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domingo, 30 de octubre de 2016

ESA : Thumbs up .- Con los pulgares hacia arriba del manager Peter Schmitz

http://www.esa.int/spaceinimages/Images/2016/10/Thumbs_up

On 19 October 2016, Spacecraft Operations Manager Peter Schmitz gives the thumbs up in the main control room at ESA’s ESOC mission control centre shortly after the ExoMars Trace Gas orbiter (TGO) arrived at the Red Planet

Details

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  • Title Thumbs up
  • Released 27/10/2016 11:58 am
  • Copyright ESA/J. Mai
  • Description
    Spacecraft operations manager Peter Schmitz gives the thumbs up in the main control room at ESA’s control centre in Darmstadt, Germany, on 19 October 2016, shortly after the ExoMars Trace Gas Orbiter arrived at the Red Planet.
    The spacecraft fired its main engine for 139 minutes to slow it down to be captured by Mars, entering an elliptical 101 000 x 3691 km orbit (with respect to the centre of the planet). It is in excellent health and will start making observations to calibrate its science instruments during two circuits in November 2016.
    More information on ExoMars/TGO operations.
Traducción :
Gerente de operaciones de la nave Peter Schmitz da los pulgares para arriba en la sala de control principal en el centro de control de la ESA en Darmstadt, Alemania, el 19 de octubre de 2016, poco después de la traza ExoMars Gas Orbiter llegó al planeta rojo.

La nave espacial encendió su motor principal para 139 minutos para reducir la velocidad para ser capturado por Marte, entrando en una elíptica 101 000 x 3691 kilometros órbita (con respecto al centro del planeta). Está en excelente estado de salud y comenzará a hacer observaciones para calibrar sus instrumentos científicos durante dos circuitos, en noviembre de 2016.
  • Id 367757

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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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jueves, 27 de octubre de 2016

ESA : Mars Reconnaissance Orbiter descubre el lugar de aterrizaje de Schiaparelli

http://www.esa.int/esl/ESA_in_your_country/Spain/Mars_Reconnaissance_Orbiter_descubre_el_lugar_de_aterrizaje_de_Schiaparelli


Vista por Mars Reconnaissance Orbiter del lugar de aterrizaje de Schiaparelli

Mars Reconnaissance Orbiter descubre el lugar de aterrizaje de Schiaparelli

24 octubre 2016
La sonda Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) de la NASA ha identificado una serie de marcas recientes en la superficie del Planeta Rojo que parecen corresponder al módulo demostrador de entrada, descenso y aterrizaje Schiaparelli de la misión ExoMars de la ESA.
Schiaparelli entró en la atmósfera marciana a las 14:42 GMT del 19 de octubre para llevar a cabo una secuencia de descenso de 6 minutos hasta la superficie, pero el contacto se perdió poco antes del aterrizaje. Los datos registrados por su nave nodriza, el Satélite para el estudio de Gases Traza (TGO), están siendo analizados para comprender qué sucedió durante dicha secuencia.
Entre tanto, la cámara de baja resolución CTX de la sonda MRO fotografió el 20 de octubre el lugar previsto para el aterrizaje en Meridiani Planum dentro de una de sus campañas de toma de imágenes.
La fotografía aquí publicada presenta una resolución de 6 metros por píxel y, si la comparamos con una imagen tomada con la misma cámara en mayo de este año, muestra dos nuevas figuras en la superficie. 
 

Lugar del aterrizaje de Schiaparelli

Una de las figuras, la más brillante, podría ser el paracaídas de 12 m de diámetro utilizado en la segunda etapa del descenso de Schiaparelli, tras el accionamiento inicial del escudo térmico. El paracaídas y el escudo posterior asociado se desprendieron del módulo antes de la fase final, durante la cual sus nueve propulsores deberían haberlo frenado hasta detenerse justo encima de la superficie.
La otra figura que aparece en la imagen es una difusa mancha oscura de unos 15 x 40 m de tamaño y a 1 km al norte del paracaídas, aproximadamente. Se cree que se debe al impacto del propio módulo, al caer desde una altura mucho mayor de lo planeado, dado que los propulsores se apagaron antes de tiempo.
Los cálculos indican que Schiaparelli cayó desde una altura de entre 2 y 4 kilómetros antes de impactar a una velocidad considerable, de más de 300 km/h. El gran tamaño relativo de esta figura podría deberse a los efectos en la materia superficial. También es posible que el módulo explotara por el impacto, cuando los depósitos de carburante de los propulsores aún estaban llenos. Estas interpretaciones preliminares podrían variar a medida que vayan realizándose los análisis.
HiRISE, la cámara de máxima resolución a bordo de la MRO, ofrecerá vistas más detalladas de estas figuras la semana que viene. Dichas imágenes también podrían revelar la ubicación del escudo térmico frontal, que cayó desde una altitud mayor. 
 

Imagen del lugar de Schiaparelli captada por la MRO – antes
 
Como la trayectoria de descenso del módulo se observó desde tres ubicaciones distintas, los equipos esperan poder reconstruir la secuencia de eventos con gran precisión. Aún se está investigando cuál fue exactamente el tipo de anomalía que presentó Schiaparelli.
Las dos nuevas figuras se encuentran a 353,79 grados este de longitud y 2,07 grados sur de latitud en Marte. La posición de la marca oscura muestra que Schiaparelli impactó a unos 5,4 km al oeste del punto de aterrizaje previsto, dentro de la elipse de aterrizaje nominal de 100 x 15 km.
Mientras tanto, los equipos siguen descifrando los datos extraídos de las señales de descenso de Schiaparelli registradas por el Satélite para el estudio de Gases Traza (TGO) de ExoMars. De este modo podrán establecer correlaciones con las mediciones tomadas con el conjunto de telescopios experimentales Giant Metrewave Radio Telescope (GMRT), situado cerca de Pune, India, y por la sonda Mars Express de la ESA en órbita.
Schiaparelli envió al TGO una cantidad sustancial de datos de ingeniería de gran valor durante su descenso, datos que están siendo analizados sin descanso por ingenieros. 
 

Imagen del lugar de Schiaparelli captada por la MRO – después
El orbitador TGO de ExoMars se encuentra en una órbita de 101.000 x 3.691 km con respecto al centro de Marte, con un periodo de 4,2 días, dentro de la órbita inicial planificada. La nave está funcionando sin problemas y tomará datos de calibración científica durante dos órbitas en noviembre de 2016.
A continuación, estará lista para llevar a cabo las maniobras de aerofrenado previstas a partir de marzo de 2017 y continuar durante la mayor parte del año, hasta alcanzar una órbita circular de 400 km de altitud alrededor del Planeta Rojo.
En ese momento, el TGO comenzará su misión científica principal, estudiando la atmósfera marciana en busca de posibles indicios de vida bajo la superficie y actuando como estación relé de telecomunicaciones para el robot explorador de ExoMars 2020 y otros artefactos en superficie. 
Para más información:
Thierry Blancquaert
ExoMars EDM Manager
Correo electrónico: Thierry.Blancquaert@esa.int
Markus Bauer








ESA Science and Robotic Exploration Communication Officer









Teléfono: +31 71 565 6799









Móvil: +31 61 594 3 954









Correo electrónico: markus.bauer@esa.int
 
 Spain

ESA Euronews: ExoMars at Mars

ESA Euronews: ExoMars en Marte

25 octubre 2016 Europa ha intentado su primer aterrizaje controlado en Marte a partir del satélite ExoMars, en órbita en el Planeta Rojo. Buscaba vestigios o actuales signos de vida.
Desde el centro de operaciones de la Agencia Espacial Europea, ESA, en Alemania, Jeremy Wilks nos muestra los giros inesperados que ha dado la misión ExoMars.
La nave ExoMars despegó en marzo de 2016 del Cosmódromo de Baikonur con destino al Planeta Rojo. Su misión: la búsqueda de metano en la atmósfera de Marte. La nave nodriza, TGO tiene por cometido explorar y fotografiar el planeta. El entusiasmo crece al entrar en órbita sin problemas… Pero el módulo de aterrizaje, Schiaparelli, no tuvo tanta suerte.
La sonda, que pretendía mostrar a Europa su primer aterrizaje exitoso en Marte, pudo tener un fallo en los últimos segundos de aterrizaje, por lo que se perdió la comunicación.
El fallo pudo ser que los paracaídas se desprendieran antes de tiempo y lo más probable es que la nave chocase contra la superficie a demasiada velocidad.
Veinticuatro horas después quedaba claro que Schiaparelli tuvo un descenso correcto, pero que algo falló cerca de la superficie. Pero, ¿qué fue lo que falló? ¿El paracaídas, los propulsores o tal vez fue un problema informático? Veamos el análisis de los ingenieros.
“No sabemos exactamente qué fue lo que no salió según nuestras expectativas, nos explica Andrea Accomazzo del equipo de operaciones. Entendemos gran parte del vuelo, la parte inicial, el vuelo a alta velocidad, incluso el momento en que se accionó el paracaídas. Sin embargo, no entendemos todavía lo que sucedió al final, cuando se soltó el paracaídas y se encendieron los retropropulsores. Tenemos que analizar y procesar todos los datos para hacernos una idea más clara.”
¿Qué significa respecto a nuestra capacidad de aterrizar en Marte? De momento no es algo que controlemos.
“Bueno, lo cierto es que hemos puesto a prueba una serie de tecnologías clave y que se podrán desarrollar para la próxima misión. Aún no sabemos si la tecnología que hemos empleado no era la adecuada o si fue el ordenador a bordo de la nave lo que no funcionó muy bien”, concluye el responsable del equipo de operaciones, Andrea Accomazzo.
Le preguntamos a Stephen Lewis, responsable del equipo de investigación, si se siente feliz o decepcionado.
“Bueno, tengo una mezcla de sentimientos. Nos hubiera gustado profundizar un poco más respecto a la ciencia de superficies. Pero, en realidad, el experimento AMELIA se centra en la comprensión de la atmósfera, su estructura y su densidad. Toda esa información finalmente nos llegará, exceptuando los datos de la superficie. Así que vamos a recuperar casi todos los datos científicos que esperabamos lograr. “
La buena noticia es que el Orbitador de Gases de Traza entró en la órbita del Planeta Rojo y allí proseguirá su búsqueda de metano. Anne Carine Vandaele, directora de investigaciones del instrumento Nomad, explica por qué es tan importante:
“En la Tierra, el metano está ligado a la vida, y por lo tanto como hemos descubierto la presencia de metano en Marte, nos hacemos la pregunta de si hay vida en Marte.”
Nicolas Thomas, investigador de la Universidad de Berna, considera que el metano puede aparecer cuando hay actividad volcánica o cuando queda atrapado en el hielo, pero en esos casos nada tiene que ver con los signos de vida que están buscando. Y concluye: “Va a ser muy difícil comprobar que hay vida detrás de esa presencia de gases en la atmósfera.”
“El problema de los registros de la presencia de metano es que son muy divergentes, prosigue Anne Carine Vandaele. Algunos han detectado metano en la zona del ecuador. Y otros en la zona de los polos. Y ese es uno de los problema, pues no queda claro por qué se detecta metano en un momento y en un lugar determinado.”
Por supuesto, la nave espacial, el TGO, está allí para buscar metano. Pero ExoMars es mucho más que eso, puesto que en el año 2020 se enviará un rover que cavará y tomará muestras de la superficie. Jean-Pierre Bibring, investigador del instrumento Micromega, en el Instituto de Astrofísica Espacial, de Orsay.
“ExoMars irá a posarse en algunas de esas regiones con terrenos interesantes. Solo que en la superficie los materiales pueden verse modificados por las partículas del Sol. Así que, por primera vez, la misión ExoMars dispondrá de una perforadora que tomará muestras a dos metros de profundidad, para después traerlas a la superficie, para que podamos analizarlas.”
“Hay zonas en Marte, cuyo origen se remonta a unos cuatro mil millones de años, en las que hemos identificado la presencia de agua que ha modificado los minerales de la superficie. En particular con las arcillas hemos demostrado que de alguna manera son vestigios de lo que ocurrió. Y no está excluído que en esas arcillas, en las que hubo agua porque cayó carbono del cielo, la vida quizá pudo surgir de la misma manera que probablemente surgió en la Tierra.”
Daniil Rodionov, del Instituto Iki de Moscú, y Jorge Vago, de la ESA, son dos de los principales científicos de la misión ExoMars 2020.
Teniendo en cuenta lo sucedido con Schiaparelli, ¿deberá intentarse otra forma de aterrizaje en 2020?
“Creo, que el aterrizaje en 2020 no dependerá tanto de la misión de 2016, aunque las principales tecnologías van a ser más o menos las mismas, considera Daniil Rodionov, del Instituto Iki de Moscú. Sin embargo, el peso del módulo será mucho mayor en 2020. Aparte de eso espero que nuestros colegas europeos averigüen qué es lo que salió mal y nos ayuden a evitar este tipo de problemas en el futuro. En cuanto a los signos de vida, tenemos evidencias suficientes de que podría haber habido vida en Marte en el pasado. Ahora espero que encontremos la prueba real e innegable. Y tengo grandes esperanzas.”
¿Se sabe dónde será exactamente el amartizaje en 2020?
Según Jorge Vago de la ESA, están considerando tres lugares diferentes donde se podría amartizar: “De los tres sitios, dos son enormes zonas muy antiguas de arcilla. Y el tercero es un antiguo río, un poco como el Nilo, con llanuras en las que hubo inundaciones y el agua se desbordó.”
 
ExoMars


Zooming in on Schiaparelli components on Mars

Detailed images of Schiaparelli and its descent hardware on Mars

27 October 2016 A high-resolution image taken by a NASA Mars orbiter this week reveals further details of the area where the ExoMars Schiaparelli module ended up following its descent on 19 October.
The latest image was taken on 25 October by the high-resolution camera on NASA’s Mars Reconnaissance Orbiter and provides close-ups of new markings on the planet’s surface first found by the spacecraft’s ‘context camera’ last week.
Both cameras had already been scheduled to observe the centre of the landing ellipse after the coordinates had been updated following the separation of Schiaparelli from ESA’s Trace Gas Orbiter on 16 October. The separation manoeuvre, hypersonic atmospheric entry and parachute phases of Schiaparelli’s descent went according to plan, the module ended up within the main camera’s footprint, despite problems in the final phase.
The new images provide a more detailed look at the major components of the Schiaparelli hardware used in the descent sequence.

Schiaparelli landing site
The main feature of the context images was a dark fuzzy patch of roughly 15 x 40 m, associated with the impact of Schiaparelli itself. The high-resolution images show a central dark spot, 2.4 m across, consistent with the crater made by a 300 kg object impacting at a few hundred km/h.
The crater is predicted to be about 50 cm deep and more detail may be visible in future images.
The asymmetric surrounding dark markings are more difficult to interpret. In the case of a meteoroid hitting the surface at 40 000­–80 000 km/h, asymmetric debris surrounding a crater would typically point to a low incoming angle, with debris thrown out in the direction of travel.
But Schiaparelli was travelling considerably slower and, according to the normal timeline, should have been descending almost vertically after slowing down during its entry into the atmosphere from the west.
It is possible the hydrazine propellant tanks in the module exploded preferentially in one direction upon impact, throwing debris from the planet’s surface in the direction of the blast, but more analysis is needed to explore this idea further
An additional long dark arc is seen to the upper right of the dark patch but is currently unexplained. It may also be linked to the impact and possible explosion.
Finally, there are a few white dots in the image close to the impact site, too small to be properly resolved in this image. These may or may not be related to the impact – they could just be ‘noise’. Further imaging may help identify their origin.




Mars Reconnaissance Orbiter view of Schiaparelli landing site

Some 1.4 km south of Schiaparelli, a white feature seen in last week’s context image is now revealed in more detail. It is confirmed to be the 12 m-diameter parachute used during the second stage of Schiaparelli’s descent, after the initial heatshield entry into the atmosphere. Still attached to it, as expected, is the rear heatshield, now clearly seen.
The parachute and rear heatshield were ejected from Schiaparelli earlier than anticipated. Schiaparelli is thought to have fired its thrusters for only a few seconds before falling to the ground from an altitude of 2–4 km and reaching the surface at more than 300 km/h.
In addition to the Schiaparelli impact site and the parachute, a third feature has been confirmed as the front heatshield, which was ejected about four minutes into the six-minute descent, as planned.
 

Zooming in on Schiaparelli landing site
 
The ExoMars and MRO teams identified a dark spot last week’s image about 1.4 km east of the impact site and this seemed to be a plausible location for the front heatshield considering the timing and direction of travel following the module’s entry.
The mottled bright and dark appearance of this feature is interpreted as reflections from the multilayered thermal insulation that covers the inside of the front heatshield. Further imaging from different angles should be able to confirm this interpretation.
The dark features around the front heatshield are likely from surface dust disturbed during impact.
Additional imaging by MRO is planned in the coming weeks. Based on the current data and observations made after 19 October, this will include images taken under different viewing and lighting conditions, which in turn will use shadows to help determine the local heights of the features and therefore a more conclusive analysis of what the features are.
A full investigation is now underway involving ESA and industry to identify the cause of the problems encountered by Schiaparelli in its final phase. The investigation started as soon as detailed telemetry transmitted by Schiaparelli during its descent had been relayed back to Earth by the Trace Gas Orbiter.
The full set of telemetry has to be processed, correlated and analysed in detail to provide a conclusive picture of Schiaparelli’s descent and the causes of the anomaly.
Until this full analysis has been completed, there is a danger of reaching overly simple or even wrong conclusions. For example, the team were initially surprised to see a longer-than-expected ‘gap’ of two minutes in the telemetry during the peak heating of the module as it entered the atmosphere: this was expected to last up to only one minute. However, further processing has since allowed the team to retrieve half of the ‘missing’ data, ruling out any problems with this part of the sequence.
The latter stages of the descent sequence, from the jettisoning of the rear shield and parachute, to the activation and early shut-off of the thrusters, are still being explored in detail. A report of the findings of the investigative team is expected no later than mid-November 2016.
The same telemetry is also an extremely valuable output of the Schiaparelli entry, descent and landing demonstration, as was the main purpose of this element of the ExoMars 2016 mission. Measurements were made on both the front and rear shields during entry, the first time that such data have been acquired from the back heatshield of a vehicle entering the martian atmosphere.
The team can also point to successes in the targeting of the module at its separation from the orbiter, the hypersonic atmospheric entry phase, and the parachute deployment at supersonic speeds, and the subsequent slowing of the module.
These and other data will be invaluable input into future lander missions, including the joint European–Russian ExoMars 2020 rover and surface platform.
Finally, the orbiter is working well and being prepared to make its first set of measurements on 20 November to calibrate its science instruments.

For further information, please contact:

Markus Bauer








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Tel: +31 71 565 6799









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Email: markus.bauer@esa.int
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jueves, 20 de octubre de 2016

ESA : Marte da la bienvenida a ExoMars

http://www.esa.int/esl/ESA_in_your_country/Spain/El_satelite_de_ExoMars_llega_a_la_orbita_de_Marte_mientras_se_continua_analizando_la_situacion_del_modulo_demostrador_Schiaparelli/(print)
 

Marte da la bienvenida a ExoMars

17 octubre 2016
La cámara web de la sonda Mars Express de la ESA captó esta imagen del Planeta Rojo el 16 de octubre de 2016, justo antes de que la misión ExoMars llegue a él.
ExoMars 2016 es una misión conjunta de la ESA y la agencia espacial rusa Roscosmos, y comprende el Satélite para el estudio de Gases Traza (TGO) y el módulo demostrador de entrada, descenso y aterrizaje Schiaparelli. Tras un viaje de siete meses, ambos están cada vez más cerca de su destino; una vez llegados a él, el TGO comenzará a orbitar Marte, mientras que Schiaparelli aterrizará en el planeta el 19 de octubre.
Esta fotografía se tomó el 16 de octubre, un par de horas antes de que Schiaparelli se separase de su nave nodriza a las 16:42 GMT. Tras su separación, el módulo demostrador tardará tres días y recorrerá unos seis millones de kilómetros para entrar en la atmósfera marciana el 19 de octubre y efectuar un descenso de seis minutos sobre la región de Meridiani Planum, cerca del ecuador del planeta.
Esta vista reciente del planeta muestra su polo sur, cubierto por un casquete de hielo permanente, formado principalmente por dióxido de carbono. En ella no podemos ver la región en la que aterrizará Schiaparelli, pues se encuentra más allá del horizonte que se observa a la izquierda.
ExoMars llegará al planeta cuando este apenas se encuentra en el punto de su órbita más cercano al Sol y es invierno en el hemisferio norte (verano en el hemisferio sur). En esta época del año, es probable que los vientos aumenten de velocidad y provoquen tormentas de arena regionales e incluso de alcance global.
La imagen fue capturada con la cámara de gran angular de Mars Express, aparato cuyo único objetivo era, en principio, ofrecer confirmación visual de la separación del módulo Beagle-2 a su llegada a Marte en diciembre de 2003. En 2007 la cámara se volvió a encender y, desde entonces, se ha utilizado con fines de formación, participación y divulgación científica, hasta que la ESA finalmente la adoptó como instrumento científico profesional a principios de este año.
Desde su exclusivo punto de mira y gracias a su gran campo de visión, esta cámara web puede tomar fotografías de todo el Planeta Rojo, algo que ahora mismo solo está al alcance de otra nave, la Mars Orbiter Mission de la agencia espacial india.
En estos momentos, Marte se puede ver desde la Tierra: a primera hora de la noche en el hemisferio norte puede apreciarse a simple vista un punto rojo cerca del horizonte, hacia el sur. En el hemisferio sur, este punto se ve más elevado por las noches y a primera hora de la mañana.
Los aficionados a la astronomía que observen el Planeta Rojo con sus telescopios pueden unirse al grupo especializado en Marte del proyecto Colaboración Pro-Am en investigacion astronómica, un grupo internacional que comparte imágenes de objetos astronómicos concretos captadas por la comunidad amateur para dar su apoyo a los astrónomos profesionales.
La campaña de observación de Marte comenzó en 2014 con el fin de monitorizar el paso del cometa Siding Spring junto a él, para después convertirse en un grupo dedicado a observar el planeta y ofrecer a la comunidad astronómica una largo historial de observaciones, especialmente durante las épocas de actividad del polvo.
Esta imagen fue publicada el domingo 16 de octubre en el canal de Flickr de la cámara, donde diariamente se cuelgan todas las fotografías tomadas con las cámara web de Mars Express de forma automática.
                               
Schiaparelli with parachute deployed
Schiaparelli with parachute deployed

Los datos del descenso de Schiaparelli continúan analizándose

20 octubre 2016
Los datos clave que el módulo demostrador Schiaparelli envió ayer al Satélite para el estudio de Gases Traza durante su descenso a la superficie de Marte ya se han transmitido a la Tierra y en estos momentos están siendo analizados por expertos.
Los primeros indicadores de las señales de radio, capturadas tanto por el Giant Metrewave Radio Telescope (GMRT), un conjunto experimental de telescopios situado cerca de Pune, India, como por el orbitador Mars Express de la ESA, sugieren que el módulo habría completado con éxito la mayoría de los pasos de su descenso de 6 minutos a través de la atmósfera marciana: por ejemplo, la deceleración mientras atravesaba la atmósfera y el despliegue del paracaídas y el escudo térmico. 
Sin embargo, tanto el GMRT como Mars Express dejaron de recibir señales poco antes del momento previsto para el contacto del módulo con la superficie del planeta. Las discrepancias entre los dos conjuntos de datos están siendo analizadas por expertos de la ESA en el Centro de Operaciones Espaciales de Darmstadt, Alemania. 
La telemetría detallada grabada por el TGO era necesaria para comprender mejor la situación. Mientras Schiaparelli efectuaba su descenso, el orbitador llevaba a cabo una maniobra crucial de inserción orbital en Marte, que completó satisfactoriamente. Estos datos de gran importancia fueron registrados por Schiaparelli y reenviados a la Tierra a primeras horas de la mañana de hoy. 
Tras su análisis parcial, estos datos confirman que las fases de entrada y descenso se llevaron a cabo según lo programado, y que los acontecimientos empezaron a desviarse de lo previsto tras el desprendimiento del escudo térmico posterior y el paracaídas. Parece que tal desprendimiento se produjo antes de lo previsto, aunque el análisis aún no ha concluido. 
También se ha confirmado que los propulsores se activaron brevemente, aunque parece que se apagaron antes de lo esperado, a una altitud aún por confirmar. 
“Tras los acontecimientos de ayer, contamos con un impresionante satélite orbitando alrededor de Marte, listo para llevar a cabo misiones científicas y transmitir datos de la futura misión ExoMars 2020 —afirma Jan Wörner, director general de la ESA—. El principal objetivo de Schiaparelli era probar las tecnologías de aterrizaje europeas. Parte de su labor era registrar los datos durante el descenso y es importante que sepamos qué ha pasado para tomar medidas de cara al futuro”. 
David Parker, director de Vuelos Tripulados y Exploración Robótica de la ESA, añade: “En lo relativo al módulo de prueba Schiaparelli, los datos que estamos recibiendo nos permitirán entender a la perfección la secuencia de los hechos y por qué no se produjo un aterrizaje suave”. 
“Desde el punto de vista de la ingeniería, eso es precisamente lo que esperamos de un artefacto de pruebas y, gracias a él, ahora disponemos de datos extremadamente valiosos con los que trabajar. Formaremos una comisión de investigación para estudiar a fondo los datos, pero por el momento no podemos especular más allá”. 


ExoMars approaching Mars

El satélite de ExoMars llega a la órbita de Marte, mientras se continúa analizando la situación del módulo demostrador Schiaparelli

20 octubre 2016
El Satélite para el estudio de Gases Traza (TGO) de ExoMars 2016 ha llevado a cabo satisfactoriamente el encendido de 139 minutos de su motor, necesario para ser capturado por Marte e insertarse en su órbita elíptica, mientras que aún no se ha confirmado el contacto en superficie con el módulo de aterrizaje de la misión.
El encendido de inserción orbital del TGO se produjo entre las 13:05 y las 15:24 GMT del 19 de octubre, reduciendo la velocidad y la dirección de la nave más de 1,5 km/s. El satélite ya se encuentra en la órbita prevista alrededor del Planeta Rojo. Equipos de la ESA, desde el Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC) en Darmstadt, Alemania, continúan monitorizando el buen estado de este orbitador, el segundo tras Mars Express, que lleva 13 años en funcionamiento, 
También están intentando confirmar el contacto con el módulo demostrador de entrada, descenso y aterrizaje Schiaparelli, que entró en la atmósfera marciana unos 107 minutos después de que el TGO iniciara su propia maniobra de inserción en órbita.
Schiaparelli, de 577 kg, se separó del TGO a las 14:42 GMT del 16 de octubre. Había sido programado, para llevar a cabo de forma autónoma, una secuencia de aterrizaje automatizada, durante la cual se desplegarían un paracaídas y un escudo térmico frontal entre los 11 y los 7 km, seguidos del frenado de un retrocohete, que comenzaría a 1.100 m del suelo, para finalizar con una caída desde una altura de 2 m, protegido por una estructura deformable.
Antes de la entrada en la atmósfera de las 14:42 GMT, el Giant Metrewave Radio Telescope (GMRT) de Pune, India, estableció contacto con el módulo después de que este comenzara a transmitir una señal baliza 75 minutos antes de alcanzar las capas superiores de la atmósfera marciana.  No obstante, la señal se perdió poco antes del amartizaje. 
Se han programado una serie de ventanas temporales para escuchar posibles señales procedentes del módulo a través de la sonda Mars Express de la ESA y de las sondas Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) y Mars Atmosphere & Volatile Evolution (MAVEN) de la NASA. El GMRT, que constituye el mayor conjunto interferométrico del mundo, también llevará a cabo intervalos de escucha.
Si Schiaparelli ha alcanzado la superficie marciana correctamente, sus baterías deberían ser capaces de permitir las operaciones durante un periodo de entre tres y diez días, ofreciendo múltiples oportunidades de restablecer la comunicación.
El TGO está equipado con una serie de instrumentos científicos para el estudio del entorno de Marte desde su órbita. Aunque Schiaparelli es, sobre todo, un módulo de demostración tecnológica, también transporta una pequeña carga científica para llevar a cabo ciertas observaciones en superficie.
ExoMars 2016 es la primera parte de un doble proyecto internacional dirigido por la ESA en cooperación con la agencia rusa Roscosmos, que también comprende la misión ExoMars 2020. La segunda misión de ExoMars, prevista para dentro de cuatro años, incluirá un módulo de aterrizaje ruso y un rover europeo, que perforará la superficie del planeta hasta una profundidad de 2 m en busca de materia orgánica pura.
Los medios están invitados a una sesión informativa el jueves 20 a las 10:00 CEST en el Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC) de Darmstadt, Alemania. Esta sesión se trasmitirá en vivo a través de esa.int.

Misión del satélite para el estudio de Gases Traza y Schiaparelli de ExoMars (2016)


Trace Gas Orbiter with Schiaparelli (white background)
3 marzo 2016
La primera misión del programa ExoMars, cuya llegada a Marte está programada para 2016, consiste en un satélite para el estudio de Gases Traza y un módulo demostrador de entrada, descenso y aterrizaje, que recibe el nombre de Schiaparelli. Los objetivos principales de esta misión son buscar indicios de metano y otros gases traza en la atmósfera que pudieran dar a entender la existencia de procesos biológicos o geológicos activos y poner a prueba las tecnologías clave, a modo de preparación para la contribución de la ESA en futuras misiones a Marte.
El satélite y Schiaparelli se lanzarán juntos en marzo de 2016 en un lanzador Protón y volarán hacia Marte unidos. Aprovechando la posición de la Tierra y Marte, la fase de crucero puede limitarse a 7 meses aproximadamente, por lo ambos que llegarán a Marte en octubre. Tres días después de alcanzar la atmósfera de Marte, Schiaparelli será expulsado del satélite hacia el planeta rojo. En ese momento, Schiaparelli se desplazará hacia su destino, entrará en la atmósfera de Marte a 21 000 km/h, desacelerará utilizando el aerofrenado y un paracaídas y, posteriormente, frenará con la ayuda de un sistema de propulsión antes de aterrizar en la superficie del planeta. Desde su aproximación a Marte hasta su aterrizaje, Schiaparelli se comunicará con el satélite. Una vez en la superficie, las comunicaciones de Schiaparelli recibirán el apoyo de Mars Express y del satélite de transmisión de la NASA (NASA Relay Orbiter). El satélite de ExoMars se insertará en una órbita elíptica alrededor de Marte y se desplazará rápidamente por toda la atmósfera para establecerse finalmente en una órbita circular a unos 400 km de altitud preparada para llevar a cabo su misión científica.

Satélite para el estudio de Gases Traza - en busca de gases distintivos en la atmósfera de Marte


ExoMars 2016 vibration testing
 
La nave ha sido diseñada por la ESA y Roscosmos se ha encargado de proporcionar el vehículo de lanzamiento. Con el fin de lograr sus objetivos científicos, el satélite incorporará una carga útil científica con instrumentos de Rusia y Europa. El satélite realizará observaciones remotas detalladas de la atmósfera del planeta buscando indicios de gases con posible una trascendenci a biológica, como el metano y sus productos de degradación. Los instrumentos a bordo del satélite realizarán una serie de mediciones para investigar la ubicación y naturaleza de las fuentes que originan estos gases. Se prevé que la misión científica empiece en diciembre de 2017 y tenga una duración de cinco años. El satélite para el estudio de Gases Traza se empleará también para transmitir datos a la misión de del vehículo de exploración del programa ExoMars en 2018 y hasta finales de 2022.

Schiaparelli: un módulo demostrador de entrada, descenso y aterrizaje (EDM) pruebas de tecnología clave para misiones futuras

ExoMars/TGO is operated by specialists at ESOC, ESA's European Space Operations Centre, while science operations are conducted from ESAC, ESA's European Space Astronomy Centre
Trace Gas Orbiter and Schiaparelli
 
Schiaparelli, el módulo demostrador de entrada, descenso y aterrizaje de ExoMars ofrecerá a Europa la tecnología necesaria para aterrizar en la superficie de Marte controlando la orientación y la velocidad de aterrizaje. El diseño de Schiaparelli maximiza el uso de las tecnologías que están desarrollándose en el programa ExoMars. Estas tecnologías incluyen: material especial de protección térmica, sistema de paracaídas, sistema de altímetro de radar Doppler y sistema de frenado final controlado por propulsión líquida.
Está previsto que Schiaparelli sobreviva en la superficie de Marte durante un período de tiempo breve utilizando la capacidad de energía sobrante de sus baterías. Las posibilidades científicas de Schiaparelli son limitadas debido la carencia de energía a largo plazo y la cantidad determinada de espacio y recursos que pueden acomodarse dentro del módulo. Sin embargo, incluirá una serie de sensores científicos para desarrollar ciencia de superficies limitada, pero útil.
Resumen de las fases de la misión ExoMars 2016
Periodo de lanzamiento14 - 25 de marzo de 2016
Separación de Schiaparelli y el satélite para el estudio
de Gases Traza
16 de octubre de 2016
Entrada del satélite para el estudio de Gases Traza
en la órbita de Marte
19 de octubre de 2016
Entrada de Schiaparelli en la atmósfera de Marte y
aterrizaje en el lugar objetivo
19 de octubre de 2016
Operaciones científicas de Schiaparelli19 - 23 de octubre de 2016
(pendiente de confirmación)
El satélite para el estudio de Gases Traza cambia
su inclinación hacia la órbita científica (74°)
Diciembre de 2016
Maniobras de reducción del apoápside
(de la referencia inicial de 4 días en Marte a 1 día de Marte)
Diciembre de 2016
Fase de aerofrenado
(el satélite para el estudio de Gases Traza
reduce su altitud a una órbita circular a 400 km)
Enero 2017 - diciembre 2016
Comienzan las operaciones científicas del satélite
para el estudio de Gases Traza. (Paralelamente, el
TGO comenzará las operaciones de repetición de
datos para apoyar a los módulos de aterrizaje de la NASA en Marte)
Diciembre de 2017
Conjunción solar superior (se detendrán las operaciones
críticas durante el periodo en que el Sol se encuentre entre la Tierra y Marte)
11 de julio - 11 de agosto de 2017
Comienzan las operaciones de repetición de datos del
TGO de apoyo a las comunicaciones para la misión
del vehículo de exploración y para la plataforma ciencia de superficies
15 de enero de 2019
Fin de la misión del satélite para el estudio de Gases TrazaDiciembre de 2022

Mantener el contacto lejos de casa


Schiaparelli interior
 
Tras el lanzamiento y durante la fase de crucero, la nave compuesta por el satélite para el estudio de Gases Traza y Schiaparelli será controlada por la ESA a través de la red de comunicaciones espaciales del Centro Europeo de Operaciones Espaciales de la ESA (ESOC).
Después de la separación, el satélite supervisará la transmisión UHF de Schiaparelli desde su aproximación a Marte hasta el aterrizaje. Las misiones Mars Express de la ESA y del satélite de transmisión de la NASA (NASA Relay Orbiter) actuarán en calidad de transmisores de datos de Schiaparelli durante sus operaciones en superficie. Además, las diversas comunicaciones en tierra también harán un seguimiento de la señal UHF durante las fases de entrada, descenso y aterrizaje
La ESA tendrá pleno control del satélite durante todas las fases de su misión, incluidos la entrada en la órbita de Marte, el control de la órbita, el aerofrenado, las operaciones científicas y las operaciones de comunicación en Marte.
Spain

ExoMars 2016 Schiaparelli descent sequence (16:9)

Schiaparelli: el Módulo Demostrador de Entrada, Descenso y Aterrizaje de ExoMars

3 marzo 2016

 

Schiaparelli, la perspectiva europea

Uno de los principales objetivos científicos de cualquier misión a Marte es buscar rastros de vida. Para ello, lo mejor es analizar la superficie del Planeta Rojo, donde se podrían encontrar estas pruebas.
El elemento clave para llegar hasta la superficie de Marte, y uno de los principales retos de la exploración espacial, es completar con éxito la secuencia de entrada, descenso y aterrizaje. 
Este ha sido el principal objetivo de las numerosas misiones que han tratado de aterrizar en Marte desde finales de la década de los sesenta. Algunas lo lograron, pero otras muchas se quedaron por el camino. 
Schiaparelli – el módulo demostrador de entrada, descenso y aterrizaje – es un demostrador tecnológico que será transportado por el Satélite para el estudio de Gases Traza (TGO) de la misión ExoMars, que se lanzará este año para demostrar la capacidad de la ESA y de la industria europea de aterrizar de forma controlada en Marte. Esta misión ha supuesto un gran aprendizaje para Europa, y permitirá poner a prueba los sistemas clave que se podrían utilizar en futuras misiones. 
Aunque Schiaparelli haya sido diseñado para poner a prueba las tecnologías de entrada, descenso y aterrizaje, también llevará a cabo una limitada pero útil actividad científica en la superficie de Marte. Este módulo transporta un conjunto de instrumentos que operará durante 2-4 soles (días marcianos) tras el aterrizaje.
La llegada a Marte 
Schiaparelli comenzará su viaje en marzo de 2016 unido al Satélite para el estudio de Gases Traza. El conjunto despegará a bordo de un lanzador Protón, y llegará a Marte unos 7 meses más tarde. 
Aproximación 
  • Schiaparelli se separará de TGO tres días antes de alcanzar la atmósfera de Marte.
  • El módulo continuará la aproximación en modo de hibernación para reducir el consumo energético.
  • Schiaparelli se activará unas horas antes de entrar en la atmósfera de Marte, cuando se encuentre a una altitud de 122.5 km y a una velocidad de 21.000 km/h. 
Entrada 
  • Schiaparelli cuenta con un escudo térmico que protegerá al módulo de los intensos flujos de calor provocados por la deceleración aerodinámica. Cuando se despliegue el paracaídas a una altitud de 11 kilómetros, su velocidad se habrá reducido hasta los 1.650 km/h. 
Descenso 
  • El escudo térmico anterior se desprenderá en primer lugar, y el posterior lo hará poco antes del aterrizaje.
  • Schiaparelli utilizará un radio altímetro y un sensor de velocidad Doppler para calcular su posición con respecto al suelo. 
Aterrizaje 
  • Cuando se encuentre a 2 metros sobre el suelo, Schiaparelli utilizará un sistema de propulsión líquida para frenarse a 7 km/h. En ese momento los motores se apagarán y el módulo caerá al suelo.
  • El impacto final será amortiguado por una estructura deformable unida a la base del módulo.
  • Schiaparelli aterrizará en una llanura conocida como Meridiani Planum. Esta área reviste especial interés ya que presenta una antigua capa de oligisto, un óxido férrico que en la Tierra se suele formar en presencia de agua líquida. 
Schiaparelli mantendrá un enlace de comunicaciones con el Satélite para el estudio de Gases Traza, a través del que enviará sus resultados a Tierra. El conjunto completo de datos se transmitirá a TGO en los primeros 8 soles tras el aterrizaje (un día solar en Marte, o sol, equivale a 24 horas y 37 minutos terrestres). Cuando se haya completado la descarga de datos, la misión de Schiaparelli habrá llegado a su fin.


ExoMars TGO and EDM modules during vibration testing
Puntos clave del descenso y el aterrizaje
Schiaparelli se separará de TGO tres días antes de alcanzar la atmósfera de Marte y continuará la aproximación en modo de hibernación para reducir el consumo energético.
Schiaparelli se activará unas horas antes de entrar en la atmósfera de Marte, cuando se encuentre a una altitud de 122.5 km y a una velocidad de 21.000 km/h.
El escudo térmico protegerá al módulo durante la deceleración aerodinámica. Cuando se despliegue el paracaídas a una altitud de 11 kilómetros, se habrá frenado a 1.650 km/h.
El escudo térmico anterior se desprenderá a una altitud de 7 km, permitiendo usar el radio altímetro para medir la distancia y la velocidad de Schiaparelli con respecto al suelo. Esta información se utilizará para controlar el sistema de propulsión líquida, que se activará cuando el paracaídas y el escudo térmico posterior se hayan soltado a una altura de 1,3 km.
En ese momento, Schiaparelli todavía estará viajando a 270 km/h. Los motores lo frenarán hasta una velocidad de 7 km/h cuando se encuentre a 2 metros sobre el suelo.
Los motores se apagarán a 2 metros de altura y el módulo caerá al suelo. El impacto final, a menos de 11 km/h, será amortiguado por una estructura deformable unida a la base del módulo.
Schiaparelli llegará a Marte en plena temporada de tormentas, por lo que se podría encontrar con una atmósfera cargada de polvo.
Durante la entrada en la atmósfera de Marte, el escudo térmico alcanzará temperaturas próximas a los 1.500°C.
El aterrizaje estará controlado, pero no guiado. El módulo no es capaz de evadir obstáculos.
El lugar previsto para el aterrizaje de Schiaparelli es una llanura conocida como Meridiani Planum.
Schiaparelli está diseñado para aterrizar en un terreno con rocas de hasta 40 cm de altura y pendientes con una inclinación de hasta 12.5°.
El diseño de Schiaparelli 
Schiaparelli está basado en los diseños desarrollados y probados por la ESA durante los estudios preliminares para la misión ExoMars. El módulo está equipado con una serie de sensores que monitorizarán el comportamiento de las tecnologías clave durante toda la misión. Entre estos sistemas destacan el material del escudo térmico, el paracaídas, el radio altímetro Doppler y el sistema de propulsión líquida para el frenado final. Los datos se transmitirán a Tierra, donde serán analizados y nos permitirán preparar futuras misiones europeas a Marte.
Datos técnicos de Schiaparelli – el Módulo Demostrador de Entrada, Descenso y Aterrizaje de ExoMars
Diámetro2.4 m con escudo térmico, 1.65 m sin él
Masa600 kg
Escudo TérmicoNorcoat Liege
EstructuraSándwich de aluminio con piel de polímero reforzado con fibra de carbono
ParacaídasCampana DGB de 12 metros de diámetro
Propulsión3 conjuntos de 3 motores de hidracina (400 N cada uno) modulados por pulsos
PotenciaBaterías principales
ComunicacionesEnlace UHF con el satélite TGO de ExoMars (con 2 antenas)
La industria europea, liderada por Thales Alenia Space – Italia, ha diseñado el módulo de entrada, descenso y aterrizaje de ExoMars bajo la supervisión de la ESA.

ExoMars 2016 mission

El módulo de aterrizaje de ExoMars llevará el nombre de Schiaparelli

8 noviembre 2013
El módulo demostrador de entrada, descenso y aterrizaje de la misión ExoMars 2016 ha sido bautizado con el nombre de ‘Schiaparelli’ en honor al astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli, conocido por cartografiar la superficie del Planeta Rojo en el siglo XIX.
ExoMars es un proyecto conjunto de la ESA y de la agencia espacial rusa, Roscosmos, y está formado por dos misiones que partirán hacia Marte en los años 2016 y 2018. 
La misión de 2016 estará compuesta por el Satélite para el estudio de Gases Traza y por el módulo Schiaparelli, y la de 2018 por el vehículo de exploración ExoMars, su módulo de transferencia y la plataforma de superficie. Juntos, el satélite y el vehículo de exploración buscarán pruebas de la existencia de vida en el pasado o en el presente del planeta. 
Schiaparelli pondrá a prueba tecnologías claves para Europa realizando un aterrizaje controlado sobre la superficie de Marte. El módulo ingresará en la atmósfera marciana a 21.000 km/h y utilizará paracaídas y retrocohetes para reducir su velocidad en menos de ocho minutos hasta unos 15 km/h. 
El módulo recogerá datos sobre la atmósfera marciana durante las fases de entrada y descenso y estudiará el entorno local del punto de aterrizaje, situado en una llanura conocida como Meridiani Planum. 
La misión de 2016 llegará a Marte en plena temporada de tormentas de polvo, por lo que los datos recogidos por el módulo de descenso serán de gran utilidad para mejorar los modelos de la atmósfera y comprender mejor los mecanismos que desencadenan este tipo de tormentas.
 

ExoMars Entry, Descent and Landing Demonstrator Module Structural Model
 
“Si tenemos en cuenta la importancia de las observaciones de Marte realizadas por Giovanni Schiaparelli, el poner su nombre al módulo de ExoMars que preparará el camino para la futura exploración del Planeta Rojo fue una decisión muy sencilla”, explica Álvaro Giménez, Director de Ciencia y Exploración Robótica de la ESA. 
Un grupo de científicos italianos propuso el nombre de Schiaparelli al presidente de la agencia espacial italiana, que a su vez trasladó la propuesta a la ESA. Italia realiza la mayor contribución europea al programa ExoMars.
Giovanni Virginio Schiaparelli (1835-1910) fue un reconocido científico que dedicó gran parte de su carrera a catalogar y bautizar los principales accidentes geográficos de la superficie de Marte. Schiaparelli estudió el Planeta Rojo durante la ‘Gran Oposición’ de 1877, cuando Marte se encontraba relativamente cerca de la Tierra. A través de su telescopio, observó una serie de líneas que recorrían la superficie del planeta y, asumiendo que eran cauces naturales de agua, los bautizó con el término italiano ‘canali’. 
Esta denominación se tradujo erróneamente como ‘canales’, dando lugar a la falsa creencia de que existía una red de canales de regadío en Marte, excavados por una civilización inteligente. 
Muchas de las líneas observadas por Schiaparelli y por otros astrónomos, entre los que también destaca Percival Lowell, resultaron ser ilusiones ópticas producidas por el telescopio. No aparecían en las primeras fotografías de la superficie del Planeta Rojo, y la llegada de las sondas espaciales en la década de los 60 confirmó que Marte era el lugar árido y frío que conocemos hoy en día.
 

ExoMars EDM set for shaker test
 
De todas formas, la exploración de Marte con vehículos espaciales, entre los que destaca la sonda Mars Express de la ESA, confirmó que el agua sí había fluido de forma natural por cauces y valles del Planeta Rojo en algún momento de su pasado, respaldando en cierta medida la hipótesis inicial de Schiaparelli. El astrónomo italiano sentó las bases para documentar los accidentes geográficos de otros planetas, y muchos de los nombres que utilizó para bautizar los paisajes marcianos siguen utilizándose en la actualidad. 
Schiaparelli también es conocido por descubrir que las lluvias de meteoros que cada año parten de una región concreta del firmamento se producen cuando la órbita de la Tierra intercepta los rastros de escombros dejados por los cometas que surcan el Sistema Solar, y por medir con precisión los periodos de rotación de Venus y Mercurio. Schiaparelli también era un fuerte defensor de la divulgación científica, escribiendo varios libros de astronomía y dando charlas al gran público. 
“Schiaparelli es reconocido internacionalmente por su dedicación a las ciencias planetarias y a la divulgación científica, y por ello queremos conmemorar sus logros poniendo su nombre a una parte fundamental de la misión ExoMars”, explica Rolf de Groot, Responsable de la Oficina de Coordinación para el Programa de Exploración Robótica de la ESA. 
“El módulo Schiaparelli preparará la tecnología necesaria para aterrizar en Marte, tomará muestras de la atmósfera y nos ayudará a comprender mejor el entorno local de una nueva región del planeta – una exploración que Schiaparelli sólo podría haber soñado hace más de 135 años, cuando empezó a trazar sus bocetos del Planeta Rojo”.

Para más información:
Markus Bauer


ESA Science and Robotic Exploration Communication Officer


Tel: +31 71 565 6799



Mob: +31 61 594 3 954


Email: Markus.Bauer@esa.int
Rolf de Groot

Head of the Coordination Office for the Robotic Exploration Programme
Tel: + 31 71 565 8106

Email: Rolf.de.Groot@esa.int
 
CONTENIDOS RELACIONADOS:
http://www.esa.int/spaceinvideos/Videos/2016/10/Schiaparelli_s_descent_to_Mars_in_real_time




ESA
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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domingo, 16 de octubre de 2016

ESA : Actualizaciones en tiempo real: llegada y aterrizaje de ExoMars

http://www.esa.int/esl/ESA_in_your_country/Spain/Actualizaciones_en_tiempo_real_llegada_y_aterrizaje_de_ExoMars

ExoMars 2016 approaching Mars

Actualizaciones en tiempo real: llegada y aterrizaje de ExoMars

14 octubre 2016
Actualizaciones del Centro Europeo de Operaciones Espaciales de la ESA durante la aproximación y entrada en la órbita marciana del Satélite para el estudio de Gases Traza (TGO) de ExoMars, y el aterrizaje del módulo Schiaparelli en la superficie del planeta.
Las actualizaciones de esta página abarcarán los siguientes hitos previstos:
14 de octubre: Maniobra de trayectoria final del TGO (08:45 GMT).
16 de octubre: Separación de Schiaparelli del TGO a las 14:42 GMT / 16:42 CEST.
17 de octubre: Maniobra de elevación de la órbita del TGO a las 02:42 GMT / 04:42 CEST.
19 de octubre: Inserción del TGO en la órbita marciana; entrada, descenso y aterrizaje de Schiaparelli en Marte (entrada atmosférica prevista a las 14:42 GMT / 16:42 CEST, aterrizaje a las 14:48 GMT / 16:48 CEST).
20 de octubre: Actualización sobre el estado de Schiaparelli; se esperan imágenes del descenso.
A partir del 21 de octubre: Informes de estado de Schiaparelli hasta el final de la misión.
Nota: Las horas mostradas corresponden a las horas reales de los eventos en Marte; actualmente, la señal unidireccional entre la Tierra y Marte tarda casi 10 minutos en transmitirse. 
Los acontecimientos del 16, el 19 y el 20 de octubre también se retransmitirán en vivo aquí; el resto de eventos se notificarán en esta página y a través de Twitter en los perfiles @esaoperations, @ESA_ExoMars, @ESA_TGO y @ESA_EDM, así como a través de la etiqueta #ExoMars. 
 

ExoMars se Prepara Para su Llegada al Planeta Rojo

 
11.10.16.- El 19 de octubre, la misión ExoMars 2016 entrará en la órbita de Marte y, al mismo tiempo, el módulo Schiaparelli descenderá sobre la superficie del planeta.
ExoMars es una misión conjunta de la ESA y la agencia espacial rusa Roscosmos, y comprende el Satélite para el estudio de Gases Traza (TGO) y el módulo demostrador de entrada, descenso y aterrizaje Schiaparelli. 
El TGO realizará un inventario detallado de los gases atmosféricos del Planeta Rojo, especialmente de los gases poco frecuentes como el metano, que implica que existe una fuente de corriente activa. Su objetivo es medir la dependencia geográfica y estacional del metano, para así determinar si procede de una fuente geológica o biológica. 
El TGO comenzará su misión científica a finales de 2017, tras un año de complejas maniobras de aerofrenado para circularizar su órbita. También funcionará como relé del vehículo ExoMars 2020 de la ESA. 
Schiaparelli se separará del TGO el 16 de octubre, entrando en la atmósfera para efectuar un descenso de seis minutos hasta la región de Meridiani Planum el día 19 de octubre. 
El módulo probará una serie de tecnologías que permitirán el descenso controlado y el aterrizaje en Marte como preparativo para futuras misiones, e incluye un escudo térmico, un paracaídas, un sistema de propulsión y una estructura deformable. 
Schiaparelli también incluye un pequeño paquete científico que registrará la velocidad el viento, la humedad, la presión y la temperatura en el punto de aterrizaje, y obtendrá las primeras medidas de los campos eléctricos en la superficie del planeta. Estos datos podrían arrojar luz sobre el origen de las tormentas de arena. 

Representación artística de la sonda ExoMars aproximándose a Marte. Image Credit: ESA/ATG medialab
NASA
ESA
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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jueves, 6 de octubre de 2016

ESA : Parachute for Mars .- Paracaídas para Marte

http://www.esa.int/spaceinimages/Images/2016/10/Parachute_for_Mars
https://www.youtube.com/c/europeanspaceagency

Details

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  • Title Parachute for Mars
  • Released 04/10/2016 11:40 am
  • Copyright ESA–S. Muirhead
  • Description A full-size model of the ExoMars entry, descent and landing module, Schiaparelli, with its parachute deployed was revealed on ESA’s open day last Sunday in the Netherlands.
    Weighing 600 kg, Schiaparelli is part of the joint ESA–Roscosmos ExoMars mission that will arrive at the Red Planet on 19 October. It will demonstrate Europe’s technology for a controlled landing on Mars, including the 12 m-diameter parachute.
    The landing will take about six minutes, with the canopy deploying at a speed of 1700 km/h. In less than two minutes the parachute will slow the lander down to 240 km/h before being jettisoned at around 1 km above the surface.
    Thrusters will then begin firing to control the probe’s speed, with the surface contact cushioned by a crushable structure on the underside of the module.
    The module is housed inside the descent capsule in this picture – the rear cover and heatshield are discarded during descent.
    Although it is on display, the ExoMars teams need to access the engineering model for diagnostics or checks because it is a replica of the module flying to Mars.
    More about ExoMars:
  • Id 366332

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  Los riesgos de aterrizar en Marte:
                             


Secuencia de descenso de Schiaparelli en la misión ExoMars 2016. Créditos: ESA/ATG medialab

Los riesgos de aterrizar en Marte

5 octubre 2016 Marte lleva años maravillándonos y sirviendo de inspiración tanto para la especulación científica como para la imaginación literaria.
Desde los albores de la era espacial, los países líderes en la exploración del cosmos han intentando aprovechar las últimas tecnologías para desvelar los misterios de Marte, observando el planeta desde las alturas y enviando robots a su polvorienta superficie.
Desde principios de los años sesenta del siglo pasado, se han enviado más de 40 misiones al Planeta Rojo. Siguiendo la secuencia habitual de complejidad creciente, los primeros intentos de estudiar el planeta consistieron en sobrevuelos relativamente sencillos y muy breves. Después llegaron los satélites, con instrumentos más sofisticados para cartografiar la totalidad del planeta y caracterizar sus distintos paisajes.
 

Réplica (1:1) del módulo de descenso de Mars 3 en el Museo Memorial de los Cosmonautas en Moscú, Rusia. Obra personal de Armael [CC0], a través de Wikimedia Commons
 
El primer intento de enviar una sonda a la atmósfera de Marte tuvo lugar en noviembre de 1962, pero la nave soviética, denominada Sputnik 24, no consiguió salir de la órbita terrestre. Si hubiera llegado a Marte, habría impactado en su superficie a alta velocidad: durante su diseño se asumió que la atmósfera era más densa de lo que después resultó ser.
Otros intentos posteriores por parte de la Unión Soviética, en 1971 y 1973, también acabaron en fracaso (o en éxito parcial): la sonda Mars 2 se estrelló contra la superficie de Marte tras entrar en su atmósfera en un ángulo demasiado inclinado, mientras que Mars 3 obtuvo 20 segundos de datos de la superficie antes de perecer. Mars 6 consiguió algunos datos de utilidad durante su entrada en la atmósfera marciana y su descenso en 1974, pero la señal se perdió justo antes del aterrizaje. Por su parte, Mars 7 se desvió del planeta unos 1.300 km debido a problemas electrónicos que le impidieron adquirir la trayectoria correcta.
Hubo que esperar a la llegada de las sondas estadounidenses Viking 1 el 20 de julio de 1976 y de Viking 2 el 3 de septiembre de ese mismo año para lograr aterrizar con éxito en el Planeta Rojo. Desde entonces, se han producido otros cinco aterrizajes exitosos en Marte, todos ellos con naves estadounidenses, además de varios intentos fallidos. Con el lanzamiento de ExoMars 2016, la ESA ahora quiere sumarse a la NASA y convertirse la segunda potencia espacial en enviar un módulo de aterrizaje y completar con éxito una misión sobre la superficie del Planeta Rojo.

Descenso y aterrizaje


Maqueta de la sonda de aterrizaje Viking. Créditos: NASA/JPL-Caltech/University of Arizona
 
Para minimizar las probabilidades de fallo catastrófico, los ingenieros espaciales invierten mucho tiempo en garantizar que su vehículo de alta tecnología complete el proceso de entrada en la atmósfera y descenso de forma segura, culminando con el correcto aterrizaje.
El primer problema al que se enfrentan es cómo lograr una navegación precisa. Las ventanas de lanzamiento se producen cada 26 meses aproximadamente, cuando la Tierra y Marte se encuentran relativamente cerca en sus órbitas. Una vez que la nave está en camino hacia Marte, el trayecto suele durar unos 6 meses.
Asumiendo que su trayectoria se cruce con la órbita del planeta en el momento apropiado, la nave podrá iniciar la fase de entrada atmosférica y descenso. La mayoría de módulos de aterrizaje —incluido el módulo demostrador de entrada, descenso y aterrizaje Schiaparelli de la misión ExoMars 2016— llevan a cabo una entrada balística a gran velocidad en la atmósfera.
 

Imagen de Viking 2 desde la superficie de Marte. Créditos: NASA/JPL

Los módulos normalmente se separan de la nave portadora en los últimos días de su viaje interplanetario. La única excepción fueron los módulos de aterrizaje del programa Viking, que llegaron a la órbita marciana a bordo de sus naves orbitales, de las que no se separaron hasta que se hubo identificado un lugar de aterrizaje adecuado.
El ángulo de entrada es fundamental: si es demasiado inclinado, la nave podría sobrecalentarse y desintegrarse; si su inclinación es insuficiente, podría rebotar en la atmósfera y perderse en el espacio.
Toda la secuencia de control de entrada atmosférica y descenso se programa previamente en el ordenador de la nave, ya que no hay tiempo de enviarle comandos una vez que comienza la fase final del vuelo. No obstante, esta secuencia no siempre sale como se había previsto. En el caso de la sonda Mars Polar Lander de la NASA, parece que los retrocohetes se apagaron demasiado pronto, haciendo que la nave se estrellara contra el suelo.
 

Lugar de aterrizaje de Schiaparelli en la misión ExoMars 2016. Créditos: IRSPS/TAS-I

La trayectoria de descenso, además, se ve modificada por variaciones en la densidad atmosférica, turbulencias y por la velocidad del viento, así como por pequeñas incertidumbres en la trayectoria, por lo que la ubicación del punto de aterrizaje es bastante imprecisa y suele definirse mediante una elipse de tamaño considerable. En el caso del módulo Schiaparelli, esta elipse es de 100 x 15 km. La posibilidad de que se produzcan tormentas de polvo regionales o globales antes de su llegada también puede afectar a las condiciones atmosféricas y generar incertidumbres en cuanto a la trayectoria de descenso.
Con una velocidad de entrada a la alta atmósfera de casi 21.600 km/h (6 km/s), una nave suele tardar de 6 a 7 minutos en alcanzar la superficie. En primer lugar, la nave tiene que soportar de 2 a 3 minutos de calor extremo, provocado por la fricción atmosférica. Protegida por su escudo térmico, tendrá que resistir temperaturas de varios miles de grados Celsius y el azote de las ondas de choque atmosféricas.
La nave decelerará rápidamente y, cuando haya llegado a unos 1.700 km/h (0,47 km/s) y a una altitud de 10 km aproximadamente, podrá desplegar su paracaídas supersónico. Poco después, la velocidad habrá descendido lo suficiente como para que el escudo térmico se desprenda.
En la mayoría de misiones se utiliza un radar para medir la altitud (y, en ocasiones, también la velocidad relativa a la superficie) y así decidir cuándo ordenar a los propulsores o retrocohetes que reduzcan la velocidad de descenso a unos pocos metros por segundo. Sin embargo, la delgada atmósfera marciana hace que esto sea muy difícil de lograrse solo con un paracaídas.
El procedimiento adoptado durante la fase final del descenso varía según el tamaño y la complejidad del módulo de aterrizaje. Los exitosos Viking, cada uno de 600 kg de peso, mantuvieron encendidos 3 motores de propulsión variable durante los últimos 1.200 m de su descenso. Schiaparelli también frenará su descenso mediante el encendido de sus propulsores, para después efectuar una breve caída libre sobre la superficie una vez apagados los motores.
 

Bolsas de aire de la misión Mars Pathfinder. Créditos: NASA
 
Una nave más pequeña, Mars Pathfinder, de 360 kg, introdujo un nuevo sistema de descenso en el que el módulo de aterrizaje bajaba suspendido de un cable de 20 m de longitud (denominado “brida”). Unos 10 s antes del contacto, las bolsas se inflaron para formar una ‘burbuja’ protectora alrededor del módulo. Al cabo de 4 s, a una altitud de 98 m, se encendieron 3 potentes cohetes montados en el escudo posterior para frenar el descenso y unos 2 s más tarde, la brida se cortó a unos 21,5 m del suelo, soltando el módulo. La nave tocó el suelo a unos 14 m/s, rebotando una vez hasta alcanzar 12 m de altura y al menos otras 15 veces más antes de detenerse unos 2,5 minutos tras el impacto y a aproximadamente 1 km del lugar inicial.
Los robots del programa Mars Exploration Rover, que llegaron al planeta en 2004, empleaban un sistema similar de paracaídas, retrocohetes y bolsas de aire. Por su parte, se cree que la sonda Beagle 2, concebida y construida en Gran Bretaña y que también incorporaba bolsas de aire, pero no propulsores, aterrizó en Marte pero fue incapaz de comunicarse con la Tierra, ya que algunos de sus ‘pétalos’ no consiguieron abrirse.
El mayor módulo de aterrizaje construido hasta el momento fue el Mars Science Laboratory (MSL), que depositó el vehículo explorador Curiosity en el cráter Gale en agosto de 2012. El MSL pesaba unos 900 kg y medía 3 m de longitud, por lo que no resultaba viable utilizar un sistema de bolsas de aire, que se sustituyó por un nuevo tipo de ‘grúa’. Aunque el equipo de la misión no había podido probar esta tecnología como sistema integrado antes del lanzamiento, el MSL funcionó a la perfección.
La nave fue capaz de modificar su rumbo de forma autónoma durante la entrada a la atmósfera de Marte mediante una serie de maniobras en ese, similares a las que realizan los astronautas que pilotan los transbordadores de la NASA. Durante los 3 minutos anteriores al impacto, la nave frenó su descenso con un paracaídas, para luego encender los retrocohetes montados alrededor de su etapa superior. En los últimos segundos, esta etapa funcionó como grúa, descendiendo el vehículo en vertical con un cable para que aterrizase sobre sus ruedas.
 

Una atmósfera pobre y un terreno abrupto


Aterrizaje del robot Curiosity, por debajo de la etapa de descenso que funcionó como grúa. Créditos: NASA/JPL-Caltech
 
¿Cómo se eligen los lugares de aterrizaje en Marte? En los años sesenta y setenta no disponíamos de mapas precisos del Planeta Rojo, por lo que se sabía poco de la naturaleza de la superficie marciana. Así, el equipo de Viking decidió ir sobre seguro y fotografiar los posibles lugares de aterrizaje con sus dos orbitadores antes de elegir el punto final para que se posaran sus dos valiosas máquinas.
Desde entonces, numerosas naves orbitales han cartografiado con todo detalle el planeta, por lo que ahora hay dos objetivos fundamentales: el interés científico del lugar y la relativa seguridad del terreno. Mars Pathfinder, por ejemplo, se posó sobre un antiguo lecho fluvial, mientras que los vehículos de las misiones Exploration Rover y MSL aterrizaron en lugares en los que se creía que podía haber habido agua superficial y entornos potencialmente habitables.
No obstante, el mapa de los puntos de aterrizaje en Marte muestra que, hasta el momento, se ha evitado la mitad del planeta. No es casualidad que todos los aterrizajes de éxito en Marte hayan tenido lugar en una región predominantemente llana y no en zonas más escarpadas, como las altiplanicies llenas de cráteres al sur del ecuador. Aunque las llanuras cerca del ecuador y en el norte a menudo presentan pequeños cráteres de impacto, rocas de distinto tamaño y dunas de polvo, la probabilidad de que se produzcan daños al aterrizar es bastante pequeña.
 

Puntos de aterrizaje en Marte. Créditos: imagen de fondo: MOLA Science Team; mapa: ESA
 
La mayoría de los aterrizajes han tenido lugar a bajas latitudes, con la única excepción de Phoenix, un módulo de aterrizaje estacionario que sobrevivió cinco meses en el ártico del planeta antes de sucumbir al frío y la falta de luz solar.
Otro factor que afecta a la elección del lugar de aterrizaje es el espesor de la atmósfera marciana. En la Tierra, una nave puede atravesar en paracaídas o planeando el denso manto de aire al finalizar su misión orbital. En cambio, la atmósfera de Marte es 150 veces menos densa que la de nuestro planeta, y la presión del aire cambia un 20% entre estaciones. La presión en la superficie es mayor sobre sus profundos cañones y menor por encima de sus gigantescos volcanes.
Así, no es de extrañar que los planificadores de las misiones hayan optado por dirigir las naves a las zonas bajas, donde la mayor profundidad y espesor de la atmósfera facilita la fricción atmosférica y permite que los paracaídas frenen al máximo el descenso de las naves.
Las misiones ExoMars de la ESA no son una excepción. Schiaparelli se dirigirá a Meridiani Planum, una región relativamente llana y lisa cerca del ecuador marciano y bastante próxima a la ubicación actual del robot Opportunity de la NASA. En estos momentos se están estudiando tres lugares cerca del ecuador con vistas a la misión ExoMars 2020, que llevará a Marte el primer rover planetario de la ESA.
 

Alimentación

Desde la llegada del Pathfinder a Marte en 1997, casi todos los módulos de aterrizaje y robots exploradores se han alimentado mediante paneles solares. Schiaparelli es excepcional, ya que solo monta baterías no recargables, por lo que su actividad se verá limitada a unos pocos días marcianos. Esto se debe a que su objetivo principal es demostrar las tecnologías de entrada, descenso y aterrizaje. La otra excepción es el MSL, alimentado por energía nuclear, que es capaz de funcionar independientemente de la luz solar recibida.
El éxito y la duración de las misiones alimentadas por radiación solar dependen de la disponibilidad de luz para iluminar los paneles.
Como Marte presenta unas estaciones y periodos de luz diurna similares a los de la Tierra, la potencia de los módulos de aterrizaje debe gestionarse con gran cuidado para que puedan sobrevivir los días invernales, más cortos. Este es otro motivo para que se posen cerca del ecuador. Los vehículos exploradores móviles presentan la ventaja de que pueden estacionarse en un punto relativamente soleado para que sus baterías puedan recargarse.
Por otro lado, la acumulación de polvo en los paneles puede reducir el rendimiento eléctrico del vehículo, aunque las ráfagas de viento ocasionales pueden barrer gran parte del polvo depositado. Si bien ExoMars 2020 llegará al Planeta Rojo fuera de la principal temporada de tormentas de polvo, el equipo de la misión es consciente de que tanto el módulo de aterrizaje como el robot explorador podrían tener que cesar sus operaciones si el polvo oscureciese el cielo.

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ESA
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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