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viernes, 20 de agosto de 2021

El Garum (una salsa de vísceras de pescado) , la delicatessen romana que se fabricaba en Hispania

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., los habitantes de la Antigua Roma, degustaban una salsa de vísceras de pescado llamada: el Garum Romano, que se estuvo produciendo en las costas mediterráneas del Imperio; aunque en teoría es más aceptada que su origen sería posiblemente fenicio o púnico; aunque las grandes factorías estuvieron ubicadas en la Hispania.
"....Aunar entrañas de pescado, salmuera y dejarlo todo durante mucho tiempo al sol no parecen la mejor idea para crear un alimento sano y sabroso. Sin embargo, para los romanos sí se lo debía parecer al igual que en la actualidad se consumen productos como quesos fermentados con gusanos, mariscos de dudosa vistosidad e incluso los insectos que se aprovechan como comida en diversos países de todo el mundo. Todo es cuestión de la educación del paladar así como de la necesidad e incluso la cercanía de la fauna y flora....."....Ahora, sin embargo, gracias al trabajo investigador de los arqueólogos se puede incluso degustar una suerte de garum actual. En Cádiz, en algunos lugares han reproducido esas salsas que años antes fueron encontradas en ánforas pompeyanas, para el gusto —o disgusto— de quien se atreva a realizar una auténtica incursión en la cocina romana...."       ...siga leyendo..........


El garum era la salsa del Imperio Romano
Enric Ribera Gabandé.

La civilización romana ha dejado muchas huellas en los diferentes confines de su imperio. Con el paso del tiempo todavía perduran en la actualidad. En el campo de la gastronomía, esta sigue siendo el fruto de las diferentes culturas que vivieron en la Península Ibérica, de los diversos pueblos que se asentaron en nuestro territorio y del amplio Imperio Romano. Fueron los que dieron vida a la conocida y tradicional cocina español.

¿Comían los ricos y pudientes ciudadanos de aquella época igual que los villanos? Pues, ¡no! Había diferencias, como se puede suponer…y muchas. Los patricios degustaban de todo y se hacían traer alimentos de otros puntos. Eran adictos a la celebración de banquetes dignos de sus Domus Romanas. La abundancia se hacía manifiesto en las mesas. Comían, entre otros muchos alimentos, ostras, sepias hervidas, almejas, pulpo, cochinillo con salsa y puerros a la brasa.

Los cocineros romanos, del Imperio, tenían la mano rota -como se dice vulgarmente- en la preparación de salsas que bañaban a los diferentes cocinados. Estas, se basaban en las hierbas aromáticas, las especies, el aceite, el vino, el vinagre y el garum.

Pero, ¿Qué es el garum? Posiblemente la salsa más apreciada en el Imperio Romano. Se elaborada con las vísceras del pescado. Venía ser considerada por los ciudadanos de la antigua Roma como un ingrediente afrodisíaco, exclusivo para las altas esferas de la sociedad de su época.

El garo, que viene del latín garum, y éste del griego “yápov”, los romanos lo utilizaron de una manera parecida a lo que los asiáticos hacen con la salsa de soja. Sustituían la sal por el garo (garum) para darle el sabor salado a los alimentos. Venía a ser un elaborado que mezclado con aceite o agua, vino, vinagre, y pimienta, servía para aliñar algunos manjares.

En España, donde permanecieron muchos años los romanos, se fabricaba el garo en las factorías de la ciudad de Baelo Claudia, en la pedanía de Bolonia, en el término municipal de Tarifa. También, en Carteia, en la zona de San Roque, Cádiz. En esta última se puede ver cerca del foro, grandes ánforas incrustadas en tierra, próximas a la playa donde se configuraba el garum que posteriormente se exportaba a Roma, plaza donde disfrutaba de un gran prestigio.

Otro de los lugares donde se producía una gran parte del garum que se llegaba a consumir en Roma, era las Islas Baleares, tanto en Menorca como en Mallorca, que llegaron a especializarse en la exportación de esta salsa.

E.mail: riberaenric@telefonica.net
www.rutasviajeras.com
www.lacuinadecatalunya.cat
Gourmet Vinos .


El Garum Romano, una salsa para la exquisitez en la cocina romana.

El garo (del latín garum, y éste del griego γάροv ) era una salsa de pescado muy popular entre los romanos antiguos, que la utilizaban para aliñar toda clase de alimentos (en lugar de verter unos granos de sal sobre la comida, se ayudaban del garo para proporcionarles un sabor salado) y como un ingrediente muy cotizado de su cocina (de forma semejante a como hoy en día emplean las cocinas asiáticas la salsa de soja). Aunque tuvo su gran apogeo en el mundo romano, procede del mundo griego del que toma su nombre: garos o garon, por el nombre del pez del que se adquirían sus intestinos para la fabricación, la caballa. De él decía Marcial: “recibe esta salsa preciosa, regalo que debes tener en mucho aprecio, pues se trata de la primera sangre del escombro que esta expirando”.

Pero, ¿Qué era el garum? : un subproducto de la salazón, pues se hacía con las partes blandas del pescado que se eliminaban al limpiarlo tales como los intestinos, hipogastrios, gargantas, huevas, sangre… a las que se añadían peces enteros pequeños. No se trataba de un ingrediente para su consumo directo, sino que se utilizaba como un saborizante en multitud de recetas de cocina. Esta mezcla se introducía en salmuera y se exponía al sol durante largo tiempo, a veces meses. En algunas zonas del sur de España, se le añadía hiervas aromáticas como el cilantro, el hinojo, el eneldo o la hierbabuena y si se quería acelerar el proceso se calentaba artificialmente. Una vez concluido el proceso de fermentación, se introducía en cestas muy tupidas, donde se le dejaba para que filtrase; el líquido consiguiente de esta filtración, el mas preciado, era denominado liquamen, una salsa de pescado muy apreciada por su calidad; al resto, de peor calidad, era conocido como hallec. 

Casiano Baso, en su libro Geoponica o extractos de agricultura (siglo V d,C), detalla como era el proceso de su elaboración:

El llamado “liquamen” se obtiene como sigue: se echan las vísceras de los peces en un recipiente y se salan; también pequeños pececillos como pejerreyes, salmonetes de fango pequeños, chuclas, boquerones o los que tengan un aspecto diminuto, todos se salan igualmente y se conservan en salmuera al sol, removiéndose con frecuencia. Cuando hayan permanecido en la salmuera un verano, se saca de ellos el “garum” de este modo: se mete en el recipiente lleno de dichos pececillos una gran cesta tupida y el “garum” se infiltra en la cesta y así pasado por el tamiz de la cesta, se recoge el denominado “liquamen”; el residuo sobrante se convierte en “hallec”. Pero los “bitinios” lo preparan así: coges chuclas, mejor pequeñas que grandes, o en su defecto boquerones chicharros, caballas o incluso “hallec” o una mezcolanza de todos ellos, los echas en una mesa de panadero, donde se suele amasar la harina y los amasas echando por cada modio de pescado dos sextarios itálicos de sal, de manera que se mezclen con la sal; tras dejarlo una noche, échalo en un recipiente de barro y ponlo al sol sin tapar durante dos o tres meses, removiéndolo periódicamente con una vara, después de lo cual tápalo y guárdalo durante dos o tres meses. Algunos añaden también por cada sextario de pescado dos de vino añejo. Además, si quieres consumir inmediatamente el “garum”, o sea no ponerlo al sol sino hervirlo, harás como sigue: Salmuera líquida verificada de manera que al echar un huevo flote (pero si se hunde es que todavía no tiene sal bastante); echa luego en una olla nueva el pescado con la salmuera, adicionando orégano, y ponla al fuego preciso hasta que hierva, es decir hasta que empiece a evaporarse un tanto; algunos añaden también arrope; a continuación, ya frío, viértelo en un colador, echando sobre éste dos o tres veces los mismos hasta que salga limpio, tápalo y guárdalo. Pero el mejor “garum”, el denominado “haimátion”, se hace así: se cogen vísceras de atún junto con las agallas, el jugo y la sangre y se le esparce la sal que necesiten; se dejan en recipiente y a los dos meses como mucho se perfora éste y sale el “garum” denominado “haimátion”.

Según traducción de María José Mena (Libro 20. cap. 46)

Su fabricación hacia famosos a los países en los que se producía. Es un error muy común pensar que existía una fórmula única pero en realidad el sabor y nombre del garum variaba según el pescado que le sirviera de base: podía hacerse con gambas, ostras o cualquier otro molusco o marisco también con lubinas y morenas, si se hacia con anchoas (“maena”) era “muria”, y si a base de chanquetes llamados (“apua”) el resultado era la salsa “añex”.Mezclado con vino, vinagre, pimienta, aceite o agua, servía para aliñar otros manjares. Así cada tipo de garum tenía su propia seña de identidad, su “denominación de origen”, que lo hacía inconfundible.

Factoría del Garum Romano. Proceso de su elaboración:

1 PREPARANDO
Los trabajadores limpian la pesca diaria, salvando las entrañas de los peces para la producción de garum.

2 FERMENTACIÓN
En el centro de la fábrica hay varias cubas rectangulares donde la mezcla de tripas de pescado y sal se dejará durante varios meses para fermentar al sol.

3 BOTELLAS
Después de la fermentación, la mezcla se filtra para obtener la salsa de garum, que se decanta en ánforas de una variedad de tamaños, especialmente para el producto.

4 ALMACENAMIENTO
Listas para el envío, las ánforas se amontonan en grandes almacenes cerca de la playa.

5 ENVÍO
Las ánforas se cargan en barcos para ser transportados y comercializados en toda la cuenca mediterránea.

Solía decirse que abría el apetito y facilitaba la digestión y era considerado un remedio milagroso por sus cualidades nutritivas, antitóxicas y por sus efectos curativos sobre quemaduras, eccemas y ulceras, afecciones estomacales y disentería. Médicos de la antigüedad como; Columela, Hikesios y Galeno solían recomendarlo.

Pero a pesar de lo repugnante que hoy nos pueda parecer, el garum, junto con los perfumes eran las sustancias más caras de todo el mundo romano y un punto importante de su producción se encontraba en Hispania. Uno de los principales puertos que la exportaban era el de Carthago Nova ,actual Cartagena. En las Islas Baleares se producía gran parte del garo que se consumía en Roma, es más, tanto la isla de Menorca como en Mallorca se especializaron en exportar esta salsa. La ciudad de Málaga y otras localidades de la Costa del Sol presentan una amplia colección de yacimientos de antiguas factorías de garum que nos demuestran la importancia que esta industria tuvo en la zona e incluso la ciudad de Gigia (precursora de Gijón), también producía y exportaba esta salsa. 

Con el desmembramiento del Imperio Romano, el garum desaparecerá poco a poco de las mesas acomodadas de toda Europa. En España musulmana, su uso se mantendrá hasta mediados del siglo XV.

https://quevuelenaltolosdados.com/2018/11/15/el-garum/

QVAD - HISTORIA.

No es difícil imaginar un olor nauseabundo inundando las fosas nasales de quienes fabricaban el garum. La famosa salsa romana, se estuvo produciendo durante siglos en las costas mediterráneas del Imperio, aunque la teoría más aceptada es que su origen sería, posiblemente, fenicio o púnico.







Piletas para la fabricación de garum en la villa de El Alamillo (Mazarrón-Murcia).

Foto: Pedro Huertas.

Muy cerca de las localidades murcianas de Mazarrón y Cartagena, en la playa de El Alamillo se esconden los restos de una antigua villa romana. Pero unas estructuras de dicha villa musealizadas muy cerca del mar llaman especialmente la atención: se trata de piletas para la fabricación de salazones y de la famosa salsa garum. No es de extrañar el tamaño y situación de estas piletas, pues su producción estuvo muy arraigada en esta zona de la costa hispana, tal y como lo describía Plinio el Viejo en su Historia Natural, cuando destacaba la exquisitez de la salsa fabricada en Carthago Nova y sus alrededores.

CÓMO SE HACÍA EL GARUM ROMANO

Hasta hace pocos años, no se conocía mucho sobre la receta del garum. Apenas se sabía que se elaboraba a partir de unos tipos de pescado como el atún y se conocía alguna mención a recetas que aparecían en algunos compendios de cocina o vida cotidiana, como es el caso de Columela. Aunque en su obra, el autor del siglo I d.C. hacía referencia a un tipo de preparado llamado muria, que también podía realizarse con carne. Con el tiempo, tanto el nombre de la salsa como las recetas de la misma fueron perdiéndose, quedando solamente alguna referencia bastante confusa en algunos escritos medievales. Así pues, hasta hace unos pocos años existían muy pocas certezas sobre ella: que en ocasiones se fabricaba fuera de las ciudades, que se usaba la salmuera y que la mezcla se dejaba al sol durante algunas semanas.

De hecho existían sucedáneos del garum, que sí son nombrados por algunos autores antiguos. Por un lado tenemos el halles, que se diferencia por el uso de peces pequeños; también existía el liquamen, muy parecido al garum, y la ya mencionada muria. Pero, ¿Cómo han llegado a conocer los arqueólogos todos estos datos?

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LA BOTTEGA DEL GARUM

Una intensa y detallada investigación comenzó hace pocos años lejos de Hispania, en Pompeya, Italia. Allí, durante las excavaciones en la que se ha llamado la bottega del garum, aparecieron una serie de ánforas cuyo contenido se había conservado parcialmente. El equipo dirigido por el profesor Darío Bernal, de la Universidad de Cádiz y junto con otro equipo de la Universidad de Sevilla, llevaron a cabo una serie de análisis que dieron como resultado que se hayan podido identificar ciertos tipos de las salsas consumidas en la Antigua Roma. De hecho, incluso han podido conocer qué tipos de pescados se consumían en la época, como el atún o el boquerón.


YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DE BAELO CLAUDIA (CÁDIZ), DONDE SE HA DOCUMENTADO LA PRODUCCIÓN DE GARUM ROMANO.

Foto: Pedro Huertas.

Sin embargo, las preguntas pertinentes a la hora de excavar en villas romanas cercanas a la costa son: ¿en todas esas villas se producía la famosa salsa romana? ¿son fáciles de identificar las piscinas en las que se ponía a fermentar?.
Se sabe, por los restos de algunos yacimientos como la impresionante ciudad abandonada de Baelo Claudia (Bolonia-Cádiz) o los antes mencionados de El Alamillo (Murcia), que las piletas solían ser de pequeñas proporciones en comparación con las destinadas a otras funciones.
En concreto, el yacimiento de Baelo Claudia es un ejemplo claro de esa industria que nació en torno a la explotación de los salazones y todo lo que rodeaba a estos alimentos, como el garum. De hecho, hasta se han identificado zonas de producción de ánforas destinadas a contener tan jugosa salsa y sus derivados. De esa manera, era transportada por mar hasta los mercados de todo el Mediterráneo, para ser vendida y degustada allá donde llegara.

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DÓNDE SE PRODUCÍA EL GARUM

Volviendo a la pregunta anterior ¿en todas las villas cercanas al mar se producía garum? A este respecto un yacimiento cerca de la antigua Carthago Nova resulta especialmente curioso en este sentido. Entre los montes que forman la sierra de La Unión se encuentra el pueblo de Portmán. Ya su nombre, evolucionado desde el latín Portus Magnum, apunta a que se trataba de un enclave importante. Justo al lado del pueblo, y en parte bajo una carretera que bordea la cadena montañosa, se encuentran los restos de una villa romana un tanto especial: El Paturro. Diversas campañas arqueológicas desde los años ochenta del siglo XX han demostrado que se trata de un enclave valioso en varios sentidos.

Primero, por su situación, justo frente a la costa y dominando toda la ensenada natural que forma el antiguo puerto. Aunque, debido a la extracción minera desmedida durante varias décadas en los últimos 150 años, solo se pueden intuir restos de esa costa. Los desechos de la minería fueron ocupando el sitio que un día tuvo el mar. Y en Portmán, los amarres de los barcos en el antiguo muelle, ahora son fantasmas quietos en un sitio apenas con vida. Así que, la villa romana de El Paturro, que antaño estuviera a pocos metros de la costa, ahora se encuentra bastante más alejada de lo que estaba hace miles de años.

En segundo lugar, la villa pasó por diversas fases o usos, lo que también da pistas sobre el devenir histórico del entorno. Si en un primer momento (siglos II-I a.C.) toda ella era una especie de complejo industrial vinculado a la minería, a partir del siglo I d.C. la villa cambió por completo. Se habilitó una auténtica pars urbana —zona de habitaciones— y se pasó a usar como centro de confección de salazón. En las excavaciones llevadas a cabo se han encontrado restos de alguna piscina bastante grande, pero de poca profundidad. Si bien se cree que se utilizó para salazones y garum, su uso real es todavía una incógnita.

Esto quiere decir que, si bien algunas villas pudieron estar produciendo esta conocida salsa, normalmente eran factorías cerca de las ciudades costeras las que se construían especialmente para ello, como el caso gaditano o la factoría de Cotta, en Marruecos.

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UNA DELICATESSEN ROMANA

Aunar entrañas de pescado, salmuera y dejarlo todo durante mucho tiempo al sol no parecen la mejor idea para crear un alimento sano y sabroso. Sin embargo, para los romanos sí se lo debía parecer al igual que en la actualidad se consumen productos como quesos fermentados con gusanos, mariscos de dudosa vistosidad e incluso los insectos que se aprovechan como comida en diversos países de todo el mundo. Todo es cuestión de la educación del paladar así como de la necesidad e incluso la cercanía de la fauna y flora.

Ahora, sin embargo, gracias al trabajo investigador de los arqueólogos se puede incluso degustar una suerte de garum actual. En Cádiz, en algunos lugares han reproducido esas salsas que años antes fueron encontradas en ánforas pompeyanas, para el gusto —o disgusto— de quien se atreva a realizar una auténtica incursión en la cocina romana.

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NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

martes, 10 de agosto de 2021

PUEBLOS IBÉRICOS DE LA ANTIGÜEDAD: Cuando la Península Ibérica pertenecía a los Celtas

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la península ibérica tuvo muchas invasiones hasta formar una identidad propia, hubieron desde los íberos, hasta los celtas, siglos antes de la conquista romana, destacaron los pueblos celtas por su dominio de la metalurgia y su carácter  guerrero...... "El dominio de la metalurgia iba asociado a otro rasgo identitario de la cultura celta en general: su carácter guerrero, que se manifestaba aspectos muy diversos como la construcción de sus poblados, amurallados y situados en zonas de fácil defensa; su organización social, dominada por una élite guerrera y representada en el uso de las armas como símbolos de prestigio en los ajuares funerarios; y el hecho de que parte de su economía se basara en la guerra y el saqueo...." sigamos la lectura ..............


En los siglos previos a la conquista romana, la mayoría de la península Ibérica estuvo habitada por pueblos celtas, que destacaban por su dominio de la metalurgia y su carácter guerrero.








En la Hispana prerromana hubo tres grandes culturas que dominaron la mayoría de la península: en el sur la tartésica, que las fuentes antiguas consideran la primera civilización hispánica; en el levante la íbera, a través de la cual entraron muchos elementos culturales del oriente mediterráneo. La tercera y más numerosa era la celta, que ocupaba buena parte del centro peninsular y fue la menos permeable a los elementos externos durante la mayoría de su historia, que va desde el siglo IX al II a.C.

El término Celtiberia puede resultar confuso ya que su significado varía según las fuentes. En sentido estricto se refiere al territorio de frontera con el mundo íbero -grosso modo, el oeste de Aragón y el este de Castilla- que, debido al contacto, aun preservando su carácter celta había asimilado algunas características de los íberos como el uso de la moneda y del alfabeto. Sin embargo, en otras fuentes -sobre todo de época romana- se usa para referirse a todo el territorio peninsular de influencia celta, un espacio que también se conoce como Céltica hispana.

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UNA CULTURA PARTICULAR

Esta Céltica hispana compartía muchos atributos de las culturas celtas del resto de Europa, pero se diferenciaba en algunos aspectos impuestos por el clima y la geografía: aunque sus asentamientos eran sedentarios, conservaban algunos rasgos de su pasado nómada como la ganadería de transhumancia, que complementaba una agricultura de subsistencia. Sus costumbres eran parecidas a las de los celtas de la Galia aunque, en comparación, la casta sacerdotal -druidas- tenía mucha menos influencia respecto a la guerrera.

El principal rasgo compartido con los celtas del resto de Europa era su habilidad en la metalurgia, tanto la de tipo bélico como la orientada al uso cotidiano, como las herramientas agrícolas: a ellos se debe la difusión del arado en la península, a pesar de que practicaban una agricultura más orientada al consumo propio que al comercio. Para comerciar preferían sacar partido de su artesanía del bronce y del hierro, de la que eran los amos indiscutidos.

A diferencia de las otras dos grandes culturas prerromanas de la península, el mundo celta era mucho menos permeable a las influencias externas.

A diferencia de las otras dos grandes culturas prerromanas de la península, el mundo celta era mucho menos permeable a las influencias externas. No conocían el alfabeto, a excepción de los celtíberos, que habían adoptado el fenicio igual que los íberos. Por norma general tampoco usaban la moneda, prefiriendo el trueque y comerciando mayoritariamente entre ellos, dando lugar a una economía bastante autosuficiente. De los otros pueblos autóctonos obtenían casi únicamente cerámica -una tecnología en la que los íberos les superaban gracias al uso del torno- y bienes de lujo a cambio de armas y herramientas de metal.

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Estrabón, el griego que describió Iberia

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GRANDES GUERREROS

El dominio de la metalurgia iba asociado a otro rasgo identitario de la cultura celta en general: su carácter guerrero, que se manifestaba aspectos muy diversos como la construcción de sus poblados, amurallados y situados en zonas de fácil defensa; su organización social, dominada por una élite guerrera y representada en el uso de las armas como símbolos de prestigio en los ajuares funerarios; y el hecho de que parte de su economía se basara en la guerra y el saqueo.

Igual que los íberos, los celtas hispanos eran muy apreciados como mercenarios. Los cartagineses los emplearon ya desde el siglo V a.C. en sus luchas con los griegos por el control de Sicilia y fueron un apoyo vital para la expedición de Aníbal Barca durante la Segunda Guerra Púnica, en el siglo III a.C. Cuando Roma sustituyó a Cartago como potencia extranjera, los romanos se dieron cuenta de la conveniencia de someter a esos belicosos pueblos: los dos grandes motivos eran, por una parte, la amenaza que suponían para las poblaciones ya romanizadas; y por otra, garantizar la seguridad de las rutas de comercio, puesto que desde Hispania se exportaban productos tan valiosos como el vino, el aceite y la plata.


NUMANCIA

La caída de Numancia (Soria) significó el fin de las guerras celtíberas y la consolidación del dominio romano de Hispania, a excepción de los territorios del norte que aún resistieron hasta el principado de Augusto.

Foto: iStock.

La conquista de la Céltica hispana fue difícil y lenta, duró alrededor de medio siglo y se concluyó sin una victoria completa, ya que los pueblos del norte resistieron hasta la época de Augusto. Las llamadas guerras celtíberas tuvieron algunos episodios famosos como el asedio de Numancia que, si bien concluyeron con la victoria romana, contribuyeron a difundir la fama de los celtas hispanos como guerreros feroces, una fama que les valdría a muchos una ocupación como auxiliares en el ejército romano.

A diferencia del mundo íbero, donde la romanización fue relativamente sencilla y la élite local adoptó rápidamente las costumbres romanas, en el territorio celta el proceso fue más lento. Esto se debía en buena parte al hecho de encontrarse en el interior, lo que hacía la Celtiberia menos atractiva para los colonos y para los comerciantes. Roma invirtió grandes recursos en el desarrollo de una red de carreteras y en infraestructuras, para promover la inmigración desde otras zonas de la península y facilitar el contacto con la población ya romanizada. Hispania había sido una de las conquistas más largas y difíciles de Roma, pero también de las más provechosas, y en época imperial se convirtió en una de las joyas del imperio.


NATIONAL GEOGRPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

sábado, 17 de octubre de 2020

NATIONAL GEOGRAPHIC : VIOLENCIA EN LA EDAD DEL HIERRO .- La brutal masacre del poblado ibérico de La Hoya...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos entrega un reportaje sobre una brutal masacre que sucedió en el poblado ibérico de La Hoya en la Edad del Hierro; fueron masacrados una decena de hombres, mujeres y niños donde: un individuo fue decapitado, dos tenían los brazos cortados y casi la mitad de los restos mostraban signos de mutilación, según han descubierto reciéntemente los arqueólogos; se sugiere que fueron asesinados por una comunidad vecina durante una toma de poder calculada o un acto de venganza. Este atroz ataque sucedió al norte de España a mediados del Siglo IV o a finales del Siglo III a.C.
NATIONAL GEOGRAPHIC .- narra : "Objetos de uso cotidiano dispersos, ganado desperdigado, recipientes llenos de restos de cereales... Todo sugiere que los atacantes de La Hoya cometieron su acción en un día de mercado en verano o a principios de otoño. Parece que estos individuos quisieron asegurarse el mayor número de víctimas posible, según afirma el estudio. Tal vez el ataque se saldó con unas 85 víctimas. "Esta es probablemente una estimación conservadora, ya que los cuerpos de algunos individuos podrían haber sido recuperados para su entierro o cremación, mientras que otros pueden haber servido de alimento a los animales, como sugiere el hecho de que algunos individuos están representados por elementos esqueléticos únicos. Además, cualquier superviviente que no fuera capturado se habría quedado sin hogar y se habría visto obligado a depender de la buena voluntad de otras comunidades. Como parece que dejaron atrás la mayoría de sus productos y tiendas de alimentos, habrían llegado totalmente desprovistos", apuntan los investigadores. Pero curiosamente la ciudad no parece haber sido saqueada, lo que implicaría que el motivo del ataque no fue exclusivamente económico....."

Un estudio realizado por investigadores españoles y británicos sobre los restos humanos descubiertos de los habitantes de este yacimiento ibero situado en Álava arroja nueva luz sobre cómo murieron: brutalmente asesinados.

C. M. Muñoz

07 de octubre de 2020 · 16:40 Actualizado a

Vista aérea del poblado de La Hoya tomada desde el noroeste.                                                           Foto: Armando Llanos

Un ataque atroz a una ciudad de la Edad del Hierro en el norte de España a mediados del siglo IV o finales del siglo III a.C. dejó más de una docena de cadáveres de hombres, mujeres y niños esparcidos por las calles, mientras la ciudad ardía. Las lesiones infligidas a las personas que allí murieron fueron horribles. Un individuo fue decapitado, dos tenían los brazos cortados y casi la mitad de los restos mostraban signos de mutilación, según han descubierto recientemente los arqueólogos que estudian la zona. Ahora, un nuevo estudio de los huesos de las víctimas, la primera investigación detallada de sus lesiones, dirigido por la investigadora Teresa Fernández-Crespo, de la Universidad de Oxford, y publicado por la revista Antiquity, sugiere que fueron asesinados por una comunidad vecina durante una toma de poder calculada o un acto de venganza.

En la masacre de La Hoya, un individuo fue decapitado, dos tenían los brazos cortados y casi la mitad de los restos mostraban signos de mutilación, según han descubierto recientemente los arqueólogos.

El yacimiento de La Hoya fue descubierto por los arqueólogos en 1935, y alrededor de un 15% del yacimiento fue excavado desde 1973 hasta principios de la década de 1990. El lugar de la masacre fue en su día una ciudad bulliciosa y próspera, con calles pavimentadas y pasos de piedra para las personas, plazas públicas, bloques de viviendas y una muralla defensiva de mampostería. La Hoya fue ocupada por los berones (un pueblo celtíbero prerromano) desde el siglo XV a.C. hasta el siglo III a.C., y se ubica cerca de la actual población de Laguardia, en La Rioja alavesa. En su etapa de máximo apogeo, el asentamiento acogió a unas 1.500 personas.

A la izquierda, plano del sector III de La Hoya incluida la localización de los restos humanos estudiados. A la derecha, fotografía de un cuerpo tomada in situ.                                                Plano: A. Llanos modificado por J. Ordoño. Foto: A. Llanos.

¿Qué ocurrió en La Hoya?

El nuevo estudio pretende arrojar luz sobre lo que pasó en La Hoya un lejano día de la Edad del Hierro, en un momento comprendido entre mediados del siglo IV a.C y finales del siglo III a.C. En el yacimiento, los arqueólogos encontraron huesos quemados, al menos trece restos completos y parciales, tanto en las calles como en el interior de las casas. Un varón adulto había sido decapitado (su cráneo nunca se encontró) a la altura de la cuarta vértebra cervical y presentaba varias heridas en la clavícula derecha, lo que parecía sugerir que su atacante lo golpeó en repetidas ocasiones. Según el estudio, "la explicación más plausible para los traumas observados es que pudieron haber sido causados durante un choque cara a cara en el que la víctima intentó hacer frente a su atacante". Las lesiones que presentaba otro hombre mostraron que fue repetidamente apuñalado por la espalda; una adolescente y otro hombre sufrieron la amputación del brazo derecho. El brazo de la joven, que se halló a unos tres metros de su cuerpo, aún llevaba cinco brazaletes de bronce. No había restos de armas cerca de los cuerpos, y estos tampoco presentaban lesiones defensivas. Todo ello, según el estudio, apunta sin dejar lugar a muchas dudas, a un ataque sorpresa.

En el yacimiento, los arqueólogos encontraron huesos quemados, al menos trece restos completos y parciales, tanto en las calles como en el interior de las casas.

Objetos de uso cotidiano dispersos, ganado desperdigado, recipientes llenos de restos de cereales... Todo sugiere que los atacantes de La Hoya cometieron su acción en un día de mercado en verano o a principios de otoño. Parece que estos individuos quisieron asegurarse el mayor número de víctimas posible, según afirma el estudio. Tal vez el ataque se saldó con unas 85 víctimas. "Esta es probablemente una estimación conservadora, ya que los cuerpos de algunos individuos podrían haber sido recuperados para su entierro o cremación, mientras que otros pueden haber servido de alimento a los animales, como sugiere el hecho de que algunos individuos están representados por elementos esqueléticos únicos. Además, cualquier superviviente que no fuera capturado se habría quedado sin hogar y se habría visto obligado a depender de la buena voluntad de otras comunidades. Como parece que dejaron atrás la mayoría de sus productos y tiendas de alimentos, habrían llegado totalmente desprovistos", apuntan los investigadores. Pero curiosamente la ciudad no parece haber sido saqueada, lo que implicaría que el motivo del ataque no fue exclusivamente económico.
 
Traumatismos de diversos individuos en: a) la cuarta vértebra cervical. b) la clavícula derecha. c) la primera vértebra sacra. d–e) el acromion y el glenoides de la escápula derecha.
                    Foto: Teresa Fernández-Crespo.

Masacres en Iberia

La ocupación romana de la península Ibérica (que empezó en 218 a.C.) fue salvaje y estuvo marcada por numerosos ciclos de violencia y agitación regional. Dos masacres cometidas por los romanos en pueblos iberos, como el Cerro de la Cruz (Almenidilla, Córdoba) hacia 140 a.C. y La Almoina (Valencia) en 75 a.C., se conocen por las evidencias arqueológicas. En el Cerro de la Cruz, los romanos esclavizaron a 10.000 personas y decapitaron a 500. Por su parte, en La Almoina, catorce hombres desarmados fueron encadenados y ejecutados. Otro hombre fue decapitado, otro atravesado con una jabalina y a varios les amputaron todas las extremidades.

Pero la masacre de La Hoya es anterior a la conquista romana del norte de España, por lo que es posible que la inestabilidad política y los enfrentamientos mortales entre poblaciones iberas rivales ya fueran muy frecuentes antes de la llegada de los conquistadores, según los investigadores. "La Hoya es el único sitio conocido de la Iberia de la Edad del Hierro cuya destrucción puede atribuirse a comunidades locales rivales prerromanas. Presenta evidencias tempranas de violencia organizada a gran escala y proporciona una postal única de la guerra protohistórica. Las similitudes entre La Hoya y otras masacres en Iberia en los últimos siglos antes de nuestra era sugieren que las sociedades ibéricas de la Edad del Hierro fueron capaces de recurrir a una violencia brutal para resolver disputas entre pequeñas entidades políticas", afirma el estudio. Lo que también está claro para los autores es que un ataque a La Hoya, una población importante en esos momentos, posiblemente tuvo repercusiones profundas en el equilibrio de poder local "ya sea creando un vacío de poder o consolidando la posición de una comunidad rival".

Traumatismo causado por un fuerte golpe en el húmero de un individuo descubierto en La Hoya. Foto: Teresa Fernández-Crespo.

La Hoya es el único sitio conocido de la Iberia de la Edad del Hierro cuya destrucción puede atribuirse a comunidades locales rivales prerromanas, según el estudio.

El hecho de que los cuerpos de los habitantes masacrados de La Hoya quedasen insepultos sugiere asimismo a los investigadores que la aldea fue abandonada después de la matanza. Algunos estudiosos propusieron en el pasado que tal vez los habitantes que quedaron con vida se reagruparon y continuaron viviendo en el emplazamiento durante siglos, pero las secuelas conservadas del ataque y la condición de los restos vuelven bastante improbable este escenario, "dada la escala de muerte y destrucción revelada por las excavaciones", concluye el estudio.

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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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