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********** Blog Fundado el 03 de Enero del 2008 **********
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el Campo Magnético Terrestre, produce sonidos magnéticos impresionantes, que han sido captadas gracias a la investigación astronómica de la Agencia Espacial Europea ESA, que envió en el año 2013 unos satélites conocidos como la Misión Swarm, que si no existiese el campo magnético la vida no sería posible en La Tierra. ... siga leyendo...............
Un equipo de científicos daneses ha convertido en sonido las señales magnéticas terrestres de la misión Swarm de la ESA, y el resultado es bastante aterrador.
EDITOR Y PERIODISTA ESPECIALIZADO EN CIENCIA Y NATURALEZA
A pesar de resultar fundamental para la vida en la Tierra, el campo magnético de nuestro planeta no es algo que podamos ver en sí mismo o escuchar. El campo magnético de la Tierra es una burbuja compleja y dinámica que nos mantiene a salvo de la radiación cósmica y de las partículas cargadas atraídas por los poderosos vientos que fluyen desde el Sol.
Cuando estas partículas chocan con los átomos y moléculas de nuestra atmósfera, principalmente con el oxígeno y el nitrógeno de sus capas superiores, parte de la energía de las colisiones se transforma en las típicas y fantasmagóricas luces verdeazuladas de las auroras boreales. Y si bien la aurora boreal nos ofrece una muestra visual de como funciona nuestro campo magnético, escuchar como este interacciona con otras partículas o el propio viento solar es un asunto muy diferente.
El inmenso campo magnético de la Tierra es en gran parte generado por un océano de hierro líquido, el núcleo exterior de nuestro planeta, situado a unos 3.000 kilómetros bajo nuestros pies, y que actúa de manera similar a la que lo hace una dinamo en la rueda de una bicicleta, en la que el movimiento giratorio produce corrientes eléctricas que, en esta ocasión, a su vez generan un campo magnético en constante cambio.
Para estudiar este campo magnético, en el año 2013 la Agencia Espacial Europea lanzó el trio de satélites Swarm con la intención no solo de medir con precisión las señales magnéticas que proceden del núcleo de la Tierra, si no también del manto, la corteza, los océanos, la ionosfera y la magnetosfera.
FOTO: DTU/ESA
Estos datos fueron precisamente los que emplearon un equipo de músicos y científicos de la Universidad Técnica de Dinamarca para interpretar como suena al oído humano el campo magnético terrestre. "Un proyecto que sin duda ha sido un ejercicio gratificante en el que unir el arte y la ciencia”, cuenta Klaus Nielsen, unos de los integrantes del equipo.
Puede parecer una pesadilla, pero, sorprendentemente, este clip de audio representa el campo magnético generado por el núcleo de la Tierra y su interacción con una tormenta solar.
“El estruendo del campo magnético de la Tierra está acompañado por una representación de una tormenta geomagnética que resultó de una llamarada solar el 3 de noviembre de 2011 y, de hecho, suena bastante aterrador”, añade Nielsen.
La intención, por supuesto, no es asustar a la gente, si no una forma peculiar de recordarnos que el campo magnético existe y, aunque su estruendo es un poco desconcertante, la existencia de vida en la Tierra depende de él.
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Agencia Espacial Europea ESA, anuncia el lanzamiento en 2025 de la nave ClearSpace - 1; que será la primera misión espacial para la limpieza de la contaminación alrededor de la órbita terrestre con miles de satélites y otros objetos que constituyen los desechos espaciales.
ESA .- narra : "......... “Este es el momento apropiado para una misión
así —señala Luc Piguet, fundador y CEO de ClearSpace—. El problema de la
basura espacial es más acuciante que nunca. Hoy en día tenemos casi
2.000 satélites operativos en el espacio y más de 3.000 fuera de
servicio”.
“Y, en los próximos años, su número
aumentará un orden de magnitud, con múltiples megaconstelaciones
formadas por cientos o incluso miles de satélites en órbita baja
terrestre que, previsiblemente, proporcionarán telecomunicaciones y
servicios de vigilancia de gran cobertura y baja latencia. Está claro
que necesitamos un ‘remolque’ para retirar los satélites fallidos de
esta región con tanto tráfico”.
En Space19+,
el Consejo Ministerial de la ESA que tuvo lugar en Sevilla a finales de
noviembre, los ministros de los Estados miembros acordaron firmar un
contrato de servicio con un proveedor comercial para la retirada segura
de la órbita baja terrestre de un objeto inactivo propiedad de la ESA......"
ClearSpace-1, la primera misión espacial que
desorbitará basura espacial, será lanzada en 2025. Esta misión será
fruto de un contrato de servicio con un consorcio comercial liderado por
una empresa emergente, y contribuirá a establecer un nuevo mercado para
los servicios en órbita y la eliminación de desechos espaciales.
Una vez finalizado el procedimiento de licitación, el consorcio liderado por la empresa emergente suiza ClearSpace
—empresa derivada fundada por un experimentado equipo de investigadores
especializados en desechos espaciales con base en el instituto de
investigación de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL)— será invitado a presentar su propuesta definitiva antes de que el proyecto comience el próximo mes de marzo.
“Este es el momento apropiado para una misión
así —señala Luc Piguet, fundador y CEO de ClearSpace—. El problema de la
basura espacial es más acuciante que nunca. Hoy en día tenemos casi
2.000 satélites operativos en el espacio y más de 3.000 fuera de
servicio”.
“Y, en los próximos años, su número
aumentará un orden de magnitud, con múltiples megaconstelaciones
formadas por cientos o incluso miles de satélites en órbita baja
terrestre que, previsiblemente, proporcionarán telecomunicaciones y
servicios de vigilancia de gran cobertura y baja latencia. Está claro
que necesitamos un ‘remolque’ para retirar los satélites fallidos de
esta región con tanto tráfico”.
En Space19+,
el Consejo Ministerial de la ESA que tuvo lugar en Sevilla a finales de
noviembre, los ministros de los Estados miembros acordaron firmar un
contrato de servicio con un proveedor comercial para la retirada segura
de la órbita baja terrestre de un objeto inactivo propiedad de la ESA.
Con el respaldo del nuevo programa Seguridad
Espacial de la ESA, el objetivo es contribuir activamente a la limpieza
del espacio y, al mismo tiempo, demostrar las tecnologías necesarias
para la eliminación de basura espacial.
“Basta
imaginar lo peligroso que sería navegar en alta mar si todos los barcos
perdidos en la historia aún estuvieran flotando en el agua”, explica Jan
Wörner, director general de la ESA.
“Esa es la
situación actual en órbita, y no podemos dejar que continúe así. Los
Estados miembros de la ESA han mostrado su firme apoyo a esta nueva
misión, que también marca el camino que debemos seguir en el futuro en
lo relativo a nuevos servicios comerciales”.
“Aunque mañana se detuvieran todos los
lanzamientos al espacio, las proyecciones muestran que la población
total de desechos orbitales seguirá creciendo, ya que las colisiones
entre objetos generan nuevos desechos mediante un efecto en cascada
—apunta Luisa Innocenti, responsable de la iniciativa Espacio Limpio de
la ESA—. Necesitamos desarrollar tecnologías que eviten la creación de
nuevos desechos y que permitan retirar los ya existentes”.
“Estudios
de la NASA y la ESA muestran que la única manera de estabilizar el
entorno orbital es eliminando activamente los residuos de gran tamaño.
Así, vamos a seguir desarrollando las tecnologías esenciales de guiado,
navegación y control, así como métodos de encuentro y captura, mediante
un nuevo proyecto denominado ADRIOS (Eliminación Activa de
Desechos/Servicios en Órbita). Los resultados se aplicarán a
ClearSpace-1. Esta nueva misión, implementada por un equipo de la ESA,
permitirá demostrar estas tecnologías y constituirá un hito histórico
mundial”.
La misión ClearSpace-1 tendrá como objetivo la
etapa superior Vespa (Adaptador de la Carga Útil Secundaria de Vega),
abandonada en una órbita de entre 800 y 660 km de altitud tras el
segundo vuelo del lanzador Vega de la ESA en 2013. Con una masa de
100 kg, Vespa tiene un tamaño similar al de un satélite pequeño,
mientras que su forma simple y su robusta construcción hacen que sea un
primer candidato ideal, antes de pasar a capturas mayores y más
difíciles en misiones posteriores, que con el tiempo también incluirán
capturas multiobjeto.
El satélite “cazador”
ClearSpace-1 se lanzará a una órbita inferior de 500 km de altitud para
una serie de ensayos críticos y de puesta en servicio antes de ascender a
la órbita final para encontrarse y capturar el objeto empleando cuatro
brazos robóticos bajo la supervisión de la ESA. Después, tanto el
satélite de captura como Vespa se desorbitarán para que se desintegren
en la atmósfera.
La Agencia Espacial Europea pone en marcha
ClearSpace-1, la primera misión de eliminación de basura espacial del
mundo, programada para el año 2025.
Basura espacial orbitando alrededor de la Tierra
Foto: ESA
Héctor Rodríguez
Hoy en día tenemos casi 2.000 satélites operativos en el espacio y más de 3.000 fuera de servicio”
“Este es el momento apropiado para una misión así" señala Luc Piguet, fundador y CEO de ClearSpace. "El
problema de la basura espacial es más acuciante que nunca. Hoy en día
tenemos casi 2.000 satélites operativos en el espacio y más de 3.000
fuera de servicio.“Y, en los próximos años, su número aumentará
un orden de magnitud, con múltiples megaconstelaciones formadas por
cientos o incluso miles de satélites en órbita baja terrestre que,
previsiblemente, proporcionarán telecomunicaciones y servicios de
vigilancia de gran cobertura y baja latencia. Está claro que necesitamos un ‘remolque’ para retirar los satélites fallidos de esta región con tanto tráfico”, añade Piguet.
Despejando el camino
Con el respaldo del nuevo programa Seguridad Espacial de la Agencia Espacial Europea, el
objetivo es contribuir activamente a la limpieza del espacio y, al
mismo tiempo, demostrar la viabilidad de las tecnologías necesarias para
la eliminación de la basura espacial. En este sentido, durante la Space19+,
el Consejo Ministerial de la ESA que tuvo lugar en Sevilla a finales de
noviembre, los ministros de los Estados miembro acordaron firmar un
contrato de servicio con un proveedor comercial para la retirada segura
de la órbita baja terrestre de un objeto inactivo propiedad de la misma
agencia. “Basta imaginar lo peligroso que sería navegar en alta mar si
todos los barcos perdidos en la historia aún estuvieran flotando en el
agua”, explica Jan Wörner, director general de la ESA.“Esa es la
situación actual en órbita, y no podemos dejar que continúe así"
continúa.
“Basta imaginar lo peligroso que sería
navegar en alta mar si todos los barcos perdidos en la historia aún
estuvieran flotando en el agua. Esa es la situación actual en órbita"
Por su parte, Luisa Innocenti, responsable de la iniciativa Espacio Limpio de la ESAdeclara que “aunque
mañana se detuvieran todos los lanzamientos al espacio, las
proyecciones muestran que la población total de desechos orbitales
seguirá creciendo, ya que las colisiones entre objetos generan
nuevos desechos mediante un efecto en cascada. Necesitamos desarrollar
tecnologías que eviten la creación de nuevos desechos y que permitan
retirar los ya existentes”.
Distribución de la basura espacial alrededor de la la Tierra
Imagen: ESA
“Estudios de la NASA y la ESA muestran que la única manera de
estabilizar el entorno orbital es eliminando activamente los residuos de
gran tamaño. Así, vamos a seguir desarrollando las tecnologías
esenciales de guiado, navegación y control, como los métodos de
localización y captura de desecho mediante un nuevo proyecto denominado ADRIOS -Eliminación Activa de Desechos y Servicios en Órbita
, por sus siglas en inglés. Los resultados se aplicarán a ClearSpace-1.
Esta nueva misión, implementada por un equipo de la ESA, permitirá
demostrar estas tecnologías y constituirá un hito histórico mundial"
comenta Innocenti.
Los primeros pasos
La misión ClearSpace-1 tendrá como primer objetivo la etapa superior Vespa -Adaptador de la Carga Útil Secundaria de Vega-, abandonada en una órbita de entre 800 y 660 kilómetros de altitud tras el segundo vuelo de Vega en 2013.
Adaptador de la Carga Útil Secundaria de Vega primer objetivo de ClearSpace-1
Foto: ESA
Con una masa de 100 kilogramos, Vespa tiene un
tamaño similar al de un satélite pequeño, mientras que su forma simple y
de robusta construcción, hacen que sea un primer candidato ideal, antes
de pasar a capturas mayores y más difíciles en misiones posteriores,
que con el tiempo también incluirán capturas multiobjeto.
El satélite “cazador” ClearSpace-1 se lanzará a una órbita
inferior de 500 kilometros de altitud para una serie de ensayos críticos
y de puesta en servicio antes de ascender a la órbita final para
encontrarse y capturar el objeto empleando cuatro brazos robóticos bajo
la supervisión de la ESA. Después, tanto el satélite de captura como
Vespa, se desorbitarán para que se desintegren en la atmósfera. Si todo
sale según lo planeado, pronto asistiremos a la primera misión de
limpieza espacial fruto de la cooperación internacional. Un ejemplo del
que no estaría mal tomar ejemplo aquí, en tierra firme.
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG.,la Revista National Geographic, nos revela sobre las investigaciones científicas que se llevan a cabo e la Estación Concordia de la Antártida ...
National Geographic.. narra : " ..Ubicada en Dome C, una meseta a unos 3.200 m sobre el nivel del mar, la estación de investigación franco-italiana Concordia es una de las 3 estaciones que están en funcionamiento durante todo el año en la Antártida. Aislados del mundo y en condiciones inhóspitas, la tripulación estacionada allí aborda temperaturas que pueden bajar de los –80 ° C en invierno. Allí el aire es extremadamente seco, por lo que la tripulación sufre de labios continuamente agrietados y ojos irritados. El gran paisaje abierto se alterna entre los meses de la noche y los meses de luz del día, y los colores, olores y sonidos son casi inexistentes. En otras palabras, la concordia es perfecta..."
National Geographic.- agrega : "....El espacio puede ser la última frontera para la exploración humana, pero ciertamente no es la única frontera. Las áreas remotas de la Tierra, como la Antártida, continúan atrayendo a los investigadores y exploradores. Ambientes prístinos, recursos limitados y aislamiento casi completo son solo algunas de las atracciones de la Antártida, a menudo denominada el Desierto Blanco. Numerosas estaciones de investigación salpican las regiones exteriores del continente donde los científicos recopilan datos sobre la glaciología, la sismología, el cambio climático y las estrellas...."
El reciente desprendimiento de un titánico bloque de hielo en la Antártida de unos 5.000 kilómetros cuadrados en la plataforma de hielo de Larsen C, ha cambiado para siempre el mapa del hemisferio sur
Conocer nuestros límites en la Tierra, será fundamental para alcanzar nuevas fronteras en el espacio
La doctora Carmen Possnig de la Agencia Espacial Europea
Foto: ESA/IPEV/PNRA-M. Buttu
Redacción
8 de octubre de 2018
El espacio puede ser la última frontera para la exploración humana, pero ciertamente no es la única frontera. Las áreas remotas de la Tierra, como la Antártida, continúan atrayendo a los investigadores y exploradores. Ambientes prístinos, recursos limitados y aislamiento casi completo son solo algunas de las atracciones de la Antártida, a menudo denominada el Desierto Blanco. Numerosas estaciones de investigación salpican las regiones exteriores del continente donde los científicos recopilan datos sobre la glaciología, la sismología, el cambio climático y las estrellas.
Ubicada en Dome C, una meseta a unos 3.200 m sobre el nivel del mar, la estación de investigación franco-italiana Concordia es una de las 3 estaciones que están en funcionamiento durante todo el año en la Antártida. Aislados del mundo y en condiciones inhóspitas, la tripulación estacionada allí aborda temperaturas que pueden bajar de los –80 ° C en invierno. Allí el aire es extremadamente seco, por lo que la tripulación sufre de labios continuamente agrietados y ojos irritados. El gran paisaje abierto se alterna entre los meses de la noche y los meses de luz del día, y los colores, olores y sonidos son casi inexistentes. En otras palabras, la concordia es perfecta.
Aquí, los investigadores estudian la atmósfera, libre de contaminación, para obtener información sobre cómo la superpoblación del mundo está cambiando el clima de la Tierra. Los científicos llevan a cabo investigaciones de glaciología analizando la meseta antártica para revelar pistas de nuestro pasado a partir de los productos químicos que quedaron atrapados y congelados en el hielo. La atmósfera delgada, los cielos despejados y la contaminación lumínica cero alrededor de Concordia lo convierten en un lugar envidiable para observar el Universo. La ubicación muy al sur de la Antártida también la hace ideal para estudiar el campo magnético de la Tierra.
Y luego está el factor humano. A pesar de todas las dificultades de la vida en la Antártida, hasta 16 personas pasan alrededor de un año viviendo en Concordia en nombre de la ciencia. Además de ayudar a realizar otros experimentos y el mantenimiento de la estación, ellos mismos son un experimento. Y la ESA envía un médico a Concordia para que estudie a la tripulación, como la Dra. Carmen Possnig, residente de este año, fotografiada arriba.
La elevación, el aislamiento y la privación sensorial pueden causar estragos en el reloj biológico de los miembros de la tripulación, lo que dificulta dormir bien por la noche. Los investigadores rastrean sus efectos en el cuerpo y la mente humana, lo que se suma a los datos que se recopilan sobre los astronautas en la Estación Espacial Internacional. Estos conocimientos se utilizan para ayudar a las personas en la Tierra como los trabajadores por turnos, los pacientes postrados en cama, a aquellos que sufren trastornos del sueño y, por supuesto, los astronautas que sirven en la órbita baja de la Tierra.
La investigación antártica en Concordia está ayudando a los humanos a adaptarse, mental y físicamente, a un clima cambiante, a un viaje más largo en el espacio y, finalmente, a la vida en otro planeta.
La Antártida se divide en icebergs gigantes: el principio del fin
El reciente desprendimiento de un titánico bloque de hielo en la Antártida de unos 5.000 kilómetros cuadrados en la plataforma de hielo de Larsen C, ha cambiado para siempre el mapa del hemisferio sur
El deshielo
Un oso polar sobre una placa de hielo flota a la deriva
Auroras australes sobre la estación Concordia el 18 de julio
20 julio 2012
En esta impresionante imagen podemos ver auroras australes – las ‘Luces del Sur’ – iluminando el cielo el pasado miércoles sobre la estación Concordia en la Antártida, uno de los lugares más aislados del planeta. Esta fotografía fue tomada por el científico Alexander Kumar, financiado por la ESA, y por su compañero Erick Bondoux a un kilómetro de la estación, ubicada a 75° de latitud sur.
El programa franco-italiano de investigación en la estación Concordia abarca varios proyectos de glaciología, biología humana y ciencias de la atmósfera. La Agencia Espacial Europea utiliza esta base antártica para preparar las futuras misiones tripuladas de larga duración, para explorar el espacio más allá de la órbita terrestre.
Durante el invierno, la estación Concordia queda prácticamente sumida en una oscuridad absoluta, con una temperatura media de -51°C y con mínimas de hasta -85°C. Es un lugar ideal para estudiar la dinámica de pequeños grupos multiculturales, aislados durante meses en un entorno extremo y hostil.
Las auroras se producen sobre las regiones polares tanto del norte como del sur del planeta, pero normalmente son difíciles de ver desde las zonas pobladas. Durante los periodos de alta actividad solar, estas espectaculares luces pueden llegar a alcanzar latitudes más bajas.
La actividad solar sigue siendo inusualmente elevada
El pasado día 17 de julio, la misión ESA/NASA SOHO detectó una espectacular erupción solar, que permaneció activa durante varias horas.
Espectacular erupción solar del 17 de julio
Se trataba de una erupción de clase M1, que dio lugar a una eyección de masa coronal que alcanzó la región de Venus ayer, y que pasará rozando nuestro planeta a lo largo del día de hoy.
Se espera que no afecte a la Tierra, pero podría alterar el funcionamiento de algunos satélites o causar interferencias en las señales electromagnéticas de alta frecuencia.
Y continúa aumentando…
Erupción solar detectada por SOHO el 19 de julio
Ayer se detectó una nueva erupción solar de clase M7.7, desencadenada por la región activa NOAA AR 1520 a las 05:58 GMT.
Esta erupción produjo una nueva eyección de masa coronal, dirigida hacia el oeste, que no alcanzará la Tierra.
Sin embargo, ya se ha detectado un rápido aumento en el número de protones, y estas partículas sí que podrían afectar a los satélites en órbita a nuestro planeta.
Monitorizando la meteorología espacial
“Es muy importante vigilar, estudiar y evaluar los fenómenos meteorológicos espaciales, tales como las erupciones solares, los eventos SEP y las eyecciones de masa coronal que suelen venir asociadas”, explica Juha-Pekka Luntama, responsable del segmento de meteorología espacial de la oficina del programa para el Conocimiento del Medio Espacial (SSA) de la ESA.
“Este tipo de fenómenos pueden afectar a las comunicaciones vía satélite, a las observaciones meteorológicas o a los servicios de navegación en el espacio, y a la red de distribución eléctrica o a las comunicaciones en la superficie de la Tierra, especialmente a altas latitudes”.
Hola amigos : A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., como nada es eterno, tampoco El Universo, que sigue en expansión, sin embargo las galaxias, estrellas y planetas, si están envejeciendo, lo mismo le tocará a nuestro Sistema Solar, justamente nuestra estrella El Sol, también desaparecerá y al desaparecer el Sol, desaparece todo el Sistema Solar; pero no se alarme esto sucederá dentro de 10,000 millones de años.
La Revista National Geographic, la elaborado un reportaje, intentando descifrar: ¿ Qué sucederá dentro de los próximos 5,000 mil millones de años en el sistema Solar?, Este es el concepto teórico: "La edad del universo, desde el Big Bang o Gran Explosión, es de unos 13.800 millones de años, según los científicos contemporáneos. Hay estrellas tan viejas como el universo, pero la mayoría tiene entre 1.000 y 10.000 millones de años de edad. La nebulosa planetaria, un anillo masivo y luminoso de gas y polvo interestelar, supone el final de la vida activa de la mayoría de las estrellas, cuando agotan su combustible nuclear, e implica también la transición de una gigante roja a una enana blanca degenerada. El Sol se formó hace unos 4.600 millones de años y todavía tiene combustible nuclear para otros 5.000 millones de años. Y después... ¿qué?..."
El Sol se formó hace unos 4.600 millones de años y todavía tiene combustible nuclear para otros 5.000 millones de años... ¿Qué ocurrirá después?
Nebulosa planetaria
Un ejemplo de nebulosa planetaria: Abell 39, en la constelación de Hércules y a unos 6.800 años luz de la Tierra. Abell 39 es una de las esferas más grandes de nuestra galaxia.
Imagen: The University of Manchester
Alec Forssmann
8 de mayo de 2018
¿En qué se convertirá el Sol cuando muera?
La edad del universo, desde el Big Bang o Gran Explosión, es de unos 13.800 millones de años, según los científicos contemporáneos. Hay estrellas tan viejas como el universo, pero la mayoría tiene entre 1.000 y 10.000 millones de años de edad. La nebulosa planetaria, un anillo masivo y luminoso de gas y polvo interestelar, supone el final de la vida activa de la mayoría de las estrellas, cuando agotan su combustible nuclear, e implica también la transición de una gigante roja a una enana blanca degenerada. El Sol se formó hace unos 4.600 millones de años y todavía tiene combustible nuclear para otros 5.000 millones de años. Y después... ¿qué?
Los científicos han creído durante años que la masa de nuestro Sol era demasiado baja como para crear una nebulosa planetaria visible. Las nebulosas planetarias, que nada tienen que ver con los planetas, son un fenómeno relativamente corto, de unas pocas decenas de miles de años, en comparación con el típico ciclo vital de una estrella, que ronda los 10.000 millones de años. El Sol tiene casi exactamente la mínima masa necesaria para producir una nebulosa planetaria, débil, pero visible. "Hemos descubierto que las estrellas que tienen una masa que es 1,1 veces menor que la masa del Sol producen nebulosas más débiles y aquellas estrellas más masivas que tres masas solares producen nebulosas brillantes, mientras que las predicciones de brillo del resto de estrellas son muy cercanas a lo que se había observado hasta ahora. Problema solucionado, ¡25 años después!", comenta Albert Zijlstra, de la Universidad de Mánchester y coautor de un estudio publicado ayer en Nature Astronomy.
El Sol tiene casi exactamente la mínima masa necesaria para producir una nebulosa planetaria
Dicho estudio consiste en el desarrollo de un nuevo modelo de datos para predecir el ciclo vital de las estrellas y ha sido usado para predecir el brillo o luminosidad de la envoltura brillante en expansión de una nebulosa planetaria en estrellas de diferentes masas y edades. "Cuando una estrella muere expulsa una masa de gas y polvo, conocida como su envoltura, hacia el espacio. Esta envoltura puede llegar a ser la mitad de la masa de la estrella. Queda al descubierto el núcleo de la estrella, cuyo combustible se está agotando, hasta que finalmente se apaga y muere.
El núcleo caliente logra que la envoltura en expansión brille intensamente durante unos 10.000 años, un periodo breve para la astronomía. Esto es lo que hace que una nebulosa planetaria sea visible. Algunas son tan brillantes que pueden ser vistas desde distancias extremadamente lejanas, a millones de años luz. En cambio, la misma estrella hubiera sido demasiado débil para ser vista", explica Zijslra sobre las nebulosas planetarias.
Esta colorida imagen muestra el ʻespectro del destelloʼ de la cromosfera del Sol. Fue capturada durante el eclipse total que se produjo a lo largo de los Estados Unidos el 21 de agosto de 2017, por la expedición de la ESA que monitorizó el proceso desde Casper, en Wyoming.
Durante un eclipse, cuando la Luna oscurece temporalmente la desbordante luz de la fotosfera solar, los astrónomos pueden realizar mediciones únicas. Un ejemplo de ello es el halo rojo normalmente invisible de la cromosfera, es decir, la capa de la atmósfera solar situada encima de la turbulenta superficie de la fotosfera.
La imagen que observamos solo se puede obtener con la última y la primera luz de lo que se conoce como el limbo solar —los momentos que tienen lugar justo antes y después de la totalidad del eclipse—, por lo que a esta medición se le ha dado el nombre del "espectro del destelloʼ, ya que debe realizarse en cuestión de segundos.
En ese momento, la emisión de luz del Sol puede dividirse en un espectro de colores que muestra las huellas de distintos elementos químicos.
El espectro del destello aquí mostrado se produjo con el primer limbo solar observable tras la totalidad. A la derecha podemos observar una imagen del Sol eclipsado mientras que a la izquierda de muestra el espectro capturado en distintos momentos en los que la Luna ocultaba el Sol mientras se producía el eclipse.
La emisión más potente se debe al hidrógeno. En ella se incluye la emisión de hidrógeno-alfa representada en color rojo en el extremo derecho de la imagen y de color azul y violeta en el izquierdo. Entre medias, el amarillo brillante corresponde a la emisión del helio, un elemento descubierto en un espectro de destello capturado durante el eclipse total del 18 de agosto de 1868, aunque en aquel momento no se supo de qué se trataba. Casi tres décadas después, el elemento se descubrió en la Tierra y hoy en día se sabe que es el segundo elemento más abundante del Universo después del hidrógeno.
El espectacular eclipse solar total que barrió los Estados Unidos dominó los titulares de todos los periódicos del mundo deleitando a científicos y al público de todo el mundo en agosto de 2017. Esta imagen de la Luna que transita ante el Sol fue tomada por la nave espacial del Observatorio Solar Dynamics de la NASA en el espectro ultravioleta extremo.
Foto: NASA / SDO
Espectro de destello
Foto: ESA / M. Castillo-Fraile
Dos tipos de pájaro
Foto: ESAC / ESA
Mercury Rising
Ganador absoluto en la categoría: Our sun
El pasado 9 de mayo de 2016 tuvo lugar el Tránsito de Mercurio. El planeta más pequeño del sistema solar se situaba entre la Tierra y el Sol durante un trayecto de 7 horas y media en lo que fue el tránsito más largo del siglo. En la imagen podemos apreciar la silueta de Mercurio como un pequeño punto negro a contraluz del Sol.
Preston, Lancashire, Reino Unido, 9 de mayo de 2016 TEC140 140 mm f/7 refractor telescope at f/9.8, Solarscope DSF100 H-alpha filter, Sky-Watcher EQ6 Pro mount, PGR Grasshopper 3 camera, stacked from multiple exposures
Foto: Alexandra Hart / Insight Astronomy Photographer of the Year 2017
Solar Limb Prominence and Sunspot
Segundo premio en la categoría: Our Sun
Esta fotografía fue tomada durante la primavera de 2016. En ella podemos apreciar la llamativa imagen de una solitaria prominencia solar en la silueta de nuestra estrella junto a una mancha solar en su superficie. El fotógrafo, adaptando los filtros de un telescopio Lunt H-alfa a uno fabricado por el mismo, fue capaz, valiéndose de una lente de gran aumento, de captar estos detalles de la actividad solar.
Hoschton, Georgia, Estados Unidos, 19 de Abril de 2016 Home-made telescope, Point Grey GS3-U3-60S6M camera
Foto: Eric Toops / Insight Astronomy Photographer of the Year 2017
Ghostly Sun
Mención de honor en la categoría: Our Sun
En esta fotografía del sol tomada en luz de calcio K, podemos apreciar la cromosfera interna de nuestra estrella. En ella podemos apreciar la superficie del sol como se del negativo de una fotografía se tratase, apareciendo las manchas solares como manchas brillantes y en cuyo alrededor el contraste aparece magnificado para una mejor visualización de la imagen.
Groningen, Países Bajos, 4 de abril de 2017. APM 80 mm f/6 refractor telescope, Vixen Great Polaris mount, ZWO ASI178MM camera, stack of 400 frames
Foto: Michael Wilkinson / Insight Astronomy Photographer of the Year 2017
Amanece en la Antártida
Foto: ESA / IPEV / PNRA / C. Dangoiss
7 daguerrotipos
Fotografía que muestra los siete daguerrotipos que se conservan en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.
Foto: William Langenheim and Frederick Langenheim / The Metropolitan Museum of Art, Gilman Collection, Gift of The Howard Gilman Foundation, 2005
Telescopio espacial SOHO
Recreación artística del Observatorio Solar y Heliosférico (SOHO) lanzada el 2 de diciembre de 1995 con el Sol de fondo. Gracias a este telescopio espacial los científicos han podido demostrar la existencia de las ondas g y calcular la velocidad de rotación del núcleo de nuestra estrella.
Foto: ESA
40 años de búsqueda
Como explica el investigador Eric Fossat, “llevamos más de 40 años buscando estas escurridizas ondas g en nuestro Sol y, aunque los intentos anteriores ya apuntaban detecciones, ninguno resultó definitivo. Ahora, por fin, hemos descubierto cómo obtener señales de forma inequívoca”.
Foto: NASA
Esquema del interior del Sol
En este dibujo podemos ver los movimientos oscilatorios de las ondas g y p dentro de la estructura del Sol así como las distintas capas que forman nuestra estrella.
Foto: SOHO / ESA / NASA
Representación artística de un eclipse de sol
El 21 de agosto de 2017, la sombra de la Luna se proyectará en la Tierra dando lugar a un eclipse solar total. Los eclipses tienen una recurrencia de seis meses, sin embargo éste es especial. Por primera vez en casi 40 años, la trayectoria de la sombra de la luna pasa a través de los Estados Unidos continentales cruzando todo su territorio. Esta representación artística muestra la Tierra, la luna y el sol a las 17:05:40 (UTC) del 21 de agosto de 2017 durante el eclipse.
Foto: NASA's Scientific Visualization Studio
Vista del sol a diferentes longitudes de onda de luz ultravioleta
Foto: SOHO / NASA / ESA
Nuevo México, Estados Unidos
Un espectador observa un eclipse solar anular desde Nuevo México.
Foto: National Geographic / Collen Pinski
Secuencia de un elipse total de Sol
Una imagen compuesta muestra el sol antes, durante y después de un eclipse total.
Foto: National Geographic Creative / Babak Tafresi
Filtros solares
Un filtro solar especial ofrece una vista segura de la luna que cubre el sol durante el eclipse solar total de 2008, visto desde Siberia.
Foto: National Geographic Creative / Babak Tafresi
Secuencia de un elipse anular de Sol
Una imagen compuesta muestra el sol antes, durante y después de un eclipse anular.
Foto: National Geographic Creative / Babak Tafresi
Secuencia de un elipse anular de Sol
Una imagen compuesta muestra el sol antes, durante y después de un eclipse anular.
Foto: National Geographic Creative / Babak Tafresi
Proba-2 spots transit of Mercury fullwidth
En la imagen podemos ver al planeta más pequeño de la Sistema Solar durante su transito entre el Sol y la Tierra el lunes 9 de mayo. Uno de los satélites más pequeños de la ESA, el Proba-2 estaba observando y capturó este momento.
Foto: ESA/ROB
Baily's Beads
Fotografía ganadora en la categoría "Nuestro Sol".
La imagen, tomada en Luwuk, Indonesia, nos muestra el fenómeno conocido como "las perlas de Baily" durante el eclipse solar total acontecido el pasado 9 de marzo de 2016. A medida que la Luna pasa por delante del Sol, la superficie rugosa de nuestro satélite permite que algunos haces de luz escapen de ciertos puntos en su contorno, formando las perlas de luz que se acumulan a lo largo de esta secuencia, tomada en apenas unos pocos minutos.
La corona solar se tiñe de colores cuando se observa con la tecnología adecuada
La forma en que la corona se calienta hasta alcanzar millones de grados es todavía una incógnita para los científicos, pero gracias a instrumentos como SOHO, los investigadores conocen mejor nuestra estrella más cercana.
Foto: ESA / SOHO
Campos magnéticos solares
NASA/SDO/AIA/LMSAL
Estrella moribunda cercana al colapso
Nasa / ESA
Eclipse de Sol a través de una radiografía
De esta guisa, utilizando una simple radiografía, observaron algunos habitantes de Jakarta, Indonesia, el eclipse de Sol del pasado 8 y 9 de marzo de 2016. Sin embargo, este sistema está absolutamente desaconsejado por los expertos, pues puede provocar lesiones oculares serias.
Foto: Gtres
Eclipse de Sol en Naipyidó, Myanmar
Desde Naipyidó, capital de Myanmar (la antigua Birmania), también pudieron disfrutar de uno de los eventos astronómicos más espectaculares que existen y que, los expertos no dudan en afirmar: “todo el mundo debería ver una vez en la vida”.
Foto: Gtres
Un avión frente al eclipse solar
Poder disfrutar de un eclipse de Sol es todo un espectáculo. Y si además en ese instante pasa un avión por delante y consigues captarlo con tu cámara fotográfica entonces el momento es mágico. La foto está tomada en Taguig, Filipinas.
Foto: Gtres
El eclipse de Sol visto desde un satélite
El satélite espacial Proba 2 tiene la misión de observar el Sol casi continuamente. Gracias a su órbita sincronizada con nuestro astro, pues sigue exactamente la línea divisoria entre el día y la noche, ha podido tomar esta espectacular fotografía del eclipse que tuvo lugar entre el 8 y el 9 de marzo de 2016.
Foto: NASA
Eclipse de Sol desde Singapur
Desde enero de 2009 no se vivía un eclipse solar en este país asiático. La próxima vez que los ciudadanos de Singapur puedan volver a disfrutar de este espectáculo será en diciembre de 2019.
Foto: Gtres
40 millones de personas
Este espectacular evento astronómico se pudo observar en tres zonas horarias distintas y lo pudieron disfrutar en directo unos 40 millones de personas. En la imagen, varias decenas de habitantes de Yakarta gozan del espectacular evento astronómico.
Foto: Gtres
Eclipse de Sol en Phnom Penh, Camboya
Cualquier objeto o silueta sirve de marco perfecto para conseguir que las fotos de los eclipses de Sol no sean una simple esfera luminosa tapada ligeramente. En este caso una flor de Camboya ha servido de inspiración para tomar esta preciosa fotografía.
La antena de Goldstone
La californiana antena Goldstone, de 70 metros de diámetro, genera imágenes de radar que revelan el tamaño, la velocidad y la distancia de los asteroides, y si se dirigen hacia la Tierra. En febrero, una roca de 40 metros pasó a 27.700 kilómetros de nuestro planeta.
Foto: Mark Thiessen
La perturbación de los gigantes
El Gran Bombardeo Tardío de la Tierra pudo ser el resultado de una fuerte alteración de las órbitas planetarias, que hizo que Neptuno (en primer término) y Urano trastocaran un cinturón de cometas, y Júpiter, el cinturón de asteroides. Según el modelo de Niza (así llamado en referencia a la ciudad donde se concibió), Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno nacieron muy juntos dentro de la nebulosa protosolar, una nube con forma de disco cuajada de detritos de roca y hielo. A medida que los cuatro planetas gigantes absorbían o repelían esos residuos con su potente gravedad, experimentaban en su propia órbita desplazamientos lentísimos que culminaron en un punto de inflexión.
Ilustración: Dana Berry / Fuentes: Harold Levison y Dan Durda, SWRI
Como un rejoj
Los antiguos planetarios de mesa representaban un sistema solar predecible. El real es más azaroso: deslizar hoy un lápiz sobre la mesa puede significar que dentro de mil millones de años Júpiter vaya media órbita más adelantado.
Ilustración: Dana Berry / Fuentes: Harold Levison y Dan Durda, SWRI
Rocas viajeras
En el pasado, en algún lugar entre Marte y Júpiter, chocaron dos asteroides. Este meteorito de 900 gramos probablemente procede del más grande, llamado Vesta. La gravedad de Júpiter lo lanzó después hacia la Tierra y aterrizó en la Antártida.
Dos nuevas misiones de la ESA para estudiar el sistema solar
En los próximos años, la ESA lanzará sendas misiones para estudiar los entornos más extremos del Sistema Solar. Las operaciones científicas de ambas misiones se llevarán a cabo en ESAC, el Centro de Astronomía Espacial de la ESA, situado en Villanueva de la Cañada, Madrid
Solar Orbiter
El primero de la próxima generación de exploradores solares de la ESA, el Solar Orbiter, se lanzará en 2018. Investigará las conexiones y el acoplamiento entre el Sol y la heliosfera: una enorme burbuja en el espacio creada por el viento solar.
Foto: ESA
Modelo estructural y térmico del Solar Orbiter
En la imagen podemos observar un modelo estructural y térmico previo del Solar Orbiter, en el centro de pruebas IABG, cerca de Munich, Alemania durante una intensa campaña de pruebas para medir el impacto del ruido y las vibraciones en la nave espacial durante su lanzamiento.
Foto: Airbus Defence and Space 2015
JUICE
Visión artística de JUICE: el explorador espacial que visitará las lunas del sistema joviano. JUICE es la primera misión de gran envergadura del programa Cosmic Vision 2015-2025 de la ESA. Planeado su lanzamiento para 2022 y con llegada a Júpiter en 2030, se dedicará durante al menos 3 años a realizar un sin fin observaciones detalladas del planeta gigante y de tres de sus lunas más grandes: Ganímedes, Calisto y Europa
Foto: ESA
Europa
La superficie helada y agrietada de Europa –vista en un mosaico de imágenes en color realzado, obtenidas por la sonda Galileo– oculta un océano líquido que podría albergar los ingredientes necesarios para la vida.
Foto: Proyecto Galileo / NASA / JPL; imagen reprocesada por Ted Stryk
27 de enero de 2017
Dos nuevas misiones de la ESA para estudiar el sistema solar
Con el propósito de estudiar algunos de los escenarios más extremos de nuestro sistema solar, en el transcurso de tan solo 5 años, la Agencia Espacial Europea planea lanzar dos ambicionas misiones. La primera en despegar, en octubre de 2018, será Solar Orbiter, con el objetivo de observar la actividad del Sol y su influencia en el entorno interplanetario. Algo más tarde, ya en 2022, será JUICE -Jupiter Icy Moons Explorer-, la que parta con destino al sistema de Júpiter y especialmente, a sus tres lunas heladas: Europa, Ganímedes y Calisto.
El ciclo de actividad solar es, aún a día de hoy, una de las grandes incógnitas en el estudio de la estrella de la que depende la vida en nuestro planeta. De hecho una de las grandes asunciones al respecto es la duración de estos ciclos solares, establecida en periodos de 11 años. No obstante, se trata de una afirmación que no se puede realizar con total seguridad. En este sentido, Luis Sánchez, jefe de desarrollo de operaciones de Solar Orbiter, apunta que: “tenemos conocimientos fenomenológicos porque los hemos medido desde 1840, pero los mecanismos físicos en los que se fundamenta el proceso no se conocen con detalle”.
“Se trata esta de una misión clave para entender la relación entre el Sol y la Tierra”
Es por ello precisamente, en palabras de Sanchez que: “se trata esta de una misión clave para entender la relación entre el Sol y la Tierra”. Entre sus principales objetivos figura establecer una relación entre los fenómenos solares y las perturbaciones que éstos crean en el espacio entre la estrella y la Tierra.También observar los polos del Sol para poder entender el funcionamiento de los ciclos de actividad solar. “Si entendemos mejor los fenómenos solares y el medio interplanetario, entenderemos mejor la climatología espacial y se podrán hacer predicciones más precisas”, explica Sánchez.
En este sentido Javier Rodríguez-Pacheco, investigador principal en el desarrollo del instrumento EPD (Energetic Particle Detector, por sus siglas en inglés), explica, por ejemplo, que uno de los puntos que se está estudiando es la influencia en el clima terrestre del ciclo de actividad solar. Cuando el ciclo tiene una baja actividad -medida por la aparición de manchas solares en su superficie-, las consecuencias en la Tierra pueden traducirse en periodos climáticos más fríos. Sin embargo, apunta Rodríguez-Pacheco: “aún se hace necesario disponer de modelos más precisos para perfilar mejores predicciones”.
Ambos científicos coinciden en que actualmente las predicciones más exactas que se pueden hacer es que un ciclo de actividad va a ser igual a otro. Solar Orbiter intentará ofrecer más información para mejorar esos modelos. Con la observación de los polos del astro, por ejemplo, los investigadores podrán elaborar modelos de las capas de convección solar que no se restrinjan sólo al ecuador de la estrella, tal y como sucede actualmente. Lo que si sabemos, explica Sánchez, es que: “los movimientos de material en el interior del Sol dirigen el ciclo de actividad”, y en ello radica la importancia de la comprensión del proceso.
Lo que aprendimos de Ícaro
Para ello, a partir de 2021, Solar Orbiter estará tres años y medio observando la estrella y su entorno y se aproximará, durante el perihelio, a tan solo 42 millones de kilómetros del Sol, ocupándose en ciertos momentos entre la órbita de este y Mercurio.
Esta cercanía a la estrella, donde impera un intenso entorno de radiación trece veces superior al habitual, ha supuesto grandes desafíos tecnológicos para el diseño del nuevo satélite. Por ejemplo, el escudo térmico ha requerido el desarrollo de nueva tecnología, sobre todo porque Solar Orbiter va a estar apuntando constantemente al Sol. Dicho escudo está fabricado con varias capas, separadas por colchones de aire, y su capa más externa está compuesta por un nuevo material sintetizado a partir de cenizas. Además, habrá de disponer de las aberturas necesarias para los seis telescopios que van a observar el Sol, y éstos, a su vez, necesitarán estar preparados para operar en un fuerte entorno de radiación.
Además de estos seis telescopios, Solar Orbiter llevará otros cuatro instrumentos que se dedicarán a observar el entorno interplanetario y las perturbaciones que la actividad solar crea en él. Los datos obtenidos serán enviados a la Tierra y recibidos por el conjunto de antenas para el estudio del espacio profundo de la ESA, entre las que tendrá una relativa importancia la situada en la Estación de Seguimiento de Satélites de Espacio Profundo de Cebreros, en Ávila.
Los mundos helados de Júpiter
Después del Sol, el siguiente objeto de mayores dimensiones en nuestro sistema planetario es Júpiter, cuyo campo magnético queda, del mismo modo, tan solo superado por el propio del Sol. Júpiter y sus lunas son precisamente el objetivo de la misión JUICE.
"Su propósito es averiguar si la vida tal y como la conocemos podría desarrollarse no sólo en las zonas más frías del espacio, sino también en las lunas heladas en rededor de planetas gigantes”, explica Claire Vallat, científica de operaciones de la misión. Para ello, la sonda estudiará las tres lunas heladas de Júpiter: Europa, Ganímedes y Calisto, ya que en sendos cuerpos han sido detectados indicios de actividad geológica de diferentes tipos, océanos subterráneos y fuerzas de marea generadas por la gravedad de Júpiter.
Dos de las grandes motivaciones para la puesta en marcha de JUICE, -la primera misión hacia sistema solar exterior que lidera la ESA- son el descubrimiento de exoplanetas con una distribución de masa similar a la del sistema joviano, así como de ecosistemas marinos no basados en la fotosíntesis.
Vallat señala que la sonda observará Júpiter por un lado y las tres lunas heladas por otro. Una vez alcanzada la órbita del gigante gaseoso se distinguen dos fases a lo largo de su misión científica. En 2030, realizará dos sobrevuelos cercanos de Europa, a tan solo unos 400 kilómetros de la superficie de la luna helada. Después, hasta mediados de 2031, observará las altas latitudes de Júpiter. En una segunda fase, a partir de 2032, JUICE pasará a orbitar Ganímedes hasta 2033, fecha prevista del final de la misión.
El diseño de las trayectorias de la misión, que aún está en progreso, vendrá muy determinado por el entorno de radiación del el sistema joviano. “En el sistema solar, hay lugares en el que el entorno de radiación es mucho mayor que si nos metieramos dentro de un reactor nuclear, y Júpiter es uno de ellos”, explica Rodríguez-Pacheco. Por su parte, Nicolas Altobelli, jefe de desarrollo de operaciones para JUICE, apunta que: “no sabemos exactamente cuánta radiación nos vamos a encontrar. Será mayor en tanto nos acerquemos a Júpiter. Es por ello que los sobrevuelos a Europa serán consecutivos. No podremos quedarnos en la órbita de la luna, porque está demasiado cerca de Júpiter”.
Con estas dos misiones, Solar Orbiter y JUICE, a lo largo de las dos décadas venideras, la ESA pretende estudiar los entornos más extremos del sistema solar, concretamente en relación a su temperatura, revelando los secretos de dos mundos opuestos, uno de hielo, otro de fuego. La primera ofrecerá una comprensión más completa de los procesos que impulsan los ciclos de actividad solar y cómo influyen estos en el espacio interplanetario y en la Tierra. La segunda ayudará a ampliar nuestros conocimientos sobre la posibilidad de que se den las condiciones necesarias para la vida en entornos, a priori, menos favorables.
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