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domingo, 11 de diciembre de 2022

La Casa de la Loma tiene un Fantasma: Capítulo DCLXXXIX.- Jacinto Pérez Maza, aplicando su estrategia de anticiparse a los planes del grupo de jinetes asaltantes, los esperaron en las tres entradas a la casa - hacienda y los sometieron muriendo todos los asaltantes...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; el caporal Jacinto Pérez Maza y sus 13 pastores macheteros, se prepararon para hacer frente a un grupo de jinetes bandoleros, que ya un grupo de 4 de ellos intentaron ingresar por la parte trasera de la casa - hacienda, tres de ellos fueron ultimados (asesinados) por los pastores macheteros quienes al mando del jinete "Cabeza Chica", los sorprendieron y los sometieron, uno logró huir, quien alertó a su grupo, que los defensores de la casa - hacienda habían estado esperándolos; Jacinto Pérez Maza y los demás pastores permanecieron en silencio en las entradas del flanco derecho el patio frontal; parece que los bandoleros intentaron tender una trampa para desviar la atención a la parte trasera y dejar libre las otras entradas; Jacinto captó la estrategia intrusa y permaneció en su ubicación..... ..sigamos la historia.....

Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. 
Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.

Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

Jacinto Pérez Maza, siendo él un ex bandolero, pensaba exactamente igual como los bandoleros que pretendían asaltar la casa - hacienda; pues, el jefe de los bandoleros pretendió tenderle una trampa, atacado con un grupo reducido por la parte trasera de la casa; pero, ellos no previeron que eran esperados y ya perdieron a 3 de sus forajidos, y los caballos rápidamente fueron montados por los pastores macheteros intentado perseguir al bandolero que huyó; pero, Jacinto consideró que era un grave error, que sin estar presente, adivinó que el jinete "Cabeza chica", por su cuenta iba a entregarse a los bandoleros, le dio un silbo muy fuerte, que los pastores captaron y se apearon y se emplazaron para estar listos a un nuevo ataque.
Volviendo a la historia, el caporal Jacinto Pérez Maza, al escuchar el ataque por la parte trasera, captó el anzuelo que le tendieron los asaltantes, que les hubiese permitido descubrir su ubicación de las defensas de la casa - hacienda, él no se movió y dejó a "Cabeza chica", que los enfrente sin apoyo de ellos; pues, cuanta razón tenía, era parte del juego de los asaltantes para desviar la atención; el jinete que huyó al jefe que sólo salieron tres defensores de la hacienda, por lo que éste, ordenó atacar simultáneamente por los dos frentes a la vez, le dolió haber perdido a tres de sus jinetes y se enfureció y no sopesó, que si en la parte rasera sólo hubo tres defensores, se supondría que en la parte delantera estaría el grueso de los defensores, era un ataque suicida y desesperado, por que Jacinto y sus pastores los estaban esperando.
Jacinto Pérez, Maza, escuchó el tropel de jinetes que llegaban por dos lugares, ya que ellos venían por el patio frontal y el flanco derecho, lo que si sorprendió al caporal que ellos conocían las entradas a la casa, por lo que de acuerdo a lo planeado con los pastores macheteros, los dejarán que se aproximen y los atacantes muy confiados avanzarán a todo trote y los pastores defensores con sus machetes desenvainados los esperarán hasta que los asaltantes estén a su alcance.
Entonces, el caporal se levantó y gritó:
--- ¡¡¡ Pastores ataquen a los intrusos !!!
Los pastores macheteros entrenados y amplia experiencia, se levantaron con sus machetes erguidos y atacaron a las piernas de los jinetes atacantes, y los caballos asustados corcoveaban lanzando por los aires a sus jinetes quienes caían como fardos al suelo y allí eran ultimados por los macheteros, era la primera vez que los asaltantes atacaban por dos frentes al mismo tiempo; los líderes "Macetudo" y "Orejas grandes" se batían con tanta agilidad, que los asaltantes totalmente sorprendidos y por la oscuridad de la noche no daban en atinar como defenderse, sólo se escuchaban gemidos y alaridos de los  moribundos.
Era una carnicería humana, que los jinetes asaltantes estando tumbados en el suelo y por el impacto del porrazo y estando magullados no atinaban defenderse, siendo presas fáciles para los pastores macheteros, quienes cortaban cabeza, brazos, piernas y todo el cuerpo, era un combate desigual con tremenda desventaja para los asaltantes, que no podían cobijarse a salvo del ataque de los machetes, por lo que el resultado fue que 9 atacantes perecieron en los dos frentes.
La pelea del frustrado asalto, probablemente duró unos 20 minutos, hasta que ya no se escuchó alaridos, el caporal ordenó:
--- Muchachos, descansen, hicieron un gran trabajo, parece que ya no hay más asaltantes, hagan un conteo para saber cuantos fueron los intrusos que intentaron asaltarnos.
Los victoriosos pastores, comenzaron a contar los bultos  tumbados sobre el suelo, en el patio frontal fueron cuatro individuos, en el flanco derecho fueron cinco forajidos y la parte trasera fueron tres, total 12 asaltantes que pagaron con vida el intento de asaltar a la cansa - hacienda.
Jacinto Pérez Maza con la suma de los asaltantes muertos, dijo:
--- Nuevamente 12 bandoleros intentaron asaltar la casa - hacienda y gracias al valor y coraje de ustedes que lo impidieron; pues, son ustedes unos hombres valientes que no dudaron y defendieron su trabajo, me siento orgulloso de contar con ustedes.
Intervino, "Macetudo", quien dijo:
--- Señor Caporal, nosotros somos valientes, pero el valeroso es usted, que nos dirige, yo nunca hubiese pensando hacer frente a asaltantes de la manera como usted lo hace, me estoy dando cuenta que usted piensa igual que los asaltantes, esa capacidad de razonar no la tenemos nosotros, y permito hacerle una pregunta: ¿Dónde aprendió tanto ese arte de la defensa?
Jacinto Pérez Maza, le temía a "Macetudo", que aún siendo un poco torpe, pensaba muy bien y le incomodaba con preguntas que le incitaban su propio ego, siendo él un ex bandolero y tuvo que contestar así:
--- "Macetudo", aprecio tus palabras hacia mi persona, pero me mantengo en el dicho, estos triunfos son posibles gracias a su coraje, por que de que valdría tener gente que se acobarde en los momentos más peligrosos, tal como sucedió con el ataque de estos bandoleros y satisfaciendo a su curiosidad, le cuento ya también he trabajado en haciendas y conocí caporales, quienes eran los responsables en defender a las haciendas de los ataques de bandoleros, por que todo sito hay asaltantes; yo siempre era curioso y estaba cerca del caporal y observaba como planeaba la defensa, esas artes se aprenden practicando y peleando, así fui acumulando experiencia, que ahora me permite enseñarles a ustedes.
Intervino, "Orejas grandes", quien dijo:
--- Tal vez tenga razón señor caporal, que usted aprendió observando de como otros jefes defendían a las haciendas; pero, creo que usted tiene algo que no tienen los otros, los cojones para enfrentarse al contrario (enemigo) y ese valor nos los transmite a nosotros; ya que nunca nos habíamos enfrentado a bandoleros, que por rara coincidencia ellos aparecieron cuando justo usted llegó a esta hacienda, antes nunca habíamos tenido intentos de asaltos.
Jacinto Pérez Maza, recién recordó que por allí tenía algunos asuntos pendientes, con sus compinches que los abandonó y como dice "Orejas grandes", si ellos retroceden y se atrevan seguir sus pasos y por esas cosas del destino, ellos lleguen a la hacienda "La Encalada Vieja", sería su perdición de todo lo  logrado con la imagen de hombre honesto y corajudo y le contestó:
--- "Orejas grandes", creo que te equivocas, yo llegué cuando cuatreros robaron 40 reses y mataron al caporal de Loma Vieja, pero si tienes razón en la simple coincidencia que con mi llegada hayan intentos de asaltos, yo no los traje, seguro que esos bandoleros, que hicieron tanto daño a otras haciendas, pusieron su mira a esta hacienda; ustedes mismos han sido testigos de los asaltos a las haciendas vecinas; incluso según me informaron, hasta mataron algún hacendado; en esta época nos tocó a nosotros; pero, lo que ellos no lo sabían que llegué como el nuevo caporal a reemplazar al caporal del sector de Loma Vieja y el hacendado decidió contratarme para toda la hacienda.
Intervino "Cabeza chica" y dijo:
--- Gracias señor caporal, por darme la oportunidad de defender a la hacienda, nunca pensé que los asaltantes iban empezar por la parte trasera de la casa, pero nosotros respondimos, sólo uno se nos escapó, por que sólo éramos tres.
Intervino, Jacinto Pérez Maza y les dijo:
--- Muchachos, los asaltantes no son cualquier persona, son gente que planea sus asaltos y estudian los puntos por donde ingresar a las casas; pero, esta vez ellos habían intentado por el flanco derecho, que no sé como lo sabían que estábamos allí y atacaron parte de ellos la parte trasera, por lo que ellos pensaron que correríamos a protegerlos y descuidaríamos el patio frontal y el flanco derecho y nos atacarían sin compasión; su plan era muy bueno, pero no mordimos el anzuelo que nos tendieron.
En esos momentos, escucharon cantar los gallos en lejanas casas, ya era la madrugada avanzada y había que limpiar la casa de los cadáveres, por lo que el caporal ordenó:
--- Muchachos, tenemos mucho trabajo, como los caballos están allí, cargaremos los cadáveres sobre las sillas de montar y los arrearemos para que regresen a su lugar de origen, tal como lo hicimos en los límites de la Loma Vieja, tu "Macetudo", te encargarás de halar un caballo y los otros seguirán y llevan a esos animales con su carga, a los límites de Loma Vieja.
Los pastores, cargaron los cadáveres atravesados sobre las sillas de montar y se los llevaron, fuera de los límites del sector de Loma Vieja y desde allí los arrearon solos, era espantoso ver caballos cargados de cadáveres humanos, así era la guerra en aquellas comarcas donde no existían autoridades legales......
Continuaremos......................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 4 de diciembre de 2022

La Casa de la Loma tiene un Fantasma: Capítulo DCLXXXVIII.- Los jinetes asaltantes optaron por atacar la parte trasera de la casa - hacienda, murieron tres de los cuatro intrusos, Jacinto Pérez Maza y el resto de sus pastores se mantienen a la expectativa...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; Melania Valverde Torres, le hizo conocer a su padre don Miguel Valverde Torres, que ella y el caporal Jacinto Pérez Maza eran enamorados; tan duro noticia para los criterios conservadores del hacendado era para él, inaceptable, que ella se haya enamorado de un peón; ellos ya llegaron a la casa - hacienda, don Miguel se recostó sobre su cama y se quedó profundamente dormido, que no compartió el almuerzo con su hija; Melania, le dijo a Jacinto, que su padre no aceptó que ellos sean enamorados; sin embargo, Melania, está dispuesta a correr el riesgo de hasta salir de la hacienda en compañía de su amor... ..sigamos la historia.... 


Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. 
Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.

Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

El hacendado don Miguel Valverde Torres, reaccionó con sentimientos encontrados, al recibir la noticia que su hija Melania Valverde Torres y el caporal Jacinto Pérez Maza, eran enamorados, fue un duro golpe emocional que lo traumatizó, ya que en aquellos tiempos, era inadmisible un romance entre los hijos del hacendado y los peones, que según sus criterios conservadores, bajo ninguna circunstancia, se podía admitir semejante atrevimiento; que no olvidemos, que fue Melania la que le ofreció un almuerzo al caporal, donde abundaron los tragos, cuyo efecto etílico de emborracharse los condujo a declararse  enamorados mutuamente; sin embargo, mantuvieron el respeto de no compartir ninguna caricia hasta el regreso del hacendado don Miguel Valverde Torres, padre de Melania.
Volviendo a la historia, don Miguel Valverde Torres, totalmente traumatizado, al escuchar por boca de ella; él entró en un proceso depresivo, tanto fue que se sintió cansado y se recostó sobre su cama, que se quedó dormido hasta el anochecer, quien al despertarse, que le pareció que soñó una terrible pesadilla.
El tiempo sigue su curso, probablemente ya eran las 19:00 de la noche, él salió a la sala, allí encontró a su hija en compañía del caporal, quienes al verlo lo saludaron, ellos lo habían estado esperando para la cena.
Juana, la noble cocinera, quien al ver al patrón, sirvió la comida, los tres se sentaron, Melania hizo la oración de agradecimiento a Dios por la provisión y empezaron a cenar, no había diálogo, todos comían lentamente, sólo abundaron las mirados de reojo.
Ya casi finalizada la cena, llegó inesperadamente un jinete machetero que acompañaba al caporal, era "Macetudo", quien completamente cansado les dijo:
--- Señores, yo estuve por la tarde en el sector de Loma Vieja y observé que venían una fila de jinetes, todo indica que no fueron vistos por Gaspar, por que ellos estaban al otro lado arreando reses.
Jacinto Pérez Maza, se levantó de su asiento y salió de la sala en compañía de su jinete machetero, quien estando en el corredor, le preguntó:
--- Dime "Macetudo", tu los has visto y sabes perfectamente si la columna de jinetes eran pasajeros o bandoleros, ¿Por qué crees que son asaltantes?
"Macetudo", quien creía que esos jinetes eran bandoleros, por una característica que nunca falla, ya que los transeúntes trotan durante la mañana y los bandoleros siempre trotan por las tardes, le contestó:
--- Señor caporal, yo he sido caminante y nunca lo hice por las tardes; por las experiencias vividas, esa fila de jinetes eran bandoleros, estoy totalmente seguro que esos jinetes eran asaltantes, si no nos apuramos ya ellos estarán rondando la casa - hacienda, mi caballo llegó totalmente cansado, que al trotarlo le impuse el trote ligero, para llegar muy rápido.
Jacinto Pérez Maza, totalmente preocupado, por la presencia de asaltantes, le dijo:
--- "Macetudo", ve a las chozas y convoca todos los pastores macheteros, que igual que la vez pasada, vigilaremos las tres entradas de la casa - hacienda, para no ser sorprendidos, les demostraremos, que no les permitiremos ni acercarse con la intención de asaltarnos.
Efectivamente, los jinetes que observó "Macetudo", eran bandoleros, quienes venían para ajustar cuentas pendientes, por la muerte de 15 asaltantes, que llegaron sus cadáveres en su propios caballos, esa macabra acción fue obra del caporal y sus pastores.
Pero, una vez más estos jinetes "ajusticiadores", cometieron el mismo error en trotar en día claro, ellos eran un numeroso grupo, que se prepararon por tres semanas para este asalto; incluso enviaron exploradores, que lograron llegar hasta la misma casa -hacienda; ellos observaron que había vigilancia, que poco después esa custodia fue suspendida por el caporal, pensando que ya no habría respuesta de los familiares de los muertos.
Pues, Jacinto Pérez Maza, pecó en un exceso de confianza, él pensando que los deudos o compinches, ya no atacarían a la hacienda y suspendió la vigilancia nocturna; felizmente recién había ordenado la vigilancia de la casa - hacienda; pero, una vez más nunca se debe bajar la guardia, sabiendo que los asaltantes están buscando la oportunidad para el asalto.
Mientras tanto, en la mesa, donde cenaban Melania y su padre don Miguel, ellos se pusieron nerviosos, se inició el diálogo del padre con la hija, ella le dijo:
--- Padre, tendremos que estar encerrados, para no ser víctimas de los asaltantes, que no cesan con sus pretensiones y que gracias al coraje y valor del caporal les hará frente.
Don Miguel Valverde Torres, estaba muy arrepentido, de haber sido tan duro con su hija, lo que en un momento le pareció inaceptable el romance de su hija con el caporal; si se podría ser permisible; después de todo él no era un simple peón, sino un caporal que demostró coraje y decisión rápida, defendiendo los intereses de la hacienda, y le contestó:
--- Si, hija tendremos que estar seguros, para evitar ser presas fáciles de los asaltantes, confiamos en el coraje del caporal y sus pastores.
Melania, percibió que su padre estaba cambiando, respeto a su romance con Jacinto, al menos ya mencionó admirando el coraje del caporal, ella le dijo:
--- Padre, me estoy imaginando: ¿Qué hubiese sido de nosotros?, si no estuviese Jacinto, ya habríamos muerto y nuestra casa en ruina, que seguro la habrían saqueado, tal como sucedieron con las haciendas vecinas, según me informé los asaltantes levantaron los tesoros y algunos hacendados murieron atravesados por los cuchillos de los bandoleros.
En los alrededores de la casa - hacienda, el caporal y sus pastores ya estaban custodiando las tres entradas, igual que vez anterior, los defensores se tenderían tumbados al suelo, por que se temía, que en cualquier momento empezaría el asalto; si ellos tenían la ventaja en su posición; pero, no habrán sorpresas, por que ya los están esperando; se calculaba que los jinetes asaltantes eran entre 10 a 15 individuos, todos montados sobre caballos.
Entonces, el caporal encargó a los tres jinetes macheteros como defensores al mando: "Macetudo" estará  con cuatro hombres, defendiendo el patio; "Orejas Grandes", también con cuatro hombres defenderá el flanco derecho, que siempre fue la ruta preferida, por los anteriores intentos de los asaltantes y la parte trasera estará al mando de "Cabeza Chica" con dos hombres, como siempre ellos en su número de 13, se defenderá entendiéndose en perfecta coordinación.
Don Miguel, cerró la puerta de la sala que daba al corredor y el patio frontal, la atrancaron desde el interior; pues, la única puerta adicional, en caso de un incendio y huir de un ataque, era la secreta desde el interior del dormitorio, que salía a unos chopes de plantas, que disimulaban completamente ese escape.
Pasaron varias horas y se llegó a la media noche; pero, no habían indicios que se aproximen jinetes, si se percibió un silencio muy peligroso, que nadie podía predecir: ¡ qué sucederá en las próximas horas!
Pues, los asaltantes, quienes obtuvieron información privilegiada, por que ellos enviaron "exploradores" y estos descubrieron que habían tres entradas para ingresar a la casa - hacienda.
El jefe de los asaltantes, dispuso tres grupos de jinetes que pretenden ingresar por los frentes, ellos siendo 12 individuos al dividirse, ellos se repartieron en cuatro individuos por grupo y con ello sorprender a los vigilantes, pero no atacarán simultáneamente; el primer grupo atacaría por la retaguardia de la casa, quienes serán el anzuelo con cuatro jinetes y los otros dos grupos se mantendrán a la expectativa, el ataque empezará a la 01:00 horas de la madrugada, por que según su estrategia ellos nunca fueron vistos y por su puesto que nadie los vigilaba.
Entonces, siendo la hora señalada, se escuchó un tropel de jinetes, que tentaban ingresar por la parte trasera de la casa; rápidamente el caporal se dio cuenta del anzuelo que les tendieron los asaltantes, él no movió un pelo para no descubrir su ubicación al enemigo, allí permaneció tumbado sobre el suelo.
Los jinetes, quienes se aproximaron peligrosamente, era la estrategia de "Cabeza chica", dejarlos hasta cuando estén a su alcance, los defensores macheteros se lanzaron contra los atacantes, sorprendiéndolos que los caballos asustados, corcovearon lanzando por los aires a los jinetes, que al caer al suelo fueron ultimados por los macheteros, uno de los atacantes logró huir; aún así, el primer frente respondió a la altura de ser excelentes macheteros.
El jinete de los invasores que logró huir, se aproximaba al grupo que lo esperaban el resto de los asaltantes; el recién llegado, temblándose miedo, le dijo:
--- Jefe la parte trasera de la casa, está protegida y mis compañeros murieron heridos por los macheteros de la hacienda...............
Continuaremos..............
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 25 de septiembre de 2022

La casa de la Loma tiene un Fantasma: Capítulo DCLXXVIII.- Los cuerpos de los asaltantes; fueron enterrados en una hoyada profunda, muy lejos de la casa - hacienda, ya no hubo más intentos de asaltos ni robo de reses; el trabajo de Jacinto Pérez Maza se hizo respetar en la comarca...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; el caporal Jacinto Pérez Maza, junto a los trece pastores macheteros, hicieron frente a seis jinetes asaltantes, quienes siendo bandoleros pretendían asaltar la casa de la Hacienda "La Encalada Vieja"; el caporal Jacinto aplicando su experiencia acumulada por años y siendo el mismo un antiguo bandolero, enfrentaron con éxito a los asaltantes que murieron en campo de la pelea, sin ningún herido en el bando de los defensores, sumando una nueva victoria a favor del caporal... ..sigamos la historia......


Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. 
Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.

Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

Jacinto Pérez Maza, con la experiencia anterior de estos mismos asaltantes que ya habían fracasado muriendo cuatro de ellos; esta vez Jacinto no quería testigos, que hayan estado esperando en la retaguardia de donde se habían ubicado los asaltantes, ordenó a "Macetudo" que vaya él y sus hombres siguiendo el camino por donde llegaron los asaltantes, para saber si habían otros escondidos, amparados por la oscuridad de la noche; los pastores macheteros aprovechando que conocían el terreno, caminaron un buen trecho, pero no encontraron a nadie.
"Macetudo", era un investigador nato, ya que fue él, quien detectó la presencia de los asaltantes, se dijo asimismo:
"Caramba, el caporal ya me tiene confianza y me encarga acciones de riesgo, tal como seguir a posibles asaltantes".
Él y sus hombres, siempre caminaron con el cuerpo gacho (inclinado hacia adelante), para no crear sombras o bultos que los puedan detectar los enemigos; ellos después de caminar y no encontrar nada, retronaron a la casa - hacienda, ya era de madrugada, quienes al llegar encontraron la casa iluminada y los seis muertos tendidos sobre el patio.
Don Miguel Valverde Torres, quien era el hacendado, conversaba con el caporal Jacinto Pérez Maza y le dio instrucciones:
--- Caporal, en cuanto amanezca entierras esos cuerpos en el panteón de la hacienda, no quiero ver sangre derramada en el patio de la casa.
Pero, Jacinto Pérez Maza, pensaba diferente y le replicó:
--- Don Miguel, por seguridad a la casa - hacienda, los cadáveres los enterraremos en otro lugar distante de este sitio, por que si lo hacemos en el panteón, algún día los familiares o secuaces, regresarán por la venganza y usted y su familia serán atacados, esa es la ley en estas comarcas, y usted lo sabe muy bien.
Intervino, Melania Valverde Torres, hija del hacendado, quien dijo:
--- Padre, el caporal tiene razón, debemos ocultar a los muertos y nadie sabrá que murieron aquí, por lo que no debemos dejar huellas y así evitar que más tarde nos hagan daño.
Don Miguel, un hacendado, criado  a la antigua enseñanza, no aceptaba que le contradigan sus órdenes, y era un fiel seguidor de la verdad desde la reverencia a Dios, por lo que no sabía lo que era "la ley de la selva" que si imperaba en esas comarcas; ya que él, por suerte del destino no había sido víctima de los bandoleros, y que estos muchas veces murieron en los intentos de sus asaltos, por que los hacendados respondieron al ataque, tal como acababa de suceder.
Melania Valverde Torres, como única hija del hacendado, tenía su mente actualizada con la vida cotidiana, por lo que confiaba plenamente con las acciones del caporal; ella cogió del brazo a su padre y lo condujo a la sala y estando solos, le dijo:
--- Padre, el caporal una vez más nos demostró que cumple con su trabajo y lo hizo bien, esos cadáveres que están en el patio fueron de los asaltantes quienes venían por nosotros, nos iban a quitar nuestros caudales (tesoros) y si no hubiésemos tenido el apoyo del caporal, seríamos nosotros los cadáveres del patio; así que apoyaremos todas las acciones del caporal y usted se va al dormitorio a descansar, por que el peligro ya pasó.
Don Miguel, a regañadientes tuvo que reconocer, que lo expresado por su hija, era la cruda realidad y obedeciendo la sugerencia fue al dormitorio a descansar y dormir las pocas horas que faltaban para que amanezca.
Jacinto Pérez Maza, con la autoridad que tenía y el respeto logrado gracias a su experiencia y astucia, reunió a los trece macheteros y les dijo:
--- Muchachos, los felicito, por la defensa de la casa - hacienda, lo hicieron con coraje, ustedes ya demostraron que son unos guerreros y que nadie les pisa el poncho; quiero pedirles que carguen a los muertos hasta la hoyada profunda de la Loma Vieja, el lugar está muy lejos, pero no tenemos otra opción, por que tarde o temprano llegarán los familiares o amigos de los muertos y husmearán por la existencia de los que vinieron y murieron aquí.
"Macetudo", intervino y respondió:
--- Si, señor caporal, los muchachos respondieron y siempre lo hacen bien gracias a usted, que nos enseñó a pelear; ya que nuestros machetes los usábamos para cortar montes y madera; ahora mismo cargaremos a los muertos, como somos trece, lo haremos dos hombres por cadáver que irá sobre una manta amarrada a una tabla (que hacía a las veces de una camilla), el que no carga llevará agua en cántaros.
Pero, intervino el caporal, quien sonriendo, él estimaba a "Macetudo", que era muy empeñoso, pero le faltaba inteligencia y les dijo:
--- Muchachos, ustedes no tienen que cargar ningún peso, usarán los caballos de los jinetes muertos.
Pero, intervino "Orejas Grandes", y replicó:
--- Señor caporal, los caballos están heridos por nuestros machetes, que usted nos ordenó atacar a sus panzas.
Jacinto, recordó esa orden, pero no creía que quedaron en peligro los animales y les ordenó:
--- Muchachos, vayan con los mecheros, halen los caballos al patio y revisen si las heridas son profundas.
Los macheteros, halaron los caballos, los revisaron y efectivamente tenían heridas en las ancas, algunos en el pecho, pero ninguno fue herido en las patas, por lo que podían caminar tranquilamente.
Jacinto, les enseñó de como cargar un muerto atravesado en una silla de montar; ellos cargaron los seis muertos, que serán halados por dos hombres, uno adelante y el otro al costado, observando al muerto por si pueda caerse; los macheteros atravesaron lomas y faldas hasta que siendo las 06:00 horas del día, llegaron a la hoyada profunda.
Ellos fueron recibidos por una pestilencia casi insoportable que producía náuseas y parvadas de gallinazos posados sobre los árboles; era el proceso de descomposición de los cadáveres de los cuatro jinetes que murieron antes, y que sus secuaces no los enterraron, sólo los cubrieron con ramas de los árboles de la hoyada.
Entonces, Jacinto orientado por el declive del terreno cuesta abajo, él se apartó del grupo y bajando buscó un vado para entrar a la hoyada y si lo encontró a unos 300 metros hacia abajo, él regresó y ordenó:
--- Muchachos,  bajen los muertos de los caballos y al hombro los llevarán, abajo hay un vado para entrar a la hoyada.
Doce macheteros, se encargaron del trabajo, uno que sobraba se encargó de desensillar a los caballos, para que mordisquen pasto y beban agua, los macheteros entraron a la hoyada con los cadáveres y sus palanas, cavaron los hoyos (huecos), felizmente les tocó terreno suave sin piedras, con los hoyos a 50 centímetros de profundidad, tendieron a los cadáveres y los cubrieron con la tierra movida, cortaron ramas de los árboles y cubrieron las sepulturas para evitar que los depredadores escarben la tierra movida.
El trabajo de cavar las sepultura y enterrar a los muertos les demandó 5 horas; siendo las 13:00 horas del día, todo había terminado, regresaron donde dejaron al compañero cuidando los caballos, estando allí el caporal  les dijo:
--- Muchachos, estamos cansando y sin comer nada, sólo hemos bebido agua, regresar a la casa - hacienda, nos demandará toda la tarde, así que les propongo irnos al sector de Loma Vieja, que si estamos cerca y allí encontraremos comida, por lo menos quesos hay en abundancia.
Intervino, "Macetudo", quien no quería ir a ese sector y dijo: 
--- Señor caporal, usaremos los caballos y regresaremos a la casa - hacienda, nos turnaremos, ya que los animales necesitan curación para sus heridas y como si caminan, ya comieron bien y bebieron agua.
Jacinto, aceptó la sugerencia de "Macetudo", ensillaron los caballos y montaron seis hombres, los ocho restantes caminaron a pie, se fueron turnando en el camino, hasta que llegaron a la casa - hacienda a las 19:00 horas, la noche tomaba con fuerza la oscuridad.
Durante, 15 días, Jacinto ordenó vigilancia nocturna, por los tres sectores de llegada a la casa - hacienda; pero, no hubo mayores  novedades, él, si temía que los familiares o secuaces de los seis jinetes vengan por ellos, por que no regresaron al terruño.
Los caballos de los jinetes asaltantes no se podían tener por mucho tiempo más, eran evidencias que los ellos estuvieron por aquí, los animales fueron curados y pastaron en un potrero lleno de pasto que los recuperó totalmente, ya sanos, Jacinto ordenó ensillarlos y con sus aperos cabalgarlos hasta las afuera de Loma Chica y soltarlos para que troten a su lugar de origen.
Jacinto, pensaba que cualquier transeúnte podría apropiarse y allí terminaba la unión con el jinete que fue su dueño; creo que por primera vez, él tenía una idea errónea, por que en vez de un transeúnte, podría ser un familiar quien encuentre la acémila y seguir sus rastros desde donde llegó a ese lugar, y podría intentar venganza de quien soltó el caballo.
Tal vez, era sólo una conjetura, por que el caporal amaba a los caballos, ya que casi toda su vida siempre estuvo cabalgando y muchos caballos le salvaron la vida escapando de sus perseguidores.
Parece, que fue el último intento de los seis jinetes de querer apropiarse de los tesoros de la Hacienda "La Encalada Vieja", por que pasaron seis meses y no se presentaron nuevos asaltantes, es muy probable que se corrieron las voces entres bandoleros, que en la Hacienda "La Encalada Vieja", tenía un caporal que se hizo respetar matando a 10 bandoleros, y los cuatreros aterrados por que también murió un grupo de ellos arreando 40 reses por manos del caporal que los ubicó en pleno negocio con comerciantes.
Mientras tanto, en la hacienda "La Encalada Vieja", reinó de nuevo la paz y tranquilidad que siempre lo disfrutó, la producción ganadera aumentó, incluso se realizó el rodeo anual y se ejecutó una saca de 130 reses que fueron perneadas y compradas por comerciantes ecuatorianos, ingresando mucho dinero a las arcas de la hacienda.
Si hubo un grave problema familiar; Don Miguel enfermó de sus graves achaques del reumatismo que padecía, que tuvo que viajar hasta el Ecuador en busca de medicina y atención de curanderos...... 
Continuaremos..........................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 11 de septiembre de 2022

La Casa de la Loma tiene un Fantasma: Capítulo DCLXXVI.- Los jinetes bandoleros, que pretendían asaltar la casa - hacienda; ya se habían ubicado a unos 500 metros de la casa, ellos creían que esta vez sorprenderán y se apropiarán de los tesoros de la hacienda, pero Jacinto Pérez Maza y sus macheteros los estaban esperando...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; el caporal Jacinto Pérez Maza acompañado de los tres macheteros, lograron ubicar a los desconocidos jinetes, quienes eran bandoleros, que cuatro de ellos pretendieron asaltar la casa de la Hacienda "La Encalada Vieja", que fueron esperados y ultimados; sus cadáveres fueron recogidos, por lo que Jacinto y sus macheteros los siguieron por los rastros y lograron la ubicación en la hoyada profunda; pero, no se conoce cuántos son ellos, y muy seguro que los estaban observando desde adentro, por lo que el caporal decidió no ingresar a la hoyada y regresar a la casa - hacienda..  ..sigamos la historia......


Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. 
Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.

Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

Jacinto Pérez Maza, era un temible bandolero y no conocía el miedo, pero también calculaba muy bien sus fuerzas y poder, él se batió con muchos rivales y siempre salió airoso en todos los desafíos, que le permitió acumular mucha experiencia, ya que cada pelea era diferente a la anterior, y en base a estos detalles, esta vez decidió no ingresar a la hoyada profunda, sabiendo con certeza que allí estaban los bandoleros; según su raciocinio, no se podía ingresar, por que seguro desde adentro los estaban observando y les tenderían una trampa, tampoco se podía precisar, cuántos individuos eran, ni siquiera existía el elemento sorpresa que es primordial en todo ataque y contra la voluntad de su macheteros no atacó y regresaron a la casa - hacienda.
Pues, cuanta razón tuvo Jacinto Pérez Maza, por que efectivamente un asaltante que estaba en el interior de la hoyada profunda los descubrió y siguió sus movimientos, y como estaban al otro lado, éste calculó que no eran los que los perseguían, Jacinto y sus macheteros nunca detectaron a éste vigilante; en cambio éste, sospechando que los desconocidos podrían ingresar, abandonó su sitio de observación y caminó más al interior para dar cuenta a sus secuaces; sobre la presencia de cuatro individuos caminantes a pie (Jacinto y sus tres macheteros).
En aquellos momentos el caporal y sus macheteros también abandonaron su ubicación y subieron hasta el portillo por donde habían salido de la hoyada y alcanzaron el otro lado y tomando las precauciones de que no eran seguidos, emprendieron el retorno a la casa - hacienda.
Mientras tanto, los que estaban en el interior de la hoyada, alertados de la presencia de caminantes que estaban fuera de la hoyada, ellos desenvainaron los machetes y salieron para hacer frente a los desconocidos, pero, al llegar al lugar donde fueron observados no encontraron a nadie, ellos hicieron un rastreo, pero no encontraron huellas; por lo que los atacantes regresaron al interior de la hoyada, dejando un vigía para que los alerte, si alguien más caminaba por allí o los mismos caminantes que habían sido vistos antes.
El número de ellos era efectivamente cuatro más, de los cuales tres estaban enterrando a sus muertos, que más que entierro estaban cubriéndolos con ramas que cortaban de los abundantes árboles, para evitar que estos cadáveres sean devorados por la fieras salvajes que eran abundantes en la hoyada.
Después de cubrir los cadáveres, hicieron una reunión, para organizarse y pensaron en la venganza, con un nuevo asalto de la casa - hacienda, y que les tomará un cierto tiempo, ellos cavilaron que si atacaban de inmediato, los defensores de la casa - hacienda los estarían esperando y serían hombres muertos igual que sus compañeros que acababan de enterrar.
Ellos, usando la razón regresaron a su lejano pueblo y desde allí planear un nuevo asalto a la casa - hacienda, tomándose un tiempo y poder sorprender.
Por otro lado, Jacinto Pérez Maza, esta vez muy confiado (habían transcurrido 15 días), calculando la lejanía donde encontraron a los asaltantes, él tomó la decisión de volver a la normalidad en la hacienda; todos los pastores y macheteros regresaron a sus puestos de trabajo, ya que era necesario lograr la paz y tranquilidad en la marcha de la hacienda.
Pero, por primera vez Jacinto, estaba muy lejos de la verdad y bajando la guardia, por que a la siguiente semana que llegó sin novedades, que el caporal creyó que tenía la razón; fue "Macetudo", quien había sido enviado al domino del tercer sector que comúnmente se le llamaba "Loma chica", por que la orografía del terreno tenía la forma de una loma trunca por la mitad; el machetero se hizo tarde y siendo aproximadamente las 18:00 horas (hora de la oración), él pudo ver en la loma siguiente las siluetas de un grupo de jinetes que avanzaban hacia donde él estaba observando.
"Macetudo", montó su caballo y emprendió el retorno a la casa - hacienda, que le demandó un tiempo de más de una hora por la lejanía del lugar, llegó en plena noche oscura y al estar en el patio, gritó:
--- Caporal ¿Dónde está usted?
Jacinto, que estaba en la sala conversando con el hacendado y su hija, al escuchar al apurado machetero, salió y se encontró con "Macetudo" y éste le dijo:
--- Señor caporal estuve antes del anochecer en Loma chica, y pude notar las sombras de hombres (siluetas), que eran varios y que vienen para acá.
La bulla del asustado machetero, llegó a la sala y salieron el hacendado acompañado de su hija con mechón de luz en mano, y fue la hija quien al ver al machetero, le preguntó:
--- Machetero, ¿Por qué estás asustado?
Intervino Jacinto, ya que el otro no podía contestar y dijo:
--- Señorita Melania, el machetero acaba de informar que vienen un grupo de jinetes desconocidos y los ubicó en Loma chica.
Intervino el hacendado don Miguel Valverde Torres y le preguntó al machetero:
--- Hombre, estuviste trabajando en Loma chica y recién al anochecer viste a los desconocidos, sin saber si son asaltantes, tal vez fueron caminantes, ya que por allí pasa el camino real, creo que no podrían ser gente de peligro.
Pero, Jacinto Pérez Maza, pensaba totalmente diferente y si creían en la respuesta de la venganza, y no le parecía que sean transeúntes los que fueron vistos por "Macetudo", que calculando el tiempo que los vio, el asalto sería para la media noche y dijo:
--- Señor Valverde, tenemos que prepararnos, no creo en los transeúntes al anochecer; ellos calcularon bien su tiempo y posiblemente ya están cerca; en estos momentos iré a las chozas de los macheteros para traerlos, estoy seguro que esta noche tendremos visita no deseada, que no será precisamente de amigos, sino de contrarios (enemigos).
Jacinto, ordenó apagar los mechones de la luz, para evitar ser observados por los asaltantes que seguramente ya los estaban vigilando desde cierta distancia, él se unió al machetero "Macetudo" y le dijo:
--- "Macetudo", desensilla tu caballo, guarda los aperos y lo llevamos al pasto, como que notificamos (avisamos) a los demás macheteros que tienen que acompañarnos a la casa - hacienda.
Jacinto y "Macetudo" halando su caballo, se fueron hasta donde descansaban el resto de macheteros, caminaron a tientas por la oscuridad de la noche, para evitar ser detectados por los posibles asaltantes.
Pues, ahora vamos al grupo de los jinetes que fueron detectados por "Macetudo", efectivamente era un grupo de seis jinetes, que se habían preparado para asaltar la casa de la Hacienda "La Encalada Vieja", cuatro de ellos eran familiares directos de los jinetes que murieron en el primer intento del asalto, por lo que eran gente peligrosa llena de odio y rencor que venían a vengar a sus secuaces caídos.
Según sus planes, ellos estaban completamente seguros, que darán la sorpresa a la media noche asaltando a la casa - hacienda; después de varios días que sucedió el primer hecho y que esta vez, si lograrán el éxito, por que encontrarían a los defensores con la guardia baja; que efectivamente estaba sucediendo así, ya que si "Macetudo" no los detecta, ellos habrán asaltado sorpresivamente que si es la clave del éxito en estas actividades ilícitas.
Pero, una vez más, la hacienda "La Encalada Vieja" estaba con suerte y los planes de estos facinerosos serán derrotados, por que los defensores de la casa, los estaban esperando y aún más, ya Jacinto previó, que esta vez el ataque será por el patio frontal. 
Volviendo a la historia, Jacinto Pérez Maza y "Macetudo", llegaron a las chozas donde descansaban los macheteros, ya algunos se habían acostado, los reunieron formando un círculo, el caporal en voz baja les dijo:
--- Muchachos, vienen en un grupo unos jinetes, no sabemos cuántos son, pero que si intentarán asaltar la casa - hacienda; si estoy seguro que sean parte de los que lo intentaron y que ustedes los enfrentaron; ahora haremos lo mismo, con la diferencia que esta vez probablemente nos asaltarán por el patio frontal, ya que está en dirección al sector de Loma chica.
Jacinto y los trece macheteros, ya completamente armados con machetes, puñales y hachas, vinieron a la casa - hacienda y cuando llegaron el caporal los distribuyó, tomando el mando "Macetudo" con seis hombres que defenderán el patio frontal, "Orejas grandes" tomará el mando del lado derecho con cuatro hombres y "Cabeza chica" sólo vigilará la parte trasera de al casa.
En el bando de los asaltantes, ellos que se aproximaron con galope lento, caminando se posesionaron detrás de una pequeña loma que quedaba a unos 500 metros del patio de la casa - hacienda, ellos estaban tan confiados que no encontraron respuesta en ningún lugar, que no habían sido detectados, que se apearon de sus caballos y se tumbaron al suelo para observar a la casa - hacienda y no detentaron ningún movimiento, ni tampoco había luz en la casa, ellos se sobaban las manos para apropiarse de los caudales de la hacienda, y el que hacía de jefe, les dijo:
--- Muchachos, hoy dejaremos de ser pobres, por que nos levantaremos todos los caudales de la hacienda y vengaremos la muerte de nuestros compañeros, ellos no saben de nuestra presencia, será una sorpresa total, nuestro asalto será todos montados y gritaremos todos al mismo tiempo que esto es un asalto, con nuestros machetes desenvainados iremos directo a la puerta grande y la tumbaremos y listo.
En la casa - hacienda, Jacinto dispuso que los hombres que defenderán el patio frontal, tomarán el sendero de entrada que ligeramente forma un callejón tres por lado tumbados en el suelo, igual dispuso que todas las puertas sean cerradas y la puerta grande de la sala atrancada desde adentro protegiendo al hacendado y su hija.......
Continuaremos....................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 4 de septiembre de 2022

La Casa de la Loma tiene un Fantasma: Capítulo DCLXXV.- Jacinto Pérez Maza, y sus macheteros rastreando los pasos descubrieron que los desconocidos jinetes se quedaron en una hoyada profunda....

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; el caporal Jacinto Pérez Maza, junto con los pastores macheteros, hicieron frente a un grupo de cuatro jinetes bandoleros montados en caballos, quienes pretendieron asaltar la casa de la hacienda "La Encalada Vieja"; Jacinto Pérez Maza, después de ultimar a los asaltantes, los abandonaron y fueron a dar cuenta al hacendado Miguel Valverde Torres y cuando estuvieron en plena información, se escuchó el tropel de jinetes que huían llevándose a los cuatro cadáveres, lo que si llamó la atención de la rapidez de como actuaron, y Jacinto, pensó que ellos mismos estuvieron expuestos a un peligroso nuevo intento de asalto; Jacinto anticipo que habría una respuesta de los asaltantes y los esperaron durante el resto de la noche, hasta la madrugada, que nadie llegó... ..sigamos la historia..............

Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. 
Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.

Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

Jacinto Pérez Maza, se encontraba perplejo de la capacidad de movilización de los desconocidos jinetes que se comprobó que eran bandoleros,  su número de individuos era desconocido, pero si eran más de cuatro; quienes al recoger a sus compañeros muertos, les generó sentimientos de venganza; esa posible respuesta le preocupó a Jacinto y lo esperaba que suceda; pero, ellos no llegaron, seguramente estarían organizándose para un nuevo ataque, nadie sabe cuando sucederá...
Volviendo a la historia, Jacinto Pérez Maza, y sus macheteros amanecieron en sus puestos y no llegó la esperaba respuesta de los secuaces de los jinetes muertos, que si fueron recogidos con rapidez extraordinaria, que se suponía que regresarían para atacar clamando venganza; así era, la rutina en aquellos tiempos, cuando alguien era asesinado, los deudos no iban a las autoridades a denunciar a los culpables, sino que ellos mismos planeaban la venganza que podría ejecutarse en las primeras horas después del hecho, o también a largo plazo de días, semanas o años, sólo se buscaba la ocasión propicia.
Jacinto Pérez Maza, como un bandolero que lo fue, sabía perfectamente como actuaban los asaltantes, por lo que ordenó a los macheteros continuar en la casa - hacienda, ya que para él, la defensa era más urgente que ejecutar las tareas ordinarias que cumplía cada trabajador en el campo.
Jacinto Pérez Maza, con la preocupación de la posible venganza de los jinetes desconocidos; él conversó con la hija del hacendado señorita Melania Valverde Torres, y le dijo:
--- Señorita Melania, su hacienda ha sido elegida por los asaltantes y tenemos que hacerles frente, es una pelea donde ellos o nosotros ganaremos la disputa; yo si pensaba que ellos eran más de tres y los otros esperaban en un lugar distante, manteniéndose a la expectativa para facilitar la huida si era necesaria, como los cuatro asaltantes murieron, ellos nos estaban observando, y cuando se dieron cuenta que abandonamos a los cadáveres, ellos vinieron y los recogieron con suma rapidez, por lo que tenemos que cuidarnos para no ser víctimas fáciles a estos ágiles asaltantes.
Jacinto, hizo una pausa y agregó:
--- Ellos no se lanzaron al ataque, al observar que sus secuaces fueron derrotados, por lo que nos respetaron y ya no querían ser los próximos muertos, si me llama la atención la agilidad en levantar a los muertos, son gente muy peligrosa, por lo que estamos obligados a esperarlos por días o semanas: ¿Quién lo sabe?, y estoy seguro que nos atacarán.
Melania, asombrada por la capacidad de defensa que exhibía Jacinto y su raciocinio de como pensarán los desconocidos asaltantes, le preguntó:
--- Caporal, ¿Cuántos hombres crees que nos atacarán de nuevo?
Jacinto, no tenía una respuesta certera, por que todo era desconocido, si se podría suponer que habían unos cuatro más; ya que su propia experiencia le decía que una banda de asaltantes nunca sobrepasaba a los seis individuos, y esta banda podría ser la excepción compuesta de ocho miembros, ¿Cómo saberlo?, le respondió:
--- No lo sabemos señorita.
Pero, Melania cada vez muy preocupada, le volvió a preguntar:
--- Caporal, ¿Qué vamos hacer?
Jacinto, demostrando fortaleza corporal para infundir confianza a la hija del hacendado, le respondió:
--- Señorita Melania, vamos hacer un rastreo, aprovechando el goteo de la sangre de los muertos y también tomaremos medida de los rastros que dejaron los caballos, que estando cargados pisan más fuerte, por lo que los tres jinetes macheteros y yo nos vamos por ellos, aprovechando la luz del día, no llevaremos caballos, caminaremos a pie rastreando los pasos.
Melania, más tranquila, le dijo:
--- Muy bien caporal, ordenaré a las cocineras que les sirvan un buen desayuno y una talega de fiambre para cada cual y te deseo las mejores suertes, eres un hombre fuerte y no tienes miedo, te admiro caporal, nuestra hacienda está en tus manos.
Jacinto, se sintió halagado por recibir expresiones afectuosas de reconocimiento a su capacidad y también le cayó en gracia la manera como se expresó la hija del hacendado que le removió el corazón.
Jacinto y los tres macheteros salieron, tomando el lado derecho de la casa - hacienda que fue elegido por los asaltantes que coincidía con pampas y lomas sin árboles, había mucha visibilidad, ellos tomaron las muestras de los rastros de los caballos y los siguieron por espacio de tres horas hasta que llegaron a una hoyada profunda fuera de la propiedad de la hacienda.
Jacinto y sus hombres, antes de entrar a la hoyada, hicieron un paro, suponiendo que ingresar a la hoyada les podrían tender una trampa, por lo que desviaron su ruta y entraron por encima de la corriente de agua que estaba cristalina, ellos bebieron mucha agua y salieron al otro lado y como estaba lleno de arbustos, ellos bajaron al camino que salía de la hoyada y no encontraron a nadie, ni tampoco los rastros de los caballos, ni las gotas de sangre, lo que les indicó que los asaltantes estaban en la hoyada y seguramente enterrarán a sus muertos en ese lugar y por la noche podrían intentar asaltar la casa - hacienda, era una presunción.
Muchas ideas y conjeturas pasaban por la cabeza del caporal, quien tenía el compromiso de defender la hacienda en su conjunto, y que gracias a su experiencia hasta ahora todo ha sido exitoso; pero, siempre existen imponderables que escapan al raciocinio humano, que podrían ser una ventaja para el contrario(enemigo) en perjuicio del defensor.
Tanta era la incertidumbre, que el caporal, y sus macheteros no podrían ingresar a la hoyada y dar cuenta contra los asaltantes por que serían derrotados, ya que la posición favorecía a los asaltantes, por lo que el caporal Jacinto hizo un círculo con sus macheteros y en voz baja les dijo:
--- Muchachos, tenemos suerte de estar vivos y conocer que los asaltantes están al alcance de nuestra manos; pero, al mismo tiempo no podremos atacarlos, que si lo intentáramos seríamos nosotros los muertos, así es este juego entre el asaltante y el defensor.
Entonces, uno de los macheteros conocido como el "Macetudo", le preguntó:
--- Señor Caporal, usted ha demostrado que piensa como ellos y les hemos ganado, pero ahora, ¿Qué haremos con ellos?
El caporal, esperaba una pregunta parecida y le respondió:
--- "Macetudo", eres un buen pensador, pero te aclaro que yo no pienso como los asaltantes, sino que aplico el sentido común de como sucederán los hechos y atendiendo a tu pregunta, si pienso que haremos algo, pues, vamos a regresar hasta el portillo que hicimos en la hoyada, la cruzaremos de nuevo y regresaremos a la casa - hacienda, no hay otra solución.
Pero, el otro machetero "Orejas grandes", le replicó:
--- Señor caporal, usted parece que tiene miedo a los asaltantes, por que creo que es un error regresar a la casa - hacienda, si tenemos al alcance de nuestras manos a los bandoleros.
Jacinto, sonriendo y admirando a la vez el coraje y decisión guerrera de los macheteros, le contestó:
--- "Orejas grandes", eres muy ágil pensando, pero nunca se te ocurrió razonar que dentro de la hoyada hayan diez hombres armados, que nos destrozarían si ingresáramos y no tenemos el elemento sorpresa, es muy fácil para ellos tendernos una trampa, donde moriremos todos; ustedes ya lo saben que la defensa y el ataque se miden en fuerzas y poder que es primordial para ganar o perder; en este caso,  apenas somos cuatro hombres armados con machetes y ellos no lo sabemos de que armas disponen y lo que es peor, en este momento nos están observando, ellos tienen todas las ventajas para iniciar la pelea y vencernos......
Continuaremos.........................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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