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martes, 29 de octubre de 2019

PALEONTOLOGÍA : ANTROPOLOGÍA .- NATIONAL GEOGRAPHIC .- El origen de la humanidad se traslada al sur de África hace 200.000 años

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el origen de la humanidad, sigue siendo un enigma, hasta hace muy poco se aseguraba que éramos descendientes del hombre de Etiopía, con aproximadamente unos 195,000 años de antigüedad, pero este tesis fue puesta en cuestión con descubrimiento de cuando se encontraron en el actual Marruecos fósiles de nuestro linaje datados de hace aproximadamente 300.000 años.
Sin embargo; una nueva  tesis sostiene: "Una nueva investigación basada en el ADN ha concluido que el hombre moderno se originó en lo que hoy pertenece al norte de Botsuana hace 200.000 años. La región, hoy árida, atesoraba en su día un complejo sistema de lagos que dio lugar a un ecosistema fértil...."
NATIONAL GEOGRAPHIC .- narra : " Para despejar la incógnita, los científicos analizaron el ADN mitocondrial de las poblaciones nómadas de cazadores-recolectores que actualmente habitan en el sur de África. Esta cadena genética, contenido en las mitocondrias, es más corta que la hallada en el núcleo de las células, y se hereda únicamente de madres a hijos. "El ADN mitocondrial actúa como una cápsula del tiempo de nuestras madres ancestrales, acumulando cambios lentamente durante generaciones. La comparación del código de ADN completo, o mitogenoma, de diferentes individuos proporciona información sobre hasta qué punto están estrechamente emparentados ", sostiene Hayes...."
NATIONAL GEOGRAPHIC.- agrega : " Los investigadores estudiaron las pruebas arqueológicas, los fósiles existentes y las características geológicas del terreno, y llegaron a una sorprendente conclusión. El geólogo Dr. Andy Moore, de la Universidad de Rhodes, quien participó en el estudio, desveló que aquella zona albergó en su día uno de los lagos más grande de África, el Makgadikgadi. Según el experto, antes de que emergiesen los humanos modernos, el lago había empezado a drenarse debido a la acción de las placas litosféricas, lo cual habría provocado la creación de un vasto humedal, que a su vez habría dado lugar a uno de los ecosistemas más productivos para garantizar la prosperidad de la especie...."

Lago Makgadikgadi

Lago Makgadikgadi
(Lake Makgadikgadi)
Lake Makgadikgadi SPOT 1136.jpg
Vista del satélite SPOT
Ubicación geográfica y administrativa
Continente África del Sur
Región Desierto de Kalahari

País(es) Bandera de Botsuana Botsuana
Dimensiones
Superficie Llegó a tener 80 000 km²
Mapa(s) de localización
Lago Makgadikgadi ubicada en Botsuana
Lago Makgadikgadi
Lago Makgadikgadi
Ubicación (Botsuana).
Coordenadas 20°43′00″S 24°57′03″ECoordenadas: 20°43′00″S 24°57′03″E (mapa)
El lago Makgadikgadi1​ (en inglés: Lake Makgadikgadi)? fue un antiguo lago africano ahora desaparecido que existió en lo que hoy es el desierto de Kalahari, en Botsuana, y que hoy ha dado lugar a la formación de los salares de Makgadikgadi.
Puede que una vez el lago haya cubierto hasta 80 000 km² y se cree que tuvo 30 m de profundidad. Los ríos Okavango, Zambeze y Cuando desaguaron en el lago. El Makgadikgadi es descrito como el lugar donde se piensa que se produjo el nacimiento de una gran cantidad de cíclidos, que una vez nadaron en los ríos Congo, Zambezi, Okavango y Limpopo, entre 100 a 400 nuevas especies de las cuales aproximadamente unas 25 sobreviven hoy.
https://es.wikipedia.org/wiki/Lago_Makgadikgadi
WIKIPEDIA.

Lago Kalahari


Desierto del Kalahari
Kalahari.png
Vista de satélite del desierto
Localización geográfica / administrativa
Continente (o subcontinente) África meridional
Región Cuenca del Kalahari
País(es) Bandera de Botsuana Botsuana
Bandera de Namibia Namibia
Bandera de Sudáfrica Sudáfrica
Características
Límites Salares de Makgadikgadi
Área(s) protegida(s) Bandera de Botsuana Parque Nacional Gemsbok, Bandera de Botsuana Reserva de Caza Central Kalahari y Bandera de Botsuana Bandera de Sudáfrica Parque transfronterizo de Kgalagadi
Superficie 930 000 km²
Anchura - km
Altitud máxima 2.610 m
Altitud mínima - m
Punto culminante Montaña Brandberg
Precipitación 175-250 mm /año
Cuerpos de agua próximos Río Orange
Recursos naturales uranio y diamantes
Coordenadas 23°S 22°ECoordenadas: 23°S 22°E (mapa)
Mapa(s) de localización
Desierto del Kalahari ubicada en África
Desierto del Kalahari
Desierto del Kalahari
Geolocalización en África
Desierto del Kalahari (destacado en marrón) y cuenca del Kalahari (naranja)
Desierto del Kalahari (destacado en marrón) y cuenca del Kalahari (naranja)
El desierto del Kalahari es una región del sur de África. Tiene 930 000 km² y se extiende por Botsuana, Namibia y Sudáfrica.1​ Presenta una fauna variada compuesta por roedores, antílopes, jirafas y leones.2​ Alberga la Reserva de caza del Kalahari Central, el Parque nacional de Chobe, el Parque transfronterizo de Kgalagadi y los Salares de Makgadikgadi. El río Orange lo atraviesa de oriente a occidente.
https://es.wikipedia.org/wiki/Kalahari
WIKIPEDIA.

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/origen-humanidad-se-traslada-sur-africa-hace-200000-anos_14873

Una nueva investigación basada en el ADN ha concluido que el hombre moderno se originó en lo que hoy pertenece al norte de Botsuana hace 200.000 años. La región, hoy árida, atesoraba en su día un complejo sistema de lagos que dio lugar a un ecosistema fértil.

Cráneo de Homo Sapiens
Foto: CordonPress
Sergi Alcalde


Según la última investigación, los humanos modernos proceden de una sola población que vivió en el sur de África hace unos 200.000 años
El estudio -un compendio de investigaciones de distintas disciplinas: genética, geología y análisis climático publicado en la revista Nature-, afirma que, "aunque algunos restos fósiles sugieren que el origen del género humano se encuentra en el este de África, el sur del continente alberga poblaciones contemporáneas que representan la primera rama del árbol filogenético humano".

La clave, el ADN mitocondrial

A mediados de la década de 1980, el bioquímico Alan Wilson, pionero en la aplicación de esta disciplina en el estudio de la evolución humana, decidió usar el ADN mitocondrial para localizar la cuna ancestral de la humanidad. Comparando las cadenas de ADN de mujeres de todo el mundo, observaron que las de ascendencia africana presentaban el doble de diversidad que sus congéneres. Dado que las mutaciones parecen producirse a un ritmo constante, los humanos modernos debieron de vivir en África el doble de tiempo que en cualquier otro sitio, una hipótesis que llevó a los genetistas modernos a considerar que todos los humanos vivos descendemos de una mujer que vivió hace aproximadamente 150.000 años en África, lo que se bautizó con el nombre de 'Eva mitotondrial'. Los estudios de ADN habían confirmado una y otra vez que todos los pueblos del mundo descendemos de los cazadores-recolectores africanos, aunque hasta la fecha no se había localizado el punto exacto de aquél 'Edén ancestral'.
Para despejar la incógnita, los científicos analizaron el ADN mitocondrial de las poblaciones nómadas de cazadores-recolectores que actualmente habitan en el sur de África. Esta cadena genética, contenido en las mitocondrias, es más corta que la hallada en el núcleo de las células, y se hereda únicamente de madres a hijos. "El ADN mitocondrial actúa como una cápsula del tiempo de nuestras madres ancestrales, acumulando cambios lentamente durante generaciones. La comparación del código de ADN completo, o mitogenoma, de diferentes individuos proporciona información sobre hasta qué punto están estrechamente emparentados ", sostiene Hayes.
En su estudio, la profesora y su equipo recogieron muestras de sangre para establecer un catálogo completo de los primeros mitogenomas de humanos modernos del llamado linaje "L0". Después, compararon 198 mitogenomas nuevos con la base de datos actual de la población conocida más antigua y trazaron las primeras ramas del árbol evolutivo de nuestra especie. Tras combinar todos esos datos con las distribuciones lingüísticas, culturales y geográficas de diferentes sublinajes, los autores del estudio revelaron que el primer linaje materno del humano actual surgió de una región de lo que hoy corresponde con parte de la cuenca central del río Zambeze, que incluye toda la extensión del norte de Botswana, Namibia al oeste y Zimbabue al este.

Una vasta zona de humedales

Los investigadores estudiaron las pruebas arqueológicas, los fósiles existentes y las características geológicas del terreno, y llegaron a una sorprendente conclusión. El geólogo Dr. Andy Moore, de la Universidad de Rhodes, quien participó en el estudio, desveló que aquella zona albergó en su día uno de los lagos más grande de África, el Makgadikgadi. Según el experto, antes de que emergiesen los humanos modernos, el lago había empezado a drenarse debido a la acción de las placas litosféricas, lo cual habría provocado la creación de un vasto humedal, que a su vez habría dado lugar a uno de los ecosistemas más productivos para garantizar la prosperidad de la especie.
Según los geólogos, aquella zona albergó en su día uno de los lagos más grande de África
Según afirma Hayes, el análisis de las diferencias genéticas de los linajes maternos indica que nuestros antepasados ​​partieron su tierra natal hace entre 130.000 y 110.000 años. "Los primeros se aventuraron hacia el nordeste, seguidos por una segunda ola migratoria que viajaron hacia el sudoeste. Después, una tercera población permaneció en el lugar de origen... hasta hoy ". En contraste con las poblaciones que partieron hacia el nordeste, aquellos exploradores primigenios que se dirigieron hacia el sudoeste prosperaron, experimentando un crecimiento constante de la población", asegura la profesora. Los autores especulan que el éxito de esta migración fue probablemente el resultado de la adaptación a la alimentación de animales marinos, que está respaldada por una amplia evidencia arqueológica a lo largo del extremo sur de África.
Estudios anteriores habían desvelado que en aquella época está datada la primera de las grandes migraciones humanas fuera de África, una oleada que no prosperó, pues ninguna de las poblaciones actuales fuera del continente conserva el ADN de aquellos primeros ancestros. La migración que conquistó el mundo salió de África hace unos 70.000 años, pero un grupo de descendientes de aquellos humanos permanecieron en el continente africano.

Las investigadoras Eva Chan y Vanessa Hayes son coautoras del estudio
Foto: Garvan Institute of Medical Research

¿Refugiados climáticos?

Para investigar qué pudo haber impulsado estas primeras migraciones humanas, el profesor Axel Timmermann, Director del Centro de Física del Clima del IBS en la Universidad Nacional de Busan, en Corea del Sur, y coautor del estudio, analizó simulaciones de modelos climáticos generadas por ordenador y los comparó con datos geológicos que habían capturado distintos episodios de la historia climática de Africa durante los últimos 250.000 años. "Nuestras simulaciones -sostiene - sugieren que la lenta oscilación del eje de la Tierra cambia la radiación solar de verano en el hemisferio sur, lo que provoca cambios periódicos en las precipitaciones en el sur de África".
Estos cambios en el clima, aclara, habrían abierto corredores verdes con abundante vegetación, el primero de ellos hace 130.000 años, al noreste, y después hace unos 110 mil años al suroeste, permitiendo a nuestros primeros antepasados ​​emigrar de su lugar de origen por primera vez". Sin embargo, según los investigadores, estos primeros migrantes dejaron una población de origen, que con el tiempo fueron adaptándose a las tierras secas que hoy conforman la región. "Sus descendientes maternos pueden encontrarse en lo que hoy corresponde con la vasta región del Kalahari" afirma Hayes .
¿Cuánto sabes sobre la evolución humana?
Más información

TEST NG: ¿Cuánto sabes sobre la evolución humana?

¿Significa esto que todos los humanos modernos descendemos de aquél 'Edén original' situado en el sur de África? Es difícil responder a esta pregunta únicamente con los datos derivados del estudio, y algunos expertos son reticentes con esta conclusión.
"Los análisis genómicos determinan un origen policéntrico para la diversidad humana actual en África; por ejemplo, el linaje de cromosoma Y más basal de la humanidad, el A00, se encuentra solo en África central y del oeste (básicamente en algunas poblaciones de Nigeria y Camerún) y tiene una antigüedad estimada de unos 300.000 años, pero a nadie se le ha ocurrido preconizar un origen de nuestra especie allí", explica Carles Lalueza-Fox, paleogenetista del Institut de Biologia Evolutiva (IBE, UPF-CSIC) a National Geographic España. Según el investigador, el hecho de que los linajes mitocondriales más basales señalen a una región determinada no significa que el origen del hombre moderno se situé en auquél lugar hace 200.000 años. La sempiterna cuestión sobre nuestro origen permanece, según el científico español, todavía en el aire.

NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
ayabaca@gmail.com
ayabaca@hotmail.com
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jueves, 19 de octubre de 2017

MEDIO AMBIENTE : NATURALEZA .- NATIONAL GEOGRAPHIC .- BOTSUANA.- ÁFRICA .- Botsuana, naturaleza en estado puro

http://www.nationalgeographic.com.es/viajes/grandes-reportajes/botsuana-naturaleza-estado-puro_11441#article-text
http://www.nationalgeographic.com.es/animales/elefantes
http://www.nationalgeographic.com.es/animales/rinocerontes
http://www.nationalgeographic.com.es/animales/leopardos

Un gran viaje por los parques naturales más asombrosos del continente africano. Desde las llanuras del desierto del Kalahari al mundo acuático del delta del Okavango y el río Chobe

África en estado puro
Los safaris por Botsuana regalan momentos únicos, como esta escena de caza en la reserva natural de Moremi.
Foto: Brendon Cremer

El rey de las charcas
El hipopótamo, el gran mamífero de las zonas inundadas, es fácil de observar durante las salidas en barca por el delta del Okavango.
Foto: Buena Vista Images / Getty Images

Makgadikgadi
Los baobabs pueblan los alrededores de esta extensa zona de salares situada al sur del P. N. Chobe.
Foto: Mint Images - Frans Lanting / Getty Images
 

Kalahari
Esta región árida se reparte por siete países: Congo, Angola, Zambia, Namibia, Zimbabue, Sudáfrica y Botsuana. En este último, el Coto del Kalahari Central abarca la mayor extensión. 
Foto: Kirill Trubitsyn / Sgutterstock

La gran sabana
Botsuana está cubierta en su mayor parte por praderas y extensiones de arbustos espinosos con alguna acacia y lagunas.
Foto: Janaka / Age Fotostock

Delta del Okavango
Tras 1.400 kilómetros de recorrido, el río Okavango desaparece en medio de un tapiz de verdes y azules de 15.000 km2. 
Foto: Frommenwiler Fredy / Age Fotostock
 
Río Chobe
Un águila pescadora africana (Haliaeetus vocifer) captada en plena pesca. El Chobe concentra la mayor densidad de África de esta magnífica ave.

Safaris sobre el agua
A menudo, para desplazarse por la orografía de Botsuana realizando safaris, es preciso usar medios de transporte como las canoas tradicionales.
Foto: Age Fotostock

Safaris por tierra
Los vehículos todo terreno son los más comunes para llevar a cabo un safari.
Foto: Shutterstock

Un medio de transporte de altura
Otro medio para recorrer largas distancias es mediante las avionetas, que regalan grandes vistas como las de la imagen.
Foto: Sergi Reboredo

Animales a corta distancia
Las barcazas turísticas que se desplazan por el río permiten avistar diferentes animales en sus actividades cotidianas.
Foto: Shutterstock
Pak Muñoz
3 de mayo de 2017
 
Los hipopótamos adoran el agua, razón por la cual los griegos los llamaron "el caballo del río".  Pasan hasta 16 horas al día sumergidos en ríos y lagos para mantener la temperatura de sus enormes cuerpos bajo el cálido sol africano. Los hipopótamos son agraciados en el agua, buenos nadadores y pueden aguantar su respiración bajo esta hasta cinco minutos. Sin embargo, a menudo bastante grandes en multitud de ocasiones tan solo les es necesario caminar sobre los lechos de los ríos o lagos que habitan. Sus ojos y las fosas nasales se encuentran en lo alto de sus cabezas, adaptación que les permite ver y respirar, mientras se encuentran sumergidos. También, de sentirse amenazados, los hipopótamos pueden igualar en tierra la velocidad de un ser en distancias cortas.
Los hipopótamos también segregan una sustancia roja aceitosa, que dio lugar al mito de que sudan sangre. El líquido es en realidad un humectante de la piel y protector solar que también puede proporcionar protección contra los gérmenes.
Al atardecer, los hipopótamos abandonan el agua y se adentran en la tierra para pastar. Pueden viajar hasta 10 kilómetros en una noche para consumir 35 kilos de hierba. Teniendo en cuenta su enorme tamaño, la ingesta de un hipopótamo es relativamente baja.
Los hipopótamos pesan unos 45 kilos al nacer. Cada hembra tiene solamente cría cada dos años. Poco después del nacimiento, la madre y el joven se unen a las escuelas que proporcionan cierta protección contra los cocodrilos, los leones y las hienas.
Antaño los hipopótamos tuvieron una distribución más amplia, pero ahora habitan tan solo en el este del centro y sur del África subsahariana, donde sus poblaciones se encuentra en declive.
 
Se denomina comúnmente cocodrilo a cualquiera de las 14 especies pertenecientes a la familia de los saurópsidos arcosaurios Crocodylidae. Estos reptiles viven en África, América, Asia y Australia y los científicos estiman que aparecieron hace unos 55 millones de años, durante el Eoceno. Con un modo de vida semiacuático, y con una tendencia a vivir en congregaciones, los cocodrilos son depredadores y se alimentan principalmente de otros animales vertebrados, aunque no es raro encontrar algunas especies que se alimenten de moluscos y crustáceos.
Los cocodrilos están dotados de una piel escamosa, muy dura y seca. Sus fosas nasales y sus ojos se encuentran en la parte superior de la cabeza, lo que le permite ver y respirar mientras permanece en el agua. Suelen pasar la mayor parte del día parados, a la espera de que una presa se acerque lo suficiente como para lanzar un ataque súbito. Tienen además cuerpos pesados y metabolismos generalmente lentos, aunque pueden controlar la velocidad de su digestión según la abundancia de presas y de la temperatura ambiente. 
Los cocodrilos del Nilo, por ejemplo, pueden llegar a medir 6 metros y pesar hasta 730 kilos. Sin embargo, su tamaño medio es de unos 5 metros y unos 250 kilos. Se pueden encontrar en el África subsahariana, la cuenca del Nilo y en Madagascar y pueden llegar a vivir entre 50 y 80 años, dependiendo de la especie. 
 
Son animales mamíferos, exclusivamente herbívoros cuya característica principal –además del gran tamaño– es su larga trompa y sus enormes orejas. Se organizan en manadas de unos 20 miembros, miden casi 4 metros los ejemplares más grandes y pueden llegar a pesar más de 6.000 kilos. Suelen vivir alrededor de 70 años y tienen el periodo de gestación más largo de todos los animales: 22 meses. Nada más nacer, las crías ya pesan más de 100 kilos. 
Debido a su gran tamaño, tienen también un cerebro muy grande por lo cual son animales muy inteligentes a los que se asocian comportamientos como el duelo por una pérdida, la asociación con otros miembros, el uso de herramientas, la adopción, el juego e incluso el autorreconocimiento. 
Las orejas de los elefantes actúan como termostato ayudando a soportar el fuerte calor de las zonas donde habitan y su trompa en realidad no es más que una nariz muy desarrollada que también usan como un brazo largo. Los colmillos los usan para buscar comida y agua y son uno de los motivos por los que esta especie se encuentra amenazada, ya que el hombre los utiliza por el valor del marfil. 
 
Es uno de los tres animales más grandes del mundo, junto con el hipopótamo y el elefante, pertenece a la orden de los perisodáctilos, es herbívoro y habita en algunas zonas de África y en el sur del continente asiático. Se conocen cinco especies diferentes: el rinoceronte blanco, el negro, el de la India, el de Sumatra y el de Java. Pesan entre 800 y 1.400 kilos y miden 1,70 metros de media. 
A pesar de que no tienen un gran sentido de la vista, estos animales suelen salir en busca de comida cuando cae la noche para protegerse del calor diurno. Viven unos 60 años de media en condiciones favorables. 
Su nombre en griego significa "nariz" y "cuerno", su rasgo más característico. Uno de los mayores enemigos de este enorme animal es la caza furtiva que realiza el hombre sobretodo en busca de sus cuernos, de los que se dice que tienen propiedades curativas o simplemente son muy preciados como trofeo. 
 
Es uno de los felinos más atractivos directamente emparentado con los jaguares, los guepardos, los tigres y los leones. Como gran y experto depredador, le gusta llevarse a sus presas a las alturas de los árboles, donde se sienten muy cómodos. Allí mantiene la caza a salvo de los posibles carroñeros que a menudo merodean alrededor de sus víctimas.
Generalmente cazan de noche, la mayoría de los ejemplares habitan en los bosques, selvas y sabanas africanas, aunque también hay algunos en Asia central, India y China. Pueden llegar a medir casi dos metros de largo y pesan entre 30 y 90 kilos, tienen garras retráctiles que les permiten agarrarse con fuerza a la tierra y al tronco de los árboles para trepar en ellos. 
Las hembras de leopardo pueden dar a luz en cualquier momento del año. Por lo general, tienen dos cachorros grisáceos con manchas apenas visibles. La madre oculta a sus cachorros y los transporta de un lugar seguro a otro hasta que tienen la edad suficiente para empezar a jugar y aprender a cazar. Los cachorros viven con sus madres durante dos años, tras los cuales se convierten en animales solitarios. 
Sus características motas marrones sobre la piel amarilla son una herramienta de camuflaje, y a los que tienen el pelaje negro se les llama panteras negras.
Parques míticos de Kenia



Desde la aridez y la desolación de los dramáticos paisajes del desierto del Kalahari a la humedad y la frescura del mayor delta interior del mundo, el líquido elemento dota a Botsuana de algunos de los ecosistemas más peculiares y diferentes del planeta. Esto unido a una estrategia turística de "menor cantidad, menor impacto", la estabilidad política y una gran variedad de alojamientos –desde lujosos lodges a campamentos– convierten el país en un diamante en bruto para disfrutar del espectáculo de la naturaleza africana.
Con una superficie superior a la de España y una población que ronda apenas los dos millones de habitantes, Botsuana parece un país deshabitado y, de hecho, cuesta menos ver animales que personas. Pequeños pueblos salpican el paisaje con desigual frecuencia mientras que el paso por ciudades se limita a proveerse de todo lo necesario ante las largas rutas con vehículos todoterreno y tiendas de campaña; aunque también existen viajes mucho más cómodos –y caros– que realizan los trayectos en avionetas privadas y duermen en lodges con pista de aterrizaje.
En una ruta que visite los parques principales del país es posible combinar esos medios de transporte y muchos otros. La diversidad paisajística está asegurada: de los escenarios lunares y las áridas mesetas del Kalahari, a los canales que forman la colosal desembocadura del Okavango y a la gran fauna de los parques Moremi y Savuti. Al final del viaje se alcanza la frontera natural que el río Chobe traza entre Botsuana y Namibia antes de brindar sus aguas al Zambeze, que más adelante forma las cataratas Victoria, ya en territorio de Zambia y Zimbabue.

Francistown, la segunda ciudad más grande del país, es una amalgama de centros comerciales, casas de cambio, bancos, oficinas de correo y comercios de todo tipo. A menos de tres horas en dirección oeste siguiendo la carretera A-3 y rodeados por la cuenca del Kalahari, se encuentran los salares de Makgadikgadi. Hace miles de años el extinto lago Makgadikgadi ocupaba esta vasta extensión de 16.000 km2, hoy salpicada por lagunas de distintos tamaños. Algunas de ellas se mantienen inundadas la mayor parte del año, como el salar de Sua, que da refugio al Santuario de Aves de Nata, el primer proyecto de conservación comunitario del país gestionado por personal local. En esta reserva habita una colonia de 250.000 flamencos comunes y enanos, así como más de 165 especies de aves, entre las que destacan el pelícano común, la cigüeña o el avefría, por mencionar solo algunos.
Estrechos caminos dibujados con tiralíneas y flanqueados por pastizales ofrecen la única forma de avanzar por este impresionante y desolado paisaje en dirección a la región del Kalahari botsuano. El polvo que levanta el vehículo se mete por todos los rincones. La aridez y la sequedad se hacen más palpables cuanto más cerca se está del Kalahari Central. Una tierra que, a pesar de su aspecto inhóspito, es la segunda mayor reserva de vida salvaje del mundo. Un paisaje dominado por terminalias, acacias y arbustos que rodean dunas ocasionales y en cuyo interior cuesta imaginar algún tipo de vida animal. Nada más lejos de la realidad.

En el corazón de este desierto habitan los últimos nómadas de África. Se trata del pueblo san, denominados bosquimanos por los primeros colonos occidentales. Es una de las culturas más interesantes de África. Practican un tipo de vida trashumante en perfecta comunión con la naturaleza. Se alimentan de la caza de antílopes así como de la recolección de frutos y tubérculos. La suya es una historia de supervivencia vagando en la inmensidad de un desierto que ocupa nada menos que el 70% de la superficie de Botsuana.

Como en todos los parques naturales, el viajero dependerá de la suerte para observar el máximo número de especies de mamíferos: elands, gacelas, ñus, jirafas y también el mítico león de melena negra del Kalahari. Solo la posibilidad de cruzarse con estos animales justifica de sobras adentrarse en estos desapacibles parajes.

A las puertas del Okavango

Tras la incursión en el Kalahari, la ruta continúa por interminables caminos arenosos hasta encontrar de nuevo la carretera A-3, la pista de asfalto que a través de 816 km une Francistown con Maun, la puerta sur del delta del Okavango. La mejor forma de recorrer esta impresionante desembocadura es a bordo de lanchas rápidas. A ras de agua, las posibilidades de observar animales se multiplican, sobre todo aves –pigargo vocinglero, garza, martín pescador pío…–, pero también infinidad de antílopes, grupos de hipopótamos, cocodrilos y manadas de elefantes. Esta abundante fauna sacia su sed y su apetito gracias a la vida que proporcionan unas aguas que proceden de Angola y que, desde hace 10.000 años y debido a la falla de Thamalakane, empezaron a depositar sedimentos a las puertas del Kalahari para formar el único delta interior del mundo.
El clima fresco y húmedo invita a pasar al menos un par de días en este mundo acuático. Safaris a pie, paseos en mokoro (la canoa tradicional) y visitas a los poblados para descubrir los secretos de la cestería botsuana son algunas de las actividades que se pueden realizar y, así, sentir a flor de piel esta maravilla de la naturaleza. Un vuelo escénico atravesando el delta es el colofón perfecto con el que culminar la exploración del Okavango y acabar de entender la belleza de este lugar. Vistos desde el aire, los canales y las islas forman un paisaje de una belleza sobrecogedora que parece sacado de una estampa surrealista. Prestando atención se pueden distinguir manadas de búfalos, familias de elefantes o grupos de cebras que corren asustadas por el sonido del «pájaro de hierro».
La pista de aterrizaje se extiende junto a la orilla de río Khawi, en plena lengua de la Reserva de Caza de Moremi. La introducción del rinoceronte blanco y del negro hacen de esta reserva el lugar perfecto para poder avistar los «big five» del continente africano: rinoceronte, búfalo, elefante, león y leopardo. La vegetación varía de los bosques de mopane o acacia a las praderas de sabana y las zonas inundadas que forman pequeñas lagunas. Antílopes acuáticos, cebras, jirafas y elefantes coexisten con depredadores como el león o los astutos licaones, perros salvajes que poseen unas técnicas de caza muy sofisticadas y el mayor porcentaje de éxito del reino animal.
Durante el día el parque Moremi ofrece un espectáculo extraordinario, pero a partir del ocaso el desfile de fauna es todavía más apabullante.
Nos acercamos al lugar con la población de elefantes más alta de Botsuana: se estima que rondan los 120.000.
La reserva de Moremi dispone de cuatro zonas habilitadas para acampar. Hacer noche en cualquiera de ellas equivale a verse envuelto por miles de sonidos: las risas de las hienas que merodean alrededor de los campamentos atraídas por el olor de la cena, el bramido de los hipopótamos o el rugido de los leones en la distancia. Entonces se aproxima lo que en palabras del periodista y escritor Ryszard Kapuscinski es «el momento más maravilloso de África: el alba». Las primeras luces regalan, además, la mejor oportunidad para observar animales.

Una experiencia única

El día comienza temprano, el camino es largo hasta la primera toma de contacto con el Parque Nacional de Chobe. Son casi cinco horas de safari en coche hasta alcanzar Savuti, la zona más desértica y occidental de las cuatro que forman el parque. El número y la frecuencia de encuentros con el mayor de los mamíferos terrestres aumenta y anuncia que nos acercamos al lugar con la población de elefantes más alta de Botsuana: se estima que rondan los 120.000.
La entrada a Savuti desde Moremi obliga a cruzar la depresión de Mababe, una planicie árida sembrada de arbustos y acacias solitarias. Al fondo se divisan lejanas lo que parecen colinas, son cerros de origen volcánico que guían al viajero en la distancia. De pronto el todoterreno se detiene, el conductor ha distinguido lo que parece ser una huella de leopardo. La búsqueda se vuelve aún más intensa hasta distinguir una figura en la distancia que reposa tranquila sobre una rama de acacia. El día está completo, la visión del escurridizo felino acaba con la tensión provocada por la cercanía del final del safari y amenizará las charlas nocturnas alrededor del fuego.

Serondela es el broche de oro para este viaje de ensueño. Se localiza a cerca de tres horas conduciendo en dirección nordeste. Esta parte del parque ocupa el lecho de inundación del Chobe, un río que al igual que el Okavango nace en las tierras altas de Angola pero fluye en dirección sudeste recibiendo varios nombres en su camino hasta desembocar en las cataratas Victoria. La rica vegetación de esta zona permite presenciar preciosas estampas de mamíferos abrevando en el río, cocodrilos flotando tranquilos a la espera de una presa despistada y aves de todo tipo aprovechando la abundancia de insectos que provoca la humedad.
La ciudad de Kasane actúa como base donde alojarse mientras se visita el parque de Chobe. Con una ubicación privilegiada en el punto de encuentro de cuatro países –Botsuana, Zambia, Namibia y Zimbabue–, concentra la mayoría de lodges y empresas que realizan rutas en barco hasta el atardecer. No pueden faltar los prismáticos, pero la cercanía a la fauna que permite el barco no tiene parangón con las distancias en un safari a pie o en coche. Esta será sin duda una de las experiencias más apaciguadoras y relajadas del viaje. Hipopótamos, antílopes acuáticos, marabús, elefantes y búfalos son algunos de los animales que cada día regala Chobe a sus visitantes. Entonces viene a la mente la célebre frase del músico Richard Mullin: «El único hombre al que envidio es aquel que no ha estado aún en África, por lo mucho que le queda por descubrir».
 
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NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

sábado, 16 de septiembre de 2017

MEDIO AMBIENTE : ÁFRICA .- NATIONAL GEOGRAPHIC .- Las cataratas Victoria

http://www.nationalgeographic.com.es/viajes/grandes-reportajes/las-cataratas-victoria_7882/1

El delta del Okavango y los parques naturales de Botsuana son el preludio a estas fabulosas cascadas




El humo que truena .
un arco iris atraviesa la columna de vapor de 400 metros que asciende des la base de la cascada Mosi-oa-Tunya para los naturales.
JUAN MANUEL RODRIGO


Un delta lleno de vida ..
Los vuelos en avioneta describen la increíble biodiversidad del Okavango: cientos de aves, antílopes, elefantes y grandes felinos.
GTRES



El mágico Okavango
Las aguas del Okavango serpentean a través de un mar de vegetación de 15,000 kilómetros cuadrados antes de desaparecer en las arenas del Desierto de Kalahari
MASTERFILE


Safaris por tierra y agua. 
Navegar en canoa y dormir en un lodge junto a una charca son la mejor forma de observar a los animales cuando acuden a beber o refrescarse.
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Reserva de Moremi .
Es la única zona protegida en la delta del Okavango. Con 3,900 kilómetros cuadrados, fue creada en 1960, para preservar de la caza las especies más amenazadas.
ALBERTO CARRERA / AGE FOTOSTOCK


Delta del Okavango . 
La delta del Okavango ofrece al atardecer un espectáculo de sombras chinescas sobre un cielo rojizo
MARIO MORENO


Catedrales de África .
El boabab africano alcanza los 40 metros del diámetro y los 25 metros de altura. Algunos tienen más 4,000 años de edad.
OLIVER GERHARD / AGE FOTOSTOCK


Parque Nacional de Chobe
Fundado en 1968 en cuatro áreas geográficas, es le hogar de 15 especies de animales. En la fotografía superior, dos jabalíes africanos.
AGE FOTOSTOCK


El Zambeze 
El río que forma las Cataratas Victoria nace como un hilo de agua en el norte de Zambia y recorre 2,700 kilómetros hasta le Océano Ïndico. 
GUIDO COZZI / FOTOTECA 9 X 12



Las Cataratas Victoria 
Sus 108 metros doblan en altura a las del Niágara, el significado de cuyo nombre (Trueno de agua) también alude al ruido del agua.
MARSEL  VAN OOSTEN


Del Okavango a las Victorias .
1.- Delta del Okavango. Es el hábitat de una gran diversidad de fauna y también el hogar de cinco etnias. Los safaris se realizan en vehículo, avioneta y canoa.
2.- Reserva de Moremi. Ocupa un área del este del delta. Lo habitan grandes mamíferos, felinos y miles de aves.
3.- Parque Nacional de Chobe. El elefante es el más abundante.
4.- Cataratas Victoria. Se pueden contemplar desde senderos y miradores.
MAPA  BLAUSET


El delta del Okavango y los parques naturales de Botsuana son el preludio a estas fabulosas cascadas
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El delta del Okavango, creado por un gran río que recorre 1.600 kilómetros antes de morir en el desierto del Kalahari, en Botsuana, es el Jardín del Edén en versión africana. Los 15.000 kilómetros cuadrados de este vergel, que vistos desde el aire semejan una inmensa mano verde rodeada de nada, están poblados por una fauna única que acude atraída por la abundancia de agua. Sobrevolarlo en avioneta permite contemplar desde el aire los múltiples brazos del río, islas saturadas de verde, lodges privilegiados y manadas de animales que se mueven por el delta como manchas minúsculas.
Maun, la ciudad que ejerce de capital del Okavango, ha crecido mucho en los últimos años gracias al turismo. Hoy aloja incontables hoteles y restaurantes, además de tiendas de todo tipo que ofrecen el material necesario para adentrarse en el delta con un todoterreno. El sudafricano Laurens van der Post cuenta en su libro El mundo perdido del Kalahari (1960) que, no hace mucho, solo había un hotel en Maun: el Riley’s. En aquella época los leones del Okavango se acercaban tanto al edificio que acunaban con sus rugidos a los clientes; ahora los felinos prefieren quedarse lejos, cerca de los lodges de lujo a los que se llega en avioneta.


El delta del Okavango es uno de esos contados lugares en los que se concentra una gran cantidad de animales salvajes. Allí están los «cinco grandes» (león, elefante, leopardo, rinoceronte y búfalo), pero también hipopótamos, jirafas y cocodrilos, además de un sinfín de aves que durante la estación de lluvias, entre noviembre y abril, triplican su presencia en las charcas, las copas de los árboles y pescando entre las hierbas altas.

La fauna de Moremi

En el sector oriental del delta, a un par de horas de Maun, se encuentra la Reserva de Moremi, un escenario menos acuático en el que leones, búfalos, jirafas, hipopótamos y elefantes comparten espacio con incontables impalas. La avioneta y el mokoro, la canoa tradicional, son ideales para recorrer el Okavango, pero en Moremi es mejor seguir el rastro de los «cinco grandes» desde un vehículo todoterreno y pasar luego la noche en un acogedora cabaña.


Los puentes que se van dejando atrás marcan el recorrido y la dimensión de la aventura en Moremi. A partir del tercer puente, la presencia de hipopótamos y cocodrilos subraya que estamos en el África mítica de los exploradores. Dormir en esta reserva, bien sea en un lodge o en una tienda junto a la charca, es un lujo, siempre que uno sepa convivir con los ruidos de la noche africana: los rugidos de los leones, los chillidos de las hienas, el patoso chapoteo de los hipopótamos cuando salen del agua para comer hierba junto a la tienda...



Junto a la pista crecen bosques en los que llaman la atención los poderosos baobabs. En Moremi estos gigantes vegetales presentan unas singulares muescas en el tronco: son de los colmillos de los elefantes, que se comen la corteza para extraer agua durante la temporada seca. Los exploradores europeos del siglo XIX utilizaban los baobabs como puntos de referencia, ya que se divisan desde tan lejos que se convierten en algo así como las catedrales de África. Muy cerca del Okavango, en el desierto del Kalahari, se hallan algunos de los ejemplares más espectaculares, como el baobab de Chapman, bajo el cual acampó David Livingstone en 1861 cuando iba hacia el río Zambeze y las cataratas Victoria.



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El trayecto desde el delta del Okavango hasta el Parque Nacional de Chobe, junto a la frontera con Namibia, dura cinco horas, siguiendo la carretera asfaltada que da un rodeo por el sur. Es más emocionante, sin embargo, llegar desde el norte, aunque esto suponga diez horas más de conducción a través de pistas a veces embarradas o inundadas por las lluvias. Apenas salir de la población de Kassane aparecen las manadas de elefantes, impalas y cebras, leopardos encaramados a algún árbol, los meandros del río Khwai y la sabana punteada por bellas acacias parasol.

Rumbo hacia la puerta Mababe, la entrada al parque de Chobe, sorprende ver que los depósitos de agua están protegidos por búnkers. Son para que no los rebienten los elefantes, los animales más abundantes en esta reserva: se estima que hay unos 50.000 y, durante la estación seca, es frecuente ver manadas de más de 200 ejemplares.


En Chobe confluyen cuatro países (Botsuana, Namibia, Zambia y Zimbabue), de ahí la gran oferta de aventuras más allá de la frontera. La excursión de más éxito es, por supuesto, la de las cataratas Victoria, que rugen en el límite entre Zimbabue y Zambia. Desde Kasane se pueden sobrevolar sus 1,7 kilómetros de ancho o bien observarlas desde el pueblo zimbabués de Victoria Falls o el zambiano Livingstone. Este último lleva el nombre del explorador británico que en 1855 las «descubrió», aunque los habitantes de la zona hacía siglos que las conocían como Mosi-oa-Tunya, «el humo que retruena».

PARA SABER MÁS

Documentos: solo pasaporte para Botsuana. Visado para Zimbabue y Zambia (cataratas).
Idioma: inglés.
Moneda: pula en Botsuana. Dólar en Zimbabue. Kwacha en Zambia.
Salud: se recomienda profilaxis contra la malaria, protegerse del sol y beber agua embotellada.

Cómo llegar: Botsuana tiene conexión aérea con Nairobi (Kenia) y Johannesburgo (Sudáfrica). Desde España hay que hacer una escala previa en Europa, en Egipto o en los Emiratos Árabes.
Cómo moverse: La travesía por Botsuana se realiza en vehículo todoterreno, bien de la empresa que organiza el safari o de alquiler. Estos últimos pueden incorporar tienda.
Safaris: Hay rutas en 4x4, a caballo y, en el Okawango, en canoa. Los prismáticos son indispensables.
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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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