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domingo, 7 de marzo de 2021

La Casa de la Loma tiene un Fantasma : Capítulo DXCVIII.- Rogelio Campos, después de comprar los dos machos(mulares) los ensillaron en casa de don Eufemio Paúcar, se despidieron y partieron, en el camino Nemesio, le comunico que conoció a un hombre que le faltaba un brazo y que lo buscaba a Rogelio....

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de  La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; el bandolero Rogelio Campos, compró 02 machos (acémilas mulares) al ganadero Eufemio Paúcar, que les servirá para cabalgar a su ex cuñado Nemesio y el primo; todos ellos regresan a la casa donde la dueña es Liceria Yamala quien no sabe que está a punto de ser visitarla por su ex amante Rogelio Campos, quien es el padre de su par de mellizos que ya tienen 18 años de edad y que nunca conocieron a su padre, por así lo quiso Liceria, para evitarles la vergüenza que eran hijos de un bandolero.. sigamos la historia...

Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.

Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

Después que Rogelio Campos; seleccionó 02 machos (bestias mulares) y se puso de acuerdo con el precio y lo consultó con los beneficiarios su ex cuñado Nemesio y su primo, él sacó los billetes de su bolsillo y allí en el mismo potrero le entregó  a don Eufemio, quien al guardar los billetes, les dijo:
--- Señores, hemos hecho negocio y todos estamos contentos, de mi parte tengo una sorpresa, en mi casa tengo dos lomillos (sillas de montar) que hace tiempo ya no las uso y como ustedes las necesitan, así que son suyas, los suaderos y la carona también hay; llegamos a la casa y ensillan sus acémilas, y para usted don Rogelio le daré mi apero en calidad de préstamo para que ensille su caballo.
Rogelio Campos, agradeció la generosidad espontánea del ganadero Paúcar; él ya sabía que no lo quería mucho, si le llamó la atención estos actos generosos y le dijo:
--- Mi sincero agradecimiento para usted don Eufemio por todas las atenciones recibidas y los aperos para que mis compañeros viajen montados; en cuanto a recibir su apero personal para ensillar mi caballo; pues, lo dejo, por que tendría el compromiso de retornar a esta casa y lo creo muy difícil regresar por aquí no por desprecio, sino que yo troto con mi caballo en otras zonas muy distantes; llegaremos al destino de mi viaje montado a pelo sobre mi amigo el caballo.
Eufemio Paúcar, había recibido con creces el dinero de la venta de los machos que  incluía los aperos; sino que ellos no lo sabían y él, quería aparecer como adicional generosidad y le replicó:
--- Don Rogelio, usted no ha entendido mi voluntad de apoyo hacia ustedes; yo sé que usted nunca más regresará a esta su casa, sólo que lo hacía por probar su respuesta y como ha sido tan sincero, también usted se llevará mi apero sin retorno.
Rogelio Campos, presumiendo que don Eufemio Paúcar, estaba actuando con mucha generosidad y algo conmovido le contestó:
--- Mi gratitud don Eufemio, y para que no se ofenda, doy marcha atrás y acepto los aperos, que espero algún día agradecer tantas atenciones recibidas por usted y su digna esposa a quien no conozco y que nos alimentó.
Después de los agradecimientos, las 04 personas salieron del potrero halando las acémilas, llegaron a la casa y las ensillaron, se despidieron y partieron rumbo a la casa de Liceria Yamala.
En el trayecto,  había una conversación fluida entre Rogelio y Nemesio y éste último le dijo:
--- Rogelio, hace exactamente un año atrás, cuando yo estaba de paseo en un pueblo, me encontré con un señor que le faltaba un brazo, creo era el izquierdo si no me equivoco; éste hombre bebía licor en la cantina tal como lo hacía yo con un grupo de amigos, de repente se le subieron los humos a la cabeza del manco y se levantó del asiento rompió una botella contra la mesa y gritó:
--- ¡¡¡ ¿Alguien de ustedes conoce al bandolero Rogelio Campos? !!!
Nemesio, agregó:
--- Nadie de los presentes dijo nada, todos se callaron y lo miraban de reojo con cierto temor, yo mismo pensaba igual que con los filos del vidrio cortaría al alguien y lo mate, recuerdo que su brazo sin mano (manco) lo agitaba como un moñón, y con la mano derecha amenazaba a cortar a alguien, en vista que nadie le respondió; el lisiado se sentó de nuevo a seguir bebiendo, yo te hago la pregunta: ¿Tu le hiciste el corte del brazo a ese hombre?
Rogelio Campos, si recordaba a ese hombre, pero, ya no lo veía por los menos unos 10 años atrás; hubo el pleito con aquel hombre, él era hermano de una señorita que Rogelio la estaba cortejando, ellos bailaban y todo indicaba que el cortejante iba ser correspondido; pero esa actitud no fue del agrado del hermano y repentinamente con puñaleta (chaveta) en mano desafió a Rogelio a definir fuerzas y sus intenciones era matarlo por que no estaba de acuerdo que enamore a su hermana.
Rogelio Campos, no podía contestar a Nemesio este triste episodio, ya que aquel hombre por impulsivo perdió su brazo, ya que él contra su voluntad, se paró de su asiento que estaba descansando y conversando con la huambra con quien había bailado.
Rogelio Campos, hizo una venia como pidiendo permiso a la señorita, y le hizo frente al desafiante quien se lanzó con la puñaleta erguida contra el cuerpo de Rogelio, quien aplicando su agilidad esquivó la envestida del atacante, pero de paso le cortó el brazo con la chaveta que la sacó de la parte trasera, (espalda)que la había tenido bien oculta.
Al ver la desgracia del desafiante con el brazo colgando sostenido tan sólo por la manga de la camisa y la sangre que salía; la fiesta se paralizó y todos se iban contra Rogelio, quien sabiendo que las tenía las de perder, buscó un espacio para salir, lo logró y salió casi corriendo (no era su costumbre huir) pero, había mucha gente que querían matarlo; él ágilmente montó su caballo y huyó en dirección de un camino totalmente desconocido.
Rogelio Campos, siempre cabalgaba en buenos caballos, y aquel que le sirvió para huir era un alazán de pecho abultado y gran corredor, y sobre todo tenía mucha resistencia y fuerza extraordinaria, el jinete picó con las espuelas la panza del equino y rápidamente dejó atrás a aquel pueblo que pudo costarle la vida por darse de enamorador.
Como dijimos arriba, Rogelio buscó una salida para huir; pero, no era su camino por donde había llegado, sino que se enrumbó por otro sendero totalmente desconocido y siguió trotando hasta que llegó a una casa que estaba al filo del camino, él paró y se apeó, llamó al dueño de casa y salió desde el interior una mujer muy bonita vestida de negro, era una sola pieza desde los hombres a los pies, en apariencia era viuda, él la saludó así:
--- Buenas tardes señora, quisiera una posada, estoy trotando por un camino desconocido y como ya va anochecer temo perderme y quiero descansar y tal vez haya pasto para mi caballo.
La dueña de casa, quien con el rebozo se había cubierto  parte del rostro y solo se le veía desde los ojos a la frente, le contestó:
--- Con mucho gusto señor, pase usted.
Rogelio Campos, se sintió aceptado como huésped, retrocedió donde dejó a su caballo y lo haló hacia la casa, pero, el animal levantado las patas delanteras y casi corcoveando se negaba avanzar y resollando las narices le demostraba al amo que no quería entrar a esa casa.
Entonces, el jinete apelando a la fuerza (nunca lo usaba, pero hoy tenía apuros), le bajó la soga de la silla la estiró formando un chicote y con un par de latigazos en las ancas, el noble equino cedió, y aún así casi corcoveando entró a la fuerza a esa casa.
La casa era grande con techo a dos aguas, con amplio corredor ya que el techo descansaba sobre pilares; el jinete eligió uno y amarró a su equino, lo desensilló y llegó la noche, eran seguramente las 18:30 horas de la tarde.
La anfitriona que seguía ocultando su rostro (no lo hizo la principio), le señalo a Rogelio el canino a un potrero que estaba al pie de la casa para que allí amarre en una estaca al caballo, allí había buen forraje.
Después, Rogelio regresó, el nunca pensó que había llegado a una casa abandonada por mucho tiempo, por que sus dueños murieron asesinados por unos bandoleros que pasaban por este lugar y llegaron los asaltaron a los dueños y como no encontraron el "entierro" (tesoro escondido) los mataron a los esposos, los vecinos les dieron entierro en un lugar cercano a la casa; nunca se aparecieron familiares, después todos se retiraron y nadie se interesó por la casa y los terrenos.
Justo, llegó Rogelio Campos a esa casa que la vio muy buena y en óptimas condiciones; pero, todo era un espejismo sólo para Rogelio, montado por la mujer que murió degollada y su marido con un puntazo de chaveta en su corazón; estas almas abandonadas quisieron vengar su terrible muerte y nunca abandonaron la casa y muchos viajeros que pasaban por allí se quedaban  a pernoctar, pero la siguiente día eran encontrados muertos y se tejió una historia macabra y espantosa sobre esa casa que era habitada por fantasmas que seducían a los viajeros para matarlos sacándoles el corazón.
Rogelio Campos, inocente y que desconocía por completo esta pavorosa historia; él regresó a la casa y encontró a la "viuda", ya sin el rebozo y mostrando el rostro muy hermoso  de una mujer de unos 40 años con un mechero de luz azul alumbrando la casa.....................
Continuaremos.................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 21 de febrero de 2021

La Casa de la Loma tiene un Fantasma : Capítulo DXCVII.- Rogelio Campos; ya en el potrero de Eufemio Paúcar y con los animales acorralados, eligió 02 machos, que los compró para continuar su viaje en compañía de Nemesio y su primo....

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG.,  continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; Amalia "Ojos verdes", se empreñó del bandolero Rogelio Campos, un embarazo inesperado, que nunca estuvo previsto en los planes de esta pareja de amantes; que a ella, le cogió con fuerza con secuelas de ascos, náuseas y vómitos, sin saber que esta "enfermedad" la padecía, ella preocupada, acudió a la casa de la curandera Eudosia Campoverde, quien le diagnosticó su embarazo, ya le controló en algo las náuseas, ella se acostó y quedó profundamente dormida, mientras; que Eudosia fue a la cocina a preparar comida y cocinar las primeras hierbas medicinales, que arrancaría a beber Amalia, el siguiente día; por otro lado el bandolero Rogelio Campos y sus compañeros de viaje se encuentran en la casa del ganadero Eufemio Paúcar, quien cría acémilas para el negocio, veamos que sucedió con estos viajeros....

Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.


Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

Al día siguiente, que el bandolero Rogelio Campos y sus compañeros de viaje, buscando acémilas para comprar; que se hospedaron en la casa del ganadero Eufemio Paúcar, quien les ofreció hasta 06 machos que estaban en venta a  amansados  y con herrajes; ellos se levantaron muy temprano, hicieron sus necesidades fisiológicas, se lavaron y doblaron las mantas y jergas que les brindó el dueño de casa para que descansen; el mismo el dueño de casa también se había levantado temprano, se saludaron y les dijo que después del desayuno irán al potrero para seleccionar a los machos que ellos desean comprar.
Don Eufemio Paúcar, recibió el agradecimiento de los enseres que les sirvió para dormir al bandolero Rogelio Campos y sus compañeros; él con el ato de mantas y jergas ingresó a la sala en las puso encima de un tarima, no las guardará en el baúl, por que tiene que asolearse como medida de desinfección, pero lo hará después que se vayan los huéspedes.
Don Eufemio, fue  hasta la cocina, ya encontró a su esposa y su hija en plena preparación del desayuno, ellas cocinaban yucas, que se servirá con queso fresco y se asentará con un jarro lleno de una infusión de hojas de culén; donde Eufemio se puso a conversar  y dijo:
--- Mujer, ahora vamos hacer negocios con el bandolero Rogelio Campos, que lo veo después de muchos años, ellos quieren 02 machos y quedarán 04 más para los chimbas (ecuatorianos) que vienen la semana próxima; ya tengo que echar lazo a los 10 machos y mulas que están para amanse y con ello salvaremos el año con buena producción.
La esposa y fiel compañera, le contestó:
--- Eufemio, ojalá ese dinero mal habido de ese bandolero Campos, no nos traiga mala suerte, tu sabes, esos asaltantes siempre matan a los dueños de los tesoros, para apropiarse; y ese tal Rogelio tiene fama de matón (asesino); luego que vendas los machos, el dinero lo asolearemos, igual que las mantas y las jergas, para que el Astro Rey (El Sol) queme los malos augurios de esos infelices.
Todo indica, que el bandolero Rogelio Campos, no era apreciado en esa casa, se le atendió sólo por negocios y como ya estuvo listo el desayuno, la señora les sirvió tres mates llenos de yucas sancochadas y media tablilla de queso a cada uno; la comida era suculenta y exquisita; el anfitrión con los tres mates salió de la cocina y fue al corredor delantero donde los esperaban sus huéspedes sentados sobre el poyo y les entregó a cada cual su comida, ellos recibieron y empezaron a desayunar.
Don Eufemio, regresó a la cocina y desayunó junto a su esposa y sus dos hijos, después que terminaron la señora sirvió la infusión de la hierba de culén, lo vertió sobre los tres jarros para los visitantes, los entregó a su esposo quien salió con dos jarros y le siguió su hijo con uno, los entregaron a los viajeros, y el anfitrión regresó a la cocina con los mates vacíos  y continuaron ellos bebiendo su infusión que era un asentativo después del desayuno.
Después de un rato, salió don Eufemio con hijo y recogieron los jarros vacíos, el hijo los llevó a la cocina y don Eufemio dirigiéndose a los visitantes, les dijo:
--- Señores, como ustedes ya tienen la jáquima y las sogas, nos vamos al potrero, para que ustedes seleccionen el macho que les guste.
Los 04 personajes, salieron rumbo al potrero, que estaba a larga distancia desde la casa, después de caminar unos 30 minutos, llegaron a una puerta giratoria de troncos de madera, asegurada por un candado de fierro, cuya llave pesaba más de 100 gramos.
Don Eufemio, lo abrió, separó la puerta que al abrirla produjo un chirrido sobre el soporte que le servía como eje para abrir, los viajeros fueron invitados a entrar y estando todos adentro, se observó una loma llena de pasto, que recién habían sido cambiados los animales a este lugar.
Don Eufemio, les indicó:
--- Amigos, vamos arrinconar a los animales a un corral que está construido a mitad del potrero, nos vamos abrir para asustar a los animales y llevarlos al corral, ya están a costumbrados, no nos darán trabajo
Los 04 personales abrieron y caminaron así hasta que encontraron una recua de yeguas, potrancas, mulas, machos, que pastaban tranquilamente; don Eufemio emitió un silbido que era conocido por los equinos que levantaron la cabeza y le salió al encuentro el bravo burro hechor que era el semental que cubría a las yeguas en celo, el animal como su "amo" de la recua;  rebuznó levantando cabeza y corriendo demostrado que no eran bienvenidos los humanos, el animal levantó las patas que era una clara demostración de agresión.
Don Eufemio, quien ya conocía las bravatas de su burro hechor, siguió caminando y silbando y pronunciando estas palabras:
--- ¡¡¡ Arre burro hechor, lleva a tus yeguas al corral....!!!
Caso muy curioso, que un primer momento parecías que las yeguas, mulas y machos se iban a desparramar en todas las direcciones, los animales se juntaron y haciendo una fila se dirigieron al corral que era un cercado de gran dimensión y que cavia toda la ganadería del potrero; los visitantes un tanto asombrados por el manejo de los acémilas bien cuidadas con lomos parejos que provocaba montarlos a pelo y cabalgarlos.
Los animales escucharon los silbidos del amo, entraron al corral y se cerró la puerta, seguramente allí habían un número aproximado de unos 60 equinos y estando amontonados; don Eufemio dirigiéndose a los visitantes, les dijo:
--- Señores, los 06 machos son fáciles de distinguir, ellos son de color bayo oscuro y 03 de ellos tienen el pelaje oscuro, casi negro; todos tienen las patas fuertes por los herrajes que sobresalían de los otros animales, síganme y cada uno de ustedes observará por que yo les señalaré uno por uno para que puedan elegir.
Don Eufemio, conocía y dominaba con silbidos a sus animales, se metió en medio de ellos y separó a 03 machos y dirigiéndose a los compradores, les dijo:
--- Señores, aquí  les muestro a 03 machos, estos tienen características para bestias de carga con el tremendo pecho que tienen y muestran...
Los compradores los observaron, pero parece que no estaban de acuerdo con sus necesidades y no dijeron nada.
Don Eufemio, captó el parecer de los jinetes, y dejó de lado a los 03 machos y se fue a separar a los otros 03, pero estos no eran tan dóciles ni mansos, se mezclaban con los demás y trataban de escabullirse, hasta que don Eufemio con su vasta experiencia de dominio y demostración, los separó a los tres restantes, que lo hizo con mucha dificultad y con la ayuda de los visitantes los separaron en un ángulo del corral.
Rogelio Campos, quien había permanecido callado, al ver estos animales, dijo:
--- Don Eufemio, quiero los tres machos, pero como necesitamos dos, yo selecciono al bayo oscuro y al negro de patas blancas, dígame: ¿Cuánto cuestan los machos?
Don Eufemio, contestó:
--- Don Rogelio le remato los dos machos por 120 monedas nacionales
A Rogelio, el pareció exagerado el precio, y quiso regatear y dijo:
--- Don Eufemio sus bestias valen la pena, pero creo que se le fue la mano, le ofrezco 80 monedas.
Don Eufemio que tenía en mente a los ecuatorianos, quienes aceptan los precios sin regateos, le contestó:
--- Don Rogelio, usted decide, ni un centavo menos...
Rogelio, tuvo que aceptar el precio y contestó:
--- Bueno, don Eufemio, usted gana.
Rogelio, dirigiéndose a los jinetes que los iban a montar, les preguntó:
--- Señores, están de acuerdo con los machos..
Nemesio, quien quería descansar, le contestó:
--- De acuerdo, si los necesitamos.
Continuaremos.....................................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 14 de febrero de 2021

La Casa de la Loma tiene un Fantasma: Capítulo DXCVI.- Amalia "Ojos verdes"; se acostó con mejoría para su embarazo, mientras que Rogelio Campos y sus compañeros fueron recibidos por el ganadero Eufemio Paúcar, quien cría acémilas para negocio...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; Amalia "Ojos verdes", quien sin saberlo se había embarazado  del bandolero Rogelio Campos, y que éste justamente viaja en compañía de su ex cuñado Nemesio a conocer un par de mellizos que nacieron de  su ex amante Liceria Yamala, que por 18 años, él nunca supo que era padre de estos jóvenes, que espera conocerlos muy pronto; ya que según Nemesio ellos heredaron casi todas las costumbres,  características y cualidades de su padre, son un copia fiel, con excepción que no son bandoleros; sigamos lo que le acontece a Amalia "Ojos verdes"..... y a los tres jinetes...

Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.


Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

La hermosa mujer Amalia "Ojos verdes", no había previsto ser madre, ya que ella superó los 30 años de edad; quien al conocer al bandolero Rogelio Campos, lo invitó a su casa y se volvieron amantes, ellos por varios días vivieron un apasionado romance y disfrutaron del amor; hasta que el bandolero, decidió retirarse de la casa para hacer una "visita" (asalto) a un adinerado agricultor; en ese preciso momento que él se perdía en el horizonte; ella tuvo náuseas y cansancio en todo su cuerpo, pasó por su mente que era pena por la ausencia de su amante,
Pero, siguieron los agravamientos con asco  a la comida que ella misma preparaba y mareos, como su enfermedad era grave, ella viajó a la casa de la curandera Eudosia Campoverde, ella ya está allí, hubo un roce entre ellas al escuchar que la curandera le vaticinó un embarazo, ya ellas siguen conversando, mientras llevan el caballo de Amalia al pasto.
Al regreso del potrero, Eudosia como anfitriona, invitó a Amalia que ingrese a la sala, al hacerlo casi cae mareada al percibir los olores de plantas medicinales, que la curandera había acumulado en perchas y mesas  y todo el ambiente olía a "remedios", que no era precisamente agradable para el olfato de Amalia, quien de nuevo se le llenó la boca de saliva espumosa y le vino vómitos.
La curandera buscó una botella de pítima (un macerado de aguardientes mezclado con muchas hojas medicinales), la destapó y la llevó hasta Amalia y le indicó:
--- Doña Amalia, respire profundo y de regreso absorba el aroma de esta botella, le controlará el asco y las náuseas.
Amalia, obedeció la orden de la curandera, acercó su nariz al pico de la botella y absorbió profundamente el aroma que emanaba del interior de la botella e inundó sus pulmones, con esos olores que efectivamente le controló las náuseas y los ascos del embarazo.
La anfitriona, la invitó sentarse sobre una cama, que era una tarima de carrizos con jergas tendidas encima que hacían las veces de un colchón; ella se sentó y ya no tenía náuseas, ya empezaba a sentirse mejor gracias a los macerados e infusiones que le ofrecía la curandera.
Como ya anocheció, doña Eudosia, trató de ir a la cocina y preparar algo de comida para ofrecer a Amalia, pero ella le rechazó no deseaba comer nada.
Entonces, la anfitriona y curandera fue a su cuarto, ingresó por una puerta interior, abrió un baúl y sacó mantas, las llevó a la sala y las tendió sobre la cama donde descansaría Amalia "Ojos verdes" y le dijo:
--- Doña Amalia, acuéstese y trate de dormir, yo iré a la cocina, tengo que comer algo y cocinar los remedios que usted empezará a beber el día de mañana.
Para Amalia, era como una bendición del Cielo que la inviten a dormir, ya que tenía todo su cuerpo cansando y desfallecido (no había comido por tres días seguidos) ella se acostó y rápidamente concilió con el sueño profundo, que empezó a roncar tan fuerte que retumbaba en la sala; la curandera se sonrió y comentó para si misma: "Enferma que duerme bien, nunca muere", con ese vaticino ella abandonó la sala y se fue a la cocina.
Ahora, vamos al recorrido de los jinetes, era la misma noche; Rogelio Campos y sus compañeros llegaron a la casa del ganadero que cría acémilas para negocio, quien se llamaba Eufemio Paúcar, ellos al llegar a un amplio patio avanzaron hasta el corredor, les salieron al encuentro tres perros bravos que los acosaban y amenazan morderlos; por el ruido del ladrido de  los perros, salió el dueño de casa y trató de espantar y calmar a los perros para que se callen y ver quienes eran sus visitantes.
Al calmarse los perros, Rogelio Campos, que si conocía a don Eufemio, le saludó así:
--- Buenas noches don Eufemio, estamos de paso y le pedimos una posada ya que llegamos muy cansados y hambrientos.
Don Eufemio, si conocía a Rogelio Campos por negocios, pero no eran amigos; aún así, él era una persona generosa y amable y le contestó:
--- Bienvenido don Rogelio y sus acompañantes, mi casa está a su disposición, por favor pasen y siéntense sobre el poyo.
Del interior de la casa salió un hijo portando un mechero para iluminar, lo entregó a su padre y regresó al interior.
El dueño de casa les preguntó por la presencia allí:
--- ¿Qué milagros los traen por acá...?
Rogelio Campos, no sabía como narrar las dificultades que ellos tuvieron y que no eran creíbles para cualquier ser humano, de que ellos fueron acosados por espíritus del Más Allá, pero lo intentó y expresó así:
--- Don Eufemio, hemos venido para comprar un par de machos, por que mis amigos y yo tuvimos tropiezos en el camino, ellos perdieron sus acémilas, y yo si lo recuperé, pero sin aperos, todo se perdió, pero no por ataque de humanos, sino por espíritus de la noche, que nos perdimos del camino buscando las acémilas; al siguiente día recordé a usted que cría acémilas, ya que una vez me vendió una mula que resultó muy buena, me duró mucho tiempo.
Don Eufemio si recordó esa venta a Rogelio, pero no le creyó de los espíritus, seguro dijo él mentalmente: "alguien de los afectados les quitaron las acémilas para cobrarse lo robado", conjetura que esta vez no era verdad, y escuchando que no habían comido nada, le contestó:
--- Don Rogelio, han llegado bien a mi casa, si tengo 06 machos para escoger, todos están totalmente amansados y con herrajes recién clavados a las cuatro patas, que están listos para largas trotadas, y como no han comido iré a la cocina para ver algo que les mate el hambre.
Para Rogelio y sus acompañantes, fue un alivio escuchar los ofrecimientos del anfitrión, que les prometía las acémilas y la comida que tanto la deseaban y necesitaban para sus hambrientos estómagos.
Efectivamente don Eufemio, les trajo desde la cocina tres mates de comida y les brindó a cada uno; también salió el hijo quien se ofreció para llevar el caballo de Rogelio al pasto.
Después de la comida, quienes "limpiaron" los mates y saciaron su hambre; don Eufemio volvió a la cocina y les trajo tres jarros de humeante "hierba buena", una infusión estomacal que alivia las tensiones; al finalizar de beber se pusieron a conversar, regresó el hijo de don Eufemio y recogió los mates y jarros vacíos.
Como los visitantes estaban tan agotados que cabeceaban sentados por el sueño que los dominaba; don Eufemio regresó al interior de su casa y regresó con más jergas y mantas y les brindó para que tiendan su cama sobre el poyo, él no los hizo pasar a la sala por que ninguno de ellos eran sus amigos.
Los viajeros, rápidamente tendieron sus camas y cada uno se acostó por separado y con el agotamiento que sufrían conciliaron con el sueño y se quedaron profundamente dormidos.
Al día siguiente, siendo las 05:00 horas de la madrugada, acompañados por el canto de los gallos, que hacían un concierto un poco dispar, se levantó don Eufemio, él abrió desde el interior la puerta de la sala y fue hasta el poyo, ya se habían levantado sus huéspedes, quienes se lavaban la cara en un chorro de agua, que caía y estaba a poca distancia del patio, ellos regresaron y saludaron al dueño de casa, quien les contestó el saludo y les dijo:
--- Señores, después del desayuno, iremos al potrero para ver los machos y ustedes escojan los que les gusta., creo que querrán llevárselos a todos jajajajaja....
Rogelio Campos, muy agradecido por las atenciones recibidas, le entregó las mantas y jergas dobladas al dueño de casa y le dijo:
--- Don Eufemio, mi agradecimiento y de mis compañeros por la posada, créame que fue una bendición llegar a su casa, por que no teníamos donde ir, el mejor  alivio que nos abrió sus puertas, gracias don Eufemio, nunca olvidaré estas atenciones suyas.
Rogelio Campos, dominaba su lenguaje y lo usaba muy bien, que siempre le sirvió para conquistar amistades y sobre todo mujeres.
Continuaremos......................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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