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miércoles, 24 de septiembre de 2025

En primera persona: Gengis Kan.- Soy el creador del imperio más grande de todos los tiempos

 Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos entrega un reportaje de los últimos momentos de la vida de Gengis Kan, quien recrea con delirios en su lecho de muerte, que se había convertido en el soberano que creó el imperio más grande en la historia de la Tierra;  el líder se pregunta: "¿Qué dirá de mí la historia? Supongo que dirá que fui un hombre importante, que trató a sus enemigos con la furia que merecían pero que fue justo con sus aliados y con los que se sometían a sus leyes. Y que el Eterno Cielo Azul me eligió para cumplir esta misión... " ..... siga leyendo....................


Gengis Kan recrea episodios de su vida entre delirios en su lecho de muerte, convertido en soberano del imperio más grande de la historia.


Gengis Kan, primer emperador mongol entre 1209 y 1227, grabado coloreado del siglo XIX.

Rue des Archives/Tal / Cordon Press


alex sala
Àlex Sala

Periodista especializado en Arte e Historia del Arte


¿Dónde estoy? La cabeza me arde. No sé si esto es real o un delirio. Sobrevuelo como un pájaro un monte pelado, sin apenas vegetación, cerca del río Onon. El día es frío pero radiante, ni una sola nube cubre el cielo azul que se extiende hasta donde alcanza vista. De una yurta de tela salen voces y gemidos. Estoy dentro, nadie parece verme. Una mujer recostada medio desnuda chilla y suda, parece fatigada, varias otras la ayudan... Estoy asistiendo a un parto.  




Las parteras humedecen los labios de la parturienta, le dan consejos, le ponen paños calientes. La mujer empuja con fuerza. Mientras nace el bebé, un inmenso trueno resuena afuera. Las parteras lo entregan a la madre. El bebé aprieta algo con fuerza en su puño, la madre le suelta sus pequeños dedos uno a uno hasta descubrir qué ase con tanta furia: es un coágulo. 

¿Estoy asistiendo a mi propio nacimiento? Mi madre, Hoelun me repetía la historia constantemente: “Un trueno estremeció el cielo despejado de las estepas mientras tú venías al mundo con ese grumo de sangre de mis entrañas y lo llevabas al mundo exterior”. Para mi madre eran sin duda señales de una premonición, pero nunca sabía si de algo grandioso o de una desgracia.

Una de las parteras dice: “su padre, Yesugei, príncipe de los borchiguines, ha dispuesto que se llame Temujín, como aquel audaz guerrero al que dio muerte en las estepas. El espíritu audaz de ese hombre permanecerá así en él”. Temujín, cuánto hace que nadie se dirige a mí por ese nombre... 
Ahora me veo con 20 años, rodeado de señores mongoles que aclaman como Gengis kan, “señor universal”, el jefe supremo de sus clanes. Atrás quedan los duros años en los que tuve que hacerme cargo de mi familia, mi madre, la otra esposa de mi padre y mis hermanos y hermanastros, huyendo de los clanes enemigos, que querían acabar con nuestra estirpe. Escondidos en los bosques viviendo como carroñeros: cazando ratas y marmotas para alimentarnos en esta región montañosa e inhóspita, fría en invierno y extremadamente calurosa en verano.

Me veo con 20 años, rodeado de señores mongoles que aclaman como Gengis kan, “señor universal”, el jefe supremo de sus clanes.

Durante esos duros años logré sobrevivir a los ataques de los clanes rivales y fui tejiendo alianzas con otros jóvenes aventureros que se convirtieron en el ejército más formidable entre las tribus mongolas.

Todos los que me rodean y juran lealtad se hacen llamar príncipes, pero no son más que jefes tribales de bandas nómadas dedicadas a pastorear, a cazar y a saquear convoyes que transitan entre Europa y China por la Ruta de la Seda.  

Herederos de las tribus nómadas que han habitado estas tierras montañosas, frías y duras desde la prehistoria, nuestros tiempos de gloria pasaron hace siglos, cuando los pueblos nómadas xiongnu se unieron en una gran confederación que obligó a la dinastía Quin a construir en China la Gran Muralla para proteger sus fronteras. O cuando, ocho siglos atrás, los hunos salieron de las estepas asiáticas para llegar hasta los confines del mundo y saquear el corazón del imperio más grande de Europa: Roma. 

La última gran confederación de tribus mongolas que en tiempos del abuelo de mi abuelo había sometido las verdes praderas que se extienden desde los montes Altai hasta la abrasadora arena del desierto del Gobi se desvaneció derrotada por los tártaros. Hace décadas que nuestros clanes fueron relegados a las tierras del norte de Mongolia, donde vivimos pastoreando nuestros rebaños de caballos y cabras, cazando los animales que se cruzan en nuestro camino y luchando entre nosotros prolongando nuestra debilidad y el sometimiento a nuestros enemigos... 

Un estandarte blanco con nueve colas de caballo ondea en este radiante día de primavera a orillas del río Onón. Es el símbolo del Imperio mongol. Yo vuelvo a estar rodeado de todos los príncipes mongoles. Se han reunido aquí para proclamarme Gran Kan del nuevo imperio, designado por el Eterno Cielo Azul que gobierna el universo, según nuestras creencias.

Después de 25 años de luchas fratricidas, he logrado al fin convertirme en el jefe supremo de todas las tribus que viven en las tiendas de fieltro. Un mundo extremadamente violento en el que no hay lugar para los débiles y en el que la guerra forma parte de nuestra vida y los derechos de cada tribu se postulan sobre la base del nivel de violencia que ejerce sobre los rivales a los que vence y somete. El mayor placer que puede experimentar un mongol es derrotar a un enemigo, quedarse con sus riquezas y amar a sus mujeres.  

Tras décadas de batallas victoriosas y matanzas al fin estoy en la posición que el destino me tenía preparada: crear una nueva gran confederación de nómadas que vuelva a dominar el mundo como nuestros antepasados de las estepas. Incluso crear el imperio más grande que haya visto la historia...

Primavera a los pies de la Gran Muralla china. Los cadáveres enemigos se apretujan como árboles talados. El paso hacia Pekín ha quedado abierto para nosotros. Bajo mi mando, como siglos antes hicieron mis antepasados, los pueblos nómadas vuelven a someter a los sedentarios, esta vez atravesando la barrera natural del desierto del Gobi.  

La puerta del imperio de la dinastía Jin se abre ante mí y pronto seré dueño de sus inmensas riquezas. Su capital, Pekín, no tardará en caer a manos de uno de mis generales. Mis tropas arrasarán la ciudad, provocarán una gran matanza, saquearán sus riquezas e incendiarán el palacio imperial, pero yo no estaré allí para verlo. No me interesan las ciudades más que para sacar de ellas los tesoros que guardan. No concibo otra vida que la de vagar continuamente buscando el mejor lugar para plantar mi campamento en cada ocasión...

Es el año del dragón y estoy en Bujará, una de las mayores ciudades del reino musulmán de Juazrem y de todo el Islam. Han pasado cuatro años desde la toma de Pekín y esta vez sí estoy al frente de las tropas que entran en la urbe. Sus calles están pavimentadas con piedras, sus canales abastecen de agua la ciudad y riegan sus numerosos jardines.  

Montado en mi caballo, entro en la gran mezquita y ordeno que se le dé forraje allí mismo, para que lo coman de las cajas de las que se han vaciado los coranes esparcidos por el suelo del templo. La deslealtad de estos siervos de Alá será castigada con una matanza multitudinaria de todos los varones y el reparto de sus mujeres e hijos como parte del botín entre mis tropas. Pero siguiendo la costumbre mongol, esta masacre no debe ser una tortura cruel y las víctimas morirán rápidamente, de un golpe que les parta la espalda.

El objetivo es otro, que los que escapen a su destino se dirijan a la vecina Samarcanda para explicar cómo se comportan los mongoles y qué les espera si se resisten al asedio. En cambio, una pronta rendición será generosamente recompensada... 

Los dolores me atenazan, deliro... Siento que mi hora está por llegar más pronto que tarde. Con más de 60 años he logrado reunir el mayor imperio jamás conocido, gobernado desde una corte itinerante formada por casas de fieltro, las yurtas, que han sido la casa de mis antepasados durante generaciones. Los nómadas dominamos el mundo desde el mar de china hasta Kiev y ahora mis hijos deberán mantener todo lo que he logrado. ¿Qué dirá de mí la historia? Supongo que dirá que fui un hombre importante, que trató a sus enemigos con la furia que merecían pero que fue justo con sus aliados y con los que se sometían a sus leyes. Y que el Eterno Cielo Azul me eligió para cumplir esta misión... 

NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
ayabaca@gmail.com

viernes, 13 de septiembre de 2019

GENGIS KAN : NATIONAL GEOGRAPHIC .- Gengis Kan, el carismático conquistador mongol

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el más grande los generales de la guerra fue el rey mongol Gengis Kan, quien unificó a todas las tribus nómades mongoles y fundó el Primer Imperio Mongol de toda la historia.
Gengis Kan:  "En apenas veinte años, el caudillo mongol levantó un imperio colosal, encadenando victorias que descansaron en su carisma personal, la elección de generales en razón de sus méritos (y no de su linaje) y el empleo sistemático del terror...."
NATIONAL GEOGRAPHIC.- narra : " ....A principios del siglo XIII, los ejércitos mongoles, liderados por Gengis Kan, protagonizaron una de las expansiones militares más importantes de la historia. En poco más de veinte años, los mongoles conquistaron buena parte del norte de China, entonces ocupado por el reino de Xi Xia y el imperio yurchen, y destruyeron el imperio musulmán de Juarezm, situado en Asia Central. Los sucesores del conquistador mongol continuaron las conquistas, y en unos años sus ejércitos amenazaban países tan distantes entre sí como Hungría, Egipto y Japón...."
WIKIPEDIA .- narra : ".... Son múltiples las teorías que explican las razones del inicio de esta expansión: se puede explicar por la explosión demográfica que se produjo en Mongolia en el siglo XIII (llegando a dos millones de mongoles), o bien como consecuencia de una desecación de los pastos que empujase a estas poblaciones a buscar nuevos territorios por los que extenderse, pero probablemente la teoría que mejor explica esta expansión es la que se fundamenta en la propia razón de ser del régimen: las tribus de las estepas estaban unidas principalmente, y como era de esperar de un pueblo guerrero, por la vía militar; si no se le daba a esa formación un objetivo claro la coalición de tribus rápidamente se disolvería como ya había ocurrido en otras ocasiones. Era, por tanto, necesario buscar un enemigo común, y si además podía proporcionar abundante botín y riquezas para todos, mejor. Así, se planteó la gran ambición de los pueblos nómadas de las estepas: la conquista de China....."


 
Gengis Kan


Imperio mongol durante sus diversas etapas.
Gengis Kan (Acerca de este sonido [t͡ʧʰiŋgɪs χaːŋ] en mongol, Чингис хаан, romanización: Chinguis Jaan; Dulun Boldak, ca. 1162 o puede que el 16 de abril de 1162-Yinchuan, 18 de agosto de 1227) fue un guerrero y conquistador mongol que unificó a las tribus nómadas de esta etnia del norte de Asia, fundando el primer Imperio mongol, el imperio contiguo más extenso de la historia. Bajo su liderazgo como Gran Kan, los mongoles comenzaron una oleada de conquistas que extendió su dominio a un vasto territorio, desde Europa Oriental hasta el océano Pacífico, y desde Siberia hasta Mesopotamia, la India e Indochina. En la primera fase de esta expansión, las hordas mongolas conquistaron importantes reinos de Asia, como el Imperio Jin del norte de China (1211-1216), el Imperio tanguta, el Kanato de Kara-Kitai, el Imperio corasmio o la dinastía Song en el sur de China
WIKIPEDIA.

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/gengis-kan_9161

En apenas veinte años, el caudillo mongol levantó un imperio colosal, encadenando victorias que descansaron en su carisma personal, la elección de generales en razón de sus méritos (y no de su linaje) y el empleo sistemático del terror.

El señor de los mongoles
En 1206, Temujin fue elegido señor de todos los nómadas de la estepa y recibió el título de Gengis Kan, que significa "emperador universal". Esta estatua suya se alza en Ulan Bator, la capital de Mongolia.
Foto: Bridgeman / ACI

La devastación de Bujará
En 1220, los mongoles acabaron con los 30.000 soldados que guarnecían Bujará (Uzbekistán), una etapa fundamental de la Ruta de la Seda, y saquearon la ciudad. En la imagen, la madrasa Mir-i-Arab, en Bujará, del siglo XVI.
Foto: Michele Falzone / AWL Images

Gengis Kan en combate
El soberano mongol pone en fuga a sus enemigos. Escena perteneciente al Compendio de crónicas, de Rashid al-Din. Miniatura del siglo XIV.
Foto: Bibliotheque Nationale, Paris / Bridgeman / ACI 

Grandes arqueros
Jinete turcomongol disparando su arco. Miniatura persa del siglo XV.
Foto: Michaud / AKG / Album

La defensa de China
Para protegerse de los nómadas, los reinos chinos levantaron diversas murallas. La que hoy vemos se debe a la dinastía Ming. Siglos XV-XVI.
Foto: Bibliotheque Nationale, Paris / Bridgeman / ACI

La batalla del río Kalka
En 1223, los mongoles vencieron a una coalición de principados rusos (izquierda). Apilaron a los prisioneros vivos y celebraron la victoria sobre ellos.
Foto: Culture-Images / Album

Estatua de Gengis Kan
La estatua de Gengis Kan más grande del mundo se encuentra cerca de Ulán Bator, en Mongolia.
Foto: Kyodo via AP Images / Gtres

Estatua de Gengis Kan
Unos oficiales conversan frente a una estatua de Gengis Kan en Ulán Bator, en Mongolia.
Foto: Mark Schiefelbein / AP Photo / Gtres
02 de junio de 2017, 11:34

Gengis Kan, el carismático conquistador mongol

Excavan una ciudad fundada por los herederos de Gengis Kan en Rusia
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Excavan una ciudad fundada por los herederos de Gengis Kan en Rusia

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Fotografías
A principios del siglo XIII, los ejércitos mongoles, liderados por Gengis Kan, protagonizaron una de las expansiones militares más importantes de la historia. En poco más de veinte años, los mongoles conquistaron buena parte del norte de China, entonces ocupado por el reino de Xi Xia y el imperio yurchen, y destruyeron el imperio musulmán de Juarezm, situado en Asia Central. Los sucesores del conquistador mongol continuaron las conquistas, y en unos años sus ejércitos amenazaban países tan distantes entre sí como Hungría, Egipto y Japón.
A primera vista, la fulgurante expansión mongol resulta difícil de explicar. Es cierto que los pastores nómadas eran unos guerreros formidables: su estilo de vida los había convertido en excelentes jinetes y arqueros, y un clima atroz los había curtido para soportar las interminables penurias de la vida militar. Pero ninguno de los pueblos nómadas que les habían precedido como conquistadores surgidos de las estepas había tenido un éxito remotamente parecido al suyo.
Más aún, los ejércitos de Gengis Kan no disfrutaron de ninguna ventaja tecnológica sobre sus predecesores. De hecho, su arma principal, el potente arco compuesto, sólo presentaba pequeñas diferencias con el usado por los escitas más de dos mil años antes. Por otra parte, la organización del ejército mongol, estructurado en unidades de 10, 100, 1.000 y 10.000 hombres, tampoco era ninguna novedad y había sido empleada por muchos pueblos nómadas, desde que los Xiong Nu, fundadores del primer imperio en Mongolia, la adoptaron por primera vez en el siglo III a.C. Un elemento determinante para entender este éxito es la figura del propio Gengis Kan. Fue uno de los mejores generales de su época y se le considera, merecidamente, como uno de los grandes generales de la historia.

El carisma del líder

Las hazañas de Gengis son impresionantes y entre sus víctimas se cuentan dos de los Estados más poderosos del momento: los imperios yurchen y juarezmio. Sus batallas campales se cuentan por victorias: contra el reino de Xi Xia en Keyimen (1209); contra los yurchen en Fuzhou (1211), en Xijiang (1212) y en Yizhou (1213), y contra los juarezmios en el Indo (1221). Además, durante esos años varios ejércitos mongoles mandados por un grupo de subordinados de talento, como Jebe, Subetei y Mujali, infligieron a estos mismos enemigos al menos media docena más de grandes derrotas. Son precisamente estos hombres quienes nos recuerdan otro ingrediente de la receta del éxito de Gengis Kan: la instauración de una meritocracia en el ejército o, lo que es lo mismo, la selección de los hombres para puestos de responsabilidad por sus cualidades personales y no por su pertenencia a la aristocracia mongol.
Gengis Kan dispuso de un grupo de hombres que le fueron absolutamente fieles
Pero Gengis Kan no sólo dispuso de un nutrido grupo de excelentes subordinados, sino que éstos le fueron absolutamente fieles, incluso hombres como Jebe, que había matado de un flechazo al caballo de Gengis Kan durante una batalla, hombres que habían sido sus enemigos y a los que había perdonado. Fue el carisma del conquistador mongol lo que le permitió disfrutar de la lealtad incondicional de sus soldados, como en aquella ocasión en que, tras una confusa batalla contra los tayichiut, una tribu mongol que se negaba a reconocerle como kan, acabó tirado en el campo de batalla con una herida en el cuello y fue salvado por Jelme, uno de sus guerreros, que le cuidó toda la noche y llegó a infiltrarse en el campamento enemigo para conseguir leche de yegua para su sediento y malherido kan.

Disciplinados y flexibles

Otro pilar del ejército de Gengis Kan fue la durísima disciplina que implantó. En 1202, justo antes de una expedición para vengarse de los tatar, que habían asesinado a su padre unos cuarenta años antes, el conquistador mongol impartió esta rotunda orden a sus tropas: "Si vencemos, que ninguno tome botín en ese momento, pues ya será repartido más tarde; y si tenemos que retirarnos, tornemos al lugar de donde hayamos partido y, formados otra vez, volvamos a atacar con brío. Todo aquel que no vuelva a la formación será decapitado". De esta manera eliminó uno de los principales puntos débiles de los ejércitos nómadas, que muchas veces veían cómo, tras ganar una batalla, los guerreros victoriosos se detenían a saquear el campamento contrario, lo que permitía escapar a los enemigos.
A menudo, los castigos por falta de disciplina eran colectivos. Según Juan de Plano Carpini -un monje franciscano que visitó el imperio mongol dieciocho años después de la muerte de Gengis Kan-, si algún soldado de una unidad de diez hombres (arban) huía en plena batalla, era ejecutado con sus compañeros. Y si era todo un arban el que huía, entonces era ajusticiada la unidad de cien soldados (yaghun) a la que pertenecía.
Los mongoles también destacaron por su gran capacidad de adaptación, demostrando una magnífica predisposición para probar nuevas estrategias a la hora de hacer frente a situaciones desconocidas. Quizás el campo en donde más se notó esta actitud fue en el de la guerra de asedio, el gran talón de Aquiles de muchos de los ejércitos nómadas. Durante el primer asedio de una gran ciudad fortificada, Zhong-xing, la capital del reino de Xi Xia atacada en 1209, el ejército de Gengis Kan, sin máquinas de asedio ni conocimientos técnicos, intentó derruir las murallas de la ciudad desviando el curso de un río para que socavara los cimientos. Las lluvias provocaron el desbordamiento del río, que acabó inundando el campamento de los mongoles, pero la determinación que éstos habían demostrado convenció al rey de Xi Xia para rendirse y entregar la capital.
Los mongoles probaron nuevas estrategias para hacer frente a situaciones desconocidas
Con todo, fue en el norte de China, en su lucha contra los yurchen, donde los mongoles se adaptaron a este tipo de guerra. Durante la primera campaña, en 1211, sólo pudieron apoderarse de ciudades pequeñas o mal defendidas, principalmente a través de ataques por sorpresa. Pero en los años siguientes desarrollaron un potente tren de asedio por el sencillo sistema de reclutar a miles de desertores chinos, que aportaron los conocimientos e incluso las máquinas de asedio de las que los mongoles carecían. En este caso, la capacidad de adaptación se combinó con la meritocracia, que no sólo se aplicaba a los mongoles: cualquiera podía servir en el ejército de Gengis Kan, desde un humilde pastor de la estepa con aptitudes para el mando hasta un desertor chino con conocimientos en la guerra de asedio.

El terror como arma

El componente más polémico del estilo de guerra mongol fue el terror. En sus conquistas de Estados sedentarios, Gengis Kan aplicó premeditadamente una política del miedo, difundido a través de la violencia. Pero esta práctica no era la acción descontrolada de unos "bárbaros" sedientos de sangre, sino un instrumento calculado para facilitar las conquistas: cuanto más se resistía una zona, más cruel era la actuación de los mongoles, y los aterrorizados supervivientes de las represalias -a los que a menudo dejaban escapar los propios mongoles- eran los involuntarios portadores del mensaje de que toda resistencia contra el invasor era inútil.
El terror fue el componente más polémico del estilo de guerra mongol
Desde luego, los mongoles no fueron los primeros en pasar a cuchillo a todos los habitantes de una ciudad, ni serían los últimos, pero es probable que nadie lo hubiera hecho antes a semejante escala. ¿Por qué? Superados ampliamente en número por las poblaciones sometidas, no podían permitirse el lujo de dejar fuertes guarniciones para vigilar las zonas problemáticas, por lo que para ellos tenía sentido arrasarlas por completo. Pero para sus víctimas y para los historiadores sedentarios que nos han dejado relatos de las conquistas mongolas, para quienes el objetivo de las guerras era la conquista de poblaciones trabajadoras que eran la base de la riqueza, se trataba de un comportamiento demencial. De lo que no hay duda es de que las zonas conquistadas por los ejércitos de Gengis Kan, especialmente el norte de China y el Imperio juarezmio, perdieron una parte significativa de su población.
En definitiva, las campañas llevadas a cabo por Gengis Kan son impresionantes y constituyen, junto con las conquistas del Islam, una de las expansiones militares más importantes jamás vistas. Pero quizá son más fáciles de comprender si tenemos en cuenta que fueron conseguidas por un general brillante, que dirigía un ejército de sufridos y disciplinados guerreros nómadas, ayudado por unos subordinados capaces y leales, dotado de una gran capacidad de adaptación y que no tuvo escrúpulos a la hora de emplear el terror como arma.

Un imperio llamado a perdurar

La grandeza de Gengis Kan no se limita al ámbito militar. El caudillo mongol sentó las bases del nuevo imperio, creando una administración basada en consejeros y funcionarios procedentes de los territorios conquistados (otra vez la meritocracia) que dio continuidad a aquel inmenso Estado. De esta forma, evitó que sus conquistas fueran simplemente una gigantesca operación de saqueo y logró que se convirtieran en la base de lo que, al cabo de unas pocas décadas, bajo el gobierno de su nieto Mongke Kan, llegó a ser el Imperio terrestre más extenso de la historia.

Para saber más

Breve historia de Gengis Kan. Borja Pelegero. Nowtilus, Madrid, 2010.
Gengis Khan y el inicio del mundo moderno. Jack Weatherford. Crítica, Barcelona, 2006.
Los mongoles. David Morgan. Alianza Editorial, Madrid, 1990.
Historia secreta de los mongoles. Laureano Ramírez. Miraguano, Madrid, 2000.

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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

sábado, 12 de agosto de 2017

HISTORIA : CHINA .- BBC Mundo Noticias .- Por qué nunca nadie ha podido encontrar la tumba de Gengis Kan

http://www.bbc.com/mundo/vert-tra-40785479
Gengis Khan, como aparece en un billete mongolésDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl deseo de Gengis Kan -quien no sólo conquistó el mundo, sino que lo civilizó- era que sus restos no fueran hallados.
Es una inmensa tierra para inmensas leyendas.
No hay carreteras, ni edificios permanentes. Solo cielos abiertos, hierba seca y viento.
Nos detenemos para beber té de leche salada en gers (carpas nómadas redondas) y fotografiar caballos y cabras salvajes.
A veces nos paramos por parar. En auto, la provincia mongola de Ömnögovi es interminable. No me la imagino recorriéndola a caballo.
Sin embargo, es la tierra de Gengis Kan, el guerrero que precisamente conquistó al mundo a caballo. Su historia está repleta de secuestros, derramamiento de sangre, amor y venganza.
Pero la leyenda comienza con su muerte.

Tumba secreta

Conocido como Chinggis Khaan en Mongolia, Gengis Kan llegó a dominar todo el territorio entre el Océano Pacífico y el Mar Caspio.
Si hubiesen querido que la encontráramos, habrían dejado alguna señal"
Uelun, traductora
A su muerte, pidió que se le enterrara en secreto. Un ejército desconsolado transportó el cadáver, matando a cualquiera que apareciera en el camino para esconder la ruta.
Cuando el emperador finalmente fue enterrado, 1.000 caballos pisotearon su tumba para destruir cualquier rastro.
Han pasado 800 años desde entonces y nadie la ha podido encontrar.

Interés internacional

Expediciones lideradas por extranjeros la han buscado en textos históricos, sobre el terreno e incluso desde el espacio con el proyecto de National Geographic "Valle de los Kans", que utilizaba imágenes satelitales.
La mayor parte del interés es internacional. Los mongoles no quieren que sea hallada.
Y no es que Gengis Kan no sea importante en su tierra natal. Todo lo contrario. Su rostro aparece en las monedas, en las botellas de vodka y probablemente no haya sido tan popular desde que murió 1227.
Una edificación solitaria en un paraje desierto de MongoliaDerechos de autor de la imagenSAMUEL BERGSTROM
Image captionEl número de carreteras y demás vías terrestres en Mongolia es muy pequeño, relativo al tamaño del país.
Por lo tanto, desde afuera puede ser difícil entender por qué se considera la búsqueda como un tabú.
Y esa renuencia es muchas veces mitificada por la prensa extranjera como una maldición, la creencia de que el mundo se acabará si se descubre donde está.
Eso fue alimentado por la leyenda de Tamarlán, un rey turcomongol del siglo XIV, cuya tumba fue destapada en 1941 por arqueólogos soviéticos.
Inmediatamente después, los soldados nazis invadieron la Unión Soviética, lanzando la sangrienta ofensiva del Frente Oriental en la Segunda Guerra Mundial.
Los supersticiosos dirán que eso fue causa y efecto.
Sin embargo, mi traductora, Uelun, una joven mongola graduada en Relaciones Internacionales en Rusia, no lo cree y opina que se trata de respetar la voluntad de Gengis Kan.
"Hicieron todo ese esfuerzo para esconder su tumba", señala. Abrirla ahora iría contra sus deseos.
Su visión es un sentimiento compartido en Mongolia, un país de antiguas tradiciones y profundo orgullo.

Búsqueda infructuosa

Más allá de las presiones culturales, una serie de problemas técnicos obstaculizan la búsqueda.
Un paisaje desierto de MongoliaDerechos de autor de la imagenSAMUEL BERGSTROM
Image captionGengis Kan gobernó una vez todo el territorio entre el océano Pacífico y el mar Caspio.
Mongolia es enorme y poco desarrollada. Es más de siete veces el tamaño de Gran Bretaña, pero solo posee el 2% de sus carreteras.
Solo Groenlandia y unas pocas islas remotas poseen una densidad de población menor.
Un paisaje así se guarda sus secretos.
Es un desafío que conoce el Dr. Diimaajav Erdenebataar, director del departamento de Arqueología en la Universidad estatal de Ulán Batar, capital de Mongolia, y participante de la primera expedición conjunta que buscó la tumba.
El proyecto japonés y mongol llamado Gurvan Gol ("Tres Ríos") se centró en el lugar de nacimiento de Gengis Kan en la provincia de Khentil.
Eso fue en 1990, el mismo año de la Revolución Democrática Mongola, cuando el país rechazó pacíficamente su gobierno comunista por un nuevo sistema democrático.
El movimiento se opuso a la búsqueda de la tumba y, tras protestas públicas, detuvo el proyecto.
Desde 2001, el Dr. Erdenebataar ha estado excavando un cementerio de 2.000 años de los reyes xiongnu en la provincia central mongola de Arkhangai.
Una persona a caballo en las montañas mongolesasDerechos de autor de la imagenSAMUEL BERGSTROM
Image captionMil caballos pisotearon la tumba de Gengis Kan para destruir cualquier rastro.
El experto cree que los xiongnu fueron ancestros de los mongoles, una teoría compartida por el propio Gengis Kan, y eso podría significar que tuviesen prácticas funerarias similares que podrían ilustrar cómo sería su tumba.
Los reyes xiongnu fueron enterrados a más de 20m en cámaras con troncos y con las tumbas marcadas por encima del suelo con un cuadrado de piedras.
Al Dr. Erdenebaatar le tomó diez veranos excavar la primera y, al conseguirlo, descubrió que había sido visitada por ladrones.
Aun así, encontró un carro chino, cristales romanos y abundantes metales preciosos.
Muchos piensan que la de Gengis Kan tendrá tesoros semejantes provenientes de todo el imperio Mongol.
Sin embargo, saber si fue enterrado al estilo xiongnu resulta muy complicado.
Una tumba así podría ser escondida simplemente quitando las piedras marcadas y, a 20m de profundidad, sería imposible de encontrar en la inmensidad de Mongolia.

Ubicación prohibida

Mientras tanto, una historia del folclor cuenta que Gengis Kan fue enterrado en un pico en las montañas Khentilllamado Burkhan, aproximadamente 160km al noreste de Ulán Batar.
Siendo joven se escondió allí de sus enemigos y prometió regresar a su muerte.
Monedas de los tiempos del imperio mongolDerechos de autor de la imagenSAMUEL BERGSTROM
Image captionMuchos creen que la tumba puede estar llena de tesoros del imperio mongol.
Pero los estudiosos no se ponen de acuerdo sobre el sitio preciso.
"Es una montaña sagrada", reconoce la Dra. Sodnom Tsolmon, profesora de la Universidad Estatal de Ulán Batar y experta en historia mongola del siglo XIII. "No quiere decir que esté enterrado allí".
Los estudiosos utilizan relatos históricos para intentar armas el rompecabezas de la locación de la tumba.
Sin embargo, la imagen que crean suele ser contradictoria.
El millar de caballos indica que el lugar del entierro sería un valle o una estepa. Sin embargo, la promesa de Gengis Kan lo ubica en una montaña.
Para complicar las cosas aún más, el etnólogo mongol S. Badamkhatan identificó cinco montañas históricamente llamadas Burkhan Khaldun (aunque concluyó que la moderna Burkhan Khaldon es probablemente la correcta).
Ni la Dra. Tsolmon ni yo podemos escalarla, pues las mujeres no son bienvenidasen la sagrada montaña.
Una vez conocida como Ikh Khorig, o "Gran Tabú", es ahora El Área Estrictamente Protegida de Khan Kentii y Patrimonio Mundial de la Unesco.
Al estar fuera de los límites para los investigadores, cualquier teoría sobre la ubicación de los restos de Gengis Kan ha quedado en el limbo.

Deseo del guerrero

Pero con la tumba aparentemente fuera de alcance, ¿por qué sigue siendo un tema tan polémico en Mongolia?
Las montañas KhentilDerechos de autor de la imagenALAMY
Image captionSegún la leyenda, Gengis Kan fue enterrado en las montañas Khentil.
Gengis Kan es simplemente el héroe más grande del país.
En Occidente solo se recuerda lo que conquistó, pero los mongoles rememoran lo que creó.
Su imperio conectó el este y el oeste, permitiendo que floreciera la Ruta de la Seda.
Además, consagró los conceptos de inmunidad diplomática y libertad religiosa, estableció un servicio postal confiable y el uso del papel moneda.
No solo conquistó el mundo; Gengis Kan lo civilizó.
Y sigue siendo una figura que despierta enorme respeto, razón por la cual mongolas como Uelun quieren que la tumba no sea perturbada.
"Si hubiesen querido que la encontráramos, habrían dejado alguna señal".
Y esa es su última palabra.

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