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domingo, 22 de junio de 2014

La Casa de la Loma tiene un Fantasma: Capítulo CCLXIV.- Don Porfirio Manchay responde afirmativamente a Rosenda, para que su hijo Horacio viaje con ella al Ecuador.....

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma y como informamos en el capitulo anterior; Rosenda expuso ampliamente a los padres de Horacio las razones por que  ella, deseaba que sea su administrador de su hacienda ubicada cerca a Cariamanga, Ecuador; todos los allí presentes estaban sorprendidos; tanto por el ofrecimiento del trabajo,  como también por la información de la familia que Rosenda conocía; igualmente pasó casi desapercibido  el acoso al perro "alzado" que intentó atacar a Rosenda y ella  lo espantó con llamas de fuego que salieron de su boca y casi nadie se dio cuenta el ¿por qué el perro salió de la casa?... aullando, pero Florencio que estaba como testigo, observó todos los detalles...


Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA" , esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDICOPI.
 
Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

Don Porfirio y doña Nilda, concentrados en sus pensamientos de la sorpresiva visita de la señorita ecuatoriana y casi comprometidos por que ellos decidirán si su hijo Horacio vaya o no al Ecuador; tuvieron que pedir permiso y salir de la sala y se fueron a su dormitorio a ponerse de acuerdo lo que ellos iban a contestar y fue Doña Nilda quien pronunció en forma pausada su punto de vista y dijo:
--- Porfirio, todas estas cosas están sucediendo  tan rápido que veo un halo de misterio que me dice que hay una "mano negra" que está interviniendo para sacar del camino a mi hijo Horacio; y lograr que se ausente   lo más lejos posible de su casa; y esa señorita ha sido enviada envuelta en una belleza  que de "buenas a primeras" ofrece un trabajo a una persona desconocida............,
Doña Nilda, hizo una pausa y agregó:
--- Porfirio, no te haz puesto a pensar, que razones ha tenido justamente en Jurupe; si ella hubiese podido ir a otros lugares dentro del mismo Ecuador y ella conocería un Administrador de su hacienda. Todo lo veo como algo muy raro.....
Doña Nilda, de nuevo, hizo una pausa y prosiguió:
--- Mi instinto de madre me dice que no debemos permitir que nuestro hijo Horacio, acepte ese trabajo, pero si solo estoy equivocada en mis apreciaciones y de ser así; estaría truncando el legítimo derecho de nuestro hijo, que se le ha presentado una oportunidad de trabajo que por razones del destino, le permitirá triunfar en la vida.
Doña Nilda, hizo su última pausa y finalizó diciendo:
--- Porfirio, realmente no sé que decir, pero ya te hice conocer  lo que estoy pensando, te aclaro que la señorita Rosenda me cae bien y hasta podría ser parte de la familia; tu sabes el destino juega con nuestras vidas a su libre albedrío y más tarde que temprano, Horacio nos podría anunciar que se va a casar con esa señorita....
Don Porfirio, soltó una carcajada por los pensamientos de fantasías  de su esposa, pero a ella no le faltaba razón, por que en efecto: Rosenda y Horacio tenían la misma edad y no estaba descartada la posibilidad de un romance entre ellos; por su puesto poniendo los pies en el suelo y pisando bien, había diferencias por que ella era una atractiva mujer y con mucho dinero; en cambio Horacio teniendo buena presencia era muy pobre, y Don Porfirio tosiendo suavemente cogió la mano de su compañera y le contestó:
--- Mi adorada Nilda, como frutos  de nuestra unión , tenemos tres hijos que han crecido y llegaron a la edad de emanciparse  y nosotros no tenemos mucho que ofrecerles,  como para querer que sigan bajo nuestro techo; sobretodo Horacio, nos hizo conocer que quiere tener una hacienda y con esos planes fue  a Socchabamba.
Don Porfirio, hizo una pausa y continuó:
--- Efectivamente tienes razón al hace hincapié que hay algo misterioso en todo esto que está sucediendo, pero no olvides los grandes acontecimientos nunca se anuncian con antelación, simplemente se presentan y tu tienes la oportunidad de aceptarlos o dejarlos pasar y recuerda Horacio debe tener una hacienda.
Don Porfirio, se tomó un pequeño descanso y prosiguió:
--- Tampoco te falta razón, que nuestro hijo y esa señorita se enamoren, nada es imposible; claro no conocemos casi nada de ella; pero la juventud de ambos vaticina que en futuro se puedan casar; no es fantasía pensar esa posibilidad y nosotros solo seríamos testigos de su futuro destino....
Don Porfirio, hizo una nueva pausa y finalizó:
--- Nilda nosotros debemos aceptar que nuestro hijo viaje  con esa señorita, por que la oportunidad de su provenir ha llegado a la casa y tal vez estas cosas suceden una sola vez en la vida; nada perdemos dando nuestro parecer de aprobación y pensando en el futuro y tal vez también haya trabajo para sus dos hermanos en aquella hacienda.
En esos instantes entró Florencio para llamar a sus padres, para que informen a Horacio, que han decidido y aprovechando que estaban solamente los tres; Florencio, les dijo:
--- Padres queridos, como su segundo hijo tengo mis dudas, que esa tal Rosenda sea una hacendada, por que si ustedes miran los aperos de su acémila son iguales a los nuestros; además, cabalga sola y lo que más me llamado la atención; es el terror de nuestro perro, que  al observar al animal se siente aterrorizado  como si observar al mismo demonio y creo que es el diablo por que cuando el perro ladró acosándola, ella le lanzó llamas de  fuego por la boca que doblegó al perro; pero no puedo oponerme a una oportunidad brillante para el futuro de Horacio, por que lo que he visto, tal vez sea visiones por mi estado de ánimo no favorable a la presencia de esa señorita Rosenda.
Los padres se miraron entre ellos, pero ya no tomaron cuenta las conjeturas de su hijo Florencio y salieron de nuevo a la sala de audiencias, encontraron a Horacio conversando animadamente con su visitante y futura jefe; al ver a los dueños de casa, Rosenda se calló a esperar la decisión de los señores.
Entonces, Don Porfirio, tomando aire y respirando profundamente y expulsando las toxinas del interior y mirando fijamente a Rosenda, le dijo:
---Señorita Rosenda, no entiendo como usted llegó a mi casa; usted me contestará claro por que mis hijos la trajeron; pero hay algo que no es normal, por que a usted siendo una dama de muchos caudales y ecuatoriana, cabalgue  completamente sola por caminos desconocidos; aún con todos esos misterios que envuelven a su persona, hemos conversado con mi esposa para aceptar el trabajo que usted está ofreciendo a mi hijo Horacio.
Don Porfirio, hizo una pausa y agregó:
--- Sin embargo, es necesario conocer mejor a su persona y ruego a usted a someterse a un interrogatorio para conocer su origen, sus vínculos con amigos y sus padres, no piense que es una condición ni mucho menos, eso es un deseo de conocernos mejor que nos permita iniciar una amistad duradera en el tiempo.
Nuevamente, Don Porfirio, hizo un pausa y prosiguió:
--- Mis hijos han sido criados cultivando valores, siendo los fundamentales: el amor al trabajo y la honradez como un principio de respeto a la persona sin tocar si quiera un pelo sin  ha sido autorizado por el dueño; tampoco son pendencieros, salvo que hayan sido agredidos en tal situación, actuarán en legítima defensa.
Y Don Porfirio, finalizó:
--- Señorita Rosenda, se lleva usted a un gran muchacho, tan responsable que hasta daría su vida en el cumplimiento de su deber, y nos dejará con el corazón destrozado por la ausencia  de un hijo que viajará a un lugar muy lejano.... continuaremos.....
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

lunes, 2 de marzo de 2009

HUANCABAMBA...................... UNA BELLA TIERRA CON MUCHOS MITOS. CAPÍTULO VII . EL GRINGO SIN MIEDO


Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., nuestra sierra del Alto Piura, es muy rica en leyendas y mitos sobre los famosos"entierros", que viene hacer una verdadera y cuantiosa fortuna para quien tiene la suerte de encontrarlos, desde luego no es fácil lograr ese objetivo.(imagen de la izquierda la Plaza de Armas de Huancabamba, imagen de la derecha una coraza de oro macizo incaico . Museo Larco) En vista que están protegidos con "fantasmas" o los "espíritus del alma del finado" que enterró su fortuna; tantas cosas se dicen y habla la gente sobre estas fortunas enterradas; lo cierto es que de vez en cuando alguna persona afortunada se vuelve rica de la noche a la mañana gracias a un "entierro"; siguiendo los Mitos y Leyendas de Huancabamba, los invito a leer la siguiente historia..:
-------------- EL GRINGO SIN MIEDO --------------
Siendo aún joven, el "gringo"(así se llama a los norteamericanos) John Smit abandonó el país del Tío Sam y se vino al Perú en pos de fortuna.
Su entrada triunfal la hizo por la zona oriental, radicando en un pueblito llamado San Ignacio. Pero atraído por la "fiebre" del oro existente en la zona de Toluce, de nuevo armó maletas y se vino a vivir, "sentando cabeza", definitivamente aquí.
Amante de la soledad y de la naturaleza, se alejaba cada cierto tiempo de su lugar. Muchas veces se quedaba en zonas inhóspitas.
Con conocimientos en minería, no dejó ríos y quebradas sin buscar el preciado metal. Para John Smit no existía noche ni día, ni sol ni lluvia; su afán era, a toda costa, hacer fortuna y regresar a su país. Cierta vez, cuando se celebraba la fiesta en honor a Santa Rosa, mister Smit departía alegremente con varios amigos quienes, para hacer ameno el momento, libaban el apetecido aguardiente de pura caña. Entre trago y trago se enteró, por los propios lugareños, que en la abandonada hacienda de Mancucur los difuntos dueños habían dejado enterrada una inmensa fortuna.
La hacienda de Mancucur se había convertido en el terror de los caminantes , los mismos que, por la fuerza y la razón, tenían que hacer un alto para descansar allí. Muchos caminantes comentaban que en la hacienda por las noches "penaba", se les presentaba un ser de ultratumba que del segundo piso caía por pedazos. Ante esta aparición, los que se quedaban a descansar allí salían "volando" de terror.
John Smit puso mucha atención a esta conversación, y picado por la curiosidad decía para sus adentros: "Carreje, yo tener que conocer esa hacienda y saber qué pasar allí".
Faltaba poco para la Navidad, cuando John Smit preparó el ansiado viaje. Para ello se agenció de varias acémilas. Una fría madrugada acomodó todo lo necesario, y sin que nadie lo vea se alejó del lugar.
El calor era insoportable, amenazaba llover.
Por ser Toluce y Mancucur zona de montaña, la mayor parte de veces llueve copiosamente. Faltaba poco para el mediodía, cuando John Smit llegó a una humilde chocita, tocó la puerta y preguntó: "¿Vivir alguien aquí?" Al momento salió una anciana que, al verlo parado frente a su puerta , con cierto temor preguntó: "Quién es usté?(usted), ¿qué quiere?, ¿qué desea?, Al instante, el gringo respondió: "Yo llamarme John Smit, mucha gente decirme "el gringo sin miedo", mí no tener miedo a nada ni nadie. Mi decirme si este es el camino que mí llevarme a la Hacienda de Mancucur". La anciana, con voz temblorosa atinó a decir: "No gringo, este camino no va a Mancucur, este camino te lleva a la montaña. Si sigues por el mismo camino, dentro de pocas horas vas a llegar al cerro de Huascaray. Usté (usted) se ha perdido del camino, tiene que regresar por donde ha venido; donde hay una casa grande con techo de calamina siga de frente, no se vaya a ir de bajada, porque ese camino lo lleva a otro lugar".
Era aproximadamente las cuatro de la tarde, cuando John Smit preguntó por ultima vez: " ¿Y qué tiempo hacer de aquí a Mancucur?. La anciana respondió: "Más o menos hay cinco horas". "Mi agradecer toda la información", dijo el gringo, y entregándole una lata de atún y varios paquetes de galletas inició el viaje de regreso.
Después de varias horas de duro trajinar llegó a la hacienda de Mancucur. Una vez desensilladas las acémilas, les echó cebada para que coman a sus anchas. Ya dentro de la hacienda buscó un lugar adecuado para el descanso; por todos lados había telarañas, dando un aspecto lúgubre al lugar. Acomodó las jergas en el piso y cuan largo era se dispuso a descansar. Por el largo viaje realizado se quedó profundamente dormido. Su revólver marca Smith Wesson, calibre 38, y su espada eran sus "amigos" inseparables.
Faltaba poco para la media noche, cuando un ruido extraño perturbó su sueño. El ruido provenía del segundo piso, encima de donde él dormía. Con tono irónico, decía: "Carreje, seguro que son esas aborrecidas ratas que molestan allá arriba". Pero el ruido se hizo más fuerte; era como si alguien estuviera caminando. Pensando que era algún viajero que se había subido al segundo piso a descansar, con revólver en mano preguntó: "¿ Hay alguien arriba?" No hubo respuesta alguna, y disparando en dirección de donde provenía el ruido escuchó una voz hueca que decía. "Caeré o no caeré".
---- Tu querer caer, cae pues cojudo--- y al instante cayó un descarnado brazo, y así sucesivamente fueron cayendo el resto de los miembros hasta formarse un esqueleto humano--.¿Tú ser el que asustas a los viajeros?. Ahora vas a saber quien es el gringo sin miedo; mí no tener miedo a seres de otro mundo.
Vaciando toda la cacerina de su revólver pensó desaparecerlo, pero todo fue inútil. Como respuesta, el ser de ultratumba soltó una sonora carcajada: "Ja, Ja Ja, tus balas a mí no me hacen daño, gringo trotamundos, dentro de poco vas a morir".
El ser del más allá comenzó a seguirlo con un filudo machete. John Smit cogió también su espada y dijo: " Así que ponte en guardia, porque en este momento vamos a pelear". John Smit, ducho en el manejo de la espada, le hizo frente, produciéndose una lucha desigual. Al esqueleto lo hacía "polvo", pero al instante se volvía a formar. El ser de ultratumba estaba a punto de vencer al gringo, cuando éste se acordó que a estos seres para vencerlos hay que resondrarlos y expeler ventosidades.
Haciendo un esfuerzo sobrehumano, John Smit, con cólera infinita, dijo: "So muerto e' mierda, concha de tu mare, no me vas a vencer fácilmente"; tirándole tres sonoros pedos y aplicándole la última estocada lo desarmó por completo.
El ser de ultratumba, una vez vencido, con voz hueca decía: "Esta vez he perdido, tú me has vencido. Yo soy el mayordomo que cuidaba esta hacienda, mis patrones me querían mucho, fui su hombre de confianza, pero fui tan malo con ellos que le pagué muy mal . Como ellos eran ancianos, y tenían mucha plata, me dejé arrastrar por la maldita avaricia. Una madrugada entré a su alcoba y a punta de hachazos los maté, descuarticé sus cuerpos, y en sacos negros, a la inverna los llevé y los enterré. A los pocos días me descubrieron de ser el autor de tan horrendo crimen, cogí la escopeta y de un certero balazo me volé los sesos. Soy un alma en pena que busca el perdón de Dios. Anda y saca esa riqueza que está enterrada en ese viejo capulí que está al fondo del corral. Cumple mi pedido al pie de la letra, así mi alma estará tranquila y podré entrar al reino del Señor....".
El"gringo sin miedo" cumplió a carta cabal el pedido del difunto mayordomo; antes de que amanezca cargó en sus acémilas tan inmensa riqueza, dejando un enorme hoyo al pie del añejo capulí.
John Smit se hizo inmensamente rico.
Los viajeros siguieron haciendo un alto en dicha hacienda, nunca más se les apareció el muerto con machete en mano. Los moradores del lugar compusieron una versada, recordando la intrepidez del "gringo" que no supo tener miedo al ser del más allá:
"Dicen que una noche un gringo
a esta haciendo llegó
y por tener los cojones rayados
el muerto su fortuna le dió"
Amigos, que hermosa esta leyenda, que la estamos disfrutando gracias a la información de mi dilecto amigo Don Moisés Gonzalo Cordova Guerrero, continuaremos con nuestro trabajo, no se pierdan el siguiente capítulo.
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui



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