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domingo, 14 de agosto de 2022

La Casa de la Loma tiene un Fantasma: Capítulo DCLXXII.- Jacinto Pérez Maza, quien escuchó los planes de tres jinetes desconocidos, que asaltarían a la casa - hacienda y lo harían según sus propias palabras durante la noche, que él no difundió para no crear pánico al hacendado; y la defensa aún no empezaba...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; Melania Valverde Torres, hija del hacendado Miguel Valverde Torres; ella regresaba a la casa - hacienda en compañía del caporal Jacinto Pérez Maza y los tres jinetes macheteros; era una noche completamente oscura, cuando repentinamente el caballo de Melania se sobre paró en seco y se negaba a trotar; Jacinto se apeó de su caballo y detectó delante de ellos a un bulto que atravesaba el camino, quien al acercarse identificó un cadáver, que fue reconocido por los jinetes como un trabajador de la hacienda vecina. Jacinto ordenó a los jinetes ir a esa hacienda a notificar la noticia del muerto, y le sugirió a Melania ir a la casa - hacienda, protegida por el tercer jinete, y él aguardaría allí, el regreso de los jinetes enviados a la hacienda....  ..sigamos la historia.............

Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. 
Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.

Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

Jacinto Pérez Maza, acostumbrado a muchas vicisitudes en su basta experiencia como bandolero, que tuvo que enfrentarse a cuantos rivales que se le cruzaron en el camino; pero, si estaba perplejo sobre el hallazgo del cadáver en tierras de la hacienda "La Encalada Vieja", que aparentemente no existía una relación entre el muerto que fue cruelmente asesinado, en esas conjeturas que no encajaban, él esperaba  encontrar un posible motivo.
Jacinto Pérez Maza, aplicando su experiencia, envió su caballo a la casa - hacienda, evitando compañía y como estaba cansado, tendió su poncho sobre el suelo a una distancia de unos 50 pasos lejos del cadáver y él se tumbó para reposar; pero, tampoco lo podía hacer, la noche se había oscurecido más, sólo se escuchaba el sonido del viento, el lejano ulular de una lechuza y el chirrido de los insectos, más ese silencio cómplice acompañaban a Jacinto tumbado sobre el suelo, pero el ambiente no era nada apacible algo iba a suceder.
Cuando, repentinamente se escuchó el tropel de jinetes, quienes llegaron hasta donde estaba el cadáver, Jacinto creyó que habían retornado sus jinetes, pero se mantuvo tumbado y guardando silencio; los recién llegados que eran tres jinetes,  se apearon e iniciaron conversación y comentando uno de ellos dijo:
--- Éste infeliz, tuvo que morir por haberse cruzado en nuestro camino, ni siquiera lo conocemos, pero, él nos vio merodeando los alrededores de la casa - hacienda, y hubiese dado la voz que gente extraña pasea por estos lugares; ya sabemos que la hacienda tiene un nuevo caporal, a quien tendremos que hacer lo mismo si se nos cruza en el camino.
Los otros dos muy envalentonados, observaban el cadáver y uno de ellos les dijo:
--- No creo, que ese caporal sea lo suficientemente macho (valiente) como para impedirnos dar el golpe, tenemos que ser cuidadosos y seguir vigilando, ya que el hacendado sólo tiene el apoyo de la hija, y como es soltera la levantamos con nosotros.. jajajajaja...
Y el tercero, agregó:
--- Muchachos, creo que el asalto ya está muy maduro; pues, mañana asaltaremos a la casa - hacienda, sé que sus tesoros los tienen bien guardados, aún así serán nuestros, así que regresemos al escondite, si parece que nadie se dio cuenta del muerto.
Los tres jinetes desconocidos montaron sus caballos, sin haber detectado que a escasos metros estaba Jacinto escuchándoles todos sus planes y que lo es peor, demostraron no ser acuciosos, ya que el muerto lo habían dejado boca abajo y ahora estaba en posición boca arriba, ni tampoco lo movieron a un lado del camino, era lo mínimo que debían hacer para borrar vestigios.
Estas precauciones, sólo los cultivaba la experiencia de Jacinto, que se apartó del muerto y esperó por pura casualidad a una distancia, que por la oscuridad de la noche le favoreció no ser detectado; ahora, él ya sabía los planes de los asaltantes y el origen de la muerte del pastor de la hacienda vecina; quien murió por que ellos no querían testigos.
Jacinto Pérez Maza, se felicitaba asimismo, haber escuchado de primera mano los planes de los asaltantes, quienes muy confiados abrieron sus bocas, que si no lo hacen, bien podrían haber tenido éxito; por que, Jacinto no iba a pernoctar en la casa - hacienda, ya que él, pensaba regresar a Loma Vieja y permanecer vigilante, ante alguna arremetida de los familiares o compinches de los cuatreros que murieron o de los comerciantes ecuatorianos quienes también fueron asesinados.
Jacinto Pérez Maza, estaba tan agotado, que se quedó profundamente dormido; ya en la madrugada, retornaron los jinetes enviados a la hacienda vecina, acompañados de los familiares del muerto que si habían notado su ausencia, lo recogieron y cargaron llevándolo a su casa.
Jacinto Pérez Maza, se cuidó de no difundir a los autores del muerto, ni siquiera a sus jinetes "Macetudo" y "Cabeza Grande", y menos decirles que esos asesinos planeaban asaltar a la casa - hacienda.
Ya, de regreso el machetero "Macetudo", se apeó de su caballo, le dijo:
--- Señor caporal, regresamos a casa y estoy cansado de estar montado, tome mi caballo, por que aún falta un buen trecho para llegar a la casa - hacienda.
Pero, Jacinto, prefería caminar y le contestó:
--- Eres buena gente "Macetudo", pero prefiero caminar, que me permita conocer el camino en noche oscura, monta tu caballo y vamos que ya va amanecer.
Los dos jinetes y Jacinto caminaron en dirección a la casa - hacienda, lo hicieron por un buen trecho que ya amaneció y siendo aproximadamente las 08:00 horas de la mañana, llegaron a la casa - hacienda, fueron recibidos por el hacendado don Miguel Valverde Torres, quien con un semblante de alegría, se dirigió a Jacinto dándole un fuerte abrazo, le dijo:
--- Caporal, me has sorprendido, al recuperar las reses robadas, los cuatreros tenían dos días de ventaja, que yo creía que todo se había perdido y tu lo lograste, ya me narró mi hija Melania, todo lo que sucedió, vamos a tomar desayuno.
Para Jacinto era la primera vez en su vida, que recibía un efusivo abrazo de un hacendado, le parecía que era un sueño, quien al ver a Melania en la puerta de la sala muy sonriente, sólo le contestó:
--- Señor Valverde, sólo hice mi trabajo con el apoyo de los trabajadores y los valerosos tres jinetes macheteros, que de verdad lo son, ya que pelean con coraje, sin ellos no lo hubiésemos logrado, así que el mérito es para ellos.
Desde la cocina, salía una empleada con mates llenos de comida para los jinetes macheteros, el caporal ingresó a la sala a desayunar en compañía del hacendado y de su hija, al sentarse ellos oraron agradeciendo a Dios por la la provisión del sustento; Jacinto juntó las manos y bajó la cabeza siguiendo el rito de la oración, tal vez él nunca rezó antes y compartía una mesa limpia con mantel impecablemente tendido sobre una mesa de madera, platos finos, y cucharas de alpaca.
Era los cambios que lo disfrutaba al haber abandonado el mundo del asalto y la rapiña, si observó minuciosamente los cuatro costados de la espaciosa sala, que tenía como piso tablas largas simétricamente instaladas, que al pasar se escuchaba vacíos hacia el piso; pasó por la mente de Jacinto que seguramente esos vacíos estaban los tesoros escondidos y protegidos de la avaricia de los asaltantes.
Don Miguel, feliz de compartir un opulento desayuno, que consistía de estofado de carne de res con yucas sancochadas, pan de casa recién horneado, tazas llenas de café, jarras con leche caliente, mazapanes y otras delicias, y le dijo:
--- Jacinto, estoy con la curiosidad, dime: ¿Cuál fue tu secreto para ubicar a los cuatreros, que te llevaban mucha ventaja?
Jacinto, sonriendo le contestó:
--- Señor Valverde, usted tiene la respuesta, me asignó ayudantes que son rastreadores; pues, los jinetes macheteros, también siguen los rastros; sólo les infundí ánimo y decisión, a quienes se unieron los 15 pastores de Loma Vieja, tuvimos que caminar día y noche sin descanso y sin comer ni beber que lo hacíamos en las hoyadas hasta que acortamos distancia a los cuatreros y logramos identificarlos en una planicie a tan sólo 8 horas; claro está, había el peligro que los "nuevos dueños" se vayan; pero, no lo hicieron, hubo demoras entre ellos para hacer el "negocio" y nosotros ganábamos terreno nos favorecía la noche, todo lo demás fue pelea y los vencimos, con suerte ninguno de los pastores fueron muertos, si algunos heridos, que los curamos en el mismo campo de la pelea.
Intervino Melania, quien se había bañado y espolvoreado talcos y colonias y bien peinada reluciendo la hermosura de su rostro y con una sonrisa mostrando su blanca dentadura, le dijo:
--- Caporal, tu siempre pecando de humilde, tu coraje y dirección fue el triunfo para la recuperación de las reses; así, lo hice saber a mi padre, reitero mi agradecimiento una vez más y ahora a comer que tengo hambre.
Los tres personajes completamente callados comenzaron a saborear el desayuno que era muy exquisito, cuyo aroma se expandía en el ambiente.
Jacinto, si tenía hambre y al mismo tiempo preocupación que la casa - hacienda iba ser asaltada por tres o más asaltantes, quienes demostraron ser crueles, que sin asco asesinaron a un humilde pastor que los había visto, él trató de comer lo que le permitía su estómago, que efectivamente se prolongó por casi 50 minutos, que al finalizar, don Miguel, dijo:
--- Jacinto, afuera frente al patio, seguro has visto varias puertas, la mayoría son almacenes, pero las dos últimas al empezar desde afuera son dormitorios, uno de ellos será tuyo y el siguiente es mío que lo uso a veces cuando llego tarde para no despertar a mi hija, ve y descansa, yo haré todas las tareas, por que si no descansas puede perjudicar tu salud.
Jacinto, con la preocupación a cuestas no esperaba pestañar, quien obedeciendo a Melania de no narrar a don Miguel, sobre el muerto que encontraron en el camino y teniendo que conversar con ella, el eminente ataque de los bandoleros, le contestó:
--- Mi agradecimiento señor Valverde, pero nunca duermo de día claro, lo haremos por la noche.
Intervino, Melania, que quería saber que pasó con el muerto y dijo:
--- Padre, el caporal es muy trabajador y si dice que no puede dormir de día, aprovecharé para llevarlo al estanque que nos sirve para almacenar agua, y tal vez él, nos guíe el uso del agua para otros fines.
Era la respuesta, que esperaba Jacinto y él fingiendo una sonrisa muy forzada, contestó:
--- Señor Valverde, la señorita Melania tiene razón debo conocer un poco más los alrededores de la casa - hacienda para poder defenderla.
Melania, intuyó algo grave y sintió pánico con la respuesta de Jacinto, que probablemente ese cadáver en el camino traía malas noticias y rápidamente contestó:
--- Padre, quédate con algunos peones dándoles tareas pendientes, que yo me voy con el caporal al otro potrero donde está su caballo, para trasladarlo a la inverna donde está el mejor pasto........
Continuaremos..............
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 7 de agosto de 2022

La Casa de la Loma tiene un Fantasma: Capítulo DCLXXI.- Mientras; Jacinto Pérez Maza avanzaba a la casa hacienda en compañía de Melania Valverde Torres y sus tres jinetes, dos transeúntes que ellos no los vieron; identificaron a los muertos ecuatorianos y recogieron sus cadáveres, ya en el Ecuador se encontraron con los familiares; por otro lado ellos al acercarse a la casa hacienda encontraron un cadáver de un trabajador de la hacienda vecina....

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; el caporal Jacinto Pérez Maza, disfrutó de un almuerzo que ofreció Melania Valverde Torres, en agradecimiento a la recuperación de las 40 reses robadas; después del almuerzo se procedió a elegir al nuevo caporal de Loma Vieja, hubo dos candidatos, por lo que el caporal Jacinto los sometió a prueba, y salió elegido Gaspar, quien aplicaba la reflexión e inteligencia que la fuerza bruta; al anochecer, partieron de regreso a la casa hacienda: Melania, Jacinto y los tres jinetes macheteros... ..sigamos la historia....


Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. 
Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.

Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

Lo que parecía, que todo se había resuelto con la recuperación de las 40 reses robadas por cuatreros que culminó con éxito, aunque muchas muertes quedaron en el camino; sin embargo, habían asuntos pendientes, que por error de Jacinto Pérez Maza, no les dio la verdadera importancia, al abandonar a los cadáveres de los cuatreros y los comerciantes ecuatorianos que quedaron regados en el mismo campo de la pelea, que no les dio sepultura o por lo menos mover los cuerpos a otro lugar.
La zona estaba atravesada por un camino real de tránsito libre de personas; que como efectivamente sucedió, luego que Jacinto y los pastores arreaban las reses, ellos dejaron la planicie; pero, en sentido contrario venían dos transeúntes ecuatorianos, quienes al sentir el tropel de las reses, se refugiaron a un costado del camino ocultándose para no ser detectados, los arreadores pasaron y no identificaron a nadie.
Estos dos transeúntes, también eran comerciantes y habían viajado al Perú en busca de ganado vacuno para comprar, pero no encontraron existencias; sin embargo, ellos si sabían que paisanos suyos esperaban un enorme lote de reses, por lo que les pareció algo misterioso que las reses regresaban a sus haciendas de origen, se inició un diálogo fluido uno de ellos le dijo al otro:
--- Parece que no hicieron negocio los compañeros de Amaluza, por que las reses regresaran arreadas por pastores peruanos.
El otro le respondió:
--- Esos comerciantes compran ganado vacuno robado, me parece muy extraño que no hayan hecho negocio, por que sus arreadores eran bandoleros.
Allí terminó la conversación de los viajeros, ellos un poco tristes y cajas destempladas al no lograr ningún negocio siguieron trotando, que al anochecer llegaron a la planicie y se encontraron con los cadáveres de los cuatreros tirados por el suelo, ellos se aperaron de sus caballos para hacer una inspección y comprobaron que eran 10 cadáveres que habían sido masacrados.
Entonces, uno de los transeúntes, le dijo al otro:
--- Estos hombres fueron masacrados, parece que les tendieron una trampa y no tuvieron tiempo para defenderse, aún tienen las espuelas sobre los pies, y algunos sus machetes están en las vainas, pero si desaparecieron los caballos.
Los transeúntes al darse cuenta que eran peruanos, ya no les dieron mayor importancia a los hechos de sangre, montaron sus caballos y continuaron su marcha.
Pero, al trotar un par kilómetros más, se encontraron con la matanza de todos los comerciantes ecuatorianos; les atacó un sentimiento de dolor ante la tragedia al ver los cuerpos de los cadáveres tendidos sobre el suelo y los nobles caballos parados juntos a ellos esperando que se levanten para que los monten y regresar al terruño; era muy escalofriante observar cuerpos degollados, otros cercenados los brazos o las piernas; todos murieron peleando, los caballos estaban cargados con los bolsicos y frazadas; uno de los transeúntes con lágrimas en los ojos, le dijo al otro:
--- Estos hombres fueron asesinados en pelea; pero, igual que los anteriores también fueron sorprendidos, me pregunto, si lo que parece nos les robaron nada. ¿Por qué los asesinaron?
El otro que si conocía algunos de ellos, le contestó:
--- Los justicieros alcanzaron su objetivo, por que estos hombres murieron en su ley, tarde o temprano esta muerte les esperaba por que ellos comercializaban ganados robados, estoy seguro que los dueños recuperaron los ganados(reses), que ellos habían comprado a los ladrones (cuatreros); por que los dueños los siguieron mediante rastreadores y los detectaron y al encontraron todo lo resolvieron entre la madrugada y las primeras horas del día, los cadáveres aún están frescos por que no apestan, esta fue una muerte luchando y fueron vencidos, sus machetes están desparramados sobre el campo.
El otro transeúnte que desconocía las actividades de los muertos te replicó:
--- Pero, no podemos quedarnos con los brazos cruzados, tenemos que apurarnos para avisar a sus familias que vengan por ellos, y si estuvieron en malas compañías ya pagaron con sus vidas sus errores.
Ambos transeúntes se pusieron de pie; pero, reaccionaron y cambiaron de opinión y el más grande y forzudo le dijo:
--- Creo, que no debemos dejarlos abandonados, durante la noche serán presas de los zorros o perros salvajes y devorarán sus partes de sus cuerpos que están desparramadas, tenemos la ventaja que están sus caballos vamos a cargarlos sobre las sillas y así con ellos cruzaremos la raya (frontera), estando allá en cualquier lugar  los dejaremos y todo es más fácil para que los recojan sus familias.
Los dos transeúntes hicieron su esforzado trabajo para cargar a los pesados cadáveres, los degolladas sus cabezas las colocaron en los bolsicos, y después de 4 horas sumamente agotados montaron sus caballos y halando a los otros partieron rumbo al Ecuador; al amanecer cruzaron la raya (Río Calvas), ellos trotaron por un buen tramo y empezando una pendiente se encontraron con otros jinetes que venían en sentido contrario, que por coincidencia eran familias de los cadáveres.
Los recién llegados al ver a sus familiares, expresaron gritos de dolor, el transeúnte que iba a la cabeza les dijo:
--- Nosotros encontramos estos cadáveres regados por el suelo en tierras peruanas y al reconocerlos que eran ecuatorianos por las características de la ropa y las sillas de las cabalgaduras, los cargamos para entregarlos a sus familias o avisar a alguien por que desconocemos quienes son; con mi compañero habíamos pensado cruzar la frontera e ir a notificar a la policía sobre estos muertos.
El que se identificó como familiar, quien sabía perfectamente que ellos murieron por justicia que hicieron los dueños de las reses robadas, si les preguntó:
--- Dice, que los cadáveres estaba regados en la pampa y los caballos no fueron espantados: ¿Qué otra cosa había allí?
El transeúnte, que si los conocía y mantenía su secreto, le contestó:
--- En el suelo había abundancia de majadas de reses (guano), los machetes estaban tirados, todo indica que si hubo pelea y fueron vencidos.
El familiar, entendió perfectamente que sus parientes fueron ejecutados por los dueños de las reses o por los mismos cuatreros; como saberlo.
Los transeúntes entregaron a los jinetes los caballos con sus cadáveres y ellos continuaron con su camino; si estaban contentos que si hicieron una obra de caridad ayudando en entregar a los muertos a su familias, "todo en esta vida es prestado, hoy por ti y mañana será por mi".
Los deudos revisaron los bolsicos y no encontraron ninguna moneda, lo que aseguraba, que quienes les vendieron las reses si lograron hacer el negocio y que los dueños de las reses levantaron con todo.
Los acongojados familiares transportaron los cadáveres a sus casas, pero si quedó en el ambiente el odio acumulado pidiendo venganza, que no era fácil, por que no se sabía quien o quienes los asesinaron; claro está, que si podrían esperar el dato de los cuatreros, que los transeúntes olvidaron informar que también hubo 10 muertos antes de encontrar a los ecuatorianos, por lo que no llegaría ninguna noticia.
Con esta atmósfera vengativa, las familias de los comerciantes enterraron a sus muertos, pasaron los días y no llegaba ninguna comunicación de los cuatreros sobre nuevas entregas de reses; nuevamente los familiares estaban pensando que fueron los cuatreros los asesinos, lamentablemente ellos desconocían que los cuatreros fueron los primeros en morir bajo el poder de las manos justicieras del caporal Jacinto Pérez Maza, que para ellos era un personaje desconocido.
Volviendo a la historia, Melania, Jacinto y los tres jinetes macheteros avanzaron en dirección a la casa hacienda, la noche era completamente oscura, Melania encabezaba la caravana; cuando repentinamente el caballo se detuvo en seco, que quiso corcovear, que no sorprendió a Melania, quien con la experiencia acumulada trotaba bien prendida de la cabeza del lomillo y la mano derecha controlaba la rienda (brida) y exclamó:
--- ¡¡¡ Ayyyy qué le pasa a este caballo !!!
Melania le aplicó las espuelas a la panza, pero el caballo se encabritó negándose a trotar, que al escucharla Jacinto, se apeó de su salto de su caballo y caminó hasta ella que apuraba al animal a caminar y pudo notar que delante de ellos había un bulto que había cruzado en el camino, que por la oscuridad de la noche no se sabía que era, él le dijo:
--- Señorita Melania, yo observo que adelante suyo hay un bulto, controle las riendas de su caballo para evitar que corcovee, yo avanzaré y veré que es ese bulto.
Jacinto, desenvainó su machete y llevándolo erguido en la mano derecha, avanzó unos 20 pasos que era la distancia, quien al llegar comprobó que era un humano que estaba tendido en el suelo boca abajo, le tocó el rostro estaba completamente frío, lo que significaba que era un cadáver, lo volteó y desde allí gritó a los jinetes:
--- Muchachos, vengan para que reconozcan a este hombre que murió en este camino.
Melania, estaba aterrorizada que haya un muerto cerca a la casa hacienda; los jinetes se acercaron, se apearon, encendieron unos palillos de fósforos (cerillos) identificaron que el muerto era un pastor de la hacienda vecina.
Entonces, Jacinto ordenó a "Macetudo" y "Orejas grandes" que vayan a la hacienda vecina, a notificarle  que uno de sus pastores fue asesinado.
Los jinetes, emprendieron la trotada hacia dicha hacienda que era una jornada de unas dos horas; al mismo tiempo Jacinto le sugirió a Melania que vaya  a la casa hacienda para que descanse y que no le informe a su padre sobre el hallazgo del cadáver, lo hará en compañía del jinete "Cabeza chica" y él se quedará allí esperando la respuesta de la hacienda vecina, quienes demorarán un largo tiempo........
Continuaremos.....................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 26 de junio de 2022

La Casa de la Loma tiene un Fantasma : Capítulo DCLXV.- Jacinto Pérez Maza; recibe información detallada de Melania Valverde Torres, quien es hija del hacendado Miguel Valverde Torres y le narró del asesinato del anterior caporal, desconociéndose a los causantes de la muerte...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; el bandolero Jacinto Pérez Maza, decidió irse hacia el Este, por que así coincidió con su amuleto, que era una moneda de plata de 9 décimos, ya en el trayecto él descansó en una hoyada profunda y cuando dormía pasaba un jinete que fue avistado por su caballo que relinchó; él se despertó identificó a un jinete montado sobre un caballo blanco, que resultó ser una mujer, se entabló diálogo, él le pidió trabajo, narrándole su amplia experiencia laboral.... sigamos la historia.............

Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. 
Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.


Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

Pues, el bandolero Jacinto Pérez Maza, apelando a su agilidad mental, al observar que la jinete aún desconocida montaba aperos de lujo, él se imaginó que ella era una hacendada, y como sorteando su suerte le pidió trabajo; ella si buscaba un caporal que lo fue a buscar al pueblo y no lo encontró y siendo hija de un hacendado, para no llegar con las manos vacías, que al encontrarse fortuitamente con el aún desconocido jinete, le contestó:
--- No sé quien es usted, pero si se vanagloria con mucha experiencia; pues, si lo necesito, así que ensille su caballo y tenemos que trotar por 8 horas hasta llegar a mi casa, si está interesado desee prisa.
Jacinto Pérez Maza, sintió que la bendición del Cielo le llegó, con la rapidez de ser un buen jinete, ensilló su caballo, echó agua al fogón para apagar las brasas y montó.
La señora aún desconocida, tomó la delantera, él la siguió, ya no hubo diálogo; ahora, él rogaba a Dios que sus compinches no los sigan y le malogren su nueva vida que se estaba iniciando como un peón de una desconocida mujer, y que él presagiaba era un hacendada por la elegancia de la montura y la ropa que ella vestía.
Llegó la noche, ellos avanzaban cruzando lomas, pampas, hoyadas y no había esperanza de intercambiar palabras, por que ella era la líder del trote; que si le llamaba la atención a Jacinto quien era un romántico y enamorador, la oscuridad fue controlada por la iluminación de Luna llena; pero, la misteriosa mujer no hablaba y él al no tener alternativa respetó ese silencio y llegó a la conclusión, que si bien ellos trotaban juntos, pero no se conocían. 
Si agradecía al Todopoderoso que cambie su vida, él ya no quería seguir como un asaltante; pero, no estaba seguro si podría convertirse en un honrado trabajador y ser honesto en su comportamiento y recibir un jornal semanal.
Para, Jacinto Pérez Maza, pedir un trabajo no estaba entre sus planes o metas; pero, repentinamente le llegó a la mente hacer esa propuesta a la desconocida mujer que lo hizo más por dialogar, que como una posibilidad de cambio de su vida y vaya que acertó. Pues, el cambio de vida se aproxima....
Seguramente, ya eran las 04:00 horas de la madrugada, ellos habían trotado toda la noche, sin intercambiar ninguna frase, tampoco se tomaron un descanso, todo indicaba que el tiempo apremiaba en llegar rápido a su destino, si llamó la atención de la misteriosa mujer que confió en el desconocido, por que ella trotaba dándole la espalda, que podría haber sido atacada por el aún desconocido jinete.
Ya se escucharon los quiquiriquíes de los gallos caseros; los caminantes al subir una cuesta y llegar a la cima, desde allí se observó una loma aún lejana y si se apreciaba una luz en una casa.
La misteriosa mujer, detuvo al caballo, lo mismo hizo Jacinto y ella le preguntó:
--- ¿Cómo se llama usted?
Él, le contestó dándole su nombre verdadero, por que guardaba hasta cuatro nombres falsos que los usaba para despistar a sus enemigos y le dijo:
--- Yo soy Jacinto Pérez Maza.
Ella, le preguntó de nuevo:
--- ¿De qué lugar es y que edad tiene?
El bandolero, lo pensó por breve segundos dar la respuesta y decidió decir toda la verdad y respondió:
--- Soy del Pueblo Nuevo de Marripú y tengo 30 años de edad.
Ella se sonrió al escuchar la edad del desconocido que ya le mencionó su nombre y volvió a preguntar:
--- Dijo, Marripú ¿Dónde queda ese pueblo?
Él, le respondió:
--- Es un centro poblado de la provincia de Limosa.
Ella si conocía esos lugares, pero nunca escuchó el pueblo de Marripú; pero, que interesaba, lo importante era tenerlo como el nuevo caporal, y siguió la conversación, donde ella más tranquila y serena, le dijo:
--- Yo soy la señorita Melania Valverde Torres, hija del hacendado Miguel Valverde Torres, tenemos una hacienda llamada "La Encalada Vieja", es un curioso nombre, viene de tiempos muy remotos, la propiedad es muy grande, está dividida en cinco sectores, cada uno con trabajadores y caporales, quienes son los responsables de la producción agrícola y ganadera.
Melania, hizo una pausa y agregó:
--- Hace 15 días fue asesinado el caporal responsable de los terrenos del sector de Loma Vieja; lo que desde aquí lo estamos observando es el sector Loma Chica, donde está la luz es la casa hacienda y allí vivimos; ese sector se llama Loma chica, ya no tengo madre, ella murió ya hace mucho tiempo; tal vez, en el pueblo, alguien llevó la noticia por el que iba contratar como el nuevo caporal no se presentó, parece que en actitud cobarde no quiso el trabajo; pero, mi suerte cambió al encontrarlo a usted y mis premoniciones y buen ojo me indican que usted será el caporal general al mando de los cinco sectores y como estamos a tiempo, la hago la ultima pregunta: ¿Aceptaría ser un caporal?
Jacinto Pérez Maza, era un bandolero "de polendas", él se había enfrentado a grandes desafíos  en su dilatada vida y tuvo la oportunidad de hacerse de grandes tesoros; pero, como era un mujeriego rápidamente dilapidaba los caudales usurpados, gastándolos en fiestas y amantes, que felizmente no tuvo hijos, al menos eso se sabe con bastante certeza, por que ninguna de las mozas (amantes) le pidió leche para algún hijo, y hoy se presentó una nueva oportunidad en su vida y no la dejaría pasar y le contestó:
--- Señorita Melania, realmente me sorprendió con la pregunta y mi respuesta es si acepto ser su caporal, le agradezco la confianza por que usted no me conoce y de frente me ofreció el trabajo; pero, primero tengo que conocer al patrón y conversar con él, para establecer ciertas condiciones; si le aseguro que no tengo miedo ser un caporal, me faltó agregar como experiencia que me enfrentado a muchos desafíos y salí ganador, si me preocupa la muerte del caporal, me podría decir: ¿Quién fue el asesino?
Melania, muy satisfecha que acertó con su acompañante y que quiera conversar con su padre; pues, era su legítimo derecho, pero ¿Por qué no decirle la verdad?, del asesinato del anterior caporal, por que podría desanimarse y le contestó:
--- En realidad no sabemos. ¿Quién o quiénes lo mataron?, su cadáver fue encontrado al amanecer en el patio con una chaveta que le atravesó el corazón.
Jacinto Pérez Maza, al escuchar que el cadáver fue encontrado por la mañana, se puso a pensar en conjeturas: quiere decir que tuvo enemigos poderosos y siendo en una hacienda; pues, los enemigos son gente interesada en los tesoros y caudales del hacendado y estos asesinos son posiblemente los cuatreros interesados en robar ganado vacuno o bandoleros en asaltar la casa hacienda para usurpar los caudales.
Entonces, Jacinto Pérez Maza, haciendo caso a sus conjeturas, optó por expresarles desde el comienzo y mirando a la patrona, le dijo:
--- Señorita Melania, tal vez usted está ocultando algo de todo lo que ha expresado del anterior caporal que se enfrentó a cuatreros o bandoleros, quienes al ver frustrados sus planes, asesinaron al hombre que les impedía y les hizo frente; pues, yo no temo a esos asesinos, sino que hay que responderles con  inteligencia, adelantándoles a sus planes y actos y eliminarlos, el éxito de la victoria está en pensar igual que ellos y atacarlos primero.
Melania, ahora estaba asombrada de lo parlanchín de su acompañante, que por lo que escucharon sus oídos era el hombre indicado que ella estaba buscando y le dijo:
--- Pues, creo que usted es el hombre señalado, vamos que aún nos falta una hora de viaje.
Igual que al principio, Melania tomó la delantera y trotaron por espacio de más de una hora, por que siendo aproximadamente más de las 06:00 horas del nuevo día, llegaron a la casa hacienda, fueron recibidos por una jauría de perros bravos que fueron calmados a la voz de Melania que la reconocieron y desaparecieron del patio; los recién llegados trotaron por el patio grande y se acercaron al corredor de la casa, que era una construcción muy grande, se apreciaban varias puertas cerradas y la principal estaba abierta y varios peones esperando recostados sobre los pilares que sostenían el techo hacia el corredor.
Los peones, al observar a la patrona acompañada de un jinete, ellos se alegraron por que ya tendrían un nuevo caporal, todos se acercaron en dirección a la puerta principal, que en efecto hasta allí llegó Melania, que de un salto se apeó de su montura, soltó la soga de la silla y la amarró en el pilar; el acompañante también se apeó y soltó la soga y la amarró en otro pilar, ella dirigiéndose a los peones los saludó así:
--- Buenos día muchachos, díganme: ¿Qué novedades hay?
Uno de ellos que presumía de liderazgo, le contestó:
--- Malas noticias patrona Melania, por que en el sector Loma vieja, los cuatreros mataron a dos pastores y se llevaron como cuarenta reses, los demás pastores estuvieron lejos y no pudieron defender el ataque, todo esto sucedió por la madrugada.
Jacinto Pérez Maza, quien era un bandolero y conocía el actuar de los cuatreros, dirigiéndose al peón le preguntó:
--- Hombre: ¿Cuándo sucedió el asalto en Loma baja?
El peón observándole con suma alegría, que le hizo suponer que era el nuevo caporal, le respondió: ......
Continuaremos................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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