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martes, 23 de marzo de 2021

ESO : Por primera vez, miden potentes vientos estratosféricos en Júpiter

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el Observatorio Europeo Austral ESO, nos informa, que utilizando el ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), han podido medir los vientos estratosféricos del planeta Júpiter, algo que se logra por primera vez y en forma directa..................................

https://www.eso.org/public/spain/images/eso9410a/

Shoemaker-Levy 9 rumbo a Júpiter.

Estas dos fotos, tomadas desde el observatorio La Silla de ESO, muestran los núcleos individuales del cometa Shoemaker-Levy 9, que ahora se dirige hacia Júpiter, en un rumbo de colisión que tendrá lugar entre el 16 y el 22 de julio de 1994.

La foto de amplio campo (abajo a la izquierda) fue tomada por por Klaus Jockers y Galina Chernova (Instituto Max-Planck de Aeronomía, Katlenburg, Lindau, Alemania) el 1 de mayo de 1994. Para esta exposición de 5 minutos en luz roja utilizaron una cámara CCD instalada en el reductor focal MPIfAe/Hoher List, en el Telescopio de 1 metro de ESO. Se distingue perfectamente todo el tren de núcleos (la "cadena de perlas") junto con el polvo que refleja la luz del sol desde estos núcleos, todo en el mismo lado. En esa fecha, el cometa estaba a 654 millones de km de la Tierra y la extensión angular del tren era de unos 5,3 minutos de arco, correspondiente a una longitud proyectada de poco más de 1 millón de km.

El 11 de mayo de 1994, Jean-Francois Claeskens obtuvo una imagen CCD de 15 minutos con fines astrométricos desde el Telescopio Danés de 1,5 m de La Silla; aquí se reproduce una ampliación para mostrar bien los núcleos individuales, en particular los más débiles. El objeto brillante de la parte superior derecha es una estrella de magnitud 10º. Hay que tener en cuenta que las estrellas que vemos en este campo están algo movidas, ya que el telescopio estaba preparado para seguir el movimiento del cometa. El primer núcleo en golpear Júpiter será "A", el que vemos a 42 mm desde el borde izquierdo y a 33 mm por debajo del borde superior de la imagen grande. El último será "W", 43 mm por encima del borde inferior y 9 mm desde el borde derecho. El cometa estaba a 657 millones de km de la Tierra y el tren era algo más largo, 5,8 minutos de arco, es decir, la longitud proyectada era de 1,1 millones de km.

Información técnica: Ancho de campo: tamaño de píxel 1,5 segundos de arco; escala en la foto: 5,1 segundos de arco/mm; tamaño del campo: 12,2 x 6,6 minutos de arco; Exposición de 5 minutos; filtro gunn-r. Ampliación: tamaño de píxel 0,38 segundos de arco; escala en la foto: 1,3 segundos de arco/mm; tamaño del campo: 6,4 x 4,4 minutos de arco; Exposición de 15 minutos; filtro V. En ambas fotos, el norte está arriba y el este está a la izquierda; ambas se obtuvieron bajo condiciones climáticas moderadas.

Crédito:

ESO


18 de Marzo de 2021, Madrid

Utilizando el conjunto ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), del que el Observatorio Europeo Austral (ESO) es socio, un equipo de astrónomos ha medido por primera vez, de forma directa, los vientos de la atmósfera media de Júpiter. Al analizar las secuelas de una colisión de cometas que tuvo lugar en la década de 1990, los investigadores han revelado que, cerca de los polos de Júpiter, se desencadenaron vientos de una enorme potencia, con velocidades de hasta 1450 kilómetros por hora. Podrían representar lo que el equipo ha descrito como una "bestia meteorológica única en nuestro Sistema Solar".


Júpiter es famoso por sus distintivas bandas rojas y blancas: nubes arremolinadas de gas en movimiento que los astrónomos utilizan tradicionalmente para rastrear los vientos de la atmósfera inferior de Júpiter. Los astrónomos también han visto, cerca de los polos de Júpiter, los vívidos resplandores conocidos como auroras, que parecen estar asociados con fuertes vientos en la atmósfera superior del planeta. Pero, hasta ahora, los investigadores nunca habían podido medir de forma directa los patrones de los vientos que tienen lugar entre estas dos capas atmosféricas, en la estratosfera.

Medir las velocidades del viento en la estratosfera de Júpiter utilizando técnicas de seguimiento de nubes es imposible debido a la ausencia de nubes en esta parte de la atmósfera. Sin embargo, los astrónomos obtuvieron una ayuda alternativa para poder llevar a cabo estas mediciones: el cometa Shoemaker-Levy 9, que colisionó con el gigante gaseoso de manera espectacular en 1994. Este impacto produjo nuevas moléculas en la estratosfera de Júpiter, donde se han estado moviendo con los vientos desde entonces.

Un equipo de astrónomos, dirigido por Thibault Cavalié, del Laboratorio de Astrofísica de Burdeos (Francia), ha rastreado una de estas moléculas - cianuro de hidrógeno - para medir directamente los "chorros" estratosféricos en Júpiter. Los científicos usan la palabra "chorros" para referirse a bandas estrechas de viento en la atmósfera, como las corrientes de chorro de la Tierra.

“El resultado más espectacular es la presencia de fuertes chorros, con velocidades de hasta 400 metros por segundo, que se encuentran bajo la aurora, cerca de los polos”, afirma Cavalié. Estas velocidades de viento, equivalentes a unos 1450 kilómetros por hora, son más del doble de las velocidades máximas de tormenta alcanzadas en la Gran Mancha Roja de Júpiter y más del triple de la velocidad del viento medida en los tornados más fuertes de la Tierra.

“Nuestra detección indica que estos chorros podrían comportarse como un vórtice gigante con un diámetro de hasta cuatro veces el de la Tierra y unos 900 kilómetros de altura”, explica el coautor, Bilal Benmahi, también del Laboratorio de Astrofísica de Burdeos. “Un vórtice de este tamaño sería una bestia meteorológica única en nuestro Sistema Solar”, añade Cavalié.

Los astrónomos conocían los fuertes vientos que hay cerca de los polos de Júpiter, pero en una parte mucho más alta de la atmósfera, cientos de kilómetros por encima del área en la que se centra el nuevo estudio, que se publica hoy en la revista Astronomy & Astrophysics. Estudios previos predijeron que estos vientos de la atmósfera superior disminuirían en velocidad y desaparecerían mucho antes de llegar a una zona tan profunda como la estratosfera. Según Cavalié, “Los nuevos datos de ALMA nos dicen lo contrario”, y añade que encontrar estos fuertes vientos estratosféricos cerca de los polos de Júpiter fue una "verdadera sorpresa".

El equipo utilizó 42 de las 66 antenas de alta precisión de ALMA, ubicadas en el desierto de Atacama, en el norte de Chile, para analizar las moléculas de cianuro de hidrógeno que se han estado moviendo en la estratosfera de Júpiter desde el impacto de Shoemaker-Levy 9. Los datos de ALMA les permitieron medir el efecto Doppler —pequeños cambios en la frecuencia de la radiación emitida por las moléculas— causado por los vientos en esta región del planeta. “Al medir este cambio, pudimos deducir la velocidad de los vientos de manera muy similar a como se hace para deducir la velocidad de un tren que pasa por el cambio en la frecuencia del silbato del tren”, explica el coautor del estudio, Vincent Hue, científico planetario del Instituto de Investigación Southwest, en Estados Unidos.

Además de los sorprendentes vientos polares, el equipo utilizó ALMA para confirmar, también por primera vez, la existencia de fuertes vientos estratosféricos alrededor del ecuador del planeta midiendo directamente su velocidad. Los chorros detectados en esta parte del planeta tienen velocidades medias de unos 600 kilómetros por hora.

El tiempo de telescopio empleado por ALMA para llevar a cabo las observaciones con las que se rastrearon los vientos estratosféricos, tanto en los polos como en el ecuador de Júpiter, fue de menos de 30 minutos. “Los altos niveles de detalle que logramos en este corto espacio de tiempo demuestran realmente la capacidad de las observaciones de ALMA”, dice Thomas Greathouse, científico del Instituto de Investigación Southwest (EE.UU.) y coautor del estudio. “Para mí es asombroso poder ver la primera medición directa de estos vientos”.

“Estos resultados de ALMA abren una nueva ventana para el estudio de las regiones de Júpiter con auroras, algo realmente inesperado hace tan solo unos meses”, afirma Cavalié. “También preparan el escenario para mediciones similares, pero más extensas, que realizarán la misión JUICE y su instrumento de ondas submilimétricas”, añade Greathouse, refiriéndose al JUpiter ICy moons Explorer (explorador de las lunas heladas de Júpiter) de la Agencia Espacial Europea, que se espera se lance al espacio el próximo año.

El Telescopio Extremadamente Grande (ELT) de ESO, basado en tierra y que verá su primera luz a finales de esta década, también explorará Júpiter. El ELT será capaz de hacer observaciones muy detalladas de las auroras del planeta, dándonos más información sobre su atmósfera.


Información adicional

Este trabajo de investigación se presenta en el artículo científico "First direct measurement of auroral and equatorial jets in the stratosphere of Jupiter", publicado hoy en la revista Astronomy & Astrophysics (doi: 10.1051/0004-6361/202140330).

El equipo está formado por T. Cavalié (Laboratorio de Astrofísica de Burdeos [LAB], Francia, y LESIA, Observatorio de París, Universidad de Investigación PSL [LESIA], Francia); B. Benmahi (LAB); V. Hue (Instituto de Investigación Southwest [SwRI], EE.UU.); R. Moreno (LESIA), E. Lellouch (LESIA); T. Fouchet (LESIA); P. Hartogh (Instituto Max-Planckt para la Investigación del Sistema Solar [MPS], Alemania); L. Rezac (MPS); T. K. Greathouse (SwRI); G. R. Gladstone (SwRI); J. A. Sinclair (Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), Instituto Tecnológico de California, EE.UU.); M. Dobrijevic (LAB); F. Billebaud (LAB) y C. Jarchow (MPS).

ESO es la principal organización astronómica intergubernamental de Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Cuenta con dieciséis países miembros: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza, junto con Chile, país anfitrión, y Australia como aliado estratégico. ESO desarrolla un ambicioso programa centrado en el diseño, construcción y operación de potentes instalaciones de observación terrestres que permiten a los astrónomos hacer importantes descubrimientos científicos. ESO también desarrolla un importante papel promoviendo y organizando la cooperación en investigación astronómica. ESO opera en Chile tres instalaciones de observación únicas en el mundo: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope junto con su interferómetro VLTI (Very Large Telescope Interferometer), el más avanzado del mundo, así como dos telescopios de rastreo: VISTA (siglas en inglés de Telescopio de Rastreo Óptico e Infrarrojo para Astronomía), que trabaja en el infrarrojo, y el VST (VLT Survey Telescope, Telescopio de Rastreo del VLT), que rastrea en luz visible. También en Paranal, ESO albergará y operará el CTA Sur (Cherenkov Telescope Array South), el observatorio de rayos gamma más grande y sensible del mundo. ESO también es socio principal de dos instalaciones en Chajnantor, APEX y ALMA, actualmente el mayor proyecto astronómico en funcionamiento del mundo. Finalmente, en Cerro Armazones, cerca de Paranal, ESO está construyendo el ELT (Extremely Large Telescope), de 39 metros, que llegará a ser “el ojo más grande del mundo para mirar el cielo”.

El conjunto ALMA, (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) es una instalación astronómica internacional fruto de la colaboración entre ESO, la Fundación Nacional para la Ciencia de EE.UU. (NSF, National Science Foundation) y los Institutos Nacionales de Ciencias Naturales de Japón (NINS, National Institutes of Natural Sciences) en cooperación con la República de Chile. ALMA está financiado por ESO en nombre de sus países miembros; por la NSF en cooperación con el Consejo Nacional de Investigación de Canadá (NRC, National Research Council) y el Ministerio de Ciencia y Tecnología (MOST, Ministry of Science and Technology), y por el NINS en cooperación con la Academia Sínica (AS) de Taiwán y el Instituto de Astronomía y Ciencias Espaciales de Corea (KASI, Korea Astronomy and Space Science Institute). La construcción y operaciones de ALMA están lideradas por ESO en nombre de sus países miembros; por el Observatorio Nacional de Radioastronomía (NRAO, National Radio Astronomy Observatory), gestionado por Associated Universities, Inc. (AUI), en representación de América del Norte; y por el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ, National Astronomical Observatory of Japan) en representación de Asia Oriental. El Observatorio Conjunto ALMA (JAO, Joint ALMA Observatory) proporciona al proyecto la unificación tanto del liderazgo como de la gestión de la construcción, puesta a punto y operaciones de ALMA.

Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.

El nodo español de la red ESON está representado por J. Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmanovitch.

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Laboratoire d'Astrophysique de Bordeaux
Bordeaux, France
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Correo electrónico: bilal.benmahi@u-bordeaux.fr

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Reproducción de los vientos estratosféricos cerca del polo sur de Júpiter
Reproducción de los vientos estratosféricos cerca del polo sur de Júpiter
Impacto del cometa Shoemaker–Levy 9 sobre Júpiter en 1994
Impacto del cometa Shoemaker–Levy 9 sobre Júpiter en 1994
Una vista de Júpiter con MAD
Una vista de Júpiter con MAD

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Potentes vientos estratosféricos cerca del polo sur de Júpiter (animación)
Potentes vientos estratosféricos cerca del polo sur de Júpiter (animación)
Vista animada de Júpiter que muestra los lugares de impacto del cometa Shoemaker-Levy 9
Vista animada de Júpiter que muestra los lugares de impacto del cometa Shoemaker-Levy 9
Esta es una traducción de la nota de prensa de ESO eso2104.
ESO
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 16 de noviembre de 2014

ESO : Descubiertas dos familias de cometas alrededor de una estrella cercana

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., hemos recibido del Observatorio Austral Europeo ESO (European Southern Observatory), asentado en el Desierto de Atacama, Chile, la información del hallazgo de casi 500 cometas individuales que orbitan alrededor de una estrella de Beta Pictoris; ésta es una estrella joven que está a 63 años luz de El Sol, se calcula con 20 millones de años de existencia.
Invito a leer la información adjunta abajo......

Se trata del mayor censo de exocometas en torno a Beta Pictoris llevado a cabo hasta el momento

22 de Octubre de 2014

El instrumento HARPS, que se encuentra en el Observatorio La Silla de ESO, en Chile, se ha utilizado para hacer el censo más completo elaborado hasta el momento de los cometas que hay alrededor de otra estrella. Un equipo de astrónomos franceses ha estudiado casi 500 cometas individuales orbitando la estrella Beta Pictoris y ha descubierto que pertenecen a dos familias distintas de exocometas: exocometas viejos que han pasado numerosas veces cerca de la estrella y exocometas más jóvenes que, probablemente, provenían de la reciente ruptura de uno o más objetos de mayor tamaño. Los resultados aparecerán en la revista Nature el 23 de octubre de 2014.
 
Beta Pictoris es una joven estrella situado a 63 años luz del Sol. Tiene sólo unos 20 millones años y está rodeada por un enorme disco de material — un sistema planetario joven muy activo donde se producen gas y polvo a partir de la evaporación de cometas y las colisiones de asteroides.
Flavien Kiefer (IAP/CNRS/UPMC), autor principal del nuevo estudio, nos pone en situación: "¡Beta Pictoris es un interesantísmo objeto de estudio! Las detalladas observaciones de sus exocometas nos dan pistas para ayudarnos a comprender qué procesos tienen lugar en este tipo de sistema planetario joven." Durante casi 30 años, los astrónomos han observado sutiles cambios en la luz que proviene de Beta Pictoris, asumiendo que estos cambios se debían al paso de los cometas delante de la propia estrella. Los cometas son cuerpos pequeños, de unos pocos kilómetros de tamaño, pero con mucho hielo, que se evapora cuando se acerca a su estrella, produciendo enormes colas de gas y polvo que pueden absorber parte de la luz que pasa a través de ellos. La tenue luz de los exocometas es casi imperceptible, fundiéndose con la luz de la brillante estrella, de manera que no se pueden observar directamente desde tierra.
Para estudiar los exocometas de Beta Pictoris, el equipo analizó más de 1.000 observaciones obtenidas entre 2003 y 2011 con el instrumento HARPS , instalado en el telescopio ESO de 3,6 metros en el Observatorio La Silla, en Chile.
Los investigadores seleccionaron una muestra de 493 exocometas diferentes. Algunos exocometas se observaron varias veces y durante unas cuantas horas. Tras un análisis cuidadoso, se obtuvieron medidas de la velocidad y el tamaño de las nubes de gas. También pudieron deducirse algunas de las propiedades orbitales de cada uno de estos exocometas, tales como la forma y la orientación de la órbita y la distancia a la estrella.
Este análisis de varios centenares de exocometas en un solo sistema exoplanetario es único. Reveló la presencia de dos familias distintas de exocometas: una familia de exocometas viejos, cuyas órbitas están controladas por un planeta masivo [1], y otra familia, probablemente derivada de la reciente ruptura de uno o varios objetos más grandes. En el Sistema solar también existen diferentes familias de cometas.
Los exocometas de la primera familia tienen diversos tipos de órbitas y muestran una actividad bastante débil, con bajas tasas de producción de gas y polvo. Esto sugiere que estos cometas han agotado sus suministros de hielo al haber pasado numerosas veces cerca de Beta Pictoris [2]. Los exocometas de la segunda familia son mucho más activos y también se encuentran en órbitas casi idénticas [3]. Esto sugiere que todos los miembros de la segunda familia tienen el mismo origen: probablemente, la descomposición de un objeto más grande cuyos fragmentos están dando vueltas alrededor de la estrella Beta Pictoris.
Flavien Kiefer concluye: "por primera vez, un estudio estadístico ha determinado la física y las órbitas de un gran número de exocometas. Este trabajo ofrece una importante información acerca de los mecanismos que estaban teniendo lugar en el Sistema Solar justo después de su formación, hace 4.500 millones de años".

Notas

[1] También se ha descubierto, orbitando a unos mil millones de kilómetros de la estrella, la presencia de un planeta gigante, Beta Pictoris b, que ha sido estudiado utilizando imágenes de alta resolución obtenidas con óptica adaptativa.
[2] Por otra parte, las órbitas de los cometas (excentricidad y orientación) son exactamente como se predijo para cometas atrapados en resonancia orbital con un planeta masivo. Las propiedades de los cometas de la primera familia muestran que este planeta en resonancia debe estar a unos 700 millones de kilómetros de la estrella, cerca de donde fue descubierto el planeta Beta Pictoris b.
[3] Son similares a los cometas de la familia Kreutz en el Sistema Solar, o a los fragmentos del cometa Shoemaker-Levy 9, que impactaron contra Júpiter en julio de 1994.

Información adicional

Este trabajo se dio a conocer en el artículo científico "Two families of exocomets in the Beta Pictoris system", publicado en la revista Nature el 23 de octubre der 2014.
El equipo está formado por F. Kiefer (Instituto de Astrofísica de París [IAP], CNRS, Universidad Pierre & Marie Curie-Paris 6, París, Francia), A. Lecavelier des Etangs (IAP), J. Boissier (Instituto de radioastronomía milimétrica, Saint Martin d’Hères, Francia), A. Vidal-Madjar (IAP), H. Beust (Instituto de planetología y astrofísica de Grenoble [IPAG], CNRS, Universidad Joseph Fourier-Grenoble 1, Grenoble, Francia), A.-M. Lagrange (IPAG), G. Hébrard (IAP) y R. Ferlet (IAP).
ESO es la principal organización astronómica intergubernamental de Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Cuenta con el respaldo de quince países: Alemania, Austria, Bélgica, Brasil, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Holanda, Italia, Portugal, el Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza. ESO desarrolla un ambicioso programa centrado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación terrestres que permiten a los astrónomos hacer importantes descubrimientos científicos. ESO también desarrolla un importante papel al promover y organizar la cooperación en investigación astronómica. ESO opera en Chile tres instalaciones de observación únicas en el mundo: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope, el observatorio óptico más avanzado del mundo, y dos telescopios de rastreo. VISTA (siglas en inglés de Telescopio de Rastreo Óptico e Infrarrojo para Astronomía) trabaja en el infrarrojo y es el telescopio de rastreo más grande del mundo, y el VST (VLT Survey Telescope, Telescopio de Rastreo del VLT) es el telescopio más grande diseñado exclusivamente para rastrear el cielo en luz visible. ESO es el socio europeo de un revolucionario telescopio, ALMA, el proyecto astronómico más grande en desarrollo. Actualmente ESO está planificando el European Extremely Large Telescope, E-ELT, el telescopio óptico y de infrarrojo cercano de 39 metros, que llegará a ser “el ojo más grande del mundo para mirar el cielo”.
Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.

El
nodo español de la red ESON está representado por J. Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmanovitch.

Enlaces

Contactos

J. Miguel Mas Hesse
Centro de Astrobiología (CSIC-INTA)
Madrid, España
Tlf.: (+34) 91 813 11 96
Correo electrónico: mm@cab.inta-csic.es
Alain Lecavelier des Etangs
Institut d'astrophysique de Paris (IAP)/CNRS/UPMC
France
Tlf.: +33-1-44-32-80-77
Móvil: +33 6 21 75 12 03
Correo electrónico: lecaveli@iap.fr
Flavien Kiefer
Institut d'astrophysique de Paris (IAP)/CNRS/UPMC and School of Physics and Astronomy, Tel Aviv University
France / Israel
Tlf.: +972-502-838-163
Correo electrónico: kiefer@iap.fr
Richard Hook
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Garching bei München, Germany
Tlf.: +49 89 3200 6655
Móvil: +49 151 1537 3591
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Ilustración de los exocometas alrededor de Beta Pictoris
Ilustración de los exocometas alrededor de Beta Pictoris
Beta Pictoris vista en el infrarojo
Beta Pictoris vista en el infrarojo
Planeta alrededor de Beta Pictoris
Planeta alrededor de Beta Pictoris
Alrededor de Beta Pictoris
Alrededor de Beta Pictoris

Videos

Ilustración animada de los exocometas alrededor de Beta Pictoris
Ilustración animada de los exocometas alrededor de Beta Pictoris
Artist’s impression of exocomets around Beta Pictoris (Full Dome)
Artist’s impression of exocomets around Beta Pictoris (Full Dome)
solo en inglés

Ver también

 
Esta es una traducción de la nota de prensa de ESO eso1432.
ESO
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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lunes, 29 de abril de 2013

ESA - Herschel demuestra que el agua hallada en Júpiter procede del impacto de un cometa

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., hemos recibido información de la Agencia Espacial Europea- ESA-, donde se demuestra por una muestra captada por el ESA’s Herschel space observatory, el misterio de existencia de agua helada en las capas más altas de la atmósfera de Júpiter.....
ESA, dice:......"El observatorio espacial Herschel de la ESA ha resuelto el misterio sobre el origen del agua presente en las capas más altas de la atmósfera de Júpiter, aportando pruebas concluyentes que indican que procede del impacto del cometa Shoemaker-Levy 9 en julio de 1994..."
ESA, agrega..." Durante aquella espectacular colisión, una cadena de 21 fragmentos del cometa se precipitaron sobre el hemisferio sur de Júpiter a lo largo de toda una semana, dejando unas oscuras cicatrices en la atmósfera del planeta que fueron visibles durante varias semanas. .."
Amigos los invito a leer la versión completa de ESA......



  (81.70 kB
Lugar de impacto G del cometa Shoemaker-Levy 9

This mosaic of WFPC-2 images shows the evolution of the G impact site on Jupiter (the 21 comet fragments of Shoemaker-Levy 9 were each assigned a corresponding letter to identify the impact site; G represents the 7th fragment to strike the planet. It was also the largest impact.).
The images from lower right to upper left show: the impact plume at 07/18/94 07:38 UT (about 5 minutes after the impact); the fresh impact site at 07/18/94 at 09:19 UT (1.5 hours after impact); the impact site after evolution by the winds of Jupiter (left), along with the L impact (right), taken on 07/21/94 at 06:22 UT (3 days after the G impact and 1.3 days after the L impact); and further evolution of the G and L sites due to winds and an additional impact (S) in the G vicinity, taken on 07/23/94 at 08:08 UT (5 days after the G impact).
Over 15 years later, ESA's Herschel space observatory has linked water in Jupiter's upper atmosphere to the impact of comet Shoemaker-Levy 9. Read full story: Herschel links Jupiter's water to comet impact


24 abril 2013 El observatorio espacial Herschel de la ESA ha resuelto el misterio sobre el origen del agua presente en las capas más altas de la atmósfera de Júpiter, aportando pruebas concluyentes que indican que procede del impacto del cometa Shoemaker-Levy 9 en julio de 1994.
Durante aquella espectacular colisión, una cadena de 21 fragmentos del cometa se precipitaron sobre el hemisferio sur de Júpiter a lo largo de toda una semana, dejando unas oscuras cicatrices en la atmósfera del planeta que fueron visibles durante varias semanas. 
Este imponente suceso fue la primera observación directa de una colisión fuera de nuestro propio planeta. Fue seguido en directo por astrómonos aficionados y profesionales de todo el mundo con la ayuda de telescopios en tierra y con el Telescopio Espacial NASA/ESA Hubble.
El Observatorio Espacial Infrarrojo de la ESA fue lanzado en 1995 y fue el primero en detectar y estudiar la presencia de agua en las capas más altas de la atmósfera de Júpiter. Por aquel entonces ya se presentó la hipótesis de que el agua podría proceder del cometa Shoemaker-Levy 9, pero faltaban pruebas que la respaldasen. 
Los científicos fueron capaces de excluir un origen interno, como por ejemplo vapor de agua procedente de capas más bajas de la atmósfera del planeta, ya que el vapor no es capaz de atravesar la ‘trampa fría’ que separa la estratosfera de la capa visible de nubes en la troposfera de Júpiter. 
Por lo tanto, el agua en la estratosfera joviana tenía que proceder del exterior. Pero hubo que esperar 15 años para poder determinar su origen, hasta que Herschel utilizó sus sensibles ojos infrarrojos para estudiar la distribución horizontal y vertical de la huella química del agua en Júpiter.
Distribución de agua en la atmósfera de Júpiter
Las observaciones de Herschel determinaron que había 2-3 veces más agua en el hemisferio sur de Júpiter que en el norte, con la mayor parte de ella concentrada cerca de los lugares donde había impactado el cometa en 1994. Por otra parte, el agua sólo se encontraba a gran altitud. 
“Sólo Herschel fue capaz de proporcionar la resolución espectral necesaria para encontrar el eslabón perdido entre la presencia de agua en Júpiter y el impacto del cometa Shoemaker-Levy 9 en 1994”, explica Thibault Cavalié del Laboratorio de Astrofísica de Burdeos, autor principal del artículo publicado enAstronomy and Astrophysics. 
“Según nuestros modelos, un 95% del agua en la estratosfera de Júpiter procede del impacto del cometa”. 
Otra posible fuente de agua sería una lluvia continua de pequeñas partículas de polvo interplanetario. Pero, en este caso, el agua debería estar distribuida de forma uniforme en todo el planeta y se tendría que haber filtrado a cotas más bajas.
Por otra parte, una de las lunas de hielo de Júpiter podría haber aportado agua al planeta a través de un gigante chorro de vapor, como muestran las observaciones de Herschel de la luna Encélado. Esta hipótesis también ha sido descartada, ya que ninguna de las lunas jovianas se encontraba en el lugar apropiado para aportar agua con la distribución observada.

Aproximación del cometa Shoemaker-Levy 9 a Júpiter
Finalmente, los científicos también descartaron la hipótesis de que los impactos observados por astrónomos aficionados en 2009 y 2010 pudieran haber realizado una aportación significativa, o que las observaciones pudiesen ser el resultado de variaciones locales en la temperatura de la atmósfera de Júpiter. 
Shoemaker-Levy 9 era el único culpable. 
“Los cuatro planetas gigantes del Sistema Solar exterior presentan agua en sus atmósferas, pero la podrían haber obtenido a través de cuatro mecanismos diferentes”, explica Cavalié. “En Júpiter, está claro que el aporte del cometa Shoemaker-Levy 9 es el más importante, aunque las otras fuentes también podrían haber contribuido en menor medida”. 
“Gracias a las observaciones de Herschel, hemos sido capaces de relacionar el impacto de un cometa – que capturó la atención del público y se siguió en directo desde todo el mundo – con la presencia de agua en Júpiter, resolviendo un misterio que nos había mantenido intrigados durante casi dos décadas”, añade Göran Pilbratt, científico del proyecto Herschel para la ESA.
Las observaciones realizadas durante este estudio son un adelanto de las que realizará la futura misión JUICE de la ESA, que partirá hacia el sistema joviano en 2022, donde estudiará la distribución de los ingredientes de la atmósfera de Júpiter con mucho más detalle.

Nota a los Editores 
“The spatial distribution of water in the stratosphere of Jupiter from Herschel-HIFI and –PACS observations,” de T. Cavalié et al. está publicado enAstronomy & Astrophysics, 553, A21, mayo de 2013. 
Las observaciones fueron realizadas durante el Programa Clave de Tiempo Garantizado “Agua y química asociada en el Sistema Solar” de la misión Herschel. Las observaciones de HIFI fueron realizadas en julio de 2010 y las de PACS en octubre de 2009 y diciembre de 2010. Sus resultados se complementaron con datos sobre la temperatura estratosférica en Júpiter tomados por el telescopio infrarrojo IRTF de la NASA durante el mismo periodo. 
Herschel es un observatorio espacial de la ESA con instrumentos científicos desarrollados por consorcios de investigadores europeos, con una importante participación de la NASA.
  ESA
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
ayabaca@gmail.com
ayabaca@hotmail.com
ayabaca@yahoo.com
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jueves, 6 de octubre de 2011

ASTRONOMÍA: ¿Han traído los cometas el agua de los océanos?

Hol amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., El telescopio espacial infrarrojo de la ESA, Herschel, ha detectado en un cometa agua con la misma composición que la de los océanos terrestres. El hallazgo resucita la idea de que los mares de nuestro planeta podrían haber sido en el pasado gigantescos icebergs flotando en el espacio.

El cometa Hartley 2, observado con el telescopio Herschel, de la ESA.

English Version: This illustration shows the orbit of comet Hartley 2 in relation to those of the five innermost planets of the Solar System. The comet made its latest close pass of Earth on 20 October, coming to 19.45 million km. On this occasion, Herschel observed the comet. The inset on the right side shows the image obtained with Herschel’s PACS instrument. The two lines are the water data from HIFI instrument. Credits: ESA/AOES Medialab; Herschel/HssO Consortium.


El origen del agua de nuestro planeta es aún objeto de intensos debates. La Tierra se formó a temperaturas tan altas que, de haber habido agua, se habría evaporado. Y sin embargo, los dos tercios del planeta están hoy cubiertos de agua que debió llegar desde el espacio, una vez que la Tierra se hubo enfriado.
Los cometas aparecen como la fuente más probable de esa agua. Los cometas son, en realidad, gigantescos icebergs que atraviesan el espacio describiendo órbitas que se cruzan con las de los planetas, lo que hace posibles los choques. El impacto del cometa Shoemaker-Levy 9 contra Júpiter en 1994 fue un ejemplo. Además poco tiempo después de la formación del Sistema Solar había más cometas que ahora, y los choques eran probablemente mucho más frecuentes.
Hasta ahora sin embargo ninguna observación respaldaba la hipótesis de que el agua de los océanos proviene de los cometas. El dato clave para ello está en la abundancia de deuterio –una clase de hidrógeno, más pesado- presente en el agua.




English Version:The left panel shows Comet Hartley 2’s orbit. The central panel shows a larger portion of the Solar System, including the Kuiper Belt. The Kuiper Belt is one of the two main reservoirs of comets in the Solar System. Comets like Hartley 2 are believed to have formed here and to have migrated inwards. The right panel shows the Oort Cloud, the other main reservoir of comets located well beyond the outer Solar System. Credits: ESA/AOES Medialab.


Todo el deuterio y el hidrógeno presentes en el universo fueron sintetizados inmediatamente después del Big Bang, hace unos 13.700 millones de años, en un proceso en que las abundancias relativas entre ambos elementos quedaron fijadas. Pero la proporción de deuterio e hidrógeno en las moléculas de agua puede variar ; cuando se forma hielo en el espacio, la proporción deuterio /hidrógeno depende de las condiciones ambientales.
Estas variaciones permiten a los astrónomos investigar el origen del agua de la Tierra, comparando la proporción deuterio/hidrógeno del agua de los océanos con la del agua de objetos astronómicos.
En todos los cometas analizados hasta ahora el deuterio era dos veces más abundante que en el agua de la Tierra. Si estos cometas chocaron contra la Tierra, no debieron de aportar más de un pequeño porcentaje del agua de los océanos. De hecho, los astrónomos habían empezado a sospechar que el agua llegó a la Tierra procedente no de los cometas sino de los meteoritos, a pesar de que el contenido en agua de estos objetos es mucho menor.
Ahora Herschel ha analizado el cometa Hartley 2 con su instrument HIFi, el más sensible hasta ahora para detector agua en el espacio, y ha demostrado que al menos un cometa está hecho de agua como la que compone los océanos.
"La proporción deuterio/hidrógeno presente en el cometa Hartley es casi exactamente la misma que en los océanos de la Tierra", dice Paul Hartogh, del instituto Max Planck en Katlenburg-Lindau (Alemania), jefe del grupo internacional de investigadores autores del trabajo.

The Heterodyne Instrument for the Far Infrared (HIFI) is a high-resolution heterodyne spectrometer. It works by mixing the incoming signal with a stable monochromatic signal, generated by a local oscillator, and extracting the frequency difference for further processing in a spectrometer. HIFI will have seven separate local oscillators covering two bands from 480-1250 gigaHertz and 1410–1910 gigaHertz.HIFI was developed by a consortium led by SRON (Groningen, The Netherlands). Credits: ESA (image by C. Carreau) .


La razón de que este cometa sea diferente puede estar en su lugar de nacimiento. Hartley 2 se formó más allá de Plutón, en una gélida región del Sistema Solar llamada Cinturón de Kuiper.
Se cree que los demás cometas analizados hasta ahora por los astrónomos se formaron en las proximidades de Júpiter y Saturno –la gravedad de estos gigantes los colocó después en una órbita que se aleja a las afueras del Sistema Solar y luego vuelve hacia el Sol-.
Las nuevas observaciones sugieren por tanto que los océanos de la Tierra proceden, después de todo, de los cometas, pero sólo de una pequeña familia de ellos: los nacidos en el exterior del Sistema Solar. Ahí afuera, en el frío, la proporción deuterio/hidrógeno que queda registrada en las moléculas de agua podría haber sido bastante distinta de la del agua formada en el interior, más cálido, del Sistema.
Herschel tratará ahora de confirmar esta hipótesis observando más cometas.
"Herschel ha vuelto a abrir, con nuevos e importantes datos, una antigua y muy interesante discusión”, apunta Göran Pilbratt, jefe científico de Herschel, de la ESA. "Será emocionante ver adónde nos lleva este debate". ESA
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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