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viernes, 26 de agosto de 2022

Evolución: Los ancestros de los ​​humanos caminaban erguidos hace 7 millones de años. Evidencia poscraneal de bipedalismo de homínidos del Mioceno tardío en Chad

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., las investigaciones sobre cuando aparecieron los primeros seres bípedos como ancestros del ser humano, aún no se llega a un certero conocimiento; sin embargo, un grupo de científicos ha encontrado evidencias en Chad, África,  que el más antiguo homínido, llamado Sahelanthropus tchadensis, podría ser el miembro bípedo del linaje que dio lugar al género homo y pudo ser un paso decisivo a la evolución humana.... "..Con 7 millones de años, Sahelanthropus tchadensis es considerada la especie ancestral más antigua de la humanidad. Su descripción se remonta a 2001, cuando la Misión Paleoantropológica Franco-Chadiana (MPFT) descubrió los restos de varios individuos en el yacimiento de Toros-Menalla, en el desierto de Djurab, Chad. Entre los fósiles hallados en el yacimiento se incluía un cráneo muy bien conservado. Y este cráneo, en particular la orientación y posición anterior del agujero occipital, donde se inserta la columna vertebral, parecía indicar que este antiguo primate equilibraba su cabeza en posición vertical, lo que sugiere que podía caminar sobre sus dos piernas...."  ...siga leyendo..............

El análisis de las extremidades de un antiguo homínido llamado Sahelanthropus tchadensi sugiere que este podría haber sido el primer miembro bípedo del linaje que dio lugar al género homo.

Representación de los medios de locomoción empleados por Sahelanthropus

Foto: Sabine Riffaut, Guillaume Daver, Franck Guy / PALEVOPRIM / CNRS – University of Poitiers


La adquisición del bipedalismo se considera un paso decisivo en la evolución humana. Sin embargo, a día de hoy no existe consenso sobre cuándo y en qué contexto los primeros primates decidieron erguirse sobre sus dos patas traseras, en gran parte, por la falta de restos fósiles que permitan dilucidar evidencias inequívocas de ello.

Ahora, no obstante, un equipo de investigación en el que participaron científicos del CNRS, de la Universidad de Poitiers y algunas instituciones asociadas en Chad, examinó tres huesos de las extremidades del representante humano más antiguo identificado actualmente, Sahelanthropus tchadensis. Su estudio, publicado en la revista Nature en agosto de 2022 bajo el título Postcranial evidence of late Miocene hominin bipedalism in Chad, refuerza la idea de que el bipedismo se adquirió muy temprano en nuestra historia, en un momento todavía asociado con la capacidad de moverse sobre cuatro extremidades en los árboles.


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¿Fue Sahelanthropus tchadensi el primer homínido bípedo?

Con 7 millones de años, Sahelanthropus tchadensis es considerada la especie ancestral más antigua de la humanidad. Su descripción se remonta a 2001, cuando la Misión Paleoantropológica Franco-Chadiana (MPFT) descubrió los restos de varios individuos en el yacimiento de Toros-Menalla, en el desierto de Djurab, Chad. Entre los fósiles hallados en el yacimiento se incluía un cráneo muy bien conservado. Y este cráneo, en particular la orientación y posición anterior del agujero occipital, donde se inserta la columna vertebral, parecía indicar que este antiguo primate equilibraba su cabeza en posición vertical, lo que sugiere que podía caminar sobre sus dos piernas.

Además del cráneo de este espécimen, apodado Toumaï, y de varios fragmentos de mandíbula y dientes hallados en la propia localidad de Toros-Menalla, se obtuvieron también dos cúbitos y un fémur pertenecientes a Sahelanthropus. El fémur y los cúbitos se sometieron a una batería de medidas y análisis, tanto de su morfología externa como de sus estructuras internas, entre las que se incluyen microtomografías, medidas biométricas, morfométricas, geométricas o indicadores biomecánicos. Posteriormente estos datos se compararon con los análogos correspondientes para otras especies de simios, tanto actuales como extintos, entre los que se incluyen chimpancés, gorilas, orangutanes, simios del Mioceno y todo tipo de ancestros humanos como Orrorin, Ardipithecus, australopitecinos y Homo sapiens.


Modelo 3D de las extremidades fósiles analizadas de Sahelanthropus tchadensis

Foto: Franck Guy / PALEVOPRIM / CNRS – Universidad de Poitiers

Así, según los investigadores, la estructura del fémur indica que Sahelanthropus solía caminar en el suelo sobre sus dos cuartos traseros, pero probablemente también en los árboles. Según los resultados de los cúbitos, este bipedalismo coexistía en ambientes arbóreos con una forma de cuadrupedalismo, es decir, una forma de trepar a los árboles facilitada por agarres firmes de las manos claramente diferentes a la de los gorilas y chimpancés, los cuales se apoyan en la parte posterior de sus falanges.

Las conclusiones del estudio refuerzan el concepto de una locomoción bípeda muy temprana en la historia humana, aunque en esta etapa también se practicaban otros modos de locomoción. Pero pese a ello, algunos expertos afirman que los resultados no son concluyentes, y que se necesitan más datos para demostrar inequívocamente que Sahelanthropus caminaba realmente erguido. Es decir, las evidencias son compatibles con la bipedestación, y muy importantes porque datan de una época en la que nuestros primeros ancestros se parecían mucho a los simios africanos pero se habían separado del linaje que condujo a los chimpancés, sin embargo no constituyen una prueba irrefutable de que Sahelanthropus se desplazaba de forma bípeda.

Aparece un cráneo neandertal de hace 60.000 años en Barcelona

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APARECE UN CRÁNEO NEANDERTAL DE HACE 60.000 AÑOS EN BARCELONA

NATIONAL GEOGRAPHIC

Evidencia poscraneal de bipedalismo de homínidos del Mioceno tardío en Chad :

Resumen
La locomoción bípeda es una de las adaptaciones clave que definen al clado homínido. La evidencia de bipedalismo se conoce a partir de restos poscraneales de homínidos del Mioceno tardío desde hace 6 millones de años (Ma) en África oriental 1 , 2 , 3 , 4 . La bipedestación de Sahelanthropus tchadensis se infirió hasta ahora alrededor de 7 Ma en África central (Chad) en base a evidencia craneal 5 , 6 , 7 . Aquí presentamos evidencia postcraneal del comportamiento locomotor de S.  tchadensis, con nuevos conocimientos sobre el bipedalismo en la etapa temprana de la historia evolutiva de los homínidos. El material original fue descubierto en la localidad TM 266 del área fosilífera Toros-Ménalla y consta de un fémur izquierdo y dos cúbitos, derecho e izquierdo. La morfología del fémur es más parsimoniosa con la bipedestación habitual, y el cúbito conserva evidencia de un comportamiento arbóreo sustancial. En conjunto, estos hallazgos sugieren que los homínidos ya eran bípedos hace alrededor de 7 Ma, pero también sugieren que la trepa arbórea probablemente era una parte importante de su repertorio locomotor.
Siga leyendo..................      https://www.nature.com/articles/s41586-022-04901-z
nature 

Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

viernes, 29 de septiembre de 2017

CIENCIA : EVOLUCIÓN HUMANA .- HOMÍNIDOS .- HOMBRE .- NATIONAL GEOGRAPHIC .- Evolución humana: Así empezamos a caminar sobre dos piernas

http://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/grandes-reportajes/evolucion-humana-asi-los-empezamos-caminar-sobre-dos-piernas_11562


El día que los primates levantaron la vista y dejaron de apoyarse en las extremidades superiores


La primera vez que Owen Lovejoy vio a la hembra que ocuparía sus pensamientos durante los 14 años siguientes, no sintió ninguna emoción. Era 1995, y el especialista en anatomía comparada de la Universidad Estatal de Kent, en Ohio, tuvo el privilegio de echar un vistazo al esqueleto recién excavado de Ardipithecus ramidus en el Museo Nacional de Etiopía, en Addis Abeba. Algunos de los huesos estaban aplastados y en pésimas condiciones.
"Lo primero que pensé fue: “¿Nos han traído hasta aquí para ver esa cosa aplastada?” –recuerda Lovejoy–. Tardé unos diez minutos en darme cuenta de que todas las partes importantes estaban presentes. Lo segundo que pensé fue: “¡Dios mío, quién lo hubiera imaginado!'"
Con los años, a medida que los investigadores fueron separando los huesos de Ardi de la matriz rocosa y los reconstruyeron, el asombro de Lovejoy no hizo más que aumentar. Desde hacía tiempo se tenía por cierto que cuanto más nos remontáramos en el pasado evolutivo humano, más se parecerían nuestros ancestros a nuestros parientes vivos más cercanos, los chimpancés. Con 4,4 millones de años de antigüedad, Ardi había vivido más de un millón de años antes que Lucy, y no se parecía a ella, pero tampoco a un chimpancé. En lugar de eso, presentaba una extraña combinación de características muy primitivas que sólo se habían visto en monos y en primates antropomorfos extinguidos del mioceno, y rasgos observados únicamente en nuestro linaje homínido.
Consideremos el pie de Ardi. Los homínidos posteriores, Lucy incluida, tienen el dedo gordo alineado con los otros dedos, lo que ayuda a proporcionar la fuerza propulsora necesaria para la locomoción bípeda, que durante mucho tiempo ha sido el rasgo determinante de nuestro linaje. Su dedo gordo, en cambio, es divergente, como el de los simios, lo que resulta más útil para agarrarse a las ramas al trepar a los árboles. Pero el pie de Ardi también contiene un pequeño hueso llamado os peroneum (presente en monos y simios antiguos y conservado en el linaje homínido, pero ausente casi siempre en chimpancés y gorilas), que mantiene la planta del pie más rígida. Lovejoy y sus colegas creen que esa rigidez permitía a Ar. ramidus caminar erguido, utilizando los cuatro dedos alineados para hacer la fuerza que impulsa una zancada bípeda.

La pelvis de Ardi también es testimonio de la transición de un primate primitivo que evoluciona hacia unos rasgos humanos. La pelvis humana ha sufrido una profunda remodelación para adaptarse al bipedalismo, una maniobra de auténtico malabarismo locomotor que exige mantener una extremidad suspendida en el aire mientras la otra empuja hacia delante. Ya en tiempos de Lucy, hace 3,2 millones de años, los huesos de la cadera se habían ensanchado y acortado para ampliar las áreas de inserción de los músculos glúteos, que estabilizan la articulación de sostén de la cadera. Por el contrario, la pelvis de los chimpancés es estrecha y alargada, lo que les proporciona un soporte más firme para trepar pero los obliga a balancearse de lado a lado cuando caminan erguidos.
La parte superior de la pelvis de Ardi es corta y ancha, y presenta otros rasgos casi exclusivos de los homínidos, como una protuberancia en el borde interior que ofrece mayor apoyo a la zancada bípeda. Sin embargo, la parte inferior de la pelvis es completamente simiesca, con inserciones para los enormes músculos de las extremidades inferiores, necesarios para trepar con eficacia.

La sorprendente mano de Ardi

Después está la sorprendente mano de Ardi. Los grandes simios africanos tienen dedos largos y palmas adaptadas para trepar a los árboles, y las articulaciones de las manos son rígidas y fuertes para soportar todo el peso corporal sobre los nudillos cuando caminan por el suelo. Dado que esa adaptación para caminar con los nudillos no sólo se ve en los chimpancés sino también en los gorilas, que se separaron de nuestro linaje con anterioridad, durante mucho tiempo se creyó que representaba la forma primitiva de locomoción por la que también pasaron nuestros antepasados en su evolución hacia la marcha erguida. Pero la mano de Ardi pone en tela de juicio esa suposición. Aunque sus dedos son largos, la palma es corta y muy flexible, lo que le habría permitido caminar por las ramas de los árboles apoyando las palmas (más como hacen los monos que cualquiera de los grandes simios vivos), así como agarrarse a ramas situadas muy por detrás de su cabeza.

Esa mano propia de los monos, unida a otros rasgos muy primitivos que presenta Ar. ramidus, tiene grandes repercusiones para el conocimiento de nuestros orígenes. Si los descubridores de Ardi están en lo cierto, nuestros ancestros nunca pasaron por una fase de locomoción apoyando los nudillos, como hacen los chimpancés, en su camino hacia el bipedalismo. Sostener lo contrario sería aceptar que nuestro linaje desarrolló en una fase muy temprana una serie de adaptaciones similares a las de los chimpancés, y que luego las perdió todas y regresó a la condición primitiva hacia la época en que Ar. ramidus se paseaba por África. Es algo sumamente improbable.
Aun así, en vista de los rasgos extremadamente primitivos, algunos investigadores sostienen que Ar. ramidus no es realmente un homínido. Por ejemplo, Terry Harrison, de la Universidad de Nueva York, señala que hubo una enorme diversidad de especies de primates antropomorfos en casi toda África y Eurasia durante el mioceno, hace entre 23 y 5 millones de años. "Quizá fue simplemente uno de los muchos simios que andaban por ahí, y no el que dio origen a los homininos», apunta. Como respuesta, Lovejoy señala más de 20 rasgos distintivos que relacionan a Ar. ramidus única y exclusivamente con homínidos más recientes. Si Harrison tiene razón, habría que pensar que todos esos rasgos se concentraron por casualidad en un simio extinguido sin ningún parentesco con nosotros. Pero incluso aceptando que Ar. ramidus es un homínido, ¿fue realmente bípedo? Antes de descubrir a Ardi, la pregunta habría sido impensable. Entre los primates superiores, sólo los homínidos son bípedos; por lo tanto, todos los homínidos deben ser bípedos. Muchos científicos no ven clara la locomoción bípeda de Ardi, sobre todo con un dedo gordo tan divergente.
"¡Ese pie no es de bípedo! –comenta William Jungers, especialista en morfología evolutiva de la Universidad Stony Brook–. Ardi tiene el dedo gordo más divergente que uno pueda imaginar. ¿Cómo subía a los árboles si no era trepando verticalmente por los troncos? ¿Volando?" Jungers se pregunta por qué un animal plenamente adaptado a la locomoción cuadrúpeda por los árboles iba a decantarse por la locomoción bípeda en el suelo.
El bipedalismo es la consecuencia de una transformación radical en la conducta social
Lovejoy tiene una respuesta a la pregunta de Jungers: el sexo. En su opinión, el bipedalismo es la consecuencia de una transformación radical en la conducta social. Su teoría no se basa en un rasgo adquirido por nuestro linaje, sino perdido: los colmillos como dagas de los machos de los grandes simios, tan eficaces contra otros machos que buscan oportunidades para copular. Los machos de casi todas las especies vivas y extintas de grandes simios tienen caninos aguzados, que ellos mismos se afilan frotándolos contra los dientes inferiores. Los caninos de los homínidos machos son mucho más pequeños, más parecidos a los de las hembras. En los sedimentos del Awash medio donde apareció Ar. ramidus se han hallado caninos correspondientes a 21 individuos, que presumiblemente eran machos y hembras. Todos comparten el patrón homínido.
En lugar de ganar el acceso a las hembras mediante el conflicto con otros machos, según Lovejoy, el macho de Ar. ramidus abastecía a una hembra concreta y a su prole con alimentos ricos en grasas y proteínas a cambio de la exclusividad de sus favores sexuales. De este modo se aseguraba de que las crías a las que estaba alimentando eran suyas. Pero para transportar la comida, las manos del macho tenían que quedar libres del papel que desempeñaban en la locomoción cuadrúpeda. Tal vez el bipedalismo fuese una manera ineficaz de desplazarse para Ar. ramidus, pero por su contribución en el contrato de "sexo por alimentos" debió de ser una buena manera de tener más descendencia. Y en la evolución, todo se reduce a tener más descendencia.


Fuera cual fuese la razón del incipiente bipedalismo de Ardi (si es que lo hubo), apenas 200.000 años después hizo su aparición en la misma región el género Australopithecus, el de Lucy, plenamente bípedo, como todos los homínidos que vinieron después. ¿Fue el primitivo Ar. ramidus, con su dedo gordo divergente, la criatura que cambió a marchas forzadas durante esos 200.000 años para convertirse en el antepasado de todos los homínidos posteriores? ¿O el suyo fue un callejón sin salida, que mantuvo su extraño mosaico de rasgos primitivos y avanzados hasta llegar a la extinción?
"Estos hallazgos son sumamente importantes, y dado el estado de conservación de los huesos, lo que han hecho sus descubridores es poco menos que heroico –afirma Jungers–. Pero esto es sólo el principio de la historia".
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NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui