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sábado, 7 de mayo de 2022

Bosques: Radiografía de la pérdida de bosques en el mundo.

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la pérdida de los bosques en el mundo es un problema global que produce estragos; ya que los bosques son cruciales para nuestra supervivencia, que con cambio climático producen sequías prolongadas con olas de calor que originan los incendios; añadidas las actividades humanas de la cruel y salvaje deforestación por acciones de la minería ilegal y agricultura esporádica y eventual diezman las zonas arbóreas. Se calcula que el mundo desde principios de este siglo ha perdido 411 millones de hectáreas de masa forestal lo que equivale al 10% de la cobertura que había en 2001..... siga leyendo.......................

Los bosques son cruciales para nuestra supervivencia, pero la pérdida de masa forestal se está acelerando a un ritmo sin precedentes. A los estragos provocados como consecuencia del cambio climático -como la sequía o las olas de calor- se añaden las consecuencias de las actividades humanas, como la deforestación, la contaminación de los suelos o los incendios.

Pérdida de masa forestal

Foto: Istock


Aquí en la imagen observamos una vista panorámica del Bosque de Cuyas, donde los cerros y laderas, están totalmente cubiertos de árboles.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

http://piuraenlambayeque.blogspot.com/search?q=Bosque+de+cuyas

Aquí en la imagen observamos una quebrada, corrientes de agua que discurren desde las faldas de los cerros que drenan el agua por la constante lluvia y neblina que abundan en el Bosque de Cuyas. La trocha carrozable está llena de lodo y agua.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

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Aquí en la imagen observamos la exuberante vegetación del Bosque de Cuyas, estamos siguiendo cuesta arriba el curso de la Quebrada de Cumaccha, hacia las cataratas.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

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Aquí en la imagen observamos una hermosa planta de Vicundo, una bromelia alojada como huésped sobre el tronco de un generoso árbol, su flor roja destaca con la belleza del Bosque de Cuyas.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Aquí en la imagen observamos la primera catarata de Cumaccha del Bosque de Cuyas, Ayabaca, Piura, Perú; de aproxidamente unos 18 metros de altura, denominada La Chira; se aprecia la caída como un velo de novia, dada la fuerza de la caída, alrededor hay humedad total como lluvia, un ecosistema de la  maravillosa naturaleza; rodeado de bromelias y helechos. Majestuoso medio ambiente. Se le puede llamar: Chorrera, chorro, salto, cascada o catarata; cualesquiera que sea el concepto que se use, es sinceramente impresionante gozar este desnivel del terreno que posibilitó esta maravillosa caída de agua.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

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Desde principios de este siglo el mundo ha perdido un total de 411 millones de hectáreas de masa forestal, lo que equivale a cerca del 10% de la cobertura que había en 2001. Aunque cada región del planeta se enfrenta a problemas específicos, la pérdida de bosques es un problema mundial, con la deforestación, la tala, la agricultura intensiva, los incendios forestales y la transformación del suelo agrícola como principales causas. Los árboles están experimentando una mortandad sin precedentes en todo el mundo, un fenómeno que podría multiplicarse a medida que aumenten las olas de calor y las sequías.

Las causas de la pérdida de bosques

Los bosques cubren casi una tercera parte de la Tierra, lo que equivale aproximadamente a unos 4.060 millones de hectáreas. En otras palabras, hay alrededor de 0,52 hectáreas de bosque por cada persona en el planeta. Sin embargo, la reducción de la masa forestal se está acelerando en todo el mundo, principalmente debido al cambio climático. Y es que los árboles pueden soportar una cierta horquilla climática, pero cuando las precipitaciones descienden y aumenta la temperatura, empiezan a sufrir y pueden llegar a morir. A este factor externo hay que añadir la pérdida provocada por la acción del hombre: la acción combinada de la silvicultura, la deforestación, los incendios forestales y la agricultura de roza y quema se cuentan entre las principales causas de esa deforestación acelerada. Estas son las principales causas de la pérdida de masa forestal en el planeta:

  • *Se calcula que la silvicultura está asociada a la pérdida de 119 millones de hectáreas (Mha) de cobertura forestal en todo el mundo. Operaciones forestales a gran escala realizadas en bosques gestionados o en plantaciones de árboles suelen traducirse en una importante pérdida de biomasa.
  • *La deforestación impulsada por la extracción de recursos y la fabricación de productos básicos se estima que está detrás de la pérdida de 103 millones de hectáreas (Mha) en todo el mundo. En esta categoría se incluyen la minería, la agricultura o las explotaciones de petróleo y gas. La expansión de las explotaciones agrícolas y ganaderas para la producción de materias primas (como la soja, el aceite de palma, el caucho, el papel o la madera), es uno de los principales responsables. A ello habría que sumar la construcción de minas, explotaciones de petróleo, presas o explotaciones mineras y petrolíferas.
  • *Los incendios forestales son responsables de un total de 89 millones de hectáreas  (Mha). Algunos de estos fuegos se producen de forma natural, pero otros son provocados por el hombre. En muchas zonas tropicales, por ejemplo, se provocan incendios para despejar terrenos destinados a explotaciones agrícolas.
  • *La agricultura de roza y quema está asociada con la pérdida de 87 millones de hectáreas (Mha). Algunas prácticas agrícolas, como la roza y quema, muy extendida en pequeños agricultores, implica tala de grandes zonas boscosas para despejar terrenos destinados a la agricultura.
  • *La urbanización ha acabado con 4 millones de hectáreas (Mha) de cobertura arbórea en todo el mundo. Como queda reflejado el informe Global Land Cover-SHARE de la Organización para la Alimentación y la Agricultura de Naciones Unidas (FAO), el crecimiento de la superficie urbanizada en todo el mundo es directamente proporcional a la pérdida de masa forestal, por lo que queda patente la relación de causa-efecto.

Aunque la pérdida de bosques es un problema mundial, no afecta por igual a todas las regiones del mundo. Por ejemplo, las regiones tropicales se enfrentan a mayores ratios de deforestación relacionada con la agricultura, mientras que las zonas boreales y templadas sufren mayores pérdidas achacadas a la silvicultura y los incendios forestales.

¿Cuánta pérdida de cobertura arbórea es permanente y cuánta temporal?

Se calcula que aproximadamente un tercio de la pérdida de cobertura forestal acontecida desde el año 2000 se debe a la deforestación, provocada sobre todo por nuevos usos del suelo, ya sea para dejar paso a terrenos agrícolas o para el establecimiento de asentamientos humanos.

Los dos tercios restantes fueron teóricamente temporales, pues se debieron a eventos como incendios. En estas zonas, los bosques pueden volver a crecer, pero esta regeneración lenta y costosa, en muchas ocasiones no acaba de producirse, produciéndose una pérdida permanente de esos bosques.

El futuro de los bosques

MÁS INFORMACIÓN

LOS BOSQUES MÁS AMENAZADOS DEL PLANETA

Bosques tropicales frente a los templados y boreales

No en todos sitios se pierde la misma cantidad de masa arbórea ni por las mismas razones. Aunque solo la mitad de la pérdida de cobertura forestal mundial (unos 204 millones de hectáreas) ocurrida a lo largo de este siglo se produjo en los trópicos, estas regiones sufrieron más del 96% de la deforestación mundial. En las zonas tropicales, la tasa anual de pérdida de cobertura forestal casi se duplicó, pasando de 6,7 millones de hectáreas (Mha) en 2001 a 12,2 millones de hectáreas (Mha) en 2020. Brasil e Indonesia experimentaron la mayor pérdida en ese período y además, la pérdida de árboles en todos los demás países tropicales combinados ha aumentado en un 145% desde 2001

Bosques protegidos

Pero no todo son malas noticias. Se calcula que actualmente más de 700 millones de hectáreas de bosque se encuentran en áreas protegidas establecidas legalmente, una categoría que ha aumentado en unos 191 millones de hectáreas desde la década de 1990.

Estos refugios forestales constituyen una herramienta perfecta para la preservación de los bosques en todo el mundo, aunque no es el único. Los trasplantes, la ingeniería genética o la simple no intervención son algunas de las soluciones para salvar esos grandes sumideros de carbono. Tratamos sobre estos temas en la edición de mayo de 2022 de National Geographic España.

National Geographic Mayo 2022

MÁS INFORMACIÓN

NATIONAL GEOGRAPHIC MAYO 2022

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Los datos de la cobertura forestal utilizados en este informe están extraídos de la organización World Resurces Institute (https://www.fao.org/uploads/media/glc-share-doc.pdf )y definen la cubierta forestal como la vegetación leñosa con una altura de al menos 5 metros y una densidad del dosel arbóreo de al menos un 30%, con una resolución de 30 m. Por lo tanto, los datos de la cobertura forestal incluyen las plantaciones y cultivos de árboles, que no constituyen un "bosque" según la mayoría de las definiciones. En este sentido, se excluyen las zonas con escasa vegetación, como en el Sahel o el Cerrado, así como los árboles individuales plantados en espacios agrícolas, suburbanos o urbanos.

La pérdida de cobertura forestal se define como la desaparición completa de la masa forestal por cualquier razón, incluyendo la pérdida causada por el hombre y por causas naturales. Dicha pérdida puede ser permanente o temporal. La pérdida temporal puede producirse cuando se talan los árboles para la producción de madera y posteriormente se replanta el terreno o se deja que se regenere de forma natural. La deforestación, por otro lado, suele referirse a la eliminación permanente de la cobertura forestal natural causada por el hombre. En informe de World Resurces Institute utiliza datos sobre la pérdida de bosques porque esta variable puede medirse de forma coherente a escala mundial, pero también intenta estimar la pérdida de bosques y la deforestación cuando los datos lo permiten.



NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

jueves, 10 de febrero de 2022

MEDIO AMBIENTE: Legumbres contra el cambio climático, por que aprovechan el nitrógeno atmosférico...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la batalla contra el Cambio Climático no nos da tregua, últimas investigaciones nos indican que el cultivo de las leguminosas es una alternativa contra el cambio climático; por que estas maravillas familias de plantas son capaces de aprovechar el nitrógeno atmosférico, formando para ello una relación simbiótica con ciertas bacterias presentes en el suelo..... "Con este fin, aprovechar las ventajas agronómicas y ambientales que ofrecen las leguminosas es clave. Para ello, es vital comprender el efecto que el calentamiento global tendrá sobre estos cultivos y, con esta información, seleccionar variedades más eficientes en condiciones climáticas futuras. Pero estas acciones, irremediablemente, deben ir unidas a otras medidas como incentivos al cultivo de leguminosas a través de la política agraria comunitaria y aquellas encaminadas a aumentar su consumo entre la población...."  ....siga leyendo....

No todos los cultivos tienen la misma dependencia del nitrógeno sintético. Las leguminosas son capaces de aprovechar el nitrógeno atmosférico, formando para ello una relación simbiótica con ciertas bacterias presentes en el suelo.

Campo de alfalfa en Ribera de Navarra (España)

Foto: David Soba

10 de febrero de 2022, 12:00 | Actualizado a 


Son plantas pertenecientes a la familia de las dicotiledóneas que tienen la particularidad de formar en sus raíces unas estructuras llamadas nódulos, estos nacen como resultado de la interacción que existe entre estas plantas y las bacterias del genero Rhizobium que son capaces toma y fijar nitrógeno atmosférico, al establecer una simbiosis con las plantas y almacenarlo en sus hojas en forma de proteína. Por este motivo las leguminosas ayudan a la fertilidad de los suelos, ya que ese nitrógeno que captan de la atmosfera a la larga lo incorporan al suelo (Clitoria o campanitaFríjol terciopeloManí forrajeroGuandul, Canavalia etc).

https://infopastosyforrajes.com/las-leguminosas/

Esta planta anual presenta tallos vellosos cuadrangulares y hojas compuestas formadas por numerosos folíolos oblongos y opuestos. Las hojas de la veza vellosa rematan en zarcillos ramificados que se enganchan a otras plantas. En las axilas de las hojas de la Veza vellosa crecen largos racimos asimétricos de hasta 30 flores azul-violáceas. Estas flores producen vainas que pueden contener hasta ocho semillas redondeadas. Una sola planta puede dar hasta varios centenares de semillas, que germinan en otoño. La Veza vellosa suele cultivarse para forraje. Se la encuentra en ocasiones en los campos de trigo y en los baldíos, donde puede haberse refugiado. Originaria del Mediterráneo, Asia occidental y norte de África, ha sido introducida en la mayor parte de Europa.

Esta planta robusta es originaria de la costa Pacífica de Norteamérica. Allí se cultiva como forraje para el ganado, o bien, trasladada al campo, sirve de abono orgánico. Además de una raíz pivotante vivaz, el altramuz desarrolla numerosas raíces secundarias provistas de nódulos. Las bacterias que viven en esos nódulos captan el hidrógeno, enriqueciendo el suelo. El altramuz sirve también para estabilizar los terraplenes que hay a lo largo de las vías del tren y de las carreteras, porque sus numerosas raíces evitan que el suelo se desplace. Esta planta presenta hojas redondeadas, muy pecioladas, con 13-15 folíolos alargados y racimos densos y erectos con flores azules o blanquiazules, semejantes a las del guisante. En las plantas cultivadas, las flores son de diversas tonalidades pastel.


Otra de las características más importantes de las plantas leguminosas es su capacidad de fijar el nitrógeno atmosférico en el suelo. Esto quiere decir que son capaces de hacer que el nitrógeno del aire se convierta en un nutriente aprovechable para las plantas en forma de nitrógeno mineral en la tierra. ¿Cómo lo consiguen? Gracias a la simbiosis que las leguminosas mantienen con las bacterias de la familia Rhizobium, estas plantas forman nódulos en sus raíces. Las bacterias toman el nitrógeno del aire, y lo convierten en nutrientes para la planta. Una vez la planta muera, estos nódulos cargados de nitrógeno se incorporarán tarde o temprano al suelo, enriqueciéndolo de forma natural. Los rizobios se encuentran siempre en todo tipo de suelos, con lo que simplemente con plantar las leguminosas estos entran en simbiosis con la planta y producen esta unión tan beneficiosa para el suelo. Incluso si al inicio aparecen pocos rizomas, solo será necesario dar algo de tiempo al cultivo.


Según las previsiones del Panel Intergubernamental del Cambio Climático para los próximos años, se espera que los cultivos del futuro crezcan en ambientes más secos y cálidos.

Los estreses ambientales (descenso en la precipitación, incremento en la temperatura, etc.) son factores clave en la producción y calidad de los cultivos. Por eso será necesario un mayor esfuerzo en el desarrollo de variedades mejor adaptadas a condiciones adversas para alcanzar la creciente demanda de alimentos.

La cara y la cruz de los fertilizantes

Junto con el desarrollo de variedades mejor adaptadas, en las últimas décadas se ha optado por aumentar el uso de fertilizantes nitrogenados. De esta forma se consigue incrementar la producción de manera efectiva y económica. Esto es así porque, en general, la respuesta del cultivo suele ser proporcional al nitrógeno aportado y este es relativamente barato. Tal es su éxito, que el uso global de fertilizantes nitrogenados ha aumentado casi un 800% desde 1961.

Otro dato que da fe de nuestra actual dependencia: se estima que los abonos sintéticos permiten alimentar a la mitad de la población mundial. O dicho de otra forma, la mitad de las calorías que consumimos han sido producidas gracias a este tipo de fertilizantes. Frente a estas indudables ventajas, existen inconvenientes.

En el mejor de los casos, solo el 50% del nitrógeno aplicado es tomado por los cultivos. ¿El resto? Parte acaba en las aguas, tanto superficiales como subterráneas, en forma de nitrato, parte se pierde a la atmósfera en forma de óxido nitroso. La principal fuente de emisión de este gas, con un potencial de calentamiento casi 300 veces mayor que el CO₂, son los abonos nitrogenados. Por lo tanto, el uso de estos abonos participa activamente en el calentamiento global.

Leguminosas al rescate

No todos los cultivos tienen la misma dependencia del nitrógeno sintético. Hay una familia de cultivos que es capaz de aprovechar el nitrógeno atmosférico, formando para ello una relación simbiótica con ciertas bacterias presentes en el suelo. Son las leguminosas: desde las lentejas a la alfalfa, pasando por alubias y garbanzos.

Esta relación tiene lugar en unos tejidos subterráneos específicos. Son los nódulos. En ellos, la planta huésped (en este caso las leguminosas) suministra al nódulo la fuente de carbono (energía) en forma de fotoasimilados. La bacteria, a cambio, le suministra el nitrógeno fijado, que puede ser usado por la planta, por ejemplo, para formar proteínas. Esto hace a las leguminosas prácticamente independientes del aporte de nitrógeno sintético.

Así, esta singular característica de las leguminosas puede ayudarnos a combatir el cambio climático de dos maneras:

  • * evitando el uso de abonos nitrogenados y la consiguiente emisión de óxido nitroso;
  • * reduciendo las emisiones de CO₂ asociadas a la producción de fertilizantes (se estiman en el 1,8 % del total de emisiones).

Además, los residuos que deja el cultivo de leguminosas (ricos en nitrógeno) enriquecen el suelo y fertilizan el cultivo siguiente de forma natural.

Entonces, ¿Cuál es el problema?

Con todas estas ventajas, se podría pensar que su uso debería estar extendido. Sin embargo, aunque a nivel global ocupan el 15% de la superficie cultivada, solo por detrás de los cereales, su éxito es mucho menor en Europa. Concretamente se cultivan en el 1,5% de la superficie agraria europea. Esto es debido, principalmente, a tres causas:

  • * Falta de aceptación por parte de los consumidores. Pese a ser un alimento arraigado en la cultura mediterránea, su consumo ha descendido por la introducción de nuevos patrones de consumo.
  • * Alta especialización de la agricultura europea en la producción de cereales y oleaginosas (girasol y colza). Esto provoca una dependencia de los abonos nitrogenados y de las importaciones de materias primas proteicas (Europa importa el 70 %, principalmente soja).
  • * Poco atractivo para los agricultores. Esto es debido a los bajos precios y a que su producción (en gran parte condicionada por su capacidad para fijar nitrógeno) se ve fuertemente afectada por estreses ambientales, muchos de ellos asociados al cambio climático.

El problema limita la solución

Como se ha indicado, su independencia de los abonos nitrogenados y su baja huella de carbono hacen de los distintos cultivos de leguminosas una gran herramienta para reducir el impacto de la agricultura en el cambio climático. Sin embargo, al mismo tiempo, la producción de leguminosas se ve fuertemente condicionada por los factores climáticos adversos asociados al mismo.

Es en este punto cuando la investigación entra en escena. El funcionamiento del nódulo está estrechamente relacionado con el estado fisiológico de la planta huésped. Por lo tanto, factores ambientales que afecten a la planta lo harán también a la fijación de nitrógeno por el nódulo y, en definitiva, a la producción. Es preciso incrementar nuestros conocimientos sobre los mecanismos que condicionan la fijación de nitrógeno atmosférico y su potenciación como herramienta de fertilización natural en un contexto de cambio climático.

El trabajo continuo y cooperativo de distintos grupos de investigación está permitiendo identificar y comprender estos mecanismos. Esta información permite identificar las variedades y perfiles fisiológicos y moleculares implicados en una producción más sostenible en condiciones de crecimiento adversas.


Instalaciones para estudiar el efecto del CO₂ en plantas leguminosas imitando condiciones reales. Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Alabama, EE. UU.)

Foto: David Soba

Potenciar su producción y consumo

Como se ha visto, es imprescindible optimizar la gestión de los cultivos para alcanzar el objetivo fijado por la UE de reducir las pérdidas de nutrientes en un 50% y el uso de fertilizantes sintéticos en un 20% para 2030. Al mismo tiempo, estos deben satisfacer las demandas de una población creciente y con hábitos de consumo cambiantes. Todo ello bajo unas condiciones de cambio climático.

Con este fin, aprovechar las ventajas agronómicas y ambientales que ofrecen las leguminosas es clave. Para ello, es vital comprender el efecto que el calentamiento global tendrá sobre estos cultivos y, con esta información, seleccionar variedades más eficientes en condiciones climáticas futuras. Pero estas acciones, irremediablemente, deben ir unidas a otras medidas como incentivos al cultivo de leguminosas a través de la política agraria comunitaria y aquellas encaminadas a aumentar su consumo entre la población.

Sorgo, un nuevo aliado en la lucha contra el cambio climático

MÁS INFORMACIÓN

SORGO, UN NUEVO ALIADO EN LA LUCHA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO

*David Soba es Investigador Postdoctoral en Agricultura Sostenible y Biomonitorización en el Instituto de Agrobiotecnología (IdAB - CSIC - Gobierno de Navarra) e Iker Aranjuez es Científico titular en Caracterización multidisciplinar encaminada al estudio de modelos agrícolas sostenibles en el Instituto de Agrobiotecnología (IdAB - CSIC - Gobierno de Navarra). Este artículo se publicó originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons.


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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

lunes, 17 de enero de 2022

CAMBIO CLIMÁTICO : Sorgo, un nuevo aliado en la lucha contra el cambio climático

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el sorgo que es una gramínea, que en una variedad mejorada conocida como Sorgo bioenergético, que es capaz de fijar grandes cantidades de carbono en el suelo y mejor la productividad y fertilidad de los suelos, igualmente se ha demostrado que el sorgo presenta altos rendimientos de biomasa para la generación de combustibles y energía. Aunque se halla presente en Europa, América y Asia, el sorgo es un cereal poco popular en España. De aspecto similar al garbanzo aunque de tacto más blando y de color blanquecino cuando alcanza la madurez, se trata de un alimento versátil que se destina tanto al consumo humano como al animal. Así, se trata del quinto cereal más importante del mundo en cuanto a volumen de producción y de superficie cultivada, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). ... siga leyendo.................



Campo de cultivo de sorgo en Brasil

Foto: iStock

Esta gramínea no solo es capaz de fijar grandes cantidades de carbono en el suelo y mejorar su fertilidad, sino que también presenta altos rendimientos de biomasa para la generación de combustible y energía


A medida que el mundo se enfrenta a una cantidad cada vez mayor de dióxido de carbono en la atmósfera, ha de hacer frente a otro problema: la escasez de carbono en el suelo. El carbono del suelo hace referencia a la cantidad de carbono sólido almacenado en este a nivel global, y resulta indispensable, sobre todo en su forma orgánica, para el desarrollo de la vida y de la agricultura. Tanto es así que, la capacidad de un suelo para albergar carbono orgánico en su seno es uno de los factores principales para determinar lo que en edafología se denomina salud del suelo, o lo que es lo mismo, la capacidad de este para mantener las funciones de soporte de los ecosistemas que en él se desarrollan.

Ahora un nuevo estudio publicado en la revista GCB Bioenergy bajo el título Bioenergy sorghum’s deep roots: A key to sustainable biomass production on annual cropland, parece haber encontrado un nuevo aliado en la lucha contra la pérdida de carbono y fertilidad de los suelos agrícolas. Estamos hablando del sorgo energético.

Los cultivos energéticos son cultivos de bajo coste y mantenimiento que se plantan casi exclusivamente para la producción de energía, y en este sentido, según la investigación liderada por el profesor de biología agrícola del departamento de Bioquímica y Biofísica de la Universidad de Texas A&M,John Mullet, los híbridos de sorgo energéticos resultan tremendamente excepcionales a la hora de capturar y secuestrar cantidades significativas de dióxido de carbono atmosférico en el suelo, mejorar su fertilidad y generar potenciales créditos de carbono para compensar las emisiones de gases de efecto invernadero.


Un campo de cultivo de sorgo

 Pixabay

Aunque se halla presente en Europa, América y Asia, el sorgo es un cereal poco popular en España. De aspecto similar al garbanzo aunque de tacto más blando y de color blanquecino cuando alcanza la madurez, se trata de un alimento versátil que se destina tanto al consumo humano como al animal. Así, se trata del quinto cereal más importante del mundo en cuanto a volumen de producción y de superficie cultivada, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Este cereal es muy común en la dieta de la India y el África central, donde se le conoce como “kafir”. De hecho, se trata de un alimento muy similar al maíz en cuanto a sus propiedades e incluso por su aspecto. Así, a partir de su grano se elaboran harinas con las que se preparan panes y bollerías. También se usa como ingrediente de bebidas alcohólicas.


Habas: la nueva soja

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HABAS: UNA ALTERNATIVA MÁS SOSTENIBLE QUE LA SOJA

Mullet, experto en genómica y genética, ha estado desarrollando distintas variedades de sorgo bioenergético durante más de 15 años con WilliamRooney, investigador en el campo del fitomejoramiento internacional de cultivos del departamento de Ciencias del Suelo y los Cultivos de la Universidad de Texas A&M. De hecho, ambos han trabajado codo con codo para desarrollar una planta ideal anual, descubriendo en su estudio más reciente una cepa de altos rendimientos de biomasa para la generación de combustible, energía otros productos biológicos.

Pero no solo eso. Su sorgo híbrido también presenta una excelente resistencia a la sequía, una buena eficiencia en el uso de nitrógeno y un sistema de raíces profundo susceptible de alcanzar fuentes de agua y nutrientes que otros cultivos anuales no pueden aprovechar. “Existe la suposición de que los cultivos bioenergéticos más sostenibles son perennes porque requieren menos insumos y pueden secuestrar más biomasa que las anuales”, explica Rooney. "Esas afirmaciones son ciertas", constata el investigador, "pero la agricultura de Estados Unidos requiere también variedades de cultivos anuales", añade.

Sorgo para una fijación eficiente de carbono

El estudio muestra que una hectárea plantada con el híbrido de sorgo bioenergético de los investigadores acumula alrededor de 7,6 toneladas de biomasa en forma de raíces secas durante la temporada de crecimiento de 155 días del cultivo, las cuales crecieron hasta una profundidad de aproximadamente 2 metros.

"Estas nuevas métricas facilitan la predicción de la cantidad de dióxido de carbono atmosférico que podría capturarse dentro de las raíces. Los números también pueden arrojar luz sobre cuántos créditos de carbono podría ganar un campo plantado", cuenta Rooney. "Francamente, las cifras son bastante favorables".

Los números también son importantes para comprender el potencial del cultivo para mejorar la fertilidad del suelo y la capacidad de retención de agua mediante la reposición de carbono orgánico del suelo, más cuando investigaciones anteriores ya han demostrado que en Estados Unidos los niveles de carbono orgánico del suelo han disminuido en un 50% durante los últimos 100 años en tierras de cultivos anuales.

El papel de los bosques como sumideros de carbono

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EL PAPEL DE LOS BOSQUES COMO SUMIDEROS DE CARBONO

"Esta caída en los niveles de carbono del suelo podría deberse a las prácticas de cultivo, la actividad microbiana y el cambio de uso de la tierra", explica el investigador. "Se trata de factores complejos, por lo que predecir cuánto tiempo tardaríamos en reponer el carbono perdido requiere un modelo sofisticado, pero es probable que el proceso de restauración requiera de décadas".

Regenerar el suelo para obtener energía

Millones de hectáreas de tierras de cultivo abandonadas y marginales están disponibles en los Estados Unidos para probar suerte con el biocultivo de Mullet y Rooney. "Muchos de estos campos se hallan en la Costa del Golfo de México, una región ideal para la producción de sorgo bioenergético debido a las abundantes lluvias, las largas temporadas de cultivo y la baja competencia con los cultivos de cereales", cuenta Mullet. Además, la cosecha ha mejorado a lo largo de los años en términos de productividad, resistencia y composición gracias a los esfuerzos de ambos investigadores.

“No se trata de un proyecto para únicamente producir biocombustibles, sino también para capturar carbono y secuestrarlo directamente”

"Lo más importante que podemos hacer es continuar la investigación sobre la optimización bioenergética del sorgo, pero también ayudar a diseñar y construir biorrefinerías que procesarán los productos del cultivo de una manera óptima”, añade el investigador.

Estos productos, ya se trate de biocombustibles, o del carbono fijado por las plantas podrían generar créditos de carbono, beneficiando potencialmente a los productores y la industria, sin embargo, el gran inconveniente a pesar del excelente potencial de la costa del Golfo para la producción de biocombustibles, es que aún no hay centros de investigación de bioenergía y muy pocas biorrefinerías en la región" declara el investigador, quien en la actualidad se encuentra trabajando para atraer fondos de la industria y el gobierno para ayudar a construir la próxima generación de biorrefinerías optimizadas para la utilización de la biomasa de sorgo. “No se trata de un proyecto para únicamente producir biocombustibles, sino también para capturar carbono y secuestrarlo directamente”, sentencia.

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