Mostrando entradas con la etiqueta Cultura Wari. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cultura Wari. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de febrero de 2019

PERÚ : ARQUEOLOGÍA PERUANA .- NATIONAL GEOGRAPHIC .- Un recinto wari en forma de "D" para la celebración de ceremonias o festividades ................... El dramático final de la civilización mochica

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos informa que un recinto ceremonial en forma de "D", encontrado en la Huaca Santa Rosa de Pucalá, es típicamente un patrón constructivo de la Cultura Wari, que fue construido entre los años 800 y 900 d.C., que en aquellos años predominaba la Cultura Moche, que se desarrolló entre los siglos I y VIII d.C.
National Geographic.- narra sobre el ocaso y fin de la Cultura Mochica, acosada y destruida por interminables lluvias(Corriente  del Niño), que arrasaban la infraestructura de riegos; devastantado campos de cultivo, o por otro lado  se presentaban sequías de largas años, que igualmente se destruía campos de cultivos, orinando hambre y miseria a la población humana de aquellos lugares.

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/el-dramatico-final-de-la-civilizacion-mochica_6641/2 
Los mochicas habían convertido la desértica costa peruana del Pacífico en su hogar, pero las fluctuaciones climáticas arruinaron el delicado equilibrio ecológico que sustentaba su modo de vida

 https://www.nationalgeographic.com.es/historia/actualidad/recinto-wari-forma-d-para-celebracion-ceremonias-o-festividades_13877/1
 El recinto ceremonial con forma de "D", un patrón constructivo típicamente wari, construido entre los años 800 y 900 d.C., ha sido descubierto en la Huaca Santa Rosa de Pucalá, en la costa norte de Perú, donde se desarrolló la cultura moche entre los siglos I y VIII d.C.

Cerámica antropomorfa
Tumba del periodo conocido como Horizonte Medio (entre el 600 y el 1000 d.C.) con cerámica mochica.
Foto: Proyecto Arqueológico Valle de Lambayeque

Recinto ceremonial
Recinto con forma de "D" de estilo wari, hallado en Santa Rosa de Pucalá. Este recinto sagrado, edificado con adobes unidos con barro, mide 8,2 metros y tiene un vano de acceso de 1,1 metros.
Foto: Edgar Bracamonte-Proyecto Arqueológico Valle de Lambayeque

Imagen aérea
El recinto ceremonial wari fue construido en la costa norte de Perú entre los años 800 y 900 d.C.
Foto: Edgar Bracamonte-Proyecto Arqueológico Valle de Lambayeque

Víctima de un sacrificio
Tumba de un posible individuo sacrificado, hallada en el interior del recinto en forma de "D".
Foto: Proyecto Arqueológico Valle de Lambayeque

Enterrado boca abajo
El individuo fue depositado en posición de cúbito ventral con las piernas flexionadas y los pies hacia arriba. "No se hallaron restos del brazo derecho y el cráneo fue separado del cuerpo y colocado en la pequeña fosa en posición contraria a la ubicación anatómica", comenta Bracamonte.
Foto: Proyecto Arqueológico Valle de Lambayeque
Alec Forssmann

Un recinto wari en forma de "D" para la celebración de ceremonias o festividades

La cultura moche o mochica, conocida por tumbas como la del Señor de Sipán y la Dama de Cao, se desarrolló en la costa norte del Antiguo Perú entre los siglos I y VIII d.C. aproximadamente. La cultura wari se originó en la actual región de Ayacucho, en el centro del sur de Perú, hacia el siglo VI d.C. y se expandió en todas las direcciones, llegando incluso hasta el departamento de Lambayeque, en el norte del país. Un nuevo descubrimiento arqueológico en la Huaca Santa Rosa de Pucalá, en Lambayeque, está causando sorpresa entre los investigadores del Museo Tumbas Reales de Sipán: un recinto ceremonial con forma de "D", un patrón constructivo típicamente wari, que correspondería al periodo conocido como Horizonte Medio, entre el 600 y el 1000 d.C. "Se conocía la presencia wari en la costa norte de Perú a partir de hallazgos de cerámica fina de esta cultura en tumbas mochica, generando un amplio debate sobre la naturaleza de esta cultura norteña y sobre si los wari llegaron a asentarse en el territorio mochica", explica Edgar Bracamonte, el director de las excavaciones, realizadas por arqueólogos del Museo Tumbas Reales de Sipán, a National Geographic España. El hallazgo en el distrito de Pucalá es "uno de los más sorprendentes de los últimos años en Lambayeque, que obligará a repensar nuestra historia y lo que ocurrió a finales de la cultura moche en Sipán y Pampa Grande, además de considerar la presencia de las culturas cajamarca y wari en el valle de Lambayeque".
¿Por qué es tan "sorprendente" este nuevo descubrimiento arqueológico? Sobre todo por la diferente procedencia de los hallazgos: restos de botellas finamente decoradas de la cerámica mochica de Línea Fina, fragmentos de cerámica fina y doméstica de Cajamarca (la cultura cajamarca también surgió y se asentó en el norte de Perú), restos de fragmentos polícromos de afiliación wari y de sus estilos derivados, objetos de metal, orejeras de madera, cucharas y puntas de obsidiana y sílex muy bien talladas que no pertenecerían a la zona del hallazgo, además de la construcción de una cista de unos 2 metros de diámetro con ofrendas de camélidos y vasijas en su interior, una práctica ceremonial foránea poco conocida en Lambayeque. "Los hallazgos arqueológicos indican la presencia de diversos grupos culturales en Huaca Santa Rosa a finales de la época mochica, que se reunían para participar en ceremonias o festividades", señala Bracamonte. Y el recinto ceremonial wari en forma de "D", construido entre los años 800 y 900 d.C., era uno de esos lugares de reunión. Este recinto sagrado, edificado con adobes unidos con barro, mide 8,2 metros y tiene un vano de acceso de 1,1 metros. Su arquitectura fue desmontada y, durante el proceso de sellado del recinto ceremonial, se depositó el cuerpo de un individuo en una fosa: en posición decúbito ventral con las piernas flexionadas y los pies hacia arriba. "No se hallaron restos del brazo derecho y el cráneo fue separado del cuerpo y colocado en la pequeña fosa en posición contraria a la ubicación anatómica", comenta Bracamonte.
El recinto wari en forma de "D" era un lugar de reunión para celebrabar ceremonias o festividades
"Este hallazgo abre grandes interrogantes sobre la presencia real de las culturas wari y cajamarca en Lambayeque y crea muchas dudas sobre el gran apogeo mochica en Sipán y el destino de sus élites. A día de hoy vemos un claro elemento identitario ayacuchano en la costa norte de Perú, pero resulta necesario investigar en qué contexto social y político se dio esta presencia, considerando la ausencia de elementos militares y una fuerte presencia de contextos rituales", concluye.

El dramático final de la civilización mochica

Los mochicas habían convertido la desértica costa peruana del Pacífico en su hogar, pero las fluctuaciones climáticas arruinaron el delicado equilibrio ecológico que sustentaba su modo de vida


La sangre de las víctimas
Sacerdotes mochicas portan copas con la sangre de los prisioneros sacrificados. Fresco. Museo Nacional de Arqueología e Historia del Perú, Lima.
SCALA

Bellas piezas cerámicas
Cereámica mochica que representa a un sacerdote mochica realizando una libación. Museo Británico, Londres.
GTRES


La tumba de un gran señor
El arqueólogo Walter Alva excava en 1987 el sepulcro intacto del Señor de Sipán, jerarca mochica de la región de Lambayeque.
Bill Ballenger / NGS

Sacrificios a los dioses
El sacrificio ritual mochica de prisioneros aparece representado en infinidad de cerámicas y relieves pintados en las huacas. En la escena que aquí se reproduce, cuatro personajes de elevada posición social presiden la ceremonia. Debajo, guerreros de alto rango sacrifican a quienes han perdido el combate ritual.
Ilustración: Santi Pérez
Carme Mayans

El dramático final de la civilización mochica

Al norte del Perú, donde las olas del Pacífico baten una árida región costera, floreció un pueblo tenaz y belicoso que entre los siglos I y VIII creó la primera organización política compleja de la zona andina. Eran los mochicas, grandes ingenieros que excavaron canales en medio del desierto para regar sus cultivos, y levantaron palacios, templos y enormes pirámides de adobe. Estas últimas construcciones, conocidas como huacas –palabra que en lengua quechua designa un lugar de culto–, fueron el centro religioso y político de cada comunidad.
Los mochicas también eran excelentes artesanos, y elaboraron una cerámica de extraordinaria belleza y perfección, así como delicados ornamentos de oro, plata y cobre para sus dirigentes. Establecieron, además, amplias y prósperas redes comerciales que se adentraban en los actuales territorios de Chile y Ecuador. Pero hacia finales del siglo VIII, esta sofisticada y rica cultura conoció un final repentino. Una serie de cataclismos naturales, provocados por un drástico cambio climático, afectaron a la zona costera donde la sociedad mochica se había desarrollado y contribuyeron a su desaparición.

El control del territorio

En el norte, los mochicas se habían extendido por el valle del río Jetepeque, cuyos asentamientos principales fueron San José de Moro y la Huaca Dos Cabezas, y por el valle del río Lambayeque, donde se encuentran Sipán y Pampa Grande. Esta cultura norteña destacó en el desarrollo de la metalurgia del cobre, de la que se han encontrado magníficos ejemplos en algunas tumbas de gobernantes, como la famosa sepultura del Señor de Sipán, descubierta en 1987 por el arqueólogo peruano Walter Alva, y que proporcionó un espectacular tesoro de piezas de orfebrería de gran belleza. Los mochicas conocieron las técnicas del laminado, dorado, repujado y vaciado, y dominaron la aleación de metales. Usaron oro, plata, cobre, plomo, estaño e incluso mercurio.
Los mochicas sureños destacaron por su dominio de las técnicas de alfarería
En el sur, los mochicas ocuparon el valle del río Moche, donde se localizan la Huaca del Sol y la Huaca de la Luna, y el valle del río Chicama, donde se halla el complejo ceremonial de El Brujo. Los mochicas sureños destacaron por su dominio de las técnicas de alfarería, ya que mientras en el norte las formas cerámicas son más sencillas, en colores crema y rojo, en esta zona se han encontrado la mayoría de las cerámicas de formas animales elaboradas por este pueblo.


Tanto el sur como el norte son zonas de gran aridez, y los mochicas tuvieron que vencer al desierto mediante la irrigación artificial. Desviaron el agua de los ríos que bajan de los Andes y, con ladrillos de barro, crearon un extenso sistema de acueductos, muchos de los cuales siguen en uso. De esta forma desarrollaron una agricultura, con más de treinta variedades de cultivo, que les permitió contar con una amplia gama de excedentes agrícolas. También explotaron ampliamente los recursos marinos, de los que el océano Pacífico les proveía en abundancia, así como la caza.

Una sociedad muy jerarquizada

Los mochicas se establecieron en núcleos urbanos que constituían el centro de pequeños Estados con una estructura social muy jerarquizada. El núcleo principal de estos Estados eran las huacas. El soberano, que recibía el título de cie-quich, pertenecía a la nobleza militar y desempeñaba un importante papel en los rituales que tenían lugar en las huacas. Su vida estaba dedicada por completo a la guerra, a los ritos religiosos en honor a la principal divinidad mochica, Ai Apaec, y a engrandecer su prestigio frente a los líderes rivales.
Por debajo de los grandes señores se encontraban los sacerdotes, guardianes de los conocimientos astronómicos, arquitectónicos y metalúrgicos, y que también podían curar enfermedades. En un nivel más bajo se encontraban los artesanos, los mercaderes y el pueblo llano, compuesto por campesinos, pescadores y soldados. Los esclavos, normalmente prisioneros de guerra, formaban el peldaño inferior de la sociedad mochica.
En el siglo VI, esta sociedad íntimamente enraizada en su medio físico empezó a sentir los estragos de un fenómeno meteorológico conocido como El Niño: una corriente oceánica cálida impide el afloramiento de las aguas más frías de la corriente de Humboldt, lo que favorece la evaporación del agua marina, que luego cae en forma de precipitaciones torrenciales. El Niño afecta a esta zona con regularidad, pero por entonces fue inusualmente fuerte y prolongado: intensas e interminables lluvias asolaron la región durante treinta años.

El devastador El Niño

Estas terribles inundaciones contaminaron los cursos de agua y los manantiales, y erosionaron miles de hectáreas de terreno cultivable
Los aguaceros destruyeron palacios y pirámides, edificados con barro y por ello muy vulnerables a la acción disolvente del agua. Los ríos se salieron de sus cauces y el lodo arrasó tanto grandes extensiones de tierra cultivable como pequeños poblados construidos con adobe y caña, ahogando a sus habitantes. Estas terribles inundaciones contaminaron los cursos de agua y los manantiales, y erosionaron miles de hectáreas de terreno cultivable. Las fiebres tifoideas y otras epidemias camparon a sus anchas, sembrando la muerte y la destrucción.
A tan intensas y devastadoras precipitaciones siguió un ciclo de sequía de tres décadas, que entre los años 563 y 594 redujo de manera drástica la cantidad de manantiales de montaña cuyas aguas llegaban hasta la costa. Ello resultó catastrófico para la agricultura, con la consiguiente hambruna, y provocó una creciente desertización que causó que las dunas de arena se tragasen numerosos asentamientos.
En el año 602 volvieron las lluvias torrenciales, y entre 636 y 645 la sequía asoló de nuevo con fuerza la región. Kilómetros de canales permanecieron secos y se llenaron de arena, las cosechas murieron y las reservas de alimentos se agotaron. El Niño también provocó un cambio en las corrientes marinas que redujo las capturas de peces, sobre todo de anchoas, que eran parte esencial de la dieta costera y un importante elemento de comercio. De este modo, a la quiebra de la agricultura siguió la ruina de la pesca, con lo que desapareció el último recurso alimenticio de los mochicas. A consecuencia de todo ello, miles de personas murieron de hambre.

El derrumbe de la sociedad

Esta situación causó un trastorno considerable en la vida económica y social mochica, hasta el punto de que en muchas ocasiones sus líderes tuvieron que abandonar sus centros políticos, religiosos y administrativos a causa de la destrucción que comportaron estos drásticos cambios climáticos. Los arqueólogos, por ejemplo, han descubierto que las precipitaciones que cayeron en la zona de Sipán obligaron a sus jerarcas a trasladarse al vecino asentamiento de Pampa Grande para seguir controlando desde allí el valle de Lambayeque.
También los señores de Cerro Blanco tuvieron que dejar el lugar para trasladarse al asentamiento de Galindo, situado en la estratégica garganta del río Moche. Desde Galindo, que se convirtió en el mayor centro de la zona, los caudillos mochicas podían controlar los sistemas de irrigación y el acceso a las fértiles tierras del valle del río Moche. El pueblo se instaló junto a sus señores para tener lo más cerca posible las fuentes de agua y evitar las dunas que amenazaban cultivos y poblados río abajo.
A finales del siglo VII, las lluvias provocadas por un Niño extremadamente intenso arrasaron muchos sistemas de regadío cercanos a Pampa Grande y Galindo
Esta catastrófica serie de factores climáticos debilitó gravemente las instituciones mochicas. La nobleza, alejada del día a día de sus súbditos, vivía ocupada en sus disputas dinásticas y ceremonias rituales. Pero el pueblo culpó a sus gobernantes de la caótica situación y de haber perdido el favor de los dioses. En consecuencia, los jerarcas incrementaron los sacrificios humanos para ganarse el favor divino, sin conseguirlo.
Con todo, el rico ajuar funerario hallado en la tumba de una sacerdotisa, en San José de Moro, datada hacia el año 720, muestra que la élite mochica se resistía a renunciar a sus privilegios ancestrales, aunque este tipo de enterramientos significase un enorme gasto para una sociedad castigada por el clima y debilitada por la escasez de alimentos y recursos. En la Huaca de la Luna, los arqueólogos desenterraron los restos de unos setenta varones que habían sido sacrificados y desmembrados en el transcurso de, por lo menos, cinco ceremonias rituales. Fueron víctimas de un rito destinado a aplacar a las poderosas fuerzas de la naturaleza.

Colapso final

A finales del siglo VII, las lluvias provocadas por un Niño extremadamente intenso arrasaron muchos sistemas de regadío cercanos a Pampa Grande y Galindo. En consecuencia, ambos centros fueron abandonados hacia el año 750 y la población se agrupó de forma independiente, lo que supuso el derrumbamiento del sistema político mochica. Puede que incluso estallara una guerra civil: la arqueología demuestra que los mochicas, tras abandonar sus antiguos asentamientos, crearon otros nuevos, donde las enormes huacas de antaño fueron reemplazadas por fortalezas.
Al haber perdido la autoridad y el control sobre su pueblo, los jefes mochicas se enfrentaron entre sí en una feroz lucha por el control de los escasos recursos que quedaban en la zona. Los últimos asentamientos mochicas, gobernados por una desgastada clase dirigente, no pudieron evitar caer en manos del emergente Estado huari (o wari), una arrolladora maquinaria militar que conquistó la mayoría de señoríos costeños y de la sierra de la zona central del Pacífico peruano. En los siguientes tres siglos, los huari concentraron un poder inmenso, construyeron enormes centros urbanos y edificaron un auténtico imperio, hecho sin precedentes hasta entonces en la historia de las culturas andinas.

Para saber más

La corriente de El Niño y el destino de las civilizaciones. Brian Fagan. Gedisa, Barcelona, 2010.
Sipán, descubrimiento e investigación. Walter Alva. Edición del autor, Lambayeque, 2004.
NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
Inscríbete en el Foro del blog y participa : A Vuelo De Un Quinde - El Foro!

PERÚ : CULTURAS .- NATIONAL GEOGRAPHIC .- ARQUEOLOGÍA PERUANA .- Hallan en Perú una tumba imperial de la cultura huari completamente intacta....................

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos alcanza el reportaje del descubrimiento de un tumba casi intacta que correspondió a la Cultura Wari o Huari, que corresponde a 1200 años de antigüiedad, esta tumba se sepultaron hasta tres reinas. "En su interior se ha descubierto un magnífico tesoro completamente intacto compuesto por más de 1.000 piezas elaboradas en oro, plata o cobre: orejeras, collares, pectorales, alfileres, anillos, cuchillos, hachas, puntas de lanza, sonajeros, telares, husos, cucharas y recipientes para hojas de coca, entre otros objetos, que han aparecido junto a los cuerpos de tres reinas huari y otros sesenta individuos, algunos de los cuales probablemente formaron parte de un sacrificio humano..."


 https://www.nationalgeographic.com.es/historia/actualidad/hallan-una-tumba-imperial-de-la-cultura-huari-completamente-intacta_7459
La tumba, situada al norte de Lima y de unos 1.200 años de antigüedad, escondía los cuerpos de tres reinas huari y un millar de objetos elaborados en oro, plata o cobre



Oro y plata
Orejeras de oro y plata en las que aparecen representados unos individuos con alas, probablemente relacionados con las divinidades de la cultura huari.
Foto: Daniel Giannoni



Cerámica huari
Un individuo destacado de la cultura huari aparece representado en este frasco de cerámica hallado en el Castillo de Huarmey.
Foto: Daniel Giannoni



Restos esqueléticos
Los recientes hallazgos de la cultura huari, que permanecían completamente intactos, se hallaban enterrados y protegidos por treinta toneladas de piedra, bajo un mausoleo que sí que había sido saqueado en numerosas ocasiones. 
Foto: Milosz Gierz
01 de febrero de 2019, 12:12

Hallan en Perú una tumba imperial de la cultura huari completamente intacta

Un equipo arqueológico polaco-peruano ha realizado un descubrimiento excepcional: la primera tumba imperial de la cultura huari (o wari) que no ha sido saqueada. El hallazgo, anunciado por National Geographic, se produjo el pasado mes de septiembre en el Castillo de Huarmey, un mausoleo de forma piramidal situado casi a 300 kilómetros al norte de Lima, junto a la costa del Pacífico, en Perú. Este centro funerario de la cultura huari, una civilización precolombina y preincaica, tiene alrededor de 1.200 años de antigüedad. En su interior se ha descubierto un magnífico tesoro completamente intacto compuesto por más de 1.000 piezas elaboradas en oro, plata o cobre: orejeras, collares, pectorales, alfileres, anillos, cuchillos, hachas, puntas de lanza, sonajeros, telares, husos, cucharas y recipientes para hojas de coca, entre otros objetos, que han aparecido junto a los cuerpos de tres reinas huari y otros sesenta individuos, algunos de los cuales probablemente formaron parte de un sacrificio humano.

Una civilización desconocida

Para el equipo de arqueólogos, liderado por Milosz Giersz, de la Universidad de Varsovia, y codirigido por Roberto Pimentel Nita, de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PCUP), se trata de un hallazgo "asombroso" y "fabuloso", que podría arrojar luz sobre la desconocida civilización que forjó el imperio más antiguo de América del Sur, entre 700 y 1000 d.C., varios siglos antes que el Tahuantinsuyo o Imperio inca. El proyecto de investigación en el Castillo de Huarmey, que se prolongará durante ocho o diez años y que aún deparará más sorpresas, está respaldado por la Global Exploration Fund y la Expeditions Council, ambas de la National Geographic Society. "El fenómeno huari puede ser comparado al reinado de Alejandro Magno", afirma Krzysztof Makowski Hanula, arqueólogo polaco de la PCUP, en el artículo de National Geographic. "Es un fenómeno histórico breve pero de grandes consecuencias", añade.
NATIONAL GEOGRAPHICGuillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
ayabaca@gmail.com 
ayabaca@hotmail.com 
ayabaca@yahoo.com 
Inscríbete en el Foro del blog y participa : A Vuelo De Un Quinde - El Foro!

sábado, 30 de diciembre de 2017

PERÚ: HISTORIA.- TECNOLOGÍA.- CIVILIZACIÓN WARI.- BBC Mundo Noticias.- Cómo se reconstruyó el rostro de una noble peruana preincaica de hace 1.200 años

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/06/130628_peru_imperio_wari_lp
http://www.bbc.com/mundo/noticias-42488515

La Reina Wari (Foto: Oscar Nilsson)
Image captionSe la apodó la Reina Wari por lo fastuoso de su tumba. Así se veía según una impresionante reconstrucción (Foto: Oscar Nilsson)
Si te la cruzaras hoy en las calles de Perú no te llamaría la atención: parece una mujer mayor con facciones típicamente andinas.
Pero la llamada Reina Wari, cuyo rostro fue reconstruido recientemente, tiene unos 1.200 años.
Se trata de uno de los 58 esqueletos de mujeres nobles que fueron hallados en 2012 en una tumba de la civilización Wari, que habitó en lo que hoy es Perú entre los años 700 a 1000 a.C. , siglos antes de la llegada de los Incas.
La tumba fue descubierta por expertos polacos y peruanos en El Castillo de Huarmey, un sitio arqueológico ubicado unos 280 kilómetros al norte de la capital peruana, Lima.
Se trata de una antigua construcción piramidal que habría funcionado como centro administrativo de la cultura Wari, alrededor del cual se hallaron un gran número de cámaras funerarias donde se cree fueron sepultados los miembros de la nobleza.
Lo excepcional de la tumba donde fue hallada la Reina Wari es que fue una de las pocas que no fue saqueada con la llegada de los conquistadores españoles.
Sitio arqueológico El Castillo de HuarmeyDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl hallazgo de la tumba en El Castillo de Huarmey en 2012 fue uno de los descubrimientos más importantes de los últimos años en Perú.
Se cree que la mujer, de unos 60 años, fue especialmente venerada porque en su tumba había joyas y otros artefactos de valor, como un hacha ceremonial y un cáliz de plata.
También había herramientas para tejer hechas de oro, un indicio de por qué era tan admirada: por su talento como tejedora.

Más valioso que el oro

Esa fue la conclusión a la que arribaron el arqueólogo polaco Milosz Giersz y su par peruano Roberto Pimentel Nita, quienes hallaron los restos hace unos cinco años.
Su equipo analizó el esqueleto y determinó que, al igual que el resto de las mujeres nobles enterradas en El Castillo de Huarmey, la apodada Reina Wari había pasado la mayor parte de su vida sentada, pero había utilizado extensamente la parte superior de su cuerpo.
Se trata de una característica típica de las tejedoras.
Otro aspecto asociado a esta actividad era la ingesta de chicha, una bebida alcohólica muy dulce hecha a base de maíz al que solo tenían acceso los miembros de la elite.
A la Reina Wari le faltaban varios dientes, algo que los arqueólogos atribuyeron al consumo frecuente de chicha.
Esqueleto hallado en El Castillo de HuarmeyDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl hallazgo de la Reina Wari fue liderado por el arqueólogo polaco Milosz Giersz y su par peruano Roberto Pimentel Nita.
Según la revista National Geographic, es probable que su estatus noble haya provenido de su talento para tejer, ya que "para los Wari y otras culturas andinas de esa época los textiles eran considerados más valiosos que el oro y la plata, debido a la inmensa cantidad de tiempo que se requería para hacerlos".

Imagen

¿Cómo pasó la Reina Wari a tener rostro?
Fue gracias al trabajo de Oscar Nilsson, un artista forense basado en Suecia, quien se especializa en reconstruir esqueletos.
Giersz contactó a Nilsson durante el otoño europeo para "traer a la vida" a la Reina Wari.
A diferencia de la llamada Señora de Cao, la gobernante o sacerdotisa peruana de 1.700 años de antigüedad cuyo rostro también fue reconstruido este año, Nilsson no se conformó con una impresión en 3D hecha a computadora.
Usando una impresora 3D el experto creó una copia de la calavera de la Reina Wari y reconstruyó sus facciones a mano utilizando arcilla.
La reconstrucción de la Reina Wari (Foto: Oscar Nilsson)
Image captionEl artista forense Oscar Nilsson tardó más 220 horas en reconstruir el rosto de la Reina Wari. (Foto: Oscar Nilsson)
Basó su recreación forense en la edad real de la mujer -unos 60 años- ya que la edad "influencia el grosor del tejido facial", según explicó al sitio Live Science.
También se guió por la forma de los huesos y estadísticas que permiten estimar el espesor de los músculos de la cara.
Como referencia, usó fotografías de indígenas que habitan cerca de El Castillo de Huarmey.
Tardó más de 220 horas para realizar su trabajo, que incluyó detalles como arrugas y poros, y tras finalizar de esculpir el rostro creó un molde de silicona.
"De esta forma puedo ser muy realista. Se ve casi como una persona real, incluso para mí", señaló el autor.
En efecto, el trabajo final impresiona por su realismo, como puede verse en las imágenes que acompañan esta nota.
La reconstrucción de la Reina Wari (Foto: Oscar Nilsson)
Image captionOlssen fue muy detallista y su trabajo es impresionante. (Foto: Oscar Nilsson)
Ningún detalle quedó librado al azar: Olssen incluso recreó los aros que fueron hallados en la tumba junto al cuerpo y utilizó pelo real de mujeres andinas mayores, que Giersz compró en un mercado de pelucas de Perú.
"Cuando vi la reconstrucción me pareció ver en su rostro a mis amigos indígenas de Huarmey. Sus genes aún están allí", le dijo a National Geographic el experto polaco, quien lideró el descubrimiento.
El país de este arqueólogo será el primero que podrá ver de cerca a la Reina Wari ya que la reconstrucción forma parte de una muestra de objetos peruanos que abrió en el Museo Etnográfico Nacional de Varsovia este diciembre.
Presentational grey line
Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.


Contenido relacionado


Más cerca de entender el desconocido imperio Wari de Perú


Un equipo de arqueólogos en Perú anunció el hallazgo de una tumba real con tesoros y cuerpos momificados de decenas de mujeres de hace unos 1.200 años, pertenecientes a la cultura wari.
Los científicos aseguran que el descubrimiento de este complejo funerario ayudará a descubrir algunos secretos del desconocido Imperio Wari, que dominaba los Andes antes de la llegada de la civilización inca, como por ejemplo, su influencia sobre las grandes civilizaciones como la Mochica y otras de la costa norte de Perú.
Los wari gobernaron la mayor parte de la sierra y la costa de Perú entre los años 600 y 1.100 después de Cristo.
El descubrimiento fue hecho por un equipo de arqueólogos polacos y peruanos en El Castillo de Huarmey, a unos 300 kilómetros al norte de Lima.



Hallazgo en Perú



La importancia de las mujeres wari

En la tumba se encontraron más de 60 esqueletos, incluidos los de tres reinas waris que fueron enterradas con joyas de oro y plata y piezas de cerámica pintadas.
El ajuar de las mujeres -compuesto por orejeras de oro, plata y otras aleaciones metálicas, botellas de cerámica, ollas, cántaros, cuencos, husos, agujas, ovillos de colores, cuchillos ceremoniales y otros ornamentos- contiene alrededor de 1.200 piezas.
Los investigadores creen que la mayoría de los cuerpos hallados en la cámara mortuoria eran de mujeres. Muchas de ellas fueron encontradas en posición vertical, que indica realeza y esto sugiere, que las mujeres tenían una importancia en la cultura wari mucho mayor de la que se pensaba.
Los esqueletos que se encontraron por encima de la cámara funeraria parecen haber sido personas sacrificadas en alguna clase de rito para sellar la tumba.
"Por primera vez en la historia de la arqueología de Perú encontramos una tumba imperial que pertenece a la cultura wari", dijo Milosz Giersz, quien lideró el equipo de arqueólogos.

Exhibición

Hallazgo en Perú
Image captionJunto con los cuerpos momificados se encontraron cerca de 1.200 piezas de plata, oro y cerámica.
El mausoleo se mantuvo intacto durante doce siglos gracias al ingenio de los wari que blindaron la tumba con una capa de 33 toneladas de ripio.
Aunque los primeros hallazgos fueron hechos en 2010, los arqueólogos decidieron mantenerlos en secreto por temor a que se produzca un saqueo y algún ladrón se lleve los objetos valiosos.
Las piezas de oro, plata y cerámica serán exhibidos en 2014, en el Museo de Arte de Lima.

Contenido relacionado

BBC Mundo Noticias
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

Mi lista de blogs