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jueves, 18 de noviembre de 2021

Astronomía : El cuasisatélite de la Tierra, Kamo'oalewa, podría estar formado por trozos de la Luna

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., Los resultados de su investigación, en la cual se apunta a que Kamo'oalewa podría estar compuesto de material similar a la Luna y que su formación podría deberse a un antiguo impacto de un objeto con nuestro satélite, se publican esta semana en la revista especializada Communications Earth & Environment bajo el título Lunar-like silicate material forms the Earth quasisatellite (469219) 2016 HO3 Kamoʻoalewa....... siga leyendo......

El análisis de la composición y trayectoria del también conocido como (469219) Asteroid 2016 HO3, sugiere que el cuasisatélite Kamo'oalewa probablemente se originó de los escombros de un impacto o por efecto gravitacional de un cuerpo más grande

11 de noviembre de 2021, 18:05 | Actualizado a 


El pequeño asteroide Kamoʻoalewa en su órbita alrededor de la Tierra

Foto: NASA/JPL-Caltech

Poco se sabe sobre los cuasisatélites de la Tierra. Los cuasisatélites son una especie de pequeños cuerpos del Sistema Solar cercanos a nuestro planeta y que orbitan alrededor del Sol pero permanecen cerca de la Tierra. Se trata, sin embargo, de objetos difíciles de observar.

Para una mejor definición, diremos que el cuasisatélite de un planeta completa una órbita alrededor de su estrella en el mismo tiempo en que lo hace el propio planeta, pero describiendo una órbita de distinta excentricidad. A diferencia de los verdaderos satélites, en nuestro caso la Luna, los cuasisatélites orbitan fuera de la esfera de Hill del planeta, que es la zona en la que la fuerza gravitatoria de este domina sobre las fuerzas gravitatorias de otros cuerpos celestes. A consecuencia de ello, en el caso de los cuasisatélites, las perturbaciones gravitatorias externas serán susceptibles de alterar la órbita del objeto, pudiendo, llegado el caso, incluso desvincularlo de la resonancia planetaria.

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El origen de estos singulares cuerpos celestes ha sido hasta el momento objeto de debate entre los astrónomos. Sin embargo, ahora, un equipo de científicos dirigido por el investigador de la Universidad de Arizona, Benjamin N. L. Sharkey, parece haberse situado tras la pista del origen de uno de los cuasisatélites de la Tierra conocido como Kamo'oalewa, también conocido como (469219)Asteroid 2016 HO3. Los resultados de su investigación, en la cual se apunta a que Kamo'oalewa podría estar compuesto de material similar a la Luna y que su formación podría deberse a un antiguo impacto de un objeto con nuestro satélite, se publican esta semana en la revista especializada Communications Earth & Environment bajo el título Lunar-like silicate material forms the Earth quasisatellite (469219) 2016 HO3 Kamoʻoalewa.



Para llegar a esta conclusión, Sharkey y sus colegas examinaron la luz reflejada de Kamo'oalewa utilizando el Gran Telescopio Binocular, parte del Observatorio Internacional del Monte Graham, en Arizona, y el Telescopio Lowell Discovery del Observatorio Jodrell Bank, situado al noreste de Inglaterra. Así, los autores encontraron que tenía un espectro de reflectancia roja, muy similar al de los minerales de la superficie de la Luna. "Este espectro es indicativo de una composición a base de silicato, pero con un enrojecimiento más allá de lo que se ve típicamente entre los asteroides del sistema solar interior", explica Sharkey. "Comparamos el espectro con el de varios materiales análogos y llegamos a la conclusión de que las mayores coincidencias producen con silicatos de tipo lunar", continúa. "Una interpretación que implica una gran erosión espacial y que plantea la posibilidad de que Kamo'oalewa pueda contener material de la Luna", añade.

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Este hallazgo, junto con una evaluación de la trayectoria orbital de Kamo'oalewa, ofrece información poco común sobre el génesis de la población de cuasisatélites de la Tierra, y sugiere que probablemente Kamo'oalewa se originó como parte del sistema Tierra-Luna; tal vez de los escombros de un evento de impacto o por efecto gravitacional de un cuerpo más grande durante un período de tiempo.

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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

miércoles, 10 de noviembre de 2021

Geología : Nuevas pistas sobre el origen del agua de la Tierra

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el origen del agua en La Tierra, sigue siendo un enigma, existiendo muchas hipótesis que la trajeron los cometas, los meteoritos y los asteroides; sin embargo hay una nueva hipótesis, que la mayor parte del agua presente en nuestro planeta, probablemente haya estado aquí desde el comienzo.....  ...siga leyendo..............

Una fuente inesperada de agua de la Tierra

La abundancia de elementos químicos de la Tierra y sus proporciones isotópicas pueden indicar qué materiales formaron la Tierra. Los meteoritos de condrita (EC) de enstatita proporcionan una buena combinación isotópica para muchos elementos, pero se espera que no contengan agua porque se formaron en el interior caliente del Sistema Solar. Esto requeriría que el agua de la Tierra provenga de una fuente diferente, como los cometas. Piani y col. midió el contenido de hidrógeno y las relaciones deuterio / hidrógeno (D / H) en 13 meteoritos EC (ver Perspectiva de Peslier). Encontraron mucho más hidrógeno de lo que comúnmente se supone, con una D / H cercana a la del manto de la Tierra. Combinando estos datos con modelos cosmoquímicos, muestran que la mayor parte del agua de la Tierra podría haberse formado a partir del hidrógeno suministrado por meteoritos de la CE.

Abstracto

Se desconoce el origen del agua de la Tierra. Los meteoritos de condrita (EC) de enstatita tienen una composición isotópica similar a la de las rocas terrestres y, por lo tanto, pueden ser representativos del material que formó la Tierra. Se presume que las CE carecen de agua porque se formaron en el interior del Sistema Solar. Por lo tanto, el agua de la Tierra se atribuye generalmente a la adición tardía de una pequeña fracción de materiales hidratados, como los meteoritos de condrita carbonácea, que se originaron en el Sistema Solar exterior, donde el agua era más abundante. Demostramos que los meteoritos de la CE contienen suficiente hidrógeno para haber entregado a la Tierra al menos tres veces la masa de agua de sus océanos. Las composiciones isotópicas de hidrógeno y nitrógeno de la CE coinciden con las del manto de la Tierra, por lo que los asteroides similares a la CE podrían haber contribuido con estos elementos volátiles a la corteza y el manto de la Tierra.
Science.

Nuevos descubrimientos refuerzan la hipótesis de que la Tierra "siempre fue un lugar húmedo", es decir, que la mayor parte del agua presente hoy en nuestro planeta probablemente haya estado aquí desde sus comienzos


Representación artística de la Tierra temprana

Foto: NASA

La Tierra es el único planeta conocido que presenta agua líquida en su superficie, característica fundamental a la hora de explicar el surgimiento de la vida en ella. Sin embargo el debate sobre el origen del agua de nuestro planeta sigue siendo objeto de diferentes hipótesis: ¿estuvo esta agua siempre presente en las rocas que formaban nuestro planeta? ¿fue esta traída durante etapas más tardías a su formación por asteroides y cometas que bombardearon la Tierra? o ¿es el agua de la Tierra el producto de una combinación de ambos factores?

La mayor parte del agua presente hoy en la Tierra probablemente haya estado aquí desde los primeros estadios de formación de nuestro planeta

Ahora, en un artículo publicado en la revista Science titulado Earth’s water may have been inherited from material similar to enstatite chondrite meteorites, un equipo de científicos del Centro de Investigación Geoquímica y para los Estudios Petrográficos de Nancy - CRPG- arroja nueva luz al debate al demostrar que la mayor parte del agua presente hoy en la Tierra probablemente haya estado aquí desde los primeros estadios de formación de nuestro planeta.

Asteroides: potenciales semillas de vida

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ASTEROIDES: POTENCIALES SEMILLAS DE VIDA

Pese al descubrimiento del equipo dirigido por Laurette Piani del CRPG, hasta ahora todo parecía apuntar a que la Tierra se formó en una región del Sistema Solar en la cual las temperaturas eran demasiado altas para que el agua se condensara y aglutinara junto con otros sólidos en forma de hielo. Debido a esto, la hipótesis de la llegada tardía del agua a la Tierra a través de cometas o meteoritos ha sido una de las explicaciones más factibles y apoyadas por la comunidad científica. No obstante, hasta ahora la cantidad de agua presente en las rocas que componían la Tierra nunca se había estimado con precisión.

Esto es precisamente en lo que se ha centrado el equipo de Piani, quienes analizaron la composición de varios meteoritos con una composición similar a la de la Tierra llamados condritas enstatitas, y más específicamente en un pequeño número de estos que sufrieron poco calentamiento durante el transcurso de su vida y, por lo tanto, aún exhiben una composición primitiva.


Condrita enstatita hallada en el desierto del Sahara de 10 centímetros y un 0,5% de masa en agua

Foto: Christine Fieni / Laurette Piani / Museo Francés de historia natural

Para los menos versados en rocas espaciales, decir que las condritas - o condritos- son meteoritos rocosos que no han sufrido procesos de fusión o alteración que los diferencien de los asteroides de los que proceden, por lo que su estudio nutre a los científicos con una gran cantidad de información sobre asuntos como los orígenes del Sistema Solar, la formación de compuestos orgánicos, o bien el tema que nos ocupa en estas líneas: el origen del agua - y por extensión de la vida- en la Tierra. Por su parte las enstatitas, son un subtipo de condritas más escasas que se caracterizan por contener una mayor proporción de elementos refractarios - es decir, con una gran capacidad de resistir altas temperaturas- y las cuales se creen que proceden de las partes más internas del Sistema Solar.

Las rocas primitivas de la Tierra probablemente contenían suficiente agua para proporcionar más de 3 veces la cantidad hoy presente en los océanos

Así, utilizando dos técnicas complementarias, el equipo del CRPG midió el contenido en hidrógeno de dichas rocas para determinar con precisión dónde se encontraba parte de este gas, esencial, como no podría ser de otra manera, para la formación del preciado líquido. Sus resultados muestran que las rocas primitivas de la Tierra probablemente contenían suficiente agua para proporcionar al menos tres veces la cantidad de agua presente hoy los océanos de nuestro planeta, y posiblemente mucha más.

Vida más allá de la Tierra

MÁS INFORMACIÓN

VIDA MÁS ALLÁ DE LA TIERRA

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Fotografías

Además, el hidrógeno de estos meteoritos tiene la misma composición isotópica -proporción de átomos distintos de un mismo elemento- que el agua almacenada en el manto de la Tierra. Mientras, del mismo modo, la composición isotópica de los océanos apunta a una mezcla en la que el 95% de agua procedería de rocas del tipo condrita y enstatita - como hemos dicho, similares en composición y proporción en hidrógeno a las del manto de nuestro planeta- y un apenas el 5% del agua suministrada por cometas o asteroides ricos en agua. Por todo ello los científicos concluyen que estos nuevos datos ayudan a apoyar la hipótesis de que la Tierra parece haber obtenido la inmensa mayoría de su agua de los materiales que la componen.

GEOLOGÍAPLANETA TIERRASISTEMA SOLARMETEORITOSASTEROIDES


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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

miércoles, 20 de octubre de 2021

ESO: Conoce los 42: ESO obtiene imágenes de algunos de los asteroides más grandes de nuestro Sistema Solar

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG. el Observatorio Europeo Austral ESO, nos informa, que utilizando el Very Large Telescope (VLT), los astrónomos han obtenido imágenes de 42 de los mayores objetos del Cinturón de Asteroides, situado entre Marte y Júpiter. Jamás se había podido obtener imágenes tan nítidas de un grupo de grandes asteroides
Las observaciones revelaron una amplia gama de curiosas formas, desde esféricas hasta similares a huesos de perro, que están ayudando a los astrónomos a trazar los orígenes de los asteroides en nuestro Sistema Solar................  ...sigamos leyendo.................


12 de Octubre de 2021

Utilizando el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (VLT de ESO) en Chile, los astrónomos han obtenido imágenes de 42 de los mayores objetos del cinturón de asteroides, situado entre Marte y Júpiter. Jamás se había podido obtener imágenes tan nítidas de un grupo tan grande de asteroides. Las observaciones revelaron una amplia gama de curiosas formas, desde esféricas hasta similares a huesos de perro, que están ayudando a los astrónomos a trazar los orígenes de los asteroides en nuestro Sistema Solar.


Las imágenes en detalle de estos 42 objetos constituyen un gran avance en la exploración de asteroides, hecho posible gracias a los telescopios terrestres, y contribuyen a dar respuesta a interrogantes fundamentales sobre la vida, el Universo y todo [1].

"Hasta ahora, solo se habían obtenido imágenes en detalle de tres grandes asteroides del cinturón principal, Ceres, Vesta y Lutetia, que fueron visitados por las misiones espaciales Dawn y Rosetta de NASA y de la Agencia Espacial Europea, respectivamente", explica Pierre Vernazza, del Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Francia, quien dirigió el estudio de asteroides publicado hoy en Astronomy & Astrophysics."Nuestras observaciones en ESO han proporcionado imágenes nítidas para muchos más objetivos, 42 en total".

El número reducido de observaciones de asteroides en detalle implicó que sus características clave, como su forma 3D o densidad, permanecieron desconocidas en gran parte, hasta ahora. Entre 2017 y 2019, Vernazza y su equipo se propusieron llenar este vacío realizando un estudio exhaustivo de los cuerpos principales en el cinturón de asteroides.

La mayoría de los 42 objetos de la muestra tienen un tamaño superior a los 100 kilómetros. En particular, el equipo obtuvo imágenes de casi todos los asteroides mayores a 200 kilómetros del cinturón, que resultaron ser 20 de 23. El equipo analizó los dos objetos más grandes, Ceres y Vesta, cuyo diámetro se calcula en 940 y 520 kilómetros, en tanto que los dos asteroides más pequeños resultaron ser Urania y Ausonia, que miden unos 90 kilómetros.  

Al reconstruir las formas de los objetos, el equipo descubrió que los asteroides observados se dividen principalmente en dos familias. Algunos son casi perfectamente esféricos, como Hygiea y Ceres, mientras que otros tienen una forma más peculiar, "alargada", con el asteroide "hueso de perro" denominado Cleopatra como protagonista indiscutible.   

Al combinar las formas de los asteroides con información sobre sus masas, el equipo descubrió que las densidades varían significativamente en las muestras. Los cuatro asteroides menos densos estudiados, incluyendo Lamberta y Sylvia, tienen densidades de unos 1,3 gramos por centímetro cúbico, aproximadamente la densidad del carbón. Psyche y Kalliope tienen la mayor densidad, con 3,9 y 4,4 gramos por centímetro cúbico, respectivamente, lo cual es superior a la densidad del diamante (3,5 gramos por centímetro cúbico).

Esta gran diferencia en densidad sugiere que la composición de los asteroides varía significativamente, dando a los astrónomos indicios importantes sobre su origen. “Nuestras observaciones ofrecen sólida evidencia de una migración sustancial de estos cuerpos desde su formación. En resumen, la enorme variedad en composición sólo puede comprenderse si los cuerpos se originaron en distintas regiones del Sistema Solar”, explica Josef Hanuš de la Universidad Karlova, Praga, República Checa, uno de los autores del estudio. En particular, los resultados apoyan la teoría de que los asteroides menos densos se formaron en regiones remotas fuera de la órbita de Neptuno y migraron a su ubicación actual.

Estos descubrimientos fueron posibles gracias a la sensibilidad del instrumento Spectro-Polarimetric High-contrast Exoplanet REsearch (SPHERE) montado en el VLT de ESO [2]. "Con las capacidades mejoradas de SPHERE, junto al hecho de que se sabía poco sobre la forma de los asteroides más grandes del cinturón principal, logramos un gran avance en este campo", dice el coautor Laurent Jorda, también del Laboratorio de Astrofísica de Marsella.

Los astrónomos podrán obtener imágenes de más asteroides con gran detalle con el Extremely Large Telescope (ELT) de ESO, actualmente en construcción en Chile, que comenzará a operar a finales de esta década. “Las observaciones con el ELT de los asteroides del cinturón principal nos permitirán estudiar objetos con diámetros de entre 35 y 80 kilómetros, dependiendo de su ubicación en el cinturón, y cráteres de hasta 10 a 25 kilómetros”, dice Vernazza. “Con un instrumento similar a SPHERE en el ELT podríamos obtener imágenes de una muestra similar de objetos en el distante Cinturón de Kuiper. Esto significa que podremos caracterizar la historia geológica de una muestra mucho mayor de cuerpos pequeños".

 

Notas

[1] En la novela “Guía del autoestopista galáctico”, del autor Douglas Adams, el número 42 representa “la Respuesta Máxima de la Vida, el Universo y de Todo”. Hoy, 12 de octubre de 2021, es el 42° aniversario de la publicación del libro.
[2] Todas las observaciones se llevaron a cabo con el Zurich IMaging POLarimeter (ZIMPOL), un subsistema del instrumento SPHERE que opera en longitudes de onda visibles.

Información adicional

Este trabajo de investigación se ha presentado en un artículo científico que será publicado en la revista Astronomy & Astrophysics 

(https://www.aanda.org/10.1051/0004-6361/202141781).    

El equipo está formado por P. Vernazza (Universidad Aix Marseille, CNRS, CNES, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Francia [LAM]), M. Ferrais (LAM), L. Jorda (LAM), J. Hanuš (Instituto de Astronomía, Facultad de Física y Matemáticas, Universidad Charles, Praga, República Checa [CU]), B. Carry (Universidad Côte d’Azur, Observatorio de la Costa Azul, CNRS, Laboratorio Lagrange, Francia [OCA]), M. Marsset (Departamento de Ciencias de la Tierra, Atmosféricas y Planetarias, MIT, Cambridge, EE.UU. [MIT), M. Brož (CU), R. Fetick (Laboratorio Aeroespacial Francés [ONERA] y LAM), M. Viikinkoski (Matemáticas y Estadística, Universidad Tampere, Finlandia [TU]), F. Marchis (Instituto LAM y SETI, Centro Carl Sagan, Mountain View, EE.UU.),  F. Vachier (Instituto de mecánica celeste y de cálculo de efemérides, Observatorio de Paris, Universidad de Investigación PSL, CNRS, Universidad de la Sorbonne, Universidad UPMC Paris 06 y Universidad de Lille, Francia [IMCCE]),  A. Drouard (LAM), T. Fusco (Laboratorio Aeroespacial Francés [ONERA] y LAM),  M. Birlan (IMCCE e Instituto Astronómico de la Academia Rumana, Bucarest, Romania [AIRA]),  E. Podlewska-Gaca (Facultad de Física, Instituto de Observación Astronómica, Universidad Adam Mickiewicz, Poznan, Polonia [UAM]), N. Rambaux (IMCCE), M. Neveu (Universidad de Maryland College Park, Centro de vuelo espacial Goddard de NASA, EE.UU. [UMD]), P. Bartczak (UAM), G. Dudziński (UAM),  E. Jehin (Instituto de Investigación en Astrofísica, y Ciencias y Tecnologías Espaciales, Universidad de Lieja, Bélgica, [STAR]), P. Beck (Instituto de Planetología y Astrofísica  de Grenoble, UGA-CNRS, Francia [OSUG]), J. Berthier (IMCCE), J. Castillo-Rogez (Jet Propulsion Laboratory, Instituto de Tecnología de California, Pasadena, EE.UU.[JPL]), F. Cipriani (Agencia Espacial Europea, ESTEC – Oficina de Apoyo Científico, Noordwijk, Países Bajos [ESTEC]​​), F. Colas (IMCCE), C. Dumas (Telescopio de Treinta Metros, Pasadena, EE.UU. [TMT]), J. Ďurech (CU),  J. Grice (Laboratorio de Atmósferas, Entornos y Observaciones Espaciales, CNRS y Universidad de Versalles Saint-Quentin-en-Yvelines, Guyancourt, Francia [UVSQ] y Escuela de Ciencias Físicas,  The Open University, Milton Keynes, Reino Unido [OU]),  M. Kaasalainen (TU), A. Kryszczynska (UAM), P. Lamy (Departamento de Fisica, Ingeniería de Sistemas y Teoría de la Señal, Universidad de Alicante, Alicante, Spain), H. Le Coroller (LAM), A. Marciniak (UAM), T. Michalowski (UAM), P. Michel (OCA), T. Santana-Ros (Instituto de Ciencias del Cosmos, Universidad de Barcelona, España y Observatorio Europeo Austral, Santiago, Chile), P. Tanga (OCA), A. Vigan (LAM), O. Witasse (ESTEC), B. Yang (Observatorio Europeo Austral, Santiago, Chile), P. Antonini (Observatorio Hauts Pays, Bédoin, Francia), M. Audejean (Observatorio de Chinon, Chinon, Francia), P. Aurard (AMU, Observatorio de Haute Provence, Instituto Pythéas, Observatorio Saint-Michel, Francia [OHP]), R. Behrend (Observatorio de Ginebra, Sauverny, Suiza y Laboratorio de Física de Altas Energías y Astrofísica, Universidad Cadi Ayyad , Marrakech, Marruecos [UCA]), Z. Benkhaldoun (UCA), J. M. Bosch (B74, Avinguda de Catalunya 34, 25354 Santa Maria de Montmagastrell (Tarrega), España), A. Chapman (Observatorio Cruz del Sur, Ciudad de San Justo, Buenos Aires, Argentina), L. Dalmon (OHP), S. Fauvaud (Observatorio Bois de Bardon, Taponnat, Francia y Association T60, Observatorio Midi-Pyrénées, Toulouse, Francia), Hiroko Hamanowa (Museo Espacial de Hong Kong, Tsimshatsui, Hong Kong, PR China [HKSM]), Hiromi Hamanowa (HKSM), J. His (OHP), A. Jones (I64, SL6 1XE, Maidenhead, UK), D-H. Kim (Instituto de Astronomía y Ciencias Espaciales de Corea, Daejeon, Corea [KASI] y Universidad Nacional de Chungbuk, Chungdae-ro, Seowon-gu, Cheongju-si, Chungcheongbuk-do, Corea), M-J. Kim (KASI), J. Krajewski (Facultad de Física,  Instituto del Observatorio Astronómico, Universidad Adam Mickiewicz, Poznań, Polonia), O. Labrevoir (OHP), A. Leroy (Observatorio OPERA, Saint Palais, Francia [OPERA] y Uranoscope, Gretz-Armainvilliers, Francia), F. Livet (Instituto de Astrofísica  de Paris, Paris, Francia, UMR 7095 CNRS et Sorbonne Universités), D. Molina (Observatorio Anunaki, Calle de los Llanos, Manzanares el Real, Spain), R. Montaigut (Club d’Astronomie de Lyon Ampere, Vaulx-en-Velin, Francia y OPERA), J. Oey (Kingsgrove, NSW, Australia), N. Payre (OHP), V. Reddy (Instituto de Ciencias Planetarias, Tucson, EE.UU.), P. Sabin (OHP), A. G. Sanchez (Observatorio Rio Cofio  Robledo de Chavela, España), y L. Socha (Cicha 43, 44-144 Nieborowice, Polonia).
 
ESO es la principal organización astronómica intergubernamental de Europa y el observatorio astronómico basado en tierra más productivo del mundo. Cuenta con dieciséis países miembros: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza, junto con Chile, país anfitrión, y Australia como aliado estratégico. ESO desarrolla un ambicioso programa centrado en el diseño, construcción y operación de potentes instalaciones de observación terrestres que permiten a los astrónomos hacer importantes descubrimientos científicos. ESO también desempeña un importante papel promoviendo y organizando la cooperación en investigación astronómica. ESO opera en Chile tres instalaciones de observación únicas en el mundo: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope junto con su interferómetro VLTI (Very Large Telescope Interferometer), el más avanzado del mundo, así como dos telescopios de rastreo: VISTA (siglas en inglés de Telescopio de Rastreo Óptico e Infrarrojo para Astronomía), que trabaja en el infrarrojo, y el VST (VLT Survey Telescope, Telescopio de Rastreo del VLT), que rastrea en luz visible. También en Paranal, ESO albergará y operará el CTA Sur (Cherenkov Telescope Array South), el observatorio de rayos gamma más grande y sensible del mundo. ESO también es socio principal de dos instalaciones en Chajnantor, APEX y ALMA, actualmente el mayor proyecto astronómico en funcionamiento del mundo. Finalmente, en Cerro Armazones, cerca de Paranal, ESO está construyendo el ELT (Extremely Large Telescope), de 39 metros, que llegará a ser “el ojo más grande del mundo para mirar el cielo”.

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Imagen de 42 asteroides obtenida con el VLT de ESO (anotada)
Imagen de 42 asteroides obtenida con el VLT de ESO (anotada)
Ceres y Vesta
Ceres y Vesta
Ausonia y Urania
Ausonia y Urania
Sylvia y Lamberta
Sylvia y Lamberta
Kalliope y Psyche
Kalliope y Psyche
Poster de 42 asteroides de nuestro Sistema Solar y sus órbitas (fondo negro)
Poster de 42 asteroides de nuestro Sistema Solar y sus órbitas (fondo negro)
Poster de 42 asteroides de nuestro Sistema Solar y sus órbitas (fondo azul)
Poster de 42 asteroides de nuestro Sistema Solar y sus órbitas (fondo azul)

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Meet 42 Asteroids in Our Solar System (ESOcast 243 Light)
Meet 42 Asteroids in Our Solar System (ESOcast 243 Light)
solo en inglés
Looking at the identity cards of eight asteroids in our Solar System
Looking at the identity cards of eight asteroids in our Solar System
solo en inglés
42 asteroids in our Solar System and their orbits
42 asteroids in our Solar System and their orbits
solo en inglés
Esta es una traducción de la nota de prensa de ESO eso2114.
ESO
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

martes, 28 de agosto de 2018

CIENCIA : NATIONAL GEOGRAPHIC .- ASTEROIDES .- ASTRONOMÍA .- Un asteroide rozará la Tierra el 29 de agosto

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos anuncia que el día de mañana 29 de agosto, pasará rozando La Tierra, el asteroide 2016 NF23 a una velocidad de 32,000 kilómetros por hora y a una distancia de menso de 5 millones de kilómetros de la Tierra.
National Geographic.- dice :  "Dentro de esta categoría se engloba la roca espacial conocida por los astrónomos como 2016 NF23, y que con el tamaño de aproximadamente de 2 Boeings 747 o la pirámide de Guiza, pasará, el próximo 29 de agosto de 2018, y a una velocidad de más de 32.000 kilómetros por hora, a una distancia de menos de 5 millones de kilómetros de la Tierra.
Aunque el objeto "rozará" la Tierra hablando en términos astronómicos -5 millones de kilómetros equivalen a unas 13 veces la distancia entre la Tierra y la Luna- y es considerado por la NASA como un objeto potencialmente peligroso, el asteroide debería continuar con su trayectoria sin interferir con nuestro planeta, tal y como informaba hace unos días el medio británico The Daily Mail....."

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/actualidad/asteroide-rozara-tierra-29-agosto_13104
https://www.jpl.nasa.gov/news/news.php?feature=7194
Con el tamaño de aproximadamente la pirámide de Guiza, pasará a una velocidad de más de 32.000 kilómetros por hora y a una distancia de menos de 5 millones de kilómetros de la Tierra
 
Representación artística de un asteroide
Con el tamaño de aproximadamente de 2 Boeings 747 o la pirámide de Guiza, la roca espacial conocida por los astrónomos como 2016 NF23 pasará, el próximo 29 de agosto de 2018, y a una velocidad de más de 32.000 kilómetros por hora, a una distancia de menos de 5 millones de kilómetros de la Tierra.
Foto: AgeFotostock

NEOs y PHAs
Este diagrama ilustra la diferencias entre las órbitas de un Objeto Crcano a la Tierra -NEOs- en azul, y un asteroide potencialmente peligroso, o PHA en naranja.
Foto: NASA/JPL-Caltech
Redacción
28 de agosto de 2018

Un asteroide rozará la Tierra el 29 de agosto
Desde hace más de 20 años la NASA viene realizando el seguimiento y registro de miles de objetos que rondan tanto la órbita de la Tierra, la Luna u otros planetas del sistema solar. Y lo ha hecho a través de lo que se conoce como el Centro para el Estudio de los objetos cercanos a la Tierra -CNEOs, por sus siglas en inglés- y que precisamente enfoca su observación en los NEOs, u Objetos Cercanos a la Tierra.
Dentro de esta categoría de cuerpos de celestes, a su vez, podemos encontrar los conocidos como Objetos Potencialmente Peligros para la Tierra -PHAs por sus siglas en inglés- entre los cuales se engloban algunos asteroides de gran tamaño, que tarde o temprano podrían colisionar con nuestro planeta. Por poner algunas cifras, son considerados PHAs aquellos asteroides que en su trayectoria pueden acercarse a menos de 0,05 Unidades Astronómicas -UA- de la Tierra, (la distancia aproximada entre nuestro planeta y el sol) y medir más de 140 metros de diámetro.
El asteroide 2016 NF23 se acercará a unas 13 veces la distancia entre la Tierra y la Luna
Dentro de esta categoría se engloba la roca espacial conocida por los astrónomos como 2016 NF23, y que con el tamaño de aproximadamente de 2 Boeings 747 o la pirámide de Guiza, pasará, el próximo 29 de agosto de 2018, y a una velocidad de más de 32.000 kilómetros por hora, a una distancia de menos de 5 millones de kilómetros de la Tierra.
Aunque el objeto "rozará" la Tierra hablando en términos astronómicos -5 millones de kilómetros equivalen a unas 13 veces la distancia entre la Tierra y la Luna- y es considerado por la NASA como un objeto potencialmente peligroso, el asteroide debería continuar con su trayectoria sin interferir con nuestro planeta, tal y como informaba hace unos días el medio británico The Daily Mail.
No obstante desde la NASA no se permiten quitar un ojo de lo que de ahí arriba pueda llegar algún día, pues se calcula que el 90% de los objetos potencialmente peligrosos de esta índole, y susceptibles de provocar una gran catástrofe en la Tierra son aún desconocidos y su trayectoria está aún por determinar. Una pequeña muestra de ello, son los asteroides descubiertos en nuestro sistema solar entre 1999 y 2018, lo que se puede apreciar visualmente en el siguiente vídeo, y lo que nos da la idea de cuan vulnerables podemos ser a las amenazas que en espacio nos aguardan.
 


NATIONAL GEOGRAPHIC

Twenty Years of Tracking Near-Earth Objects

https://www.jpl.nasa.gov/news/news.php?feature=7194
Animation depicts a mapping of the positions of known near-Earth objects
The animation depicts a mapping of the positions of known near-Earth objects (NEOs) at points in time over the past 20 years, and finishes with a map of all known asteroids as of January 2018. Asteroid search teams supported by NASA's NEO Observations Program have found over 95 percent of near-Earth asteroids currently known. There are now over 18,000 known NEOs and the discovery rate averages about 40 per week. Image credit: NASA/JPL-Caltech
› View full video
NASA's Center for Near-Earth Object Studies Enters Third Decade.
On March 11, 1998, asteroid astronomers around the world received an ominous message: new observational data on the recently discovered asteroid 1997 XF11 suggested there was a chance that the half-mile-wide (nearly one kilometer) object could hit Earth in 2028.
The message came from the Minor Planet Center, in Cambridge, Massachusetts, the worldwide repository for such observations and initial determination of asteroid orbits. And although it was intended to alert only the very small astronomical community that hunts and tracks asteroids to call for more observations, the news spread quickly.
Most media outlets did not know what to make of the announcement, and mistakenly highlighted the prospect that Earth was doomed.


The animation depicts a mapping of the positions of known near-Earth objects (NEOs) at points in time over the past 20 years, and finishes with a map of all known asteroids as of January 2018. Asteroid search teams supported by NASA's NEO Observations Program have found over 95 percent of near-Earth asteroids currently known. There are now over 18,000 known NEOs and the discovery rate averages about 40 per week. Image credit: NASA/JPL-Caltech
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Fortunately, it turned out that Earth was never in danger from 1997 XF11. After performing a more thorough orbit analysis with the available asteroid observations, Don Yeomans, then the leader of the Solar System Dynamics group at NASA's Jet Propulsion Laboratory in Pasadena, California, along with his colleague Paul Chodas, concluded otherwise. "The 2028 impact was essentially impossible," said Chodas, who is now director of NASA's Center for Near-Earth Object Studies (CNEOS), located at JPL.
"To this day we still get queries on the chances of XF11 impacting in 2028," Chodas said. "There is simply no chance of XF11 impacting our planet that year, or for the next 200 years."
Chodas knows this thanks to CNEOS' precise orbit calculations using observation data submitted to the Minor Planet Center by observatories all over the world that detect and track the motion of asteroids and comets. For the past two decades, CNEOS calculations have enabled NASA to become the world leader in these efforts, keeping close watch on all nearby asteroids and comets -- especially those that can cross Earth's orbit.
"We compute high-precision orbits for all asteroids and comets and map their positions in the Solar System, both forward in time to detect potential impacts, and backward to see where they've been in the sky," Chodas said. "We provide the best map of orbits for all known small bodies in the Solar System."
 
The chart depicts the cumulative number of known Near-Earth asteroids (NEAs) versus time
The chart depicts the cumulative number of known Near-Earth asteroids (NEAs) versus time. The area in red depicts the number of known NEAs larger than 0.6 miles (1 kilometer). The area in orange depicts the quantity of known NEAs larger than 460 feet (140 meters). The area in blue depicts the number of known NEAs in all sizes. Image credit: NASA/JPL-Caltech
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Mapping the Celestial Hazard

Near-Earth Objects (NEOs) are asteroids and comets in orbits that bring them into the inner solar system, within 121 million miles (195 million kilometers) of the Sun, and also within roughly 30 million miles (50 million kilometers) of Earth's orbit around the Sun.
The media frenzy around NEO 1997 XF11 demonstrated the need for clarity and precision in communicating with the public about the close passes by Earth of these objects, as well as "the importance of peer review before public statements like these are made," Chodas said.
NASA's original intent was to fulfill a 1998 Congressional request to detect and catalogue at least 90 percent of all NEOs larger than one kilometer in size (roughly two-thirds of a mile) within 10 years. To help reach the Congressional goal, NASA Headquarters requested that JPL establish a new office to work with the data provided by the International Astronomical Union-sanctioned Minor Planet Center for submission of all observations of asteroids and comets, and to coordinate with observatories operated by academic institutions around the United States, as well as U.S. Air Force space surveillance assets.
In the summer of 1998, NASA established the Near-Earth Object Observations Program and JPL became the home for the agency's research data and analysis on NEOs, the "Near-Earth Object Program Office." (To view the announcement regarding the creation of the Near-Earth Object Program Office, see: https://www.jpl.nasa.gov/news/news.php?feature=5134)
In 2016, the office was renamed the Center for Near-Earth Object Studies (CNEOS) in conjunction with the establishment of the Planetary Defense Coordination Office (PDCO) at NASA Headquarters in Washington.
For about 20 years, CNEOS has been NASA's central hub for accurately mapping the orbits of all the known NEOs, predicting their upcoming close approaches, reliably assessing their chances of impact to our planet, and delivering that information to both astronomers worldwide and the general public.
Predicting Close Approaches and Impacts: Sentry and Scout
The first and most important step in assessing the impact risk of an asteroid or comet is to determine whether any given object's orbit will cross Earth's orbit -- and then how close it will actually get to our planet. JPL was determining high-precision orbits for a few NEOs even before NASA launched its NEO Observations Program, and has since upgraded its orbit models to provide the most accurate assessment available for asteroid positions and orbits.
Observatories around the world take digital images of the sky to detect moving points of light (the asteroid or comet) over days, weeks, months (and even decades!), and then report the positions of these moving objects relative to the static background of stars to the Minor Planet Center. See "How a Speck of Light Becomes an Asteroid".The CNEOS scientists then use all this observation data to more precisely calculate an NEO's orbit and predict its motion forward in time for many years, looking for close approaches and potential impacts to the Earth, its Moon, and other planets.
A CNEOS system called "Sentry" searches ahead for all potential future Earth impact possibilities over the next hundred years -- for every known NEO. Sentry's impact monitoring runs continually using the latest CNEOS generated orbit models, and the results are stored online.In most cases so far, the probabilities of any potential impacts are extremely small, and in other cases, the objects themselves are so small -- less than 20 meters in size, or nearly 66 feet -- that they would almost certainly disintegrate even if they did enter Earth's atmosphere.
"If Sentry finds potential impacts for an object, we add it to our online 'impact risk' table, and asteroid observers can then prioritize that object for further observation," said Steve Chesley of JPL, a member of the CNEOS team who was the main developer of the Sentry system. "The more measurements made of the object's position over time, the better we can predict its future path."
"In most cases, the new measurements mean the object can be removed from the risk list because the uncertainties in the orbital path are reduced and the possibility of impact is ruled out," Chesley said.
More recently, CNEOS also developed a system called Scout to provide more immediate and automatic trajectory analyses for the most recently discovered objects, even before independent observatories confirm their discovery. Operating around the clock, the Scout system not only notifies observers of the highest priority objects to observe at any given time, it also immediately alerts the Planetary Defense Coordination Office of any possible imminent impacts within the next few hours or days.A recent example is the Scout-predicted impact of the small asteroid 2018 LA over Botswana, Africa.
More Hunting to Do
With the addition of more capable NASA-funded asteroid surveys over the years, NASA's NEO Observations Program is responsible for over 90 percent of near-Earth asteroid and comet discoveries. There are now over 18,000 known NEOs and the discovery rate averages about 40 per week.
Although the original Congressional goal from 1998 has been exceeded and much progress has been made in asteroid discovery and tracking over the past two decades, the work isn't over. In 2005, Congress established a new, much more ambitious goal for the NEO Observations Program -- to discover 90 percent of the NEOs down to the much smaller size of 450 feet (140 meters), and to do so by the year 2020 (https://www.congress.gov/congressional-report/109th-congress/house-report/158/1).
These smaller asteroids may not present a threat of global catastrophe if they impact Earth, but they could still cause massive regional devastation and loss of life, especially if they occur near a metropolitan area. CNEOS continues to make improvements to its orbital analysis tools, image and graphic presentation capabilities, and updates of its websites to quickly and accurately provide the very latest information on NEOs to PDCO, the astronomical community and the public.
JPL hosts the Center for Near-Earth Object Studies for NASA's Near-Earth Object Observations Program, an element of the Planetary Defense Coordination Office within the agency's Science Mission Directorate.
More information about CNEOS, asteroids and near-Earth objects can be found at:
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