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********** Blog Fundado el 03 de Enero del 2008 **********
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionAunque las emisiones producto de la actividad humana no crecieron, los índices de CO2 sí lo hicieron. Y mucho.
Las concentraciones de CO2 en la atmósfera alcanzaron récords históricos en 2016, según lo anunció este lunes la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Este incremento fue un 50% más elevado que el promedio en los últimos 10 años.
Según investigadores, estos niveles de dióxido de carbono que no se han visto en 800.000 años son producto de la combinación de dos factores: la actividad humana y el fenómeno climatológico de El Niño, que fue particularmente intenso ese año.
Esto, añaden, pone en riego la posibilidad de cumplir con las metas respecto al aumento de la temperatura fijadas en el acuerdo de París.
Mayor aumento
Este año, el boletín sobre gases con efecto invernadero de la OMM está basado en las mediciones hechas en 51 países.
Las estaciones de investigación distribuidas alrededor del globo miden las concentraciones de gases entre los que se incluyen dióxido de carbono, metano y óxido nitroso.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionDurante las sequías, las plantas se estresan y absorben menos CO2 del habitual.
Las cifras publicadas por la OMM representan la cantidad de estos gases que permanecen en la atmósfera después de que los sumideros de la Tierra —que incluyen los océanos y la biosfera— han absorbido su parte.
El promedio de concentración del CO2 en 2016 fue de 403,3 partes por millón (ppm), frente a 400ppm en 2015.
"Es el aumento más grande que hemos viso en 30 años desde que contamos con esta red (de información)", le explicó a la BBC Oksana Tarasova, la directora del programa de control de la atmósfera de la OMM.
"El incremento más grande tuvo lugar durante el anterior El Niño, entre 1997 y 1998, y fue de 2,7 ppmm. Ahora es de 3,3 ppmm. Es también un 50% más alto que el promedio en los últimos 10 años".
El impacto de El Niño
El informe apunta a El Niño como una de las causas detrás de este pronunciado incremento. ¿Pero cuál es la relación entre este fenómeno climatológico cíclico y el aumento de CO2?
Image captionDesde la base Halley del British Antarctic Survey se hicieron algunas de las mediciones para hacer el reporte de la OMM sobre los gases con efecto invernadero. (Foto: Anthony Dubber)
Una de las razones es que, al provocar sequías, limita la cantidad de CO2 que pueden absorber las plantas y los árboles.
Según explica un estudio recién publicado de la NASA, en el este y sureste tropical de América del Sur, que incluye la selva amazónica, El Niño provocó en 2015 la mayor sequía en 30 años. Las temperaturas también fueron más elevadas de lo normal.
El calor sumado a la sequía produjo estrés en la vegetación, que limita su capacidad de fotosíntesis. Es decir, las plantas redujeron su capacidad de absorber carbono de la atmósfera y, como resultado, aumentó la cantidad neta de carbono liberada en la atmósfera.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionEn la Amazonía se registraron en 2016 temperaturas más cálidas de lo normal.
En África, en cambio, los niveles de lluvia fueron normales, pero los ecosistemas sufrieron temperaturas más altas de lo normal, y esto hizo que aumentara la descomposición de árboles muertos y plantas. Al hacerlo, se incrementaron las emisiones de CO2.
En Asia, las sequías dieron lugar a numerosos incendios forestales, que también liberaron más CO2 en la atmósfera.
Cambios veloces
Si bien investigaciones muestran que las emisiones producto de la actividad humana han crecido a una velocidad menor en los últimos años, en opinión de Tarasova lo que importa es la acumulación total de CO2 en la atmósfera que se mantiene activa durante siglos.
En los últimos 70 años, dice el informe de la OMM, el aumento del CO2 es 100 veces mayor que en la última edad de hielo.
Derechos de autor de la imagenAFPImage captionLos cambios no se demorarán 10.000 años sino que pasarán rápido, dicen los expertos.
El aumento rápido de los niveles de CO2 en la atmósfera y otros gases tienen el potencial, según el estudio, de "iniciar cambios impredecibles en el sistema climático (...) que darán lugar a severas alteraciones ecológicas y económicas".
"Los cambios no tomarán 10.000 años como solía ocurrir en el pasado, pasarán rápido", explica Tarasova.
De acuerdo a expertos, la última vez que la Tierra experimentó un concentración similar de CO2 fue hace entre 3 y 5 millones de años, en el Plioceno.
En esa época, el clima era entre 2º y 3º C más caliente y el nivel del mar entre 10 y 20 metros más elevado debido al derretimiento de Groenlandia y al de la plataforma de hielo de Antártica Occidental.
El misterio del aumento del metano
Otro tema preocupante planteado en el informe es el continuo y misterioso aumento de los niveles de metano, que también son más elevados que el promedio en los últimos 10 años.
En opinión de Euan Nisbet, profesor de la Universidad Royal Holloway en Londres, Reino Unido, puede tratarse de un círculo vicioso en el que el metano empuja hacia arriba la temperatura que, a su vez, hace que se libere más metano de fuentes naturales.
Derechos de autor de la imagenAFPImage captionErik Solheim, director de Medio Ambiente de la ONU, sostiene que hace falta voluntad política global para implementar cambios que pongan el planeta a salvo.
"Los isotopos de carbono en el metano muestra que su crecimiento no está impulsado por combustibles fósiles. No entendemos por qué está aumentando el metano. Puede que sea una retroalimentación del cambio climático. Es muy preocupante", le dijo Nisbet a la BBC.
De acuerdo a observadores, las implicaciones para las metas fijadas en París de estas nuevas mediciones son negativas.
"Los números no mienten. Todavía estamos emitiendo demasiado y esto debe revertirse", señaló Erik Solheim, director de Medio Ambiente de la ONU.
"Ya tenemos muchas de las soluciones para enfrentar este desafío. Lo que necesitamos ahora es voluntad política global y un nuevo sentido de urgencia".
http://www.bbc.com/mundo/noticias-40862345 Derechos de autor de la imagenJUNGFRAUJOCHImage caption La estación de monitoreo del aire en Jungfraujoch, Suiza, ha detectado las emisiones italianas desde hace 9 años.
Los inventarios oficiales no están registrando emisiones de potentes gases que calientan el clima, según descubrió una investigación de la BBC.
Monitores de aire en Suiza detectaron grandes cantidades de un gas proveniente de un lugar en Italia.
Sin embargo, los datos que Italia le entregó a la ONU solo registran una cantidad pequeña de emisiones de esta sustancia.
Los niveles de algunas emisiones de India y China son tan imprecisos que los expertos afirman que los números pueden ser un 100% mayores o menores.
Estos errores representan una amenaza más grande para el acuerdo sobre clima de París que la intención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de retirarse del pacto, le dijo a la BBC un grupo de investigadores.
Italia en falta
Una de las cláusulas clave del acuerdo de París, firmado por 195 países en diciembre de 2015, es que cada país, rico o pobre, tiene que presentar un inventario de sus emisiones de gas invernadero cada dos años.
Derechos de autor de la imagenGetty ImagesImage caption Las estadísiticas sobre el uso de carbón en China han sido objeto de varias revisiones.
De acuerdo a las reglas de la ONU, la mayoría de los países elaboran sus registros con un enfoque "de abajo hacia arriba" (de lo más concreto en el terreno hacia lo más abstracto), basándose en cuantos viajes en carro se hacen o en cuánta energía se usa para calentar casas y oficinas.
Pero los programas que toman muestras de la calidad del aire y registran los niveles reales de los gases, como los que dirigen Reino Unido y Suiza, revelan muchas veces errores y omisiones.
En 2011, científicos suizos publicaron sus datos sobre los niveles de un gas llamado HFC-23, proveniente de un sitio en el norte de Italia.
Entre 2008 y 2010, registraron muestras de esta sustancia química producida por las industrias de la refrigeración y el aire acondicionado, que contribuye 14.800 veces más al calentamiento que el CO2.
Image caption El científico Stefan Reimann ha registrado niveles elevados de gases que provocan calentamiento por todos los Alpes suizos.
Según le dijeron ahora a la BBC los científicos de la estación suiza de monitoreo del aire Jungfraujoch, todavía hay emisiones de este gas en hacia la atmósfera.
"Nuestra estimación para las emisiones de esta sustancia en este sitio en Italia es de entre 60 y 80 toneladas por año", señaló Stefan Reimann, de los Laboratorios Federales Suizos para la Ciencia de los Materiales y la Tecnología.
"Si comparamos esto con el inventario de las emisiones italianas es muy interesante, porque el inventario oficial dice que son menos de 10 toneladas, o en entre dos y tres toneladas", explicó.
"Dicen que está pasando, pero no creen que está pasando en la medida en que lo vemos nosotros".
"Para ponerlo en perspectiva, este gas con efecto invernadero es miles de veces más potente que el CO2".
Derechos de autor de la imagenAFPImage caption El reporte de China sobre sus emisiones tiene muy pocas páginas en comparación con el del Reino Unido.
"Por eso, sería como si una ciudad italiana de 80.000 habitantes no emitiera ningún CO2".
La agencia ambiental italiana le dijo a la BBC que su inventario era correcto y cumplía con lo estipulado por las reglas de la ONU y que no aceptaba las cifras suizas.
Errores chinos
Otro gas raro que provoca calentamiento, el tetracloruro de carbono, popular en el pasado como refrigerante y solvente pero muy dañino para la capa de ozono, está prohibido en Europa desde 2002.
Pero, según explicó Reimann, "todavía vemos que China emite entre 10.000 y 20.000 toneladas al año".
Derechos de autor de la imagenEPAImage caption La falta de precisión en los datos sobre las emisiones es más peligrosa que la amenaza de Trump de retirarse del acuerdo, dicen los investigadores
"No hay un inventario de China para estos gases, porque están prohibidos y la industria no debería seguir liberándolos".
La forma en que China informa a la ONU sobre sus emisiones también es motivo de revisiones constantes y significativas.
Su último reporte tenía unas 30 páginas, en comparación con el de Reino Unido que tenía cientos.
En 2007, China sencillamente se negó a aceptar, en documentos oficiales, que se había convertido en el principal emisor de CO2.
"Yo trabajé en China en 2007", le explicó a la BBC Angel Hsu, de la Universidad de Yale, Estados Unidos.
"Cuando incluía citas o estadísticas que mostraban a China como el principal emisor, sencillamente las quitaban. Y me decían que el gobierno chino aún no reconoce esta estadística en particular, y por eso no iban a incluirlas".
India y el metano
La investigación de la BBC también descubrió grandes imprecisiones en los inventarios de emisiones de carbón, sobre todo en países en desarrollo.
Derechos de autor de la imagenAFPImage caption Las emisiones de metano de India tampoco son confiables.
Metano, el segundo gas con efecto invernadero más abundante que el CO2, es producido por la actividad microbiana en los pantanos, campos de arroz, basurales, por la agricultura y en la producción de combustibles fósiles.
Los niveles globales de este gas han aumentando en los últimos años y los científicos no saben por qué.
Para un país como India, que tiene el 15% del ganado del mundo, este es un gas muy importante en su inventario. No obstante, las cifras de cuánto metano produce son inciertas.
"Lo que mencionan es que las emisiones de metano son un 50% imprecisas en categorías como rumiantes. Esto quiero decir que las cifras que entregan pueden ser un 50% mayores o menores", explica Anita Ganesan, de la Universidad de Bristol.
"Para el óxido nitroso, esto es el 100%".
Las mismas inexactitudes se aplican a las emisiones de metano de Rusia (entre un 30% y 40%, según científicos que trabajan allí).
Base endeble
"Lo que nos preocupa es lo que el planeta está experimentando, más allá de las estadísticas", señala Euan Nisbet, profesor de la Royal Holloway College, de la Universidad de Londres.
Derechos de autor de la imagenAFPImage caption La imprecisión sobre las emisiones de metano también se extienden a Rusia.
"En el aire, vemos como sube el metano. El impacto sobre el calentamiento de este metano es suficiente como para desbaratar el Acuerdo de París".
Las reglas en torno a cómo cada país informa sobre sus emisiones están actualmente en proceso de negociación.
En opinión de Glen Peters, profesor del Centro Internacional para la Investigación del Clima, lo central del acuerdo son los planes para reducir las emisiones que cada país debe presentar cada cinco años, con la idea de aumentar sus ambiciones.
"Pero si no se puede medir adecuadamente el progreso, que es precisamente el objetivo de estos planes, básicamente no puedes hacer nada".
"Por lo tanto, sin información fiable como punto de partida, París, esencialmente, colapsa. Se convierte en una extensa discusión sin mucho progreso", es su conclusión.
Los precios cada vez más bajos de las renovables y el movimiento creciente por la sostenibilidad han cambiado la perspectiva global, pese al anuncio de Donald Trump. Viernes, 2 Junio
La energía eólica ha aumentado en Estados Unidos, como sugieren estas turbinas de viento en California.
foto por George F Mobley, National Geographic Creative .
Tras meses de indirectas, el presidente Donald Trump ha anunciado finalmente su intención de retirar a Estados Unidos de un acuerdo global para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. En sus declaraciones afirmaba que trabajará para negociar un nuevo pacto climático que fuera «más justo» para los trabajadores estadounidenses, pese a que el Acuerdo de París original era voluntario.
La decisión de Trump podría socavar el ritmo de progreso climático, haciendo que otros países decidiesen dejar de cumplir sus propios compromisos, limitando la capacidad de Estados Unidos para orientar el debate y cediendo los trabajos y los beneficios económicos de una revolución energética en curso a países como China.
Sin embargo, 18 meses después de que 190 países acordaran en París que tomarían medidas para evitar una subida de dos grados Celsius en la temperatura global, es importante que seamos conscientes de que el cambio hacia una energía limpia ya está pasando, según un análisis publicado a principios de mes en Europa. Importantes cambios ya están tomando forma en los tres países que más los necesitan: Estados Unidos, China y la India.
«Nuestro análisis muestra que China y la India están superando en gran medida sus objetivos», afirma Niklas Höhne, experto del clima en Países Bajos y fundador del NewClimate Institute, una organización de investigación. «Los efectos positivos en China y la India son mucho mayores que los impactos negativos procedentes de Estados Unidos».
Es cierto que el mundo necesita tomar muchas más medidas y que estas sean más rápidas, y también que la acción de Trump cambiará el curso de todo el planeta. Pero aunque Estados Unidos deje su papel como líder en esta lucha, aquí te presentamos algunos logros que debemos recordar:
1. Las energías solar y eólica son más baratas que el carbón
Las instalaciones solares de gran escala han hecho que esta energía sea más barata que la del carbón.
foto por Jamey Stillings, National Geographic Creative
En la actualidad, las energías solar y eólica son tan competitivas que están desplazando al carbón en muchos países. En Estados Unidos, la generación de electricidad a partir de carbón ha caído más de un 50 por ciento en la última década. Mientras tanto, la energía solar fotovoltaica ha aumentado en un 5.000 por ciento en el mismo periodo, con un aumento de más de la mitad entre 2015 y 2016.
De hecho, los primeros 100 días de Trump en el gobierno coincidieron con el mejor trimestre para la energía eólica en ocho años.
A escala global, los combustibles fósiles todavía son predominantes. Sin embargo, la generación de electricidad a partir de renovables en 2015 fue por primera vez mayor a la cantidad de electricidad generada a partir de carbón o petróleo.
El ritmo es cada vez mayor ya que esta transición está liderada por la economía, y no solo por la política. Aunque el presidente Trump prometió devolver sus trabajos a los mineros de carbón, más de 250 plantas de carbón —más de la mitad que se encuentran operativas en Estados Unidos— ya tienen planes de clausura o de cambiar a combustibles más limpios.
Las regulaciones de la era Obama no fueron responsables de este cambio. Con la normativa del presidente Obama que exigía que las plantas de carbón redujeran sus emisiones, la Administración de Información Energética de Estados Unidos calculó que la generación de electricidad a partir de renovables y gas natural superaría al carbón para el año 2028. Sin embargo, sin esa normativa la transición también podría ocurrir en 2029.
2. Las empresas estadounidenses están comprometidas
Apple y Google se encuentran entre las 19 empresas tecnológicas más relevantes que han comprado una página entera del New York Times para defender esta causa. Pero las voces que cuentan son las de los líderes de la industria de combustibles fósiles, que tienen toda la atención de Trump. Muchos de ellos, incluyendo las empresas Cloud Peak, una de las mayores compañías de carbón del país, y Big Oil, así como ExxonMobil, Royal Dutch Shell, Chevron y BP, han instado a Trump a permanecer en el Acuerdo de París.
«Las que cuentan son las grandes compañías eléctricas que funcionan con carbón y que están en primera línea», afirma David Victor, profesor de relaciones internacionales en la Universidad de California (San Diego), y autor de Global Warming Gridlock. «Van a continuar con sus programas para reducir sus emisiones. Más gas natural, menos carbón, más renovables. Ese es el patrón de inversión dentro de la industria, porque su ciclo de inversión tiene mucho más alcance que el hecho de que las tornas cambien en una u otra dirección en Washington».
3. Los estados y las ciudades estadounidenses están tomando medidas
Mientras tanto, los estados y las ciudades han dado un paso hacia este vacío que ha dejado el bloqueo de Washington. En cuestión de horas, tras el anuncio de Trump de la retirada del Acuerdo de París, los estados de Nueva York, California y Washington anunciaron la formación de una Alianza Climática Estadounidense, una coalición que reunirá a aquellos estados que estén comprometidos con la defensa de los términos del Acuerdo de París.
Un total de 29 estados ya exigen que un porcentaje de su electricidad proceda de fuentes renovables, según la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales. Entre ellos se encuentran Massachusetts, New Hampshire, Minnesota y Nueva York, que planean reducir sus emisiones en un 80 por ciento para 2050.
California tiene unas de las metas más ambiciosas: reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 40 por ciento en los próximos 13 años. El Estado del Sol quiere liderar el esfuerzo estadounidense por establecer un transporte totalmente eléctrico. También está invirtiendo de forma significativa en la impermeabilización y la mejora de edificios para que tengan una mayor eficiencia energética. El estado está incluso superponiendo los objetivos climáticos a las decisiones sobre los usos del suelo, incentivando a las agencias locales y regionales para que reduzcan su dependencia de los coches.
Más de dos docenas de ciudades han adoptado medidas para llegar aún más lejos. Están comprometidas a generar un cien por cien de su electricidad a partir de fuentes renovables en las próximas décadas. Y no son solo las ciudades costeras en estados demócratas, sino las ciudades del interior, en lugares como Hanover, en New Hampshire, y Moab, en Utah. Del mismo modo, las ciudades de todo el país han mejorado sus plantas de tratamiento de aguas, levantando muros de inundación y reescrito la codificación de los edificios a medida que se adaptan a las condiciones climáticas cada vez más duras y a las inundaciones por mareas.
«Lo que está ocurriendo en los gobiernos estatales y locales tiene lugar en dos frentes:reducción de emisiones y adaptación», explica John Holdren, antiguo asesor científico del presidente Obama. «Ambos ejes son igualmente importantes».
Nueve de los diez estados que generan gran parte de su electricidad a partir de la energía eólica —entre ellos Iowa, Kansas y las dos Dakotas— son de tendencia republicana. Y a la cabeza también se encuentra el baluarte republicano por excelencia: Texas.
«Los estados republicanos están apostando por la eólica por su bajo coste», explica Mark Jacobson, profesor de la Universidad de Stanford y experto en energía limpia.
En el estado del carbón, Wyoming, el gobernador republicano Matt Mead está siendo pragmático. No argumenta que el CO2 no sea dañino, sino que se centra en el futuro. A medida que el mundo adopta nuevas leyes que exigen la reducción de emisiones de dióxido de carbono, este gobernador quiere que Wyoming sea también líder a la hora de encontrar formas de capturar las emisiones y transformarlas en bienes de consumo seguros y comercializables. De esta forma, espera darle una mayor vida útil al carbón.
Wyoming se encontraba entre los primeros estados que invirtieron en la captura y almacenamiento de carbono. Los responsables gubernamentales esperan que unas instalaciones en Rock Spring sirvan como caso de estudio para el almacenamiento subterráneo de CO2. El gobierno estatal también se ha gastado millones de dólares en la construcción de unas instalaciones de prueba en Gillette. Esperan que los científicos experimenten con emisiones extraídas directamente de una planta energética de carbón y que aprendan a neutralizar el CO2 y convertirlo en productos útiles, desde fibra de carbono hasta pasta de dientes.
«Creo que nos hemos quedado atascados en esta discusión», afirma Mead. Como principales exportadores de electricidad del país «creo que tenemos la responsabilidad de ser líderes en investigación e innovación».
5. El centro de la influencia cambia de Washington a Sacramento
Los empleos en el sector del carbón, tradicionalmente en lugares como Hardburley, Kentucky, se han visto eclipsados por los empleos en el sector de las energías renovables, pero no a causa de la regulación. Las fuerzas económicas globales han hecho que el carbón sea menos competitivo.
Foto por James P. Blair, National Geographic Creative
Los 40 millones de habitantes de California producen el uno por ciento de las emisiones globales. Pero esta capital de la industria tecnológica y la sexta economía más potente del mundo es líder en inversión e innovación en todo tipo de dispositivos desde baterías a paneles solares, reduciendo cada vez más los precios de las renovables. También es una incubadora de ideas. El estado ha adoptado docenas de leyes y normativas que sirven como modelo para ciudades, otros estados e incluso otros países. Y con una tasa muy baja de desempleo —actualmente por debajo del 5 por ciento— California también sirve de ejemplo de que reducir los gases de efecto invernadero no arruina la economía.
¿Qué ocurre cuando California demuestra su fuerza? Para empezar, la legislación que aprobó hace 15 años es la razón principal por la que los índices de kilometraje de gas de los vehículos a motor siguen mejorando a nivel nacional. Tras haberse comprometido a establecer una normativa de emisiones de gases efecto invernadero para coches y camiones en 2002, una docena de estados adoptaron esos mismos estándares. Cuando el presidente Obama rescató a la industria del automóvil, luchó por más exenciones por kilometraje, lo que básicamente nacionalizó las medidas de California.
Esta influencia podría suponer un freno a algunas de las políticas de Trump. La industria automovilística ha pedido a Trump y al director de la EPA la revisión de los estándares de kilometraje. La Casa Blanca dijo que así lo haría. Sin embargo, el gobierno de California ha prometido que luchará por mantenerlos, y los fabricantes no quieren dos normativas: una para California y otra para el resto del país.
«Para cuando se resuelvan, podría haber un nuevo presidente», explica Victor, el profesor de la Universidad de California (San Diego). «La pregunta que hay que hacer a la industria y a los fabricantes de automóviles que diseñan nuevos vehículos es la siguiente: ¿queréis apostar por que el cambio en la política durante la presidencia de Trump será permanente? Es una apuesta por la que la mayoría no estarían dispuestos a arriesgarse.
Los precios cada vez más bajos de las renovables han mejorado en gran medida la perspectiva global. Hace solo dos años en París, dos de los países más contaminantes, China y la India, insistieron en que necesitarían mucho más carbón. Eso era especialmente cierto en el caso de la India, donde millones de personas en aldeas rurales todavía viven sin electricidad.
En la actualidad, regiones enteras de la India están comprometidas a adoptar energías cien por cien renovables. Los nuevos planes de la India para cumplir con las futuras necesidades energéticas incluyen menos plantas de quema de carbón.
China también está comprometida a cerrar las instalaciones de carbón. El consumo de carbón en el país se ha reducido durante tres años consecutivos.
En ambos países, según el equipo de Hohne, estos cambios probablemente ralentizarán mucho más el crecimiento de las emisiones para 2030, por encima de lo que se proyectó en las reuniones de París. «Esto es toda una sorpresa», afirma Hohne.
Sin embargo, el camino hacia la reducción de emisiones está lleno de peligros. Muchos científicos afirman que los objetivos acordados en París no son lo suficientemente contundentes para evitar las peores consecuencias climáticas. Todavía no existe una garantía de que el mundo las cumpla. Para que eso ocurra, muchos dicen que se necesitan tomar más medidas —y más rápidamente— en Estados Unidos.
Incluso si Trump hubiera mantenido todos los planes de Obama, Estados Unidos se quedaría corto y no cumpliría su propio objetivo de reducción de emisiones de entre un 26 y un 28 por ciento por debajo de los niveles de 2005 para el año 2030. La estrategia de Obama dependía de que Estados Unidos redujera sus emisiones mucho más en los años venideros. Pero ahora que Trump está abandonando esos planes, el país se quedará muy lejos de cumplir sus metas, pese a los esfuerzos de los estados, las ciudades y las empresas.
«Cuando el gobierno de Obama estableció su objetivo estaba claro que era una exageración», afirma Kate Larsen, que trabajó en política del clima en la Casa Blanca durante el mandato de Obama, y que actualmente es directora en la organización de investigación Rhodium Group. «Y todo ello contando con toda la fuerza del gobierno federal para respaldarlo».
«Creo que necesitamos ser sinceros acerca de dónde estamos y hacia dónde queremos ir sin desmoralizar a la gente», prosigue ella. «No hay cabida para preguntas, esta es la dirección hacia la que se moverán tanto el país como el mundo. Pero va a ser difícil volver a ganar todo el terreno que hemos perdido con el desmantelamiento de tantas políticas sobre el clima».
Existen también otras preocupaciones. Aunque se está progresando en la generación de electricidad, reducir el uso de combustibles fósiles en el transporte es una tarea más complicada. Barcos, camiones, aviones y coches necesitarán soluciones diferentes, y Trump ha propuesto reducir drásticamente la financiación para aquellas agencias que se asocian con empresas de todo el mundo. Si la capital mundial de los vehículos a motor no realiza este esfuerzo, otros países podrían tirar la toalla.
Retirarse de este escenario mundial sobre el clima también podría ceder los nuevos mercados, industrias y liderazgo en cuestiones que van desde el comercio internacional a la geopolítica a países como China. Eso podría resultar caro de formas que el gobierno de Trump todavía no ha previsto.
«Estados Unidos tuvo el papel central a la hora de diseñar el acuerdo de París y estableció un sistema diplomático flexible. París no está diseñado para decirles a los países lo que tienen que hacer», afirma Victor. «Si nos apartamos, dejaremos atrás el sistema que está mejor diseñado para Estados Unidos».
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