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viernes, 7 de agosto de 2009

TACNA.................... UNA BELLA CIUDAD, QUE SUFRIÓ UNA "VÍA CRUCIS" POR SER HEROICA Y MUY PERUANA... NUNCA ACEPTÓ SER PARTE DEL AGRESOR CHILE....

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG:, luego del "Tratado de Ancón" el 20 de octubre de 1,883, el agresor vecino del sur - Chile - nos arrebató el Departamento salitrero de Tarapacá y se quedó por 10 años con las provincias de Tacna y Arica, y que después de un plebiscito, los habitantes decidirán si quedan definitIvamente con Chile o regresan al Perú.

Aquí apreciamos en la imagen el histórico desfile llamado : LA PROCESIÓN DE LA BANDERA ,(1) que se realizó el 28 de julio de 1,901 en Tacna. Fuente: Wikipedia

Aquí apreciamos en la imagen la Lámpara votiva en la Plaza de Armas de Tacna. Fuente: Wikipedia.

Aquí apreciamos en la imagen el desfile militar que se realiza en Tacna, junto al monumento de Miguel Grau. Fuente: Wikipedia



Aquí apreciamos en la imagen a los "Plebiscitarios", alfombra de flores y damas con la bandera. Fuente: Wikipedia.

Lamentablemente el belicoso vecino del sur-Chile-no tenía en sus planes ni pensaba que se realice la consulta popular porque definitivamente la perdía, hizo y creó todos los obstáculos posibles para frustrar el plebiscito y empezó con la llamada "chilenización"; con estas medidas comenzó el Vía Crucis de los peruanos en las provincias cautivas de Tacna y Arica; pasaron los 10 años de acuerdo al Tratado y con las gestiones que realizó el gobierno peruano ante Chile para el cumplimiento del plebiscito fracasaron y el tiempo se dilató a favor del país agresor-Chile-.
En 1925 el conflicto fue llevado al arbitraje del presidente de los Estados Unidos de América quien dispuso la realización del plebiscito; el delegado norteamericano General John Pershing, comprobó que no podía realizarce por los abusos del país agresor-Chile-, lo que originó abandonar la idea del plebiscito e iniciar negociaciones directas que era la meta del país agresor Chile y lamentablemente el gobierno peruano no tuvo la fuerza ni el coraje necesario lo que originó firmar el Tratado de Límites el 15 de mayo de 1929 donde una vez más perdía el Perú parte de su territorio al entregar definitivamente Arica al país agresor-Chile- y éste devolvía la provincia de Tacna en condiciones desventajosas para el Perú.
Durante estos largos años los peruanos cautivos siempre mantuvieron el amor con un patriotismo inextinguible a su querido Perú; invito a leer cómo se realizó la procesión de la bandera en 1901.

LA PROCESIÓN DE LA BANDERA
Yo , que he nacido en Tacna y que he pasado allí mi niñez y parte de mi juventud, he sido testigo presencial de esos episodios que recuerdo siempre con orgullo.
Un compañero de labores periodísticas me pide que narre alguna de estas anécdotas, y accedo a la demanda, a sabiendas de que mi relato no producirá en el ánimo de las personas que lo lean la honda impresión que sacudió mi espíritu cuando vi desarrollarse ante mis ojos la inesperada y conmovedora escena que voy a referir.
Ocurrió el caso en 1901. Era por entonces Intendente accidental de Tacna el general don Salvador Vergara, hombre impresionable y receloso que , durante su breve administración mantuvo siempre sobre las armas. Lista para cualquier evento, a la guarnición militar que se hallaba a sus órdenes, como si esperara que un enemigo invisible atacara a la plaza de un momento a otro.
Una institución tacneña muy antigua y muy prestigiosa: la sociedad de auxilios mutuos "El Porvenir", quiso un día hacer bendecir en la iglesia parroquial un magnífico estandarte de seda , bordado con oro; pero, como en aquellos días habían prohibido las autoridades chilenas exhibir banderas peruanas en la ciudad, fue menester enviar una comisión de socios a la intendencia a recabar el permiso correspondiente. La negativa del general Vergara fue rotunda.
--No quiero banderas en las calles--dijo--.Provocan manifestaciones patrióticas y esas manifestaciones dan origen a contramanifestaciones que ponen en peligro el orden público.
Y no hubo medio de hacerle variar la resolución.
Días después, ya en vísperas del 28 de julio la sociedad "El Porvenir", que deseaba celebrar de alguna manera el día de la Patria, volvió a solicitar el permiso deseado, y el Intendente volvió a denegarlo.
--Lleven el estandarte a la Iglesia en una caja--dijo--en la misma forma vuelvan con él al local de la sociedad. Así nos ahorraremos un conflicto.
Insistió la comisión, alegando que en Tacna todas las colectividades extranjeras, incluso la China enarbolaban su bandera cuando les placía y que no era justo que sólo los peruanos, que estaban en suelo propio, se viesen privados de esa libertad.
Una idea extraña, sabe Dios de qué alcances posteriores, debió cruzar en ese momento por el cerebro del general Vergara, pues, cambiando repentinamente de tono, dijo:
--Tienen ustedes el permiso que solicitan; pero con la condición de que me garanticen, bajo responsabilidad personal, que al conducir la bandera por las calles, el pueblo peruano no hará manifestación alguna de carácter patriótico. Exijo, desde luego, de un modo concreto, que no haya aclamaciones, ni vivas, ni el más leve grito que signifique, ni remotamente, una provocación para el elemento chileno.-------
Los miembros de la Comisión se miraron un tanto desconcertados, estimando, sin duda, demasiado aventurado el compromiso que se les imponía; pero, resueltos a todo, lo aceptaron, poniendo así, en grave riesgo su responsabilidad.
--Está bien, señor intendente-- dijo uno de ellos hablando por todos--. No se oirá un solo grito en las calles durante la procesión del estandarte.
Al día siguiente los diarios peruanos, a la vez que daban a conocer al público el grave compromiso contraído por la comisión, recomendaban eficazmente a los hijos del lugar que el día de la fiesta honraran con su actitud la palabra empeñada al mandatario de la provincia.
Los aprestos para la gran ceremonia, que debía realizarce una semana después, en el día de la Patria, comenzaron desde luego con toda actitud en medio de la más intensa expectación pública.
La institución encargada de realizar el programa-- conocedora del carácter altivo y rebelde de la gente de Tacna-- abrigaba el íntimo temor de que la fiesta acabara en tragedia. Un viva al Perú, contestado con un viva Chile, podría convertir las calles en la ciudad en un campo de batalla. En medio de esta incertidumbre, llegó, por fin el 28 de julio.
En las primeras horas de la mañana, más de 800 miembros de la sociedad "El Porvenir" condujeron a la iglesia de San Ramón-- la principal de Tacna-- el estandarte que había de bendecirse. Esta translación se realizó, intencionalmente, por calles poco concurridas, a fin de evitar en lo posible, que la hermosa bandera fuese conocida por el vecindario antes de la ceremonia.
Comenzó ésta a las 10:00 am con el concurso de casi la totalidad de la población peruana.
Las tres naves del templo estaban materialmente repletas de gente. Afuera, en el atrio y en las calles adyacentes, una multitud incontable aguardaba, impaciente el fin de la fiesta religiosa para escoltar la bandera del cautiverio.
En el altar mayor oficiaba, auxiliado por dos diáconos, el cura vicario de la parroquia, doctor Alejandro Manrique--antecesor del célebre cura Andía, que poco después sacrificó su vida en servicio de la patria.
Bendíjose el estandarte; cantose un Te-Deum solemne, y enseguida el vicario subió al púlpito y habló a la enorme concurrencia, exhortándola a mantener siempre latente en el alma el amor a Dios y a la Patria; a soportar con entereza las amarguras del cautiverio y a confiar sin desmayo en las reparaciones justicieras del porvenir.
Esta oración, intitulada "La Cruz y la Bandera", conmovió intensamente al auditorio.
Terminada la ceremonia la concurrencia comenzó a abandonar el Templo y a engrosar el inmenso gentío que se agitaba, imponente en los alrededores.
Al último, cuando ya no quedaban nadie en el interior de la Iglesia, apareció en la puerta sostenida en alto, hermosa y resplandeciente como nunca la bandera blanca y roja del Perú...
Y entonces, en aquel instante solemne, ocurrió allí, en la calle llena de sol y apretada de hombres, mujeres y niños, de toda condición social, algo inesperado y grandioso; algo que no olvidaré nunca; algo que me hizo experimentar una de las emociones más hondas de mi vida.
Apareció el estandarte en la puerta del templo, y las 1o,000 personas congregadas en el atrio y en las calles inmediatas se agitaron un momento y luego, sin previo acuerdo, como impulsadas por una sola e irresistible voluntad, cayeron, a la vez, de rodillas extendiendo los brazos hacia la enseña bendita de la Patria.
No se oyó una exclamación, ni una sola exclamación ni el grito más insignificante. Sellados todos los labios por un compromiso de honor, permanecieron mudos. Y en medio de aquel silencio extraño y enorme que infundía asombro y causaba admiración , la bandera, levantada muy arriba, muy arriba, avanzó lentamente por en medio de aquel océano de cabezas descubiertas. Y pasó la bandera y detrás de ella, como enorme escolta, avanzó el pueblo entero, y aquella procesión sin músicas ni aclamaciones--siempre en silencio, siempre majestuosa-- recorrió, imponiendo respeto y casi miedo, los jirones más céntricos de la ciudad cautiva. En una bocacalle, un antiguo soldado del Campo de la Alianza, un hombre del pueblo invalidado por un casco de metralla, se abrió paso, como pudo, por entre la compacta muchedumbre, y aproximándose al estandarte, besó con unción religiosa los flecos de oro de la enseña gloriosa. Y un enjambre de niños imitó luego al viejo soldado. Y ante aquel espectáculo a la vez sencillo y sublime, hube de apretar los ojos para contener las lágrimas.
Al paso de cortejo-- en el cual el gentío parecía transfigurado por el dolor y el patriotismo-- los transeúntes se descubrían pálidos de la emoción y hasta los oficiales y soldados chilenos visiblemente impresionados levantaban maquinalmente a la altura de sus gorras prusianas en actitud de hacer el saludo militar.
Hace largos años que presencié este episodio. En el tiempo transcurrido hasta ahora, sucesos de toda índole han impresionado fuertemente mi espíritu; pero ninguno -- lo repito-- ha dejado huella más honda que éste en mi corazón.
Ahora, al evocarlo después de tanto tiempo, pasan por mi memoria otras 100 anécdotas patrióticas ocurridas en nuestras provincias irredentas, y mi ánimo se conforta y crece mi confianza en la salvación de esos pueblos, dignos mil veces de un gran porvenir y siento orgullo, grande y legítimo, orgullo de haber nacido en Tacna.
FEDERICO BARRETO.
(1)-- Esta bandera histórica se encuentra actualmente en Lima en poder del Dr. Artidoro Espejo, ex presidente de la Sociedad tacneña "El Porvenir".
Tomado del libro "Historia del Perú"-- Gustavo Pons Muzzo.
¡¡¡¡ VIVA GLORIOSA TACNA POR SER TAN PERUANA !!!!
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

jueves, 30 de julio de 2009

EL DEMONIO DE LOS ANDES................ANDRÉS AVELINO CÁCERES QUIEN DEFENDIÓ A LA PATRIA CONTRA EL AGRESOR SUREÑO: CHILE

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., siempre es lamentable recordar la historia peruana, y con repugnancia la agresión sin piedad del belicoso vecino del sur, Chile; cuya vecindad la consiguió a base de una guerra de rapiña, saqueo, incendios, violaciones y botines de guerra con el beneplácito de su aliado la "Cochina" Inglaterra (Hoy: Gran Bretaña); el Perú siempre enfrascado en guerras civiles de lideres políticos inmaduros, descuidaron las fronteras; nunca tuvimos aliados extranjeros, algunos políticos con mentalidad retrógrada y conformista decían: .."para que vamos a comprar barcos de guerra, si tenemos dos acorazados: Bolivia y Argentina..".
Chile que si estaba hambriento y se preparó para la agresión declaró la guerra al Perú el 5 de abril de 1,879, con una clara meta: adueñarse del salitre de Tarapacá y el guano de las islas, único recurso económico del Perú, que constituía el "sueldo" de la nación. Aquí apreciamos la imagen del Mariscal Andrés Avelino Cáceres. Fuente: El Comercio.
 
Desde el inicio de la guerra , solo fue triunfos y triunfos de Chile , nos derrotaron en todo el sur y vinieron a Lima y continuaron al norte, llegando hasta Piura: pero donde tuvieron problemas fue en el centro del Perú, que era defendido por un gran militar, El Mariscal Andrés Avelino Cáceres, quien nació en Ayacucho el 10 de noviembre de 1,836, cuyos padres fueron, Don Domingo Cáceres y Oré, y doña Justa Dorregaray Cueva. Cáceres en 1,854 ingresó como cadete al Batallón Ayacucho, organizado por el General Fermín del Castillo; en este batallón; Cáceres tuvo una dilatada trayectoria, algunas veces defendiendo al gobierno y en otras veces alistándose para defender la patria, como lo hizo en el Combate del 2 de Mayo de 1,866 en el Callao, al mando del Fuerte Ayacucho. Mas tarde continuo defendiendo los intereses nacionales y participó cuantas veces se hizo necesario el apoyo del ejército hasta que llegó a Jefe del Batallón Zepita, con el grado de Coronel.
Aquí apreciamos la imagen la fachada del Museo Andrés Avelino Cáceres de Ayacucho. Fuente: Ayacucho.info

Al estallar la guerra declarada por el belicista vecino sureño, Chile; Cáceres fue enviado al mando del Batallón Zepita para defender el Departamento de Tarapacá; allí luchó contra el invasor chileno.

Aquí apreciamos la imagen de lo que fue la Batalla de Tarapacá. Fuente: Fotos, videos y dibujos
Cáceres estando en Tarapacá, luchó en las batallas de San Francisco el 19 de noviembre de 1,879 y Tarapacá el 27 de noviembre de 1,879, aquí logró una victoria "pírrica" contra el invasor, que no se pudo mantener, ni avanzar hacia el sur, al contrario el ejército se replegó a Tacna ----grave error táctico----- que favoreció a los invasores sureños que comenzaron inmediatamente a adueñarse del salitre de Tarapacá.
Los chilenos con el sur libre, arman su expedición invasora y desembarcan en Ilo y desde allí empezaron a atacar a las guarniciones peruanas y bolivianas hasta que llegaron a Arica y el 7 de junio de 1,880, derrotan lo que quedaba del ejército sureño del Perú, que fue defendido heroicamente por Francisco Bolognesi.
Al perderse todo el sur peruano , el ejército invasor chileno se dirigió a Lima; entonces Cáceres fue nombrado Comandante de la 5ª División de Reserva con base en Huaral. Con las tropas invasores ya en las puertas de Lima, se hizo frente al enemigo en la Batalla de San Juan el 13 de enero de 1,881, Cáceres se retira a Miraflores con un ejército destrozado, libres las tropas invasores chilenas en una acción cobarde y miserable incendian Chorrillos y Barranco con su acción depredadora no tuvo misericordia.

Aquí apreciamos la imagen del Mapa como estuvo distribuida la defensa peruana en la batalla de Miraflores, que tuvo lugar el 15 de enero de 1,881, con la derrota del ejército peruano, Cáceres sufre la perforación del fémur derecho, acudió a un centro de hospital "San Carlos", donde es escondido en la Celda del Padre Superior del Convento de San Pedro.Fuente: Kalipedia.
Aquí apreciamos la imagen de los Campesinos del Centro del Perú, muchos de ellos combatieron junto a Cáceres . Fuente: Batallas.org.
 
Con el nombramiento de Jefe político del Centro por Piérola el 6 de abril de 1,881, Cáceres llega a Jauja aun convaleciente el 15 de abril y organiza la resistencia contra el invasor chileno, aplicando todas sus habilidades militares y con la ayuda de los campesinos logró derrotar a tropas chilenas que fueron en su búsqueda.
Aquí apreciamos la imagen de la Batalla de Pucará. Fuente: Wankaperu.com; donde las tropas chilenas fueron derrotadas. Esto se llamó : "Campaña de la Breña".
 
La Campaña de la Breña, fue una etapa brillante para el ejército del centro del Perú y Cáceres hizo batalla el 5 de febrero de 1,882 en Pucará y derrotó a los chilenos, posteriormente hizo batalla el 9 de julio de 1,882 en Marcavalle y nuevamente derrotó al ejército invasor chileno y finalmente hizo batalla el 9 de Julio en Concepción y derrotó a los chilenos. Con estos triunfos que no decidían el rumbo de la guerra, pero que al fin algo se estaba haciendo en contra de los invasores chilenos, el Gobierno de Lizardo Montero que estaba en Arequipa junto con su congreso nombran a Cáceres como Segundo Vice.Presidente de la República, el 5 de junio de 1,883, debido a los logros que estaba obteniendo en el Centro del Perú.
El General Chileno Patricio Lynch, envió un poderoso ejército para dar caza a Cáceres, en aquellos momentos éste, se encontraba en Tarma y huye al Callejón de Huaylas y desde allí al norte, burlando una y varias veces los cercos de los invasores, por esta hazaña se puso el sobrenombre de: DEMONIO DE LOS ANDES, hasta que finalmente es cercado en Huamachuco y hace batalla el 10 de julio de 1,883, donde el ejército invasor chileno derrota a Cáceres por la superioridad numérica de hombres mejor organizados y armas y pertrechos.
Después de la derrota y el fin de la guerra , firmándose el "Tratado de Ancón", por el General Miguel Iglesias el 20 de octubre de 1,883, donde el Perú cedió a Chile : Tarapacá y además el país invasor se quedó con Arica y Tacna, para definir después mediante un plebiscito a que país iban a pertenecer. La Heroica Tacna nunca cedió a la humillación y atropellos que fue somentida por los invasores chilenos.
El Mariscal Andrés Avelino Cáceres, llegó a ser presidente de la república desde el 3 de junio de 1,886 hasta el 10 de agosto de 1,890 con modestas acciones , debido mas que todo a la destrucción de la economía nacional que fue arruinada por el invasor chileno, posteriormente llega a ser presidente nuevamente el 10 de agosto de 1,894 hasta el 20 de marzo de 1,895, que es derrocado por los pierolistas.
Amigos, hemos tratado de informar apretadamente la vida y obra del Mariscal Andrés Avelino Cáceres, que hizo mucho defendiendo la integridad territorial, pero nunca fue decisivo en derrotar al enemigo chileno, por la falta de hombres preparados y pertrechos militares.
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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