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domingo, 2 de septiembre de 2018

NATURALEZA : NATIONAL GEOGRAPHIC .- SEXO .- REPRODUCCIÓN .- VIDA SALVAJE .- El extraño apareamiento de los bogavantes

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos informa sobre el extraño apareamiento de los crustáceos Bogavantes.
National Geographic.- dice : "Esta es la vida sexual de una pareja de bogavantes: durante días, la hembra se dedica a lanzar orina en el interior de la madriguera de su pretendido. Cautivado por el aroma, el macho le permite entrar. Entonces se pasan varios días entregados a los juegos previos, acariciándose con las antenas y las patas, revestidas de receptores gustativos.

Una vez convencida de que obtendrá la protección del macho, ella se desnuda, despojándose lentamente tanto del caparazón duro como de la bolsa en la que había acumulado el esperma de una pareja anterior. Esa muda la deja con una concha nueva peligrosamente blanda, de modo que el macho monta guardia durante la media hora que tarda en endurecerse...."
Wikipedia.- narra : "Posee cinco pares de patas, cuatro de las cuales están situadas en el tórax y, aunque son bastante pequeñas en relación con su cuerpo, son capaces de proporcionarle el movimiento. El primer par de patas, en cambio, termina en dos grandes pinzas, una de ellas con los bordes afilados, que utiliza para cortar, y la otra con fuertes dientes que emplea para triturar. Posee también, saliendo de su cabeza, dos largas antenas y otras dos mucho más cortas. ..."

https://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/grandes-reportajes/extrano-apareamiento-bogavantes_11703
Una lluvia dorada inicia el rito de apareamiento de este crustáceo que hace las delicias de los amantes del marisco. Y termina de una manera más curiosa todavía...

Un bogavante adulto se defiende del ataque de un pulpo

Foto: AGE fotostock
Redacción
22 de agosto de 2018

Esta es la vida sexual de una pareja de bogavantes: durante días, la hembra se dedica a lanzar orina en el interior de la madriguera de su pretendido. Cautivado por el aroma, el macho le permite entrar. Entonces se pasan varios días entregados a los juegos previos, acariciándose con las antenas y las patas, revestidas de receptores gustativos.

Una vez convencida de que obtendrá la protección del macho, ella se desnuda, despojándose lentamente tanto del caparazón duro como de la bolsa en la que había acumulado el esperma de una pareja anterior. Esa muda la deja con una concha nueva peligrosamente blanda, de modo que el macho monta guardia durante la media hora que tarda en endurecerse.

Ella se desnuda, despojándose lentamente tanto del caparazón duro como de la bolsa en la que había acumulado el esperma de una pareja anterior.


Después, apoyándose sobre las pinzas, se suspende sobre ella y la eleva para situarla frente a él, sosteniéndola entre las patas. El nuevo caparazón de la hembra tiene un nuevo saco de esperma en el que el macho introduce un paquete de esperma valiéndose de unos apéndices llamados gonópodos. Misión cumplida.

En cuanto la hembra se haya marchado, el macho abrirá su casa a otra pretendienta. Ella, mientras tanto, usará el paquete de esperma para fecundar miles de óvulos, que llevará debajo de la cola durante alrededor de un año, hasta que las larvas eclosionen.
Pero este curioso proceso reproductor podría verse afectado por el cambio climático, advierte Diane Cowan, fundadora de la ONG Lobster Conservancy.

En cuanto la hembra se haya marchado, el macho abrirá su casa a otra pretendienta.

Cuando el agua está caliente, los bo­gavantes invierten su energía en crecer; si está fría –con temperaturas inver­nales de entre -1 y 4 °C–, la destinan a producir óvulos o esperma, dice Cowan. Si el cambio climático reduce el período frío, estos crustáceos «producirán me­nos gametos. Y si la temperatura del agua es demasiado cálida, dejarán de producirlos por completo. A cero óvulos y cero esperma, cero bogavantes».
En los lémures, ellas mandan
Más información

En los lémures, ellas mandan

NATIONAL GEOGRAPHIC

Bogavante
Homarus gammarus(01).jpg
Estado de conservación
Preocupación menor (LC)
Preocupación menor (UICN 3.1)
Taxonomía
Reino:Animalia
Filo:Arthropoda
Clase:Crustacea
Orden:Decapoda
Suborden:Macrura Reptantia
Superfamilia:Nephropoidea
Familia:Nephropidae
Subfamilia:Nephropinae
Género:Homarus
Especie:H. gammarus
Linnaeus, 1758
El bogavante (Homarus gammarus) es un crustáceo decápodo marino, muy similar a la langosta, que puede alcanzar los sesenta centímetros de longitud. Es un pariente próximo de la langosta americana y de la cigala, y más lejanamente de la langosta.
Descripción.-             Posee cinco pares de patas, cuatro de las cuales están situadas en el tórax y, aunque son bastante pequeñas en relación con su cuerpo, son capaces de proporcionarle el movimiento. El primer par de patas, en cambio, termina en dos grandes pinzas, una de ellas con los bordes afilados, que utiliza para cortar, y la otra con fuertes dientes que emplea para triturar. Posee también, saliendo de su cabeza, dos largas antenas y otras dos mucho más cortas.
La variedad europea (Homarus gammarus) y la especie americana (Homarus americanus) se diferencian claramente por su color, siendo éste negro azulado con manchas claras en la europea y rojizo en la americana. También se diferencian por su abundancia. De hecho, la mayoría de los que se encuentran en los mercados para el consumo humano proceden del Atlántico occidental, ya que la especie europea es mucho más escasa.
El bogavante habita en refugios rocosos y es rara vez encontrado en profundidades mayores que 50 metros, pero puede habitar desde la marca de bajamar hasta los 150 metros de profundidad y preferentemente en lechos de arena y grava.
Típicamente nocturno, sale de noche a buscar alimento, que se compone de gusanos, bivalvos y peces muertos.
https://es.wikipedia.org/wiki/Homarus_gammarus
WIKIPEDIA.
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
ayabaca@gmail.com
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domingo, 13 de marzo de 2016

BBC Mundo Noticias : Cómo la langosta pasó de ser comida para cerdos a cena de ricos

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la agencia de noticias BBC Mundo Noticias, nos alcanza una información muy curiosa de como se convirtió al consumo humano la langosta, que antes utilizada como una comida para cerdos.
Lea ampliamente la información abajo adjunta.
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                                    La venganza es dulce: se volvió inalcanzable para los que la despreciaban.

Decir que uno va a comer langosta o que es una de tus comidas preferidas denota lujo y elegancia.
Y es que, además de ser delicioso, los precios de este crustáceo lo han mantenido por mucho tiempo como un privilegio reservado para los más acaudalados o para los que de vez en cuando se pueden permitir este manjar en una ocasión especial.
Pero no siempre fue así.
La langosta, a la que se le ha llamado "la cucaracha del océano", es una muy efectiva trepadora social.
Su caso es considerado como uno de los más extraordinarios cambios de imagen en la historia de los productos: la langosta pasó de ser la comida de los más pobres a la de los más ricos.

¿Volviendo a ser lo que era?

El pasado del crustáceo vuelve a estar presente ahora gracias a una bonanza de langosta en el norte de América.
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                                    Denota opulencia, pero su abolengo no siempre fue ilustre.
Por ello, desde hace un tiempo, está apareciendo en menús de restaurantes que antes no se habrían aventurado a ofrecer un animal de tal alcurnia.

 
"El producto se está democratizando", le dijo a la BBC Adam Leyland, una autoridad en la industria alimenticia y editor de la publicación online "The Grocer".
Como es de esperar, los precios están directamente vinculados a la regla básica de oferta y demanda. Y, en el caso de la langosta en Estados Unidos –a diferencia del maíz, trigo y la carne– su valor puede subir sin límite, pues no está sujeta a ninguna estructura de precios impuesta por el gobierno.
En 2012, por ejemplo, aumentó en un 18%.
Pero también puede caer, cuando la realidad cambia.
Y, según le dijo a la BBC la historiadora de alimentos Polly Russell, la realidad cambió "debido al cambio climático, que ha llevado a que se reproduzcan más rápido por el alza de la temperatura del mar, y también porque hemos diezmado la población de bacalao, que son su depredador natural".
Aunque no niega que lo que dijo Russell sea cierto, Leyland señala que lo que está pasando es que "las existencias están alcanzando los niveles más altos de los últimos 100 años", y subraya: "Eso significa que hace un siglo había una cantidad enorme de langosta disponible".
Un detalle que no se debe pasar por alto, y que nos remonta mucho más atrás que un siglo.

Modestos orígenes

Los escritos de los primeros colonos europeos que llegaron Norteamérica cuentan que las langostas eran tan abundantes en las costas atlánticas de Canadá y Nueva Inglaterra que se llegaban a acumular en las playas de la colonia Massachusetts Bay en montones que alcanzaban la altura de las rodillas.
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                                    Aquí con ostras, otras trepadoras sociales: eran comida de pobres pero la demanda las diezmó y se volvieron de lujo.
Por ser tantas, eran indeseables: más bien un estorbo para los pescadores que lo que querían atrapar era peces.
Los nativos americanos las usaban para fertilizar los campos y como señuelo.
Los colonos se las daban a sus cerdos, vacas y gatos.
Las consideraban como "comida de pobres": las tomaban de las pozas de marea y las aprovechaban para alimentar a los niños, a los presos y a la servidumbre por endeudamiento (criados ligados por un contrato que los obligaba a trabajar siete años a cambio de su pasaje a América).
De hecho, el prestigio del crustáceo era tan bajo que eventualmente algunos de los sirvientes en Massachusetts se rebelaron y lograron consignar en sus contratos que no los forzarían a comer langosta más de tres veces por semana.

Las conchas de langosta en una casa son consideradas como signos de pobreza y degradación"
John J. Rowan, observador inglés de costumbres norteamericanas, 1876
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¿Cómo pasó entonces de ser poco más que basura al plato que se servía en las bodas de las clases altas?

Se subió al tren

La suerte de la langosta cambió a finales del siglo XIX, gracias a los enlatados y el ferrocarril.
Su primer salto en el mundo del comercio llegó con la introducción de la primera fábrica de enlatados de Estados Unidos, establecida en Maine en 1841.


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copyright PUBLIC DOMAIN
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                                    Etiqueta para langosta enlatada presentada a consideración del secretario de Estado de Maine en 1891.
Aunque al principio fue difícil convencer a las tiendas que compraran alimentos enlatados, eventualmente quienes vivían en el centro del país tuvieron al alcance langosta barata en un abrir y cerrar de... lata.

Pero su estatus de miembro de la realeza, con corona de mantequilla y hierbas, servida en un trono de porcelana y plata se lo dieron los turistas.
Los encargados de los ferrocarriles descubrieron que si presentaban a la langosta como una exquisitez, a los pasajeros que no conocían su reputación les parecía deliciosa.
Y no sólo ellos.
Los restauranteros no dudaron en servírselas con pompa y ceremonia a los turistas de clase alta que venían del sur a Maine en verano, atraídos por el mar y sus exóticas delicias.
Cuando esos elegantes visitantes regresaban a sus hogares, seguían antojados de langosta. La llegada de la refrigeración permitió enviarlas vivas hasta lugares tan lejanos como Inglaterra, donde se vendían por diez veces el precio original.

¿Femenina o sobrevalorada?

Los precios de este exitoso crustáceo alcanzaron su primer punto máximo en los años 20, pero la Depresión los tiró abajo.
No obstante, para los años 50 ya había logrado cementar su reputación como manjar de los reyes, o al menos de los opulentos y las estrellas de Hollywood.
Más de un siglo antes, una celebridad ya había exaltado a la que fuera comida de prisioneros. En 1812, el "loco, malo y peligroso" poeta Lord Byron escribió en una carta:
Una mujer nunca debe ser vista comiendo ni bebiendo, a menos de que sea ensalada de langosta y champán, los únicos manjares realmente femeninos y que la favorecen"
Lord Byron (1788-1824)
 
Lord Byron (1788-1824)
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Pero, hoy en día no sólo hay quienes no aceptarían la opinión del poeta por considerarla misógina, sino que otros no le encuentran el encanto a la celebrada langosta.

Las cosas más sobrevaloradas de la vida son el champán, la langosta, el sexo anal y los pícnics"
Christopher Hitchens, autor (1949-2011)
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domingo, 21 de diciembre de 2014

nsf.gov - National Sciencie Foundation - Ocean acidification a culprit in commercial shellfish hatcheries' failures.- La acidificación del océano un culpable en fallas de viveros de crustáceos comerciales '

Hola amigos:  A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., hemos recibido la información de la Fundación Nacional de Ciencias de Los Estados Unidos de América, dándonos a conocer que. que la acidificación de los océanos están perjudicando el desarrollo de las larvas de los crustáceos tan indispensables en la alimentación humana.
NSF, nos dice   : "...Nuevo estudio encuentra bajo nivel de 'estado de saturación' perjudiciales para las larvas de bivalvos............
NSF. agrega : "La mortalidad de las larvas de las ostras del Pacífico en los criaderos del Noroeste se ha vinculado a la acidificación del océano. Sin embargo, la tasa de aumento de dióxido de carbono en la atmósfera y la disminución del pH en las aguas cercanas a la costa han sido cuestionados por ser lo suficientemente grave como para causar la mortandad....."
NSF. añade: "....Ahora, un nuevo estudio de la ostra del Pacífico y larvas de mejillón mediterráneo encontró que los estadios larvales tempranos son sensibles a la saturación del estado, en lugar de dióxido de carbono (CO2) o el pH (acidez) per se......"
NSF. asimismo nos dice "...Estado de saturación es una medida de la corrosiva agua de mar es a las conchas de carbonato de calcio hechas por las larvas de bivalvos, y lo fácil que es para las larvas para producir sus conchas. Una tasa de saturación inferior se asocia con agua de mar más corrosivo...El aumento de CO2 disminuye estado de saturación, dicen los investigadores, y el estado de saturación es muy sensible al CO2............."
 

New study finds low level of 'saturation state' harmful to bivalve larvae

Man holding Mediterranean mussels at the Penn Cove Shellfish Farm
Mediterranean mussels at the Penn Cove Shellfish Farm in Washington's Puget Sound.
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December 15, 2014
The mortality of larval Pacific oysters in Northwest hatcheries has been linked to ocean acidification. Yet the rate of increase in carbon dioxide in the atmosphere and the decrease of pH in near-shore waters have been questioned as being severe enough to cause the die-offs.
Now, a new study of Pacific oyster and Mediterranean mussel larvae found that the earliest larval stages are sensitive to saturation state, rather than carbon dioxide (CO2) or pH (acidity) per se.
Saturation state is a measure of how corrosive seawater is to the calcium carbonate shells made by bivalve larvae, and how easy it is for larvae to produce their shells. A lower saturation rate is associated with more corrosive seawater.
Increasing CO2 lowers saturation state, the researchers say, and saturation state is very sensitive to CO2.
The scientists used unique chemical manipulations of seawater to identify the sensitivity of saturation state for larval bivalves such as mussels and oysters.
Results of the study, which was funded by the National Science Foundation (NSF), are reported this week in the journal Nature Climate Change.
"Biological oceanographers have speculated that early life stages of marine organisms might be particularly sensitive to ocean acidification, but the underlying mechanisms remain unknown for most species," says David Garrison, program director in NSF's Division of Ocean Sciences, which funded the research through an ocean acidification competition.
NSF's Directorates for Geosciences and for Biological Sciences supported the ocean acidification awards.
"This research is an important step," says Garrison, "in being able to predict, and perhaps mitigate, the effects of ocean acidification on coastal resources."
 
Commercial hatchery failures
 
The findings help explain commercial hatchery failures, and why improving water chemistry in those hatcheries has been successful.
Shellfish hatcheries are now altering water chemistry to create more favorable saturation state conditions for young bivalves.
"Bivalves have been around for a long time and have survived different geologic periods of high carbon dioxide levels in marine environments," says George Waldbusser, an Oregon State University (OSU) marine ecologist and biogeochemist and lead author of the paper.
"The difference is that in the past, alkalinity (the opposite of acidity) levels buffered increases in CO2, which kept the saturation state higher relative to pH. In the present ocean, the processes that contribute buffering to the ocean cannot keep pace with the rate of CO2 increase.
"As long as the saturation state is high, the oysters and mussels we tested could tolerate CO2 concentrations almost 10 times what they are today."
The idea that bivalve development and growth is not as linked to CO2 or pH levels as previously thought initially seems positive.
However, the reverse is true, Waldbusser says.
 
Larvae sensitive to saturation state
 
Larval oysters and mussels are so sensitive to the saturation state (which is lowered by increasing CO2) that the threshold for danger will be crossed "decades to centuries," says Waldbusser, ahead of when CO2 increases (and pH decreases) alone would pose a threat to bivalve larvae.
"At the current rate of change, there is not much more room for the waters off the Oregon coast, for example, to absorb more CO2 without crossing the threshold," Waldbusser says.
The study builds on previous research by Waldbusser and colleagues that outlined the mechanisms by which young bivalves create their shells after fertilization.
The researchers found that young oysters and mussels build their shells within 48 hours to successfully begin feeding at a rate fast enough to survive, and that the rate of shell-building required significant energy expenditures.
In the presence of acidic water, the oysters and mussels had to divert too much energy to shell-building and lacked the energy to swim and get food.
 
Sinking shellfish
 
"The hatcheries call it 'lazy larvae syndrome' because these tiny oysters just sink in the water and stop swimming," Waldbusser says.
"These organisms have really sensitive windows to ocean acidification--even more sensitive than we thought."
In the current study, the researchers used high-resolution images to analyze the development of oyster and mussel shells.
They found that the organisms--which are about 1/100th the diameter of a human hair--build a complete calcium carbonate shell within six hours, about 12 hours after fertilization.
Alter the ocean chemistry just a bit, however, and a greater proportion of the shells do not develop normally.
The ones that do are smaller, leading to potentially weaker organisms that take longer to get to a size where they can settle into adult life.
"When the water is more saturated and has greater alkalinity it helps offset higher levels of carbon dioxide, ensuring that shell formation can proceed--and also making the shells bigger," Waldbusser says. "This can have a significant effect on their survivability."
Other OSU researchers involved in the work include Burke Hales, Chris Langdon, Brian Haley, Paul Schrader, Elizabeth Brunner, Matthew Gray, Cale Miller and Iria Gimenez.
-NSF-
Media Contacts Cheryl Dybas, NSF, (703) 292-7734,
 cdybas@nsf.gov
Mark Floyd, OSU, (541) 737-0788,

Related WebsitesNSF Grant: A mechanistic understanding of the impacts of ocean acidification on the early life stages of marine bivalves:
 http://www.nsf.gov/awardsearch/showAward?AWD_ID=1041267&HistoricalAwards=false
NSF News: Ocean Acidification: NSF awards $11.4 million in new grants to study effects on marine ecosystems:
 http://www.nsf.gov/news/news_summ.jsp?cntn_id=132548
NSF News: World Oceans Month Brings Mixed News for Oysters: http://www.nsf.gov/news/news_summ.jsp?cntn_id=128228
NSF News: NSF News: Ocean Acidification Linked With Larval Oyster Failure in Hatcheries: http://www.nsf.gov/news/news_summ.jsp?cntn_id=123822
NSF News and Audioslideshow: On 'Earth Week,' World Is No Longer Our Oyster: http://www.nsf.gov/news/news_summ.jsp?cntn_id=116767


The National Science Foundation (NSF) is an independent federal agency that supports fundamental research and education across all fields of science and engineering. In fiscal year (FY) 2014, its budget is $7.2 billion. NSF funds reach all 50 states through grants to nearly 2,000 colleges, universities and other institutions. Each year, NSF receives about 50,000 competitive requests for funding, and makes about 11,500 new funding awards. NSF also awards about $593 million in professional and service contracts yearly.
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NSF Home Page:
 http://www.nsf.gov
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 http://www.nsf.gov/news/
For the News Media:
http://www.nsf.gov/news/newsroom.jsp
Science and Engineering Statistics:
 http://www.nsf.gov/statistics/
Awards Searches:
http://www.nsf.gov/awardsearch/
View of the Penn Cove Shellfish Farm
View of the Penn Cove Shellfish Farm, where mussel larvae are sensitive to ocean acidification.
Credit and Larger Version
close-up of shellfish affected by what's called saturation state.
Scientists have found that shellfish are affected by what's called saturation state.
Credit and Larger Version
containers with oyster larvae samples for testing in the lab.
The effects of low saturation state waters were tested on oyster larvae.
Credit and Larger Version
Two-day-old Pacific oyster larvae showed abnormal growth with changes in saturation state.
Two-day-old Pacific oyster larvae showed abnormal growth with changes in saturation state.
Credit and Larger Version
Marine ecologists study ocean water chemistry the lab.
Marine ecologists study ocean water chemistry back in the lab.
Credit and Larger Versión

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