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domingo, 22 de marzo de 2026

La Casa de la Loma tiene un Fantasma: Capítulo DCCLXXXIII.- El caporal Erasmo Huamán, expuso al hacendado sus planes de tomar las tierras libres que existían fuera de la hacienda en la zona norte, pero, el patrón lo desautorizó; sin embargo, él y 15 vigilantes fueron a ese lugar y desde la loma observaron que venían un numeroso grupo de jinetes, Irma tuvo un presagio que algo malo va a suceder en la hacienda...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; el jefe de los asaltantes, llamados: La Banda "Los Errantes", por que estos bandoleros no tenían un lugar fijo donde residir, ellos siempre trotaban sobre briosos caballos de un lugar a otro, muchas veces separados por largas distancias; ahora, ellos conversaban en su refugio provisional que era una hoyada muy profunda, atravesada por un camino, hubo una discusión hasta que el jefe puso orden y aclaró a sus integrantes que se pudo aprovechar los días que la Hacienda "La Pampa Encantada", tuvo una fiesta de 3 días, es su próximo objetivo; pues, no se hizo nada por que nadie de ellos lo supo y después del áspero diálogo, se acordó hacer el asalto el día siguiente a las 18:00 horas (6:00 de la tarde); sin embargo, en la hacienda, el caporal Erasmo Huamán, intuyó que se avecinaba un asalto, por lo que reforzó la seguridad y como él, estaba en la zona norte, justamente el sendero de los asaltantes; él, visitó toda la zona fuera de los límites de la hacienda..... sigamos la historia.............


Aquí en la imagen observamos una casa típica de la  Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú;  Es una construcción de adobe con un techo de tejas rojas y agua, en el techo distinguimos un fantasma que viene a ser " El Rey de las Tinieblas": Satán, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para entender la narrativa de la obra literaria:  "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA ", esta imagen será nuestro símbolo y logotipo de identificación en la creación, impresión y distribución literaria. 
Con reconocimiento de derechos de autor, con Registro Partida Nº 00393-2010, Asiento 01, de fecha 27 de marzo de 2010 por el INDECOPI.



Este es el símbolo de  la Marca Perú, que distingue todos los productos elaborados por peruanos.

Continuando con la historia, como recordaremos Erasmo Huamán y su amigo Irenio Campos fueron bandoleros; por lo que, él ahora; como caporal defensor de la hacienda, piensa exactamente como los asaltantes hacen sus planes; pues, él ahora está caminando por la zona norte y comprobó que grandes extensiones de terrenos libres y por la noche le preguntó al hacendado Luciano Castillo, si podía agrandar la extensión de la hacienda tomando esos terrenos libres.
Para lo cual, el hacendado, dio una explicación al caporal, que no se podía tomar terrenos libres, por que eran propiedad estatal, él ya tuvo una experiencia ya que en su juventud al apropiarse de terrenos libres y el Estado lo amenazó, que perdería toda su propiedad si vuelve a tomar los terrenos estatales.
Pero, Erasmo Huamán, insistió y dijo:
--- Pero, esos terrenos están libres y con pasto seco y que ningún animal lo consume, es una lástima que se desperdicie tanto pasto, y podrían ser aprovechado por las vacas de la hacienda.
Don Luciano Castillo, quien como hacendado, sabía sus razones para objetar lo que estaba expresando el caporal, le respondió:
--- Justamente ese pasto seco, está esperando a los ovejeros y arreadores errantes de cabras, quienes hacen uso de esos pastos secos, naturalmente con el apoyo del Estado, ya pasaron los tiempos que poderosos gamonales se apropiaban de grandes extensiones de tierras estatales y sobornaban a escribanos públicos para que les extiendan los certificados de propiedad; como te dijo antes, los pastores errantes no tienen terrenos en propiedad, por esa razón son errantes caminando y arreando rebaños de lugar a otro donde encuentren pasto fresco o seco, ellos nunca invaden potreros ajenos, todos los hacendados los respetamos, pero a esta zona no han llegado, pero algún día lo harán y los dejaremos pacer los pastos secos por sus rebaños
Como, Erasmo Huamán, quería construir el puesto de vigilancia, le dijo:
--- Señor Castillo, creo que si podemos construir un puesto de vigilancia arriba en la cima de la loma, que nos permitirá observar y vigilar grandes extensiones de tierra y del movimiento de posibles asaltantes y defendernos de cualquier asalto.
Don Luciano Castillo, observando al caporal, le respondió:
--- Pues, nada de nada, no podemos tomar terrenos que no nos pertenece, tenemos un pacto tácito con las autoridades, que ni nosotros ni otros pueden y no lo permitiremos que tomen esos terrenos de uso común como su propiedad; aunque no lo creas, después de nuestros límites, nos convertimos en vigilantes que nadie más cerque como suyos esos terrenos.
Terminó la conversación y cada cual se fue a su cuarto; pero, Erasmo Huamán, estaba fascinado por esa loma y planeó que la próxima noche, de nuevo visitar con un grupo de vigilantes, a partir de las 17:00 horas (5:00 de la tarde) la cima de la loma, ya que para él, constituía un "mirador natural" de grandes extensiones, tanto de lado de la hacienda, como del otro lado que correspondía la zona norte, que se observaba a los cerros de color azul por la lejanía.
Al siguiente día, Erasmo Huamán y 15 hombres vigilantes quienes ya cenaron la merecida comida, caminaron, pasaron los límites de la hacienda y subieron a la loma hasta la cima, quienes estando allí, observaron muy felices el regalo de la sabia naturaleza, y que al observar la lejanía norteña; pero, se alarmaron al distinguir que el camino levantaba polvo; púes, eran jinetes que venían hacia donde ellos estaban y se aproximaban con rapidez.
Por lo que el caporal Erasmo Huamán, chequeó el terreno y si ofrecía desniveles como para ocultarse, y ordenó tumbarse y tenderse sobre el terreno y a los costados del camino, usando los bordos que los oculte por completo, más la oscuridad que ya empezaba, era otro aliado natural.
Erasmo Huamán, ordenó que desenvainen sus machetes y los tengan listos para atacar; él, se colocó a la cabecera del grupo y en la retaguardia y al otro lado del camino fue Irenio Campos con 5 hombres.
Erasmo Huamán, al observar el desplazamiento de sus vigilantes, les dijo:
--- Bravos vigilantes, ahora defenderemos a  la hacienda, por que esos jinetes que vienen son asaltantes, no los atacaremos cuando ellos lleguen, los dejaremos pasar para saber cuantos son ellos y a mi orden se levantarán y atacarán a matar, recuerden: oh ellos oh nosotros; tendremos que sorprenderlos y vienen con ponchos puestos, que nos será más fácil doblegarlos y vencerlos.
Mientras tanto, en la casa de la hacienda, sobre el corredor y en la mesa familiar se habían sentado a conversar Irma y su madre doña Catalina, y ella le dijo:
--- Madre mía, siento un presentimiento que algo está por suceder, no veo por ningún lugar a Erasmo ni a mi padre, el aire esta muy pesado y me dice que se vienen muertes.
Doña Catalina, se alarmó escuchando los presagios de su hija y para tranquilizarla, le respondió:
--- Hija mía, hoy es como cualquier día, Erasmo y mi esposo están en el campo haciendo sus obligaciones para cerrar el día con el trabajo que se hizo; esos presagios de muertes son cosas que todos sentimos; pero, que en realidad nada pasará; además, la hacienda está vigilada por los peones, tranquila hija que todo está en paz.
Sin embargo, Irma quien también poseía el don de proyectarse a lo que iba a suceder, se levantó del asiento y le dijo:
--- Madre, me voy al Altillo, desde allí se observa mejor, quiero ver a Erasmo, que seguro está dirigiendo el trabajo de los vigilantes para esta noche, pero, si lo noté muy inquieto.
Doña Catalina, también se levantó para acompañar a su hija y le dijo:
--- Hija mía, no puedes controlar tus nervios, te acompañaré y las dos veremos que tus señales de mal agüero son cosas tuyas y que no van a suceder.....
Las dos mujeres caminaron hasta el Altillo, pero no encontraron a nadie, la alarma creció en ellas, la noche ya oscurecía el ambiente, ellas muy nerviosas regresaron a la casa y al llegar ya encontraron a don Luciano Castillo y al otro caporal Florián, ellos muy sorprendidos al verlas llegar, fue don Luciano Castillo, quien les dijo:
--- Mujeres, las veo con cara de estar asustadas, seguro que se les cruzó un zorro en el camino y  las asustó ya que se tiemblan de miedo.
Florián, quien también notó lo nerviosas que estaban las mujeres, sonriendo les dijo:
--- No se alarmen, el miedo  es presagio de mala suerte, tranquilas no más, hoy es un día como cualquiera y dígame: ¿por qué están tan nerviosas?
Irma, sacando fuerzas, ya que le preocupaba la vida de su amado Erasmo Huamán, le contestó:
--- Primo, toda la tarde he estado muy nerviosa, pensando que algo va a suceder; pero, no puedo imaginar ¿Qué será?, fui con mi madre al Altillo y no hay nadie allí, Erasmo no aparece por ningún sitio tengo terror que algo malo le vaya a suceder, como le dije a mi madre, el aire esta muy pesado y avisa muertes.
Don Luciano Castillo, entendió que su hija estaba preocupada por que no vio a su novio y para tranquilizarla le dijo:
--- Hija mía, tu novio es un hombre inquieto, seguro se fue con los vigilantes a la loma seca, que está fuera de los límites de la hacienda y desde allí por la noche que ya llega, nos observará......
Continuaremos...................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

martes, 20 de enero de 2026

La Casa de la Loma tiene un Fantasma: Capítulo DCCLXXIX.- Erasmo Huamán, muy intranquilo que un músico lo delató ante los 2 perseguidores; preguntó al Director de la banda de músicos y detectaron que fue Liborio "El bebedor" que aceptó la invitación de dos desconocidos a beber en una cantina y sin pensar que eran asesinos y les informó la presencia de Erasmo Huamán en el pueblo....

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de la Casa de la Loma tiene un Fantasma y como informamos en el capítulo anterior; Erasmo Huamán al enfrentarse a los dos desconocidos que lo perseguían los desafió hiriéndolos, en momentos que llegó el Comisario del Pueblo; quien al escuchar a los propios perseguidores, quienes le informaron que fueron contratados para matarlo, la autoridad apoyó a Erasmo Huamán liberándolo de todo acto de agresión, ya que él iba ser la víctima, toda la noche se la pasó sin dormir, ya en la madrugada regresó a la hacienda en compañía de su amada Irma y los músicos; ya en el trayecto Irma le preguntó de como harían para avisar a sus padres sobre su relación sentimental, él, le hizo conocer un plan para pedir la autorización ser novios..... sigamos la historia...............


Aquí en la imagen observamos una casa típica de la  Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú;  Es una construcción de adobe con un techo de tejas rojas y agua, en el techo distinguimos un fantasma que viene a ser " El Rey de las Tinieblas": Satán, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para entender la narrativa de la obra literaria:  "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA ", esta imagen será nuestro símbolo y logotipo de identificación en la creación, impresión y distribución literaria. 
Con reconocimiento de derechos de autor, con Registro Partida Nº 00393-2010, Asiento 01, de fecha 27 de marzo de 2010 por el INDECOPI.



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Sin embargo, había algo pendiente, ya que Erasmo Huamán, temiendo que uno de los músicos que iban en esa caravana, podría ser un contrario (enemigo), él lo tomó con calma, ya que no se podía averiguar, qué músico dio la información sobre su presencia en el pueblo y sobre todo: ¿Por qué lo hizo?
Por lo que, Erasmo Huamán, esperó hasta la hora del almuerzo, que más que eso, era una parada para beber agua y mordisquear algo del fiambre.
Entonces, ya cerca de hacer la parada, Erasmo Huamán, se acercó al Director de la banda de los músicos avisándole que iban a parar y cuando llegaron a la hoyada donde discurría agua fresca y limpia y que la ya la conocían, todos se apearon, los peones bajaron las riendas de los caballos y les dieron de beber agua y las personas sacaron sus talegas del fiambre y comieron.
Por lo que; Erasmo Huamán, con el asunto pendiente, ya conversando con el Director de la banda de músicos y lo separó del grupo de personas y estando solos, le dijo:
--- Señor Director, esos perseguidores que me seguían, tuvieron el dato de que Yo estaba en el pueblo por boca de uno de sus músicos, quien les informó en una cantina sobre mi presencia, por lo que quisiera saber: ¿Cuál de sus músicos dio el dato y que podría ser mi contrario (enemigo)?
El director, completamente sorprendido, ya que confiaba plenamente en todos sus músicos y ante la pregunta directa que le hizo Erasmo Huamán, por el momento estuvo confundido.
El director, después de reaccionar; sabía que sus músicos no iban a cantinas para evitar compromisos, si había una excepción de un músico llamado: Liborio "El bebedor", tal como solían conocerlo, quien si asistía con alguna frecuencia a picanterías con quienes lo invitaban y le contestó:
--- Señor Huamán, mis músicos no van a cantinas, a excepción de Liborio "El bebedor, quien usted lo conoce y es su amigo, ya que la fiesta pasada, era el más lo vitoreaba cuando usted bailaba con la señorita Irma, la hija de los hacendados y que ahora ella lo acompaña; incluso Liborio, él sonriendo comentó así: "Creo que el caporal ya conquistó el corazón de la hija de los hacendados, que cuando toquemos una pieza musical y ellos bailen gritaremos "Que vivan los novios", así que él no es su enemigo.
Pero, para salir de dudas, el Director de los músicos, llamó con disimulo a Liborio "El bebedor" y le preguntó:
--- ¿Supiste del escándalo de la media noche de dos facinerosos que quisieron matar al señor Erasmo Huamán y según declararon que fuiste tu quien les informaste que el caporal estaba en el pueblo y eso fue en una cantina; pues, por qué lo dijiste?....
Liborio "El bebedor" muy asustado, le contestó:
--- Si, hace tres días, 2 desconocidos me invitaron a la cantina, entre tragos van y vienen me preguntaron si conocía al señor Erasmo Huamán y les contesté que si y que estaba en el pueblo, seguimos bebiendo, Yo nunca pensé que eran asesinos.
El director, le respondió:
--- Liborio, tu eres un único de mis músicos que vas a cantinas, ves el tremendo problema que haz creado por ser un boca suelta.....
Intervino Erasmo Huamán, quien estaba separado y escuchó perfectamente la respuesta de Liborio "El bebedor", él se acercó a los dos hombres y dirigiéndose al aludido le dijo:
--- Amigo, que Yo recuerde nunca fui tu amigo, sólo te conozco por ser integrante del conjunto musical, por lo que usted no tenía que abrir la boca avisando a unos desconocidos que estaba en el pueblo, puso en peligro mi vida, Yo en este momento podría actuar tal como lo hice anoche con esos asesinos y actuando en defensa propia cortarle el pescuezo: ¿Qué responde si lo ataco?
El director de la banda y el músico, completamente perplejos por las palabras fuertes de Erasmo Huamán, se miraron entre ellos, y el músico respondió:
--- Señor Huamán, no tengo nada contra usted, si reconozco que me excedí dando información y que por efectos de los tragos ingeridos, sin saber que su vida estaba en peligro  y como me preguntó si le permito que me ataque como respuesta a mi desacertada  y herrada intromisión; pues, no lo puedo detener, puede actuar que aceptaré mi castigo por ser un bocón, hablando cosas que nunca debí decir.
Erasmo Huamán, aceptando la respuesta y ahora muy sonriente se acercó a Liborio "El Bebedor", lo abrazó y le dijo:
--- Hombre, ya pagó su castigo, Yo no lo voy atacar, solamente le pido que se cambié su calzoncillo, por que el que tiene puesto está mojado de orines... jajajaja...
Efectivamente, Liborio "El bebedor", tuvo tanto miedo de perder su vida, que soltó los orines en forma inconsciente, que provocó la ironía del director de la banda, quien le dijo:
--- Caray Liborio, no sabía que andabas flojo del pipí... jajajaja...
Como los personajes estaban muy separados de los demás, nadie más se enteró de los apuros de Liborio "El bebedor", que efectivamente tuvo que sacarse el calzoncillo, lo puso al hombro y cargó con el con el poncho encima para que se seque de la humedad.
Después todos se unieron, montaron sus caballos y emprendieron la trotada rumbo a la hacienda; Erasmo Huamán y el director de la banda de músicos fueron muy respetuosos y no comentaron sobre el incidente, todo iba normal, hasta que se aproximaba el atardecer, probablemente eran los 17:00 horas del día.
La caravana avanzaba y llegaron a la última loma para aproximarse a la hacienda, ellos aceleraron la trotada y se toparon con el Altillo, desde donde se aprecia a la casa hacienda, ellos observaron que los peones vigilantes ya merodeaban por los alrededores.
Entonces, Erasmo Huamán, aún si apearse, se acercó al director de la banda de músicos y le dijo:
--- Señor director, ahora es usted quien ordena y que deben tocar una pieza musical anunciando su llegada.
El director de la banda de músicos, observó a sus integrantes y con voz alta, les dijo:
--- Muchachos, empezó la fiesta, nos apearemos y entonaremos una canción anunciando nuestra llegada.
Los músicos se apearon de sus caballos, alistaron los instrumentos musicales y esperaron la orden del director, quien sopló el saxofón y arrancaron la música.
Erasmo Huamán e Irma, seguían fijos observando a la casa hacienda, que al escuchar la música, apareció Froilán, luego doña Catalina y finalmente con Luciano Castillo, los tres fijaron su mirada al Altillo se les veía muy sonrientes, se unieron los peones vigilantes, quienes en número de 5 les hicieron un ruedo a los músicos.
Erasmo Huamán, ordenó a los dos peones tomar las riendas de los caballos de los músicos, y los de las cargas para que los halen al almacén.
Como era de esperarse la Banda de Músicos, caminando hacia abajo siguieron tocando, adelante iban montados en sus briosos caballos Erasmo Huamán e Irma, llegaron al gran patio, allí estaban los dueños de casa, ellos se apearon y se aceraron a saludar, Erasmo Huamán muy respetuoso estiró la mano para saludar a don Luciano Castillo, pero el hacendado reaccionó y le dijo:
--- Dame un abrazo hijo que estoy muy feliz verlos de nuevo.
Pues, así fue, Erasmo Huamán abrazó al hacendado a doña Catalina y su colega Froilán; naturalmente la más feliz era Irma que abrazaba y besaba a sus padres: pues, era el inicio de su fiesta de cumpleaños.
Los músicos, hicieron un ruedo alrededor de la familia y siguieron tocando melodías; los dueños de casa los invitaron a descansar y pasaron al corredor, cuyos poyos estaban cubiertos con jergas recién hechas y confeccionadas con letras y adornos alusivos a la fiesta y la que estaba junto a la mesa familiar había sido bordada con las letras: "Feliz Cumpleaños Irma".
Las empleadas de la casa sacaron jarrones llenos de chicha para invitar a los recién llegados y calmar la sed de la trotada, de inmediato se encendieron las linternas para iluminar a la casa y don Luciano Castillo sacó dos botellas de licor macerado......................
Continuaremos.....................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

martes, 22 de octubre de 2024

La Casa de la Loma tiene un Fantasma: Capítulo DCCXLVIII.- Los cuatro jinetes al ser descubiertos, se enfrentaron a los caporales y 8 peones de la hacienda, rápidamente fueron vencidos y muertos; los cuerpos fueron enterrados fuera de los límites de la hacienda, sus caballos fueron arreados de regreso, los músicos los encontraron en el camino y uno de ellos fue vecino de Silverio...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; los cuatro bandoleros enviados desde el pueblo, fueron rechazados por los caporales de la Hacienda "La Pampa Encantada", por que tal como se presentaron simulando ser perneadores de ganado, no fueron aceptados, por que la hacienda nunca vende ganado vacuno a extraños y justamente regresaron los 8 peones macheteros y uno de ellos descubrió a Silverio como un bandolero, quien le había robado vacas a su padre y lo señaló que vive en las cercanías del pueblo..... sigamos la historia....................


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Continuando con la historia, Silverio al sentirse descubierto intentó salvarse ante el peligro que se le venía y dio un salto como si fuese un felino hasta donde estaba parado su caballo y logró desenvainar su machete, intento que fue seguido por Agapito y sus dos acompañantes, todo se convirtió en un movimiento de hombres armados.
Erasmo Huamán, que se mantuvo a la expectativa, decidió atacar y se lanzó contra Agapito, logrando atraparlo por la espalda, le agarró el cuello y le puso la punta de su machete en el pecho y gritándole, le dijo:
--- Tu eres el jefe, dime; ¿Cuántos hombres son ustedes y dónde los esperan los demás?
Pero, Agapito no era un novato; pues, acumuló mucha experiencia batiéndose con muchos desafiantes, hizo un movimiento muy rápido de su cuerpo y logró desprenderse del brazo de Erasmo Huamán; quien lo tenía aprisionado, el mismo que estando libre, le lanzó un machetazo contra la cabeza de Erasmo Huamán; pero, fue muy tarde por que Irenio Campos, viendo el peligro que estaba su jefe se lanzó con agilidad y velocidad que alcanzó hacer un puntazo por la espalda del agresor, que le traspasó los pulmones, el infeliz cayó al suelo de bruces.
Erasmo Huamán, estuvo en riesgo de morir, por que el machete pasó a escasos milímetros de su oreja izquierda, quien ya había logrado escapar del feroz ataque.
Los 8 hombres (peones) a órdenes de Irenio Campos, se lanzaron contra los tres restantes, peleándose cuerpo a cuerpo, dieron cuenta matándolos a todos.
Florián, sólo observó asombrado los acontecimientos; él, nunca había peleado contra bandoleros; una vez más el Altillo se convirtió en una carnicería humana, que si fueron escuchados los gritos moribundos de los invasores en la casa hacienda.
Los músicos, que aún dormían plácidamente, fueron despertados, ellos aún con los efectos de la noche de fiesta; pero, felizmente ellos no identificaron lo que realmente pasó por la distancia que estaba el Altillo; era preferible ocultar a estas personas bajo secreto, por que siendo ellos moradores del pueblo, se convertirían en chismosos narrando que la hacienda fue asaltada.
Las puertas de la casa hacienda se abrieron y salieron Juan y el hacendado Luciano Castillo, quienes sin saber que sucedió, si reaccionaron y  tranquilizaron a los músicos y los invitaron a tomar desayuno, buscando la tranquilidad, que cada vez se iba haciendo muy difícil ocultar lo que realmente pasó.
Desde el Altillo; Florián observando a la casa hacienda, se dio cuenta del movimiento, quien dirigiéndose a Erasmo Huamán, le dijo:
--- Erasmo, no malogremos el último día de fiesta, enterremos a estos cadáveres, sin que nadie de la casa se de cuenta, hay que mantener el secreto, como tenemos a los peones, con su ayuda los sacaremos al camino real y los llevaremos fueron de los límites de la hacienda.
De inmediato se puso en marcha el plan, se envió a dos peones al almacén para que lleven las herramientas como barretas y palanas para cavar las sepulturas y todo se hizo en completo silencio, sin que nadie de la casa hacienda se haya enterado; los bravos peones trabajaron duro, que si les demandó cuatro horas cavando los hoyos profundos para la sepultura de los bandoleros muertos.
Mientras tanto en la casa hacienda, después del desayuno, los músicos siguieron tocando hasta las 12 del día y que era su contrato; Juan y otros peones les trajeron los caballos ensillándolos, los músicos recibieron su paga y se pusieron muy contentos al recibir un fajo de billetes..
Mientras tanto en el Altillo, uno de los peones, quien era conocido por ser un excelente jinete, se le encomendó que lleve a los cuatro caballos que pertenecieron a los jinetes muertos, a lejanos lugares; pero, siempre siguiendo el camino real, para que los caballos no pierdan el sentido de orientación y regresen al lugar de donde vinieron.
Erasmo Huamán, había pensado que sólo fueron los cuatro jinetes los que murieron, que devolviéndoles los caballos a sus compañeros, estos ya no regresarían con una nueva intentona de asalto; pues, eran las reglas establecidas entre asaltantes y bandoleros; el peón al llegar al lugar se apeó del caballo que lo condujo y levantó las sogas a los demás caballos, los soltó con sus aperos, arreándolos en dirección del camino real, los animales hambrientos y agotados emprendieron el retorno a casa.
Los músicos al despedirse de don Luciano Castillo, le agradecieron su generosidad y dirigiéndose a Juan le desearon la mejor suerte en su viaje a Quito, ellos partieron de regreso a casa, al pasar por el Altillo, sobre pararon un instante para observar por última vez la casa hacienda y el peón jinete que los acompañaba, sabía perfectamente que en tempranas horas hubo muertos allí; pero, como el pasto estaba alto, se ocultó completamente los residuos de sangre y emprendieron sin más demora el viaje de regreso.
Pero, luego de trotar un buen trecho de aproximadamente unas cuatro horas, encontraron a los cuatro caballos aperados mordisqueando hierbas y sin jinetes, el peón rápidamente se dio cuenta que pertenecían a los jinetes que ya no vivían y que felizmente estaban muy lejos de la hacienda, que los curiosos músicos conversando entre ellos, muy sorprendidos por el raro hallazgo de encontrar caballos sin sus jinetes, y uno de ellos le preguntó al peón:
--- Amigo, dígame: ¿De quién son estos caballos?
El peón, que si estaba preparado para contestar, le respondió:
--- Son de jinetes que están descansando en el monte.
Los músicos quienes estaban apurados por llegar a sus domicilios, le creyeron al peón y siguieron trotando, ellos llegaron al pueblo y cada cual fue a su casa.
Pero, uno de ellos que si conocía a Silverio, ya que eran vecinos y él si pudo identificar que uno de los caballos que encontraron en el camino llevaba aperos y sobre todo las alforjas que pertenecían a su vecino; él no dijo nada a su compañeros, sabiendo que su amigo andaba con malas compañías.
El músico, se apersonó a la casa de Silverio y no lo encontró, sus sospechas se volvieron verdades, y dijo a quien le abrió la puerta, que más o menos a las 18:00 horas del día ya oscureciendo encontraron cuatro caballos y uno de ellos llevaba las alforjas de Silverio, como en su casa sabían que él viajó, le contestaron que había salido.
Y como ya era media noche, el músico, muy agotado se fue a descansar a su casa, quien al llegar con un buen monto de dinero fue bien recibido, cenó y se acostó; en la madrugada sintió que alguien se sentó sobre sus pies, se despertó asustado, observó que toda estaba normal, percibió que su esposa roncaba plácidamente, se volvió a acostar, concilió con el sueño.
Pero, esta vez el músico tuvo una pesadilla, donde Silverio le pedía auxilio y que estaba enterrado en un lugar desconocido y que él, era el único que podía salvarlo, se despertó violetamente, muy nervioso, comprobó que ya eran las 05:30 horas de la madrugada, su esposa se despertó y le narró su pesadilla, ella le contestó que su amigo con toda seguridad estaba muerto y que en la pesadilla se despidió de él, y desde su tumba le pedía que avise a su familia.
El músico más asombrado por las expresiones de su esposa, se vistió y salió de la casa que ya había amanecido y se fue hasta la casa vecina, allí estaba el caballo con aperos, pero nadie lo detectó, él tocó la puerta con fuerza y le abrió la conviviente de Silverio, quien al ver el caballo y no su marido, muy alarmada le preguntó:
--- Vecino, ¿Qué hace usted con el caballo de mi marido?
El músico le volvió a recordar, que cuatro caballos trotaban solos por un lejano lugar y que tuvo una pesadilla, que Silverio estaba enterrado en un lugar desconocido y la prueba era que el caballo regresó sólo.
La mujer, muy alarmada temiendo lo peor, sollozó, ella misma desensilló el caballo, le agradeció al vecino y se halando a la acémila a las afueras del pueblo, al lugar del escondite de la banda de asaltantes, aún era muy temprano, ella al llegar allí encontró los tres caballos que ya habían llegado y aperados, la mujer empezó a llorar muy desconsolada temiendo que los cuatro jinetes murieron..........
Continuaremos...................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

viernes, 27 de septiembre de 2024

La Casa de la Loma tiene un Fantasma: Capítulo DCCXLVII.- Los cuatro bandoleros fueron rechazados por los caporales de la Hacienda "La Pampa Encantada"; por que tal como se presentaron como perneadores de ganado, no se aceptó su presencia, Erasmo Huamán sabía que ellos podrían ser bandoleros y justo un peón descubrió a Silverio....

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG ., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y ​​como informamos en el capítulo anterior; los bandoleros disfrazados de perneadores (comerciantes de ganado): Silverio, Agapito y sus dos acompañantes, llegaron a la Hacienda “La Pampa Encantada”, aun sin saberlo, ya que era la primera vez que viajaban por esa región, al ingresar hicieron caminatas. cautelosamente y corrieron hacia un altillo, que haciendo de mirador natural veían desde allí la casa de la hacienda, pero lo que les llamó la atención fue que en ese sector no caminaba nadie, comentaron que la hacienda no tenía vigilancia, por qué nunca fue asaltado, en ese lapso de tiempo fueron detectados por el caporal Florián, quien primero observó la cabeza de un caballo, el cual al bajar su cabeza para limpiarse las legañas, y al volver a mirar, ya no estaba; al rato, subió hasta el tabladillo (construcción de madera ubicada en el patio), quien al subir miró hacia el Altillo, y esta vez volvió a mirar no sólo una cabeza, sino varios caballos; pero no observó a los hombres (jinetes). Florián sabiendo que ya lo estaban vigilando se escabulló escaleras abajo y fue a la habitación de Erasmo Huamán y le informó de lo que vio en el Altillo..........sigamos la historia....... .. ...


Aquí en la imagen observamos una casa típica de la  Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú;  Es una construcción de adobe con un techo de tejas rojas y agua, en el techo distinguimos un fantasma que viene a ser " El Rey de las Tinieblas": Satán , seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para entender la narrativa de la obra literaria:  "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA ", esta imagen será nuestro símbolo y logotipo de identificación en la creación, impresión y distribución literaria. 
Con reconocimiento de derechos de autor, con Registro Partida Nº 00393-2010, Asiento 01, de fecha 27 de marzo de 2010 por el INDECOPI



Este es el símbolo de  la Marca Perú , que distingue todos los productos elaborados por peruanos.

Siguiendo con el relato, Erasmo Huamán, al enterarse de noticias similares que desconocidos habían localizado en el Altillo; sin embargo, al mismo tiempo se calmó, pues si fueran asaltantes, los intrusos ya habrían asaltado en la madrugada, ya que según su amplia experiencia, nunca asalta a plena luz del día; ya que la oscuridad es el aliado natural de todo asaltante; pues ordenó salir junto con Florián e Irenio Campos y subir al Altillo, para saber quiénes eran los intrusos.
Cuánta razón tenía Erasmo Huamán, cuando informó que los bandidos nunca atacan a plena luz del día y efectivamente, cuando los intrusos: Silverio, Agapito y sus dos compañeros, se disponían a bajar a observar la casa hacienda, divisaron a un hombre muy bien vestido. caminando por el patio, por lo que se escondieron y comenzaron a monitorear sus movimientos, allí permanecieron pensando que aún no habían sido descubiertos.
Los intrusos notaron que el hombre desapareció del patio cuando entró en un cuarto contiguo a la casa de la hacienda y no salió de allí, creyeron que era el hacendado: pues se frotaron las manos pensando que obtendrían la información que buscaban. 
Pero, lo que no sabían, que el caporal Erasmo Huamán, tenía otros planes y efectivamente, de su habitación salieron los tres con sus machetes en mano, que los intrusos que los vigilaban se pusieron nerviosos, por lo que Silverio, le dijo a Agapito:
--- Ya nos descubrieron y vienen a enfrentarnos, y vienen con machetes listos, veo que son tres; pero cuantos más habrá en los lados y en otras direcciones.
Sin embargo, Agapito, teniendo más experiencia y completamente tranquilo, le contestó:
--- Silverio, no te preocupes, están actuando en defensa propia, porque no nos conocen, cuando suban los saludaremos con nuestros machetes envainados y les informaremos que somos perneadores y que buscamos vacas, en las haciendas.
Silverio, que estaba completamente nervioso, que traía un gran puñal en su cinturón, quiso desenvainarlo, y cuando Agapito lo observó, respondió en voz baja:
--- No seas tonto, los perneadores no atacamos a nadie.
En ese momento llegaron los tres defensores; Erasmo Huamán observó los caballos bien cuidados, lo cual lo tranquilizó, quien acercándose a los cuatro desconocidos que estaban desarmados, se saludaron y fue Agapito quien le dijo:
--- Señor, somos viajeros que nos dedicamos a pernear ganado y como nunca hemos conocido esta comarca, paramos aquí a descansar y pudimos ver que bajo había una casa de hacienda y nos alegra que ustedes sean los dueños, por eso le sugiero, que guarden las armas, no los vamos a atacar, queremos ser vuestros amigos.
Erasmo Huamán, con su asombrosa frialdad, observando a los cuatro desconocidos y aplicando su experiencia, que cuando escuchó que eran perneadores (comerciantes), pensó que era algo extraño, ya que los comerciantes siempre trotan a plena luz del día y descansan en las noches por su cuenta y por seguridad, ya que llevando tanto dinero para las compras, se los pueden robar, y si le impresionó que los caballos eran grandes y con finos aperos, aun así tuvo ciertas dudas y respondió:
--- Amigos, no sabíamos que teníamos visita y como dicen que son comerciantes; pues se equivocaron de lugar, porque no tenemos vacas en venta y además; si lo tuviéramos no lo venderíamos a extraños, entonces te pido que vayas a buscar en otras haciendas, tal vez decidan venderte ganado.
Agapito, quien fue un gran negociador, que con su intervención resolvió muchos conflictos en la banda y con una sonrisa amigable, le respondió:
--- Señor, no sé quién es usted y respeto sus palabras, en el sentido de que usted no vende vacas a extraños; pues en realidad no nos conoces, porque siempre hemos participado en los diferentes sacas que hacen las haciendas en el pueblo; solo que esta vez nos estamos adelantando para ver si hay ganado disponible, no sé como se llama esta hacienda, tampoco sabíamos si tenía ganado para la venta y como somos comerciantes, quería saber si había algo que comprar.
Florián intervino y respondió:
--- Amigo, nosotros como caporales; les informamos que no aceptamos comerciantes en nuestra hacienda, es mejor que se vayan, antes de que lleguen los macheteros y los vayan a matar; porque me parece muy extraño recibir la visita de comerciantes en las primeras horas del día, nunca hemos recibido visitas no deseadas; bueno, monten sus caballos y váyanse.
Agapito, se mantuvo tranquilo y sabiendo que sus interlocutores eran los caporales; él, sin perder la calma, le respondió:
--- Señores caporales, no somos asaltantes, si efectivamente llegamos temprano, por algo lo hicimos, para empezar el nuevo día, buscando ganado para comprar y como usted dice que no venden, nos iremos; pero, no como contrarios (enemigos) sino como sus amigos.
Pero, Erasmo Huamán, según sus premoniciones, estos “comerciantes” no lo eran, porque no encajaban y optó por hacerles una simple pregunta y dijo:
--- Amigos, si dicen que son comerciantes, he conocido grandes perneadores, supongamos que queremos venderles vacas; bueno, ¿cuánto nos pagan por una vaca gorda?, y si les vendemos 50 reses: ¿cuánto nos pagarían?
Los cuatro supuestos comerciantes se miraron, ante la sorprendente pregunta del caporal y no tenían idea de cuánto valía una vaca, porque siempre fueron los compañeros y pastores del ganado del jefe y solo él conocía los precios, y lo peor era no sabían el valor si lo compraban en paquetes, así que fue Agapito quien tranquilamente intentó responder; desviando el fondo de la pregunta y dijo:
--- Señor Caporal, tratamos con los dueños del ganado y no con los peones, si realmente tienen ganado para vender, hablaremos con el hacendado y le propondremos el precio del hato.
Entonces, Florián, si se sintió ofendido por recibir el apelativo de peón, y como era de raza blanca, en actitud atrevida, le respondió:
--- Muy bien amigo, me disfracé de caporal y usted dice que propone a los hacendados los precios que paga; bueno yo soy el dueño de esta hacienda, díganme: ¿cuánto me pagarán por un lote de 60 cabezas de ganado?
Agapito, miró de reojo a Silverio, y le respondió:
--- Señor Hacendado, somos ganaderos y tenemos que observar el ganado, y ahí propondremos el precio, porque no podemos hablar de ofrecer un precio sin antes haber visto el ganado en venta.
Erasmo Huamán, se dio cuenta que no eran comerciantes, sino bandoleros, por una sencilla razón, no tenía ni la más mínima idea de comprar el ganado, por lo que apeló a una última pregunta, quien dirigiéndose a Agapito, le dijo:
--- Amigo dices que eres comerciante, dime, seguramente tienen potreros grandes llenos de pastos para el engorde del ganado, por qué siempre se compra el ganado, hay que presentarlo a los nuevos y grandes criadores, podrías decirme. . ¿Quiénes son ellos para que les vendes ganado?
Agapito, ya estaba muy mortificado de tantas preguntas, pero al prepararse, se equivocó y respondió:
--- Si tenemos corrales donde guardamos el ganado comprado y de ahí se lo ofrecemos a los nuevos comerciantes ecuatorianos, no tenemos potreros, por qué no engordamos ganado, todo se traslada al nuevo comerciante...
En ese momento llegaron los 8 peones macheteros, quienes acompañaban siempre a Irenio Campos con sus machetes en alto, sospechando que habían llegado cuatro hombres, uno de ellos identificó a Silverio como asaltante, quien dirigiéndose a Erasmo Huamán le dijo:
--- Señor Caporal, estos señores son bandidos, conozco a uno de ellos, que le robaba vacas a mi padre, que vive cerca del pueblo.................... ....
Continuaremos.............
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

martes, 17 de septiembre de 2024

La Casa de la Loma tiene un Fantasma: Capítulo DCCXLVI.- Silverio y Agapito y sus dos acompañantes, llegaron al Altillo, que era el mirador natural de la casa hacienda, sin oposición; empero, ellos fueron detectados por Florián, quien no los vio, sino a sus caballos, él despertó a Erasmo Huamán y le informó de lo que vio en el Altillo...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; el flamante caporal Erasmo Huamán, era o fue un gran bebedor de licor, cuando comandaba a un grupo de bandoleros, con quienes siempre concurría a pueblos donde se celebraban Fiestas patronales y con insistencia elegía para enamorar a las hermosas huambras, que algunas veces se las disputaba con otros rivales, batiéndose en duelos, que terminaban con la muerte del contendor y se venía obligado a abandonar la fiesta y se levantaba en peso a la mejor doncella; pero, él al ingresar al mundo honesto, hizo un juramento de nunca más beber licor, para evitar justamente, originar conflictos con la muerte de alguien que no era él; sin embargo, ahora como flamante caporal, participa en forma privilegiada en la mesa de la familia de la hacienda. y tuvo que aceptar beber por dos veces jarros llenos de licor, que los compartió con el hacendado Luciano Castillo y con Juan, a quien se le ofrecía la fiesta de despedida; pero, los efectos de ingerir licor los evaporaba bailando con Irma, quien era la hija del hacendado, tanto así, que en una larga pieza musical terminaron agotados, que Irma sufrió un desmayo y él, como un caballero, la condujo en sus brazos al poyo(banco de adobes arrimado a la pared), para su recuperación; mientras tanto, en el pueblo, una banda de asaltantes, quienes ya tienen toda la información sobre la existencia y ubicación de la Hacienda "La Pampa Encanta", se preparaban para "visitarla"..... sigamos la historia...............


Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. 
Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI


Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

Continuando con la historia, la banda de asaltantes, del pueblo cercano, se preparaban para conocer sobre la posibilidad de la saca de 150 reses; para lo cual, encargaron a los bandoleros Silverio y Agapito y dos más para que visiten la Hacienda "La Pampa Encantada", disfrazados de perneadores (denominación usada a los comerciantes de compra y venta de ganado), montados sobre caballos finos y briosos; siendo las 20:00 horas de la noche, de aquel día; eran caminos desconocidos para ellos, quienes siguiendo las instrucciones del jefe, trotarán despacio  y así lo hicieron conversando entre ellos y lo hacían en voz alta de sus "negocios" de compra y venta de ganado.
Todo era un montaje, para hacer creer, que ellos eran comerciantes, y era bueno comentar de las ganancias que atesoraban y los viajeros como supuestos comerciantes ya  llegaron en la madrugada.
Probablemente, ya eran las 03:00 horas de la madrugada, cuando repentinamente pasaron por encima de sus cabezas una bandada de lechuzas, que revoleteaban en fugaz vuelo, que inquietó a los briosos caballos, por lo que el viajero Silverio, quien era un creyente en los presagios de la naturaleza, ya que las aves nocturnas coincidieron con el recorrido de los viajeros y dijo:
--- Esas lechuzas nos están avisando que algo malo se nos viene...
Agapito, quien si era un corajudo viajero, le respondió:
--- No, amigo las aves nocturnas iluminan nuestro viaje.
Aún así, con esas entusiastas palabras, los cuatro jinetes pararon por unos instantes, dos de ellos se apearon para hacer sus necesidades fisiológicas y después del descanso continuaron su trotada, que por cierto era algo incierto viajando en caminos completamente desconocidos, sólo guiados en la información que lograron y recibieron en el pueblo.
Era la vida errante de los bandoleros, quienes usaban las noches oscuras como sus aliadas naturales en los rumbos hacia sus objetivos; pero, ahora sus mentes no estaban del todo seguras, que es lo que encontrarían; tal vez, como viajeros nocturnos podrían ser confundidos como asaltantes(que si lo eran) y por su puesto no serían bien recibidos.
El tiempo avanza y ya amaneció, ellos no pegaron una pestañada, siendo las 06:00 horas del nuevo día, ellos llegaron a un lugar que no conocían; sin embargo, ya eran los límites de la Hacienda "La Pampa Encantada", era la continuación del camino real que conducía al  Altillo.
Los guardianes de la hacienda, ya se habían ido a sus domicilios, abandonando sus lugares de vigilancia, quienes con la creencia que no hubo ninguna novedad tenían derecho a descansar; que por esas cosas del destino, justamente llegaban un grupo de jinetes, quienes si hubiesen sido asaltantes, tenían a su disposición todas las condiciones favorables para el asalto.
Los jinetes, sin saberlo llegaron al Altillo y desde allí observaron a la casa hacienda y que todo estaba en completo silencio, desde ese lugar ellos no podían percibir el olor a fiesta, que la totalidad de los moradores dormían por haber ingerido licor; un caso muy curioso, que ni el más precavido y cuidadoso Irenio Campos estaba vigilando; pues, todo era paz absoluta.
Entonces, Silverio se acercó a Agapito y en voz muy baja le dijo:
--- Amigo, allí tenemos la casa hacienda, no encontramos vigilantes, seguro que no tuvieron "visitas"; ya es era que caminen los peones; pero, no hay nadie por aquí, no estoy muy seguro que presumo que nos hayan tendido una trampa, tenemos que vigilar a esa casa.
Agapito, quien tomó el mando del grupo de jinetes, igualmente en voz baja, le contestó:
--- Silverio, aquí nadie vigila, por que nunca han sido asaltados; pero, si me llama la atención, que no haya caminando ningún peón, estoy de acuerdo contigo la vigilaremos.
Pues, que iban a caminar si la fiesta terminó hasta las primeras horas de la madrugada, era la última noche que se bebió hasta que terminen la última gota de licor y todos estaban agotados y rendidos; unos tirados y tumbados sobre el suelo roncaban plácidamente por la ingesta que bebieron.
Hasta, Erasmo Huamán se embriagó bebiendo con la familia de la hacienda; pero, esta última noche, fue el otro caporal Florián, quien si se cuidó y no bebió casi una gota de licor; por que si tuvo un presentimiento, que la casa hacienda estaba siendo observada no por los guardianes, sino por gente extraña, su premonición no la comunicó a nadie, por que no tomarían en serio por estar ebrios, y viendo que Erasmo Huamán bebía y bailaba; él, sin abandonar a la mesa, permaneció en alerta y vaya que tuvo razón por ya la "visita" se encontraba trotando en dirección  a la hacienda.
Entonces, Florián, quien dormía en el interior de la casa hacienda, se levantó, escuchó que todos dormían y roncaban tan fuerte que le aturdieron sus oídos, abrió la puerta del corredor y salió y alcanzó a ver que todo el corredor estaba lleno de cuerpos dormidos, en los poyos descansan los músicos y recién llegaron las cocineras ingresando a la cocina.
Florián se dijo asimismo: 
"Que vulnerables estamos, si llegasen asaltantes  nos masacrarían sin piedad.."
Con esos pensamientos en su mente, levantó la mirada y observó arriba al Altillo y detectó la cabeza de un caballo, él se sobre saltó limpiándose las legañas de sus ojos, pensando que estaba viendo visiones y observó de nuevo; pero, ya no estaba la cabeza del equino, él se tranquilizó y se sonrió y mirando a los peones que seguían roncando tumbados sobre el suelo puro; avanzó por todo el patio y no había nadie más en pie.
Él, se acercó a las piezas (cuartos contiguos a la casa hacienda), donde estaban los dormitorios de Erasmo Huamán e Irenio Campos, llegó hasta la puerta y escuchó que roncaban, dio media vuelta y llegó al "atrio" (un tabladillo de madera en medio del patio donde subía el hacendado y desde allí parado daba las instrucciones a sus peones); pues, él subió y desde allí fijó su mirada hacia el Altillo.
Florián, con mejor visión, quien al levantar la mirada en esa dirección, esta vez se horrorizó al detectar no únicamente un caballo, sino que eran más; sin hacer ruido, pensando que él era observado en todos sus movimientos y no podía contar con nadie más, se bajó disimulando que todo era normal y se fue a la pieza  donde descansaban Erasmo Huamán, le dio unos golpes suaves a la puerta para intentar que se despierte.
Ya, Erasmo Huamán había superado los efectos de la ingesta del licor y se había levantado y descansaba sentado sobre su cama, que al escuchar que alguien le tocaba la puerta, se levantó y abrió la puerta, rápidamente ingresó Florián y le dijo:
--- Erasmo, tenemos visita, hay caballos aperados en el Altillo, pero no observé hombres, seguro nos están vigilando.
Erasmo Huamán, sobresaltado escuchando a Florián, reaccionó y le contestó:
--- Pero: ¿Dónde están los guardianes?
El mismo se contestó el mismo que al observar en la cama siguiente, donde dormía plácidamente Irenio Campos; pues, todos se habían ido a descansar y rápidamente pensó que no podía contar con nadie más, solo eran los dos y en voz baja y al oído de Florián, le dijo:
--- Tenemos, que prepararnos a enfrentarlos o tal vez son visitantes; ya que los asaltantes nunca atacan de día claro.
Con esas dudas en su mente, se despertó Irenio Campos, quien tan sólo había descansado un poco más de una hora y como un sonámbulo, preguntó:
--- ¿Qué pasó con ustedes, ya que los veo muy preocupados? 
Florián, le contestó que descubrió visitantes en el Altillo, por que observó caballos aperados, pero no llegó a detectar hombres.
Irenio Campos, se levantó como un resorte dando un salto y dijo:
--- No puede ser, nosotros vigilamos toda la noche, incluso hicimos rondas por el camino real y nadie se apareció, y como los muchachos estaban agotados, por que ya amanecía les ordené que se vayan a sus chozas a descansar y yo hice lo mismo.
Erasmo Huamán, sumando que ya eran tres defensores, no eran suficientes en caso de asalto; pero, pensó y les dijo:
--- Vamos al Altillo, cada uno llevará su machete desenvainado; pero, no atacaremos, sigo pensando que son jinetes viajeros y no nos atacarían.....
Continuaremos.....................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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