Mostrando entradas con la etiqueta Descubrimientos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Descubrimientos. Mostrar todas las entradas

viernes, 5 de septiembre de 2025

Orígenes étnicos: Un estudio de ADN revela que la migración eslava tuvo sus orígenes entre Bielorrusia y Ucrania

 Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la revista National Geographic, nos entrega un informe sobre lo que fueron las migraciones eslavas, al encontrarse restos óseos, cuya ADN, sugiere que las poblaciones eslavas, podría encontrase su origen étnico en una región desde el sur de Bielorrusia hasta el centro de Ucrania, ....... siga leyendo..............


El primer estudio exhaustivo realizado por un equipo de investigadores en el ADN de antiguas poblaciones eslavas sugiere que el origen étnico de los eslavos podría encontrarse en una región que se extiende desde el sur de Bielorrusia hasta el centro de Ucrania.


Entierro de una mujer adulta con marcadores genéticos de origen local junto con su ajuar funerario. Cementerio preeslavo de Brücken, Renania-Palatinado (Alemania).  

Oficina Estatal de Conservación de Monumentos y Arqueología de Sajonia-Anhalt 


J. M. Sadurní
J. M. Sadurní

Especialista en actualidad histórica




La expansión de los pueblos eslavos es uno de los acontecimientos menos comprendidos de la historia europea. Fueron las fuentes bizantinas y occidentales del siglo VI las que empezaron a documentar la aparición de los primeros grupos de eslavos que se establecieron desde el Báltico hasta los Balcanes y desde el Elba hasta el Volga. 

En contraste con otras migraciones, como las de los los godos o las legendarias conquistas de los hunos, la historia eslava ha sido durante mucho tiempo un enigma que ha tenido en vilo a investigadores e historiadores, que se han preguntado, hasta ahora sin obtener respuesta, cuál pudo ser el origen geográfico de los eslavos. 





De hecho, al parecer la respuesta la ofrece ahora un estudio publicado en la revista Nature, en el que un equipo de investigadores, dirigido por Joscha Gretzinger, genetista del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, sugiere que las primeras poblaciones eslavas medievales tienen su origen étnico en una región que se extiende desde el sur de Bielorrusia hasta el centro de Ucrania.

Pocas evidencias, hasta ahora

"Si bien la evidencia directa de las regiones centrales eslavas tempranas aún es escasa, nuestros resultados genéticos, basados en más de 550 genomas antiguos, ofrecen las primeras pistas concretas sobre la formación de la ascendencia eslava, apuntando a un origen probable en algún lugar entre los ríos Dniéster y Don", afirma en un comunicado Joscha Gretzinger, que es también el autor principal del estudio.

Y es que a diferencia de otras migraciones, la expansión eslava no siguió el modelo de conquista e imperio que vemos en otras civilizaciones. En lugar de enviar poderosos ejércitos y someter a los distintos pueblos, los eslavos construyeron su sociedad como una comunidad flexible y a menudo organizada en torno a grandes familias, con lazos de parentesco basados en la línea paterna. 


Vista aérea del lugar de enterramiento de Velim, en la actual Croacia.

Museo Arqueológico de Zadar. 

Pero este modelo no era rígido. En Alemania Oriental, por ejemplo, el cambio fue mucho más profundo, hasta el punto de que las clases nobles se convirtieron en la columna vertebral de una nueva sociedad, en la que se desarrollaron nuevos vínculos familiares, mucho más extensos y estructurados que en el caso de las pequeñas familias que hasta el momento habían formado aquellas sociedades.
Sin embargo, en otras zonas de Europa, como Croacia, la llegada de grupos procedentes de Europa del Este no alteró de manera significativa los patrones sociales ya establecidos. Aquí tuvo lugar la creación de comunidades en las que se produjo una fusión de las nuevas tradiciones con las antiguas, lo que, en todo caso, pone de manifiesto que la expansión eslava no fue un proceso uniforme.

Restos óseos de un bebé enterrado en un contexto eslavo muy temprano vinculado solamente a cremaciones.

"La expansión eslava fue un mosaico de diferentes grupos, cada uno adaptándose y fusionándose de manera distinta, lo que sugiere que nunca hubo una sola identidad eslava, sino muchas", explica Zuzana Hofmanová, antropóloga, arqueóloga y genetista del MPI EVA y de la Universidad Masaryk de Brno (Chequia), y también autora del estudio. 

El estudio destaca asimismo que en estas migraciones no se identifica ningún sesgo de género. Los grupos humanos estaban formados por familias enteras, hombres, mujeres y niños, que contribuyeron a la creación de las sociedades emergentes. Pero lo más significativo es que estas primeras comunidades dejaron muy poco material que pueda ser estudiado, ya que practicaban la cremación, construían casas sencillas y producían una cerámica simple y sin decoración.

Los historiadores han debatido durante mucho tiempo si la difusión de la cultura y de la lengua eslavas se debió a una migración masiva, a la gradual "eslavización" de las poblaciones en las cuales se asentaron o a una combinación de ambos factores. Pero las pocas evidencias que existían, especialmente de los primeros siglos de expansión, y el hecho de que estos pueblos practicasen mayoritariamente la cremación en sus entierros, han dificultado durante mucho tiempo un estudio completo del ADN. 

Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp y recibe las últimas noticias sobre grandes descubrimientos, además de las efemérides más importantes y mucho más.

NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

sábado, 9 de julio de 2022

DESASTRES NATURALES DE LA ANTIGÜEDAD: El supervolcán que engulló Santorini, la antigua isla de Thera

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., los desastres naturales es una constante en la historia y geografía de nuestro planta La Tierra, justamente hace 3,600 años que erupcionó un supervolcán en la Isla de Santorini, ubicada en el Mar Egeo, es zona de altas actividades volcánicas y sísmicas; la explosión fue tan catastrófica.... "Los científicos creen que el estruendo debió de oírse en lugares tan distantes como Escandinavia. A 400 kilómetros a la redonda reinó la oscuridad durante días enteros. Thera se quebró en tres partes y emergieron las islas menores de Therasia y Aspronisi. La flora y la fauna fueron aniquiladas, escribe el geólogo Walter L. Friedrich, de la Universidad de Århus (Dinamarca); solo sobrevivieron al cataclismo un par de especies de caracol y algunos lagartos, serpientes e insectos que habitaban la cota más elevada de la isla, el monte Profitis Ilias, de 565 metros de altitud. Ríos y manantiales quedaron envenenados; el suelo, yermo durante generaciones. Akrotiri, una de las primeras ciudades de Eu­­ropa, casi 17 siglos anterior a Pompeya y con una civilización altamente desarrollada, desapareció bajo el manto de ceniza y piedra pómez....."  ...siga leyendo.........................

Hace alrededor de 3.600 años un enorme volcán arrasó la isla hoy conocida como Santorini. Los investigadores crean por primera vez una representación virtual de aquella floreciente civilización.

Santorini quedó envuelta en una nube de cenizas que se elevó más de 30 kilómetros en el cielo. Si alguien logró salvarse, fue huyendo en barco (como se muestra en esta simulación digital). Pero los arqueólogos dudan que nadie sobreviviese a la erupción.

Reconstrucción digital: 7reasons

Los habitantes de aquel pequeño rincón del mar Egeo ignoraban todavía el poder de destrucción de aquellas fuerzas desconocidas. Pero en algún momento cercano al año 1600 a.C. la actividad sísmica dio paso a un fuerte terremoto que destrozó numerosas viviendas de la isla. Aquel seísmo no fue sino el amargo preludio de lo que vendría un par de semanas después: el volcán entró en erupción.

Situada en el llamado arco Helénico, Santorini se encuentra en una zona de gran actividad sísmica. Entre 150 y 170 kilómetros por debajo de la isla, la placa Africana se hunde por debajo de la Euroasiática. Como consecuencia de este proceso de subducción, en la corteza terrestre se va acumulando magma. En aquella ocasión la acumulación fue tal, que la presión abrió las puertas del infierno.

Todo comenzó con un rugido sordo y una oscura nube gris, casi negra, que se elevaba desde la profunda caldera abierta unos 20.000 años antes por otra erupción volcánica en la parte occidental de la que hasta entonces había sido una isla redonda. Sobre Akrotiri empezó a caer una lluvia de ceniza y piedra pómez. Quien pudo agarró atropelladamente unas pocas pertenencias antes de emprender la huida.

Los habitantes del puerto de Akrotiri lograron salir a tiempo a la calle. Durante unos días debieron de verse obligados a acampar al raso, mientras retiraban escombros e iniciaban la tarea de reconstrucción. Sin embargo, aquel día apocalíptico de poco les serviría a las gentes del Mediterráneo todo el conocimiento acumulado a lo largo de su historia sobre las fuerzas primigenias que dominaban su mundo.


Reconstrucción digital: 7reasons

Todo quedó sepultado: personas, edificios y prácticamente todo ser vivo

El mar que bañaba la isla –de pronto falciforme– empezó a bullir como un cazo de leche a punto de desbordarse. La enorme cantidad de material volcánico eyectado formó depósitos de hasta 60 metros de grosor, tal y como hoy puede apreciarse en los actuales acantilados de Santorini, que son las paredes de la antigua caldera. Todo quedó sepultado: personas, edificios y prácticamente todo ser vivo.

Es posible que algunos isleños lograsen escapar en barco, pero a Christos Doumas, arqueólogo griego que lleva casi medio siglo investigando el lugar, le cuesta creerlo. «Seguramente no hubo supervivientes. Es probable que el camino del puerto sea un rosario de cadáveres enterrados bajo la ceniza volcánica.»

Y DESPUÉS, NADA

Fue una de las mayores catástrofes volcánicas de las que tenemos noticia, lo que hoy llamamos una erupción supervolcánica, mucho más violenta que la del Vesubio en el año 79 de nuestra era y similar a la del Krakatoa indonesio en 1883. Los investigadores intentan hacerse una idea de lo que ocurrió a continuación en el Mediterráneo.

Los científicos creen que el estruendo debió de oírse en lugares tan distantes como Escandinavia. A 400 kilómetros a la redonda reinó la oscuridad durante días enteros. Thera se quebró en tres partes y emergieron las islas menores de Therasia y Aspronisi. La flora y la fauna fueron aniquiladas, escribe el geólogo Walter L. Friedrich, de la Universidad de Århus (Dinamarca); solo sobrevivieron al cataclismo un par de especies de caracol y algunos lagartos, serpientes e insectos que habitaban la cota más elevada de la isla, el monte Profitis Ilias, de 565 metros de altitud. Ríos y manantiales quedaron envenenados; el suelo, yermo durante generaciones. Akrotiri, una de las primeras ciudades de Eu­­ropa, casi 17 siglos anterior a Pompeya y con una civilización altamente desarrollada, desapareció bajo el manto de ceniza y piedra pómez.

El viento de poniente llevó la nube de cenizas hasta Asia Menor, que quedó cubierta por una capa de diez centímetros de grosor. Las olas de más de diez metros generadas por el consecuente tsunami azotaron las otras islas del Egeo. Durante meses la ceniza volcánica y la piedra pómez flotaron en el mar, empujadas por la corriente hacia el sudeste. La navegación y el comercio marítimo se paralizaron. Transcurrieron siglos hasta que Thera volvió a ser habitable. La creencia de que era posible convivir con fuerzas sobrenaturales quedó profundamente maltrecha. Es probable que el horror ante la de­saparición de Thera acabara cristalizando en la creación de un mito que se extendería desde Egipto hasta Grecia. Más de 1.200 años después del cataclismo, Platón lo recogería en sus diálogos Timeo y Critias. Desde entonces la leyenda de la Atlántida ha cautivado por igual a investigadores, literatos y buscadores de quimeras. Y la ausencia de datos constatables se ha visto suplida a menudo por su poder de fascinación.


Reconstrucción digital: 7reasons


Poseidón, el dios del mar –así empieza el mito–, creó una isla redonda para su amada Clito. Ella le dio cinco pares de gemelos. El primogénito, Atlas, se convirtió en el primer monarca de un reino de fabulosa belleza, cuyo centro se llamó Atlántida en su honor. Era más grande que el norte de África y Asia juntos (o lo que entonces se conocía de ellas). Poseidón dotó la isla de dos fuentes, una de agua fría y otra de agua caliente. El suelo era tan fértil que nadie pasaba hambre. En honor a su creador, la capital erigió un templo de 180 metros de largo y 60 de ancho. La Atlántida se convirtió en la mayor po­­tencia naval de su época. Un código prohibía que los gobernantes se enfrentasen jamás con armas y los obligaba a hacerse aconsejar por diez sa­bios. Sus habitantes vivían en paz y prosperidad. Entonces llegó la decadencia moral. La naturaleza divina de sus gentes empezó a desvanecerse cuando dieron en mezclarse con mortales. Se dejaron llevar por el ansia de poder e iniciaron guerras. El castigo llegó de manos del padre de todos los dioses, Zeus, quien, según el relato platónico, envió «grandes temblores de tierra e inundaciones». El mar engulló la Atlántida.

Los mitos tienen la peculiaridad de existir al margen de demostraciones empíricas y pruebas irrefutables. Algunos investigadores afirman haber localizado la Atlántida: en Creta, en Sicilia y Cerdeña, en Malta, en las islas Canarias, frente a Túnez, en Asia Menor y los Balcanes, en Irlanda y en la Bretaña francesa. Muchos más en Santorini, la antigua Thera, por su originaria forma circular y su larga historia de vulcanismo. Entre quienes otorgaban a la leyenda de la Atlántida una base histórica se contaba otro arqueólogo griego, Spyridon Marinatos, quien desde 1967 se empleó, pala en mano, en el estrato volcánico que desde hace 3.600 años sepulta la antigua Akrotiri. A 200 metros de la actual línea de costa localizó, ya en la primera jornada de excavaciones, vasijas de la Edad del Bronce. En años subsiguientes desenterraría las estructuras completas de tres viviendas y parte de otras diez.

VIDA SEPULTADA

Cuando en 1974 falleció Marinatos, su ayudante Christos Doumas quedó al mando de las excavaciones. Él reorganizó la zona para permitir el acceso a los visitantes. Levantó una cubierta de protección para la que hubo que clavar 95 postes en la tierra sin dañar el yacimiento. Bajo su dirección se ahondó más de 20 metros en el suelo: 15 metros de estratos de cenizas y piedra pómez y otros siete de roca volcánica. Al hacerlo, identificaron más viviendas –entre 20 y 25–, pero sin desenterrarlas. «Debemos preservar lo que tenemos –advierte Doumas–. Si siguiésemos excavando, deterioraríamos la capa protectora».

Los frescos hacen gala de una plástica y una fuerza expresiva sin parangón en la Europa de la Edad del Bronce

Nadie sabe tanto sobre la antigua Akrotiri como este arqueólogo nacido hace 81 años en Atenas. Cuando habla de ella, devuelve a la vida aquel mundo sepultado. Si bien es cierto que hasta la fecha no se ha encontrado ni un solo esqueleto humano, los frescos, reconstruidos meticulosamente a partir de fragmentos, hacen gala de una plástica y una fuerza expresiva sin parangón en la Europa de la Edad del Bronce.

«No sabemos en qué creían estas personas –dice Doumas–, pero no cabe la menor duda de que manejaban los conceptos de la muerte y del Más Allá». A todas luces estaban convencidos de que debían hacer ofrendas a los dioses para que continuasen prestándoles amparo frente a las inclemencias meteorológicas y los seísmos. En las paredes de sus casas pintaban escenas de carácter religioso; un mural muestra una mujer, posiblemente una sacerdotisa, con los labios carmesíes y un mechón de cabello en forma de serpiente. Sostiene un incensario. Hay otras mujeres, con el cráneo rapado a excepción de un rizo en la frente y una cola de caballo, que recogen para ella flores de azafrán. Un mono y un grifo flanquean la figura femenina, erguida sobre un pedestal cual señora de los elementos.

¿Se plasmaba en alegorías artísticas la pugna perenne entre el hombre y la naturaleza? En otro fresco se representa a dos niños, sin más atavío que un guante y un cinturón, enfrentados en combate. La escena parece un duelo ritual. «La cultura era una respuesta a los elementos y a las duras pruebas del entorno», dice Doumas.


Foto: Patricl Frilet / Hemis / Gtres

Los isleños también eran arquitectos competentes. Los cimientos de sus edificios se asentaban sobre un estrato de piedras volcánicas que atenuaba los temblores. Como avezados navegantes que eran, construían naves de 20 metros de eslora capaces de salvar en una singladura los 120 kilómetros que los separaban de Creta. Y eran activos comerciantes que llevaban preciados metales a las principales ciudades de la civilización minoica, tan pujante como pobre en materias primas: cobre de Chipre, obsidiana de Milos, plomo y plata de Sifnos. Regresaban cargados de maderas, verduras y cereales, que en Creta se daban mucho mejor que en su isla volcánica.

Así, a mediados del II milenio a.C. los habitantes de las Cícladas dominaban el Mediterráneo oriental. Llegaron hasta las costas de Asia Menor y del Levante mediterráneo. Se han hallado pruebas de que su cerámica viajó hasta Marsella y Menorca, y de que llevaron ámbar del Báltico al Mediterráneo oriental a través de su extensa red comercial. Probablemente incluso hasta la corte de los faraones.


La erupción volcánica acabó de golpe con ese comercio, pero la civilización que floreció en Thera durante la Edad del Bronce todavía ejerce una gran fascinación. Unos 170.000 turistas se pasean todos los años por los 12.000 metros cua­drados de la estructura que cubre el yacimiento arqueológico de Akrotiri. Para evitar grandes fluctuaciones térmicas en el interior, el techo está revestido por una fina capa de tierra y hierba, que junto con las superficies acristaladas se integra armónicamente en el entorno. Cuando en verano el calor del interior resulta insoportable, las ventanas se abren automáticamente, y unos ventiladores invisibles aportan refrigeración.

LA ANTIGUA CIUDAD DE AKROTIRI

Los callejones empedrados eran tan angostos que dos mulas de carga que se cruzasen habrían pasado con dificultad

Recorro el yacimiento en compañía de Immo Trinks, del Instituto Ludwig Boltzmann de Prospección Arqueológica y Arqueología Virtual, ubicado en Viena. Este geofísico alemán de 42 años inició un proyecto cuyo objetivo era documentar la antigua Akrotiri. Su equipo ha medido el yacimiento con un escáner láser en 850 puntos distintos. «Así hemos generado una vasta nube de puntos fotorrealista», explica: una modelización milimétrica de la ciudad.

Nos dejamos cautivar por los detalles que re­velan el esplendor y la inventiva que aquí se die­ron cita hace más de 3.600 años. Reconocemos vestigios de conducciones para las aguas pluviales y residuales, canalizadas desde las viviendas por debajo de la calle; vemos despensas con recipientes para frutas, verduras y harina. Doumas y los otros arqueólogos han descubierto que un molino distribuía el cereal molido a los vecinos.


Foto: Marc Steinmetz


Y moldes de yeso de camas y otros muebles dejaron abandonados cuando huyeron disponían de escaleras de madera y de piedra

Las casas tenían junto a la puerta de entrada ventanas que inundaban de luz todas las estancias. Contemplamos paredes que parecen de marfil pulido. Una letrina, con la pared revocada hasta la altura del asiento, obtenidos por vaciado, que los habitantes de la ciudad de aquel infierno. Los callejones empedrados que discurrían entre las viviendas eran tan angostos que dos mulas de carga que se cruzasen habrían pasado con dificultad. Las casas

apoyadas sobre vigas de madera y pilones de barro, para disminuir así el riesgo de que las paredes se viniesen abajo arrastradas por la escalera en caso de seísmo.

De pronto nos topamos con un hoyo oscuro y me doy cuenta de que debemos de estar caminando por la parte alta de las casas: el nivel al­canzado por las excavaciones de Doumas. «Lo que vemos ahí abajo son muros antiguos –apunta Trinks–. Probablemente este sea el tercer piso de una vivienda. ¿Qué otra civilización de la Edad del Bronce levantaba edificios como este»?

Immo Trinks y Doumas dirigen un equipo internacional, del que forman parte Andreas Vlachopoulos, arqueólo­go de la Universidad de Ioánnina (Grecia), y Maurizio Forte, experto en arqueología virtual de la Universidad Duke (Estados Unidos). La reconstrucción digital generada por el Instituto Ludwig Boltzmann en colaboración con la empresa 7reasons, también austríaca, no se limita a las edificaciones: también recrea la vida cotidiana de la ciudad añadiendo personas, animales o escenas festivas. Los rigurosos datos científicos se enriquecen con interpre­taciones artísticas, siempre sobre la base de los hechos. «Queremos que el público se forme una idea lo más aproximada posible de cómo era este lugar en aquel momento», explica Trinks.


Foto: Marc Steinmetz

El cortacésped resulta ser un georradar La cámara de la cometa genera imágenes aéreas descubrimientos arqueológicos

Además de escáneres láser, los científicos em­­plean otros instrumentos de medición. En una zona contigua al yacimiento se puede observar estos días un panorama curioso: un hombre em­­puja por el asfalto una especie de cortacésped, mientras a 30 metros de altura vuela una cometa con cámara incorporada.

con el que los investigadores buscan vestigios de asentamientos en el subsuelo.

a partir de las cuales se crean modelos digitales del terreno. La combinación de unos y otros da­­tos culmina en

sin haber retirado una sola palada de arena.

Un campesino que se acerca nos dice: «Aquí hay cascotes de cerámica por todas partes».

Es hora de cenar en el campamento, y en las mesas comparten espacio los ordenadores portátiles y el puchero de judías. Arqueólogos y técnicos recogen la cosecha de datos de la jornada. Al cabo de un rato de trabajo, a Klaus Löcker se le ilumina la mirada. «Mire estas líneas negras: ¡son estructuras de muros! –exclama el arqueólogo del Instituto Ludwig Boltzmann–. Por fin sabemos cómo era este lugar hace 3.600 años». Las ruinas están –quién lo diría– a apenas medio metro por debajo del asfalto.

Al día siguiente nos desplazamos a Potamós, un antiguo valle fluvial prácticamente seco, a seis kilómetros al este del sitio arqueológico de Akrotiri. Recorremos la roca parda, a veces rojiza, otras grisácea; huele a orégano, aquí muy abundante. Mario Wallner, el experto en mapas y planos del equipo, conduce al grupo sobre los pasos del arqueólogo alemán Robert Zahn, quien en 1899 desenterró en algún punto de la zona restos de redes de pesca, una cadena de oro y fragmentos de vidrio. Con ayuda de una foto de la época debería ser capaz de identificar el lugar. ¿Hasta dónde se extendía la antigua Akrotiri?

En la margen del río distinguimos una serie de oquedades cavernosas. Wallner se introduce en una de ellas. «El techo no tiene ni 80 centímetros de grosor», dice desde dentro. ¿Es una sepultura de una época muy anterior? Ya en el exterior, el científico señala en la piedra unos surcos finísimos. «Podrían ser marcas de cincel. Con unos techos tan frágiles, sería bien fácil horadarlos.»
¿Se utilizó en algún momento una necrópolis antigua como cantera de la que extraer material de construcción? Es demasiado pronto para afirmarlo. Los investigadores deben antes escanear el lugar y hacer mediciones exactas y exhaustivas.
Sin embargo, en menos de una hora el grupo ha encontrado el lugar exacto de la fotografía de Zahn. Ahora saben dónde excavó. Fue en la otra orilla, en una zona que hoy se ha convertido en campos de patatas dispuestos en terrazas. ¿Era el río el límite de la ciudad? Pasamos por delante de una casa de labranza. Un anciano campesino se acerca a nosotros, descalzo. «Aquí hay cascotes de cerámica por todas partes», nos dice.

Subo con Trinks la «Montaña Roja», que descuella unos 60 metros sobre el yacimien­to. Desde lo alto se domina gran parte de Santorini. Con buen tiempo llegan a adivinarse en el horizonte los montes de Creta. Tengo en mente el famoso fresco de los Barcos, cuyos fragmentos se hallaron en la planta superior de la Casa Oeste, una obra de arte que se conserva en un almacén del Museo de Prehisto­ria de la Isla de Thera porque no hay espacio para exponerla. En la composición se han representado ocho embarcaciones que navegan de una ciudad, pintada en el margen izquierdo, a otra que aparece en el margen derecho. Leones o tal vez guepardos adornan los costados de las naves. Entre los barcos, los delfines quiebran el agua con sus saltos. En tierra se ven personas subidas a altozanos y azoteas. Una procesión de jóvenes atraviesa una de las puertas de la ciudad. En el fresco también figura la representación de un río sinuoso, con una detallada descripción de la naturaleza circundante, en una de cuyas riberas un gato montés y un grifo persiguen su presa.

¿Es una regata? ¿Un ritual? ¿Una fiesta náutica? ¿Alguien se casa? ¿Alguien regresa de la guerra? Doumas opina que se trata de la autorrepresentación de un mercader acaudalado. Parece plausible que se tratase de un armador de éxito. «Quería demostrar que tenía contactos en el mundo exterior –aventura–. La gente de entonces tampoco hacía ascos a un poco de autobombo». El paisaje que hoy contemplamos es muy parecido al del fresco. La población representada a la derecha podría ser Akrotiri. Es muy posible que en su día hubiese dos puertos naturales. Trinks se acuclilla y toma un puñado de fragmentos de yeso, minúsculos, coloridos. «Son restos de murales de la Edad del Bronce. Es in­creíble que estén aquí, al alcance de la mano».

ROMPECABEZAS DE LA EDAD DEL BRONCE

Se guarda hasta el último pedacito de mural. Más de 1.000 cajas con cientos de miles de piedras

Spyridon Marinatos, que excavó en esta colina hace 50 años, encontró «imponentes muros, signo de prosperidad». El equipo de Trinks acaba de localizar con el georradar dos estructuras, quizá conectadas por un muro. ¿Una era de trilla no demasiado antigua? ¿O una atalaya de la Antigüedad? «Todavía no tenemos explicaciones para todo», dice el geofísico.


Foto: Marc Steinmetz

Pero por el momento aquí no habrá excavaciones. Entiendo por qué cuando visito el taller de frescos del yacimiento, donde encuentro a los restauradores Litsa Kalampouki y Nikos Sepetzoglou concentrados en su tarea, un verdadero trabajo de Sísifo. Hasta el último pedacito de mural localizado en las ruinas se guarda en el almacén: más de 1.000 cajas con cientos de miles de piezas. Se limpian con acetona, se fijan con adhesivo, se agrupan y numeran. Luego se colocan sobre un lecho de grava y se componen en un marco conforme a un bosquejo de la pared.

El taller cerámico es más de lo mismo. La sala está atestada de cerámica reconstruida: magníficas ollas y vasijas, recipientes que rondan la altura de una persona, una bañera policromada, un molde de hornear y una colmena de cerámica. Los restauradores lo tienen todo meticulosamente inventariado. Van por la pieza número 12.463. Pero no hay fondos para exponerlo todo. Ni siquiera para pagar a los restauradores.

Con la premisa de reducir las intervenciones arqueológicas al mínimo, los científicos del Instituto Ludwig Boltzmann se proponen preservar por la vía de la digitalización este pedazo de historia de la civilización, cuyo estudio ha sido el trabajo y la pasión de Marinatos, Doumas y otros arqueólogos. Hacen bien en apresurarse: todo cuanto sucede en Akrotiri sigue estando a merced de las fuerzas de la naturaleza. Santorini se encuentra en una de las zonas tectónicas más agitadas del mundo. La isla de Nea Kameni, enclavada en plena caldera, emergió en 1707 fruto de nuevas emisiones de lava. Entre 2011 y 2012 se ha elevado 15 centímetros.

A siete kilómetros de la costa nororiental de Santorini, el volcán submarino Kolumbo se agazapa bajo las aguas. Su cráter se abre a tan solo 12 metros de la superficie. Desde hace años se registra en sus inmediaciones la mayor actividad sísmica de la región. Los datos científicos indican que podría dar un nuevo zarpazo a Santorini. Bob Ballard, Explorador Residente de National Geographic especializado en las profundidades submarinas, ha investigado el Kolumbo y las fuentes hidrotermales de su entorno. «No podemos olvidarnos de este volcán –advierte–. La probabilidad de que entre en erupción es mucho más alta que en la propia Santorini».

¿Habrá una nueva erupción? ¿Un gran terremoto? ¿O, como hace 3.600 años, ambas cosas? «El riesgo existe –admite Trinks–. Bastaría un par de temblores de tierra para echar abajo todos los muros excavados». Hoy la antigua Akrotiri está a salvo bajo tierra, protegida por el estrato volcánico, pero también lo estará en el disco duro de un ordenador.

para saber más

El volcán islandés que cambió el clima de Europa

El volcán islandés que cambió el clima de Europa

Leer artículo



NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

martes, 22 de marzo de 2022

EUROPA MEGALÍTICA: Stonehenge fue un gigantesco calendario solar según una nueva investigación... 5.000 AÑOS DE ANTIGÜEDAD stonehenge, los enigmas del círculo de piedra. Stonehenge podría perder el estatus de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG.,  casi siempre nos fascina las construcciones megalíticas de la antigüedad, una de ellas; El Círculo de Stonehenge, ubicada en la llanura inglesa de Salisbury; que según últimos estudios arqueológicos lo catalogan como un "Calendario Solar", alineado con los solsticios de verano y de invierno, que marcaba el año de 365,25 días.
NATIONAL GEOGRAPHIC. narra : SEMANAS DE DIEZ DÍAS

Ahora, el arqueólogo Timothy Darvill, de la Universidad de Bournemouth, acaba de realizar un nuevo estudio sobre Stonehenge. Basándose en los más recientes hallazgos llevados a cabo en el círculo de piedra y en el análisis de otros antiguos sistemas calendáricos contemporáneos ha concluido que el emblemático yacimiento es, sin duda alguna, "un calendario solar basado en un año solar tropical de 362,25 días. La clara alineación solsticial de Stonehenge ha llevado a la gente a sugerir que el sitio incluía algún tipo de calendario, desde el anticuario William Stukeley (el primero en defender esta hipótesis)", afirma Darvill...... siga leyendo....................


Un estudio llevado a cabo por un arqueólogo británico sugiere que el círculo de piedras más famoso del mundo pudo actuar como un calendario solar, alineado con los solsticios de verano y de invierno, que marcaba un año de 365,25 días.


Foto: iStock Vista aérea de Stonehenge

Carme Mayans
Carme Mayans

Redactora

Actualizado a 


El impresionante círculo de gigantescas piedras erguidas que es Stonehenge encuentra en las tierras bajas del sur de Inglaterra, a unos 120 kilómetros de Londres. Es uno de los yacimientos arqueológicos más fascinantes, pero menos comprendidos en el mundo.

Stonehenge es sólo uno más de los muchos círculos de piedras que se construyeron en la Gran Bretaña neolítica. No obstante, este círculo de megalitos (piedras grandes) en concreto lleva cientos de años fascinando a los especialistas. Habiendo sido objeto de muchos mitos y supersticiones. Todos los que visitan el monumento hoy día quedan impresionado por las gigantescas piedras erguidas, un efecto que debió de ser mucho más apabullante para las personas del Neolítico que lo construyeron, hace 4.000 años.

https://mihistoriauniversal.com/prehistoria/stonehenge


Los historiadores han calculado que se necesitaron unas mil personas para alzar las piedras más grandes y que esta tercera fase de construcción de Stonehenge necesitó dos millones de horas de trabajo en total.

¿Por qué se construyó Stonehenge?

Nadie conoce con seguridad el propósito do Stonehenge, aunque está claro que era un lugar de gran importancia para los habitantes neolíticos y de comienzos de la Edad del Bronce de la zona de alrededor. No parece que sus habitantes vivieran en él, pues en la zanja y entre las piedras sólo se han encontrado unos pocos enterramientos. Sin embargo, algo hizo que a lo largo de varios siglos los agricultores y ganaderos de la región dedicaran su tiempo y sus energías a edificar esta gigantesca construcción......

https://mihistoriauniversal.com/prehistoria/stonehenge

En las décadas de 1950-1960, algunos historiadores sugirieron que Stonehenge pudo haber sido un observatorio o un medio primitivo para predecir acontecimientos astronómicos. De hecho, durante el solsticio de verano, el 21 ó 22 de junio, el sol amanece casi exactamente sobre primera Heel Stone.

Exceptuando este detalle, pocas pruebas más existen do que Stonehenge estuviera alineado con las estrellas y planetas; en la actualidad, la mayoría de los arqueólogos no aceptan la idea de que Stonehenge fuera un observatorio astronómico. En vez de ello consideran que era un lugar do reunión o zona ceremonial, destinada a proporcionar a los campesinos y ganaderos de la zona un poderoso sentido de comunidad. Servía como un visible y duradero recordatorio de los antepasados que habían reclamado el territorio donde vivían. Un poderoso jefe erigió las piedras más grandes. Que quería hacer de él el monumento más elaborado de la región, visible desde muy lejos en toda la llanura que lo rodea.

https://mihistoriauniversal.com/prehistoria/stonehenge


Stonehenge podría perder el estatus de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) ha confirmado que Stonehenge podría ser despojado de su estatus como Patrimonio de la Humanidad ante las preocupaciones de que un túnel de carretera, respaldado por el Gobierno británico, dañe irreversiblemente un área de “valor universal excepcional”, reseña The Guardian.

El organismo de patrimonio de la ONU advirtió a las autoridades del Reino Unido que el famoso monumento megalítico en el condado Wiltshire se colocará en su lista de lugares “en peligro” si se lleva a cabo el planeado proyecto de infraestructura valorado en 2.340 millones de dólares. De tal modo que el sitio estaría a solo un paso de ser eliminado de la lista del Patrimonio Mundial, que incluye tesoros como las pirámides de Egipto y el Taj Mahal.

El organismo aseveró que el Gobierno no había “cumplido con sus obligaciones” de proteger el sitio, mientras que las autoridades de Liverpool calificaron la decisión de “incomprensible”, argumentando que el “sitio del Patrimonio Mundial nunca ha estado en mejores condiciones”.

https://culturairapuato.com/stonehenge-podria-perder-el-estatus-de-patrimonio-de-la-humanidad-de-la-unesco/


Stonehenge

El propósito sigue siendo un misterio. construyeron la estructura hace 5,000 años y siguieron añadiéndole rocas durante un período de 700 años despues,., solo un círculo de piedras en huelga cerca de lo que ahora es Salisbury, Inglaterra.Esta fabricación fue fechado oficialmente a fines del Neolítico (siglo XX aC), ubicado cerca de Amesbury, en el condado de Wiltshire, Inglaterra, a unos quince kilómetros al norte de Salisbury.

https://steemit.com/spanish/@ordosjc/el-misterioso-monumento-stonehenge


  • El monumento neolítico está hecho de piedras de origen local y distante.  
  • La 'Piedra del altar' ha estado vinculada durante mucho tiempo a Milford Haven, en Pembrokeshire 
  • Esto condujo a la teoría de que las piedras viajaban por mar y hasta el Canal de Bristol
  • Un nuevo análisis encontró que la Piedra del Altar no coincide con las rocas de Milford Haven
  • Por lo tanto, ahora no hay 'evidencia científica' para apoyar la teoría de la balsa, dijeron los expertos
  • En cambio, parece más probable que las piedras recorrieran una ruta similar a la A40 

Los bloques de piedra azul de Stonehenge llegaron por tierra, concluyen los arqueólogos, desmintiendo la teoría de que las losas gigantes fueron transportadas en balsa desde Gales a la llanura de Salisbury.

Desde hace tiempo se sabe que el famoso monumento neolítico está formado por piedras locales y algunas de fuentes más lejanas, en las colinas Preseli de Gales. El debate sobre qué camino tomaron estas rocas hacia Stonehenge ha estado anclado durante mucho tiempo debido a un bloque único llamado 'Piedra del Altar', que se cree que se recolectó en el camino.

https://terraeantiqvae.com/m/blogpost?id=2043782%3ABlogPost%3A475318

Una teoría popular había sugerido que la 'Piedra del Altar' provenía de la costa de Pembrokeshire, en Milford Haven, junto con bloques que luego se llevaron navegando por el Canal de Bristol.
Sin embargo, un nuevo análisis de la antigüedad y composición mineral de la 'Piedra del Altar' y su supuesta fuente revelaron que los dos resultados no coinciden. En cambio, es probable que la 'Piedra del Altar' provenga de más hacia el este, cerca de la ciudad moderna de Abergavenny, lo que sugiere que los bloques pétreos denominados 'piedras azules' fueron transportadas por tierra. De hecho, las piedras pudieron haber seguido una ruta bastante similar a la carretera troncal A40 que conecta Gales con Londres.

El círculo de piedra de Stonehenge, en la inglesa llanura de Salisbury, es, sin duda alguna, uno de los monumentos megalíticos más famosos del mundo. Muchas teorías se han escrito respecto a su función, por ejemplo se ha supuesto que en el lugar se llevaban a cabo algún tipo de ceremonias, aunque la hipótesis más aceptada es la que postula que este antiguo henge se utilizó como un gigantesco calendario dada su alineación con los solsticios.

Mapa de situación de Stonehenge en el sur de Inglaterra.

Mapa: Timothy Darvill

SEMANAS DE DIEZ DÍAS

Ahora, el arqueólogo Timothy Darvill, de la Universidad de Bournemouth, acaba de realizar un nuevo estudio sobre Stonehenge. Basándose en los más recientes hallazgos llevados a cabo en el círculo de piedra y en el análisis de otros antiguos sistemas calendáricos contemporáneos ha concluido que el emblemático yacimiento es, sin duda alguna, "un calendario solar basado en un año solar tropical de 362,25 días. La clara alineación solsticial de Stonehenge ha llevado a la gente a sugerir que el sitio incluía algún tipo de calendario, desde el anticuario William Stukeley (el primero en defender esta hipótesis)", afirma Darvill.


Stonehenge, visto desde el noreste.

Foto: Timothy Darvill

En un reciente estudio publicado por Timothy Darvill, el investigador concluye que Stonehege fue un calendario solar basado en un año solar tropical de 362,25 días.

Darvill examinó las piedras sarsen (un conjunto de grandes bloques de arenisca utilizados para conformar uno de los círculos concéntricos internos de Stonehenge) y llegó a la conclusión de que fueron colocadas durante la misma fase constructiva, hacia 2500 a.C. Además, todas procedían de la misma cantera y permanecieron siempre en la misma formación. Según Darvill esto indicaría que las piedras "actuaron" todas como una unidad. Darvill también examinó su numerología y las comparó con otros elementos calendáricos de la misma época. Así, con todos los datos en la mano, el investigador lanzó la teoría de que las piedras eran una representación física del año y servían para ayudar a los antiguos habitantes de la región a calcular los días, las semanas y los meses. "El calendario propuesto funciona de una manera muy sencilla. Cada una de las 30 piedras en el círculo de piedras sarsen (que estaban cubiertas con dinteles y de las que hoy quedan 17) representa un día dentro de un mes, dividido en tres semanas, cada una de ellas de 10 días", explica el autor del estudio, quien añade que las piedras distintivas en el círculo marcan el inicio de cada semana. Este tipo de semanas de 10 días nos puede parecer inusual, pero en la antigüedad hubo muchas culturas, como la egipcia o algunas del Mediterráneo oriental, que también lo adoptaron.


Piedra sarsen de tamaño pequeño (S21), a la izquierda, y otra de tamaño normal (S22). Ambas están unidas con un dintel.

Foto: Timothy Darvill

Piedra sarsen S10, a la izquierda, junto a la más pequeña S11, a la derecha.

Foto: Timothy Darvill

MESES DE CINCO DÍAS Y AÑOS BISIESTOS

Con el objetivo de que todo cuadrase a la perfección, Darvill afirma que los antiguos constructores de Stonehenge también tuvieron que intercalar en el círculo de piedras un mes de cinco días y añadir un día más cada cuatro años para que coincidiera con el año solar. Según Darvill, "el mes intercalado, probablemente dedicado a las deidades del sitio, está representado por los cinco trilitos (compuestos por tres grandes piedras, dos horizontales y una vertical) que hay en el centro del círculo, y las cuatro piedras situadas fuera del henge proporcionan marcadores para señalar hasta un día adicional". Por otra parte, los solsticios de inverno y de verano estarían enmarcados por los mismos pares de piedras cada año.



Trilitos S53 y S54 unidos con un dintel.

Foto: Timothy Darvill

 

Según Darvill, el mes intercalado, probablemente dedicado a las deidades del sitio, está representado por los cinco trilitos (bloques de piedras con dinteles) que hay en el centro del círculo.

Sin embargo, el estudio, publicado en la revista Antiquity, no ha logrado convencer a todos los investigadores, y aunque muchos están de acuerdo con las conclusiones a las que ha llegado Darvill, otros afirman que los números utilizados para describir el calendario se emplean de forma selectiva y poco convincente. Aun así Darvill está convencido de la veracidad de su teoría y de las implicaciones que esta podría tener. "Encontrar un calendario solar representado en la arquitectura de Stonehenge abre una forma completamente nueva de ver el monumento como un lugar para la vida, un lugar donde el ritmo de las ceremonias y las fiestas estaba conectado con el tejido mismo de la universo y los movimientos celestiales en los cielos", concluye el investigador.

para saber más

Los últimos descubrimientos de Stonehenge

Los últimos descubrimientos de Stonehenge

Leer artículo





  • ¿Te gusta la historia? ¿Eres un amante de la fotografía? ¿Quieres estar al día de los últimos avances científicos? ¿Te encanta viajar? ¡Apúntate gratis a nuestras newsletter National Geographic!


5.000 AÑOS DE ANTIGÜEDAD:  Stonehenge, los enigmas del círculo de piedra.

La construcción de este imponente conjunto empezó hace cinco mil años y fue abandonado mil quinientos años después; todavía no sabemos por qué se edificó ni las razones que llevaron a su olvido

Los elementos de Stonehenge están alineados para marcar la salida y la puesta del sol durante los solsticios de invierno y verano. A la derecha, puesta de sol en Stonehenge.

Actualizado a 



Cuando oímos la palabra «Stonehenge», acude a nuestra mente la imagen de un círculo pétreo que se alza, solitario, sobre la verde hierba de una llanura en Gran Bretaña. Este venerable monumento es la estructura megalítica más famosa del mundo, pero lo cierto es que sabemos poco sobre quiénes lo levantaron y la función que cumplió. Situado en la planicie de Salisbury, en el condado de Wiltshire (a unos 130 km al oeste de Londres), se estima que su construcción se desarrolló a lo largo de unas ochenta generaciones, durante unos 1.600 años.

El conjunto que hoy vemos en pie está compuesto por un círculo interior con seis grandes bloques de piedra rematados por tres colosales dinteles y por un círculo exterior de diecisiete monolitos con dinteles. Esto es todo lo que queda de un monumento megalítico que en su día incluyó unos 162 elementos pétreos, y cuya construcción se ha atribuido a romanos, sajones, daneses, el mago Merlín, los druidas y las primeras comunidades agrícolas de Gran Bretaña. La imagen actual no tiene más de medio siglo de antigüedad: se remonta a 1964, cuando las estructuras líticas fueron trasladadas por última vez. Sólo siete de los 25 soportes (y dos dinteles) que se mantienen en pie permanecen inalterados. Los otros han sido levantados y reparados al menos en una ocasión, y en el siglo XX varios megalitos fueron asentados en hormigón.

¿CUANDO SE CONSTRUYÓ STONEHENGE?

Hoy sabemos que Stonehenge surgió a finales del Neolítico, hacia el año 3100 a.C. Durante este período de la historia se produjo el paso de las bandas de nómadas cazadores-recolectores a las sociedades agrícolas, sedentarias y que dependían de cultivos y animales domésticos. Esa época se asocia con el nacimiento de nuevas prácticas religiosas centradas en monumentos de carácter permanente, hecho relacionado con el asentamiento de las comunidades humanas en un territorio concreto. De estos rituales son testimonio los monumentos megalíticos presentes en Gran Bretaña, Irlanda y la costa atlántica de la Europa continental.



Recientes investigaciones arqueológicas (The Hidden Landscapes Project, de la Universidad de Birmingham, y The Stonehenge Riverside Project, de la Universidad de Sheffield, financiado por National Geographic Society) testimonian que unos mil años antes de la construcción de Stonehenge, la planicie de Salisbury albergaba grandes túmulos con enterramientos colectivos, conocidos como long barrows, «túmulos largos». En este paisaje ceremonial, los agricultores de finales del Neolítico construyeron un terraplén y un foso circular de unos 110 metros de diámetro.

Ésa fue la primera fase de lo que luego se convertiría en Stonehenge. Le siguió, unos cien años más tarde, una segunda fase con la construcción de estructuras de madera en el interior del terraplén. El monumento que hoy contemplamos corresponde a la tercera fase constructiva, entre 2600 y 1600 a.C., cuando se levantaron los grandes bloques de piedra que le confieren su aspecto singular.

para saber más

Stonehenge fue un cementerio para la élite

Stonehenge fue un cementerio para la élite

Leer artículo



GIGANTES DE PIEDRA

El nuevo monumento, erigido en el área central del terraplén, era un círculo pétreo con un diámetro de unos 30 metros. Sus constructores emplearon probablemente cuerda y postes de madera para marcar un punto central y la posición de cada megalito alrededor de aquél. Cuando los grandes bloques de piedra arenisca (sarsen) llegaban a Stonehenge, los canteros les daban el tamaño adecuado y pulían su superficie. Después se levantaba cada monolito en el lugar asignado.

Se ha sugerido que, para ello, primero se cavaba un hoyo con palas de asta de ciervo y de huesos de buey. Este hoyo tenía tres caras verticales y otra inclinada, en rampa, forrada con madera que quizá se impregnaba con grasa animal para facilitar el deslizamiento de las gigantescas piedras. Una vez el monolito yacía sobre la rampa, se tiraba de él con cuerdas desde el frente a la vez que era empujado por detrás con palancas de madera hasta quedar en pie. Entonces se dejaba transcurrir un año para que estos gigantescos soportes se asentaran.





UN MONUMENTO EMBLEMÁTICO

Cuando las grandes jambas estaban firmemente asentadas, se colocaban los dinteles. Posiblemente eran trasladados hasta su emplazamiento mediante rodillos, y luego eran izados sobre los bloques de arenisca usando una rampa de tierra o un andamiaje de madera. Pero los dinteles no descansan en las jambas sin más. Para dar estabilidad a su obra,los constructores de Stonehenge emplearon un sistema de caja y espiga que conectaba los soportes y los dinteles. Además, los extremos de los dinteles poseían alternativamente lengüetas y muescas, de manera que la lengüeta del extremo de un dintel encajaba en la muesca tallada en el extremo del siguiente. Estas técnicas de ensamblaje habrían sido perfeccionadas durante la construcción de anteriores monumentos de madera.

Una vez erigidos los soportes de arenisca se disponían los bloques de basalto azulado (bluestones), proceso que culminaba con la colocación de la«Piedra del Altar» como punto focal del monumento. Finalmente, para identificar el eje principal del solsticio de verano, se debieron de añadir la «Piedra Talón» y la «Piedra del Sacrificio».

para saber más

Detectan un nuevo monumento de piedra cerca de Stonehenge

Detectan un nuevo monumento de piedra cerca de Stonehenge

Leer artículo





El resultado de esta actividad fue un monumento emblemático, formado por cinco partes. En primer lugar, el círculo exterior de 30 metros de diámetro con 30 bloques de piedra arenisca (sarsen) de 4,30 metros de altura hábilmente labrados, coronados por dinteles. En segundo lugar, las bluestones, dispuestas en un círculo formado por 57 piedras. En tercer lugar, y en medio del círculo, una estructura en forma de herradura compuesta por cinco trilitos de sarsen, que estaba abierta hacia el noreste y contenía en su interior otro óvalo de bluestones. En cuarto lugar, la Piedra del Altar, en el centro del monumento. Por último, la Piedra del Sacrificio y la Piedra Talón, al este del conjunto.

Hacia 1600 a.C. se dieron unos toques finales, cuando se cavó un doble anillo de hoyos (conocidos como hoyos Y y Z) en torno al círculo principal de piedras sarsen. El propósito de estos agujeros era sostener piedras o postes de madera que nunca llegaron a instalarse, y la estructura fue abandonada. De hecho, parece que el conjunto cayó en el olvido, puesto que no hay evidencia de que después de 1500 a.C. se depositaran otros artefactos en Stonehenge, o de que el monumento estuviera en uso.

¿CUÁL ERA SU FUNCIÓN?

La extraordinaria inversión de tiempo y esfuerzo humano que requirió la edificación de Stonehenge sugiere que estaba diseñado con un propósito especial, y la interpretación más aceptada actualmente es la de que fue un centro ritual prehistórico alineado con el movimiento del Sol. Pero para comprender por qué sucesivas generaciones dedicaron buena parte de sus energías a construir este colosal monumento debemos situarnos en el contexto de la Europa neolítica.

Stonehenge estaba diseñado con un propósito especial

Las primeras comunidades agrícolas dependían por completo del ciclo de las estaciones, cuyo transcurso implicaba períodos de abundancia de alimento, como la primavera y el verano, y otros de carencia, como el otoño y el invierno. Así pues, no es de extrañar que el eje de Stonehenge se alinee con el sol naciente en el solsticio de verano y con la puesta de sol en el solsticio de invierno. El solsticio de verano, que varía entre los días 21 y 24 de junio, es el momento del año en que el Sol está en su cénit, y es, por tanto, el día más largo del año, mientras que el solsticio de invierno marca el día más corto del año, alrededor del 21 de diciembre, cuando el Sol está más bajo en el firmamento.

La alineación de Stonehenge con el solsticio de verano permite concluir que se debió levantar para acoger una actividad ritual o festivales estacionales relacionados con la observación del Sol y posiblemente de la Luna. Es probable que estas ceremonias representasen ideas sobre la fecundidad, la vida, la muerte y el Más Allá. Sin embargo, puesto que su construcción comprendió más de 1.500 años, su significado pudo cambiar con el paso del tiempo.



La presencia de enterramientos asociados con Stonehenge añade una nueva dimensión al aspecto ritual del monumento. El descubrimiento en 2008 de más de sesenta restos de cremaciones datados entre 3000 y 2500 a.C. respalda la imagen de Stonehenge como lugar de culto ancestral. Otros enterramientos asociados con este monumento han cambiado nuestra perspectiva de la gente que levantó, habitó y visitó este lugar. Así sucedió con el hallazgo, en el año 2002, de la tumba de un hombre de la Edad del Bronce: el llamado Arquero de Amesbury, enterrado hacia 2400 a.C.

Una de sus dagas de cobre procedía de la península Ibérica, y el análisis del esmalte dental indicaba que había crecido en la región de los Alpes. Por otra parte, el descubrimiento, en 2005, del esqueleto de un joven que fue enterrado con un collar de unas 90 cuentas de ámbar en Boscombe Down confirma la idea de Stonehenge como monumento de gran trascendencia, cuya esfera de influencia superaba las islas Británicas. En efecto, el análisis de las cuentas mostró que procedían del mar Báltico, mientras que el estudio del esmalte dental reveló que el esqueleto, datado hacia 1550 a.C., se correspondía con el de una persona procedente de la Europa mediterránea.

¿QUÉ SABEMOS SOBRE STONEHENGE?

Los enterramientos citados evidencian una conexión directa entre Stonehenge y otras partes de Europa que se remonta al menos a 2300-2200 a.C. Por tanto, en respuesta a la pregunta de quién construyó Stonehenge, podemos sugerir que fueron personas tanto del Neolítico como de la Edad del Bronce, con vínculos comerciales y posiblemente religiosos con la Europa continental. Y lo edificaron en varias fases, en un reflejo de las transformaciones sociales y religiosas ocurridas a lo largo de 1.600 años.

Desconocemos quién asistía a las ceremonias en Stonehenge, si allí se congregaba toda una comunidad o sólo albergaba una reunión de las élites. En todo caso, podemos deducir que este monumento era el centro ritual de un sistema religioso asociado con los antepasados y con el movimiento del Sol y de la Luna. Y el análisis de los enterramientos nos sugiere que Stonehenge fue uno de los lugares más sagrados y reverenciados en Europa entre el Neolítico y la Edad del Bronce, desde sus orígenes en 3100 a.C. hasta su cénit en 2100 a.C. Pero siempre estaremos a la espera de que un nuevo estudio, otra excavación arqueológica o un hallazgo fortuito ofrezcan una nueva interpretación de este conjunto singular.

para saber más

Los druidas, los misteriosos filósofos de la Galia

Los druidas, los misteriosos filósofos de la Galia

Leer artículo



PARA SABER MÁS

Sociedades europeas de la Edad del Bronce. Anthony F. Harding. Ariel, Barcelona, 2003.
Stonehenge. Exploring the Greatest Stone Age Mystery. Mike Parker Pearson. Simon&Schuster, 2013.
Stonehenge. Bernard Cornwell. Edhasa, Barcelona, 2009.
The Hidden Landscapes Project



NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

Mi lista de blogs