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lunes, 9 de mayo de 2016

BBC Mundo Noticias : Los 7 peligros que pueden causar una catástrofe de alcance global

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Agencia de Noticias BBC Mundo Noticias, nos trae la información sobre los 7 peligros, que pueden causar una catástrofe de alcance mundial en La Tierra. Los invito a leer más ampliamente, la información completa abajo adjunta:

Un médico participa en un entrenamiento contra una pandemia
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                                    La posibilidad de una pandemia global es una de las amenazas existentes, según los expertos.
Unos 25 millones de personas murieron entre los años 541 y 542 como consecuencia de la Plaga de Justiniano, una enfermedad que afectó al Imperio Bizantino, así como a diversas partes de Europa, Asia y África.
Unos 900 años más tarde, alrededor de 50 millones de personas perdieron la vida por causa de la llamada peste negra.
Esta pandemia se extendió por Europa entre 1347 y 1351 y causó una mortandad mayor que cualquier guerra o epidemia conocida hasta la época afectando también China, parte de Medio Oriente y del Norte de África.
 
Ambos eventos provocaron la muerte de más de 10% de la población mundial de entonces, por lo que entrarían en la categoría de catástrofe global, según la definición utilizada por la Fundación de Retos Globales (GCF, por sus siglas en inglés).
Esta organización, con sede en Estocolmo, se dedica al análisis de las grandes amenazas mundiales.
Ahora, en su informe sobre Riesgos Catastróficos Globales 2016, la GCF destaca que pese a que ningún evento en el siglo XX logró llegar a esa categoría, el riesgo de que una calamidad de este tipo se produzca no debe ser menospreciada.
"Es fácil dejarse confundir por las aparentemente bajas probabilidades de que ocurran eventos catastróficos", apuntan para luego alertar que "las pequeñas probabilidades se combinan significativamente en el largo plazo".
El informe de la GCF hace un análisis de los 7 principales riesgos de una catástrofe global. BBC Mundo te cuenta cuáles son.

Cambio climático

Inundación en las islas Marshall
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                                    Inundaciones y sequías son algunas de las consecuencias del calentamiento global, según los expertos.
El reporte sobre las amenazas de catástrofes globales aborda el tema del cambio climático y señala que "es imposible saber con exactitud cuál es el nivel de calentamiento de la atmósfera que puede derivar en una catástrofe global".
Sin embargo, citando al Panel Internacional sobre el Cambio Climático, señala: "Los riesgos del cambio climático oscilan entre alto y muy alto con un incremento de la temperatura media de 4ºC por encima de los niveles de la era preindustrial".
En el texto se asegura que, entre las consecuencias esperadas del aumento de la temperatura, se incluye el impacto severo sobre sistemas únicos o amenazados, la extinción sustancial de especies, y amenazas a la seguridad alimentaria.
Advierte que lo que puede parecer como un riesgo bajo en el corto plazo no lo es tanto en el largo.
"El informe Stern sobre los impactos económicos del cambio climático sugiere que cada año hay un 0,1% de probabilidad de que la humanidad se extinga (…) Esto implica una probabilidad de extinción de la humanidad de 9,5%, durante los próximos 100 años", indica.

Guerra nuclear

Hongo nuclear
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                                    Una guerra con armamento atómico podría generar un "invierno nuclear".
Durante la crisis de los misiles en 1962, Estados Unidos y la Unión Soviética estuvieron al borde de una guerra nuclear por el despliegue de misiles soviéticos en Cuba.
Hablando de ese episodio, el entonces presidente estadounidense John F. Kennedy, señaló que estimaba que las probabilidades de haber llegado a la guerra atómica eran una de tres.
El informe del GCF señala que un conflicto de este tipo generaría dos tipos de daño:
  • El causado directamente por las explosiones, el fuego y la radiación
  • El llamado invierno nuclear, derivado del humo que llenaría la atmósfera como consecuencia del incendio de ciudades, fábricas y materiales inflamables.
El texto cita un informe del gobierno de Estados Unidos de 1979 en el que se estimaba que en un conflicto nuclear entre las dos superpotencias de la Guerra Fría habría fallecido entre 35% y 77% de la población estadounidense; y entre 20% y 40% de la población soviética durante los primeros 30 días de enfrentamientos.
En la actualidad, la GCF considera que los efectos serían menores por cuanto el arsenal nuclear actual en manos de Washington y Moscú es una quinta parte de lo que llegó a ser en su punto máximo en 1986.
Sin embargo, el informe advierte que, por improbable que parezcan, los riesgos de una guerra nuclear son demasiado altos como para ser obviados.

Una pandemia natural

Trabajadores sanitarios revisan unas aves en un corral.
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                                     El temor a una pandemia ha llevado a extremar las precauciones ante la gripe aviar.
En los últimos 300 años se han registrado unas 10 pandemias de influenza en el mundo y ninguna ha causado la muerte de más de 5% de la población mundial.
Según el reporte de la GCF, las facilidades para que este tipo de enfermedades se distribuyan por el planeta han crecido por efecto de la globalización y del consiguiente incremento de la interacción entre los humanos y los animales.
Sin embargo, las mejoras en las prácticas sanitarias y de salud disminuyen su impacto.
El informe señala que, según estimaciones de las autoridades británicas, hay una probabilidad que oscila entre 1 de 20 y 1 de 2 de que se produzca en los próximos cinco años una pandemia que mate a 1% de la población de Reino Unido.
Las probabilidades de que se produzca una pandemia catastrófica que tenga efectos globales, sin embargo, son menores.
Una encuesta entre expertos señala que hay 15% de probabilidades de que ocurra una pandemia de H5N1, conocida como gripe aviar, en los próximos tres años.

Supervolcanes

Lava de un volcán en Filipinas.
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                                    Los supervolcanes emiten gran cantidad de material fragmentado.
Algunos expertos consideran que la erupción del volcán Toba en Indonesia, hace unos 70.000 años, puso a la humanidad al borde de la extinción.
Toba es considerado como un "supervolcán", por ser capaz de producir una gran cantidad de material fragmentado.
Se cree que el gran volumen de polvo y sulfatos arrojados a la atmósfera causó un enfriamiento de las temperaturas globales de entre 3ºC y 5ºC que duró varios años y derivó en una pérdida considerable de vida animal y vegetal.
El informe de la GCF señala que algunos expertos estiman que el efecto de la erupción de Toba redujo la población humana de unas 100.000 a unas 4.000 personas.
El texto cita un informe de la Sociedad Geológica de Londres, según el cual, basta con una capa de cenizas de un centímetro de espesor para acabar con la producción agrícola de un lugar.
No obstante, indica que es muy difícil hacer estimaciones sobre la posible erupción de un supervolcán, aunque de acuerdo con algunas estimaciones se producen en promedio una vez cada 30.000 a 50.000 años.

Asteroides y cometas

Asteroide vesta.
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                                    La NASA tiene ubicado a 90% de los asteroides con un diámetro mayor de 1 kilómetro.
Los científicos creen que hace unos 66 millones de años un asteroide de unos 10 kilómetros de diámetro cayó sobre una parte del territorio de México, en un lugar llamado Chicxulub, causando una masiva extinción de vida sobre la tierra y poniendo fin a la era de los dinosaurios.
Según el informe del GCF, el impacto de un asteroide o de un cometa con un diámetro superior a 1,5 kilómetros podría matar a millones de personas. En gran medida, debido al enfriamiento de las temperaturas que causaría y a los daños sobre la agricultura.
El texto cita una investigación de 2015 que estima que la probabilidad de que durante los próximos 100 años un asteroide choque con la tierra y tenga un efecto global significativo es de aproximadamente 1 entre 1.250.
Conscientes de este peligro, la Agencia Espacial de Estados Unidos (NASA, por sus siglas en inglés) dispone de un sistema de vigilancia que ya tiene ubicado a más del 90% de los asteroides con un diámetro superior a un kilómetro.

Virus de laboratorio

Laboratorio de genética.
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                                    En los últimos años se ha incrementado el número de laboratorios que realizan modificaciones genéticas.
En el año 2001, un grupo de investigadores en Australia que quería crear una vacuna anticonceptiva para los ratones, que sirviera para control de plagas, terminó creando un virus de laboratorio que mataba a cada una de sus víctimas al despojarlas de parte de su sistema inmunológico.
Este descubrimiento accidental recordó a la comunidad científica los riesgos de que los avances de la ciencia pudieran terminar siendo usados para fines destructivos.
"Existe una posibilidad real de que un peligroso patógeno de laboratorio podría ser liberado por accidente", señala en informe de la GCF, que recuerda las versiones según las cuales la cepa del virus H1N1, responsable de un número importante de enfermos y muertos entre 1977 y 2009, era el producto de un accidente de laboratorio.
El texto indica que hasta 2012 había al menos 42 laboratorios dedicados a la investigación con patógenos con potencial para causar pandemias.
"En el largo plazo, si la biotecnología madura lo suficiente y la síntesis genética no es bien regulada, va a ser cada vez más fácil para los estados y los grupos pequeños sintetizar y modificar patógenos peligrosos. Esto genera un riesgo grave de una catástrofe global", advierten.

Inteligencia artificial

Un robot lee un periódico.
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                                    Los expertos esperan que en 2050, ya haya sistemas de inteligencia artificial equiparables al hombre.
Aunque parezca un tema de ciencia ficción, la posibilidad de que el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial (IA) que tengan efectos negativos está incluido en la lista de riesgos con potencial para causar catástrofes globales.
El informe de la GCF se hace eco de previsiones de expertos acerca de cuándo se producirá un sistema que sea capaz de realizar sus tareas tan bien como un humano, lo que –según los expertos consultados para elaborar el informe– tiene 50% de probabilidades de ocurrir para el año 2050.
Una vez que eso ocurra, los expertos creen que hay 5% de probabilidades de desarrollar un súper sistema de IA en los dos años siguientes y de 50% en los 30 años posteriores.
"Asumiendo que logre desarrollarse un sistema de inteligencia artificial que se equipare a los humanos, su impacto social a largo plazo es desconocido", señala el texto.
"Según la opinión promedio de los expertos consultados, hay en torno a 7% de probabilidades de que sería 'extremadamente malo'".
Sin embargo, "la enorme incertidumbre que envuelve estas estimaciones debe ser destacada", indica.
BBC Mundo Noticias.

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BBC Mundo Noticias
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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domingo, 9 de marzo de 2014

ESO : El choque de cometas explica la sorprendente presencia de aglomeraciones de gas alrededor de una estrella joven.- ALMA revela la existencia de una enigmática masa de gas en un disco de restos que rodea a Beta Pictoris




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Utilizando el telescopio ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) situado en el norte de Chile, un equipo de astrónomos ha anunciado hoy el descubrimiento de una inesperada aglomeración de monóxido de carbono en el polvoriento disco que rodea a la estrella Beta Pictoris. Esto supone una sorpresa, ya que se supone que este tipo de gas es rápidamente destruido por la luz de la estrella. Algo — probablemente numerosas colisiones entre pequeños objetos helados como cometas — puede estar haciendo que el gas siga reponiéndose continuamente. Los nuevos resultados se publican hoy en la revista Science.
Beta Pictoris, una estrella cercana fácilmente visible a ojo en el cielo austral, ya es aclamada como el arquetipo de sistema planetario joven. Se sabe que alberga un planeta que orbita a unos 1.200 millones de kilómetros de su estrella, y fue una de las primeras estrellas descubiertas rodeada por un gran disco de restos polvorientos [1].
Nuevas observaciones llevadas a cabo con ALMA muestran que el disco está impregnado de monóxido de carbono. Paradójicamente, la presencia de monóxido de carbono, tan nocivo para los seres humanos en la Tierra, podría indicar que el sistema planetario de Beta Pictoris podría convertirse en un buen hábitat para albergar vida. El bombardeo de cometas que están sufriendo sus planetas puede estar proporcionándoles agua, lo que podría permitir el desarrollo de vida [2].
Pero el monóxido de carbono se descompone rápidamente y con facilidad por la luz de las estrellas: solo puede durar unos 100 años en las zonas del disco de Beta Pictoris donde ha sido observado. Encontrarlo en el disco de Beta Pictoris, de 20 millones de años, es una sorpresa total. ¿De dónde proviene y por qué está aún ahí?
A menos que estemos viendo a Beta Pictoris pasando por un momento muy inusual, el monóxido de carbono debe estar siendo repuesto de manera continua”, afirma Bill Dent, astrónomo de ESO en la Oficina Conjunta de ALMA (Joint ALMA Office, Santiago, Chile) y autor principal del artículo publicado hoy en la revista Science. “La fuente más abundante de monóxido de carbono en un sistema solas joven son las colisiones entre cuerpos helados, desde cometas hasta objetos mayores, de tamaño planetario”.
Pero el ritmo de destrucción debe ser muy alto: “Para obtener la cantidad de monóxido de carbono que estamos observando, el ritmo de colisiones debería ser verdaderamente sorprendente: una colisión de un cometa de gran tamaño cada cinco minutos”, señala Aki Roberge, astrónomo del Centro de Investigación Goddard de la NASA (Greenbelt, EE.UU.) y coautor del artículo. “Para alcanzar este número de colisiones, debería tratarse de un enjambre de cometas muy juntos y muy masivo”.
Pero ha habido más sorpresas en las observaciones de ALMA, que no solo descubrió el monóxido de carbono, sino que además hizo un mapa de su ubicación en el disco gracias a la capacidad única de ALMA de medir de manera simultánea tanto la posición como la velocidad: el gas se encuentra concentrado en un grumo compacto. Esta concentración se encuentra a 13.000 millones de kilómetros de su estrella, lo que supone tres veces la distancia de Neptuno al Sol. El motivo por el cual el gas se encuentra en ese pequeño espacio tan lejos de la estrella es un misterio.
Esta aglomeración es una clave importante para lo que está ocurriendo en las zonas exteriores de este joven sistema planetario”, afirma Mark Wyatt, astrónomo de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), y coautor del artículo. Continua explicando que hay dos formas en las que puede formarse una aglomeración de este tipo: “O bien la fuerza gravitatoria de un planeta aún no visto, similar en masa a Saturno, está concentrando las colisiones de cometas en un área pequeña, o bien lo que vemos son los remanentes de una única y catastrófica colisión entre dos planetas helados de la masa de Marte”.
Ambas posibilidades dan a los astrónomos razones para ser optimistas y creer que hay varios planetas más esperando ser descubiertos alrededor de Beta Pictoris. “El monóxido de Carbono es sólo el principio: puede haber otras moléculas pre-orgánicas más complejas liberadas por esos cuerpos helados”, añade Roberge.
Se han planeado observaciones posteriores con ALMA, que aún no ha alcanzado el cien por cien de sus capacidades, aún en desarrollo, con el fin de arrojar más luz sobre este misterioso sistema planetario, ayudando así a comprender qué condiciones se dieron durante la formación de nuestro Sistema Solar.

Notas

[1] Muchas estrellas están rodeadas por turbulentas nubes de polvo, conocidas como “debris” o discos de escombros. Son restos de una colisión en cascada de las rocas que orbitan a la estrella, algo parecido a la colisión de los fragmentos de la estación espacial representada en la película Gravity (pero a una escala mucho mayor). Pueden revisar observaciones anteriores de Beta Pictoris en eso1024 y eso0842.
[2] Los cometas contienen hielo de monóxido de carbono, dióxido de carbono, amoníaco y metano, pero el componente mayoritario es una mezcla de polvo y hielo de agua.

Información adicional

El Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), una instalación astronómica internacional, es una colaboración entre Europa, América del Norte y Asia Oriental en cooperación con la República de Chile. ALMA está financiado en Europa por el Observatorio Europeo Austral (ESO), en América del Norte por la Fundación Nacional de Ciencia de los Estados Unidos (NSF) en cooperación con Consejo Nacional de Investigación de Canadá (NRC) y el Consejo Nacional de Ciencias (NSC) de Taiwán; y en Asia Oriental por los Institutos Nacionales de Ciencias Naturales de Japón (NINS) en cooperación con la Academia Sinica (AS) de Taiwán. La construcción y operaciones de ALMA en Europa están lideradas por ESO; en América del Norte por el National Radio Astronomy Observatory (NRAO), gestionado por Associated Universities, Inc. (AUI); y en Asia Oriental por el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ). El Observatorio Conjunto ALMA (Joint ALMA Observatory, JAO) proporciona al proyecto la unificación tanto del liderazgo como de la gestión de la construcción, puesta a punto y operación de ALMA.
Esta investigación se ha presentado en un artículo titulado “Molecular Gas Clumps from the Destruction of Icy Bodies in the β Pictoris Debris Disk” que aparece en la revista Science del 6 de marzo de 2014.
El equipo está compuesto por W.R.F. Dent (Oficina Conjunta de ALMA, Santiago, Chile [JAO]), M.C. Wyatt (Instituto de Astronomía, Cambridge, Reino Unido [IoA]), A. Roberge (Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, Greenbank, USA), J.-C. Augereau (Instituto de Planetología y Astrofísica de Grenoble, Francia [IPAG]), S. Casassus (Universidad de Chile, Santiago, Chile), S. Corder (JAO), J.S. Greaves (Universidad de Andrews, Reino Unido), I. de Gregorio-Monsalvo (JAO), A. Hales (JAO), A.P.Jackson (IoA), A. Meredith Hughes (Universidad de Wesleyan, Middletown, EE.UU.), A.-M. Lagrange (IPAG), B. Matthews (Consejo Nacional de Investigación de Canadá, Victoria, Canadá) y D. Wilner (Observatorio de Astrofísica Smithsonian, Cambridge, EE.UU.).
ESO es la principal organización astronómica intergubernamental de Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Quince países apoyan esta institución: Alemania, Austria, Bélgica, Brasil, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Holanda, Italia, Portugal, el Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza. ESO desarrolla un ambicioso programa centrado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación terrestres que permiten a los astrónomos hacer importantes descubrimientos científicos. ESO también desarrolla un importante papel al promover y organizar la cooperación en investigación astronómica. ESO opera tres sitios únicos de observación de categoría mundial en Chile: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope, el observatorio óptico más avanzado del mundo, y dos telescopios de rastreo. VISTA trabaja en el infrarrojo y es el telescopio de rastreo más grande del mundo, y el VST (sigla en inglés del Telescopio de Rastreo del VLT) es el telescopio más grande diseñado exclusivamente para rastrear el cielo en luz visible. ESO es el socio europeo de un revolucionario telescopio, ALMA, el proyecto astronómico más grande en desarrollo. Actualmente ESO está planificando el European Extremely Large Telescope, E-ELT, el telescopio óptico y de infrarrojo cercano de 39 metros, que llegará a ser “el ojo más grande del mundo para mirar el cielo”.
Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.

El
nodo español de la red ESON está representado por J. Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmanovitch.

Enlaces

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J. Miguel Mas Hesse
Centro de Astrobiología (CSIC-INTA)
Madrid, España
Tlf.: (+34) 918131196
Correo electrónico: mm@cab.inta-csic.es
Bill Dent
Joint ALMA Office
Santiago, Chile
Correo electrónico: wdent@alma.cl
Richard Hook
ESO, Public Information Officer
Garching bei München, Germany
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Móvil: +49 151 1537 3591
Correo electrónico: rhook@eso.org

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Impresión artística de Beta Pictoris
Impresión artística de Beta Pictoris
Mapa de Beta Pictoris
Mapa de Beta Pictoris
Alrededor de Beta Pictoris
Alrededor de Beta Pictoris
Imagen captada por ALMA del monoxido de carbono presente en Beta Pictoris (infografico)
Imagen captada por ALMA del monoxido de carbono presente en Beta Pictoris (infografico)

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Esta es una traducción de la nota de prensa de ESO eso1408.
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