el perro finalmente volvió de su expedición, el dios observó que éste tenía el morro ensangrentado. Melqart se acercó preocupado a su mascota, pero enseguida se dio cuenta de que la sangre no era del perro, sino que procedía de un molusco hecho trizas, el murex; el animal llevaba tan bien sujeto entre sus fauces al molusco que lo había triturado. De la mezcla de la sangre del murex con la saliva del perro surgió, nada más secarse, un bonito tono de color púrpura-rojizo. La intensidad de ese color atrajo la atención de la nereida Tiro, quien accedió a convertirse en la esposa de Melqart si el dios era capaz de confeccionar un vestido que tuviese ese mismo tono. El ingenioso Melqart recogió los suficientes moluscos como para poder colmar los deseos de su amada. Fue así como surgió la llamada «púrpura de Tiro»....."
National Geographic.- agrega : " El famoso naturalista romano Plinio el Viejo ofrece en su Historia natural –obra escrita en el siglo I d.C.– la mas detallada descripción de cómo se fabricaba este tinte. La materia prima básica era un líquido opaco que se obtenía de las glándulas mucosas de dos tipos de moluscos, el Murex trunculus y el Murex brandaris. El primero se usaba para hacer un tipo de púrpura azul que se conocía como «azul real», mientras que el segundo se usaba para hacer «púrpura de Tiro». Ambos tintes eran indelebles, es decir, no se decoloraban fácilmente, una rara cualidad entre los tintes antiguos que los hacía muy apreciados..."

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/purpura-fenicia-tinte-mas-preciado-antiguedad_12851
En el primer milenio a.C., los fenicios tejieron un imperio comercial cuyo producto más destacado fue la púrpura, un tinte rojo que se convirtió en símbolo de reyes y emperadores

Una factoría de púrpura
Esta ilustración muestra el trabajo en una factoría de tinte púrpura situada junto al mar. La labor era de una extrema dureza y muy desagradable debido al fétido olor que se originaba durante todo el proceso. Un hombre traslada los moluscos hasta el taller donde miles de ellos eran machacados hasta convertirse en una masa pastosa que se aplicaba a las telas tras su cocción y estar expuesta al calor durante días.
FOTO: Alamy / ACI. COLOR: Santi Pérez

Biblos, el gran puerto fenicio
Ruinas de la ciudad de Biblos, en la actual costa del Líbano. La ciudad, que debe su nombre al término griego para designar al papiro, fue durante mucho tiempo la ciudad comercial más importante de fenicia. A partir del siglo X a.C. fue sustituida por Tiro, su principal competidora. 
FOTO: Alamy / ACI

La púrpura y el perro de Merlqart
Según la leyenda, Melqart descubrió la púrpura en el morro de su perro, después de haber encontrado un murex. Rubens recreó esta leyenda en el óleo El descubrimiento de la púrpura. Museo del Prado.
FOTO: AKG / Album

Murex Brandaris
Este molusco es una de las dos especies recolectadas por los fenicios para fabricar su preciada púrpura. Con la pasta que se obtenía de machacar miles de estos moluscos se elaboraba el tinte rojo conocido como púrpura de Tiro.
FOTO: G. Cigolini / Getty Images

La ofrenda de una reina a una diosa
En un pasaje de la Ilíada, Homero cuenta que la esposa de Príamo, la reina Hecuba, «se trajo consigo desde Sidón [sus peplos] cuando surcó el ancho mar [...]. Hecuba escogió uno, el más grande y más hermoso en su abigarramiento, que resplandecía como un astro, para ofrecerlo a Atenea». El relieve sobre estas líneas, obra de Antonio Canova, recrea esa escena. Museo Cívico Correr, Valencia. 
FOTO: AKG / Album

Kerkouane, una colonia tunecina 

Los restos de la ciudad de Kerkouane, colonia fundada en la costa tunecina debido a la expansión comercial fenicia, abandonada y destruida durante la I guerra púnica (siglo III a.C.). La colonia basaba su economía en la pesca y en una próspera industria de la púrpura.

FOTO: Getty Images

 
Los codiciosos fenicios
Diodoro de Sicilia se hizo eco de la fama de codiciosos de los fenicios cuando habla de sus relaciones comerciales con los habitantes de la península ibérica: «adquirieron la plata a cambio de pequeñas mercancías. Hasta tal punto se esforzaron  los mercaderes en su afán de lucro que cuando sobraba mucha plata [...] sustituían el plomo de las anclas por plata». La imagen representa a unos mercaderes fenicios en Britania, grabado del Hutchinson's History of the Nation (1939).
FOTO: Alamy / ACI

Obreros de la púrpura
Lápida bizantina del siglo VI d.C. con una inscripción en fenicio que menciona a un recolector de moluscos llamado Zoilos. Museo Arqueológico Nacional, Beirut.
FOTO: AKG / Album

Púrpura, el color imperial
En el Imperio Bizantino, la púrpura fue un color destinado única y exclusivamente a la realeza y su producción estaba cuidadosamente controlada por el Estado. En este mosaico del siglo VI d.C., aparece la emperatriz Teodora, esposa de Justiniano, vistiendo una lujos túnica de color púrpura. Iglesia de San Vital, Ravena.
FOTO: Getty Images

El sudario de Carlomagno
Muchos siglos después de la desaparición de los fenicios del Mediterráneo, la púrpura seguía siendo un símbolo de la realeza. En el año 814, Carlomagno fue enterrado en la catedral de Aquisgrán envuelto en un sudario de seda confeccionado en Constantinopla, tejido con hilos dorados de seda y teñido con la púrpura de los reyes. Museo de Cluny, París.
FOTO: Erich Lessing / Album
Mark Woolmer
19 de septiembre de 2018

La púrpura fenicia, el tinte más preciado de la Antigüedad
Cuenta una leyenda que durante un paseo romántico con la hermosa nereida Tiro, el descubrió por casualidad el exquisito tinte de color rojo púrpura que iba a convertirse en símbolo de los fenicios. Decidido a sorprender a su acompañante, Melqart envió a su galgo a rastrear las playas del Líbano en busca de un bello presente como muestra de su afecto. Sin embargo, cuando el perro finalmente volvió de su expedición, el dios observó que éste tenía el morro ensangrentado. Melqart se acercó preocupado a su mascota, pero enseguida se dio cuenta de que la sangre no era del perro, sino que procedía de un molusco hecho trizas, el murex; el animal llevaba tan bien sujeto entre sus fauces al molusco que lo había triturado. De la mezcla de la sangre del murex con la saliva del perro surgió, nada más secarse, un bonito tono de color púrpura-rojizo. La intensidad de ese color atrajo la atención de la nereida Tiro, quien accedió a convertirse en la esposa de Melqart si el dios era capaz de confeccionar un vestido que tuviese ese mismo tono. El ingenioso Melqart recogió los suficientes moluscos como para poder colmar los deseos de su amada. Fue así como surgió la llamada «púrpura de Tiro».
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En una tradición alternativa, el vestido confeccionado por Melqart fue para el legendario rey de Tiro, Fénix, que sentía tal pasión por ese color que decretó que sus dominios pasarían a llamarse Fenicia (que significa «tierra de púrpura») y que todos los futuros gobernantes tendrían que vestir de ese color como distintivo de su rango real. Aunque ambas historias proceden de tradiciones grecorromanas tardías, la imagen de un perro royendo una concha de murex se ha descubierto en varias monedas de Tiro, lo que indica que las leyendas pudieron tener un origen fenicio.

El pueblo de la púrpura

A pesar del uso de historias mitológicas para explicar la génesis de la púrpura de Tiro, este tinte jugó un papel fundamental en la historia de los fenicios. El mismo término «fenicio», que fue usado por los griegos desde los siglos IX-VII a.C. para referirse a las diversas ciudades-estado que florecieron a lo largo de la costa de lo que hoy es Líbano, Siria y el norte de Israel –como la isla de Arwad, Biblos, Beirut, Sidón, Sarepta y Tiro–, aludía seguramente a la púrpura. En griego, phoínix podía también usarse para referirse a un color púrpura rojizo, y el hecho de que se aplicara al conjunto de las ciudades fenicias sería una alusión deliberada a la industria textil de la púrpura por la que éstas se hicieron famosas. En la Antigüedad, otra conocida teoría sostenía que la palabra podía relacionarse con el legendario Fénix, que algunos creían, como hemos visto, que había patrocinado el uso de la púrpura en Tiro.
A lo largo de toda su historia, los fenicios estuvieron indisolublemente unidos al comercio. Exportaban por todo el Mediterráneo una extensa variedad de productos, que incluían objetos metálicos ornamentados, tallas de marfil, madera de cedro, athyrmata (baratijas), vino y aceite de oliva. Pero uno de los artículos con los que ganaron especial fama fueron sus telas de llamativos colores y fina factura. Homero, por ejemplo, alabó los coloridos vestidos que producían y llevaban puestos las mujeres de Sidón. Al mismo tiempo, los anales asirios recogen listas de tributos entre los que aparecen con frecuencia prendas decoradas con profusión ofrendadas por la ciudad fenicia de Tiro. También en el Antiguo Testamento, concretamente en una lista de productos compilada por el profeta Ezequiel, se relacionan este tipo de telas.
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Miles y miles de moluscos

Es difícil sobreestimar la importancia cultural, económica y social de estas telas, cuya producción artesanal requería una gran cantidad de trabajo. Estos tejidos ofrecían protección contra los elementos, eran signo de estatus social, se usaban para plasmar eventos o historias en forma de tapices e incluso podían ser tan valiosos que se empleaban como un tipo de moneda. Desgraciadamente, poco es lo que se sabe del aspecto o el modo en que se fabricaban estos brocados fenicios, pues han sobrevivido muy pocos fragmentos. A pesar de la falta de información sobre estos tejidos, las fuentes antiguas sí proporcionan informes detallados sobre la producción y el uso del tinte púrpura. Además, el hallazgo de numerosas instalaciones para la recolección del murex y su tratamiento para hacer tinte en las localidades de Arwad, Beirut, Sidón, Sarepta, Tiro, Tell Keisan, Shiqmona, Dor y Akko pone de manifiesto cuán importante fue esta industria para los fenicios.
En griego, el término phoínx, usado para referirse al conjunto de ciudades-estado de la costa del levante Mediterráneo, podía usarse para referirse al color púrpura rojizo
El famoso naturalista romano Plinio el Viejo ofrece en su Historia natural –obra escrita en el siglo I d.C.– la mas detallada descripción de cómo se fabricaba este tinte. La materia prima básica era un líquido opaco que se obtenía de las glándulas mucosas de dos tipos de moluscos, el Murex trunculus y el Murex brandaris. El primero se usaba para hacer un tipo de púrpura azul que se conocía como «azul real», mientras que el segundo se usaba para hacer «púrpura de Tiro». Ambos tintes eran indelebles, es decir, no se decoloraban fácilmente, una rara cualidad entre los tintes antiguos que los hacía muy apreciados.
El primer paso en este proceso era hacer acopio de grandes cantidades de estos moluscos. Como ambas especies son carnívoras, el método más efectivo para capturar muchos era sumergir cestos de malla con conchas y trozos de pescado como cebo. Una vez recolectados, los caracoles de tipo murex se mantenían con vida en grandes contenedores o en estanques artificiales llenos de agua de mar hasta que se hubiera conseguido una cantidad suficiente. El siguiente paso era extraer la glándula mucosa que contiene los componentes químicos que se necesitan para producir el tinte. A los ejemplares grandes normalmente se les extraían esas glándulas con un utensilio especial de hierro o bronce, mientras que en el caso de los especímenes más pequeños se machacaban el cuerpo, la glándula y la concha hasta convertirlos en una masa pastosa.

Una industria muy lucrativa

Cuando ya se habían recolectado suficientes glándulas, se colocaban en una gran cuba de estaño que contenía agua salada y después se les aplicaba calor durante diez días. Durante ese tiempo, el tinte iba rezumando poco a poco, surgiendo un compuesto incoloro que, debido a una compleja reacción fotoquímica, producía un colorante púrpura cuando era de nuevo expuesto al aire y a la luz del sol. La exposición de este líquido a la luz, junto con el prolongado uso del calor, provocaba un olor apestoso por el que esta industria se hizo notoria en la Antigüedad.
La masa resultante del triturado de moluscos en agua salada se exponía al sol durante días provocando un olor apestoso
Por esta causa, la mayor parte de las instalaciones manufactureras (y los montones de conchas podridas) se localizaban a las afueras de una ciudad o población y, en la medida de lo posible, a sotavento de las zonas residenciales. El propio Plinio el Viejo hace referencia a este hecho en su Historia natural: «Por eso podría perdonarse incluso esa pasión por la púrpura, aunque al mismo tiempo nos vemos obligados a preguntarnos: ¿de dónde salen estos precios tan altos para el producto de estos moluscos, que producen un olor tan fétido durante el tintado y un líquido de tono verdoso y feo, parecido al de un mar revuelto?».
Como cada murex destilaba unas pocas gotas de esas preciadas secreciones, la manufactura de la púrpura de Tiro en cantidades industriales requería muchos miles de moluscos. Los arqueólogos han calculado que se necesitaban doce mil moluscos de murex de un tamaño estándar (60-70 milímetros) para producir 1,4 gramos de tinte, lo que era suficiente para teñir el ribete de un vestido de tamaño normal; así que para destilar el tinte suficiente para teñir incluso una pequeña pieza de ropa se necesitaban enormes cantidades de murex. Esto explica que el tinte púrpura de Tiro fuera a veces más valioso incluso que su equivalente al peso en plata y oro, por lo que las telas de púrpura podían alcanzar precios exorbitantes. Por ejemplo, según cuenta Teopompo, un historiador del siglo IV a.C., los hombres de la ciudad de Colofón, en Asia Menor, «solían pasearse por la ciudad llevando prendas de púrpura, que en ese tiempo era un color raro incluso entre los reyes; y muy demandado, pues la púrpura se vendía regularmente por su peso en oro».
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De hecho, los tejidos de púrpura eran tan codiciados que astutos hombres de negocios crearon una multitud de tonos de imitación de inferior calidad para satisfacer la demanda. Por esta razón, cerámicas y tejidos teñidos de púrpura tienen que someterse a un análisis químico antes de que los arqueólogos puedan dictaminar que son genuinos ejemplos de «azul real» o «púrpura de Tiro».

Esplendor y decadencia

Aunque la costa del Líbano tenía un ecosistema que podía favorecer una gran concentración de moluscos de tipo murex, en cuanto la demanda sobrepasó las reservas existentes se tuvieron que importar estos moluscos desde otras regiones del Mediterráneo y del golfo de Aqaba, en la costa del mar Rojo. La merma de la población local de murex, combinada con el deseo de adquirir cada vez una mayor cantidad de estos moluscos, hizo que los fenicios empezaran a fundar colonias ultramarinas en regiones que pudieran acoger este tipo de industria.
Las grandes cantidades de conchas de murex machacadas halladas por los arqueólogos en Almuñécar, Roscanos y Morro de Mezquitilla, en España; Cartago, Kerkouane y Meninx (Djerba), en Túnez, y Mogador (Essaouira), en Marruecos, proporcionan la evidencia de una industria del tinte púrpura a gran escala tanto en la península ibérica como en el norte de África. Según Plinio, después de Tiro, era la ciudad de Meninx la que producía el tono de púrpura más intenso. Se puede decir que el amor de los fenicios por la púrpura estaba indirectamente relacionado con su gran logro: la expansión del alfabeto por todo el Mediterráneo, que este pueblo exportó junto con otros productos.
Sometidos desde el siglo IV a.C. a la Grecia helenística y luego a Roma, los fenicios desaparecieron gradualmente, pero la industria de la púrpura que habían creado continuó floreciendo. De hecho, los romanos desarrollaron sus propias técnicas para la cría artificial de murex y otros moluscos en estanques excavados en la roca. La producción de tinte púrpura de murex continuó en el Imperio romano de Oriente hasta que ningún emperador bizantino dispuso de los recursos económicos necesarios para continuar con tan cara actividad. A pesar de los avances en la producción de tintes, que han logrado que el tinte púrpura sea considerablemente más barato, hoy en día países de todo el mundo todavía asocian la púrpura de Tiro con la realeza.

Para saber más

A short history of the Phoenicians. Mark Woolmer. I. B. Tauris, Londres, 2017.
Púrpura, del mercado al poder. Pilar Fernández Uriel. UNED, Madrid, 2010.
Purpurae vestes: textiles y tintes del Mediterráneo en época romana. Carmen Alfaro Giner. Universidad de Valencia, Servicio de Publicaciones, 2004.
NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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