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domingo, 11 de diciembre de 2022

La Casa de la Loma tiene un Fantasma: Capítulo DCLXXXIX.- Jacinto Pérez Maza, aplicando su estrategia de anticiparse a los planes del grupo de jinetes asaltantes, los esperaron en las tres entradas a la casa - hacienda y los sometieron muriendo todos los asaltantes...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; el caporal Jacinto Pérez Maza y sus 13 pastores macheteros, se prepararon para hacer frente a un grupo de jinetes bandoleros, que ya un grupo de 4 de ellos intentaron ingresar por la parte trasera de la casa - hacienda, tres de ellos fueron ultimados (asesinados) por los pastores macheteros quienes al mando del jinete "Cabeza Chica", los sorprendieron y los sometieron, uno logró huir, quien alertó a su grupo, que los defensores de la casa - hacienda habían estado esperándolos; Jacinto Pérez Maza y los demás pastores permanecieron en silencio en las entradas del flanco derecho el patio frontal; parece que los bandoleros intentaron tender una trampa para desviar la atención a la parte trasera y dejar libre las otras entradas; Jacinto captó la estrategia intrusa y permaneció en su ubicación..... ..sigamos la historia.....

Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. 
Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.

Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

Jacinto Pérez Maza, siendo él un ex bandolero, pensaba exactamente igual como los bandoleros que pretendían asaltar la casa - hacienda; pues, el jefe de los bandoleros pretendió tenderle una trampa, atacado con un grupo reducido por la parte trasera de la casa; pero, ellos no previeron que eran esperados y ya perdieron a 3 de sus forajidos, y los caballos rápidamente fueron montados por los pastores macheteros intentado perseguir al bandolero que huyó; pero, Jacinto consideró que era un grave error, que sin estar presente, adivinó que el jinete "Cabeza chica", por su cuenta iba a entregarse a los bandoleros, le dio un silbo muy fuerte, que los pastores captaron y se apearon y se emplazaron para estar listos a un nuevo ataque.
Volviendo a la historia, el caporal Jacinto Pérez Maza, al escuchar el ataque por la parte trasera, captó el anzuelo que le tendieron los asaltantes, que les hubiese permitido descubrir su ubicación de las defensas de la casa - hacienda, él no se movió y dejó a "Cabeza chica", que los enfrente sin apoyo de ellos; pues, cuanta razón tenía, era parte del juego de los asaltantes para desviar la atención; el jinete que huyó al jefe que sólo salieron tres defensores de la hacienda, por lo que éste, ordenó atacar simultáneamente por los dos frentes a la vez, le dolió haber perdido a tres de sus jinetes y se enfureció y no sopesó, que si en la parte rasera sólo hubo tres defensores, se supondría que en la parte delantera estaría el grueso de los defensores, era un ataque suicida y desesperado, por que Jacinto y sus pastores los estaban esperando.
Jacinto Pérez, Maza, escuchó el tropel de jinetes que llegaban por dos lugares, ya que ellos venían por el patio frontal y el flanco derecho, lo que si sorprendió al caporal que ellos conocían las entradas a la casa, por lo que de acuerdo a lo planeado con los pastores macheteros, los dejarán que se aproximen y los atacantes muy confiados avanzarán a todo trote y los pastores defensores con sus machetes desenvainados los esperarán hasta que los asaltantes estén a su alcance.
Entonces, el caporal se levantó y gritó:
--- ¡¡¡ Pastores ataquen a los intrusos !!!
Los pastores macheteros entrenados y amplia experiencia, se levantaron con sus machetes erguidos y atacaron a las piernas de los jinetes atacantes, y los caballos asustados corcoveaban lanzando por los aires a sus jinetes quienes caían como fardos al suelo y allí eran ultimados por los macheteros, era la primera vez que los asaltantes atacaban por dos frentes al mismo tiempo; los líderes "Macetudo" y "Orejas grandes" se batían con tanta agilidad, que los asaltantes totalmente sorprendidos y por la oscuridad de la noche no daban en atinar como defenderse, sólo se escuchaban gemidos y alaridos de los  moribundos.
Era una carnicería humana, que los jinetes asaltantes estando tumbados en el suelo y por el impacto del porrazo y estando magullados no atinaban defenderse, siendo presas fáciles para los pastores macheteros, quienes cortaban cabeza, brazos, piernas y todo el cuerpo, era un combate desigual con tremenda desventaja para los asaltantes, que no podían cobijarse a salvo del ataque de los machetes, por lo que el resultado fue que 9 atacantes perecieron en los dos frentes.
La pelea del frustrado asalto, probablemente duró unos 20 minutos, hasta que ya no se escuchó alaridos, el caporal ordenó:
--- Muchachos, descansen, hicieron un gran trabajo, parece que ya no hay más asaltantes, hagan un conteo para saber cuantos fueron los intrusos que intentaron asaltarnos.
Los victoriosos pastores, comenzaron a contar los bultos  tumbados sobre el suelo, en el patio frontal fueron cuatro individuos, en el flanco derecho fueron cinco forajidos y la parte trasera fueron tres, total 12 asaltantes que pagaron con vida el intento de asaltar a la cansa - hacienda.
Jacinto Pérez Maza con la suma de los asaltantes muertos, dijo:
--- Nuevamente 12 bandoleros intentaron asaltar la casa - hacienda y gracias al valor y coraje de ustedes que lo impidieron; pues, son ustedes unos hombres valientes que no dudaron y defendieron su trabajo, me siento orgulloso de contar con ustedes.
Intervino, "Macetudo", quien dijo:
--- Señor Caporal, nosotros somos valientes, pero el valeroso es usted, que nos dirige, yo nunca hubiese pensando hacer frente a asaltantes de la manera como usted lo hace, me estoy dando cuenta que usted piensa igual que los asaltantes, esa capacidad de razonar no la tenemos nosotros, y permito hacerle una pregunta: ¿Dónde aprendió tanto ese arte de la defensa?
Jacinto Pérez Maza, le temía a "Macetudo", que aún siendo un poco torpe, pensaba muy bien y le incomodaba con preguntas que le incitaban su propio ego, siendo él un ex bandolero y tuvo que contestar así:
--- "Macetudo", aprecio tus palabras hacia mi persona, pero me mantengo en el dicho, estos triunfos son posibles gracias a su coraje, por que de que valdría tener gente que se acobarde en los momentos más peligrosos, tal como sucedió con el ataque de estos bandoleros y satisfaciendo a su curiosidad, le cuento ya también he trabajado en haciendas y conocí caporales, quienes eran los responsables en defender a las haciendas de los ataques de bandoleros, por que todo sito hay asaltantes; yo siempre era curioso y estaba cerca del caporal y observaba como planeaba la defensa, esas artes se aprenden practicando y peleando, así fui acumulando experiencia, que ahora me permite enseñarles a ustedes.
Intervino, "Orejas grandes", quien dijo:
--- Tal vez tenga razón señor caporal, que usted aprendió observando de como otros jefes defendían a las haciendas; pero, creo que usted tiene algo que no tienen los otros, los cojones para enfrentarse al contrario (enemigo) y ese valor nos los transmite a nosotros; ya que nunca nos habíamos enfrentado a bandoleros, que por rara coincidencia ellos aparecieron cuando justo usted llegó a esta hacienda, antes nunca habíamos tenido intentos de asaltos.
Jacinto Pérez Maza, recién recordó que por allí tenía algunos asuntos pendientes, con sus compinches que los abandonó y como dice "Orejas grandes", si ellos retroceden y se atrevan seguir sus pasos y por esas cosas del destino, ellos lleguen a la hacienda "La Encalada Vieja", sería su perdición de todo lo  logrado con la imagen de hombre honesto y corajudo y le contestó:
--- "Orejas grandes", creo que te equivocas, yo llegué cuando cuatreros robaron 40 reses y mataron al caporal de Loma Vieja, pero si tienes razón en la simple coincidencia que con mi llegada hayan intentos de asaltos, yo no los traje, seguro que esos bandoleros, que hicieron tanto daño a otras haciendas, pusieron su mira a esta hacienda; ustedes mismos han sido testigos de los asaltos a las haciendas vecinas; incluso según me informaron, hasta mataron algún hacendado; en esta época nos tocó a nosotros; pero, lo que ellos no lo sabían que llegué como el nuevo caporal a reemplazar al caporal del sector de Loma Vieja y el hacendado decidió contratarme para toda la hacienda.
Intervino "Cabeza chica" y dijo:
--- Gracias señor caporal, por darme la oportunidad de defender a la hacienda, nunca pensé que los asaltantes iban empezar por la parte trasera de la casa, pero nosotros respondimos, sólo uno se nos escapó, por que sólo éramos tres.
Intervino, Jacinto Pérez Maza y les dijo:
--- Muchachos, los asaltantes no son cualquier persona, son gente que planea sus asaltos y estudian los puntos por donde ingresar a las casas; pero, esta vez ellos habían intentado por el flanco derecho, que no sé como lo sabían que estábamos allí y atacaron parte de ellos la parte trasera, por lo que ellos pensaron que correríamos a protegerlos y descuidaríamos el patio frontal y el flanco derecho y nos atacarían sin compasión; su plan era muy bueno, pero no mordimos el anzuelo que nos tendieron.
En esos momentos, escucharon cantar los gallos en lejanas casas, ya era la madrugada avanzada y había que limpiar la casa de los cadáveres, por lo que el caporal ordenó:
--- Muchachos, tenemos mucho trabajo, como los caballos están allí, cargaremos los cadáveres sobre las sillas de montar y los arrearemos para que regresen a su lugar de origen, tal como lo hicimos en los límites de la Loma Vieja, tu "Macetudo", te encargarás de halar un caballo y los otros seguirán y llevan a esos animales con su carga, a los límites de Loma Vieja.
Los pastores, cargaron los cadáveres atravesados sobre las sillas de montar y se los llevaron, fuera de los límites del sector de Loma Vieja y desde allí los arrearon solos, era espantoso ver caballos cargados de cadáveres humanos, así era la guerra en aquellas comarcas donde no existían autoridades legales......
Continuaremos......................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 30 de octubre de 2022

La Casa de la Loma tiene un Fantasma: Capítulo DCLXXXIII.- Jacinto Pérez Maza y sus tres jinetes macheteros, se preparan para la defensa contra un posible ataque de un grupo de jinetes, que ya merodean los terrenos de Loma Vieja,...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y cono informamos en el capítulo anterior; Melania Valverde Torres, hija del hacendado Miguel Valverde Torres; ella se encontró en un potrero lejano de la hacienda "La Encalada Vieja", con Jacinto Pérez Maza, que es el caporal, estando ella segura que se había enamorado de él; le informó que al regreso de su padre a la hacienda, se hará público, que ellos son enamorados; claro está, vale la pena informar, que se corre el riesgo que el hacendado y padre de ella, desapruebe el romance, no lo sabemos; pero, lo que si es seguro que Melania, lo tiene bien claro, que nadie puede variar lo que su corazón siente.... ..sigamos la historia....


Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. 
Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.

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Jacinto Pérez Maza, tenía una preocupación, sobre los desconocidos jinetes, que cruzaron los terrenos del sector Loma Vieja, y que no hayan sido vistos por los pastores, ni el caporal de ese sector, los había identificado; era algo misterioso, por que ellos no llegaron a cruzar la loma siguiente; por lo que, Jacinto originalmente los tomó como unos transeúntes que cruzaron esos terrenos en el ruta del trayecto hacia su destino.
Jacinto Pérez Maza, fue a buscar al pastor que si los había identificado, conversó con él, y le hizo conocer su parecer que eran unos pasajeros de paso a su destino; pero, el pastor no estuvo de acuerdo con esa apreciación; ya que, según él esos jinetes desconocidos eran bandoleros, quienes no tocaron a los pastores de Loma Vieja, simplemente por que no eran su objetivo.
Pero, lo que no sabía Jacinto Pérez Maza, era que efectivamente ese grupo de jinetes desconocidos, si eran bandoleros, ellos pasaron como transeúntes, para disimular su apariencia, quienes fueron enviados como "exploradores" y vinieron para observar y averiguar los datos que se tejieron, que en la Hacienda "La Encalada Vieja", existía un terrible caporal, que nadie podía contra él y quien se atrevía enfrentarlo se exponía a una muerte segura; estos jinetes venían de lejanas tierras en busca de una fortuna fácil.
La estrategia de los desconocidos jinetes, era desorientar la defensa de la hacienda; ellos si habían escuchado que la casa - hacienda estaba llena de tesoros y que nunca fue "visitada" (asaltada), y los que lo intentaron fueron muertos por la defensa.
Entonces, los jinetes desconocidos, quienes habían elaborado un plan, que consistía en aparecer y desaparecer al mismo tiempo.
Aquella noche, que los esperó Jacinto Pérez Maza, ellos optaron por regresar al lugar de donde habían partido, por lo que aprovechando la oscuridad de la noche, ellos desaparecieron.
Esta vez, los jinetes desconocidos, retornaron al lugar de su origen, ellos informaron a su "jefe" que era cierto la existencia del que llamaban "terrible caporal", tal como lo informaban y conocían; pero, según la percepción de ellos, no existían las características como para calificarlo como un "hombre terrible", por que ellos no lo creían, lo que si aceptaban que seguramente era un excelente machetero, y que tal vez a esa habilidad le crearon la fama de "mata bandoleros"; no sabemos que fuente de información tuvieron estos "exploradores", por que ellos no tuvieron diálogo ni contacto con ningún pastor.
Lo que si era cierto, que sus apreciaciones sobre Jacinto Pérez Maza (el caporal) eran erradas; quienes al menospreciar la capacidad ofensiva y defensiva del caporal, estaban expuestos en ser las próximas víctimas, si intentaban asaltar la casa - hacienda.
El "jefe " de los bandoleros, quien codiciaba los tesoros de la Hacienda "La Encalada Vieja", se puso a elaborar un plan, para atacar al caporal y después asaltar la casa - hacienda.
Mientras tanto, el caporal Jacinto Pérez Maza, no se dormía en su "fama", él se puso a pensar en los movimientos de esos jinetes desconocidos y él se hizo las preguntas:
"¿De dónde vienen esos jinetes?"
Él mismo se respondió:
"Seguro, esos jinetes, eran exploradores, quienes aprovechando la oscuridad de la noche, huyeron por la ruta que llegaron.."
El caporal, siguió pensando:
" Estos jinetes han demostrado ser más inteligentes, observan de día claro, disimulados como inocentes pasajeros, me están sorprendiendo, pero no saldrán con la suya... ya adiviné sus planes..."
Jacinto Pérez Maza, con amplia experiencia, él pensaba igual que los bandoleros, ya que él lo fue; y no le podían fallar sus conjeturas, por lo que fue a buscar a sus fieles jinetes macheteros, con quienes caminaba, que al encontrarlos, les dijo:
--- Muchachos, esos jinetes que observó el pastor, quienes que en apariencia desaparecieron, si existieron, sólo que se regresaron al lugar de donde vinieron; tenemos que prepararnos, por que pronto tendremos "visita" de esos bandoleros, que estos son diferentes de los demás, ya que son muy inteligentes.
Intervino "Macetudo", y le dijo:
--- Señor Caporal, no encuentro explicación en mi mente, que unos jinetes crucen los terrenos y luego desparecen, o lo que usted dice que ellos regresaron al lugar de su origen, hago la pregunta: ¿Para qué vinieron?
Jacinto Pérez Maza, aceptaba la observación y apreciación de los hechos de Macetudo, y también conocía de su escasa experiencia en saber las diferentes tácticas que aplicaban los bandoleros para atacar, lo que había que explicarle y le respondió:
--- Macetudo, aprecio tu respuesta, pero lo que te faltó, fue proyectarte hacia el futuro, por una sencilla razón: los asaltantes tratan de desorientar a los defensores, ellos aprovechando el día, avanzan hasta donde era su objetivo llegar, para que todos los vean como unos inocentes transeúntes y por la noche oscura regresan al punto de su origen y llevan información de lo que observaron, a eso se llama inteligencia.
Macetudo, sonriendo, igual que sus compañeros, le contestó:
--- Vaya, vaya, señor caporal, usted piensa igual que los asaltantes, es que lo dice como si usted elaboró ese plan; yo nunca me imaginé de la exploración del terreno que hicieron esos jinetes, estoy muy asombrado de su forma de pensar de usted y se anticipa a los bandoleros.
Ya no hubo más diálogos, por que era muy peligroso para Jacinto, sea descubierto su origen de un asaltante tal como lo fue; el caporal ordenó a los jinetes que traigan los caballos y los ensillen, y él hará lo mismo con su caballo, ya que aún no usará los caballos al servicio de la hacienda que eran grandes y de raza fina.
El tiempo, sigue su curso; no olvidemos que el caporal tuvo un encuentro con Melania y le prometió asistir a la cena y estar juntos, parece que no cumplirá su promesa, por que las acciones que escapan a los  compromisos asumidos fuerzan a cambiar lo planeado, por nuevas decisiones que se presentan en la dinámica de las actividades de la hacienda, priorizando lo más urgente, que ahora es planear y organizar la defensa de la casa - hacienda.
Por lo que, teniendo claro los posibles objetivos de los asaltantes, quienes habían preparado un plan, se tenía que adelantarlos, antes que ellos sorprendan, por lo que Jacinto fue hasta cocina y conversó con Juana, si podía servir comida para él y los jinetes, por que ellos viajarán toda la noche.
Juana, siempre precavida, tenía ya los comestibles listos para los imprevistos y le respondió:
--- Señor caporal, la señorita Melania me ordenó preparar una cena para compartirla con usted; pero, como usted dice que le sirva en este momento, yo lo haré, ya que la señorita salió a los potreros con los pastores y se tomará su tiempo en esas tareas.
Jacinto Pérez Maza, sabía que se comprometió formalmente con Melania, para estar juntos en la cena, era la primera reunión formal sabiendo que ya son enamorados, pero la defensa de la hacienda, tiene prioridad, y se dijo asimismo:
"..Lo siento Melania, la defensa de la hacienda es primero, por que tenemos mucho tiempo para cenar cuantas veces juntos.."
Jacinto Pérez Maza, cenó en la mesa de la sala sobre mantel y servilleta, claro sólo, los pastores comieron sobre el corredor, eran las reglas de la hacienda, cada cual en su lugar, que no afectó anímicamente a los pastores por que ya estaban acostumbrados.
Después de comer, ya casi oscureciendo, aproximadamente a las 18:00 horas (hora de la oración), el caporal y los tres jinetes partieron hacia su destino que esta vez era el sector Loma Vieja, ellos llegaron a la media noche y tocaron la puerta donde descansaba Gaspar, quien era el responsable del sector; se levantó algo sorprendido de la inusual visita del caporal, quien le dijo:
--- Gaspar, hace dos días pasaron por estos terrenos un grupo de jinetes desconocidos, que parece que ustedes no los vieron; fue un pastor del sector del enfrente, que si los vio, dime. ¿Tu que sabes de esos movimientos?
Gaspar, en realidad si le informaron, que pasaron un grupo de transeúntes, pero no le dio importancia, por que era usual que viajeros crucen los terrenos de día y le respondió:
--- Señor caporal, si escuché comentar que pasaron unos jinetes, yo no los vi y consideré que eran transeúntes, por eso no les di importancia.
Jacinto Pérez Maza, entendió que a Gaspar aún le faltaba mucho por aprender, y había que enseñarle y le replicó:
--- Gaspar, tu estuviste en la recuperación de las 40 reses y fuiste uno de los mejores peleadores, allí peleamos contra cuatreros y los comerciantes igualmente mafiosos que mezclados robaban reses, pues, esos mismos unidos a los asaltantes de casa - haciendas, trotan de día como pasajeros para observar las defensas de la hacienda; para tu conocimiento esos jinetes nunca atravesaron los terrenos, ya que por la noche regresaron por el mismo camino, por lo que se aproxima un nuevo ataque, esta vez no serán cuatreros, sino asaltantes de casas - hacienda.
Gaspar, no salía de su asombro de lo poco cuidadoso que fue, al no dar importancia del paso de jinetes desconocidos.
Continuaremos.......................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 2 de octubre de 2022

La Casa de la Loma tiene un Fantasma: Capítulo DCLXXIX.- Melania Valverde Torres, llevó a su padre hasta Amaluza para recibir tratamiento curativo del reumatismo que él padecía; ella regresó y pensó si sentía algún amor por el caporal y lo invitó a almorzar...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; el caporal Jacinto Pérez Maza, como responsable de la seguridad y marcha de la hacienda "La Encalada Vieja", se enfrentó a cuatreros y bandoleros que pretendieron adueñarse de los tesoros de la hacienda, él con la ayuda de los pastores macheteros los confrontaron y los mataron; parece, que algún otro asaltante que recibió la información desistió de asaltar a esa hacienda y difundió a los demás secuaces, quien pretendía hacerle un asalto con toda seguridad moriría en el intento; pero, no todo eran buenas noticias, por que don Miguel Valverde Torres, quien era el hacendado, empeoró de sus achaques del reumatismo que padecía como enfermedad crónica y tuvo que viajar al Ecuador, a Amaluza, para recibir asistencia y curación, quien fue acompañado por su hija Melania, le informaron que tendría que permanecer por un tiempo para lograr el alivio de sus males, que no será curación sino un paliativo... ..sigamos la historia.


Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. 
Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.

Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

Don Miguel Valverde Torres, como dueño de la hacienda "La Encalada Vieja", era exitoso, logrando una excelente producción, que le permitía realizar una saca anual de muchas reses, logrando ganancias que incrementaban su riqueza, pero, sufría de su salud desde joven que le atacó dolor a las articulaciones y los huesos, eran achaques reumáticos, le aterraba el entumecimiento, que al principio no le dio importancia ni se curaba, estos males fueron minando su salud, ya que este hacendado era muy trabajador, para él, nada lo detenía si se trataba del trabajo, soportó muchos aguaceros mojándose todo su cuerpo y no se cambiaba de ropa, que se secaba con el calor de su cuerpo.
Además, don Miguel muchas veces dormía en condiciones pésimas que no le permitían un descanso placentero, y como era mujeriego, durmió en la chozas de las mozas(amantes).
Toda esta vida de trabajo, y disipada vida al mismo tiempo, le cobró precio que iba calando en su organismo y los achaques reumáticos avanzaban, hasta que tuvo un terrible ataque en su salud que ya no podía mover su cuerpo por el dolor de las articulaciones y los huesos y viajó a Amaluza en busca de curación, en aquellos tiempos no habían médicos, pero si, muchos curanderos, quienes a base del uso de las plantas medicinales sanaban de sus males a los enfermos.
Volviendo a la historia, don Miguel Valverde Torres, quien desde su juventud sufría de reumatismo, que era atendido por su esposa, quien con frotaciones y remedios caseros y sus cariñosos masajes que ella con ternura le frotaba su cuerpo, era un alivio para el hacendado; pero, lamentablemente la señora murió, y quedó muy niña su hija Melania, quien desconocía el tratamiento "médico" que su madre le aplicaba a su padre.
Don Miguel con tanto dolor, tuvo que viajar en compañía de su hija al Ecuador, dejando al caporal como responsable de la hacienda; ellos se dirigieron a Amaluza en busca de curanderos, el trayecto del viaje lo hicieron en tres días, cabalgando días completos que empeoraron la salud del enfermo.
Don Miguel, tenía familia en el Ecuador, pero no en Amaluza, si contaba con viejas amistades, quienes les dieron posada (alojamiento) y los condujeron a un curandero especialista en dolores reumáticos; éste "medico" con mucha experiencia le aplicó ungüentos y masajes en las partes afectadas por el dolor, que las frotaciones caseras dieron resultado y pasaron tres días y hubo alivio a las dolencias del enfermo.
Pero, el curandero le sugirió que tenía que recibir este tratamiento por 30 días seguidos, y que si no los recibía tendría graves dolores en su organismo; algo que no fue del agrado de don Miguel, acostumbrado a levantarse temprano y distribuir tareas a los trabajadores; él se sentía maniatado con la sugerencia del curandero, pensaba como si fuese un "lisiado" si hacer nada.
Por lo que, Melania, quien si conocía el manejo de la hacienda, y con la ayuda del caporal Jacinto Pérez Maza, quien quedó como responsable de la hacienda reemplazando a los dueños en viaje, ella lo acompañó por 10 días y allí conversó con su padre y lo convenció que tenía que quedarse para recibir el tratamiento y mejorar su salud, y que ella regresaría a la hacienda; el hacendado a regañadientes aceptó quedarse.
Melania, muy preocupada por la salud de su padre, le dijo:
--- Padre, regresaré a la hacienda y después de 30 días retorno por ti, mientras tanto iré de compras para llevar algunas cosas a la hacienda.
Melania, fascinada por muchas cosas que exhibían las tiendas en Amaluza, compró lo que necesitaba y también productos alimenticios e ingredientes básicos como la sal, dulce y condimentos, llenó una alforja, esta carga será transportada por el caballo que trajo a su padre.
Llegó el día del retorno, ella abrazó a su padre, por allí brotaron lágrimas de ambos, emocionados por la despedida; ella agradeció a la dueña de casa por las atenciones recibidas y le encargó el cuidado de su padre, y para que haya voluntad, ella sacó de su talega un fajo de billetes y le entregó a la dueña de casa, quien si opuso resistencia en principio en aceptar, aduciendo que la amistad no se compra con dinero; pero, Melania impuso su donación que la anfitriona aceptó el generoso regalo.
Melania, emprendió el retorno, que lo hizo en dos días y medio, llegó después de 15 días a la hacienda y todo lo encontró normal, el caporal hizo un excelente trabajo como si estuviese el hacendado, incluso firmó documentos que visitadores del gobierno en jornada de inspecciones, le exigían para conocer los límites de las propiedades de la hacienda.
Melania, muy agradecida por el trabajo del caporal, le había traído un regalo, que le compró algo especial, era una navaja suiza(un estuche normal con diversas funciones)que incluía la propia navaja y otras herramientas; él la aceptó muy gustoso, por que ya había tenido una similar y la perdió, y estaba en su mente adquirir otra, pero nunca la encontró, fue un regalo que le impactó a Jacinto, por el cariño de como se la entregó Melania.
Melania, esa noche completamente sola en su dormitorio, muy preocupada por la salud de su padre, a quien le avanzaba la vejez y los achaques que aumentarían, y ahora completamente sólo en Amaluza, ella se preguntó: 
"¿Por qué no intentar un romance con el caporal?"
Jacinto, era diferente a la mayoría de sus peones de la hacienda, él era blanco, de talla más alta, se hizo respetar por su valentía y aún era tan joven como ella, requisitos que toda mujer observa en un hombre para ser su compañero, que él los cumplía a cabalidad.
Además, Melania admiraba el trabajo de Jacinto, pero no estaba segura, si eso era amor, o solamente aprecio por sus excelentes labores; además, su padre, era muy celoso y ella temía  que al enamorarse del caporal, su padre que estaría en desacuerdo sufriría tanto que podría ocasionarle la muerte; pero, ella tenía que pensar en su futuro, ya era tiempo de casarse y tener por lo menos un hijo.
Entonces, tomó la decisión de salir de sus dudas, con respecto a ese "algo" de admiración por Jacinto, por lo que ordenó a la cocinera preparar un almuerzo de la mejor comida, y como ella compró unas botellas de licor macerado en Amaluza, se abrirá una botella para asentar el almuerzo.
Melania, usaba pantalones por que era la ropa apropiada para trabajar en el campo, ella se cambió de ropa y se roció un perfume y salió al campo y rápido se encontró con el caporal, quien regresaba a la casa - hacienda, por unos remedios para curar una res que estaba herida, ella regresó con él, quienes conversaron y ella le preguntó:
--- Caporal : ¿Alguna vez has tenido una mujer a tu cargo?
Jacinto, sintió escalofríos en todo su cuerpo, ya que también él había pensado en declarar su amor a Melania, si era consciente de la distancia que los separaba, ella la hija del hacendado y él un peón de la hacienda; aún así él que al igual que ella no estaba seguro si la amaba o solamente sentía ternura y aprecio por ella; y como él, nunca tuvo una mujer estable, sólo aventuras pasajeras con mujeres al paso, por su vida errantes, le respondió:
--- No, señorita Melania, pero si estoy pensando que debo tener una compañera, por que al llegar a la vejez alguien tiene que alcanzarme un jarro de agua y atenderme y ver por mi.
Melania, sintió un remezón en todo su cuerpo, al escuchar la respuesta del caporal, que lo expresado coincidía, tal como ella lo había pensado y tratando de acercarse más a él, y sobretodo buscar una explicación: "si estaba enamorada", le dijo:
--- Caporal, hoy almorzaremos juntos y beberemos un trago; por que durante muchos tiempo no compartimos el almuerzo, debido al trabajo y las tareas del campo que nunca coinciden con la hora del almuerzo y siempre lo hago sola.
Jacinto Pérez Maza, sintió una luz divina que desde el Cielo, Dios le estaba dando una oportunidad de enamorarse de una mujer que si lo apreciaba por lo que él hacía y tal vez ella sienta amor por él, le respondió:
--- Señorita Melania, será un honor acompañarla almorzar, creo que tenemos tiempo, voy por los remedios al almacén para curar la vaca y le prometo que estaré a la hora del almuerzo.
Jacinto, sintió que todo su cuerpo apestaba por el sudor y no se había cambiado de ropa en días; él, aprovechó en sacar los remedios veterinarios y ropa limpia que le lavaba la cocinera Juana, para cambiarse, después de un baño que se dará en la hoyada.
Ellos al llegar a la casa - hacienda, se separaron, cada cual lo que tenía que hacer; Melania regresó a la sala y observó a la mesa que tenía el mantel de siempre; por lo que fue al dormitorio, abrió el baúl y sacó un mantel nuevo con ribetes bordados, que se lo obsequió una amiga del Ecuador, también sacó servilletas y cubiertos de alpaca (un material muy parecido a la plata), ella fue a la sala y tendió la mesa.
La cocinera, había tenido la misma idea de mejorar la mesa de comer, y como ella vio que mientras hervían las ollas salió a la sala y encontró a la señorita Melania que ya tenía mesa nueva y le preguntó:
--- Señorita Melania, disculpe mi curiosidad, veo que sacó mantel limpio y nuevo y cubiertos, dígame. ¿Ha invitado a algún caballero para almorzar?
Melania, quien sentía entusiasmo con la respuesta del caporal que ofreciéndole un almuerzo algo podría resultar bien, le contestó:
--- Si Juana, hoy almorzaré con Jacinto, quien para mi es un caballero; además, de ser un trabajador en esta hacienda y merece ser halagado con un almuerzo.
Juana, sintió desilusión, por que también ella estaba pensando en el caporal, reaccionó que no tenía que mezclarse con las decisiones de la patrona y le contestó:
--- Señorita Melania, es usted una hacendada que reconoce el trabajo de su gente y me parece muy bien que almuerce junto a Jacinto, quien es un valiente caporal, y usted lo hace ahora que no está don Miguel, por que tal vez él, no lo habría permitido.
Melania, al escuchar la respuesta de Juana, sintió un terrible disgusto y un complejo de inferioridad, que a ella se le seguía considerando como la "niña" de la casa y no podría tomar decisiones como una mujer hecha y derecha tal como lo era, y controlando su malestar, le dijo:
--- Juana, me parece que piensas muy mal de mis decisiones, yo ya soy una mujer con voluntad, sin importar si mi padre esté de acuerdo en lo que hago, y aún estando él presente, igual hubiese hecho la invitación para almorzar con el caporal..........
Continuaremos......................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 25 de septiembre de 2022

La casa de la Loma tiene un Fantasma: Capítulo DCLXXVIII.- Los cuerpos de los asaltantes; fueron enterrados en una hoyada profunda, muy lejos de la casa - hacienda, ya no hubo más intentos de asaltos ni robo de reses; el trabajo de Jacinto Pérez Maza se hizo respetar en la comarca...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; el caporal Jacinto Pérez Maza, junto a los trece pastores macheteros, hicieron frente a seis jinetes asaltantes, quienes siendo bandoleros pretendían asaltar la casa de la Hacienda "La Encalada Vieja"; el caporal Jacinto aplicando su experiencia acumulada por años y siendo el mismo un antiguo bandolero, enfrentaron con éxito a los asaltantes que murieron en campo de la pelea, sin ningún herido en el bando de los defensores, sumando una nueva victoria a favor del caporal... ..sigamos la historia......


Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. 
Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.

Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

Jacinto Pérez Maza, con la experiencia anterior de estos mismos asaltantes que ya habían fracasado muriendo cuatro de ellos; esta vez Jacinto no quería testigos, que hayan estado esperando en la retaguardia de donde se habían ubicado los asaltantes, ordenó a "Macetudo" que vaya él y sus hombres siguiendo el camino por donde llegaron los asaltantes, para saber si habían otros escondidos, amparados por la oscuridad de la noche; los pastores macheteros aprovechando que conocían el terreno, caminaron un buen trecho, pero no encontraron a nadie.
"Macetudo", era un investigador nato, ya que fue él, quien detectó la presencia de los asaltantes, se dijo asimismo:
"Caramba, el caporal ya me tiene confianza y me encarga acciones de riesgo, tal como seguir a posibles asaltantes".
Él y sus hombres, siempre caminaron con el cuerpo gacho (inclinado hacia adelante), para no crear sombras o bultos que los puedan detectar los enemigos; ellos después de caminar y no encontrar nada, retronaron a la casa - hacienda, ya era de madrugada, quienes al llegar encontraron la casa iluminada y los seis muertos tendidos sobre el patio.
Don Miguel Valverde Torres, quien era el hacendado, conversaba con el caporal Jacinto Pérez Maza y le dio instrucciones:
--- Caporal, en cuanto amanezca entierras esos cuerpos en el panteón de la hacienda, no quiero ver sangre derramada en el patio de la casa.
Pero, Jacinto Pérez Maza, pensaba diferente y le replicó:
--- Don Miguel, por seguridad a la casa - hacienda, los cadáveres los enterraremos en otro lugar distante de este sitio, por que si lo hacemos en el panteón, algún día los familiares o secuaces, regresarán por la venganza y usted y su familia serán atacados, esa es la ley en estas comarcas, y usted lo sabe muy bien.
Intervino, Melania Valverde Torres, hija del hacendado, quien dijo:
--- Padre, el caporal tiene razón, debemos ocultar a los muertos y nadie sabrá que murieron aquí, por lo que no debemos dejar huellas y así evitar que más tarde nos hagan daño.
Don Miguel, un hacendado, criado  a la antigua enseñanza, no aceptaba que le contradigan sus órdenes, y era un fiel seguidor de la verdad desde la reverencia a Dios, por lo que no sabía lo que era "la ley de la selva" que si imperaba en esas comarcas; ya que él, por suerte del destino no había sido víctima de los bandoleros, y que estos muchas veces murieron en los intentos de sus asaltos, por que los hacendados respondieron al ataque, tal como acababa de suceder.
Melania Valverde Torres, como única hija del hacendado, tenía su mente actualizada con la vida cotidiana, por lo que confiaba plenamente con las acciones del caporal; ella cogió del brazo a su padre y lo condujo a la sala y estando solos, le dijo:
--- Padre, el caporal una vez más nos demostró que cumple con su trabajo y lo hizo bien, esos cadáveres que están en el patio fueron de los asaltantes quienes venían por nosotros, nos iban a quitar nuestros caudales (tesoros) y si no hubiésemos tenido el apoyo del caporal, seríamos nosotros los cadáveres del patio; así que apoyaremos todas las acciones del caporal y usted se va al dormitorio a descansar, por que el peligro ya pasó.
Don Miguel, a regañadientes tuvo que reconocer, que lo expresado por su hija, era la cruda realidad y obedeciendo la sugerencia fue al dormitorio a descansar y dormir las pocas horas que faltaban para que amanezca.
Jacinto Pérez Maza, con la autoridad que tenía y el respeto logrado gracias a su experiencia y astucia, reunió a los trece macheteros y les dijo:
--- Muchachos, los felicito, por la defensa de la casa - hacienda, lo hicieron con coraje, ustedes ya demostraron que son unos guerreros y que nadie les pisa el poncho; quiero pedirles que carguen a los muertos hasta la hoyada profunda de la Loma Vieja, el lugar está muy lejos, pero no tenemos otra opción, por que tarde o temprano llegarán los familiares o amigos de los muertos y husmearán por la existencia de los que vinieron y murieron aquí.
"Macetudo", intervino y respondió:
--- Si, señor caporal, los muchachos respondieron y siempre lo hacen bien gracias a usted, que nos enseñó a pelear; ya que nuestros machetes los usábamos para cortar montes y madera; ahora mismo cargaremos a los muertos, como somos trece, lo haremos dos hombres por cadáver que irá sobre una manta amarrada a una tabla (que hacía a las veces de una camilla), el que no carga llevará agua en cántaros.
Pero, intervino el caporal, quien sonriendo, él estimaba a "Macetudo", que era muy empeñoso, pero le faltaba inteligencia y les dijo:
--- Muchachos, ustedes no tienen que cargar ningún peso, usarán los caballos de los jinetes muertos.
Pero, intervino "Orejas Grandes", y replicó:
--- Señor caporal, los caballos están heridos por nuestros machetes, que usted nos ordenó atacar a sus panzas.
Jacinto, recordó esa orden, pero no creía que quedaron en peligro los animales y les ordenó:
--- Muchachos, vayan con los mecheros, halen los caballos al patio y revisen si las heridas son profundas.
Los macheteros, halaron los caballos, los revisaron y efectivamente tenían heridas en las ancas, algunos en el pecho, pero ninguno fue herido en las patas, por lo que podían caminar tranquilamente.
Jacinto, les enseñó de como cargar un muerto atravesado en una silla de montar; ellos cargaron los seis muertos, que serán halados por dos hombres, uno adelante y el otro al costado, observando al muerto por si pueda caerse; los macheteros atravesaron lomas y faldas hasta que siendo las 06:00 horas del día, llegaron a la hoyada profunda.
Ellos fueron recibidos por una pestilencia casi insoportable que producía náuseas y parvadas de gallinazos posados sobre los árboles; era el proceso de descomposición de los cadáveres de los cuatro jinetes que murieron antes, y que sus secuaces no los enterraron, sólo los cubrieron con ramas de los árboles de la hoyada.
Entonces, Jacinto orientado por el declive del terreno cuesta abajo, él se apartó del grupo y bajando buscó un vado para entrar a la hoyada y si lo encontró a unos 300 metros hacia abajo, él regresó y ordenó:
--- Muchachos,  bajen los muertos de los caballos y al hombro los llevarán, abajo hay un vado para entrar a la hoyada.
Doce macheteros, se encargaron del trabajo, uno que sobraba se encargó de desensillar a los caballos, para que mordisquen pasto y beban agua, los macheteros entraron a la hoyada con los cadáveres y sus palanas, cavaron los hoyos (huecos), felizmente les tocó terreno suave sin piedras, con los hoyos a 50 centímetros de profundidad, tendieron a los cadáveres y los cubrieron con la tierra movida, cortaron ramas de los árboles y cubrieron las sepulturas para evitar que los depredadores escarben la tierra movida.
El trabajo de cavar las sepultura y enterrar a los muertos les demandó 5 horas; siendo las 13:00 horas del día, todo había terminado, regresaron donde dejaron al compañero cuidando los caballos, estando allí el caporal  les dijo:
--- Muchachos, estamos cansando y sin comer nada, sólo hemos bebido agua, regresar a la casa - hacienda, nos demandará toda la tarde, así que les propongo irnos al sector de Loma Vieja, que si estamos cerca y allí encontraremos comida, por lo menos quesos hay en abundancia.
Intervino, "Macetudo", quien no quería ir a ese sector y dijo: 
--- Señor caporal, usaremos los caballos y regresaremos a la casa - hacienda, nos turnaremos, ya que los animales necesitan curación para sus heridas y como si caminan, ya comieron bien y bebieron agua.
Jacinto, aceptó la sugerencia de "Macetudo", ensillaron los caballos y montaron seis hombres, los ocho restantes caminaron a pie, se fueron turnando en el camino, hasta que llegaron a la casa - hacienda a las 19:00 horas, la noche tomaba con fuerza la oscuridad.
Durante, 15 días, Jacinto ordenó vigilancia nocturna, por los tres sectores de llegada a la casa - hacienda; pero, no hubo mayores  novedades, él, si temía que los familiares o secuaces de los seis jinetes vengan por ellos, por que no regresaron al terruño.
Los caballos de los jinetes asaltantes no se podían tener por mucho tiempo más, eran evidencias que los ellos estuvieron por aquí, los animales fueron curados y pastaron en un potrero lleno de pasto que los recuperó totalmente, ya sanos, Jacinto ordenó ensillarlos y con sus aperos cabalgarlos hasta las afuera de Loma Chica y soltarlos para que troten a su lugar de origen.
Jacinto, pensaba que cualquier transeúnte podría apropiarse y allí terminaba la unión con el jinete que fue su dueño; creo que por primera vez, él tenía una idea errónea, por que en vez de un transeúnte, podría ser un familiar quien encuentre la acémila y seguir sus rastros desde donde llegó a ese lugar, y podría intentar venganza de quien soltó el caballo.
Tal vez, era sólo una conjetura, por que el caporal amaba a los caballos, ya que casi toda su vida siempre estuvo cabalgando y muchos caballos le salvaron la vida escapando de sus perseguidores.
Parece, que fue el último intento de los seis jinetes de querer apropiarse de los tesoros de la Hacienda "La Encalada Vieja", por que pasaron seis meses y no se presentaron nuevos asaltantes, es muy probable que se corrieron las voces entres bandoleros, que en la Hacienda "La Encalada Vieja", tenía un caporal que se hizo respetar matando a 10 bandoleros, y los cuatreros aterrados por que también murió un grupo de ellos arreando 40 reses por manos del caporal que los ubicó en pleno negocio con comerciantes.
Mientras tanto, en la hacienda "La Encalada Vieja", reinó de nuevo la paz y tranquilidad que siempre lo disfrutó, la producción ganadera aumentó, incluso se realizó el rodeo anual y se ejecutó una saca de 130 reses que fueron perneadas y compradas por comerciantes ecuatorianos, ingresando mucho dinero a las arcas de la hacienda.
Si hubo un grave problema familiar; Don Miguel enfermó de sus graves achaques del reumatismo que padecía, que tuvo que viajar hasta el Ecuador en busca de medicina y atención de curanderos...... 
Continuaremos..........................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 28 de agosto de 2022

La Casa de la Loma tiene un Fantasma: Capítulo DCLXXIV.- Jacinto Pérez Maza, y sus macheteros, hicieron frente a los asaltantes que fueron cuatro jinetes y los doblegaron matándolos; pero, cuando informaban al hacendado, los muertos desaparecieron recuperados por sus secuaces ...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la historia de La Casa de la Loma tiene un Fantasma, y como informamos en el capítulo anterior; el caporal Jacinto Pérez Maza, estaba en plenos preparativos para la defensa de la casa - hacienda, que por sus propios oídos escuchó que será asaltada por tres jinetes que lo pronunciaron la noche anterior; él ya recibió la información de Melania Valverde Torres de todos los escondites, entradas y salidas de la casa, él será apoyado por 10 macheteros más los tres que lo acompañan, no se puede saber si los asaltantes los están vigilando desde los matorrales.....  ..sigamos la historia..............

Aquí en la imagen observamos una típica casa en la Comunidad Campesina de Socchabamba, Ayabaca, Piura, Perú; es una construcción de adobe con techo de tejas rojas y a dos aguas, sobre el techo distinguimos un fantasma que viene a ser el "El Rey de las Tinieblas" : Satanás, seguido de vampiros y una siniestra sombra negra que rodea al misterioso personaje satánico, para comprender la narrativa de la obra literaria: "LA CASA DE LA LOMA TIENE UN FANTASMA", esta imagen será nuestro símbolo de identificación y el logotipo en creación, impresión y distribución literaria. 
Con reconocimiento de derechos de autor, con Partida Registral Nº 00393-2010, Asiento 01, con fecha 27 de marzo de 2010 por INDECOPI.

Este es el símbolo de Marca Perú, que distingue para todos los productos elaborados por peruanos.

Jacinto Pérez Maza, estaba en todos los detalles para la defensa de la casa de la Hacienda "La Encalada Vieja", ya que ésta, nunca fue atacada por asaltantes, parece que le llegó la mala racha; por que empezaron los cuatreros que no tuvieron escrúpulos para arrear 40 reses, que felizmente fueron recuperadas por Jacinto, lo mismo lo hará defendiendo la casa; como él fue bandolero, sabe exactamente como actuarán los asaltantes, sólo falta precisar por cual de los tres caminos ellos llegarán, son tres entradas que tienes ventajas y desventajas.
Volviendo a la historia, Jacinto Pérez Maza, él después de informar a los macheteros que fueron precisamente convocados, quienes serán los defensores de la casa - hacienda, si les preocupaba a todos el camino que elegirán los asaltantes: el patio frontal, el costado derecho o por la parte trasera; ese era el asunto por que los tres reunían las condiciones para los planes de los asaltantes.
Entonces, Jacinto Pérez Maza, escogió a "Macetudo" y le asignó 4 hombres para que defiendan el patio frontal, luego eligió a "Orejas Grandes"  también le asignó 4 hombres para que defiendan el costado derecho y finalmente "Cabeza chica", le asignó 2 hombres y defenderán la parte trasera de la casa.
Jacinto, estará entre el Patio frontal y el lado derecho, que le permita maniobrar y será quien dará las órdenes, permitiendo el desplazamiento de los hombres desde el patio al lado derecho o viceversa.
El probable ataque de los asaltantes, puede ser en tropel llegando a la carrera y gritando que son asaltantes, que es el más usado para crear el elemento del espanto en la sorpresa.
Los asaltantes gritarán para crear el pánico y desconcierto obligando que les abran las puertas para ingresar y realizar el despojo, o enfrentándose a los defensores hasta vencerlos que les permita realizar el atraco.
El tiempo sigue su curso, siendo las 18:00 horas, se sirvió la comida, que lo hicieron en mate lleno a cada hombre; después de la cena, Jacinto efectuó el último entrenamiento en noche que era oscura, cada desplazamiento lo repetía una y otra vez, para que los macheteros se encuentren listos y enfrenten con éxito el ataque de los asaltantes.
Cabía la posibilidad que los asaltantes sean más de tres, de los cuales unos serían los atacantes y otros se quedarían en la retaguardia para cubrir la fuga, o también podrían llegar en silencio y caminando a pie, dejando sus caballos a cierta distancia amarrados para poder fugar.
Entonces, Jacinto con la seguridad que la puerta grande de la casa era el objetivo, entrenó un desplazamiento de los macheteros del costado derecho hacia adelante para que defiendan a los macheteros del patio, él calculó el tiempo y encontró un inconveniente había una antigua acequia que podría obstaculizar el paso de los hombres, que siempre estuvo allí y que nunca lo tomaron en cuenta, él pidió barretas y todos cavaron y aplanaron la acequia con tierra movida, la noche se oscurecía más, el caporal ordenó apagar los mecheros y cerrar la puertas grandes atrancándolas desde el interior.
Seguramente, eran las 20:00 horas, todo era silencio, sólo interrumpido por el resoplido(sonido) del viento, el lejano chirrido de los insectos, era un ambiente de angustia para Melania y don Miguel, quienes encerrados y con desesperación saber que serán atacados en cualquier momento, todas las puertas estaban atrancadas desde el interior, pero si había una pequeña puerta abierta desde el dormitorio para huir si los asaltantes lograban entrar a la sala.
Tal como se había previsto, se escuchó un tropel de jinetes que trotaban a la carrera y habían elegido el lado derecho de la casa, allí tumbados sobre el suelo los estaban esperando "Orejas Grandes" y sus 4 macheteros, que incluso algunos de ellos llevaban hachas, los jinetes se acercaban con rapidez y cuando estuvieron a la altura de los defensores, se levantó Jacinto que estaba cerca y gritó:
--- ¡¡¡ Muchachos ataquen a los bandoleros !!!
Los atacantes al ser sorprendidos frenaron en seco a sus caballos, para retroceder y huir, pero era demasiado tarde, por que los hombres de "Macetudo" se levantaron de su ubicación y avanzaron con rapidez para cubrir la retaguardia y los hombres de "Orejas grandes" atacaron sin piedad a los sorprendidos jinetes, quienes sólo atinaron tirarse de sus caballos para ser atacados por los macheteros, no tuvieron tiempo ni de sacar sus armas.
El silencio se interrumpió sólo se escuchaban gemidos y gritos lastimeros de dolor y caían los cuerpos al suelo, seguramente pasaron unos 20 minutos y yacían en el suelo 4 cadáveres eran los asaltantes, que fueron sorprendidos usando sus mismas armas que les planteó Jacinto.
Los trece macheteros y Jacinto ilesos, que no sufrieron ningún corte, fueron al patio y luego a la puerta grande de la casa; Jacinto tocó la puerta llamando a don Miguel, desde adentro ellos abrieron la puerta salió el hacendado y su hija Melania y les dijo:
--- Don Miguel, los asaltantes fueron muertos, los sorprendimos y están en el lado derecho de la casa.
Don Miguel, nunca había sido víctima de asaltantes, él sentía terror al escuchar por los cuatro muertos y le respondió:
--- Caporal, te agradezco hayas defendido a la casa - hacienda, con los peones carguen esos muertos y entiérrenlos en el panteón.
Pero, Jacinto, quería que el hacendado vaya hasta el lugar de la pelea y observe a sus enemigos con los mechones encendidos y le dijo:
--- Don Miguel, quisiera que nos acompañe junto con la señorita Melania para que conozca a sus enemigos antes de enterrarlos.
El hacendado asqueado por la sangre derramada en sus tierras, le respondió:
--- Caporal, ya te ordené que entierres esos cadáveres no me gusta ver muertos.
Como todos estaban entretenidos en la puerta grande de la casa y habían abandonado a los cadáveres en el lado derecho que distaba aproximadamente unos 100 metros al patio, cuando escucharon un nuevo tropel de caballos pero no de llegada sino de huida; cuando Jacinto y los hombres reaccionaron con mechones en mano fueron al lado derecho, comprobaron que los muertos ya no estaban, pues, llegaron sus amigos y los recogieron cargados sobre los caballos huyeron.
Este episodio, nunca le sucedió antes a Jacinto, que esta vez ellos no los podían seguir a los desconocidos que trotaban sobre caballos; él, se puso a pensar que los asaltantes también los sorprendieron a ellos y que no eran cuatro sino muchos más y muy ágiles que tuvieron el tiempo suficiente para recoger a los suyos.
Jacinto, recién reaccionó que cometió un grave error, por su actitud triunfalista abandonó a los muertos, que incluso estuvieron expuestos ser atacados; él se rascaba la cabeza y pensaba la nueva manera de los atacantes desconocidos que no perdonarán la muerte de sus amigos.
Entonces, Jacinto se reunió con sus macheteros y les ordenó:
--- Muchachos apaguen los mecheros que los contrarios (asaltantes) nos están observando desde algún lugar, ahora fuimos nosotros los sorprendidos, así este juego de los asaltantes.
Luego, que la oscuridad de la noche recobró su ambiente, Jacinto en voz baja les dijo:
--- Muchachos, estamos siendo vigilados, nos vamos a separar y regresarán al lugar que estuvieron antes del ataque y cada uno ocupará su posición, que los bandoleros vendrán por nosotros más tarde. 
Los macheteros se desplazaron a sus posiciones y tumbados sobre el suelo y que hacía mucho frío, por lo que el caporal regresó a la sala de la casa, allí encontró a Don Miguel y su hija Melania y les dijo:
--- Los asaltantes eran más de tres, que la oscuridad de la noche les favoreció y recogieron a sus muertos, aparentando que se retiraban y huían, pero todo muerto reclama venganza, por lo que supongo que regresarán por nosotros y como los macheteros están sobre el suelo esperando, necesito mantas y ponchos para protegerlos del frío.
Melania, que siempre buscaba la mejoría de las condiciones laborales a los peones, le respondió:
--- Caporal, la tercera puerta del patio es almacén de ropa, allí hay todos los ponchos que necesitas, ve allí y entrégales a cada uno; o mejor te acompaño para ayudarte.
Jacinto y Melania salieron de la sala al corredor con mechero en mano, entraron al almacén y sacaron los 13 ponchos y para él sacó dos mantas, quien también estaría tumbado sobre el suelo esperando el regreso de los asaltantes, ellos cargados salieron y apagaron los mecheros y a tientas fueron al lugar del desplazamiento de los macheteros y les entregaron el abrigo.
Melania, regresó a la sala y con su padre optaron por ir al dormitorio para descansar, ella atrancó la puerta desde el interior.
Jacinto, tendió las mantas sobre el suelo y se tumbó encima, pero había olvidado algo primordial en los hombres, se levantó fue al patio y ordenó a "Macetudo" la rotación de un vigilante sentado que coincida con el trino de una ave, que lo hace solamente por las noches que aproximadamente es una hora de intervalo y así los demás puedan dormir, igual lo hizo con "Orejas grandes" y fue a la parte trasera con "Cabeza chica".
Él retornó a su lugar y se tumbó a descansar, quien estaba tan agotado que se durmió profundamente roncando tan fuerte que se convirtió en un peligro sea escuchado por los contrarios (enemigos) que podrían llegar caminando en silencio; pero, no sucedió nada hasta la madrugada, que se despertó el caporal completamente asustado por haberse quedado dormido, se levantó y fue a chequear a todos los macheteros, quienes estaban en sus puestos y vaya que unos dormían plácidamente roncando muy fuerte..................
Continuaremos....................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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