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sábado, 9 de julio de 2022

UN DOCUMENTO ÚNICO: Cartografía del Imperio Romano: el mapa de Peutinger

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la historia de la cartografía, es fascinante crear los itinerarios y rutas de las extensas vías de comunicación del Imperio Romano, que existe en el Biblioteca Nacional de Viena uno de los documentos: un mapa de casi siete metros de longitud que representa al mundo conocido a finales del Imperio Romano, en el siglo IV d.C.,...  "Hay que tener en cuenta que la cartografía romana tuvo una finalidad eminentemente práctica, a diferencia de la griega, de mayor orientación científica. Para no perderse en sus vastos dominios, los romanos crearon lo que denominaron itinerarios, documentos en los que quedaban registradas las principales arterias o estaciones de un territorio. Existían dos tipos de itinerarios: los itineraria adnotata, listas viales que enumeraban las principales estaciones y las distancias entre ellas especificadas en millas (el más conocido es el Itinerario de Antonino, datado en el siglo III, aunque también pueden citarse los Vasos de Vicarello o el Anónimo de Ravena, entre otros), y los itineraria picta, que eran esencialmente representaciones gráficas con especial relevancia de la red viaria, grupo al que pertenece la Tabula de Peutinger...."  ...siga leyendo.....................

En la Biblioteca Nacional de Viena se conserva uno de los documentos más extraordinarios de la historia de la cartografía: un mapa de casi siete metros de longitud que representa el mundo conocido a finales del Imperio romano, en el siglo IV d.C.

Constantinopla. La capital oriental del Imperio está marcada por una mujer armada junto a una columna con la estatua de Constantino.

Foto: Österreichische Nationalbibliothek, Wien, 324

A principios del siglo XVI, uno de los mayores exponentes de la cartografía antigua llegaba por vía testamentaria a manos de Konrad Peutinger, humanista alemán que dio nombre a este mapa que hoy constituye una de las fuentes esenciales para el estudio de la geografía de la Antigüedad. Se trata de un rollo de pergamino de 33 centímetros de alto por aproximadamente 6,9 metros de largo y dividido en doce segmentos que facilitan su mejor preservación. El mapa que hoy conservamos es una copia medieval –datada en torno al siglo XIII– de un original romano que situaríamos, por diversas razones, en el siglo IV: la presencia de la ciudad de Constantinopla, fundada en el año 330, nos indica que el mapa no puede ser anterior a esta fecha. Así, este documento es un elemento fundamental para el estudio de la cartografía antigua.

Konrad Peutinger (1464-1547). Grabado del siglo XVIII, basado en otro del siglo XVI.

Foto: Akg / Album

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Hay que tener en cuenta que la cartografía romana tuvo una finalidad eminentemente práctica, a diferencia de la griega, de mayor orientación científica. Para no perderse en sus vastos dominos, los romanos crearon lo que denominaron itinerarios, documentos en los que quedaban registradas las principales arterias o estaciones de un territorio. Existían dos tipos de itinerarios: los itineraria adnotata, listas viales que enumeraban las principales estaciones y las distancias entre ellas especificadas en millas (el más conocido es el Itinerario de Antonino, datado en el siglo III, aunque también pueden citarse los Vasos de Vicarello o el Anónimo de Ravena, entre otros), y los itineraria picta, que eran esencialmente representaciones gráficas con especial relevancia de la red viaria, grupo al que pertenece la Tabula de Peutinger.

DE HISPANIA A LA INDIA

El mapa de Peutinger inicia su recorrido en los Pirineos y lo termina en la península de la India y la isla de Taprobane (en Sri Lanka). Abarca, de este modo, la ecúmene, la tierra habitada conocida, con la excepción del extremo oeste que correspondería a la representación de la península Ibérica, un fragmento perdido que fue reconstruido por el estudioso Konrad Miller en 1898. El mapa contiene, a lo largo de su recorrido, numerosos detalles dignos de mención, tanto por su significado histórico como por su grado de acabado.

A grandes rasgos, en la Tabula aparecen indicados ríos y mares, accidentes geográficos y, por supuesto, ciudades, todos ellos con acabados cromáticos distintos. Se señalan también centros religiosos y mansios, lugares destinados a lo largo del camino al descanso y al cambio de caballería, información que resultaba imprescindible para todo aquel que emprendiera un largo viaje. Es interesante la representación de puertos comerciales en el Mediterráneo, como es el caso de Ostia, principal vía de entrada a Roma por mar, así como de centros termales. Este volumen de información indicaría que el mapa no fue en absoluto compuesto con fines militares, si bien su uso no habría quedado en modo alguno excluido de este ámbito.


En esta sección se muestra la costa de Dalmacia, el sur de la península itálica y la costa de Túnez, el territorio que los romanos denominaban Africa

Foto: Österreichische Nationalbibliothek, Wien, 324

El mapa de Peutinger señala las vías de comunicación que unían Roma con el resto del mundo, desde la península ibérica hasta Mesopotamia y las tierras de India. Las líneas rojas en el mapa señalan los caminos que comunicaban los principales enclaves.

Foto: Österreichische Nationalbibliothek, Wien, 324

Cabe también destacar las notas que sirven para explicar la relevancia de algunos puntos. Así, en la zona del Sinaí se lee: "El desierto por el que durante cuarenta años erraron los hijos de Israel guiados por Moisés". Encontramos otra nota en el extremo oriental para explicar el límite al que llegó Alejandro con su ejército: "Aquí recibió Alejandro la respuesta: ¿Hasta dónde, Alejandro?". La ciudad de Roma –que, si tenemos en cuenta los fragmentos desaparecidos del mapa, debió de ocupar en su día su centro neurálgico– aparece representada como una figura sentada en un trono, portando el globo terrestre, una lanza y un escudo, como el caput mundi, "la capital del mundo" a la que conducen todos los caminos. También se da especial relevancia a dos grandes urbes de Oriente, Constantinopla y Antioquía, si bien aparecen representadas en un tamaño inferior al de Roma. Por otro lado, cabe destacar la presencia en el mapa de Pompeya, Herculano y Oplontis, ciudades todas ellas arrasadas por la erupción del Vesubio del año 79, lo que podría indicarnos que, si bien la Tabula data del siglo IV, se habría basado en mapas anteriores.

EL MUNDO ES UN CAMINO

Por último, y por encima de todo, están los caminos. La Tabula de Peutinger es esencialmente un mapa viario. Las vías de comunicación, marcadas en color rojo, llegan a representar alrededor de 70.000 millas romanas, mucho más de lo que recoge el Itinerario de Antonino. Sin embargo, no se pueden establecer distancias viarias reales ni calcular un espacio geográfico. Éste es el aspecto más controvertido del mapa y, a la vez, el más interesante.

La Tabula no presenta ningún tipo de proyección: la tierra viene representada siguiendo una línea horizontal, es decir, siguiendo la visión del viajero. De este modo, no se puede aplicar una escala constante, puesto que las dimensiones este-oeste quedan ensanchadas y las norte-sur reducidas y estrechadas, quedando los puntos cardinales a su vez modificados; por este motivo el Nilo aparece fluyendo de oeste a este y no de sur a norte.


El río Nilo. Al este del delta del Nilo, dibujado con gran detalle, aparece el desierto por el que erró Moisés durante 40 años.

Foto: Österreichische Nationalbibliothek, Wien, 324


El extremo oriente del mapa representa la India, atravesada por el río Ganges (en la parte inferior del detalle).

Foto: Österreichische Nationalbibliothek, Wien, 324

La mayor particularidad de este mapa es su más que evidente oposición a la realidad geográfica

Todas estas características pueden explicarse mediante el concepto hodológico del espacio (del griego hodós, "camino") que existía en la Antigüedad. Sería un error analizar un documento como éste desde el punto de vista de nuestra cultura y de nuestra civilización: nuestras ideas sobre la latitud y la longitud deben quedar desterradas desde un principio. La mayor particularidad de este mapa es su más que evidente oposición a la realidad geográfica. El espacio geográfico pasa a ser lineal, unidimensional, está representado por el camino mismo. La red viaria era para los romanos la guía fundamental en el periplo, el mejor modo de determinar su ubicación.

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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

sábado, 25 de septiembre de 2021

PIONERA DE LA IGUALDAD: Christine de Pizan, una feminista del Siglo XV.

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., Quizás la Historia del Feminismo, empieza con Christine de Pizan, quien fue una mujer feminista del siglo XV, quien enviudó a la edad de 25 años con tres que mantener y su madre, gracias a sus dotes de escritora y poeta pudo salir adelante... "la primera vez que vemos a una mujer tomar su pluma en defensa de su sexo" fue en la Francia del siglo XV. Así lo aseguraba Simone de Beauvoir, en su ensayo El segundo sexo, uno de los textos fundamentales del feminismo moderno. Esa primera feminista de finales de la Edad Media era Christine de Pizan, poeta y erudita que defendía ideas tan "revolucionarias" como que la inferioridad femenina en realidad no era natural y que si las niñas tuvieran una educación igual a la de los niños "aprenderían y entenderían las dificultades y las sutilezas de todas las artes y las ciencias tan bien como los hombres"....  .... siga leyendo..............

Tras enviudar, y con tres hijos a su cargo, esta mujer de letras vivió de su pluma y se hizo famosa por su reivindicación del saber y la dignidad de las mujeres mucho antes de la llegada de los masivos movimientos feministas de siglos posteriores.








Christine de Pizan en su estudio. Miniatura de su obra Cien baladas

Foto: Bridgeman / ACI.

"La primera vez que vemos a una mujer tomar su pluma en defensa de su sexo" fue en la Francia del siglo XV. Así lo aseguraba Simone de Beauvoir, en su ensayo El segundo sexo, uno de los textos fundamentales del feminismo moderno. Esa primera feminista de finales de la Edad Media era Christine de Pizan, poeta y erudita que defendía ideas tan "revolucionarias" como que la inferioridad femenina en realidad no era natural y que si las niñas tuvieran una educación igual a la de los niños "aprenderían y entenderían las dificultades y las sutilezas de todas las artes y las ciencias tan bien como los hombres".

HIJA DE UN ERUDITO

A mediados del siglo XIV vivía en Venecia un médico originario de Bolonia, llamado Tommaso da Pizzano. Reconocido como estudioso y hombre sabio, llegó a ocupar el cargo de consejero de la Serenísima. Tommaso era un astrólogo reputado en toda Europa, hasta el punto de que dos monarcas europeos lo invitaron a prestar sus servicios: Carlos V, rey de Francia, y Luis el Grande, rey de Hungría. Quizá fue la reputación de intelectual y de amante de la cultura del rey Carlos lo que convenció a Tommaso de viajar a su corte. Su decisión fue acertada: lo recibieron con todos los honores y durante años gozó en Francia de una excelente posición económica y social.

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Tommaso llegó junto a toda su familia, su esposa y sus tres hijos: Cristina, Paolo y Aghinolfo, nacidos todos en Venecia. Hombre de mente abierta, Tommaso se opuso a las opiniones más tradicionales de su esposa y decidió proporcionar una educación formal no sólo a sus hijos varones, sino también a su primogénita. Así, Christine, además de aprender a leer y a escribir, recibió lecciones de historia, filosofía y medicina. Con el tiempo también dispuso de libre acceso a la biblioteca del palacio real del Louvre, fundada por el propio Carlos V, germen de la actual Biblioteca Nacional de Francia.


CARLOS V DE FRANCIA SE GANÓ UNA REPUTACIÓN DE AMANTE DE LA CULTURA.

ESCRITORA PRECOZ

Desde muy joven, Christine demostró dotes literarias particulares y compuso canciones y baladas que deleitaban a los miembros de la corte. Su padre, cada vez más cercano al rey Carlos V, hizo lo posible para que, al llegar a la edad de casarse, la joven pudiera contraer un matrimonio ventajoso. En 1380, a los 15 años, Christine se casó con Étienne de Castel, notario y secretario del rey, al que Tommaso eligió tanto por su posición como por su carácter. Y tenía razón al alentar la unión de ambos jóvenes. Fue un matrimonio feliz del que nacieron tres hijos: dos niños y una niña. Pero, por desgracia, en pocos años la suerte de Christine cambió.

Nacida en Venecia como Cristina da Pizzano, en Francia se convirtió en Christine de Pizan

En 1380, Carlos V murió y lo sucedió su hijo, Carlos VI, que apenas había cumplido once años. Francia se encontraba en plena guerra de los Cien Años y el país no podía ser dirigido por un niño. El gobierno fue confiado a los cuatro tíos del rey, que tenían que restituir el poder a su sobrino al cumplir los 14 años. Sin embargo, lo conservaron hasta que Carlos VI lo recuperó por la fuerza, con 21 años.

A las dificultades públicas se sumaron las de carácter privado. En efecto, Christine perdió en pocos años a su padre, que murió en 1387, y a su marido, que falleció en 1390 a causa de una epidemia. Con 25 años, Christine se encontró viuda, con tres hijos y una madre a los que cuidar. Sus hermanos no podían ayudarla, porque entretanto habían regresado a Italia. Las estrecheces económicas la sumieron en una situación casi desesperada. Parecía que la única solución posible para Christine era volverse a casar con un hombre que le aportara estabilidad.

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Quizá pensaba que no sería feliz con otro que no fuera Étienne, o quizá no quería depender de nadie, pero eligió el camino menos convencional: el de enfrentarse por sí misma a la situación y hacer todo lo posible para asegurar el bienestar económico de su familia. "Tuve que convertirme en un hombre", escribió sobre su obligación de mantener a sus hijos y a su madre. Así, al cabo de poco tiempo se hizo cargo de un taller de escritura, un scriptorium, en el que supervisaba la labor de los maestros calígrafos, encuadernadores y miniaturistas.

A los 25 años, Christine se encontró viuda con una madre y tres hijos a los que cuidar y se hizo cargo de un taller de escritura y siguió escribiendo, tareas tradicionalmente encomendadas a los hombres

En su tiempo libre, sin embargo, seguía escribiendo. Consciente de que su situación era precaria, envió baladas y sonetos a todos los personajes influyentes de la época. Apreciados por todos los que los leían, sus textos le depararon jugosas recompensas por parte de sus patronos y se convirtieron pronto en su único sustento. En consecuencia, su producción literaria aumentó y su nombre se hizo famoso en toda Europa. En solo dos años compuso El libro de las cien baladas y recibió encargos de Felipe II de Borgoña y Juan de Valois, los hermanos del soberano, e incluso de la reina consorte Isabel de Baviera.

Por entonces, a principios de 1400, Christine participó en uno de los debates más célebres de la historia literaria francesa: la llamada Querelle de la Rose. El centro de la polémica era un largo poema alegórico, el Roman de la Rose, escrito casi un siglo antes y que en algunos pasajes relegaba a la mujer a objeto de deseo que servía sólo para complacer y satisfacer los instintos masculinos. Christine se convirtió en portavoz de las críticas a esta obra, lanzando así en la corte francesa un debate más general sobre la condición de la mujer y su igualdad con el hombre. En opinión de Christine, la inferioridad femenina en realidad no era natural, sino cultural. Si las mujeres quedaban relegadas a las cuatro paredes domésticas y no recibían educación, ¿Cómo podían aspirar a los logros que conseguían los hombres?

Christine insistía en que las mujeres se veían limitadas por sus dificultades para acceder a la educación en igualdad con los hombres

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LA CIUDAD DE LAS DAMAS

"Si fuera habitual mandar a las niñas a la escuela y enseñarles las ciencias con método, como se hace con los niños, aprenderían y entenderían las dificultades y las sutilezas de todas las artes y las ciencias tan bien como los hombres", escribió Christine en el libro La ciudad de las damas (1405), quizá su obra más conocida. En esa obra, deseosa de demostrar que la falta de formación era el único límite del género femenino, creó una ciudad ficticia regida por Razón, Rectitud y Justicia, y habitada sólo por mujeres, damas no por su sangre sino por su espíritu noble.

Dentro de las murallas de esta "ciudad de las damas", Christine reunió a mujeres que, con su saber, su comportamiento o su fe, habían hecho contribuciones significativas al crecimiento y el desarrollo de la sociedad. Entre ellas estaban la poeta Safo; Dido y Semíramis, fundadoras de Cartago y Babilonia, o Lucrecia, la matrona romana que decidió suicidarse tras ser violada por el hijo del último rey etrusco de Roma. Guerreras, mártires, santas, poetas, científicas o reinas: Christine reunió a las mujeres de la historia y de la mitología en una ciudad para demostrar que la opresión del hombre era la única y verdadera causa de la inferioridad femenina. "No todos los hombres (sobre todo los más inteligentes) comparten la opinión de que es malo educar a las mujeres. Pero es cierto que muchos hombres estúpidos lo afirman, ya que no les gusta que las mujeres sepan más que ellos", sostenía.


CHRISTINE DE PIZAN, RECTITUD, RAZÓN Y JUSTICIA INAUGURAN LA CIUDAD DE LAS DAMAS

ÚLTIMOS AÑOS

Christine escribió sin interrupción durante años, a menudo sobre el recuerdo de la juventud perdida y sobre la situación de las viudas, pero también sobre los cambios de la fortuna, la política y la sociedad. Entre las decenas de textos que produjo, firmó una biografía de Carlos V encargada por su hermano, Felipe de Borgoña. Pero la situación política no era nada prometedora. Enrique V de Inglaterra invadió Francia en 1415, y Christine, que por primera vez no se sentía segura en París, decidió dejar la ciudad. No se planteó abandonar su país adoptivo: aunque se definiera como italienne, alejarse de la tierra que la había acogido desde niña le parecía casi una traición. Así que prefirió refugiarse en un convento, probablemente en Poissy, donde años antes su hija había tomado los hábitos. Allí se quedó más de una década.

Cansada y profundamente afectada por la situación que estaba viviendo el país, dejó de escribir durante un largo período, y sólo interrumpió su silencio literario para escribir una obra religiosa y un poema sobre Juana de Arco, el único texto escrito mientras la doncella de Orleans aún vivía. "El sol volvió a brillar", escribió Christine a propósito de la irrupción de Juana en 1429. Ella, sin embargo, se extinguió al año siguiente.


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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

HALLAZGO EN BRISTOL: Revelan los secretos de una de las versiones más antiguas de la leyenda de Merlín, el mago del Rey Arturo.

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., ..."a inicios de 2019, un librero de la biblioteca de la Universidad de Bristol descubrió por casualidad que las hojas de pergamino usadas para encuadernar las obras de un erudito francés en el siglo XVI habían pertenecido en realidad a un manuscrito del siglo XIII. Los investigadores explicaron que los siete pergaminos medievales, a los que se dio el nombre de Bristol Merlin, contenían fragmentos muy antiguos de la Suite Vulgate de Merlin, una de las principales fuentes de la leyenda del rey Arturo, centrada en el personaje del mago Merlín y su papel en las primeras aventuras de Arturo, el matrimonio del rey con Ginebra y la restauración de la paz, así como la muerte del mago. "El tiempo y la investigación revelarán otros secretos que podrían contener estos fragmentos", explicaron entonces....."  .... siga leyendo..............

En 2019 se halló en la biblioteca de la Universidad de Bristol una de las versiones más antiguas de la historia de este mítico mago. Ahora, un intenso estudio de casi dos años apoyado en las últimas tecnologías ha mostrado fragmentos de texto ocultos, ha confirmado la antigüedad del texto y ha revelado diferencias con versiones posteriores de la leyenda.







Foto: Cordon Press

A inicios de 2019, un librero de la biblioteca de la Universidad de Bristol descubrió por casualidad que las hojas de pergamino usadas para encuadernar las obras de un erudito francés en el siglo XVI habían pertenecido en realidad a un manuscrito del siglo XIII. Los investigadores explicaron que los siete pergaminos medievales, a los que se dio el nombre de Bristol Merlin, contenían fragmentos muy antiguos de la Suite Vulgate de Merlin, una de las principales fuentes de la leyenda del rey Arturo, centrada en el personaje del mago Merlín y su papel en las primeras aventuras de Arturo, el matrimonio del rey con Ginebra y la restauración de la paz, así como la muerte del mago. "El tiempo y la investigación revelarán otros secretos que podrían contener estos fragmentos", explicaron entonces.

El tiempo ha pasado, las investigaciones han avanzado y ahora tres especialistas de las universidades de Bristol y Durham acaban de publicar las conclusiones del exhaustivo estudio de los manuscritos que han llevado a cabo durante el último año y medio con la ayuda de la tecnología de vanguardia. Su análisis ha confirmado la antigüedad de los textos, escritos entre 1250 y 1275, ha revelado fragmentos de texto aparentemente ocultos o ilegibles y ha determinado que el Bristol Merlin sería una de las primeras versiones de la leyenda del mago, con "sutiles pero significativas" variaciones de esta leyenda artúrica, según una nota de prensa de la Universidad de Bristol.


Los fragmentos de este manuscrito del siglo XIII fueron usados como material de relleno para encuadernar otras obras posteriores.

UNA VERSIÓN TEMPRANA

Los responsables de la investigación son Leah Tether, presidenta de la Sociedad Artúrica Internacional (rama británica) del Departamento de Inglés de Bristol, su esposo, historiador medieval y especialista en manuscritos, Benjamin Pohl del Departamento de Historia de la misma universidad, y Laura Chuhan Campbell, medievalista especialista en Literatura francesa de la Universidad de Durham. Los manuscritos "rescatados" en Bristol contienen un pasaje que incluye la batalla en Trebes contra el rey Claudas y el encuentro de Merlín con Viviane, la Dama del Lago, una hechicera de la que se aparentemente se enamora, aunque se resiste a dormir con ella y finalmente regresa con Arturo. Según explica la profesora Tether, el análisis paleográfico de los manuscritos permite ubicar su elaboración entre 1250 y 1275, posiblemente al noreste de Francia. El examen de la escritura permite así mismo detectar dos estilos, pertenecientes a dos escribas diferentes.


En este fragmento puede apreciarse, según los especialistas de las universidades de Bristol y Durham, la mano de dos escribas diferentes en la elaboración del texto.

Foto: Don Hooper.

El relato de la Suite se originó alrededor de 1220-1225 en Francia, "lo que coloca al manuscrito de Bristol dentro de una generación de la autoría original de la narración", apunta Tether. El trío de investigadores ha encontrado además diferencias sutiles en la narración de la historia comparada con otras posteriores. El Bristol Merlín contiene descripciones más largas y detalladas de algunas de las acciones de la batalla. Por ejemplo, en las versiones más modernas, el rey Claudas es herido en el muslo, mientras que en los manuscritos de Bristol no se hace referencia a la parte del cuerpo en la que es herido. Hay que tener en cuenta que las heridas en los muslos podían usarse como metáforas de la impotencia o la castración, señalan los autores del estudio.

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EL MERLÍN MÁS CASTO

Los papiros de Bristol también presentan a un Merlín más casto. La narración de su encuentro con Viviane está "ligeramente atenuada" en lo referente a la sexualidad. Si en la versión más conocida del episodio Viviane escribe tres nombres en su ingle que impiden que Merlín se acueste con ella, en el texto de Bristol, estos nombres están grabados en un anillo y evitan siquiera que nadie pueda hablar con la hechicera, la historia "se deshace de las connotaciones impías al eliminar tanto la referencia a la ingle de Viviane como la idea de que Merlín se acueste con ella", destaca Tether.

El Bristol Merlín contiene descripciones más largas y detalladas de algunas de las acciones de la batalla que en las versiones más modernas y la narración de su encuentro con Viviane está "sexualmente atenuada".

Gracias al estudio de los papiros a través del espectrómetro, que sirve para medir las propiedades de la luz en los materiales, los tres expertos pudieron leer algunas partes del texto dañadas o invisibles a simple vista, identificar el tipo de tinta que se utilizó y establecer el periplo que siguieron los papiros desde su elaboración en Francia hasta su llegada a Inglaterra y su posterior uso como material de encuadernación. "Pudimos colocar el manuscrito en Inglaterra desde 1300-1350 gracias a una anotación en un margen, que identificamos como de una mano inglesa", asegura Tether.


La página del Bristol Merlín con la anotación en tinta diferente obra de una mano inglesa.

Foto: Don Hooper

El equipo de investigadores también dedujo que el manuscrito del que procedían los papiros, se había convertido en material de "desecho" en Oxford o Cambridge, y luego fue reciclado, para ser usado como material de encuadernación, cosa que sucedió antes de 1520. El relato se habría descartado como material literario al estar disponibles versiones inglesas de la leyenda artúrica más modernas, como La muerte de Arturo, escrita por Thomas Malory en el siglo XV y que, paradójicamente, debió inspirarse en relatos como el de Bristol.

El relato del Bristol Merlín fue desechado como material literario, seguramente, debido a la aparición de versiones más modernas de la leyenda artúrica en inglés.

Tether cree que los volúmenes encuadernados con la leyenda artúrica no llegaron a Bristol hasta el siglo XVII, de la mano del arzobispo Tobias Matthew que donó a la recién fundada Biblioteca Pública de Bristol una gran cantidad de sus libros, muchos de los cuales tenían encuadernaciones de Oxford.

Los tres investigadores, Tether, Pohl y Campbell han publicado los resultados completos de su estudio en el libro The Bristol Merlin: Revealing the Secrets of a Medieval Fragment, que incluye una transcripción completa y la traducción al inglés del texto. Tether ha destacado "el gran potencial de las colecciones de manuscritos y libros raros locales en Bristol, particularmente en la biblioteca central donde hay muchos más fragmentos de manuscritos no identificados esperando ser descubiertos".

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