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sábado, 5 de febrero de 2022

La Historia del Agente Justiciero Genochi : Capítulo IX.- Gelasio Nonajulca Chinchay; logra compromiso del Director de la Escuela de Policías, que será admitido al cumplir con todos los requisitos con el apoyo de su tutor...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con La Historia del Agente Justiciero Genochi; Gelasio Nonajulca Chinchay - Genochi,  al escuchar que su tío Antenor Chinchay Quispe, le permitirá seguir su carrera como policía, quien al tener el ofrecimiento del comandante Alipio Huamán Quispe, que le ofreció ayudar para que ingrese a la Escuela de Policías, que estaba ubicada en Lima; fue el mejor regalo de su vida, cuya aspiración ser policía, para desde adentro hacer justicia contra los delincuentes que asesinaron a sus padres; al siguiente día, el comandante Huamán llamó por larga distancia al Director de la Escuela que era el coronel Antonio Paredes Juarez, quien al recibir la llamada, le ofreció todo el apoyo y señaló los requisitos que necesariamente tenía que cumplir el postulante Genochi; él llegó a la comandancia, justo cuando conversaban los oficiales sobre su ingreso............. sigamos la historia.................

Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Los antiguos amigos y promoción, eran el comandante Alipio Huamán Quispe y el coronel Antonio Paredes Juarez ahora Director de la Escuela de Policías; después de recibir la información sobre los requisitos que debía cumplir el joven postulante Gelasio Nonajulca Chinchay - Genochi, el comandante se despidió del coronel, pero este último le dijo:
--- Alipio, no te despidas tan rápido, creo que te estoy escuchando, después de por lo menos unos 18 años o algo más, y te quieres ir; pues, sigamos charlando, dime: ¿Qué hay de la gente de la Promoción?
El comandante Alipio, le contestó:
--- En realidad, sé muy poco, por que aquí en Piura, soy el único de la Promoción; sin embargo, tengo el dato que todos siguen vivos y con altos cargos; según el boletín policial que pude leer, no sé si recuerdas al "loco" Oscar, quien era muy inteligente, según parece ascenderá a General, nos sacó mucha ventaja; pero, no converso ni tengo comunicación con ninguno de ellos.
El coronel Paredes, escuchó atentamente lo que le informó el comandante Alipio, que él también lo sabía, era grato recordar que ninguno de la Promoción se quedó rezagado y le preguntó:
--- Alipio ¿Qué haces en la Comandancia de Piura?
el comandante Huamán, le contestó:
--- Yo estuve en varias Jefaturas, hasta que llegué a Piura, y me encomendaron la Oficina de Archivos de Criminales que no fueron aprehendidos por falta de pruebas, un trabajo que quiero sacar a la luz; pero, hay impedimentos legales que me atan las manos y no puedo hacer mucho.
Entonces, el coronel Antonio, le contestó:
--- Alipio, pues si puedes hacer mucho, acaba de publicarse una ley, que se denomina en "jerga policial" : Descifrar criminales, que necesariamente con apoyo legal que también ya existe, no sé, si en Piura ya hay abogados asimilados, y se puede llegar al criminal, que si lo logras capturar algún delincuente que pasea por las calles, serán bonos para ascenso rápido; creo que tienes la llave para tu próximo ascenso al cargo inmediato superior....
El coronel Paredes Juarez, hizo una pausa y agregó:
--- Alipio, investiga un caso criminal que haya sonado y no sé capturó al criminal por falta de pruebas y si tu lo logras probándoles los antecedentes del delito y es admitido por la  Justicia Civil, ten por seguro que pronto ascenderás a Coronel.
Cuando los Oficiales Policiacos estaban en plena conversación, llegó Genochi a la comandancia y se hizo presente a la Oficina, justo conversaba el comandante Alipio y dijo:
--- Antonio acaba de llegar a mi oficina el joven postulante, quien se llama Gelasio Nonajulca Chinchay, natural de Chilcapampa, que es mi tierra de nacimiento, voy a preguntarle si puede cumplir los requisitos, te vuelvo a llamar....
El coronel Antonio, que se caracterizaba por servir a todos los miembros de la Promoción, le contestó:
--- Alipio, no cortes el teléfono, pregunta al joven sobre los requisitos que yo esperaré...
El comandante Alipio, respondió al saludo de Genochi y le preguntó:
--- Jovencito, estoy conversando con el Director de la Escuela de Policías de Lima y me indicó los requisitos que son: Tener autorización del tutor, pagar los uniformes y un depósito de garantía ¿Crees que tu tío te autorizará?
Genochi, quien mostraba un semblante sonriente, le contestó:
--- Si comandante Huamán, mi tío Antenor me envió, para averiguar los requisitos y se compromete a pagar todos los gastos que sean necesarios para lograr mi ingreso; es más él mismo vendrá a esta comandancia a firmar todos los documentos que ayuden para viajar a Lima, para la fecha de la selección, ya que deseo ser un guardián policial al servicio del pueblo.
El coronel Antonio Paredes Juarez, que se caracterizaba por tener un oído muy fino y escuchaba cualquier sonido que otros no captaban; él escuchó al joven postulante y se dijo así mismo: "Éste joven será un buen policía y lo tendré en mi escuela de todas maneras.."
Justo, levantó  el auricular el comandante Alipio y llamando al Coronel Antonio y le dijo:
--- Antonio, el joven vino preparado, no sólo tendrá la autorización del tutor, sino que éste afrontará los gastos para los enseres del joven y que depositará la garantía que exige la institución.
El coronel Antonio con una sonrisa,  le contestó:
--- Alipio, dile a ese joven que de todas maneras lo tendré en la escuela y llamaré la fecha asignada para la selección, mero trámite burocrático, y será a más tardar en unos 15 días; bueno fue un placer conversar contigo, yo te llamaré con la fecha para que el joven viaje, un abrazo a la distancia.
El comandante contestó la despedida de su amigo y al colgar el auricular, se dirigió a Genochi y le dijo:
--- Gelasio, estás caminando con el pie derecho adelante; pues, tienes una suerte increíble; el Director de la escuela de Policías es mi Promoción y me ofreció todo su apoyo, me dejas el teléfono de tu casa para llamarte y notificarte cuando debes viajar a Lima; si logras el ingreso (que ya está asegurado) y poder comunicarme con tu tutor, para que deposite los gastos de indumentaria y el depósito de garantía, estando adentro estudiarás por 03 años, es todo puedes regresar a tu casa.
Genochi, feliz escuchando que uno de sus sueños de lograr ser un policía, estaba al alcance de su mano, agradeció las atenciones del comandante Alipio Huamán Quispe y se retiró a su domicilio.
Ese mismo día, viajó a Chilcapampa el teniente Rafael López Orozco, quien como un pasajero más iba arriba del camión que cargaba pasajeros y cargas; en aquellos tiempos no había buses o transporte exclusivo de pasajeros, el teniente aprovechó para hacer amistad con los pasajeros y vaya que logró en tratar de dialogar con ellos, que pura coincidencia todos los demás pasajeros eran solamente del Barrio Bajo de Chilcapampa, y todos ellos habían sido afectados por las fechorías de los delincuentes quienes provistos con armas blancas: chavetas, puñaletas, puñales, navajas y dagas asaltaban a las viviendas por las noches.
Los delincuentes, si eran descubiertos amenazaban con matarlos sino les entregaban el dinero guardado y les advertían que si alguien los denuncia a la Policía, los matarían a ellos y sus parientes cercanos, por ese temor de ser asesinados los afectados nunca denunciaban los robos y asaltos, y como ellos tenían poca fe a la policía, aceptaban la extorsión de los delincuentes.
El teniente Rafael López Orozco, les indicó que él, si iba hacer justicia y que protegería al morador afectado si hace la denuncia señalando al culpable.
Uno de los viajeros intervino y dijo:
--- Señor Policía, nosotros no creemos en su apoyo, sabe ¿Por qué?, por que en el Barrio Bajo, el delincuente que se hace llamar "Mano Siniestra", siempre fue capturado por el Sargento y él lo remitía a Piura, hasta por tres veces lo hizo, por las mismas regresó libre y amenazó al Sargento con matarlo si lo capturaba una vez más, el policía de miedo nunca más lo hizo, y cuando nos acercábamos a denunciarlo, el Sargento no aceptaba nuestra denuncia, sino firmábamos con puño y letra, pero nadie lo hizo hasta ahora, por el temor a las represalias.
El teniente Paredes escuchando al morador, le contestó:
--- Amigo, ahora nosotros somos 09 miembros y le prometo que haremos justicia, aún si ustedes no quieren señalar al criminal, si conocemos el asalto, por nuestra cuenta haremos la investigación y si hallamos las evidencias, capturaremos al criminal, así no haya llegado la denuncia.
Otro de los pasajeros, intervino y dijo:
--- El hijo del "Mano Siniestra", que se llama Bonifacio, de apodo le dicen "Oreja Mocha", se ha vuelto peor que su padre, asalta y fuerza a las mujeres y ellas de vergüenza no lo acusan; antes de viajar me enteré que el "Oreja Mocha" había forzado (violado) a una señora viuda, que vive sola desde que murió su esposo; él con otros de su banda ingresaron a su vivienda y todos la forzaron a la pobre viuda.
El teniente López, que desconocía este crimen, les preguntó:
--- Dígame señor ¿Cómo se llama esa señora que violada?
El pasajero le contestó:
--- Nosotros la conocemos como doña Julia, que se dedica a lavar la ropa de la gente, pero no sé su apellido.
Al teniente López, le dolió en el alma, escuchar que una humilde lavandera había sido mancillada en su honor por un avezado delincuente....................
Continuaremos............................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

La Historia del Agente Justiciero Genochi: Capítulo VIII.- Genochi; sin saberlo, ya el comandante Alipio Huamán Quispe, telefoneó al Director de la Escuela de Policías, para lograr su ingreso y por su puesto hay requisitos que cumplir.......

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con La Historia del Agente Justiciero Genochi; aquel día llegaron 02 oficiales policiacos a la platería propiedad de don Antenor Chinchay Quispe, donde trabajaban como empleados sus sobrinos: Etelvina, Elida y Gelasio, quienes atendieron la presencia de los oficiales, entre los que estaban el comandante Alipio Huamán Quispe, quien es nativo de Chilcapampa y el teniente Rafael López Orozco, asignado a la Jefatura Policial de Chiclcapampa; ellos entraron, por pura casualidad a la joyería, fue el teniente quien le pareció familiar el nombre y apellidos del dueño y en base a ese dato, se entabló la conversación donde el joven Genochi, quien había terminado la educación secundaria y estudió por correspondencia en una Escuela de detectives Privados, para poder entregar a la justicia a los asesinos de sus padres; el comandante captó el potencial de policía del joven Genochi y le ofreció su apoyo para que ingrese a la escuela de policías................ sigamos la historia..................

Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Don Antenor Chinchay Quispe, dueño de la platería, se puso nervioso que sus sobrinos hayan conversado con Oficiales de la Policía y cuando ellos abandonaron el establecimiento, les preguntó:
--- Sobrinos ¿Qué investigan esos policías?
Intervino, Etelvina quien le contestó:
--- Nada tío, ellos llegaron como clientes y preguntaron por el valor de algunas joyas, y al más joven le pareció muy familiar su nombre y apellidos, nos preguntó y le contestamos que usted nos recogió, después que murieron nuestros padres.
Antenor, se tranquilizó y como sabía que Gelasio había estudiado por correspondencia asuntos policiales, se dirigió a él y le preguntó:
--- Genochi, seguro que los policías te ofrecieron seguir esa carrera, que es la profesión más peligrosa y que siempre estarás subordinado a un oficial superior que te obliga que le lustres sus botas, no creo que sea lo que escojas para tu vida.
Genochi, sintió cierto resentimiento por lo expresado por su tío Antenor, quien los crío y educó y siendo hermano de su madre; ya era tiempo de independizarse; sin embargo, en aquellos tiempos, los hijos dejaban el apoyo paternal a los 21 años de edad, que si había excepciones por estudios o trabajo, le contestó:
--- Tío Antucho (Antenor), nosotros le estamos agradecidos que nos haya criado, pero yo si pienso seguir la carrera de policía, que me permita hacer justicia por la muerte de mis padres, yo conozco al asesino no en persona; por que usted nunca hizo nada por meter a la cárcel a los criminales, no lo estoy culpando, sino que alguien debe hacer justicia y ese soy yo; y mañana iré a Piura a la Comandancia, para averiguar el ingreso a la Escuela de Policías.
Antenor, sintió que el mundo se venía encima, ya que él hizo fortuna gracias a la venta de las propiedades de los padres de Genochi, le contestó:
--- Genochi, tu y tus hermanas son unos hijos más en mi familia y tengo la potestad de negar que abandones la casa, si aún no has cumplido los 21 años de edad, y como no me gusta la carrera de policía para ti, no saldrás mañana, ni nunca, olvida la visita de esos policías, por la muerte de tus padres es un asunto que la justicia ya lo olvidó.
Genochi, aumentó su resentimiento contra su tío y decidió no contestar y como entraron clientes se dedicó atenderlos y con éxito por que compraron una gran cantidad de joyas; el dueño ingresó al interior de la casa, sin saber que su esposa detrás de la puerta escuchó la conversación con sus sobrinos y al verlo le dijo:
--- Antucho, eres un estúpido, tu no puedes truncar las aspiraciones de Genochi, él quiere ser un policía y lo será quieras o no, ya los oficiales le ofrecieron apoyo; si te niegas el muchacho te investigará a ti, la razón de tu negativa y puede llegar a saber que tu te apropiaste de los bienes de sus padres, y que lo educaste no fue gratis, sino estaban recibiendo lo que heredaron de sus padres, te aconsejo que reconozcas tu error y permitas que vaya a Piura y además pagarás todos los gastos que demande esa escuela, no olvides y recuerda que esta joyería fue montada con el dinero de ellos, que en principio hasta a mi me lo ocultaste ¿O ya lo olvidaste?
Como bien dice el refrán: "Detrás de un hombre, hay una mujer que te ayuda o te destruye..." Parece que la señora le aconsejó lo correcto, que Antenor recordó que salió de ser un artesano de una platería de mala muerte y montó lo que ahora disfruta; él recapacitó y salió al local comercial y como ya era hora del almuerzo, al ver a sus tres sobrinos un poco tristes, les dijo:
--- Sobrinos, ya cerraremos la joyería no hay clientes y nos vamos almorzar, pero no acá, sino a una picantería, tengo ganas de comer un seviche de caballa.
Los jóvenes se miraron entre ellos, se sonrieron  y obedecieron, justo que cerraban llegaron lo tres hijos de Antenor quienes estudiaban en colegios privados en Piura y todos adentro, cerraron y atrancaron la puerta desde el interior y salieron junto con la señora de Antenor por la puerta de salida de la casa y se encaminaron a la picantería que quedaba a unos pasos, ellos entraron y pidieron una mesa para ellos solos que eran 08 miembros.
Después de pedir los platillos, la picantería les adelantó un poto de chicha fermentada y un pocillo sin fermentar que era un clarito para los jóvenes; les sirvieron los platos y comenzaron a comer y a mitad del almuerzo, habló Antenor y dijo:
--- Familia, estamos celebrando un acontecimiento familiar, pues vamos a tener un policía en la familia, se trata de Genochi, quien temprano me anunció sus aspiraciones, yo me negué en principio, pero corregí mi error y te apoyaré en todos los gastos que demande la escuela, es tu decisión y la respeto, mañana irás a la Comandancia y averiguas todos los requisitos.
Antenor, brindó un poto de chicha de jora y lo mismo hicieron los presentes, reinó la alegría para el joven Genochi, todos continuaron almorzando y finalizado todos regresaron a la casa, se tomaron un descanso hasta abrir de nuevo la tienda.
Mientras tanto los Oficiales Policiacos de regreso a la Comandancia, si les llamó la atención el comportamiento poco amigable del sueño de la platería, pero olvidaron el asunto y al llegar pasaron a la sala de conferencias para escuchar la exposición de los oficiales franceses, que efectivamente se prolongó por más de 03 horas y como era tan importante nadie mostró cansancio, que al final fueron aplaudidos los expositores.
Al día siguiente, el teniente Rafael López Orozco, se embarcó en un camión lleno de pasajero y carga rumbo a Chilcapampa, para él no hubo privilegios, subió arriba junto a los otros pasajeros, que si le convenía para hacer amistad y lograr el apoyo del pueblo.
Por otro lado el comandante Alipio Huamán Quispe, se había tomado en serio el apoyo que le ofreció a Genochi, al entrar a su despacho llamó por larga distancia a Lima, y preguntó por el oficial a cargo de la dirección de la Escuela de Policías y le contestaron que estaba a cargo del coronel Antonio Paredes Juarez, quien era su compañero de promoción, que ya había ascendido un grado superior a él, ellos hicieron buena amistad mientras eran cadetes y se hicieron la promesa de ayudarse mutuamente en todo cuanto necesiten en el desarrollo de sus cargos policiales; que por razón de cargo y asignaciones de la superioridad fueron desplazados a diferentes regiones y nunca juntos.
El comandante Huamán, agradeció la información y colgó el auricular y consultó con su agenda los teléfonos fijos de la escuela de policías y al encontrarlos marcó el primer número, levantó el auricular y esperó la respuesta, el teléfono timbró por varias veces, hasta que alguien levantó el auricular y contestó:
--- Aló ¿Quién llama?
El comandante Huamán , le contestó:
--- Estoy buscando al Coronel Antonio Paredes Juarez, de parte del comandante Alipio Huamán Quispe.
La sorpresiva llamada telefónica causó emoción al viejo amigo Antonio, quien contestó así:
--- Que grata sorpresa escucharte amigo Alipio, hace años que no sabía donde estabas y dime a que se debe tanta alegría para mi persona, hasta te había olvidado, disculpa la franqueza, que ya no bebo mis chilcanos en el bar de la Plaza San Martín... jajajajajaja....
Alipio, también se emocionó al escuchar a su antiguo condiscípulo y promoción, le contestó:
--- Mi coronel, el más feliz soy yo, saber que usted ha ascendido y tiene la gran responsabilidad de preparar policías que tanto necesita la población por el aumento del crimen.....
Pero, fue interrumpido por el coronel Paredes, quien le replicó:
--- Alipio, siempre seré Antonio, olvida el cargo jerárquico, nosotros hemos sido amigos y lo seremos siempre y dime ¿Para qué soy bueno?
El comandante Huamán recordando el juramento que se hicieron como promoción, le contestó:
--- Antonio, como eres el director de la escuela de Policías, quisiera si puedes ayudarme para que ingrese un joven que es mi  paisano y creo que tiene capacidad vocacional y aspiración para ser policía, ya terminó su educación secundaria, incluso me manifestó que terminó un curso de la competencia es una escuela de agentes privados; él se siente todo un policía, quiero que no se trunque el derecho de este joven aspirante.
El coronel Antonio Paredes Juarez, le contestó:
--- Mi querido amigo Alipio, me basta que conozcas al joven aspirante es suficiente para mi, por lo que escuché, él tiene vocación y vale la pena tenerlo en nuestras filas, pero dime ¿Qué edad tiene el joven?
El comandante Huamán, feliz al escuchar la respuesta afirmativa  de su amigo, pero él no sabía la edad exacta y le contestó:
--- Creo que el joven tiene 18 años de edad.
El coronel Paredes, le contestó:
--- Aún está bajo de potestad paternal, tiene que tener una autorización del padre o tutor ante el notario o juez de paz, que el padre lo envía a la escuela bajo su responsabilidad y pagar todos los derecho de matrícula, uniforme y depósito de garantía, son requisitos indispensables y lamentablemente burocráticos, que exige la institución para asegurar la permanencia del postulante.
El comandante Huamán, que se había permitido adelantar los contactos sin conocer bien al joven y saber si tendría que cumplir los requisitos, le contestó:
--- Antonio consultaré con el joven los requisitos y te llamaré de nuevo mañana.............
Continuaremos..............
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

La Historia del Agente Justiciero Genochi : Capítulo VII.- Genochi, por pura casualidad se le abre las puertas para ingresar a la Escuela de Policías; gracias a la visita que hicieron altos oficiales de la policía a la Platería donde él trabaja y vive....

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con  La Historia del Agente Justiciero Genochi; el teniente de la policía Rafael López Orozco, asignado a la Jefatura de Chilcapampa, que contaba con personal de soporte, pero aún no tenía el apoyo del pueblo y sobretodo de los afectados por las bandas criminales, asentados en el Barrio Bajo de la ciudad; él, pidió autorización para realizar investigaciones de oficio por varias denuncias que nunca fueron investigadas por falta de pruebas, los afectados denunciaban haber sido víctimas de robos o asaltos, pero no presentaban los cargos contra los criminales, ante esta disyuntiva el teniente viajó a Piura y encontró que su petición había sido archivada, hasta que llegó a la Oficina de Asuntos Archivados a cargo del comandante Alipio Huamán Quispe, quien como nativo de Chilcapampa le ofreció su apoyo total...... sigamos la historia.................

Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

El comandante Alipio Huamán Quispe, estaba comunicándose con el Sub Secretario de la Fiscalía Dr. Gonzalo Flores Arguedas, quien le contestó la llamada telefónica, desde su auricular el comandante dijo:
--- Buenas horas señor Fiscal Flores, estoy haciendo uso de sus palabras, que en una oportunidad usted me ofreció apoyo en lo que necesite, justamente tengo en mi despacho al teniente Rafael López Orozco, asignado a la Jefatura de Chilcapampa, que es una ciudad ubicada en la Sierra; el quiere apoyo fiscal para elaborar los atestados con acusación a delincuentes que azotan la tranquilidad del pueblo, tengo conocimiento que la Fiscalía Regional, asigna a un fiscal a visitar cada 60 días, donde no haya una oficina descentralizada, ya que en Chilcapampa sólo existe un Juez de Paz no letrado.
El fiscal al otro lado del auricular, escuchó perfectamente las necesidades de apoyo judicial de Chilcapampa y le pareció razonable cooperar y teniendo él, el mando le contestó:
--- Comandante Huamán, ha llamado usted en el momento preciso; pues, si puedo ayudarlo, vamos asignar un fiscal visitante a la Ciudad de Chilcapampa, pero antes tiene que existir investigaciones policiales avanzadas de denuncias de los afectados, o de lo contrario un seguimiento de inteligencia que asegure las evidencias del delincuente quien cometió el delito; que le permita actuar al fiscal a cualquier hora del día y evitar que los posibles soplones pongan en aviso al delincuente, dígale al teniente que en 15 días tendrá un fiscal en Chilcapampa y que irá acompañado de asistentes, que nos prepare casos firmes para ordenar la detención de los delincuentes.
El comandante agradeció el apoyo del fiscal y le dijo:
--- Amigo Flores, le agradezco su apoyo, que mi ciudad de nacimiento será la más beneficiada con la ayuda de la Fiscalía.
El fiscal Flores, le contestó:
--- De nada amigo Huamán, estamos para cooperar en bien de la justicia, fue un placer saludarlo, adiós.
El comandante Huamán colgó el auricular y dirigiéndose al teniente López, le dijo: 
--- Teniente López, acaba de confirmar el fiscal Flores, que en 15 días enviará a un fiscal a Chilcapampa, quien irá acompañado de asistentes que se quedarán un tiempo, para investigar todos los atestados policiales e irán con la autoridad legal de ingresar a domicilios, a cualquier hora del día; pero, exige que la policía elabore los casos de delitos en firme, que permita la Fiscalía actuar en base a indicios reales y legales.
El teniente López, escuchando las palabras del comandante Huamán, le parecían como mentira, lo que en principio tuvo una decepción que casi doblega sus ánimos; ahora estaba con el entusiasmo, que teniendo las armas legales podía actuar con mano dura en la lucha contra la delincuencia, en agradecimiento le dijo:
--- Mi comandante, nunca he sentido tanto vigor en mi carrera policial, escuchando su apoyo, hoy mismo me regreso a Chilcapampa, cargado de ofrecimientos que me permitirán actuar y dígale al fiscal  que tendrá mucho trabajo y que lo recibiremos con los brazos abiertos al letrado que asignen a Chilcapampa, adiós mi comandante.
El teniente se puso de pie y se colocó su quepí, saludando al superior, quien le contestó:
--- Teniente López, no se despida tan rápido, quiero que me acompañe a almorzar a Catacaos, y hoy por la tarde hay una conferencia de la Sureté francesa , que me gustaría que los escuche, el tiempo de disertación de estos oficiales viajeros, será por 03 horas, que tal vez nunca más regresen al país, y sobre todo por esta región.
El teniente, que ya había programado regresar, tuvo que atender la invitación del comandante Huamán, era muy importante escuchar a los oficiales franceses que representaban a una de las policías más famosa del mundo, y le contestó:
--- Mi comandante acepto la invitación; pues, nos iremos almorzar a Catacaos, pero no podremos beber la famosa chicha de jora, por que tendremos que dar el ejemplo.. jajajajajajaja..
Los dos oficiales fueron almorzar a Catacaos, a una concurrida picantería, que el dueño les asignó a un lugar reservado para autoridades, allí comieron el famoso seco de chavelo, carne seca majada y si bebieron unos potos de clarito de chicha aún sin fermentar, que no contenía ninguna pizca de alcohol. Después de almorzar y conversar ampliamente y como aún había tiempo, ellos quisieron conocer las famosas platerías que es arte orfebre de Catacaos y llegaron a una platería muy bien presentada y surtida, llena de vitrinas mostrando, que pertenecía al señor Antenor Chinchay Quispe, por que así estaba escrito el afiche de publicidad.
Ese nombre le llamó la atención al teniente López, ya que no era propio de Catacaos, pero si de la ciudad que el está trabajando; además, había leído una denuncia policial, que lo hizo un Comité de Defensa del Barrio Alto de Chilcapampa, él se acercó al mostrador que era atendido por dos jóvenes mujeres con las características propias de la Sierra, y un empeñoso joven al costado, él preguntó por el precio de una joya y al entablar la conversación les preguntó:
--- Tengo una curiosidad, acaso ustedes son oriundos de Chilcapampa, por su apellido me suena. no tengo la precisión y si recuerdo que existe una denuncia por la muerte de la señora Oralia Chinchay Quispe, quien murió junto a su esposo Eucebio Nonajulca Rivera.
Etelvina, quien atendía a los oficiales policiacos y que era empleada de la platería junto con sus hermanos, le contestó:
--- Si señor oficial, somos los hijos, que al quedarnos huérfanos, emigramos a la Costa, nos recogió nuestro tío Antenor Chinchay Quispe, quien era  hermano de mi madre; ya había olvidado esa tragedia familiar, que nunca se hizo justicia; los asesinos según lo ha investigado Genochi, siguen haciendo de las suyas en Chilcapampa, con el apoyo de las autoridades.
Etelvina, quien fue víctima de la violación y recordando se le cayeron las lágrimas de sus ojos, se acercó Genochi (Gelasio Nonajulca Chinchay), quien estaba interesado en llegar al fondo de este episodio para hacer justicia, intervino y preguntó:
--- Teniente, ha llegado usted para investigar el asesinato de nuestros padres, acabo de terminar mis estudios secundarios y terminé por correspondencia un curso de detectives privados, ya tengo informantes en Chilcapampa, del asesino que fue un tal Bonifacio "Oreja Mocha", que nunca fue apresado, yo tenían tan sólo 10 años de edad, fui testigo debajo de una cama, mi informante es un amigo que escuchó de su propia boca del asesino que se pavoneaba contando sus fechorías y narró el asalto a nuestra casa con lujo de detalles.
El teniente López y el comandante Huamán, se quedaron sorprendidos de la destreza policial del joven Genochi, y fue el comandante, quien el preguntó:
--- ¿Por qué te llaman Genochi?
El joven le contestó que son las primeras letras de su nombre Gelasio Nonajulca Chinchay.
Los oficiales policiacos se miraron entre ellos y vieron el potencial del joven como para seguir la carrera policial y fue el comandante quien le propuso:
--- Joven Genochi ¿Quieres ser un policía de verdad?
En aquellos tiempos la policía oficial tenía celos contra las escuelas de detectives privados y el joven que lo consideraba un sueño ser policía y desde adentro lograr la justicia que tanto anhelaba en meter a la cárcel a los asesinos de sus padres, le contestó:
--- Por su puesto comandante, me contento con ser policía raso, que es un sueño acariciado, claro que tengo que pedir permiso a mi tío Antenor, por ser él quien nos crío y educó.
El teniente López, quien escuchó que el joven tenía un testigo, quien era muy acucioso y que justo necesitaba pruebas para acusar a esos criminales, le preguntó:
--- Dime Gelasio, ¿Crees que tu informante, pueda declarar ante la policía lo que escuchó?, ya que podemos reabrir la investigación.
Gelasio, se puso a pensar y analizó que tal vez su amigo no quiera asumir semejante responsabilidad, que podría poner en peligro su vida; por las represalias,  de los delincuentes al verlo como un soplón, le contestó:
--- Teniente, no sé si mi amigo pueda declarar, tengo que consultarle a él; pero no creo que acepte comprometerse contra esos criminales.......................
Continuaremos.........................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

La Historia del Agente Justiciero Genochi : Capítulo VI.- El teniente Rafael López Orozco, asignado al puesto policial de Chilcapmpa, logra apoyo del comandante Alipio Huamán Quispe, para poder actuar con la fuerza de la ley en el puesto de su trabajo....

Hola amigos :  A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con La Historia del Agente Justiciero Genochi, y como informamos en el capítulo anterior; después del asesinato de don Eucebio Nonajulca Rivera y su esposa Oralia Chinchay Quispe, viajó desde la costa Antenor Chinchay Quispe, quien era hermano de Oralia, él llegó a Chilcapampa, vendió las propiedades y cargó con los sobrinos huérfanos a la Costa, encargándose de la crianza y educación, y así creció Gelasio Nonajulca Chinchay, más conocido como Genochi; él nunca olvidó hacer justicia contra los asesinos de su familia; para lo cual buscó a un amigo conocido como Antonio Timoteo Gonzales................. sigamos la historia...........

Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Pasaron los años y creció Gelasio Nonajulca Chinchay - Genochi, quien avanzó en sus estudios y terminó la educación secundaria, y al mismo tiempo se interesó por la investigación de crimines, él se entretenía en la televisión viendo películas policiacas y se matriculó en una Escuela de Agentes Privados, que le ofreció estudios por correspondencia; él, ya tomó en serio que descubriría los asesinos de sus padres. que naturalmente vivían en Chilcapampa; pero, él no podía viajar a esa Ciudad de la Sierra, por que no disponía del tiempo y tampoco conocía algún familiar que viva en la Ciudad.
Antonio Timoteo Gonzales, quien era un viajero constante entre Chilcapampa y Piura, el siendo amigo personal de Genochi (Gelasio Nonajulca Chinchay), se interesó por averiguar sobre la trayectoria de las andanzas del delincuente Bonifacio "Oreja Mocha", para él, le era fácil por que se hospedaba en casa de familiares que vivían en el Barrio Bajo de Chilcapmpa, donde estaba ubicada la vivienda del delincuente prontuariado "Mano Siniestra", quien era el padre de Bonifacio "Oreja Mocha".
Hubo una reunión social, donde estuvo invitado Antonio, y también llegó Bonifacio "Oreja Mocha", se conocieron pero no llegaron a ser amigos.
Entonces, con tragos adentro, el delincuente Bonifacio, se pronunciaba narrando  entre sus amigos sus aventuras delincuenciales y según él, el inicio en firme, fue cuando asaltó la casa de don Eucebio Nonajulca Rivera, que lo asesinó y violó a la hija Etelvina de 14 años de edad; para él lo consideró como un aprendizaje, no encontró el botín que pretendía robar; pero si eliminó a un dirigente que se cruzaba en su camino y siguió con su macabra narración; allí seguía presente Antonio que se horrorizó escuchando al delincuente.
Bonifacio "Oreja Mocha" se ufanaba de ser intocable por muchas razones, entre ellas, ser menor de edad, y ninguna autoridad podía detenerlo, otra razón en ser hijo de "Mano siniestra", quien era un delincuente que sembraba el terror con tan sólo escuchar su "alias" y la más importante  razón que él asaltaba a matar, o sea no dejaba testigos que puedan incriminarlo ante la justicia.
En la Ciudad de Chilcapmpa, hubo cambios que llegó al Puesto de la Policía, el gobierno central envió a un nuevo personal, destinando a un Teniente, 02 sargentos, 03 cabos y 03 policía rasos; por su puesto como bien dice el refrán: "Escoba nueva barre mejor y limpia bien el piso".
El teniente López, empezó por averiguar la existencia de las bandas criminales y llegó al Barrio Bajo, donde estaban bien sembradas las raíces del crimen; él y sus policías se cruzaron calle por calle bajo el sonido de un tambor, cuyos golpes despertaron la curiosidad de los habitantes que se asomaron a las puertas de sus casas para ver pasar a las nuevas autoridades policiales, que también lo hicieron los criminales, quienes habían dependido del pusilánime sargento y un guardia raso que nunca les hizo mella.
El teniente López, recibió mucha información de las fechorías de las bandas criminales y especialmente de "Mano Siniestra" y su hijo Bonifacio "Oreja Mocha", pero no existía una prueba en concreto que fehacientemente los inculpe a los autores de los delitos.
Entonces, el teniente López, pidió autorización a sus superiores para actuar de oficio y por atrapar a los criminales y que gestionen el envío de un Fiscal, para elaborar los atestados judiciales; la comunicación pidiendo apoyo si llegó a la Costa, pero fue ignorada, los jefes policiales tenían otras urgencias que preocuparse, que por los problemas serranos; siempre existía la discriminación entre la poderosa Costa y la abandonada Sierra y constantemente perdían los moradores de Chilcapampa.
El teniente López, esperó por 60 días, una respuesta de sus superiores y nunca llegó, quien tomó la decisión de buscar un apoyo, él viajó en comisión, quien al llegar a las Comandancias Costeras, comprobó que su pedido había sido ignorado y archivado; él tampoco podía tomar la justicia por sus propias manos, había que respetar los procedimientos, hurgó de oficina en oficina y todos sus esfuerzos eran inútiles, hasta que llegó a la Comandancia de Asuntos Policiales Archivados por Falta de Pruebas, y los actores seguían paseando libres y cometiendo fechorías a vista y paciencia de las autoridades.
Pero, por ahora el nuevo jefe que era un comandante de apellido Huamán; para el teniente le pareció familiar ese apellido, por que lo escuchaba con frecuencia en la Ciudad de Chilcapampa y decidió visitarlo al llegar él se presentó como comisionado de la Ciudad de Chilcapampa.
Entonces, el comandante Alipio Huamán Quispe, tal como era su nombre completo; lo atendió con una sonrisa y le dijo:
--- Adelante teniente López, dígame: ¿Qué novedades tiene Chilcapampa, la tierra de nacimiento?
El teniente Rafael López Orozco, le contestó:
--- Mi comandante soy Rafael López Orozco, asignado al Puesto Policial de Chilcapampa, me alegro que usted sea nativo de esa Ciudad; le cuento al hacerme cargo encontré al Pueblo sumido y controlado por el crimen por falta de acción policial efectiva, que estuvo a cargo de un sargento y un soldado, ahora de baja por jubilación; los criminales dominan a su libre albedrío, pero nadie de los moradores los denuncian por temor a las represalias, he revisado las pocas denuncias y se repiten con frecuencia contra una banda familiar donde actúan el padre y el hijo.
El teniente López hizo un pausa y agregó:
--- Mi comandante, le sigo narrando, el padre conocido como "Mano Siniestra", llegó preso para acá a la Costa, pero lo soltaron  por falta de pruebas, con atestados mal elaborados, que eran desechados por los jueces; yo quiero iniciar acciones de oficio, pero no tengo la autorización de los superiores.
El comandante Huamán, se quedó consternado, escuchando al teniente López, y él si vio que había  posibilidad para apoyarlo, justamente aprovechando la misma legislación y le contestó:
--- Teniente López, usted llegó en el momento preciso y con la autoridad pertinente que si puedo ayudarlo, acaba de publicarse un Dispositivo legal, que autoriza a la policía actuar de oficio en la investigación criminal de delincuentes recurrentes con frondoso atestado y "ranqueado" como ellos se expresan; que sin pruebas se puede detener, el delincuente bajo sospecha se le puede investigar por 15 días hasta que admita sus crimines por cansancio, y aún si no les declara, se puede presionar negándole alimentos (que es penado), pero nosotros argumentamos que el detenido se niega a consumir alimentos y hay otra posibilidad de invitar a los afectados para que hagan la denuncia señalando como autor y ofreciéndoles protección contra posibles represalias; como usted está escuchando ya nosotros tenemos las armas legales para actuar.
El comandante Huamán, hizo una pausa y agregó:
--- Teniente López, actúe con decisión y con la fuerza de la ley, que cuenta con mi apoyo y mi absoluto respaldo, y a partir de hoy todos los documentos que nos envié, hágalo con copia que llegue a mi comandancia, ya es tiempo que mi tierra Chilcapampa se limpie del lumpen criminal.
El teniente Rafael López Orozco, recién respiró con alivio, por que ya encontró un oficial superior, quien siendo nativo de Chilcapampa le ofreció su apoyo incondicional que tanto lo necesitaba, pero seguía sin un apoyo judicial y le contestó:
--- Mi comandante Huamán, me siento aliviado y agradecido por su apoyo, y creo que tengo las herramientas legales, para actuar; pero aún, así nos falta una oficina de la Fiscalía, para que la autoridad judicial elabore o formule la acusación ante el Juez, por casi todos los presos remitidos desde Chilcapampa con un atestado policial, son dejados en libertad por los jueces; ellos argumentan falta de pruebas y el preso sale libre riéndose en nuestras narices.
El comandante Huamán, se rascó la cabeza por la imposibilidad que escapaba de sus manos de que haya una oficina de Fiscalía en Chilcapampa, por el bendito argumento "Falta de presupuesto"; él recordó que si había una ventana para gestionar la presencia de un fiscal en Chilcapampa, mediante una visita cada 60 días, pero que nunca se hizo en Chilcapampa, y le contestó:
--- Teniente López, usted está en día de suerte, si hay una obligación de la Fiscalía que asigna uno de sus miembros hacer visitas recurrentes cada 60 días, que para Chilcapampa nunca llegó, tengo un amigo quien es el SubSecretario de la Fiscalía y me debe varios favores, quien me dijo que lo busque en cualquier asunto con presencia de un fiscal, déjeme llamarlo en este momento...
El comandante Huamán, levantó el auricular del teléfono fijo, marcó el número que figuraba en una tarjeta y esperó la respuesta por varias veces (así funcionan los teléfonos oficiales) y se cortaba la línea por que nadie contestaba en el otro auricular. 
Pero, el comandante era tenaz, insistió una vez más y esta vez si hubo respuesta, desde el otro auricular le contestó:
--- Aló ¿Quién llamó, le contesta el fiscal Gonzalo Flores Arguedas?
El comandante Huamán, le contestó, dándole su nombre y el Fiscal Flores, le replicó:
--- Que sorpresa comandante Huamán ¿Para qué soy bueno?................................
Continuaremos.................................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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