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jueves, 5 de julio de 2018

ATENAS : HISTORIA .- GRECIA .- NATIONAL GEOGRAPHIC .- Partenón, el gran templo de Atenea

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., escribir de la llamada Grecia Antigua, es quizás la delicia más sabrosa y exquisita que se pueda saborear, leyendo tanta belleza en el arte, la ciencia y la sabiduría de los grandes gobernantes que tuvo Grecia.
La construcción del Partenón de Atenea, fue justamente en homenaje a la diosa Atenea, que según la mitología griega representaba: a la sabiduría, la paz, la civilización, la estrategia de las ciencias, de la justicia y de la habilidad. Lamentablemente el Partenón destruido por un bombardeo de venecianos en 1687, recién en estos años el gobierno griego está en un plan de reconstruir el Partenón.

National Geographic .- Narra : "...Para conmemorar la victoria sobre los persas en Maratón en el año 490 a.C., los atenienses decidieron construir un templo a Atenea sobre la colina sagrada de la Acrópolis, que dominaba la ciudad. Diez años después, un nuevo ejército persa irrumpió en Grecia y, tras franquear el paso de las Termópilas, arrasó la ciudad de Atenas. Los vengativos persas se ensañaron especialmente con los edificios religiosos de la Acrópolis, de modo que el nuevo templo, que estaba todavía en fase de construcción, fue destruido hasta sus cimientos..."

National Geographic .- agrega : "...Durante más de tres décadas, la Acrópolis permaneció en ruinas hasta que Pericles, aprovechando la buena situación militar y económica de Atenas, propuso a los atenienses su reconstrucción. La pieza clave del ambicioso proyecto era un nuevo templo a Atenea, la diosa tutelar de la ciudad, que iba a tener diversas funciones: custodiar el tesoro ateniense; conmemorar la gesta de Maratón o, en general, de las dos guerras libradas contra los persas, y, sobre todo, ser la residencia de una enorme estatua criselefantina (en oro y marfil) que debía realizar Fidias, amigo de Pericles y supervisor general de todo el proyecto. De hecho, se puede decir que templo y estatua estaban construidos el uno para la otra..."

National Geographic .- añade : "..Fidias se centró en la decoración escultórica del conjunto, mientras de la construcción se encargaban dos arquitectos, Ictino y Calícrates; el ingeniero romano Vitrubio, que escribió cuatro siglos más tarde, menciona a un tercer arquitecto llamado Carpión del que no tenemos más noticias. No sabemos el tipo de relación que mantenían los arquitectos y la forma en que se ocupaban de los trabajos. Las obras necesitaron, además, gentes dedicadas a los más variados oficios: canteros, albañiles, carpinteros, doradores, pintores, escultores, herreros, modeladores de cera, transportistas y operadores de poleas..."

National Geographic .- asimismo dice: "La escultura de la diosa se alzaba en medio de un marco escenográfico imponente, formado por dos pisos de columnas dóricas que recorrían las paredes laterales y el fondo de la estancia. Esta innovación, tal vez concebida por Fidias, fue copiada posteriormente en otros templos, como el dedicado a Hefesto en el ágora ateniense, o el de Basas en el Peloponeso, obra de Ictino, uno de los arquitectos del Partenón. La anchura del edificio, con sus ocho columnas en las fachadas, contribuía al mismo propósito: conseguir un espacio excepcionalmente amplio, más apropiado para el lucimiento de la monumental estatua..."
 
National Geographic ,- finaliza : "..El templo, con la estatua en su interior, se inauguró en el festival de las Panateneas del año 438 a.C., cuando aún faltaban las esculturas de los frontones. Por entonces, Fidias fue acusado de apropiarse de parte del oro destinado a la efigie de Atenea y de haberse representado en el escudo que portaba la diosa, por lo que tuvo que marchar al exilio. Los frontones se terminaron sin contar con su mano, aunque, sin duda, se siguieron los modelos que había preparado, y se colocaron en el año 433 a.C. En adelante, el Partenón, creado para demostrar la grandeza y el poder de Atenas, se convirtió, por su singular perfección y belleza, en el símbolo de la ciudad y de toda la civilización griega."

http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/partenon-el-gran-templo-de-atenea_6357/2
http://www.nationalgeographic.com.es/temas/partenon-de-atenas/fotos/1/1
Tras la destrucción de la Acrópolis por los persas en 480 a.C., Pericles proyectó la construcción en la colina sagrada de un majestuoso templo a mayor gloria de Atenea
 
La Atenea Varvakeion exhibida en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas.
La Atenea Varvakeion es una estatua de época romana de Atenea Partenos que forma parte de la colección del Museo Arqueológico Nacional de Atenas. Es generalmente considerada la reproducción más fiel de la a estatua crisoelefantina hecha por Fidias y sus ayudantes, erigida en el Partenón.[1]​ La fecha de su labrado oscila del 200-250.[2]​
La estatua mide 1,05 metros de alto, aproximadamente uno duodécima parte de la altura estimada de la original.[2]​ Está esculpida en mármol del Pentélico y son visibles rastros de pintura roja y amarilla. Atenea está vestida con un peplo, encima lleva la égida, decorada con serpientes y con el gorgoneion en el centro.[2]​ Lleva un casco ático con las protecciones de las mejillas vueltas hacia arribas; tiene tres crestas, en el centro hay una esfinge y en los lados Pegaso[1]​[2]​ En la mano izquierda hay restos sobe el borde del escudo, que sujeta el gorgoneion; los restos de escudo con el oikouros ophis (serpiente sagrada) se identifican con Erictonio de Atenas, el fundador legendario de la ciudad.[1]​ La mano derecha extendida se apoya en una columna con una figura alada de Niké; falta la cabeza de esta imagen más pequeña.[3]​ La Niké viste también un peplos y está girada un poco hacia la figura principal.[3]​ La estatua está sobre una base rectangular.[2]​
Algunas diferencias con la original son descritas por Pausanias y Plinio el Viejo. La base original estuvo decorada con un friso con el nacimiento de Pandora, mientras que en la copia es plana. Pausanias también describe una lanza de la que carece la copia. El escudo carece de la amazonomaquia en el frente que describió Plinio.[2]​ La presencia de la columna es mencionada por muchos autores con en el argumento de si la original requirió un soporte similar, aunque muchas reconstrucciones lo omiten (por ejemplo, en el Partenón de Nashville).[3]​
La estatua es llamada así el lugar de su descubrimiento en 1880, cerca el sitio original de la Escuela Varvakeion.[3]​[1]​
WIKIPEDIA.
 
ATENEA   Athena Giustiniani, copia romana del original griego atribuido a Fidias. Museos Vaticanos.
En la mitología griega, Atenea[1]​ [2]​ [3]​ (del griego ático Ἀθήνα, transl. Athēnē, o Ἀθηναίη, Athēnaiē), también conocida como Palas Atenea (Παλλὰς Aθήνα) es la diosa de la paz, la civilización, sabiduría, estrategia, de las ciencias, de la justicia y de la habilidad.[4]​ Fue una de las principales divinidades del panteón griego y una de los doce dioses olímpicos. Atenea recibió culto en toda la Grecia Antigua y en toda su área de influencia, desde las colonias griegas de Asia Menor hasta las de la península ibérica y el norte de África. Su presencia está atestiguada hasta en las proximidades de la India. Por ello su culto tomó muchas formas e incluso tuvo una extensión considerable hasta el punto de que su figura fue sincretizada con otras divinidades en las regiones aledañas al Mediterráneo. En la mitología romana se la adoraba con el nombre de Minerva.
La versión más tradicional de su mito la representa como hija partenogenética de Zeus, nacida de su frente ya completamente armada después de que se tragase a su madre. Jamás se casó o tuvo amantes, y mantuvo una virginidad perpetua. Era imbatible en la guerra, ni el mismo Ares pudo derrotarla. Fue patrona de varias ciudades pero se volvió más conocida como protectora de Atenas y de toda la región del Ática. También protegió a muchos héroes y otras figuras míticas, y aparece en una gran cantidad de episodios de la mitología.
Fue una de las deidades más representadas en el arte griego y su simbología ejerció una profunda influencia sobre el propio pensamiento de aquella cultura, en especial en los conceptos relativos a la justicia, la sabiduría y la función social de la cultura y las artes, cuyos reflejos son perceptibles hasta nuestros días en todo el Occidente.
WIKIPEDIA.
 
ATENEA .- Relieve de la Atenea pensativa. Descansado sobre una lanza, Atenea mira a una estela rectangular, quizá un mojón de un templo o una estela funeraria; otras opiniones aseguran que esta representación la muestra apesadumbrada leyendo una inscripción alusiva a la destrucción de Atenas durante las Guerras Médicas. C. 460 a. C. (Museo de la Acrópolis de Atenas n.º 695).
WIKIPEDIA.
 
El símbolo del poder ateniense
En el año 449 a.C., Pericles persuadió a los atenienses de la necesidad de erigir en la Acrópolis un templo dedicado a Atenea, como testimonio de la grandeza de la ciudad.
SANDRA RACCANELLO / FOTOTECA 9X12

Acróteras y estatuas
Un lapita y un centauro se enfrentan en esta metopa del partenón. Nuevo Museo de la Acrópolis, Atenas.
COOPER / GETTY IMAGES

Las inmensas columnas
Ocho columnas decoran los frontales del Partenón, y diecisiete sus flancos laterales. De estilo dórico, cada una mide 10,93 metros de alto y 1,91 de diámetro.
RICHARD TAYLOR / FOTOTECA 9X12

Los obreros del Partenón
Multitud de obreros especializados trabajaron en la construcción del Partenón, como muestra el óleo de la imagen, copia de W. Ahlborn de 1836.
AKG / ALBUM

La colina de Atenea
La Acrópolis acoge otros templos dedicados a Atenea, como el Erecteion, a la izquierda del Partenón, y el de Atenea Niké, en el bastión de la derecha.
G.A. ROSSI / AGE FOTOSTOCK

Atenea, la protagonista
Los dos frontones del Partenón fueron las últimas decoraciones escultóricas que se llevaron a cabo. El del este, que apenas se conserva, narraba el nacimiento de Atenea.
HARALD SUND / GETTY IMAGES

Divinidades en el friso
Los dioses Poseidón, Apolo y Ártemis contemplan desde el Olimpo la procesión de las Panateneas en este fragmento de friso del Partenón. Museo Británico.
G. NIMATALLAH / AGE FOTOSTOCK

Dedicada a la diosa
Apodada "la malcarada" por su seriedad, esta koré, obra del escultor Eutidicos, se halló en la Acrópolis. Era una ofrenda votiva a Atenea.
Francisco Javier Murcia
4 de septiembre de 2012

Partenón, el gran templo de Atenea

Para conmemorar la victoria sobre los persas en Maratón en el año 490 a.C., los atenienses decidieron construir un templo a Atenea sobre la colina sagrada de la Acrópolis, que dominaba la ciudad. Diez años después, un nuevo ejército persa irrumpió en Grecia y, tras franquear el paso de las Termópilas, arrasó la ciudad de Atenas. Los vengativos persas se ensañaron especialmente con los edificios religiosos de la Acrópolis, de modo que el nuevo templo, que estaba todavía en fase de construcción, fue destruido hasta sus cimientos.

Durante más de tres décadas, la Acrópolis permaneció en ruinas hasta que Pericles, aprovechando la buena situación militar y económica de Atenas, propuso a los atenienses su reconstrucción. La pieza clave del ambicioso proyecto era un nuevo templo a Atenea, la diosa tutelar de la ciudad, que iba a tener diversas funciones: custodiar el tesoro ateniense; conmemorar la gesta de Maratón o, en general, de las dos guerras libradas contra los persas, y, sobre todo, ser la residencia de una enorme estatua criselefantina (en oro y marfil) que debía realizar Fidias, amigo de Pericles y supervisor general de todo el proyecto. De hecho, se puede decir que templo y estatua estaban construidos el uno para la otra.

Comienzan las obras

Fidias se centró en la decoración escultórica del conjunto, mientras de la construcción se encargaban dos arquitectos, Ictino y Calícrates; el ingeniero romano Vitrubio, que escribió cuatro siglos más tarde, menciona a un tercer arquitecto llamado Carpión del que no tenemos más noticias. No sabemos el tipo de relación que mantenían los arquitectos y la forma en que se ocupaban de los trabajos. Las obras necesitaron, además, gentes dedicadas a los más variados oficios: canteros, albañiles, carpinteros, doradores, pintores, escultores, herreros, modeladores de cera, transportistas y operadores de poleas.

Sabemos por las inscripciones que los trabajadores eran ciudadanos de Atenas, metecos (extranjeros con carta de residencia) y esclavos; y que todos cobraban lo mismo por el mismo trabajo. Las labores especializadas se retribuían a razón de un dracma por día. Por sorprendente que nos parezca, los arquitectos cobraban un dracma también, a pesar de su responsabilidad.

De la cantera a la obra

El templo se realizaría por entero con el mármol procedente del monte Pentélico, que se levantaba a unos 16 kilómetros al noreste de Atenas. Era un brillante mármol blanco que con el paso del tiempo adquiría una fina pátina dorada por las inclusiones de hierro y cuya dureza lo hacía especialmente indicado para la construcción. Sobre la vertiente suroeste de la montaña todavía se puede reconocer la zona de la cantera donde se extrajo el mármol para los edificios de la Acrópolis; sólo para el Partenón se utilizaron 22.000 toneladas.
Los canteros separaban bloques de la misma altura por medio de canales tallados con cincel. Luego se hacían agujeros alargados paralelos a la veta del mármol y se introducían en ellos cuñas de madera. Cuando éstas se mojaban, se hinchaban y desprendían el bloque de mármol del resto de la roca. El bloque se trabajaba en la misma cantera hasta casi darle la forma definitiva; sólo se dejaba por pulir una capa de pocos centímetros. La pieza resultante debía ser lo más ligera posible para facilitar el transporte.
Una vez terminadas, las piezas descendían ladera abajo a bordo de trineos que discurrían por una especie de pista visible aún hoy. A ambos lados de la pista había unos agujeros cuadrados donde encajaban unas estacas de madera por donde se pasaban unas cuerdas atadas al trineo para controlar la velocidad de descenso. Al pie de la montaña se cargaban los bloques en unos carros tirados por bueyes y se llevaban a la ciudad en un viaje que podía durar hasta dos días. En la obra, los bloques se alzaban por medio de poleas y grúas; las piezas del Partenón no eran de grandes dimensiones, precisamente para facilitar su manejo.
Los arquitectos aprovecharon los cimientos del antiguo templo destruido por los persas, pero hubo que ampliarlos hacia el lado norte de la explanada de la Acrópolis. El nuevo templo iba a ser más ancho, y contaría con ocho columnas en las dos fachadas o lados cortos y 17 en los lados largos. A continuación, se elevaron tres escalones y sobre el superior, llamado estilóbato, se levantó la columnata exterior o peristilo.
Cada columna estaba formada por diez o doce tambores. Como el estilóbato no era totalmente plano había que hacer cuidadosos ajustes para asentar los tambores de las columnas. Apoyados en ellas se colocaron los arquitrabes, bloques de mármol dispuestos en forma horizontal. Y sobre ellos se añadió el friso, en cuya decoración se alternaban triglifos y metopas.
Los triglifos eran rectángulos de mármol decorados con acanaladuras: se trataba de una representación en piedra del final de una viga, que recordaba los primitivos templos de madera. Las metopas, con figuras esculpidas en altorrelieve, se situaban entre los triglifos. Había 92 metopas, que rodeaban todo el templo. Puesto que las metopas eran parte de la estructura que debía soportar el techo fueron las primeras esculturas realizadas para el edificio y, seguramente, la necesidad de acabarlas rápidamente explica que Fidias tuviera numerosos colaboradores.

La magnífica estancia de la diosa

A continuación se levantaron los muros del templo. Los sillares se ponían uno sobre otro sin argamasa y se enlazaban por medio de abrazaderas de hierro que luego se recubrían de plomo para evitar la oxidación. Dentro del templo se crearon dos estancias totalmente separadas por un muro interior. En la más amplia, la naos (a la que se accedía por el pórtico delantero, el principal), se alojaría la monumental estatua criselefantina que estaba realizando Fidias. Quien entrase en la naos, iluminada por unas ventanas a los lados de la puerta, quedaría sobrecogido ante la imagen de Atenea.
La escultura de la diosa se alzaba en medio de un marco escenográfico imponente, formado por dos pisos de columnas dóricas que recorrían las paredes laterales y el fondo de la estancia. Esta innovación, tal vez concebida por Fidias, fue copiada posteriormente en otros templos, como el dedicado a Hefesto en el ágora ateniense, o el de Basas en el Peloponeso, obra de Ictino, uno de los arquitectos del Partenón. La anchura del edificio, con sus ocho columnas en las fachadas, contribuía al mismo propósito: conseguir un espacio excepcionalmente amplio, más apropiado para el lucimiento de la monumental estatua.
La otra estancia, a la que se accedía por el pórtico trasero, era mucho más pequeña. En ella, los arquitectos decidieron usar cuatro esbeltas columnas jónicas para sostener el techo, en lugar de un doble piso de columnas dóricas. Esta sala, donde se guardaba el tesoro de la ciudad, era la que recibía el nombre de Partenón, "cámara de las doncellas", por ser, en principio, un espacio destinado a las jóvenes que cumplían un importante papel en el culto a Atenea. Ya en el siglo IV a.C., este nombre pasó a designar todo el edificio en su conjunto.
En la parte exterior del muro se decidió añadir un friso, de un metro de altura, que rodearía el templo en su totalidad, con unos 160 metros de longitud. Parece que fue una alteración del proyecto decorativo inicial, y no se sabe con seguridad si se esculpió allí mismo o en el taller. En todo caso, representaba un considerable esfuerzo para un elemento que se situaba a doce metros del suelo y que no iba a ser especialmente visible desde fuera del templo. De nuevo podemos pensar que Fidias se encargó del diseño del conjunto que luego plasmaron en el mármol diversos artistas. El friso parece que representaba la procesión de las Panateneas, una procesión cívica que cada año subía a la Acrópolis para ofrecer un nuevo peplo o vestido a la estatua de la diosa.

Los detalles finales

Finalmente se construyó el techo, formado por un armazón de madera que sostenía las tejas. Éstas se solían hacer de barro cocido, pero en el Partenón se decidió usar también mármol. Las tejas eran planas y en sus uniones, para conseguir que el tejado fuera impermeable, se colocaba otra, la "teja de cubierta", que en el alero del edificio se remataba con un elemento decorativo llamado antefija, con forma de cabeza o palmeta, para romper la monotonía de la línea recta del tejado.
Cuando el templo estaba prácticamente terminado se eliminaron las protuberancias de los sillares y de los tambores –las que se habían empleado para elevarlos mediante sogas–, y se realizó el estriado de las columnas. Ésta era una tarea sumamente delicada, pero aportaba una gran belleza al monumento. Sólo el primer tambor de la columna, que se apoyaba sobre el estilóbato, se estriaba antes de su colocación para evitar que en el proceso se dañase el pavimento del templo. Finalmente, las superficies de las columnas se alisaron y pulieron con tal cuidado que apenas se pueden ver las junturas o uniones de las piezas.
El templo, con la estatua en su interior, se inauguró en el festival de las Panateneas del año 438 a.C., cuando aún faltaban las esculturas de los frontones. Por entonces, Fidias fue acusado de apropiarse de parte del oro destinado a la efigie de Atenea y de haberse representado en el escudo que portaba la diosa, por lo que tuvo que marchar al exilio. Los frontones se terminaron sin contar con su mano, aunque, sin duda, se siguieron los modelos que había preparado, y se colocaron en el año 433 a.C. En adelante, el Partenón, creado para demostrar la grandeza y el poder de Atenas, se convirtió, por su singular perfección y belleza, en el símbolo de la ciudad y de toda la civilización griega.
PARA SABER MÁS
La ciudad antigua. Peter Connolly. Acento, Madrid, 1998.
El friso del Partenón. Ian Jenkins. Electa, Barcelona, 2004.


Partenón de Atenas

El Partenón y el monte Licabeto
La Acrópolis está situada en una altiplanicie en el centro de Atenas. Al fondo se puede observar el monte Licabeto y en primer término la parte oeste del Partenón.

El frontón oeste del Partenón
Las obras en el frontón oeste del Partenón de Atenas comenzaron el jueves 22 de junio.  El maravilloso templo construido entre los años 447 a. C. y 432 a. C. en la Acrópolis de Atenas quedó muy dañado en 1687 tras el bombardeo de los venecianos a Atenas.
Foto: Ministry of Culture, Greece

Obras de restauración del Partenón
Las obras de restauración de esta maravilla de la Antigua Grecia se prolongarán durante dos años. Este tipo de trabajos son largos y costosos debido a la complejidad y el máximo cuidado que deben poner los operarios en cada movimiento.
Foto: Ministry of Culture, Greece

Acrópolis de Atenas
Situada en un monte de apenas 150 metros de altura, la Acrópolis es visible desde prácticamente cualquier rincón de Atenas. E igualmente, desde lo alto del mismo, se puede observar la enorme extensión de la ciudad. 
Foto: Ministry of Culture, Greece

Operarios y turistas
La Acrópolis de Atenas es el centro del turismo de la capital de Grecia. Miles de personas visitan cada año el complejo, de ahí que durante las obras de restauración del Partenón los turistas continúen admirando esta joya de la Antigua Grecia mientras los operarios se empeñan en restaurarla.  
Foto: Ministry of Culture, Greece

El Partenón de Atenas
La impresionante estructura del mayor edificio de la Acrópolis está formada por dos cuerpos, la naos y el opistódomos, algo inédito en la época, que reposan sobre una plataforma llamada estilobato. En la naos había un espacio destinado a albergar una enorme estatua de la diosa Atenea esculpida por Fidias en oro y mármol. Una de las partes más interesantes del templo es la fachada, en cuya parte superior se hallan los frisos. Estos representaban las Panateneas –una procesión anual para llevar ofrendas a los dioses– los frontones narraban escenas de la vida de Atenea y en en el resto de los frisos aparecía la historia de diferentes guerras, entre ellas la de Troya. 
Foto: Gtres

El emblema de la democracia griega
Se trata de un templo octástilo (ocho columnas al frente) y períptero (rodeado de columnas) construido bajo la supervisión de Fidias por los arquitectos Calícrates e Ictinos. Dedicado a la diosa Atenea, protectora de la ciudad, se considera el templo más importante de estilo dórico que se conserva actualmente y un símbolo de la Grecia clásica y de su sistema democrático. Fue construido como una ofrenda –eximiéndolo de su función de culto– bajo el gobierno de Pericles, quien otorgó a todos los edificios un carácter público. 
Foto: YANNIS SKOULAS, Greek National Tourism Organisation

La explosión del Partenón en 1687
Bombardeo del partenón en 1687. Grabado aparecido en el libro Attene Atica, de Francesco Fanelli, Venecia, 1707.
Imagen: Cordon Press

La Acrópolis en 1863
En esta vista, los escombros de la explosión de 1687 son aún visibles. Óleo por Ippolito Caffi. Museo di Ca’ Pesaro, Venecia.
Imagen: Bridgeman / Index

El asedio griego de 1827
En plena guerra de independencia, los griegos sitiaron a la guarnición turca en la Acrópolis e incluso planearon volar el Partenón. Óleo por Panagiotis Zografos.
Imagen: Corbis / Cordon Press

Fachada este del Partenón
Es la parte que ha resistido mejor las vicisitudes que ha sufrido el templo, incluida la explosión de 1687. Lord Elgin retiró en 1801 las estatuas que quedaban del frontón.
Foto: Mlenny Photography / Getty Images

Vista de la Acrópolis
En la década de 1930 se reconstruyeron las columnas del Partenón a partir de los fragmentos conservados en la explanada de la Acrópolis tras la explosión de 1687.
Foto: Georg Gerster / Age Fotostock
NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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lunes, 25 de junio de 2018

GRECIA : ARQUITECTURA GRIEGA .- NATIONAL GEOGRAPHIC .- Dórico, jónico y corintio, los tres órdenes griegos............... El Partenón.............. La sagrada Acrópolis de Atenas................

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., admirar a Grecia, es disfrutar de ese extraordinario e inteligente pueblo de la antigüedad que dominaron las artes, las ciencias, que en la actualidad constituye la esencia,  lo que llamamos la Civilización Occidental; y en la construcción de edificios públicos como:  los templos, se hicieron siguiendo las reglas que los arqueólogos denominan:  las órdenes en la arquitectura: Dórico, Corintio y Jónico.
National Geographic : dice .- "El dórico y el jónico perduraron durante toda la Antigüedad clásica, si bien variaron las proporciones, en especial la altura y el diámetro de las columnas, que tendieron a hacerse más esbeltas, a la vez que se aligeraba el entablamento. Ejemplos de templos construidos en estos estilos son el Partenón, paradigma del orden dórico; el Erecteion, erigido en órden jónico, y el templo de Zeus Olímpico, con sus grandiosas columnas de orden corintio. Los dos primeros se alzan en la Acrópolis de Atenas, y el último, también en Atenas, a los pies de la colina sagrada..."
National Geographic: Agrega con el Partenón .- "El Partenón se erigió entre 442 y 432 a.C., dentro del programa de reconstrucción impulsado por Pericles en la Acrópolis. La ciudadela había sido arrasada en 480 a.C. por los persas, que pegaron fuego a sus muros y destruyeron el antiguo Partenón, pero Pericles decidió reconstruirla con un nuevo esplendor que expresara el poderío de Atenas. Ese plan incluía la construcción de la gran escalinata de los Propileos, el vecino templo de Erecteo, el templete dedicado a la Victoria y el espectacular Partenón, en honor de la diosa patrona y protectora de la polis, Atenea Virgen (Parthénos). Los arquitectos Ictino y Calícrates habían construido un templo sin par, y Fidias, el gran escultor y amigo de Pericles, revisó con ejemplar maestría el genial proyecto..."

http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/dorico-jonico-y-corintio-tres-ordenes-griegos_12757
http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/el-partenon_8141
http://www.nationalgeographic.com.es/viajes/grandes-reportajes/sagrada-acropolis-atenas_11241
http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/dioses-misterios-oraculos-alla-antigua-grecia_10648
En la antigua Grecia hubo tres estilos de construcción de edificios diferenciados por la forma de las columnas, sus capiteles y el entablamento

Dórico, jónico y corintio
Así era el aspecto, de forma general, de las columnas de los tres órdenes
FOTO: AKG / Album

Templo de la Concordia, en Agrigento (Sicilia)
Las austeras columnas dóricas del templo de la Concordia, situado en el siciliano Valle de los Templos, es un claro ejemplo de este simple y funcional orden arquitectónico.
Foto: Gtres

Templo de Zeus Olímpico en Atenas
Un buen ejemplo del orden corintio, una variante del jónico que apareció en el siglo IV a. C..
Foto: Gtres

El Erecteion de la Acrópolis de Atenas
El famoso Erecteion se edificó entre los años 421 y 406 a.C. y es un fantástico ejemplo del orden jónico. A la derecha se encuentran las Cariátides, seis columnas con forma de doncella que podrían representar a las seis hijas del rey Erecteo.
Foto: Gtres
Redacción
23 de junio de 2018

Dórico, jónico y corintio, los tres órdenes griegos
Lo que los historiadores del arte llaman «órdenes» en arquitectura griega son diferentes estilos de construcción que se distinguen básicamente por la disposición de los elementos arquitectónicos fundamentales –las columnas, los capiteles que las coronan y el entablamento (los elementos dispuestos sobre los capiteles)–, y también por las proporciones de estos elementos. En Grecia hubo dos órdenes arquitectónicos básicos: el dórico, el más antiguo y que se caracteriza por su sencillez, y el jónico, que se define porque las columnas tienen un capitel en forma de volutas. Ambos órdenes surgieron entre los siglos VII y VI a.C. El tercer orden, el corintio, era una variante del jónico y es más tardío, apareció en el siglo IV a.C. Su principal característica son los capiteles decorados con hojas de acanto.
El dórico y el jónico perduraron durante toda la Antigüedad clásica, si bien variaron las proporciones, en especial la altura y el diámetro de las columnas, que tendieron a hacerse más esbeltas, a la vez que se aligeraba el entablamento. Ejemplos de templos construidos en estos estilos son el Partenón, paradigma del orden dórico; el Erecteion, erigido en órden jónico, y el templo de Zeus Olímpico, con sus grandiosas columnas de orden corintio. Los dos primeros se alzan en la Acrópolis de Atenas, y el último, también en Atenas, a los pies de la colina sagrada.
Cleómenes, el rey loco de Esparta
Más información

El rey loco de Esparta

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Fotografías
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TEMPLO DE ZEUS
 
El templo fue construido en mármol en el monte Pentélico. Medía 96 metros de largo en sus lados mayores y 40 metros a lo ancho de sus caras oriental y occidental. Contaba de 104 columnas corintias, cada una de 17 metros de alto, de las cuales 48 estaban colocadas en filas triples bajo los frontones y 56 en filas dobles en los lados. Sólo 16 de estas columnas sobreviven hoy, 13 de ellas, en el lado este, en pie. De las tres restantes, en el lado oeste, una se derrumbó en 1852 y está todavía tendida donde cayó.[3]​
Adriano dedicó el templo a Zeus (identificado por los romanos con Júpiter), el rey de los dioses. Levantó una estatua gigantesca de oro y marfil de Zeus en la cella, y puso una igual de grande de sí mismo cerca de ésta.[4]​
No existe ningún resto de la estatua o del interior del templo.
WIKIPEDIA.

El Partenón

Convertido en iglesia bizantina, luego en catedral católica y al final en mezquita, el Partenón se conservó casi intacto hasta que en 1687 un bombardeo veneciano prácticamente lo destruyó.

La explosión del Partenón en 1687
Bombardeo del partenón en 1687. Grabado aparecido en el libro Attene Atica, de Francesco Fanelli, Venecia, 1707.
Imagen: Cordon Press

La Acrópolis en 1863
En esta vista, los escombros de la explosión de 1687 son aún visibles. Óleo por Ippolito Caffi. Museo di Ca’ Pesaro, Venecia.
Imagen: Bridgeman / Index

El asedio griego de 1827
En plena guerra de independencia, los griegos sitiaron a la guarnición turca en la Acrópolis e incluso planearon volar el Partenón. Óleo por Panagiotis Zografos.
Imagen: Corbis / Cordon Press

Fachada este del Partenón
Es la parte que ha resistido mejor las vicisitudes que ha sufrido el templo, incluida la explosión de 1687. Lord Elgin retiró en 1801 las estatuas que quedaban del frontón.
Foto: Mlenny Photography / Getty Images
 
Pericles, el impulsor de la Acrópolis
Copia romana del busto de Cresilas.
Foto: M. Flynn / Prisma

Vista de la Acrópolis
En la década de 1930 se reconstruyeron las columnas del Partenón a partir de los fragmentos conservados en
la explanada de la Acrópolis tras la explosión de 1687.
Foto: Georg Gerster / Age Fotostock
Carlos García Gual
6 de mayo de 2014
 
Partenón, Atenas, Grecia. Fotografiado en 1978.
El Partenón (literalmente «la residencia de las jóvenes»,[1]​ es decir, aquí «la residencia de Atenea Partenos») es uno de los principales templos dóricos que se conservan, construido entre los años 447 a. C. y 432 a. C. en la Acrópolis de Atenas. Sus dimensiones aproximadas son: 69,5 metros de largo, por 30,9 de ancho; las columnas tienen 10,4 metros de altura. Está dedicado a la diosa griega Atenea, a la que los atenienses consideraban su protectora.
WIKIPEDIA.
 
 
El Partenón
Partenón, el gran templo de Atenea
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Partenón, el gran templo de Atenea

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Desde cualquier rincón de Atenas se divisa la silueta blanca del Partenón sobre la rocosa colina de la Acrópolis. Incluso desde el puerto del Pireo se puede ver el templo en lo alto, dominando el panorama de la ciudad. Pero cuando uno se acerca, advierte lo muy dañado que está el espléndido edificio que en su día albergó la gran estatua de la diosa Atenea, el templo que fue el símbolo y orgulloso emblema de la ciudad de Pericles, en los tiempos de mayor gloria de la democracia ateniense. El Partenón perdió gran parte de sus columnas y todo su techo, y de su magnífica decoración y sus relieves escultóricos casi nada queda. Sus ruinas revelan una larga y azarosa historia. Aun así sigue impresionando al visitante, por mucho que antes lo haya visto reproducido en mil ocasiones.
El Partenón se erigió entre 442 y 432 a.C., dentro del programa de reconstrucción impulsado por Pericles en la Acrópolis. La ciudadela había sido arrasada en 480 a.C. por los persas, que pegaron fuego a sus muros y destruyeron el antiguo Partenón, pero Pericles decidió reconstruirla con un nuevo esplendor que expresara el poderío de Atenas. Ese plan incluía la construcción de la gran escalinata de los Propileos, el vecino templo de Erecteo, el templete dedicado a la Victoria y el espectacular Partenón, en honor de la diosa patrona y protectora de la polis, Atenea Virgen (Parthénos). Los arquitectos Ictino y Calícrates habían construido un templo sin par, y Fidias, el gran escultor y amigo de Pericles, revisó con ejemplar maestría el genial proyecto.

De iglesia a mezquita

Durante los siglos siguientes, las diversas crisis y la decadencia política de Atenas fueron despojando a su Acrópolis de sus múltiples riquezas y de grandiosos monumentos. Sometida al dominio romano, algunos ilustres visitantes lograron adquirir allí famosas estatuas. A la destrucción contribuyó además un enorme incendio que tuvo lugar en el siglo III d.C. Pero, sin duda, lo que más afectó a la conservación de los templos de la Acrópolis fue la llegada triunfal del cristianismo. A finales del siglo IV, el emperador Teodosio prohibió el culto a los dioses "paganos" y como consecuencia, la morada de la diosa Atenea –cuya estatua revestida de oro y marfil, esculpida por el genial Fidias, ya había desaparecido– fue reutilizada y consagrada como iglesia de la Virgen María.
A fines del siglo XII, cuando Atenas era ya tan sólo una pequeña ciudad de provincias, el arzobispo Miguel Coniata podía felicitar a sus fieles por acudir a adorar allí, en el espléndido templo de Nuestra Señora de Atenas, ya no a la falsa virgen Atenea, madre de Erictonio, sino a la Virgen María, madre del Salvador. La estructura del edificio no cambió mucho, pero la nueva sensibilidad religiosa introdujo algunos cambios en el interior y en las fachadas: se construyó un altar con baldaquino, se levantó un muro que cerraba los espacios laterales entre las columnas, se cambió la orientación de la entrada y se añadió una torre junto a la puerta. La decoración interior se enriqueció con brillantes mosaicos y en torno al altar se construyó un pequeño ábside, cerrando así la entrada oriental del antiguo Partenón.
Durante más de dos siglos, entre 1204 y 1456, la Acrópolis de Atenas estuvo en poder de distintos invasores procedentes de Europa occidental, desde francos a catalanes, para acabar en manos de una familia de banqueros florentinos, los Acciaiuoli. El Partenón dejó de ser una iglesia bizantina para convertirse en una catedral católica, y en su extremo sudoccidental se erigió una torre a modo de campanario. En ese tiempo llegaron a la ciudad algunos viajeros que nos dejaron descripciones del antiguo monumento. Un tal Niccolò de Martoni estuvo en Atenas en 1395 y escribió sobre ella en su Libro del peregrino. Más tarde, Ciríaco de Ancona la visitó dos veces, en 1436 y en 1444, y dejó noticias y algunos dibujos muy interesantes sobre el edificio.

La mezquita y el bombardeo

La Acrópolis de Atenas
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Tan sólo unos años después, en 1456, la ciudad fue tomada por los turcos. El sultán Mehmed II, conquistador de Constantinopla y soberano de un imperio que comprendía ya toda Grecia, visitó Atenas y expresó su admiración por la Acrópolis y su antiguo esplendor. Allí estableció una fuerte guarnición y convirtió la iglesia de Nuestra Señora, es decir, el antiguo templo de Atenea, en una brillante mezquita. La torre edificada para campanario por los cristianos quedó convertida en minarete para la plegaria del muecín, las pinturas y los mosaicos que decoraban el interior de la iglesia fueron blanqueados y el altar fue sustituido por el oportuno mimbar. Peor le fue al vecino Erecteion, que los cristianos usaban como iglesia, donde los turcos instalaron un notorio harén. La Acrópolis quedó cerrada durante siglos a los visitantes extranjeros, aunque algunos lograron contemplarla sobornando a los guardias turcos. Así lo hicieron dos famosos pioneros del turismo europeo en Grecia, Jacob Spon y George Wheeler, quienes en 1675 calificaron lo que quedaba del Partenón como "la más elegante mezquita del mundo".
Las crecientes hostilidades entre los turcos y los venecianos fueron la causa decisiva de la catástrofe del Partenón, en 1687. Los venecianos, adelantados en la lucha de la Santa Liga contra el Imperio otomano, asediaron con su flota la ciudad. Los turcos convirtieron el Partenón en el almacén de pólvora y armas, confiando que un lugar tan famoso quedaría a salvo del cañoneo de las fuerzas cristianas. Allí refugiaron también a mujeres y niños. El general veneciano, el sueco conde Koenigsmark, lo bombardeó sin piedad y una gran explosión arruinó el venerable edificio.
El techo entero saltó por los aires y el centro quedó reducido a escombros, incluyendo unas treinta columnas. Quedaron en pie, aunque maltrechos, los dos extremos con sus frontones, separados por un gran hueco. El jefe de la armada veneciana, el ilustre Morosini, quiso llevarse a Venecia las estatuas centrales del frontón oeste, pero no lo logró. Ese despojo llegaría más de un siglo después, de manos de lord Elgin.
La gran explosión convirtió al Partenón en una triste ruina, mucho mayor de lo que ahora vemos, ya que la línea de columnas actual es el resultado de la reconstrucción de comienzos del siglo XX. Los venecianos abandonaron Atenas tras unos meses, porque su defensa les resultaba una carga y la ciudad era muy insalubre. De modo que los turcos volvieron a instalar una guarnición allí y construyeron en la Acrópolis, dentro del derruido Partenón, una pequeña mezquita. De los quebrados mármoles del Partenón se aprovecharon no pocas construcciones vecinas, y algunos turistas ilustrados se llevaron fragmentos del friso y pequeñas piezas de escultura. Por ejemplo, un gran coleccionista de antigüedades griegas, el embajador francés, el conde de Choiseul-Gouffier, logró hacerse con una magnífica metopa y un trozo de friso (ahora en el Museo del Louvre). Las ruinas del templo de Atenea quedaron expuestas al deterioro y al pillaje durante muchos decenios.

Renacido de sus cenizas

Y entonces llegó lord Elgin, quien entre 1801 y 1811, a través de sus agentes, despojó al Partenón de sus relieves –una gran parte del friso de la procesión de las Panateneas– así como de las espléndidas estatuas sobrevivientes del frontón oriental, el único que se ha conservado. Su espléndido botín se puede ver en la sala del Museo Británico dedicada al Partenón. Su actuación fue, y sigue siendo, objeto de enconadas discusiones, ya que privó a Atenas de un incomparable tesoro artístico, pero, por otro lado, puso a salvo esos restos del arte clásico transportándolos a Londres.
A comienzos del siglo XX se recompuso la silueta del Partenón, volviendo a erigirse muchas de las columnas truncadas y caídas
Desde su independencia en 1831, Grecia ha cuidado con especial esmero de la Acrópolis, eliminando todo lo que no era antiguo y tratando de recobrar el primitivo esplendor de antigua nobleza del conjunto. A comienzos del siglo XX se recompuso la silueta del Partenón, volviendo a erigirse muchas de las columnas truncadas y caídas, al tiempo que se recogieron y expusieron todos los fragmentos y reliquias del recinto en un museo. El nuevo Museo de la Acrópolis, inaugurado en 2009, es la coronación de un admirable empeño. Grecia aún mantiene la reclamación al Gobierno británico de los mármoles que se llevó lord Elgin. Y en ese nuevo museo hay una sala esperándolos, dispuesta para albergarlos cuando regresen.

Para saber más

Los mármoles del Partenón. B. F. Cook. Akal, Madrid, 2000.
El Partenón en los orígenes de Europa. F. Rodríguez Adrados. CSIC, Madrid, 2003.
The Parthenon. Mary Beard. Harvard U. P., 2003.
Google Art Project: Acropolis Museum
La sagrada Acrópolis de Atenas

Recorremos este magnífico testimonio de la época dorada de la Grecia antigua

Desde lo alto de la colina sagrada
En la cima del monte sagrado, la Acrópolis contempla el paso de los siglos sobre la ciudad de Atenas. En ella se reúnen los símbolos de la época de mayor esplendor de la Grecia antigua, el siglo V a.C., todos construidos en un mármol reluciente que el tiempo y las numerosas vicisitudes han transformado en uno de los vestigios antiguos más admirados del planeta. 
Foto: YANNIS SKOULAS, Greek National Tourism Organisation

La originalidad del Erecteion
Construido entre el año 421 y el 406 a.C, el Erecteion es uno de los edificios más originales de la Grecia clásica. Debido a que las irregularidades del terreno del monte sagrado no podían anivelarse, el arquitecto construyó un templo único cuyas naves y pórticos quedan a diferentes alturas unas de otras. En el lugar del templo se encontraban las tumbas de Cécrope y Erecteo, míticos reyes griegos, y los regalos que Poseidón y Atenea habían ofrecido a los atenienses durante la lucha por la posesión de la ciudad: un pozo de agua salada y un olivo respectivamente.
Foto: YANNIS SKOULAS, Greek National Tourism Organisation
 
Columnata de las Cariátides
En la parte sur del templo se puede contemplar el majestuoso pórtico de las cariátides, que además ofrece una instantánea única sobre la gran extensión urbana de Atenas. La leyenda dice que, puesto que los gobernantes de la ciudad de Karys dieron su apoyo a los persas durante las Guerras Médicas, los atenienses apresaron y esclavizaron a sus bellas mujeres. Como mensaje para futuros enemigos, las colocaron como columnas soportando eternamente el peso del templo sobre sus cabezas. 
Foto: Shutterstock

El Partenón de Atenas
La impresionante estructura del mayor edificio de la Acrópolis está formada por dos cuerpos, la naos y el opistódomos, algo inédito en la época, que reposan sobre una plataforma llamada estilobato. En la naos había un espacio destinado a albergar una enorme estatua de la diosa Atenea esculpida por Fidias en oro y mármol. Una de las partes más interesantes del templo es la fachada, en cuya parte superior se hallan los frisos. Estos representaban las Panateneas –una procesión anual para llevar ofrendas a los dioses– los frontones narraban escenas de la vida de Atenea y en en el resto de los frisos aparecía la historia de diferentes guerras, entre ellas la de Troya. 
Foto: Gtres
 
El emblema de la democracia griega
Se trata de un templo octástilo (ocho columnas al frente) y períptero (rodeado de columnas) construido bajo la supervisión de Fidias por los arquitectos Calícrates e Ictinos. Dedicado a la diosa Atenea, protectora de la ciudad, se considera el templo más importante de estilo dórico que se conserva actualmente y un símbolo de la Grecia clásica y de su sistema democrático. Fue construido como una ofrenda –eximiéndolo de su función de culto– bajo el gobierno de Pericles, quien otorgó a todos los edificios un carácter público. 
Foto: YANNIS SKOULAS, Greek National Tourism Organisation

Una entrada solemne
El arquitecto Mnesicles terminó la monumental entrada de los propileos en el año 432 a.C. y fueron durante mucho tiempo la única vía de acceso por la que se podía alcanzar el recinto sagrado de la Acrópolis. El aspecto que presentaban era el de un templo hexástilo (de seis columnas en la fachada) de estilo dórico con una separación en medio por donde pasa el camino de entrada. 
Foto: YANNIS SKOULAS, Greek National Tourism Organisation

Los Propileos
La función de los Propileos era acompañar y guiar al visitante hasta la puerta de la ciudad de los dioses. Además, debido al desnivel que producía la altura del monte, esta construcción también servía para facilitar la subida, algo que el arquitecto Mnesicles consiguió domando las irregularidades topográficas mediante diferentes niveles y escalones. 
Foto: YANNIS SKOULAS, Greek National Tourism Organisation

El templo de Atenea Niké
El geógrafo griego Pausanias describió este pequeño edificio clásico construido en el año 421 a.C. como el templo de la Victoria áptera o sin alas. Está dedicado a la diosa Atenea y conmemora la batalla de Salamina en la que los griegos vencieron a los persas bajo el influjo de la diosa, en este caso representada sin alas para que nunca pudiera abandonar la ciudad.
Foto: AP Images

Un templo para la victoria
Calícrates fue el arquitecto encargado del proyecto quien, junto con Ictino, diseñó un templo de pequeñas dimensiones acorde con el espacio que se le había otorgado en uno de los promontorios de los propileos. De orden jónico y planta tetrástila (cuatro columnas en la fachada principal), el friso de este edificio representa escenas de las Guerras Médicas, el acontecimiento que conmemoraba.
Foto: YANNIS SKOULAS, Greek National Tourism Organisation
 
El Odeón de Herodes Ático
En la ladera sur de la colina de la Acrópolis, el cónsul romano Herodes Ático construyó, durante el siglo II d. C., este Odeón. Dicho edificio se usaba tanto en Grecia como en Roma para representaciones de tipo musical, teatral o lírico. Tiene una estructura muy parecida a la de un teatro romano, con la diferencia de que los odeones solían estar cubiertos. En sus gradas podía albergar hasta 5.000 espectadores y todavía hoy en verano se celebran conciertos al aire libre.
Foto: Gtres

Vista aérea de la Acrópolis
Durante los inicios del siglo V a.C., después de vencer a los persas en Marathon y de sufrir y repeler un nuevo ataque por su parte, los atenienses empezaron a construir algunos de los templos, ahora protegidos por la recién construida muralla de Temístocles (en la parte izquierda superior de la imagen). Durante la segunda mitad del siglo V a.C. se construyeron los principales templos que hoy en día siguen en pie: el Partenón, el Erecteion, Atenea Niké y los Propileos. En la esquina inferior derecha se halla el Odeón de Herodes Ático, y en la superior izquierda los restos del teatro de Dionisos, que acogía obras de Sócrates, Esquilo y Eurípides.
Foto: Age Fotostock
17 de marzo de 2017

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Poseidón y Atenea se disputaron una vez el corazón de los atenienses y el nombre de su ciudad. En lo alto de la colina de la Acrópolis, el dios del mar clavó su tridente mientras que la diosa de la sabiduría y la guerra plantó un olivo. El resto de divinidades declararon a Atenea ganadora del singular combate y los habitantes le dedicaron la mayoría de los templos.
Mitología e Historia se entrecruzan a lo largo del recorrido por este recinto de templos que se eleva sobre los populosos barrios de la capital griega. Habitada ya en el Neolítico (4.000-3.000 a.C.), fortificada durante la época micénica y destruida por los persas, la Acrópolis ganó su monumentalidad de la mano de Pericles, gobernador de Atenas entre los años 461 y 429 a.C., quien la dotó de templos con estatuas de bronce y de mármol, pintadas o recubiertas de oro y piedras preciosas.
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Al salir de los Propileos, la vía Panatenaica conducía al Partenón, el colosal edificio dórico terminado el año 438 a.C. que albergaba una estatua de doce metros de Atenea Partenos (Virgen). En el sector norte se erigía el Erecteion, allí donde Atenea y Poseidón se disputaron el nombre de la ciudad y la veneración de sus habitantes. Y mientras las oraciones se realizaban en lo más alto, los espectáculos tenían lugar en el teatro de Dionisos, en la ladera, un "templo" de las artes.

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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui a vuelo
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