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viernes, 23 de julio de 2021

DESENTERRANDO EL PASADO: EPISODIO 6 .- Kilwa, un yacimiento clave para entender la Evolución Humana

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el continente africano está lleno de sorpresas, que justamente les sucedió a un grupo de investigadores como Luis de Luque y Fernando Diez Martin, que por pura casualidad encontraron un yacimiento en Kilwa, de la ocupación humana en la costa de Tanzania de hace unos 200,000 años, las expectativas de este descubrimiento son enormes, por el gran interés científico en la comprensión de los fenómenos culturales y adaptativos que llevaron al surgimiento de Homo Sapiens; que fueron la clave de su posterior y excepcional colonización del planeta....... "De hecho los yacimientos costeros de ese momentos son muy escasos en el este de África. Los nuevos hallazgos de Kilwa ofrecen a los investigadores la posibilidad de indagar en el aprovechamiento de los recursos litorales en un momento en el que se empiezan a configurar las nuevas adaptaciones económicas y ambientales que florecerán en el Pleistoceno Superior......."


La ocupación humana de la costa de Tanzania hace 200.000 años era casi un misterio hasta el descubrimiento del yacimiento de Kilwa. Las expectativas de este proyecto son enormes, en consonancia con el gran interés científico que presentan este tipo de yacimientos para nuestra comprensión de los fenómenos culturales y adaptativos que llevaron al surgimiento del Homo sapiens y que, en última instancia, fueron la clave de su posterior, y excepcional, colonización del planeta.








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TRANSCRIPCIÓN DEL PODCAST

“Excavar en África siempre es muy emocionante. Porque estas fuera de tu ambiente, lo primero. Porque la naturaleza es exuberante, los paisajes son maravillosos, la gente resulta peculiar. Su forma de vida, su trato…. Si a esta emoción que produce trabajar en África, en zonas remotas, en zonas donde tienes que estar preocupado de cosas muy básicas como es la calidad del agua, la comida, que no te pique la serpiente o que puedas dormir a gusto a salvo de los mosquitos… A parte de estas cosas le sumas la emoción de estar en un sitio nuevo, un yacimiento completamente desconocido, del que se abren muchísimas incógnitas pero que puede darte muchas respuestas, que sabes científicamente… pues son una mezcla de emociones, que te completan”

Luis de Luque Ripoll, geoarqueólogo es unos de los investigadores del proyecto: “El origen de Homo Sapiens y su adaptación a los entornos costeros, en Kilwa, Tanzania”.

De Luque junto con el prehistoriador Fernando Diez Martín, de la Universidad de Valladolid (a quien ahora escucharemos), están trabajando en el proyecto, financiado por la fundación Palarq, sobre los yacimientos pleistocénicos de Kilwa, un lugar clave para conocer la historia de la evolución.

Tienen como objetivo investigar la ocupación humana de la costa de Tanzania hace aproximadamente unos 200.000 años. Pero, antes que nada… situémonos en el mapa….

Kilwa es un pueblo pesquero, donde reina la calma, en la costa swahili, aquella que recorre la parte más oriental de África. Exactamente se encuentra al sur de Tanzania, a las orillas del océano índico… a unos 300 kilómetros de la capital del país Dar es Salaam.

“Es un pueblo que tiene una historia muy larga. Hay unas ruinas allí árabes del siglo XI, XII Y XIII en que tuvo su máximo apogeo. Entonces durante la Edad Media fue una zona muy importante realmente y luego vino abajo, empezó la decadencia y acabó pues en un pequeño pueblecillo de pescadores. Luego durante la época de las colonias algunos de los pueblos de la zona fueron capitales de distrito, tanto para los alemanes como después para los británicos”.

En esta zona son conocidas por su interés arqueológico las ruinas de un antiguo sultanato que durante el siglo XIV se independizó tanto de persas y árabes como de las poderosas familias de Zanzíbar a las que abastecía de oro, pieles y, sobre todo, de esclavos.

También es de gran interés el yacimiento paleontológico de Tendaguru, que se encuentra a varios kilómetros hacia el interior. Los fósiles de dinosaurios encontrados en esta zona colman los sótanos del Museo de Historia Natural de Berlín desde hace 100 años.

Los dos investigadores llevan más de 15 años trabajando en distintos yacimientos arqueológicos de Tanzania. Pero el hallazgo de Kilwa es especial… ahora entenderéis porqué….

Cuenta Luis de Luque que en los últimos años se dedicó a recorrer el país con la intención de montar algún negocio… y, la casualidad hizo que pasara por Kilwa. Un día, en una excursión en barca por la costa, por una zona de manglares, donde iba con la intención de fotografiar a la exótica fauna local, él junto con otros compañeros, toparon con este yacimiento. Pura Serendipia. Pura casualidad.

“Para llegar a la zona dónde luego encontraríamos los yacimientos nos teníamos que acercar en canoas o en barquitas con motor. Es una zona, donde no hay mucho desarrollo turístico, básicamente sus habitantes son pescadores. Entonces, la única manera de moverse por allí, por el manglar, era contratar a alguien que nos llevara en una de sus barquitas, canoas… e ir por los manglares, llenos de vegetación e ir parando a sitios. Y así, brujuleando por esta zona bastante remota, encontramos unos afloramientos con una pinta magnífica. Aquello no lo había tocado nadie nunca… de manera que las piezas estaban en el suelo, pero sobre columnas debido a la propia erosión de la lluvia”.

El material arqueológico que encontraron llevaba expuesto decenas de años y estaba visiblemente degradado… Pero el geoarqueológo, descubridor del yacimiento, rápidamente se dio cuenta que aquello tenía muchísimo potencial.

“Y aunque en esa época yo me estaba distanciando de la investigación con la idea de hacer otras cosas, pues reconozco que allí me volvió a picar el gusanillo porque era una zona muy remota, yo sabía que tanto la costa de Tanzania prácticamente no había yacimientos de contexto costero, cercanos al mar y que parecía que aquellos podían ser algo único”.

La erosión producida por el agua dejó a la vista unos pináculos de tierra, como si fueran columnas, donde se hallaban distintas materias primas… entre ellas, lascas, núcleos discoides, puntas y pequeños bifaces, herramientas de sílex… ahora sabremos para qué se usaban .

Escuchamos a Fernando Diez Martin, prehistoriador de la Universidad de Valladolid.

“Lo que aparecían en estos afloramientos, fundamentalmente de estas zonas de arenas, etc...precisamente por la erosión en algunas zonas simplemente aparecían en superficies y en otras todavía encajadas en los sedimentos arenosos. Pues aparecían un tipo de industria lítica que son elementos de pequeñas dimensiones, la mayor parte sobre lascas, diversos tipos de utensilios, también lascas, y eso era la mayor parte del material.

Hace unos 2,6 millones de años los humanos comenzaron a tallar distintos elementos de su entorno… y descubrieron las lascas de piedra...

“Los humanos descubren en un determinado momento que golpeando una piedra contra otra, salían de estas piedras, fragmentos que eran bastante finos, que tenían filos…estos fragmentos son los que llamamos lascas… fragmentos de piedra que precisamente al fracturarse por los humanos tienen una gran cantidad de filo natural que es cortante que puede servir para cortar lo que sea, cualquier tipo de material”.

Y precisamente utilizaron estos materiales para llevar a cabo cualquier actividad relacionada con la caza y la recolección.

“En general lo que sí que sabemos es que todo este tipo de utillajes sirve pues como serviría hoy en día cualquier instrumento para las actividades más generales de estos cazadores recolectores… para cortar todo tipo de material, carne, piel, cortar productos vegetales blandos o duros. También estos filos cortantes sirven para el trabajo de la madera”.

En general la mayor parte del material que se encontró era de pequeñas dimensiones. El aspecto de esta industria lítica, es decir, de estas herramientas de piedra, hace que los investigadores sitúen los hallazgos en el paleolítico, característicos de la Edad de la Piedra Media (también conocida en inglés como Middle Stone Age, MSA, africana, muy probablemente en su etapa inicial, en torno a hace 200.000 años.

Por otra parte, el hecho de que el yacimiento se encuentre cerca del mar es clave para poder datarlo cronológicamente.

Su especial ubicación hace que su hallazgo aún tenga más interés ya que da mucha información.

Primero por el hecho de saber cómo actuaban las poblaciones respecto a los recursos marinos. Si eran pescadores, si se movían más o menos, qué tipo de dietas tenían y que tipos de útiles empleaban estando en la costa”.

Por una parte tienen interés a nivel del ecosistema y por otra parte desde el punto de vista geológico también resulta muy interesante ya que permite a los expertos saber exactamente cuándo se desarrolló la actividad de esta población .

“Nosotros ahora estamos viviendo un interglacial, tenemos un nivel del mar que aunque para nosotros nos parece normal, tenemos un nivel del mar alto. Pero durante los periodos glaciares, en dónde había temperaturas más frías, el agua se concentra en el continente en forma de glaciares y de hielo y, por lo tanto, el nivel del mar desciende, por lo tanto puede llegar a descender unos 100 o 120 metros por debajo del nivel actual. Entonces, el hecho de que encontremos un yacimiento en la costa en cotas actuales, en alturas como las nuestras, quiere decir que el yacimiento se formó cuando el nivel del mar estaba alto. Esto ya nos da una pista que era un periodo cálido y sobre la cronología”.

“Por el tipo de industria lítica que hay pensamos que podría tener menos de 300.000 años que es un poco cuando empieza a gestarse el Homo Sapiens. Como sabemos que tienen que encajar en alguno de esos picos del nivel del mar alto… pues sabemos que están entre 350 y 300.000 años, entre 200 y 250, o entre 70 y 130.000 años... Nosotros nos parece que tienen una mezcla de estilos de características que lo pueden aproximar a eso entre 200.000 y 100.000 años probablemente”

El periodo cronológico en el que se ubica este yacimiento corresponde al momento de gestación del Homo Sapiens en el continente africano.

De hecho los yacimientos costeros de ese momentos son muy escasos en el este de África. Los nuevos hallazgos de Kilwa ofrecen a los investigadores la posibilidad de indagar en el aprovechamiento de los recursos litorales en un momento en el que se empiezan a configurar las nuevas adaptaciones económicas y ambientales que florecerán en el Pleistoceno Superior.

El proyecto va a permitir sacar conclusiones sobre las transformaciones culturales vinculadas al desarrollo del comportamiento moderno propio de nuestra especie.

La casualidad hizo que el investigador Luis de Luque topara con ese yacimiento que se encuentra en una zona remota del sur de Tanzania, un hallazgo poco frecuente. Nos cuenta el porqué.

Los dos investigadores del proyecto conocen muy bien la zona… Hace años que tienen las suertes, cómo ellos dicen, de trabajar rodeados de paisajes espectaculares… como el de Kilwa...

Una aventura como es la de convivir con la fauna peligrosa de la zona… hablamos por ejemplo, de serpientes...

Este año el equipo va a realizar una prospección intensiva en la zona de Kilwa con la intención de recoger y estudiar los materiales descubiertos.

El proyecto, de gran interés científico, va a permitir comprender los fenómenos culturales y adaptativos que llevaron al surgimiento del Homo Sapiens y que fueron la clave de su posterior, y excepcional, colonización del planeta.

Como siempre decimos… a fin de cuentas, conocer nuestro pasado es conocernos mejor en el presente.

NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

jueves, 8 de julio de 2021

FUNDACIÓN PALARQ. Los yacimientos del Pleistoceno en Kilwa, Tanzania

Hola amigos: A VEULO DE UN QUINDE EL BLOG., en la costa de Tanzania, en África, se han descubierto unos yacimientos arqueológicos de la existencia humana del Homo Sapiens, el lugar se ha denominado: Yacimientos de Kilwa, que según las investigaciones asegura la presencia humana desde hace  200,000 años, la investigación a cargo de la Universidad de Valladolid....

Un equipo arqueológico de la Universidad de Valladolid investiga la ocupación humana de la costa de Tanzania hace 200.000 años.








Foto: Universidad de Valladolid.

Kilwa es un tranquilo pueblecito pesquero situado en la costa swahili del este de África. Hasta ahora, su mayor interés arqueológico ha radicado en las espléndidas ruinas de un antiguo sultanato que, emergido durante el siglo XIV, se independizó tanto de persas y árabes como de las poderosas familias de Zanzíbar a las que surtía de oro, pieles y, sobre todo, de esclavos. Mucho más antiguo allí es otro célebre yacimiento paleontológico que se localiza varios kilómetros hacia el interior, Tendaguru. Sus fósiles de dinosaurios abarrotan los sótanos del Museo de Historia Natural de Berlín desde hace más de cien años, cuando Tanzania constituía la colonia alemana de África Oriental.

UN DESCUBRIMIENTO SORPRENDENTE

Un día, el prehistoriador Fernando Diez Martín, de la Universidad de Valladolid, y el geoarqueólogo Luis de Luque, gran conocedor de la región, se hallaban de excursión por una zona de manglares, hasta hace poco tiempo poblados de hipopótamos, cocodrilos y elefantes (especies ahora en franco declive), además de otros extraños habitantes de sus cálidas aguas, como el dugongo y el celacanto que, de cuando en cuando, sorprenden con su presencia a los pescadores locales, con el objetivo de fotografiar a la exótica fauna local cuando hicieron un descubrimiento casual y de gran trascendencia: los yacimientos pleistocénicos de Kilwa.


LA EMBARCACIÓN DE LOS INVESTIGADORES AMARRADA JUNTO A UNO DE LOS SUAVES RELIEVES EROSIONADOS QUE RODEAN LOS MANGLARES.

Foto: Universidad de Valladolid.

Una excursión fotográfica por los manglares de Kilwa propició el descubrimiento casual de los yacimientos pleistocénicos de la región.

Esta excursión fotográfica acercó finalmente a los exploradores a uno de los suaves relieves que rodean los manglares, donde amarraron su embarcación. Las rocas, libres de toda vegetación, parecían sedimentarias. Aquel primer diagnóstico geológico no despertó en ellos un particular interés, sin embargo, al rodear el resalte de un relieve, siguiendo con entusiasmo las huellas de unos hipopótamos, los investigadores pudieron apreciar los característicos pináculos de tierra que suele dejar la erosión producida por el agua, rodeando a docenas de cantos y fragmentos de piedra. Entre ellos, elaborados en distintas materias primas, había lascas retocadas, núcleos discoides y levallois, puntas y pequeños bifaces (herramientas de sílex que se utilizaban para cortar, raspar y perforar otros materiales). Estos restos arqueológicos se mezclaban con abundantes caracolas del género Terebralia, unos moluscos típicos de aquellas marismas. Pocos metros más allá, en un emplazamiento más elevado del escarpe, se acumulaban fragmentos de cerámica recién extraídos del perfil por la meteorización.


EN LA IMAGEN, PEQUEÑO BIFAZ HALLADO EN EL YACIMIENTO.

Foto: Universidad de Valladolid.

UNA INDUSTRIA DE HACE 200.000 AÑOS

El aspecto de aquella industria lítica era indudablemente paleolítico, característico de la Edad de la Piedra Media (Middle Stone Age, MSA por sus siglas en inglés) africana, muy probablemente de su etapa inicial, en torno a hace 200.000 años. Una muestra de estos restos se entregó a la autoridad de patrimonio local, como es preceptivo en estos casos. En sucesivas jornadas los hallazgos casuales continuaron produciéndose, dando cuenta del gran potencial arqueológico de la zona y de su capacidad para contribuir a llenar una parte considerable del vacío informativo que aún existe sobre la arqueología del Pleistoceno Medio y Superior africano.

El aspecto de aquella industria lítica era indudablemente paleolítico, característico de la Edad de la Piedra Media africana, muy probablemente de su etapa inicial, en torno a hace 200.000 años.

Pero ¿qué hace que los yacimientos de Kilwa tengan un interés tan excepcional? El período en el que se enmarcan constituye un momento primordial, relativamente mal documentado, de la génesis de nuestra propia especie, Homo sapiens. Este crucial episodio de nuestra evolución es testigo del florecimiento de una diversidad anatómica y cultural tan vigorosa y desconcertante que aún es preciso profundizar mucho más en lo que sabemos acerca del mismo. En particular, los yacimientos costeros de ese momento son muy escasos en el este de África, de modo que, desde los enclaves kársticos sudafricanos hasta Eritrea, no se encuentra nada parecido. Los nuevos hallazgos de Kilwa ofrecen a los investigadores la posibilidad de indagar en el aprovechamiento de los recursos litorales en un momento en el que se empiezan a configurar las nuevas adaptaciones económicas y ambientales que florecerán en el Pleistoceno Superior. El inicio de la MSA y su evolución, por tanto, ofrecen una valiosa información, quizás única en este entorno costero, sobre las transformaciones culturales vinculadas al desarrollo del comportamiento moderno propio de nuestra especie.


UNA LASCA DE CUARZO EXPUESTA EN UN PINÁCULO DE SEDIMENTO.

Foto: Universidad de Valladolid.

UNA REGIÓN CON UN ENORME POTENCIAL

De este modo, el primer paso del proyecto de la Universidad de Valladolid es evaluar el potencial de la región. Al tratarse de un área completamente inédita, el equipo realizará una prospección intensiva del frente de erosión de los depósitos asociados a estos antiguos deltas, así como de varias cavidades kársticas cercanas, tratando de abarcar una secuencia temporal lo más completa posible y registrando, analizando y datando (principalmente mediante OSL, datación por luminiscencia ópticamente estimulada) los yacimientos encontrados. Esto requerirá el transporte en barca y el establecimiento de un campamento móvil a lo largo de los veinte kilómetros de línea de costa que se pretende abarcar.


ABUNDANTES CANTOS Y FRAGMENTOS DE PIEDRA EROSIONADOS DE LOS SEDIMENTOS PLEISTOCÉNICOS.

Foto: Universidad de Valladolid.

Al tratarse de un área completamente inédita, el equipo realizará una prospección intensiva del frente de erosión de los depósitos asociados a estos antiguos deltas, así como en varias cavidades kársticas cercanas.

La metodología de trabajo consistirá en la localización cartográfica, y la recogida y estudio de los materiales descubiertos con el fin de evaluar las características, evolución y potencial de la secuencia MSA local. Las preguntas que se plantearán al registro arqueológico abarcarán distintos ámbitos y también se llevarán a cabo sondeos arqueológicos en los puntos de mayor interés y, por supuesto, se realizará una minuciosa recopilación de información geológica y paleoambiental. Las expectativas de este proyecto son enormes, en consonancia con el gran interés científico que presentan este tipo de yacimientos para nuestra comprensión de los fenómenos culturales y adaptativos que llevaron al surgimiento del Homo sapiens y que, en última instancia, fueron la clave de su posterior, y excepcional, colonización del planeta.

para saber más

Sela, la hermana pequeña de Petra

Sela, la hermana pequeña de Petra

Leer artículo




Para más información sobre proyectos de arqueología y paleontología humana visita la web de la Fundación Palarq.


NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

viernes, 7 de junio de 2019

ARQUEOLOGÍA : EXPEDICIONES.- NATIONAL GEOGRAPHIC .- Kilwa, la edad de oro de los sultanes swahili

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la costa oriental de África, durante los siglos IX hasta XVIII, se vieron influenciadas, incluso con la fundación de ciudades y puertos por expedicionarios del Islam, justamente algo parecido sucedió con la Ciudad de Kilwa, que fundada en una isla que hoy pertenece a Tanzania, por una dinastía de sultanes que vinieron desde  un sultanato islámico cuyos gobernantes provenían de la ciudad persa de Shiraz.
NATIONAL GEOGRAPHIC .- narra : "Durante la Edad Media, la costa oriental de África quedó en gran medida integrada en el área de influencia de la civilización islámica. Mercaderes árabes establecieron rutas comerciales muy activas y fundaron ciudades portuarias que alcanzaron gran prosperidad. Una de ellas fue Kilwa, construida en una isla perteneciente a la actual Tanzania. Cuando el viajero árabe Ibn Battuta la visitó en 1331, la describió como una ciudad "muy bella y bien construida", una de las más hermosas del mundo. El enclave estaba gobernado por una dinastía de sultanes que extendieron su poder por un amplio territorio costero...."

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/kilwa-edad-oro-sultanes-swahili_13844

En una isla perteneciente a Tanzania prosperó, hasta el siglo XVI, una ciudad gobernada por una dinastía de poderosos sultanes



El palacio del sultán
Vista aérea de las ruinas del palacio Husuni Kubwa, en Kilwa. Este edificio, datado en el siglo XIV, era la residencia del sultán y constaba de más de cien habitaciones. 
FOTO: Alamy / ACI

Sala de oración
Iniciada en el siglo XI, la de Kilwa es una de las mezquitas más antiguas de toda el África oriental.
FOTO: Nigel Pavitt / Alamy / ACI

Un palacio asomado al Índico
En 1962, el arqueólogo Neville Chittick excavó las ruinas del palacio de Husuni Kubwa, en Kilwa, y localizó los apartamentos del sultán, las zonas domésticas, una mezquita y un estanque o piscina de forma octogonal. El gran patio se interpreta hoy en día como un caravasar: un espacio al que llegaban mercancías que se almacenaban en las habitaciones circundantes, antes de embarcar en el puerto hacia su destino final. Imagen en 3D del palacio.
FOTO: Tournez s'il vous Plaît Productions - 2018

Entre murallas
El cronista portugués Gaspar Correa hablaba en el siglo XVI de una gran ciudad rodeada por murallas en cuyo interior vivían 12.000 personas, cifra probablemente exagerada. Abajo, grabado que recrea la ciudad de Kilwa (Quiloa) con sus edificios monumentales hacia el año 1590. 
FOTO: Alamy / ACI

Cerámica en las paredes
En los muros, a veces se insertaban cuencos de cerámica y porcelana china como elementos decorativos. En la imagen, fragmento de cerámica pintada. Kilwa.
FOTO: Alamy / ACI

Moneda de Kilwa
Moneda acuñada por el sultán Suleiman Ibn al-Hassan. Museo Británico, Londres.
FOTO: Scala, Firenze
María José Noain

Kilwa, la edad de oro de los sultanes swahili

Durante la Edad Media, la costa oriental de África quedó en gran medida integrada en el área de influencia de la civilización islámica. Mercaderes árabes establecieron rutas comerciales muy activas y fundaron ciudades portuarias que alcanzaron gran prosperidad. Una de ellas fue Kilwa, construida en una isla perteneciente a la actual Tanzania. Cuando el viajero árabe Ibn Battuta la visitó en 1331, la describió como una ciudad "muy bella y bien construida", una de las más hermosas del mundo. El enclave estaba gobernado por una dinastía de sultanes que extendieron su poder por un amplio territorio costero.
Ibn Batuta describió Kilwa en 1331 como una ciudad "muy bella y bien construida"
Poco más de 150 años después, fueron los portugueses quienes llegaron. En 1502, en su segundo viaje, Vasco de Gama recaló en la ciudad, a la que bautizó como Quiloa. Para entonces, ésta se había transformado en una importante urbe con monumentos en piedra, un floreciente comercio y una sociedad cultivada que asombró a los expedicionarios europeos.

Llegan los portugueses

Después de derrocar el sultanato independiente de Kilwa, los portugueses permanecieron en el lugar hasta 1513, momento en el que se asentaron en Malindi y Mombasa. El recuerdo de su presencia en Kilwa todavía es visible en la construcción de la Gereza, un fuerte militar situado a orillas del mar, que controlaba el acceso a la ciudad. De aquella primitiva construcción, datada en 1505, sólo se conserva una torre baluarte. El aspecto actual del fuerte proviene de la reconstrucción llevada a cabo hacia 1800 por los sultanes de Omán, que entonces dominaban la isla.
La ocupación portuguesa y el traslado de la capitalidad comercial a Mombasa sumieron a Kilwa en una larga decadencia de la que sólo se recuperó a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, sobre todo gracias al tráfico de esclavos. Fue entonces cuando arribaron los primeros exploradores europeos, entre ellos Richard Burton, que la visitó en 1859. Poco a poco la ciudad fue despoblándose hasta que sus habitantes se trasladaron a Kilwa Kivinje, un asentamiento costero fundado en el siglo XIX que sustituyó a Kilwa Kisiwani o la Kilwa de la Isla. Ambas forman, junto con Kilwa Masoko –la Kilwa del mercado–, este conjunto monumental declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1981.

Primeras excavaciones

Las excavaciones arqueológicas en Kilwa comenzaron en la década de 1960, de la mano del arqueólogo británico Neville Chittick. Conservador de Antigüedades de la colonia británica de Tanganika desde 1957, cuatro años más tarde, justo cuando Tanganika alcanzó su independencia (tras su unión con Zanzíbar en 1964 pasó a llamarse Tanzania), fue nombrado director del Instituto Británico del África Oriental, cargo en el que permaneció hasta 1983. Chittick fue fundador y editor de la revista Azania, una de las grandes referencias en investigación arqueológica africana. Su campo de estudio era el África Oriental y el comercio marítimo en dicho territorio antes de la llegada de los portugueses.
Kilwa alcanzó su esplendor en los siglos XIV y XV, gracias al comercio a través del Índico
Ese comercio fue clave en la formación de la cultura swahili, que se extiende sobre la costa africana del Índico y toma su nombre de la lengua hablada en aquel territorio; de ahí el interés por investigar el asentamiento de Kilwa. Los restos más antiguos que Chittick localizó en Kilwa datan del siglo IX, momento en el que, según la Crónica de Kilwa –un texto compilado en el siglo XVI–, la ciudad quedó bajo el control de un sultanato islámico cuyos gobernantes provenían de la ciudad persa de Shiraz. Bajo estos sultanes, Kilwa alcanzó su esplendor durante los siglos XIV y XV, enriqueciéndose gracias al comercio a través del océano Índico. De su puerto partían los dhows –un tipo de embarcación característica de la costa oriental africana– que, impulsados por los vientos monzones, alcanzaban la India y China. El comercio se basaba en la redistribución y exportación de materias primas como grano, madera, marfil o cristal de roca, aunque el producto más demandado fue el oro. Procedente de Zimbabue, era comercializado a través de Kilwa para satisfacer la demanda de Oriente y Europa, principalmente con el fin de acuñar moneda.
Fue entonces cuando la ciudad adquirió un aspecto monumental. Se hicieron muchas construcciones en piedra coralina, la cual se obtenía en los arrecifes de coral costeros durante la marea baja. De aspecto irregular, esta piedra se trabajaba, cuando todavía estaba mojada y blanda, en mampuestos que se cementaban con un mortero de cal obtenido de las mismas piedras. El interior de las paredes se alisaba y enyesaba, insertando en ocasiones cuencos de cerámica vidriada y porcelana china como elementos decorativos, que quedaban incrustados cuando el yeso fraguaba. Hoy son un buen indicador cronológico para datar las construcciones.

Mezquita y palacio

Chittick estudió los monumentos más emblemáticos de la isla. De la Kilwa medieval se conservan algunos de sus más significados edificios, construidos en los siglos XIV y XV. El origen de la Gran Mezquita data sin embargo del siglo XI, época de Ali bin al-Hasan, primer sultán de la ciudad según la Crónica de Kilwa. Su aspecto actual es fruto de la ampliación de comienzos del siglo XIV, cuando su superficie se multiplicó por cuatro al añadírsele una nueva ala mediante una sucesión de bóvedas de medio cañón y cúpulas.
El aspecto actual de la Gran Mezquita de Kilwa es fruto de la ampliación que tuvo lugar a principios del siglo XIV
El palacio de Husuni Kubwa, aunque sólo fue ocupado brevemente desde finales del siglo XIII hasta comienzos del XIV, es el complejo palacial más importante del mundo swahili, tanto por su tamaño como por el esplendor de su arquitectura. Algunos estudios han detectado en sus líneas una influencia islámica, y particularmente del Iraq abasí, que el arquitecto pudo conocer personalmente.
Cuando los exploradores del siglo XIX redescubrieron la ciudad de Kilwa llegaron a la conclusión de que su monumentalidad sólo podía explicarse recurriendo a un origen foráneo de sus habitantes. Según ellos, las poblaciones del África subsahariana no habrían sido capaces de erigir una ciudad tan bella y sostener un comercio tan complejo. Sin embargo, las investigaciones arqueológicas han llegado a la conclusión de que lo que hoy se denomina cultura swahili se formó a partir de los pueblos autóctonos africanos que fueron acogiendo las múltiples influencias culturales provenientes del Índico y se convirtieron al Islam. Nada impide, pues, considerar la arquitectura monumental de Kilwa como una genuina creación africana.

Para saber más

Kilwa. José Carlos Peña. Entrelíneas, Fuenlabrada, 2015.

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