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miércoles, 24 de diciembre de 2014

NAVIDAD : Una fiesta que el pobre niño José " El Pesetero", recién la disfrutó al día siguiente, gracias a ser acomedido moviendo una roca que estorbaba sobre la acera..

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., Lamentablemente la celebración del Nacimiento de Jesús, el 25 de diciembre, se ha transformado en una fiesta de opulencia con derroche de regalos y excesivas comelonas, que necesariamente tiene que estar sobre la mesa: el pavo, el panetón y mucho trago, todo un mundo materialista; tal vez millones de los que celebran ni siquiera van al Templo, no olvidemos que estamos celebrando el 2014 aniversario del Nacimiento de Jesús;  que lejos estamos del Nacimiento del Mesías en el Pesebre de Belén de Judá.
 Aquí en el dibujo podemos apreciar dos mundos diferentes: A la izquierda  está  Fortunato un niño engreído, lleno de regalos y juguetes, que se niega a dar uno, al lado derecho apreciamos el mundo de la miseria y la espantosa pobreza, donde el niño José "El Pesetero";  se tira al piso pidiendo un regalo, la madre  tiene un hueso en su rústico plato y el padre desfigurado por el vicio del alcohol.
Dibujo de : David Serquén Flores. Archivos del Blog: A vuelo de un quinde.

 
Vamos a Santa Biblia, llegamos a Mateo 1. 20-25....Cuando José estuvo a punto de divorciarse de María; se le apareció el Ángel en los sueños y le dijo: "Tu esposa dará a luz un hijo, que es obra del Espíritu Santo, al que pondrás de nombre Jesús, por que será el Salvador de los Pecados del Pueblo".
Recuerde lo que predijo Isaías: "Sepan que una Virgen dará a luz un hijo y los hombres le llamarán Emanuel que significa Dios-con-nosotros".
Y nació en una humilde pesebrera; el Hijo de Dios, por que no tuvo alojamiento en la Ciudad.
 
Una historia en esta Navidad:
En la  Ciudad de Cunante, en la Calle "El Llano"  por que era completamente plana; en una ciudad de relieve empinado con subidas y bajadas; en una de sus manzanas vivía la Familia Liviapoma-Manchay; quienes eran dueños de una gran fortuna en tierras agrícolas y una floreciente ganadería y tenían un único hijo llamado Fortunato, quien era criado bajo la opulencia y le cumplían todos sus caprichos, y al otro extremo de la misma calle, enfrente había una Choza a punto de caerse, donde vivía la Familia Culquicondor-Campos, quienes tenían un hijo llamado José "El Pesetero", por que siempre anduvo pidiendo una peseta, para poder llevar algo a su casa.
En realidad José "El Pesetero, era muy diligente, su forma de trabajo era así:
Visita una casa de una rica señora y le dijo:
--- "Señora por una peseta que usted me regale le limpio toda su casa"
Pero la encopetada señora le respondió:
--- "Fuera muchacho mugroso, con tu cuerpo ensucias más mi casa, vete con tus piojos a otro lugar".
En aquel año se acercaba la Navidad, naturalmente para el niño Fortunato era todo un acontecimiento, para recibir sus regalos que le compraban sus padres, incluso su padre se disfrazaba de "Papá Noel" con bolsa llena de regalos para entregar a Fortunato.
Al otro lado de la casa, en la Choza de enfrente, que era la morada de José "El Pesetero" era un acontecimiento doloroso para sus padres, no podían comprarle ni siquiera un soldadito de plomo, para obsequiar algo a su hijo José; tampoco había dinero para comprar pavo y panetones.
Tanto Fortunato como José, eran "amigos", por que siendo niños de 9 años de edad, aún no tenían distingo de clase social; claro que  en la forma de vestir marcaba la diferencia; mientras que Fortunato exhibía ropa fina, limpia y de marca; José en cambio solo vestía ropa de tocuyo y caminaba descalzo; aún así ellos jugaban en algunas ocasiones, hasta que salía la orgullosa madre de Fortunato y lo reprendía por juntarse con la chusma, según sus propias palabras.
Estamos en el día 24 de diciembre, en al Ciudad de Cunante, de aquel año; los padres de Fortunato regresaron a su casa llenos de regalos para darle a la media noche al hijo; por su puesto ya estaba en el horno asándose el pavo y los pasteles aguardaban servidos en la mesa del comedor.
En cambio en la Choza de José "El Pesetero", no había casi nada; ese día el niño anduvo por toda la ciudad, buscando una mano caritativa que le obsequiara una peseta haciéndole algún mandado, pero nadie lo ocupó, todos estaban muy atareados comprando los juguetes y regalos para sus hijos y no había espacio ni tiempo para meter la mano al bolsillo, sacar una moneda y darle al "Pesetero".
José "El Pesetero" en aquel día desayunó una taza de té con dos panes fríos que sobraron del día anterior; y durante el día no almorzó y sus únicas sandalias se le rompieron al anochecer de tanto caminar; su madre que lavaba la ropa a sus vecinos, no le pagaron por que los beneficiarios con la limpieza, le dijeron que le pagarían sus servicios después de Navidad, y de remate el Padre de la casa, era un alcohólico que lo poco que ganaba se lo bebía, antes de llegar a casa con algo para la comida.
En aquel día el tiempo avanzaba ya eran las 23:55 horas y finalizaba el 24 de diciembre, todas las casas exhibían  vistosas luces alusivas a la Navidad sobre sus fachadas y en el interior las mesas estaban llenas para la cena de Noche Buena; en cambio la Choza de los Culquicondor-Campos, había un silencio que solo era interrumpido por los rugidos de las tripas vacías de sus moradores con el estómago vacío, que reclamaba algún mendrugo para aliviar el hambre que sufrían los afligidos y míseros habitantes de la casa.
Llegamos a las 24:00 horas, se rompen los juegos artificiales y comienza la Fiesta Navideña, las familias se abrazan deseándose muchas felicidades entre ellos, sigue el brindis, y por su puesto se ofrecen los regalos, a cual  más costoso y según las disponibilidades económicas y se distribuyen los juguetes a los niños, todo es un Jolgorio Navideño; que por su puesto están en legítimo derecho de celebrar la costumbre pueblerina y el dinero disponible para la ocasión; para luego sentarse en la mesa y dar rienda suelta a la comelona, y beber los abundantes tragos.
En la residencia de la Familia Liviapoma-Manchay, ellos comparten la Noche Buena, con su hijo Fortunato quien está lleno de juguetes y regalos, se sentaron a la mesa y comieron hasta hartarse con tanto potaje y al finalizar la comelona; Fortunato se le ocurrió seguir divirtiéndose; entonces recogió las cajas vacías que sacó los juguetes y les puso un hueso a medio comer de pavo, uno por caja, llenó como 10 cajas cuidándose de poner solo un hueso por unidad, salió con las cajas y fue directo al choza de José "El Pesetero", llegó;  empujó la puerta e ingresó y gritó:
--- José llegó tu Papá Noel, aquí tienes tus regalos.
Amontonó las cajas una sobre otra y gritó de nuevo:
--- ¡¡¡ Feliz Navidad José !!!
A esas horas los miembros de la Familia Culquicondor-Campos, ya se habían dormido; pero la bulla que hizo el malcriado Fortunato y el aroma de los huesos que aún tenían algo que roer, los despertó y se levantaron y los tres  abrieron la cajas pensando en juguetes; pero al abrir una caja había un hueso de la pierna del pavo, en la otra estaba el hueso del ala; en una tercera José encontró parte de la pechuga y la eligió para él;  y así abrieron las 10 cajas y comenzaron a chupar los huesos como único regalo de La Navidad.
La mamá agradeció a Dios por que les llegó comida aunque sea sobras y dijo:
--- "Bendito seas Dios Todopoderoso que nos haz colmado con comida que les sobró a una familia vecina y la recibimos con todo amor, que servirá para calmar el hambre de nuestros estómagos".
Y por su puesto Dios la premiará por invocar su nombre. Que grandeza de ésta pobre mujer que recibiendo sobras traídas por un niño soberbio quien pretendió burlarse y ella agradece a Dios.
Fortunato, se fue a dormir muy contento de la burla que cometió contra su pobre amigo José; pero aún así, nunca supo que ayudó a calmar el hambre que padecía esa familia.
Al día siguiente, salió José "El Pesetero" a su rutina de  siempre de ofrecer sus servicios en mandados por una peseta, en ese momento pasaba delante de un lujoso restaurante y sobre la vereda a la altura de la puerta había una piedra, que impedía el paso de los peatones y también a los clientes que ingresaba al Restaurante.
Entonces, José al ver semejante roca, piensa así:
"Como es posible que  alguien haya olvidado esa roca justo en la misma puerta del restaurante";
se inclina para empujar la roca y colocarla en un costado de la acera, pero era muy pesada la roca y muy grande para el tamaño del muchacho, éste no sé da por vencido, se afianza sentándose sobre el piso y logra correrla e impulsarla con dos pies juntos y logró quitar la roca del camino, al dar el último empujón, quedo descubierto un papel doblado que había estado debajo de la roca,  José coge el papel, lo desdobla y había palabras escritas, pero él, no sabía leer.
Entonces, ingresa al restaurante y encuentra a un señor muy sonriente que prácticamente salía a su encuentro y el muchacho le preguntó:
--- Señor, al mover la roca que impedía el paso de los peatones en la acera, quedó descubierto éste papel; por favor léalo.
El señor bonachón y con una sonrisa contagiante, le contestó:
--- Con mucho gusto jovencito.
Luego leyó la escritura que decía:
--- "Quien retire la roca de la acera, se hará acreedor de un almuerzo en éste restaurante y si es un niño se le obsequiará muchos juguetes por ser Día de la Navidad ".
José "El Pesetero", le brillaron sus ojos tristes y se abalanzó al cuerpo del sonriente señor en señal de agradecimiento, abrazándolo y le dijo:
--- Por favor señor, dígale al dueño de este restaurante que tengo mis padres hambrientos y que si tal vez hay comida también para ellos, para traerlos desde mi casa.
El señor sonriente, se puso un poco triste y le contestó:
--- Por su puesto que si niño, yo soy el dueño de éste restaurante y por ser acomedido  tendrás almuerzo, todos los días y en éste momento vé a tu casa y tráeme a tus padres.
El niño un poco aturdido y emocionado de su asombro de lo que le estaba sucediendo salió como un rayo y fue a su casa; encontró a sus padres que aun seguían chupando las  sobras de los huesos, que recibieron en la madrugada, y al escuchar el relato de su hijo no lo podían creer, de inmediato una vez más la madre se arrodilló y mirando al cielo dijo:
--- "Bendito seas Dios, tu tardas pero nunca nos haz olvidado. Gracias Señor "
Y para ver si era cierto salieron de su humilde choza y llegaron al Restaurante, que ya estaba lleno de comensales y el señor sonriente no estaba, por un momento, José creyó que había sido engañado.
De repente se abrió una puerta al fondo del salón y apareció de nuevo el bonachón sonriente y los recibió con un abrazo muy fuerte a cada uno, él, soportó el mal olor de la pobreza ya que ellos vestían ropa vieja y sucia, con zapatos casi destruidos; los hizo pasar a un salón pequeño, en el centro había una mesa llena de platos de comida, al costado había una canasta llena de regalos  les dijo:
--- Bienvenidos, todos los años en Navidad, pruebo a la gente ser acomedidos en retirar los obstáculos como fue la roca que éste niño con tanta dificultad lo hizo, nadie más lo ha hecho en años, ya me sentía defraudado, pero éste niño me trajo nuevas esperanzas...
Luego les dio una mirada con pena, compasión y le generó sentimientos encontrados y los invitó a servirse.
Los tres se lanzaron a la mesa como fieras a la presa; era doloroso contemplar la escena de como ellos devoraban la comida, como si alguien los acosara para quitarles; el dueño del Restaurante solo los observaba desde un ángulo del salón y pensaba como ayudarlos, luego que terminaron de comer, cogió por el hombro a José y lo llevó hasta el canastón y le dijo:
--- Hijo, allí tienes todos los juguetes que quieras, todos son tuyos.
El niño empezó a llorar de emoción, nunca había tenido si quiera una pequeña pelota de fútbol, luego el señor les dijo:
--- He decidido que ya no vuelvan a su pocilga, les daré trabajo, a usted señora irá a la cocina como ayudante, a usted señor se encargará de la limpieza del salón y a ti José irás al colegio junto con mi hijo,
Como en aquel pueblo los colegios seguían funcionando al día siguiente; José "El Pesetero", con uniforme, zapatos nuevos, se encontró en el colegio de Fortunato, y éste al verlo se desmayó por la ira que le produjo. José no dijo nada, pero si pensó : "Feliz Navidad Fortunato"
 Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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viernes, 8 de junio de 2012

La Historia del Amor Cruel: Capítulo LIV.- Olzagon no sale con Verónica, en cambio conoce en el bus a Melany, quien es su vecina

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG.,  continuando con La Historia del Amor Cruel entre Iarma y Olzagon y como informamos en el capítulo anterior, Olzagon cuando dormía plácidamente en su cama, fue visitado por el espíritu de Verónica y como él, también tiene su espíritu, al llegar el visitante pretendió introducirse en el corazón del dormilón; pero fue impedido por el defensor del dueño de la cama; hubo un conato de bronca espiritual y cuando los ánimos se calmaron; el espíritu intruso hizo saber que pertenecía a Verónica y que había salido a jugar a su libre albedrío; pero una fuerza invisible lo condujo a ese dormitorio y luego de amplio diálogo entre los espíritus; el Verónica informó al espíritu anfitrión que la cita pactada será el próximo sábado a las 3:00 p.m. en el lugar de siempre donde ellos saben encontrarse.

Aquí en la imagen observamos una típica representación de la terrible situación que muchos hogares atraviesan en el transcurso de existencia por que siempre hay la existencia de un tercer elemento (amante tanto para él como para ella) que como una tentación tenebrosa carcomen las consistencias del matrimonio, y más si los esposos viven solamente la apariencia y no la triste realidad de que no son felices. Fuente: Archivos del blog. Obra Literaria reconocida con Derechos de Autor, según Partida Registral No. 00855-2012, Asiento: 01; con fecha: 10 de Agosto de 2012, por : INDECOPI.

Al día siguiente, tanto Verónica como Olzagon se despertaron  muy temprano en sus camas y ambos coincidían en recordar un amoroso sueño que tuvieron y pactaron encontrarse, desde luego ellos no sabían lo que hicieron sus espíritus; por su puesto reaccionaron  y recordaron que el bus no les dejó tiempo para acordar la hora  de su cita; pero los espíritus obraron por ellos.
Como de costumbre, Verónica a las 7:00 a.m. estaba desayunando en su casa; luego se lavó la boca y se preparó y salió al trabajo eran las 7:30 a.m.; del mismo modo  lo estaba haciendo en su casa Olzagon, quien salía a su trabajo; pero olvidó un documento y regresó a recogerlo; en ese lapso hubo un tiempo de 8 minutos, lapso que esperaba en el paradero Verónica y esa vez si apareció el bus y tuvo que subir sin saludar a Olzagon como era sus deseos.
 Olzagon, volvió a salir de su casa muy apurado y al llegar a la esquina del paradero, sólo vio al ómnibus que se perdía en el fondo de la calle; el joven  se lamentaba haber perdido el turno del bus, y  el próximo en llegar será en 15 minutos; observó por todos los sitios y no estaba ni llegaba Verónica; pues, no era su mejor mañana, se dijo así mismo, por que había perdido el carro que lo llevaba al trabajo y sobretodo ver a Verónica y concretar la cita que ambos habían aceptado pero que no fijaron la hora y el lugar donde se encontrarán, pero tenían en mente realizarla a las 3:00 p.m.
 Olzagon, como reacción de mal humor se rascaba la cabeza y lo único que logró fue avivar las escamas de una incipiente caspa que le cayó a los hombros y como estaba vestido de terno oscuro por que ese día tenía una reunión social en la empresa, se notaban las minúsculas partículas blanquesinas; que gracias a su ojo izquierdo muy agudo en sus observaciones las detectó como escamillas blancuzcas, que rápidamente la expulsó con su mano izquierda sacudiéndolas y así limpió su saco azul.
 Luego que terminó de limpiar la prenda que  vestía, llegó el siguiente bus; el joven trabajador subió sólo y casi todos los asientos  colocados en posición para dos pasajeros estaban ocupados, con excepción del último que al lado de la ventana iba un joven mujer mirando algo distraida a la calle.
 Olzagon, se dirigió hacia el asiento vacío, al sentarse  miró a la joven y ella también vio al flamante compañero de asiento, no hubo saludos por que eran desconocidos y como Olzagon era un conversador nato; luego, de 2 cuadras  de movimiento del bus, armó el diálogo, así:
 ---- Que suerte que este ómnibus haya venido rápido, por que perdí el anterior por escasos segundos y .......usted también va a su trabajo?
La joven mujer, que también deseaba conversar y como el joven  empezó, le dio motivo para contestar y le dijo:
 ---- Si claro, hemos tenido suerte con este bus;  por que yo también perdí el anterior, si estoy yendo a mi trabajo  en la Fábrica de Productos Lácteos S.A. y como marco tarjeta con reloj; siempre tengo que llegar 5 minutos antes  para tener tiempo suficiente en la entrada al trabajo, en cambio hoy creo que marcaré minutos después del señalado como ingreso; y si se pasan 5 minutos retiran el casillero de tarjetas y uno tiene que ir  a la Caseta del Controlador y escribir la hora que está ingresando y acogerse  los descuentos; ellos son muy estrictos y...... usted donde trabaja?
Olzagon, ya estaba observando a una joven muy guapa, de mirada dulce, con ojos soñadores y muy simpática en su proceder, por que  le aceptó la conversación y sabiendo que trabaja en su misma calle y frente al trabajo de la flamante amiga; le contestó, lanzándole un piropo, así:
---- Somos vecinos, que casualidad, yo estoy laborando al frente de la Fábrica de su trabajo, y tanto tiempo que estoy por allí y nunca he tenido la suerte de conocer a una beldad que se parece a la mejor flor de un jardín............
La joven, interrumpió al audaz galanteador y le dijo:
---- Basta que galante y que aún no somos amigos, yo me llamo Melany y mucho gusto conocerte.........
Olzagon, estiró la mano y contestó:
---- El placer es mío Melany, yo me llamo Olzagon.
Ambos jóvenes se dieron un apretón de manos  y empezaron una amistad muy espontánea, ya que ninguno d ellos dos había previsto conocerse, y lo más singular fue  que rápidamente captaron que había empatía mutua; y como el tiempo apremia ellos llegaron a su trabajo y se despidieron y cada uno fue a su sitio, con un adiós y que tal vez se encuentren al día siguiente en el ómnibus ya que vivían en direcciones y barrio diferente, pero eran vecinos en el trabajo; claro está, Olzagon esperaba ver en el siguiente día a Verónica.
Por otra parte, veamos que sucede con Verónica, ella llegó a su centro de trabajo, marcó su tarjeta, luego ingresó a su vestuario y se cambió de ropa que era el uniforme que se usaba en la Oficina de los Abogados, en seguida fue a su escritorio y lo encontró con muchos expedientes, cuyos escritos ya estaban preparados por los abogados, faltando transcribirlos y foliarlos en hoja por hoja; para ella, una secretaria muy eficiente no le hacía mella la acumulación de documentos, ya que uno a uno los iba  despachando a cada abogado, y encontró un expediente con un anota adicional que decía:
"Verónica, alista  tus maletas por la tarde, por que iremos a Jurupe a defender a unos clientes y viajaremos por la noche, para llegar por la mañana, muy temprano para asistir a la primera Audiencia"
Pues, esos trabajos eran normales por que el Estudio Jurídico, atendía asuntos judiciales a nivel nacional; lo particular del caso era que el abogado a quien llamaremos: Fortunato; era el impertinente pretendiente que la acosaba y que ella lo había rechazado  en varias ocasiones, pero éste insistía; además, el individuo era un patán que se creía el dueño absoluto del Estudio Jurídico y mucha veces se tomaba atribuciones que no le correspondían y sus colegas ya le habían llamado la atención; pero éste, persistía en sus caprichos, y justamente tenían que viajar ambos a la Ciudad de Jurupe que estaba muy distante de la Gran Capital; esto era un entrometimiento de la malévola mano de satanás.
Verónica al leer la nota sintió escalofríos en todo su cuerpo, sabiendo el peligro que corría ir fuera de la Ciudad con alguien que le disgustaba, e hizo el intento de reclamar al Gerente y éste, le contestó que el trabajo eficiente de ella ameritaba su presencia para lograr una buena defensa a los clientes y como era su trabajo, no tuvo más remedio que aceptar, pero lamentaba que ya no podía encontrarse con Olzagon para informarle que la cita del sábado no se puede realizar por el imprevisto viaje fuera de la Gran Capital.
Olzagon, igualmente lamentaba mucho haber perdido el bus y lo que más le dolía es no ver a Verónica por que habían acordado salir juntos el siguiente sábado; empero él, conoció a una nueva amiga y ella trabajaba justo frente a su trabajo; y vaya que ya se hicieron amigos y eso era un buen comienzo.
El día transcurrió muy normal casi se repetía la rutina; al medio día salió Olzagon a almorzar y siempre lo hacía en un restaurante al paso, que ofrecía comida económica a los trabajadores de ese lugar; y como era su costumbre y ahora con mucho motivo se sentó en la mesa que daba a la ventana y coincidía al frente de la Fábrica de Productos Lácteos; dirigió sus ojos a la puerta principal y esta se abrió y salieron varios trabajadores y entre ellos estaba Melany, como reacción instantánea se levantó de su silla para llamarla e invitarla a ese lugar, pero no hubo tiempo, por que ella rápidamente cruzó la calle y desapareció, pues ni modo la perdí, se dijo asimismo Olzagon.
Pero, él no sabía, que las fuerzas positivas  del Universo ya se habían inclinado a favor de esta pareja de jóvenes, para permitirles que empiecen a sembrarlos cimientos del dichoso amor, mediante la bendición de la Diosa Afrodita; sigamos los acontecimientos para demostrar esta maravillosa aseveración.
 Olzagon, se  sentó de nuevo en su silla, en ese mismo instante llegó el Menú que había solicitado y cuando empezaba a saborear su primera cucharada de comida, entró Melany y como había una silla disponible la invitó a su mesa , lo que muy gustosa aceptó compartir con el flamante amigo y le dijo:
 --- Acabo de venir del Café de la esquina y esté cerrado, por lo que no tuve otra idea, venir acá y que suerte la mía encontrarte  amigo Olzagon......   
Continuaremos................
 Guillermo Gonzalo Sánchez Achuteguui
 ayabaca@gmail.com
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