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miércoles, 27 de marzo de 2019

JULIO VERNE : NATIONAL GEOGRAPHIC .- PARÍS .- LIBROS .- EXPEDICIONES .- Julio Verne, el escritor visionario

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, ha elaborado un amplio reportajes sobre la vida de Julio Verne, que gracias a muchas de sus obras como Ciencia Ficción, se adelantaron a la fecha y constituyeron el avance de la tecnología. El autor francés reflejó en sus popularísimas novelas de aventuras las dos grandes aspiraciones del siglo XIX: la exploración del mundo y el progreso tecnológico.
National geograhic., narra ; "En sus años de educación secundaria, en los que ganó un premio de geografía, prendió su afición a coleccionar revistas científicas. También devoró libros de aventuras, desde Robinson Crusoe a Ivanhoe, y dedicó poemas a su primer amor, mademoiselle Caroline. El rechazo de la joven, comprometida con un vizconde, frenó su vena artística y, desilusionado, aceptó el consejo paterno de ir a estudiar Derecho a París. Ese viaje lo realizó en dos medios de transporte que le fascinaron y adoptó para sus novelas: el piróscafo, o barco de vapor, y el ferrocarril.
Fue así como Julio Verne llegó en 1847 a una ciudad en vísperas de la revolución liberal que derrocó al rey Luis Felipe, en cuyo lugar se proclamó una república democrática. No obstante la agitación política, Verne se limitó a frecuentar a la bohemia del Barrio Latino que, en pleno romanticismo, admiraba a Balzac, Víctor Hugo y Musset. Por esta vía se introdujo en la tertulia literaria del salón de madame Barrère, donde entró en contacto con Alexandre Dumas hijo, que lo aconsejó. A raíz de este apoyo, escribió obras teatrales, relatos cortos y libretos de ópera, y renunció a ejercer como jurista, en contra del criterio paterno...."

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/julio-verne-escritor-visionario_13488 
El autor francés reflejó en sus popularísimas novelas de aventuras las dos grandes aspiraciones del siglo XIX: la exploración del mundo y el progreso tecnológico

Julio Verne, Ciencia y ficción
Julio Verne encontró, a través de sus Viajes Extraordinarios, la manera de combinar el entretenimiento con la difusión de los conocimientos de su época. Lector obsesivo de revistas científicas y geográficas, él sostenía que cada dato contenido en sus obras «ha sido examinado al detalle y es rigurosamente exacto». En la imagen, aparece en una foto de 1880 coloreada.
FOTO: AKG / Album

Máquinas increibles
En sus obras, Verne imaginó ingenios que se anticiparon a su tiempo, como el submarino, los viajes espaciales o las máquinas voladoras. Entre los diferentes aparatos que poblaron sus obras, se encuentra El Espanto, aparecido en la novela El dueño del mundo, que viajaba por tierra, mar y aire. Sobre estas líneas aparece volando con las alas desplegadas.
FOTO: Leemage / Prisma Archivo

Amistades culturales y bohemias
Julio Verne llegó a París en 1847. Allí frecuentó a la bohemia del Barrio Latino y los círculos literarios, donde conoció, entre otros, a Alexandre Dumas hijo. También entabló amistad con Nadar (en la imagen), pionero de la fotografía aérea, que contagió a Verne la pasión por el vuelo aerostático.
FOTO: Atelier de Nadar / RMN-Grand Palais

Primeras fotografías aéreas de París
En 1862, Georges Nadar hizo los primeros retratos de París desde un globo. La imagen de arriba corresponde a una de esas estampas y fue realizada, probablemente hacia 1868, pese a que la fecha que aparece en ella es 1858.
FOTO: Bridgeman / ACI

Ediciones de lujo
El editor de Julio Verne cuidaba con mimo la estética de los Viajes Extraordinarios para adaptarla a los gustos del público. Así surgió la idea de las portadas diseñadas mediante la técnica del cartonaje, encuadernando los libros con una cubierta de cartón forrada de tela ricamente decorada. La imagen pertenece a una portada original de la novela Víctor Sevardac (1877).
FOTO: Leemage / Prisma Archivo

El retiro tranquilo
A inicios de la década de 1880, el escritor se instaló en Amiens, buscando la tranquilidad para escribir al ritmo frenético de dos libros anuales. Verne se integró plenamente en la vida social de la ciudad, de la que llegó a ser concejal de Educación, Museos y Fiestas. Entre sus logros se cuenta la construcción de un circo, en la imagen, donde entre otros espectáculos, se representaban adaptaciones de sus obras.
FOTO: Alamy / ACI

La Casa de la Torre de Amiens
Los últimos 18 años de su vida, Julio Verne los pasó en la llamada Casa de la Torre, en Amiens. Su arquitectura de hierro y cristal es similar a la de las exposiciones universales de finales del siglo XIX. En la imagen la fachada de la entrada, que se hacía a través de un jardín de invierno donde recibía a sus visitantes. Hoy la mansión se ha convertido en un museo dedicado al autor.
FOTO: Alamy / ACI

Adaptaciones teatrales
Muchos de los Viajes Extraordinarios de Julio Verne fueron adaptados al teatro con gran éxito y reportaron beneficios extraordinarios al autor. La caricatura aparecida en el semanario L'Eclipse en 1874 se hace eco del estreno de la adaptación teatral de La vuelta al mundo en 80 días.
FOTO: Bridgeman / ACI

Revolución tecnológica
Julio Verne era un lector compulsivo de revistas científicas y estaba al tanto de las últimas innovaciones tecnológicas, que aparecían en sus obras. Por ejemplo, el telégrafo, que conectó el mundo en tiempo real, era muy usado por Phileas Fogg para dar cuenta de sus avances en La vuelta al mundo en 80 días. En la imagen, una réplica del telégrafo sin hilos de Marconi.
FOTO: Bridgeman / ACI

Lugares lejanos y exóticos
A través de los libros de Verne, los lectores europeos se trasladaban a lugares lejanos y exóticos del resto de continentes. En la imagen, el templo de Kali en Calcuta, ciudad a la que llegó Phileas Fogg en La vuelta al mundo en 80 días tras atravesar la India desde Bombay.
FOTO: John Warburton-Lee / Alamy / ACI

El lado oscuro del escritor
En la última etapa de su vida, las obras de Julio Verne transmitieron su pesimismo respecto al mal uso que la humanidad podía hacer de los avances tecnológicos. Sobre estas líneas, una portada moderna de Los 500 millones de la Begún (1879), en la que advertía del peligro de poner la tecnología al servicio del imperialismo imperante en la época. En esta obra, el escritor avanzó el uso del gas tóxico y los misiles aéreos, armas utilizadas 35 años después en el gran conflicto nacionalista que fue la Primera Guerra Mundial.
FOTO: Rue des Archives / Album

 
Un hombre poco viajero
Al contrario que los personajes de sus libros, Julio Verne apenas salió de Francia. Recorrió la costa atlántica y mediterránea con alguno de sus tres barcos y sus viajes pueden contarse con los dedos de una mano: visitó Escocia, Inglaterra y Escandinavia, e hizo un crucero a Nueva York, donde visitó las cataratas del Niágara (sobre estas líneas en un óleo del siglo XIX) que lo impresionaron. Años más tarde afirmaba no poder "hablar de ello sin emoción".
FOTO: Bridgeman / ACI
Pedro García Martín

Julio Verne, el escritor visionario

Julio Verne fue uno de los autores más prolíficos y leídos de la historia. La fórmula de su éxito se debió a la combinación de dos elementos que apasionaban a la sociedad europea de finales del siglo XIX y principios del XX: las aventuras de los exploradores que se adentraban en territorios desconocidos hasta entonces –como los polos, el África tropical o las profundidades submarinas–, y los avances científicos y tecnológicos que plasmaba en sus obras. Esto último le otorgó un aura de escritor visionario, al ir un paso por delante de la realidad de su época (máquinas voladoras, submarinos, viajes espaciales...), aunque él siempre defendió que sus predicciones estaban basadas en la aplicación lógica de la tecnología existente en la época.
Jules Verne nació en el seno de una familia burguesa de Nantes el 8 de febrero de 1828. Su padre, Pierre Verne, era notario y descendiente de todo un linaje de abogados. Su madre, Sophie Allotte, pertenecía a una casta de militares. La casa de la familia se encontraba en un exclusivo barrio de la ciudad del Loira, donde la mayoría de las lujosas mansiones eran propiedad de armadores de barcos que, enriquecidos por el "oro negro" de la trata de esclavos, vivieron su época de esplendor en el siglo XVIII.
No en balde el puerto fue escala de los buques negreros que se dirigían a Estados Unidos. Todavía hoy puede verse la decoración favorita de esos tratantes: mascarones esculpidos en sus fachadas, cuyas caras representaban seres mitológicos, indios, negros e incluso a familiares de los comerciantes. El novelista saldó esta mancha cívica de su ciudad natal en Un capitán de quince años, donde condenó "el abominable tráfico de cargamento de ébano".

Un espíritu viajero y aventurero

Las biografías de Julio Verne cuentan una anécdota, probablemente apócrifa, sobre su precocidad aventurera. Dicen que a los once años se escapó de casa para enrolarse como grumete en el mercante Coralie y que su padre le bajó del barco cuando éste iba a zarpar rumbo a la India. Pero lo que en verdad despertó la pasión literaria de Verne fueron las historias que le contaba su maestra de escuela, esposa de marino, así como la vista del muelle desde su ventana. Aquel bosque de mástiles, las banderas de colores y el trajín de la carga y descarga le hicieron soñar con echarse a la mar inexplorada.
Julio Verne era descendiente de un linaje de abogados de Nantes, ciudad enriquecida gracias al comercio de esclavos
En sus años de educación secundaria, en los que ganó un premio de geografía, prendió su afición a coleccionar revistas científicas. También devoró libros de aventuras, desde Robinson Crusoe a Ivanhoe, y dedicó poemas a su primer amor, mademoiselle Caroline. El rechazo de la joven, comprometida con un vizconde, frenó su vena artística y, desilusionado, aceptó el consejo paterno de ir a estudiar Derecho a París. Ese viaje lo realizó en dos medios de transporte que le fascinaron y adoptó para sus novelas: el piróscafo, o barco de vapor, y el ferrocarril.
Fue así como Julio Verne llegó en 1847 a una ciudad en vísperas de la revolución liberal que derrocó al rey Luis Felipe, en cuyo lugar se proclamó una república democrática. No obstante la agitación política, Verne se limitó a frecuentar a la bohemia del Barrio Latino que, en pleno romanticismo, admiraba a Balzac, Víctor Hugo y Musset. Por esta vía se introdujo en la tertulia literaria del salón de madame Barrère, donde entró en contacto con Alexandre Dumas hijo, que lo aconsejó. A raíz de este apoyo, escribió obras teatrales, relatos cortos y libretos de ópera, y renunció a ejercer como jurista, en contra del criterio paterno.
También entabló amistad con Nadar en el Club de Prensa Científica. Este fotógrafo aeronauta –que en 1862 haría los primeros retratos de la Ciudad de la Luz desde un globo– contagió a Verne la pasión por el vuelo aerostático. Fueron años de hambre, lo que le provocó trastornos digestivos crónicos, pero también de frenesí lector. Lo mismo leía sobre matemáticas y astronomía que descubría La incomparable aventura de un tal Hans Pfaall, de Edgar Allan Poe, sobre un viaje a la Luna en globo. Tras un empleo como secretario del Teatro Lírico, trabajó como agente de Bolsa, hasta que a los 24 años entró en la redacción de la revista literaria El museo de las familias para ocuparse de su sección científica.
El joven Verne frecuentó los ambientes literarios de París, donde conoció a Balzac y Víctor Hugo y entabló amistad con Alexandre Dumas hijo
Más tarde conoció a Honorine Deviane, una viuda de Amiens que tenía dos hijas, con la que se casó en 1857. El matrimonio no le proporcionó la estabilidad que esperaba. Más bien sintió que le encarcelaba, por lo que viajó a Escocia, Noruega y Dinamarca huyendo de la monotonía del hogar. La pareja tuvo un hijo, Michel, que resultó un quebradero de cabeza, pues, aunque llegó a ser un escritor aceptable, no dejó de dar disgustos a sus padres y los escandalizó por sus amoríos con actrices y por tener un hijo ilegítimo.

Escritor encuentra editor

En 1862 se produjo un encuentro decisivo. Julio Verne entregó al editor Pierre-Jules Hetzel un manuscrito que combinaba la literatura con la divulgación científica. Se trataba de Cinco semanas en globo, trasunto de los vuelos de su amigo Nadar, que se convirtió en un éxito de ventas sin precedentes. El propio Verne lo habría descrito con estas palabras: "Acabo de escribir una novela con una forma nueva, una idea propia. Si tiene éxito, constituirá, estoy seguro, un filón abierto". Hetzel lo vio de la misma manera. Cuando el escritor le llevó un manuscrito futurista, titulado París en el siglo XX, el editor lo rechazó por parecerle pesimista y muy técnico. "Daría la impresión de que el globo fue una feliz casualidad", le dijo, y conminó a Verne a volver al estilo original.
El astuto Hetzel le ofreció un contrato suculento, pero que en su letra pequeña camuflaba unas condiciones leoninas. Verne se comprometía a escribir dos novelas al año para la casa editorial durante los siguientes veinte años a cambio de 20.000 francos anuales por derechos de autor. Una suma elevada, pero que condenó al autor a una producción literaria a destajo durante el resto de su vida.
Su editor le ofreció un contrato envenenado que le obligó a escribir os novelas al año a cambio de 20.000 francos
En busca de la tranquilidad para escribir al ritmo frenético que le imponía el contrato con Hetzel, el autor se instaló en Amiens, lejos del "ruido insoportable" y la "agitación estéril" de París. En la quietud de su despacho escribía desde las cinco de la madrugada hasta las once de la mañana. Su casa estaba cerca de la estación, lo que le permitía viajar tanto a la capital como al puerto de Le Crotoy, donde amarraba su barco (llegó a tener tres, de nombre Saint Michel) para salir a navegar, su gran pasión. Verne se integró plenamente en la vida social de la ciudad, de la que fue concejal de Educación, Museos y Fiestas. Entre sus logros se cuenta la construcción de un circo, encargado al arquitecto Émile Ricquier, alumno de Eiffel. Esta afición circense la reflejó en la novela César Cascabel (1890), que muestra el periplo de una familia de saltimbanquis que viaja en carreta a través del Oeste de Estados Unidos y de Siberia para regresar a Francia, atravesando durante el trayecto paisajes vírgenes y desiertos de hielo.
En la calma de Amiens, Verne concibió la mayoría de las obras agrupadas bajo el nombre de Viajes extraordinarios. El autor escribió estas famosas novelas de aventuras hasta el año de su muerte, en 1905. En el prólogo a Las aventuras del capitán Hatteras (1864-1865), Hetzel proclamó que el objetivo de la colección consistía en "resumir todos los conocimientos geográficos, geológicos, físicos y astronómicos acumulados por la ciencia moderna y rehacer, bajo la atractiva forma que le es propia, la historia del universo".

Viajes extraordinarios y progreso

Los primeros títulos, de pequeño formato, se publicaron por entregas en el Magasin d’Education et de Récréation. Pero Hetzel pronto se percató de que también tenían buena salida comercial en un tamaño mayor y con una cubierta ilustrada. Así surgió la idea de las famosas portadas de los Viajes extraordinarios, diseñadas mediante la técnica del cartonaje, que consistía en encuadernar los libros con una cubierta de cartón forrada de tela ricamente decorada. La popularidad que alcanzaron las novelas de Verne llevó al editor a mimar la estética de los libros y renovarla según los gustos del público.
Los Viajes Extraordinarios tenían como objetivo resumir los conocimientos "acumulados por la ciencia moderna" y darlos a conocer de una forma "atractiva"
Esas entregas iniciales de los Viajes extraordinarios son un canto a la felicidad que el progreso traería para el hombre. El medio para alcanzar este logro social sería la ciencia y su divulgación a través de las novelas. Ahora bien, el escritor mezclaba en ellas las lecturas románticas de su juventud con ideas del socialismo utópico y del positivismo basado en la razón. Las historias de Verne aparecieron en un momento de optimismo colectivo, propiciado por la Revolución Industrial en Francia y la estabilidad política del régimen de Napoleón III. De ahí que los protagonistas de estos viajes sean exploradores de buen talante y las máquinas mejoren la vida de los hombres.
En Cinco semanas en globo, el sabio inglés Samuel Fergusson, en compañía de un criado y un amigo, recorre el continente africano a bordo de un globo hinchado con hidrógeno. En Veinte mil leguas de viaje submarino (1869), el biólogo francés Pierre Aronnax, embarcado en el buque Abraham Lincoln, es arrojado al mar y va a parar al submarino Nautilus del legendario capitán Nemo. Viaje al centro de la tierra (1864) narra la expedición de un profesor de mineralogía, el doctor alemán Otto Lidenbrock, hasta el núcleo del planeta desde un volcán en Islandia. Y en La isla misteriosa (1874), los tripulantes de un globo caen en una isla bajo la que se esconde el reino acuático del capitán Nemo.
Con el paso del tiempo, sin embargo, los libros de Verne se vuelven más pesimistas. A finales de siglo, las potencias europeas rivalizaban por la expansión de sus respectivos imperios coloniales, y la ciencia y la tecnología se ponían al servicio de la industria y el capital. Verne sintió flaquear su fe en el progreso y desplazó a sus personajes desde los descubrimientos geográficos hasta mundos más reconocibles. Tal es el caso de la novela El rayo verde (1882), en la que un impulso romántico lleva a los protagonistas hasta las costas de Escocia para contemplar este fenómeno atmosférico. O El castillo de los Cárpatos (1892), novela de ecos góticos y vampíricos ambientada en Transilvania. En el prólogo a esta última, Julio Verne se lamenta de que al final del "pragmático siglo XIX" ya no hay nadie que invente leyendas, ni siquiera en los países más mágicos.

El padre de la ciencia ficción

La Europa de Julio Verne vivió una revolución industrial. Las fábricas, la tecnología, la máquina de vapor, el telégrafo y las comunicaciones transformaron el mundo y lo empequeñecieron: la apertura del canal de Suez, el ferrocarril del Pacífico en Estados Unidos o el Transiberiano en Asia acortaron las distancias. Los nuevos medios de comunicación de masas dieron noticias puntuales de estos progresos. Éste era el caldo de cultivo idóneo para que el escritor francés vaticinase avances tecnológicos del siglo XX. De este modo, junto con H. G. Wells, Verne se erigió en uno de los padres de la ciencia ficción. Ahora bien, esta adoración por la ciencia del futuro no fue premeditada y se debía a su afán divulgador: "Yo simplemente he hecho ficción de aquello que posteriormente se convertiría en un hecho, y mi objetivo no era profetizar, sino difundir el conocimiento de la geografía entre la juventud", afirmó en una entrevista de 1902.
Verne vaticinó avances que lo han convertido a ojos de muchos en uno de los padres de la ciencia ficción junto a H.G. Wells
Los inventos que imaginó Verne se anticiparon a su tiempo. Unos se cumplieron: el submarino, los cohetes a la Luna, las capitales superpobladas, el teléfono, las guerras bacteriológicas y las videoconferencias. Otros no cuajaron: los periódicos hablados, los tubos neumáticos a través de los mares y los transformadores solares que uniforman las estaciones. Pero todos fueron impulsados por una imaginación prodigiosa y una fe ciega en el progreso: "Mi lema ha sido siempre el amor al bien y a la ciencia", decía. La obra de Julio Verne también contribuyó a arrojar una nueva mirada sobre el paisaje, cuya percepción experimentó cambios revolucionarios en el siglo XIX. Desde la Antigüedad, la visión tradicional del espacio había sido frontal; y de frente atisbaba el horizonte el correo del zar, Miguel Strogoff, durante su misión por los dilatados espacios que separaban Moscú de Irkutsk. Sin embargo, el ferrocarril trajo consigo una percepción lateral del espacio, pues los viajeros miraban el paisaje desde una ventanilla, lo que anticipaba dos nuevos lenguajes: el cine y el cómic. Gracias a la velocidad del nuevo medio de transporte, Phileas Fogg y su inseparable mayordomo Passepartout cubrieron en tren la mayor parte de La vuelta al mundo en ochenta días (1872).
Ahora bien, los ojos de los hombres de la Belle Époque también se alzaron hacia el cielo. En Cinco semanas en globo, los exploradores observan la tierra a vista de pájaro. En De la Tierra a la Luna (1865), y en su adaptación al cine por Méliès, los astronautas contemplan panorámicas similares a las del cohete Apolo VIII. Esa misma mirada también se dirigió al mundo subterráneo en Viaje al centro de la Tierra, y a las profundidades insondables en Veinte mil leguas de viaje submarino, donde el capitán Nemo recorría el lecho marino a bordo del Nautilus, descubriendo un mundo nuevo con criaturas desconocidas y legendarias. Los lectores habían pasado a tener una percepción vertical del paisaje y las novelas de Julio Verne reflejan esa revolución visual de los tiempos modernos.

Por amor a los mapas

La vida sedentaria de Julio Verne no le impidió recorrer los planetas con el pensamiento en De la Tierra a la Luna y otras obras. En 1894, Mary A. Belloc, una redactora de la revista The Strand Magazine, hizo una entrevista al escritor. Preguntado acerca de su proceso creativo, y en concreto por el origen de sus ideas científicas, Verne respondió: "El secreto está en que me ha apasionado siempre el estudio de la geografía. Creo que mi interés por los mapas y por los grandes exploradores del mundo me indujo a escribir mis novelas". Tal vez por eso, en su casa de Amiens, llama la atención un globo terráqueo posado sobre su escritorio, cuya esfera está picada por las incisiones de compás que el escritor hacía para medir las distancias.

Para saber más

Jules Verne. Herbert Lottman. Editorial Anagrama. Barcelona, 1998.
La tierra de Jules Verne. Eduardo Martínez de Pisón. Fórcola ediciones, Madrid, 2014.
Jules Verne, ese desconocido. Miguel Salabert. Alianza Editorial, Madrid, 2005.
NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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lunes, 20 de julio de 2009

APOLO XI .................PRIMERA NAVE TRIPULADA QUE CONQUISTÓ LA LUNA, HACE 40 AÑOS

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., recuerdo como si fuese ayer que todo el mes de julio de 1,969, estábamos pendientes sobre el Primer Vieje Tripulado hacia la Luna por tres Astronautas Norteamericanos: Neil Armstrong, Edwin E. Aldrin y Michael Collins, en nuestros televisores de blanco y negro "National" observábamos la información constante de la NASA ; y también mirábamos al Presidente de Los Estados Unidos de América , Richard M. Nixon. Aquí apreciamos la imagen del gran novelista francés. Julio Verne (1828-1905) Fuente: google; escribió con una extraordinaria visión futurista la obra: "DE LA TIERRA A LA LUNA", y 64 años después de su muerte se hizo realidad ese "sueño", que cuando él escribió no había ni siquiera en referencias la tecnología espacial.
Aquí apreciamos la imagen de la Insignia del APOLO XI ( in english APOLLO XI), se observa a un águila con un laurel asido en sus patas posando suavemente sobre el suelo lunar. Fuente: NASA

Aquí apreciamos en la imagen a los tres astronautas: Neil Armstrong, Edwin E. Aldrin y Michael Collins, que viajaron en el Apolo XI hacia la luna. Fuente: NASA

Aquí apreciamos la imagen del lanzamiento de Apolo XI, impulsado por el Cohete Saturno V. Fuente: NASA.
Disponíamos de una fluida información hasta que llegamos al 19 de julio y todo indicaba que estaba muy bien y finalmente llegamos al 20 de Julio de 1,969, desde las primeras horas vimos con asombro el alunizaje en el Mar de la Tranquilidad del Modulo Lunar, llamado: "EAGLE",(águila) piloteado por Neil Armstrong y su copiloto, Edwin E. Aldrin; todos estábamos tan emocionados que creíamos que todo era un "sueño", o tal vez recordábamos la novela de Julio Verne. En efecto se abre la puerta de la Nave "Eagle" sale una pequeña escalera y empieza el descenso el piloto Neil Armstrong poco a poco baja la escalera y al fin pisa el suelo lunar y dice estas palabras: In English: "It's one small etep for a man, one giant leap for mankind".En español: "Este es un pequeño paso para el hombre, pero un paso gigantesco para la humanidad".
Aquí apreciamos la imagen del Modulo Lunar: "Eagle" que ha se desprendió de la Nave Apolo XI y empieza a descender hacia la Luna. fuente: NASA

Aquí apreciamos la imagen donde el astronauta Edwin E. Aldrin desciende al suelo lunar desde el Modulo Lunar : "Eagle". Fuente: NASA
Aquí apreciamos la imagen del primer paso del Astronauta Edwin E. Aldrin en suelo lunar, se observa una capa de polvo muy fino en el Mar de la Tranquilidad. Fuente: NASA
Luego de los primeros pasos en suelo lunar de los astronautas: Armstrong y Aldrin, todos los televidentes quedamos atónitos y deslumbrados por lo que veían nuestros ojos. Recuerdo mucho en aquel momento me hice esta pregunta: ¿Qué sentiría Michael Collins, totalmente solo orbitando la Luna, mientras sus compañeros se llevaban los laureles?, y mi preocupación siguió así.....¿Nadie se acuerda de M. Collins?, ya que él es también parte de la hazaña espacial.

Aquí apreciamos en la imagen al astronauta Neil Armstrong, realizando sus primeras tareas en suelo lunar. Fuente: NASA
Aquí apreciamos en la imagen al astronauta Edwin E. Aldrin, mirando a la bandera de Los Estados Unidos de América y al costado se ve una pata de la nave "Eagle", fuente: NASA; ellos colocaron una placa del recuerdo que dice:"Aquí los seres humanos del Planeta Tierra pusieron por primera vez sus pies en la luna, en el año 1,969 de la era Cristiana. Hemos venido en son de paz y en nombre de toda la humanidad".
La hazaña del descenso del hombre en la Luna, marcó mucha distancia en la competencia que en aquellos años tenían Los Estados Unidos de América y la Unión de Repúblicas Socialista Y Sovieticas, los norteamericanos tomaron la punta y nunca la dejaron, ahora son 40 años de ese gran acontecimiento, y desde este blog, felicitamos al pueblo norteamericano y a su agencia espacial: NASA y le deseamos el mejor porvenir en su conquista del espacio sideral.

¡Extra! ¡Extra! ¡El hombre ha pisado la Luna!

Así recogió la prensa escrita los días previos y posteriores a la llegada a nuestro satélite la hazaña de la misión Apolo 11, y el momento histórico en el que los astronautas de la NASA aterrizaron en la Luna por primera vez


https://www.nationalgeographic.com.es/llegada-del-hombre-a-la-luna/extra-extra-el-hombre-ha-pisado-luna_14539/1

Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

miércoles, 1 de abril de 2009

"ORION"...........................UNA NAVE HACIA LA CONQUISTA DE LA LUNA CON HABITANTES PERMANENTES





Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el hombre siempre ha estado fascinado con el espacio; si nos remontamos a recordar a ese visionario novelista francés, JULIO VERNE, quien nos deleitó con la ciencia ficción y se anticipó a lo que sería después una realidad como: DE LA TIERRA A LA LUNA,( una recreación de la Nave "Orion", fuente: Blog de la Astronomía) que en aquellos tiempos jamás nadie se imaginaría ver volar una nave hacia la Luna, hecho que se hizo realidad después de 64 años de su muerte, cuando el astronauta , Neil Armstrong desciende del modulo lunar "Eagle" en el 20 de Julio de 1,969 y pisa por primera vez el suelo lunar, en la zona denominada "Mar de la Tranquilidad".


Ahora, ya todos los sueños del hombre en la conquista del espacio se están haciendo realidad, y justamente la NASA, con el Proyecto "CONSTELLATION", ha ideado una nave llamada :"ORION", que es una especie de Modulo Lunar totalmente modificado a los primeros visitantes en la Luna con el Proyecto Apolo; y en estos momentos la NASA está marketiando y exhibiendo un prototipo de ORION en el Paseo del National Mall de Washington, que está ubicado frente al Museo del Aire y el Espacio; para esta exposición la NASA ha enviado a sus mejores relacionistas públicos para explicar al público asistente todos los pormenores que el Programa CONSTELLATION se propone alcanzar, cuando se haga realidad habitar la Luna en 2,020.


El proyecto CONSTELLATION es muy ambicioso, la NASA pretende que vivir en la Luna sea una posibilidad compartida con toda la humanidad, desde luego hay el deseo de conocer que será del hombre en los años 2,040, cuando probablemente estemos haciendo planes para la conquista de Marte.


Algunos Datos de Nuestro Sátelite la Luna.---


a.--- La luna es nuestro único satélite de la tierra


b.--- La luna tarda en girar alrededor de la tierra 27 días 7 horas 43 minutos y 11.5 segundos


c.--- La distancia media entre la Tierra y la Luna es de 384,400 Kms.


d.--- La luna no tiene atmósfera y sus températuras oscilan entre 130ºC a -150ºC.


La nave ORION, cuyo diámetro es de 16.5 metros y con un peso de 8 toneladas, podrá llevar a la Estación Espacial Internacional E.E.I. hasta 6 tripulantes y a la Luna 4 tripulantes, y según lo ha planeado la NASA, esperan lograr con éxitos sus planes hacia la Luna para luego, buscar la posibilidad de enviar una nave tripulada hacia MARTE en 2,030.


Hay varias características que ORION se diferencia de los transbordadores que llegan al espacio adosados lateralmente al cohete impulsor; la nave ORION viajará como las cápsulas Apolo, montada en al cima de un cohete, los que según la NASA serán los Ares I y Ares V, así como su modelo de alunisaje el Altair.


Amigos como todo estará previsto que en 2,015 se haga el primer lanzamiento tripulado; y como es de multiuso, será un transporte para astronautas y suministros para la Estación Espacial Internacional E.E.I., y según los planes en 2,020 se hará realidad un nuevo alunisaje con tripulantes permanentes. Es muy probable que luego de este éxito lunar, aproximadamente en 2,040 los millonarios terrestres tengan su residencia para vacaciones en la Luna; nosotros por ejemplo ya elegimos nuestra residencia y se llamará : "Ayabaca'sMoon House"


Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui


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