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martes, 22 de febrero de 2022

La Historia del Agente Justiciero Genochi: Capítulo LII.- Servelio Smith López, logró recuperar el botín que un compinche pretendió quedárselo, tuvo que matar al traidor y le entregó el 50% al otro compinche...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con La Historia del Agente Justiciero Genochi; Servelio Smith López , cuyo alías fue "El Machetero del Río", tal vez se hizo realidad aquel draconiano refrán: "El crimen nunca paga...", por que los asesinos que mataron a "Gato Salvaje", según ellos aplicando la ley del hampa que lo había condenado a muerte, por que supuestamente se quedó con la mayor parte de un botín, que nunca se llegó a comprobar esta delación salida de la boca del jefe de la banda; lo cierto fue que estos individuos hicieron el ajuste de cuentas, pero no contentos, también pretendieron asesinar al hijo que era Servelio Smith López, quienes esperaron mucho tiempo para ingresar a la casa y allí fueron sorprendidos y asesinados por Servelio, que esta vez fue él, quien hizo el ajuste de cuentas; como hijo adoptivo del "Gato Salvaje", él al cumplir su objetivo quiso retirarse de este mundo sórdido y criminal, pero fue demasiado tarde, por que ya caminaba a salto de mata por estar comprometido en asaltos de importantes empresas que establecieron cupos y premios por su captura.... ....sigamos la historia......


Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Servelio Smith López, quien logró vengar en forma cruel el asesinato de su padre adoptivo "Gato Salvaje", por lo que pensó en retirarse del mundo del hampa; pero, él ya no lo podía, su nombre ya figuraba como un fugitivo de la justicia por ser integrante de bandas de asaltantes, por lo que optó por trabajar sólo y vivir a salto de mata; tratando de evadir a la policía y que era imposible este objetivo, como a él le gustaba la playa del Río Piura; asentó allí sus raíces y desde aquella zona planeó sus asaltos a bancos y tiendas en horas de afluencia del público.
"El Machero del Río", que fue su alías, se lo debía que una vez, tuvo un trabajo con dos compinches, ellos asaltaron una tienda comercial y se llevaron un gran botín, uno de los compinches cargó el botín para llevarlo a la playa del río, era un lugar que sólo ellos conocían; éste individuo huyó, no con el botín, sino que lo enterró en la playa, él fugó a Sullana, con la intención de regresar por el entierro; después de dos horas llegaron Servelio Smith López y el otro compinche, pero no encontraron al cargador del botín, lo esperaron toda la noche y nunca se apareció, por lo que ellos acordaron buscarlo y pedir explicaciones por su huida.
Entonces, Servelio Smith López, siendo un asaltante temerario y actuando sólo; planeaba hasta el último detalle en sus objetivos, observando la ventanilla bancaria que había captado la mayor cantidad de dinero de los depositantes, se presentaba como un usuario más, hasta que llegaba a la ventanilla y apuntaba a la cajera con una tranquilidad increíble sin despertar sospechas ni expresar ningún insulto ni levantar la voz, en forma cordial le pedía todo el dinero, la sorprendida cajera viendo el arma, obedecía sacando el dinero de la caja, él llenaba en una talega el botín y se retiraba sin aspavientos, hasta salir a la calle y recién emprendía la huida desapareciendo hasta llegar a la playa.
Una vez, entró a un banco; oficina que esa vez estaba custodiada por la policía, él asaltó a la cajera que acababa de recibir una enorme suma de dinero, y salió campante por las narices de los policías, lo hizo tan tranquilo que nadie se dio cuenta del asalto hasta que gritó la cajera asaltada.
En otra ocasión, se unió a un grupo de asaltantes; quienes le pidieron su apoyo, por que era un botín muy grande de una empresa minera, a regañadientes aceptó acompañarlos, el asalto se hizo usando armas de fuego y disparando se apropiaron de un cargamento de lingotes de oro, él fue artífice del asalto que se había tumbado a la pista con una pierna supuestamente destrozada, se había teñido con acetil rojo, que aparentaba sangre, el camión paró y empezó el asalto exitoso, le dieron su parte, que aún conservaba un lingote disimulado con una capa de plomo.
Este atraco que fue muy rentable, le permitió ampliar sus propiedades, comprando un terreno fuera del casco urbano, era casi una hectárea y la circuló totalmente y construyó una casa rústica en su interior, que más tarde le serviría para ejecutar sus ajustamientos por encargo.
Servelio, ingresó muchas veces a la cárcel, se conectó con un abogado a quien le obsequió un lingote de oro y se convirtió en su defensor que rápidamente lo sacaba de la prisión; por que el poder judicial nunca encontró una prueba contundente de la participación en actos criminales, ni ser asesino por encargo(sicario), al no existir indicios fehacientes del delito lo soltaban.
En una oportunidad, se levantó un fuerte y cuantioso atraco de cientos de miles de monedas nacionales, que incluyó llevarse como rehén a la dueña del botín, la tuvo encerrada por varios días y nunca la trató mal; él se acercaba a ella expresando palabras amorosas que terminó seduciéndola y la convirtió como su amante, y la soltó dándole la oportunidad de denunciarlo, se cuidó en vendarle los ojos en la entrada y salida de su refugio, por lo que ella nunca supo en que lugar estuvo capturada, ni tampoco lo denunció, parecía que se había enamorado de su captor.
Entonces, Servelio esperaba encontrar al compinche que huyó con el botín, que ellos pensaban que lo había cargado en su huida; pero no, el botín estaba tan cerca, que sólo esperaba el regreso de quien lo enterró; que al mismo estilo de los antiguos, lo había sepultado dentro de una caja de madera, pues el fugitivo regresó una noche iluminada por una Luna llena que alumbraba a todos los rincones.
Aquella noche, Servelio en compañía del otro compinche conversaban en la playa y lamentaban sus "malas leches"(suerte) haber sido engañados por su propia gente, ellos estaban protegidos de los rayos lunares debajo de un frondoso árbol, que nadie los podía ver ni identificar si pasaban por allí.
Repentinamente, apareció el fugitivo compinche, que fue avistado por Servelio, ellos guardando silencio se tumbaron al suelo y le siguieron los pasos, le observaron que llevaba al hombro una palana y una bolsa de yute, el recién llegado se aproximó al árbol donde ellos lo vigilaban y llegó a un lugar a escasos 30 metros de ellos, allí comenzó a cavar, lo hizo por cierta profundidad, hasta que la herramienta se topó con algo, era la caja de madera, mermó los palanazos y con mucha suavidad siguió cavando a los costados y levantó la caja, al sacarla la abrió y allí estaba el botín, que fue sacando fago por fago de billetes y los guardó en la bolsa.
El fugitivo se tomaba su tiempo, no tenía ningún apuro, incluso pulseaba cada fago como tanteando el peso, cuando terminó de nuevo devolvió la tierra movida al hoyo, emparejando el suelo, quedando como lo encontró como si nada hubiese existido allí.
Cuando ya emprendía la retirada, le salió al encuentro Servelio y el otro compinche y levantando la voz le dijo:
--- Miserable traidor pensabas quedarte con todo el botín.
El recién llegado totalmente sorprendido y con la bolsa llena de billetes, calculó que no podía huir de nuevo, por que estaba cercado, sacó su revólver, apretó el gatillo y  disparó contra Servelio, quien con agilidad felina se tumbó al suelo, para evitar la bala;  pero, el arma se trabó y no percutió el tiro, por lo que viéndose perdido sacó su chaveta y la levantó en su mano derecha y retó a Servelio, así:
--- ¡¡¡ Ven por el botín si eres macho !!!
Servelio, tan rápido como una ave depredadora nocturna, sacó su puñal (machete) de la cintura y sin mediar palabras, ya que todo era en silencio, se abalanzó contra el retador, dándole un machetazo en el cuello casi degollándolo, que al retador le afectó la garganta y cayó de bruces al suelo, se le fue encima para rematarlo clavándole el machete en el pulmón derecho, muriendo en el acto por falta de aire y el cuello destrozado.
El otro compinche; observó el desenlace de los hechos y temiendo seguir la misma suerte, temblándose de miedo, le dijo:
--- Amigo, creo que le corresponde todo el botín, por que lo ganaste en legítima pelea, yo me voy por un tiempo a Chimbote.
Pero, Servelio no era abusivo ni codicioso y le respondió:
--- No amigo, usted no se va a ningún sitio, si antes no me recibe su parte que le corresponde por ser parte del atraco.
Servelio, vació todo el contenido de la bolsa y separó la mitad y le dijo:
--- Amigo, el 50% te corresponde, pero tienes que enterrar al muerto en este mismo momento, recuerda que si no me obedeces, tarde o temprano te volveré encontrar y haré contigo tal como este traidor.
El compinche, que seguía temblándose por el terror que sentía, le contestó:
--- Si amigo, lo enterraré y desapareceré del mundo de los vivos, por que con este botín tengo para rato para vivir en otros lugares.
Misteriosamente, desapareció Servelio del lugar como si la tierra se lo hubiese tragado y el compinche vivo, tuvo que cavar un hoyo con la misma palana del muerto, que le demandó tanto trabajo hasta las primeras horas del amanecer, al concluir su macabro trabajo, desapareció en la oscuridad del ruin y miserable mundo del hampa.
Servelio Smith López, estaba acumulando varios muertos, que siempre él fue provocado por sus ocasionales rivales que cayeron muertos por sus feroces ataques usando su machete, chaveta o puñaleta, nunca él deseó llegar a esos límites, se lo impuso el poder del hampa; pero no podía escapar de ese mundo malvado y abyecto que se vio en la necesidad de ingresar buscando venganza.
La fama de sus victorias comenzaron a circular de boca en boca en el pérfido mundo del hampa, y como sus crimines los cometía en el río se pusieron el mote de: "El Machetero del Río" que algunos individuos, ya lo estaban buscando para usar sus servicios en sus pendientes ajustes de cuentas..............
Continuaremos.......................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

La Historia del Agente Justiciero Genochi: Capítulo LI.- Servelio Smith López, hizo justicia asesinando a los maleantes que ingresaron a su casa, quienes fueron los homicidas de su padre Adoptivo "Gato Salvaje", pero demasiado tarde para retirarse del mundo del hampa...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con La Historia del Agente Justiciero Genochi; Servelio Smith López, cuyo alías era "El Machetero del Río", quien al llegar a su casa, la disfrutó por un corto tiempo, por que había sido detectado, y no precisamente por la policía, sino por un  soplón, quien les dio el dato a los gendarmes; como él tenía un escondite, que era una vieja casa abandonada muy cerca a su casa, que le permitía subir al techo y desde allí oteaba a su casa; estando allí, pues llegó un piquete de policías que ingresaron violentamente y no lo encontraron, se fueron; a la noche siguiente el dueño de casa urgió un plan de emergencia en dejar con luz la casa y observar desde el techo de la casa abandonada, dio resultado por que llegaron dos individuos, quienes tenían el duplicado de las llaves de la casa, ellos abrieron la puerta, ingresaron, el dueño de casa decidió eliminarlos, presumiendo que esos individuos fueron los asesinos de su padre adoptivo "Gato Salvaje"; él ya asesinó a uno y espera hacer lo mismo con el otro intruso... ...sigamos la historia..............

Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Servelio Smith López, quien ya eliminó a uno de los intrusos que ingresaron a su casa, tenía la ventaja, que sólo había uno más, que hurgaba en su dormitorio buscando el botín, él lo esperaba en la cocina, pero no acudió a ver a su compinche, que si logró dar un grito en el momento que era degollado por un machetazo que le aplicó el dueño de casa.
Servelio, cambió de plan, ya no lo matará muy rápido, sino que lo atrapará para averiguar el origen por que ellos tenían las llaves de su casa; él salió de la cocina y con la chaveta erguida levantada en la mano derecha entró a la sala, allí no estaba el intruso, si escuchó que movía el colchón del dormitorio; él con pasos de gato sin que lo escuche llegó a la puerta del dormitorio, observó que el intruso estaba de espaldas y en cuclillas, él se le abalanzó cayendo encima y lo tumbó al suelo y con la chaveta en el cuello del intruso, le preguntó:
--- Dime forajido: ¿Cómo obtuviste las llaves de mi casa?
Pero, el intruso, quien también era un individuo fornido, intentó levantarse y no lo logró; Servelio lo había aprisionado con el peso de su cuerpo, por lo que el intruso permaneció callado, y tal vez pensó que su compinche ya pasó a mejor vida: La muerte; lo que parecía que ya se rindió, sorpresivamente intentó de nuevo levantarse, pero para su mal por que Servelio, le hizo un corte superficial en el cuello, sin comprometer la vena yugular, es que no quería matarlo, había que indagar muchas cosas y le preguntó de nuevo:
--- Forajido, tienes la oportunidad para salvarte o morir degollado, tal como le sucedió y sufrió tu amigo en la cocina, dime: ¿Quién te dio las llaves de mi casa?
Pero, el intruso no perdía ocasión en buscar zafarse, quien usando toda su fuerza intentó levantar el cuerpo del dueño de casa que lo tenía encima, fue para su mal; por que la chaveta cortó más la piel del cuello y empezó a sangrar, quien viéndose perdido, le contestó:
--- Nosotros ajusticiamos a "Gato Salvaje", por que se negó a entregar parte de un botín, esto fue hace muchos años atrás; pero nuestra justicia no caduca, lo hicimos (ajuste de cuentas) cuando ya él estuvo viejo y le robamos las llaves para entrar y matarte a ti.
Servelio muy encolerizado y sufriendo por la muerte de su padre adoptivo "Gato Salvaje"; era inaceptable para él que haya fallado en la entrega de un botín, haciendo de tripas corazón, él siguió con las preguntas:
--- ¿Cuánto son ustedes?
El intruso que empezó a sudar por el peso que soportaba contra su voluntad, quien temblaba todo su cuerpo por el terror que sentía, que su vida dependía de un hilo, le respondió:
--- Nosotros fuimos cinco, pero tres ya murieron en enfrentamientos con la policía; por lo que éramos nosotros los que teníamos que hacer justicia.
Servelio, quien seguía conmovido por lo que trataban de embarrar a su padre adoptivo "Gato Salvaje":
--- No lo creo, que mi padre se haya quedado con el botín, él no trabajaba así; aunque nunca me enteré que él había sido un hampón, que recién lo supe después de su muerte; yo estoy seguro que uno de ustedes se quedó con el botín y acusaron injustamente a mi padre.
Servelio, ya no podía soportar más a este individuo, que por causa de ellos, él ingresó al mundo del hampa, sólo le hizo más profundo el corte del cuello y le preguntó:
--- ¿Quién de ustedes me echó a la policía?, ya que esos tombos(policías) casi destruyen mi casa, por que tenían el dato preciso que había retornado, como no me encontraron, balbuceaban entre ellos que recibieron la información de alguien que si me conocía.
El intruso, seguía temblándose, ya que no sentía dolor del corte aún superficial de su cuello, sino defender su vida sufriendo, tal como él justamente lo hizo contra el "Gato Salvaje" y le respondió:
--- Fue el "Moño largo" (individuo que ya murió en la cocina), quien cometió la imprudencia de llamar a la policía, yo le reprendí que el plan era matarte, por que pensábamos que tu presencia era un peligro para nosotros y no me equivoqué, burlaste a la policía y mataste a "Moño largo".
Servelio, no le creía al intruso, lo que se disculpaba intentando tal vez salvar su vida y le replicó:
--- Tu hablas así; por que tu compinche ya no puede refutarte, voy a profundizar el corte, sino dices la verdad, dime: ¿Quién degolló a mi padre?
El intruso, quien fue sanguinario y que se ensañó contra el "Gato Salvaje", que lo odiaba por que siempre lo venció en muchas broncas entre ellos; era un odio enfermizo, por que el "Gato Salvaje", no era malo, todo lo compartía, su muerte fue injusta, ya que había una conjetura que el jefe de la banda (ya muerto) se adueñó (apropiación) del botín que fue cuantioso y acusó a "Gato Salvaje", por que nunca llegó al momento del reparto, y lo condenó a muerte.
Desgraciadamente cuando el hampa condena a muerte a un individuo nadie lo salva. ni la protección policial, por que cualquier hampón que se encuentre con el condenado, pues hace "justicia" a nombre del hampa y sin que haya sido parte del cuerpo(banda).
El intruso, sopesó sus posibilidades de vida y eran nulas, tenía encima al poderoso machetero que no tendrá piedad por él, y pretendiendo morir rápido, le respondió provocándolo:
--- Yo fui quien degolló a tu padre, porque se lo merecía ese avariento que nos dejó sin nada; además hicimos justicia en nombre de la ley de nuestro mundo (el hampa) que nadie puede enmendarla; además yo odiaba a tu padre, por que siempre aprovechando sus habilidades me vencía dejándome en ridículo ante los muchachos, te repito yo maté a ese desgraciado que lo sorprendí sin que pueda reaccionar, ahora estará ardiendo en los quintos infiernos.
Para Servelio, escuchar las razones de la muerte de su padre adoptivo, eran cuestionables, él nunca hubiese actuado así; a él nada le costaba hundir la chaveta en ese mugroso cuello cortándole la vena yugular; pero no merecía morir tan rápido, tenía que sufrir, lo mismo que sufrió su padre adoptivo, por lo que le hizo más profundo el corte, pero no llegó a comprometer la vida del intruso y sorpresivamente se levantó y lo retó a duelo en la sala; el intruso viéndose libre se levantó, pero estaba débil, si había perdido sangre, tal vez no para matarlo.
El intruso, tenía la posibilidad casi remota, pero si intentó y logró sacar su chaveta del bolsillo del pantalón; pero sorpresivamente aparentó no tener la fuerza para atacar y se desplomó cayendo al suelo muy suavemente(muy raro); por lo que Servelio no de dejó sorprender ni le impresionó la súbita caída al suelo; él sabía que el moribundo había urdido un plan para que se descuide y baje la guardia y así poder zafarse del peligro y le dijo:
--- Si tuviste la suficiente fuerza para matar a mi padre, levántate y defiéndete, no te creo que hayas perdido la fortaleza, si ni siquiera has perdido sangre, sólo cayeron unas gotas...
Cuanta razón tenía Servelio, que siendo muy joven, pero sabía tanto de las mañas de los delincuentes; por que el supuesto moribundo se levantó como un gato y con la chaveta blandida atacó al cuerpo de Servelio que se esquivó, pasando a escasos centímetros de su oreja  izquierda; quien si estuvo listo para estas sorpresas y se paró abriendo las piernas para esperar el próximo ataque del intruso, quien haciendo uso de su experiencia, pretendió sorprender a Servelio con un ataque directo al corazón.
Servelio, sólo retrocedió el dorso en movimiento hacia atrás, pero la punta de la chaveta si le tocó la camisa destrozándola; recién consideró que hizo mal soltando al intruso, pero si lo podía vencer.
Servelio en su plan de matar a este desgraciado intruso en no ser tan rápida su muerte; él reaccionó irguiendo su chaveta y la dirigió a la cabeza del intruso y le cercenó la oreja derecha y el pabellón cayó al suelo; el herido perdió concentración llevándose la mano derecha a lo que quedaba de oreja y le ofreció en bandeja el vientre, que aprovechó Servelio y le aplicó una chavetazo a la altura del hígado, que el intruso sintió el dolor del corte y gritó con un alarido que retumbó en las paredes de la casa:
--- Ooooouuuuuuuuuugggggggggggggyyyyyyyyyyyyy..
Pero, aún faltaba, el intruso no había muerto, parece que Servelio lo hizo adrede, él no quería matarlo rápido, pero ya no había ofensa del intruso, por lo que le dio un puñetazo en la mandíbula, que esta vez si el individuo cayó al piso dando bote y tumbos la cabeza, por que recién Servelio le puso la chaveta en el cuello y se lo fue cortando lentamente, el intruso arrojaba sangre a borbotones por la boca y la herida y murió.
Servelio Smith López, hizo justicia por la muerte de su padre adoptivo, pero él ya no pudo retirarse del mundo del hampa, que hizo tan sólo para descubrir a los asesinos ................
Continuaremos.........................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

lunes, 21 de febrero de 2022

La Historia del Agente Justiciero Genochi : Capítulo XLIX.- Servelio Smith López, regresó a Castilla, encontró su casa sucia que las ratas la habían tomado como su guarida....

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG ., continuando con La Historia del Agente Justiciero Genochi; Servelio Smith López, más conocido por su alias "El Machetero del Río", llegó al Puerto de Paita, que era su tierra natal, pero él se crío en Piura, y no conocía ningún familiar, que probablemente existían, ya que su madre fue una porteña; él optó por alojarse en el mismo hotel que lo hizo desde su llegada de Piura, que arribó huyendo y después se embarcó rumbo a Chile, el hotelero lo recibió con un buen semblante y cordial y le ofreció la misma habitación, hubo un dialogo entre ellos, en base a la pregunta de la persecución policial, la respuesta de Servelio no convenció al hotelero, pero como no habían pendientes, le asignó el mismo cuarto..... sigamos la historia......


Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Servelio Smith López, al ingresó a su habitación encontró a su vieja casaca dentro del maletín, de inmediato se le avivaron sus sentidos y se preguntó: "¿Nadie más ocupó este cuarto?", salió sin correr, mostrando tranquilidad sabía que era una trampa, se la habían tendido con mucha habilidad, pero él pensaba más rápido; llegó a la sala de recepción y encontró multitud de nuevos huéspedes, el dueño estaba muy ocupado, apresuradamente salió a la calle, antes tiró la llave del cuarto al piso, había caminado cerca de la esquina y llegaron dos camiones de la policía, él ya no miró atrás y volteando la esquino huyó sin correr sólo caminaba muy ligero y llegó al Parque.
Servelio, escogió un asiento que no daba a la calle debajo de un árbol y se puso a pensar como huir a Piura, en aquellos instantes justo pasaba un camión de una hacienda y se estacionó frente al asiento donde estaba él, siempre dándole la espalda observó que bajaron los pasajeros, pero el chofer se quedó; se le despertaron sus sentidos de la supervivencia y pensó que el camión sería el vehículo de su huida.
Servelio, se acercó al chofer, lo saludó y le dijo:
--- Amigo: ¿A dónde viaja?
El chofer muy sorprendido creyéndolo un delincuente, le contestó:
--- A ti que te interesa donde yo vaya....
Servelio, tratando de calmarlo, le respondió:
--- Señor, tengo necesidad de viajar a Sullana, como no encuentro colectivos (autos que transportan pasajeros), le pregunto a usted si podría llevarme.
Pero, el chofer no parecía interesado en ayudarlo, por que se mostraba nada amigable, por lo que Servelio metió la mano al bolsillo del pantalón y sacó un par de billetes grandes y entregándole, le dijo:
--- Señor este es mi pasaje.
Chofer, quien era un obrero, generalmente mal pagado y explotado en la hacienda, le pareció una bendición del cielo ver esos billetes.
Servelio, observando la reacción del chofer aún mudo, agregó:
--- Señor, debo subir arriba y allí esperaré hasta cuando usted salga a su destino.
El chofer aún asombrado por la presencia del repentino pasajero muy generoso y como era tanto dinero, que cambió de parecer y con una sonrisa le contestó:
--- Amigo, no sé quien es usted, pero salgo después de dos horas que regresarán los peones de la hacienda, si deseas mis servicios, lo llevaré hasta el mismo Sullana.
Servelio, un joven muy ágil, sin esperar más respuestas y contando con la aprobación del chofer, de un salto subió a la carrocería y bajó a la tolva y como habían asiento, tomó uno de ellos y allí se sentó.
El chofer se bajó de la cabina y le dijo:
--- Amigo, voy a rodar el camión hasta el próximo árbol, para que le brinde sombra.
En aquellos momentos llegaron dos camiones de la policía se pararon en paralelo al camión de la hacienda; Servelio desde arriba los observaba por una rendija, uno de los policías le preguntó:
--- Chofer, no vio usted pasar a un joven alto de buena presencia.
El chofer con la llave del carro en la mano, con total naturalidad, con una "mentira piadosa" le respondió:
--- No señor policía, ya estoy aquí varios minutos, sólo vi pasar a mujeres y a los niños que juegan en el parque.
Pero, los policías pasaron  por alto subir a la carrocería, le creyeron al chofer, arrancaron sus motores de sus carros y se fueron rumbo a su trayecto de búsqueda.
Una vez más, su "sexto sentido" le salvó a Servelio Smith López, quien evitó ser capturado, pero si lamentaba la posición traicionera del hotelero, al dar el dato a la policía, por soplón se perdió una buena tajada de dinero que pensaba regalarle por sus servicios de hospedaje.
El chofer encendió el motor del camión y avanzó unos 50 metros, que justamente estaba plantado un frondoso árbol de algarrobo, cuyas ramas se prolongaban hasta la pista, ofreciendo una sombra fresca a quien se cobijada debajo, tal como lo hizo el chofer del camión.
El chofer, apagó el motor y metió la mano al bolsillo y observó de nuevo el par de billetes, eran legítimos y de mucho valor, él optó por seguir sentado y no sacó la lengua en curiosear, por que la policía buscaba al joven.
Pero, aún no había terminado la angustia de Servelio, por que poco después llegó el mismo hotelero con un paquete en la manos, era una encomienda, llegó hasta la cabina del chofer, se saludaron y le pidió al chofer que le lleve ese paquete a un familiar de Sullana y allí conversaron un largo rato, ellos eran viejos amigos, pero a Servelio le pareció una eternidad, hasta que se retiró el hotelero y le dio una mirada a la carrocería del camión como si buscaba algo, pero no se acercó se fue rumbo a su hotel.
Pasaron los minutos; y ya eran las dos horas y efectivamente llegaron los mismos pasajeros cargados de paquetes y bultos con las provisiones semanales, el chofer abrió la puerta trasera de la carrocería del camión para que suban los pasajeros, quienes si les llamó la atención ver a un joven bien vestido que ya estaba esperando sentado, ellos lo saludaron y él correspondió devolviéndoles los saludos con sumo afecto y respeto.
El chofer, verificó si llegaron todos los pasajeros y comprobó que todos habían retornado, cerró la puerta y le puso seguro desde afuera, regresó a la cabina, allí estaba su esposa y una sobrina quienes también estuvieron de compras.
El chofer, encendió el motor y partió rumbo a la hacienda, que estaba ubicada en el valle del Río Chira, era aproximadamente en la mitad de la ruta hacia Sullana; después de un par de horas llegó a su destino la carretera era tierra y el tránsito era pesado y lento; el mejor servicio era el tren de Paita - Piura, pero no era recomendable para Servelio por que en ese servicio pululaban los policías.
El camión entró y llegó a la casa hacienda, era una gigantesca construcción con portales y finos acabados, el chofer se estacionó a un costado de un gran patio, todos los pasajeros se bajaron menos Servelio y desde el interior de la casa salió un individuo de raza blanca, con bigote al estilo francés con mostachos, él se acercó a la cabina y dijo:
--- Aurelio, tienes que ir urgente a Piura a recoger unos bultos, se te pagará un jornal más en la semana.
El chofer que estaba feliz, le contestó:
--- Con mucho gusto patrón, en este momento voy al grifo por combustible y parto a Piura.
El patrón, agregó:
--- Baja la puerta trasera para que subas un par de costales de algarroba y la dejas en el establo.
El chofer, se bajó, fue atrás y abrió la puerta, vio a Servelio quien se había tumbado sobre el nivel, no le dijo nada, e ingresó al interior de la vivienda para sacar los sacos.
El chofer, salió con los dos sacos al hombro y los cargó en el camión, cerró la puerta y regresó a la cabina, subió encendió el motor y partió rumbo al establo donde estaba también el grifo de combustible, ubicado a un par de kilómetros, llegó hizo todas las diligencias y partió rumbo a Piura, en dos oportunidades se cruzó con la policía, que solían hacer rondas por las carreteras, quienes viendo sólo al conductor de la hacienda no lo hicieron parar para controlar.
El día avanzaba y llegó la noche, justo entrando a Piura, por lo que el chofer se estacionó a un costado de la carretera, se bajó y fue hacia atrás, abrió la puerta de la carrocería, quien al ver a su único pasajero le dijo:
--- Amigo, el trato fue para Sullana, y como presumí que su ruta era Piura, ya estamos en la entrada, usted me dirá donde lo dejo, por que tengo que regresar rápido con unos bultos de la hacienda.
Servelio, que se sentía en casa, le contestó:
--- Le estoy muy agradecido señor, por favor me deja en el Puente Viejo, no tiene que abrir la puerta, yo salto al piso y usted parte a su destino.
Chofer y pasajero de acuerdo, el conductor subió a la cabina encendió el motor y entró a la ciudad de Piura, ya iluminada con lámparas y tomó la avenida principal y llegó al Puente Viejo que conduce a Castilla, allí sobre paró y el pasajero se bajó a la bolada, se acercó a la cabina y le agradeció de nuevo, así:
--- Muchas gracias amigo, me ayudó como nadie lo hubiese hecho, algún día nos encontraremos y nos beberemos un par de potos de chicha., adiós amigo..
Servelio, se bajó a la playa del Río Piura y caminó hasta llegar cerca a su casa, todo estaba oscuro, él se conocía el vado como la palma de sus manos, hasta que llegó a la altura de su casa de Castilla, la oscuridad le favorecía para pasar desapercibido, aunque no era tan fácil para él por su talla; cruzó la corriente que discurría poca agua, subió y llegó a la calle de su casa, por precaución subió a la vieja casa abandonada y desde el techo observó su casa, no se oteaba a ningún individuo merodeando, se bajó y fue a su casa, sacó la llave y abrió la puerta, que al ingresar a la sala estaba llena de tierra sucia y ratas, que al sentirlo se refugiaron en los rincones, él encendió un viejo mechón, allí comprobó el desorden de sus cosas, por lo que comprobó que si llegó la policía a su casa..............
Continuaremos................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

La Historia del Agente Justiciero Genochi : Capítulo XLVIII.- Servelio Smith López, regresó desde Chile, trabajando como ayudante en la cabina del capitán de un barco carguero de carbón, él ya está en Paita....

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con La Historia del Agente Justiciero Genochi; seguimos narrando la historia de Servelio Smith López, cuyo alías era "El Machetero del Río", quien estando en Chile, en aquella época como acompañante de la dama inglesa Elizabeth Bell, ella murió y él regresó al puerto en un vehículo de la policía, que a mitad del trayecto, se produjo un accidente que afectó a la camioneta policial y se volcó quedando volteada con las llantas en el aire, Servelio fue el único que salió del vehículo siniestrado, pidió apoyo y llegó un vehículo de servicios portuarios, quienes socorrieron rescatando a los heridos; Servelio salió ileso, él fue considerado como un "héroe" por el trabajo que realizó salvando a los demás pasajeros; el Capitán de Puerto, lo ayudó embarcándolo en un barco carguero rumbo al Perú...  ..sigamos la historia.....


Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.



Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Servelio Smith López, quien pronto regresará al Perú, lo hará en un barco cuyo destino final es Paita, que era su ciudad natal, él estaba conmovido por lo que le sucedió a su compañera Elizabeth Tell, quien murió tan repentinamente sin haber participado en un hecho o acción que ella hubiese sido obligada a ejecutar, su muerte fue tan violenta y dramática; por que le impactó una bala perdida de unos maleantes, que le destrozó la cabeza, falleció en el acto.
Servelio, subió al barco carguero, tuvo una tremenda decepción, por que era exactamente el revés del barco crucero que él llegó a Chile, este carguero estaba sucio el piso, fierros retorcidos y oxidados, al ingresar al camarote era un desastre estaban mugrientos; este barco tenía 15 tripulantes entre operadores, estibadores y personal de servicios como la cocina o la limpieza y como era un carguero de carbón, todo se ensuciaba al paso.
Pero, como todo tiene solución, él se ofreció como ayudante de la cabina, el capitán lo aceptó, por que estaba cansando y necesitaba de un tripulante joven para visualizar el horizonte, era urgente ese trabajo, por que en alta mar siempre el firmamento estaba nublado.
Entonces, el capitán quiso tomarse un descanso por el agotamiento que sufría, y era una pestañada lo aconsejable, le indicó al "flamante timonel" el movimiento de la dirección del timón, que no tenía que mover nada, sólo llevarlo sostenido el timón hacia el Poniente.
El capitán se recostó sobre su camarote y se quedó profundamente dormido y empezó a roncar que hacía eco en el interior de la cabina.
Servelio con el timón sostenido, que era una rueda de fierro grueso con salientes, pero que al manejar era muy dócil como manejar la pluma de una ave, y como no tenía que moverlo, pues no hubo mayor trabajo, sino seguir el rumbo marcado por el capitán.
Muchos minutos después, llegó el cocinero con la comida, que era muy selecta para el capitán, quien al ver a Servelio en el timón y el capitán acostado, creyó que la había matado y que el joven se estaba robando el barco con rumbo desconocido.
Entonces, el cocinero quien era un viejo marinero, quien había servido a muchos capitanes y le tenía especial afecto a éste, sin comprobar si estaba bien, se fue contra Servelio increpándolo:
--- Oye Perucho (peruano): ¿Qué te has creído cómo para matar al capitán y dirigir el barco?
No contento con increparle, salió de la cabina con la comida en las manos y gritó:
--- ¡¡¡ Seguridad vengan a la cabina el capitán está muerto !!!
De inmediato aparecieron 4 fornidos individuos vestidos con trajes del mismo color (uniforme), pero la ropa estaba sucia y raída y se lanzaron a la cabina, donde encontraron al capitán sentado y sonriendo con su ayudante.
Uno de los individuos de seguridad, le dijo:
--- Capitán usted está vivo, pero el cocinero está gritando que murió.
El capitán soltando una carcajada, quien también era un individuo fornido, cerrado de barba llena de canas, de talla elevada, probablemente medía 1.90 mts., de altura o más, le contestó:
--- Disculpen muchachos, me quedé dormido un rato y el cocinero vino con la comida, quien al verme dormido, pensó que me habían matado, y era otro quien llevaba el timón, pues no se se preocupen tienen capitán para mucho tiempo.. jajajajajajaja..
Servelio Smith López, quien también tenía buena talla, aún así era más bajo que el capitán; él se había quedado mudo y seguía aferrado al timón, por lo que otro individuo de la seguridad dijo:
--- Pero, capitán: ¿Por qué confía el timón a un Perucho (peruano), él puede desviar el barco para hundirnos?
El capitán, sonriendo, le respondió:
--- Oye hombre no hables huevadas y regresa a tu trabajo, que yo soy responsable, por que le di el timón al joven para yo descansar.
Los cuatro individuos de seguridad, salieron de la cabina y regresaron a sus puestos, se cruzaron con el despistado cocinero, quien regresaba con más gente y una corona de flores marchitas, uno de los individuos de seguridad, quitándole las flores,  le dijo:
--- Cocinero estúpido, antes de propalar noticias falsas, primero cerciórate, que lo que vean tus cochinos y legañosos ojos sea real, el capitán estuvo descansando y le dio el timón al perucho (peruano), eres un hombre escandaloso, regresa a la cocina que ya tengo hambre.
Pasaron unos 60 minutos, regresó el cocinero a la cabina, esta vez había preparado potajes adicionales como para disculparse del papelón que hizo, incluía 2 raciones, que el capitán al ver la comida con sorna le peguntó:
--- Cocinero: ¿Traes comida para un difunto?
El capitán soltando una carcajada, no esperó la respuesta del cocinero, levantó su ración y le mostró a Servelio que haga lo mismo, ambos comieron su ración y los adicionales.
El cocinero sin mencionar palabra alguna, esperó que los comensales terminen de comer para recoger el servicio.
Entonces, el capitán quien también apreciaba al cocinero, le dijo:
--- Hombre, creo que exageraste al verme descansando, éste joven que ves es un gran timonel, la comida estuvo deliciosa.
El capitán le dio unas palmadas en la espalda al cocinero, quien recogió el servicio vacío, se fue y desapareció.
El capitán, vio el potencial de Servelio, quien sin conocer absolutamente nada de embarcaciones marinas se desenvolvía como tal, por lo que lo premió y le asignó el camarote de oficiales, que eran camas más holgadas y cómodas y con aire acondicionado.
Varios días después, llegaron a puertos peruanos, se toparon con la Región Moquegua, cuyo puerto les permitió descargar carbón y recargar provisiones.
Después de 3 días zarparon hacia Arequipa, allí cargaron y descargaron, ya que el barco era una miniatura de multipropósitos (que aún se desconocía en aquella época este tipo de barcos), pero este viejo barco si tenía esas bodegas para diferentes usos, claro está su actividad principal era cargar y descargar carbón, así continuaron con sus actividades hasta que llegaron al Callao, allí el capitán dio a asueto a todos los tripulantes, con excepción de los cuatro de seguridad.
El capitán bajó para visitar a una joven mujer, que la dejó preñada con náuseas; al regresar después de 8 meses, se pronosticaba que ya había nacido el hijo.
Efectivamente, el capitán se dirigió al barrio popular de Lima, para visitar a su pareja, la encontró con una enorme barriga, ya estaba muy próxima para el alumbramiento; él se alojó en esa casa, por que era de él, la anfitriona muy feliz de ver a su amante, quien parecía su abuelito por la edad quien ya sumaba más de 70 años de edad y ella apenas tenía 21 años de edad. Cosas de capitanes en cada puerto un amor.
Servelio Smith López, no cometió el error de bajar, por que efectivamente la policía le habían tendido una trampa a todos los barcos caleteros, ya que tenían información que por allí se había embarcado el escurridizo joven Servelio, quien tarde o temprano tendría que bajar y sería capturado.
En aquellos tiempos la policía no subía a bordo a capturar sospechosos, por que los barcos eran considerados como refugios para quien lo solicitaba.
Para lo que, Servelio trabó amistad sólida con el cocinero, quien le dejó alimentos para los tres días; el hombre de la cocina si bajó para comprar provisiones.
Al llegar al tercer día de asueto, regresó el capitán algo frustrado por no poder quedarse al nacimiento del hijo número 18; quien al ver a Servelio, le preguntó:
--- ¿Por qué no bajaste Servelio?
Servelio, le respondió con una "mentira piadosa":
--- Capitán, no tenía un centavo en mi bolsillo. ¿Qué iba hacer sin dinero?
El capitán conmovido, le replicó:
--- Pero, hombre. ¿Por qué no pediste tu paga?
Servelio, siguiendo con la mentira, para evitarse problemas con la policía, se había quedado y lo hizo bien, le respondió:
--- Capitán, usted mencionó que teníamos que trabajar para ganar el pasaje, por esa razón no pedí pago.
El capitán se sonrió, observando y aquilatando la inocencia y buenos modales de su "asistente", le dio unas palmadas en la espalda y subió a la cabina, encendió los controles y tocó la sirena anunciando que estaba a punto de zarpar; justo llegó el cocinero con las provisiones que había comprado, que fueron los cuatro individuos de seguridad quienes descargaron con varios viajes a bordo la comida comprada, para los siguientes meses a bordo.
Después de la hora señalada, sonó el ultimo pito de la sirena, y zarpó el barco hacia el norte peruano, que se dirigió a Huacho, continuó a Huarmey y siguió a Chimbote, así fue calando de puerto en puerto, hasta que finalmente llegó a Paita, última escala de sus trayectoria, aquí también se dio asueto por tres días a todos los tripulantes.
Servelio Smith López, bajó en compañía del capitán, quien también tenía una amante, al momento de despedirse, el capitán metió la mano al bolsillo y sacó un fajo de billetes de moneda extranjera y le dio a Servelio, se dieron el último abrazo y cada cual partió a su destino.
Servelio, al no tener donde ir, regresó al hotel, donde se había alojado antes de partir al Sur, allí había dejado algunas cosas, quien al presentarse a la recepción por una habitación, encontró al mismo dueño que lo reconoció y le dio la bienvenida así:
--- Hombre, que bueno eres escabullándote de la policía, ellos te esperaron por 15 días, nunca entraron al hotel, ni me preguntaron por ti, sólo aguardaban tus llegadas o salidas, hasta que se cansaron y dime: ¿Por qué te busca la policía?
Servelio, tenía que ocultar sus antecedentes y le contestó con palabras evasivas:
--- Señor, no encuentro el motivo por la presencia de la policía, yo no pude llegar por mis cosas, por que el barco zarpó sin previo aviso y subí con las justas y me fui como tripulante y ayudante hacia el Sur.........
Continuaremos....................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

La Historia del Agente Justiciero Genochi : Capítulo XLVII.- Servelio Smith López, logró salir de Chile en un barco carguero de carbón, que tenía como puerto final a Paita.........

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con La Historia del Agente Justiciero Genochi; Servelio Smith López, cuyo alías fue "El Machetero del Río", quien acompañó a la turista inglesa Elizabeth Bell en un barco crucero, que llegaron a Chile, ella tuvo que hacer operaciones bancarias y al llegar al edificio un grupo de asaltantes disparaban a diestra y siniestra y una bala perdida impactó en la cabeza de la dama, matándola en el acto; Servelio en el hotel recordaba todo el trayecto del crucero y la "luna de miel" que vivió con ella, para él era su primera vez que mantuvo relaciones sexuales; él aún desconocía que ella había muerto.... ...sigamos la historia....


Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.



Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Servelio Smith López, quien no acompañó a Elizabeth Bell al banco, desconocía que ella había muerto, por que se quedó en el hotel cercano donde separaron habitación, allí escuchó las noticias que un banco del centro de la ciudad fue asaltado, con la lamentable pérdida de una ciudadana extranjera llamada Elizabeth Bell; él alarmado fue hasta el edificio bancario que estaba acordonado por la policía; él se identificó como su acompañante y le permitieron el paso, encontró el cuerpo cubierto con ejemplares de periódicos, él se acercó, levantó el papel y pudo identificar el rostro ensangrentado con la cabeza destrozada por el impacto; era su compañera de viaje la ahora occisa Elizabeth Bell.
En esos momentos llegaron funcionarios de la embajada inglesa, quienes comprobaron de acuerdo a la lista del crucero que ella subió sola y continuó así, parece que Paita no llegó a registrar la compañía de Servelio Smith López.
Los funcionarios diplomáticos, quienes no conocían a Servelio y desconocían que fue su acompañante, ellos se hicieron cargo del cadáver de la científica, sólo esperando la llegada del médico legista para el levantamiento del cadáver.
Servelio, quien al no ser tomado en cuenta, con disimulo se separó silenciosamente del lugar de los hechos y regresó al hotel, donde iba a descansar; pero él había sido seguido por la policía, quienes lo esperaron que salga; pero, él optó por descansar y allí pensar como iba salir de tierras extranjeras.
Lo más grave era, que no tenía dinero como divisas que le fuese aceptado, sus bolsillos aún llenos de los billetes del asalto, que no le servían para nada en Chile.
Felizmente el hotel y la comida fue pagada por Elizabeth Bell por adelantado; por lo que al día siguiente, él aún conmovido por la trágica desaparición de su compañera; tomÓ desayuno y optó por regresar al puerto, iba aprovechar una camioneta del hotel que va a recoger otros turistas del puerto, éste joven cometió el error de no subir desde el interior, él salió a la calle para ir a la playa de estacionamiento para subir, pero fue abordado por dos gendarmes, quienes en forma abusiva lo enmarrocaron sin ninguna orden judicial y lo llevaron a la comandancia.
Servelio Smith López, sin saber el motivo de su detención, él en colmo de la audacia, pidió comunicarse con el embajador inglés, que no le convendría por que podía ser identificado como un fugitivo, como consecuencia de los asaltante de la almacenes de una ciudad del Perú.
El comisario al observarlo, alto de estatura y con apellido inglés, y le preguntó:
--- Dígame, ¿Cómo fue el abordaje al crucero en el Puerto de Paita, si usted nunca estuvo registrado en la lista de pasajeros?
Servelio, no teniendo otra opción que declarar la verdad, él narró al Comisario, los hechos de como conoció a la occisa Elizabeth Bell y como hizo para subir a bordo y que fue aceptado por el Capitán, por que lo brindaron una bienvenida como nuevo viajero con comida y tragos y todos los derechos.
El Comisario, quien también tenía un apellido extranjero por ser hijo de emigrantes, entendió la situación migratoria de Servelio y le ofreció su apoyo para se vaya de nuevo al puerto, aprovechando por una diligencia judicial, le dijo:
--- Peruano, te comprendo tu historia y como no tienes antecedentes, ni la embajada inglesa ha puesto alguna denuncia, te llevaremos al Puerto, con una condición, que te subes al primer barco que zarpe, por que si te quedas, actuaremos de otra manera calificándote como sospechoso; pues, sube al camión y ve al puerto.
Servelio a pesar de haber perdido la protección de la ahora finada Elizabeth Bell, tuvo su día de suerte, que siendo un fugitivo en el Perú, en un país extranjero era ayudado, y vaya que los policías le estuvieron muy agradecidos por haberlo llevado como pasajero.
Al salir el camión policial, enrumbó por la carretera de circunvalación rumbo al puerto, allí cinco gendarmes, un fiscal y su secretario y Servelio, la camioneta o camión tal como le llamaban siguió a velocidad media; cuando repentinamente se desinfló y reventó un neumático (llanta) y el conductor no pudo controlar el vehículo y se despistó volcándose a un costado de la carretera, que milagrosamente  era zona plana, el vehículo quedó volteado con las llantas al aire y con todos los pasajeros atrapados en el interior.
Servelio, quien subió al último, se sentó pegado a la puerta, que después del accidente, él pulseó la puerta y estaba trabada (atrancada); sin embargo, el vidrio se rompió dejando una ventana libre y como casi todos los atrapados eran obesos, él era el único que podría salir por ser el más delgado y aún así lo haría con dificultad.
Servelio, controlando los nervios, sacó su cabeza y desde adentró con sus manos impulsó todo su cuerpo, que milagrosamente la puerta se destrabó, pero no lo suficiente, él retrocedió y desde adentro empujó la puerta, él pedía calma a los otros, que estando heridos gemían por el dolor, algunos tenían hemorragias superficiales, él estuvo ileso.
Servelio, recordó que tenía una fuerza descomunal, que lo comprobó en una prueba que hizo cuando acompañaba a su padre adoptivo "Gato Salvaje"; el truco era palanquear la puerta y los fierros cedían por ser latas, él hizo el primer intento, pero la puerta no cedía, no se rindió, hizo un segundo intento tomando fuerza desde adentro con todo su cuerpo y vaya que la puerta cedió abriéndose con un espacio que solamente el cuerpo de él podría salir, se impulsó y salió, otros lo intentaron pero las tremendas panzas se lo impedían.
Servelio, estando afuera, buscó rocas para colocarlas sobre la pista, para avisar a otro conductor que los ayude, no pasaron ni cinco minutos y pasaba un vehículo de servicios portuarios, quienes eran estibadores, hombres muy fuertes acostumbrados a levantar pesos, los tres bajaron sus cadenas y las amarraron al vehículo siniestrado desde las llantas y todos con la ayuda de Servelio halaron al camión y lograrlo voltearlo a su estado normal (aunque estaba con múltiples destrozos), abrieron las puertas y sacaron a los heridos.
Uno de los estibadores, quien era muy observador, se puso a verificar de como el peruano logró abrir la puerta, que para él era casi imposible haber logrado este hecho y dijo:
--- Señores, deben agradecer al peruano haberles salvado, no entiendo de como abrió la puerta, por que yo no lo hubiese hecho, aún con toda mi experiencia..
Los policías, quienes sólo tenían magullones ligeros, le agradecieron al peruano, que como un pasajero milagroso subió al último y los salvó, por que todos los vehículos pasaban de largo, quienes al observar el vehículo volteado pensaban que habría sido abandonado por la policía.
Como el puerto estaba más cerca todos fueron transportados y el "héroe" Servelio, subió adelante junto al conductor.
Al llegar al puerto los heridos los llevaron al centro de emergencias y los ilesos necesariamente tenían que ir a la comandancia para las declaraciones de ley para investigar el accidente; Servelio temía ir a ese lugar por que tal vez la policía peruana ya envió su fotografía, les tomaron sus declaraciones quedando libres que su mayoría eran policías.
Servelio, se quedó al último, el Comisario le agradeció que haya ayudado a salvar a sus compañeros y como él estaba de regreso se comunicó con el capitán de un barco carguero de carbón que estaba a punto de zarpar, el capitán le contestó que sólo admitía a tripulantes que tendrán que trabajar para ganarse el pasaje hasta el mismo puerto de Paita último destino de cargas y descargas.
El comisario aceptó las condiciones y le comunicó al aún desconocido peruano, que lo consideraba casi como un "héroe"; pues, Servelio aceptó gustoso el viaje de regreso "gratis".
Después de los trámites aduaneros, el capitán del barco carguero, tocó la sirena anunciando su partida hacia alta mar.......................
Continuaremos........................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

La Historia del Agente Justiciero Genochi: Capítulo XLV.- Servelio Smith López; al pasear por el Puerto de Paita, él conoció a una turista llamaba Elizabeth Bell, quien le pidió ser su guía, ellos hicieron amistad y ella lo llevó en el barco crucero hacia Lima...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con La Historia del Agente Justiciero Genochi; Servelio Smith López, cuyo alías era "El Machetero del Río"; luego de la repartición del botín, que su banda logró, al asaltar grandes almacenes del Centro de la Ciudad; él regresó a su casa, al intentar abrir la puerta, detectó que alguien dentro de un automóvil lo había estado esperando, pasó de largo hasta la esquina y logró huir y viajó al Puerto de Paita, alojándose en un hotel, donde captó noticias en un viejo receptor desde Piura, que informaban que la policía capturó a los integrantes de su banda, que incluso cayó el jefe con 20,000 monedas nacionales en sus bolsillos; él gracias a su acertada huida se mantenía libre en el puerto de Paita.....  ..sigamos la historia....

Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
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Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
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Servelio Smith López, caminando libre en el Puerto de Paita, que nadie de su banda sabían su ubicación, pero  la policía ya tenía algunos indicios de su persona, que lo calificaban como: "Un joven huidizo que se escabulle con astucia delante de las narices policiales...", no era una buena noticia para él, pero aún no conocen su nombre ni el origen de su nacimiento, si era preocupación para él; el avance de la policía por lo que se mantenía en alerta, al mismo tiempo no sabía: ¿Quién echó a la banda?, el suponía que serían los integrantes de la primera banda, quienes si conocían su nombre y hasta el origen de su nacimiento, ellos serían los soplones, ya que no existía otra explicación del misterioso automovilista que lo estuvo esperando en su casa de Castilla.
Mientras tanto, Servelio Smith López, se movía con suma tranquilidad en las calles del Puerto de Paita, ya almorzó donde escuchó las últimas noticias que la mayoría de los integrantes de su banda, habían sido capturados por la policía y de él nadie sabía nada, por lo que optó por pasear y recorrer la ciudad, donde después que murió su madre fue a un orfanato, que ya no existía, allí habían construido un nuevo edificio estatal.
Servelio, siguió caminando y llegó al parque de la ciudad, buscó una banca y se sentó, no pasaron unos pocos minutos, y sentó una joven hermosa rubia de aspecto extranjero en el otro extremo de la misma banca, ella vestía un traje de pantalón, era una vestimenta extraña y probablemente era una extranjera, por que en aquellos tiempos las mujeres vestían faldas y blusas o trajes como batas de una sola pieza hasta los talones.
Ella, lo miró con disimulo y con atención por que él era bien parecido y descendiente de padre inglés, que no nació rubio; sin embargo, era trigueño, que fue el color de la piel de su madre y de buena estatura que llegaba al 1.75 mts. 
Entonces, la dama volteó la mirada hacia él y le dijo:
--- Joven, no conozco a nadie en este puerto. ¿Podría pasear en su compañía?, mi estadía es por pocas horas, ya que seguimos de viaje hacia el Sur, llegaremos al próximo Puerto del Callao, allí habrá un ligero paseo a Lima y continuaremos a Chile, que es la última escala del barco.
Servelio, hijo de un marinero inglés y con herencias de aventuras, muy gustoso le aceptó y le contestó:
--- Señorita, no se equivocó en la elección, aquí tiene a su guía.
Pero, el flamante guía turístico, no recordaba mucho de Paita, aún así, se pusieron a caminar, se inició una fluida conversación y nació simpatía mutua, ellos entraron a un café, allí bebieron la aromática bebida y mordisquearon unos bocadillos dulces.
Salieron de la cafetería y siguieron caminando; Servelio apelaba a que nació en Paita, que era verdad; para narrarle historias que eran fantasías de su mente, y que la dama lo festejaba con sonrisas y llegó a la admiración; pues afloró una fructífera amistad y como ambos eran de la misma talla, la gente común los miraba como extranjeros a los dos.
Ellos, llegaron al Museo Local, allí se exhibían reliquias históricas del héroe Miguel Grau Seminario y otros héroes marinos que pelearon en la infausta Guerra del Pacífico contra el enemigo del Sur, Chile, que armado y financiado por Inglaterra, destruyó la economía y riquezas peruanas fue un pillaje y saqueo nunca visto en otras guerras mundiales, los ingleses ganaron después la explotación del guano de las islas y las salitreras de Tarapacá.
Al concluir la visita al Museo, salieron y justo se escuchó el pito (sirena) del barco, fue tan fuerte el sonido que lo escuchó la dama, quien sabía que se acercaba la hora de la partida; ella lo miró con admiración y tal vez algo más, pero él seguía siendo un desconocido y no se atrevía a invitarlo, pero, parece que existió la telepatía y él captó los deseos de la dama y le preguntó:
--- Mi bella dama: ¿Puedo acompañarla en su viaje hacia Lima?
Era justamente la pregunta que ella quería escuchar y cogiéndole la mano derecha y mirándolo fijamente al rostro, le contestó:
--- Si jovencito, vamos en este momento, por que el barco ya avisó la partida, vaya a su casa y recoja algunas cosas, yo lo estaré esperando en la escalera de acceso.
Ella, aceleró la marcha apartándose del joven y se dirigió al barco; Servelio quien no tenía casa, sino la única muda que recién la había comprado, si tenía que ir al hotel para cancelar su estadía.
En el trayecto, lo pensó mejor y se dijo: "No voy al hotel, ya que si llega la policía estarán esperando mi regreso..." y agregó: "Iré directo al barco, chamullaré a la gringa (extranjera) que no tengo las llaves de mi casa.."
Efectivamente, Servelio llegó al muelle y observó un barco muy grande, que le llamaban: Crucero Turístico, y subían mucha gente, pero no distinguió a su amiga, por que estaba haciendo las gestiones administrativas que iba a subir un hermano, que le faltó el tiempo para avisarle a él que era un familiar.
Él se mantuvo abajo, esperando verla y como no llegaba, pensó incluso que la dama ya no quería su compañía, tan concentrado estuvo en sus pensamientos, que no había distinguido que desde la altura, estaba la dama que le hacía señales que suba.
Servelio, recuperó la ecuanimidad y subió, quienes al encontrarse por iniciativa de ella se dieron un fuerte abrazo, como si recién se hubiesen visto, la agilidad mental de Servelio le permitió captar el espectáculo, ante la atenta mirada de un marino uniformado y ella le dijo:
--- ¡¡¡¡ Hermano del alma, cuanto tiempo que no nos veíamos !!!!
El marinero, dirigiéndose a ella en idioma inglés, le ordenó que haga pasar a su hermano, por que se iba retirar la escalera.
La dama y Servelio, siguiendo el espectacular engaño al oficial marino y mirando a su supuesto hermano le dijo:
--- Hermanito, nos vamos a Lima, ya dentro del barco conversaremos largo y parejo, tengo tantas cosas que contar y tu me hablarás de la familia, que no tuve tiempo de saludar.
Servelio, que hizo gala de su astucia mental, le siguió la corriente con toda normalidad, que el oficial los vio como familiares y como eran los últimos, el operador recogió las escaleras y partió el barco.
Entonces, dentro del barco, la dama que se llamaba Elizabeth Bell, ya caminando por los pasillos y solos, le dijo en voz baja:
--- Amigo, ya le secuestré y gracias por captar mis intenciones ante el Oficial, a quien le informé que eras un hermano natural que no veía por muchos años y deseaba compartir el viaje en su compañía, ellos aceptaron mi proposición pero querían estar presentes en el momento del encuentro, serás mi acompañante hasta Lima y si nos entendemos iremos a Santiago de Chile, allí tengo familia y si estuve mucho tiempo con ellos, por esa razón pronuncio correctamente el castellano (idioma español).
Ellos siguieron caminando y llegaron al dormitorio que era un camarote provisto de dos camas, una encima de la otra, se apreciaba limpieza absoluta y ambiente de aromas.
Ella, era una mujer divorciada, dedicada a la investigación de las plantas marítimas, quien se había tomado unas vacaciones por 45 días, se embarcó en el Crucero que venía a Sur América, ella era de origen escocés, pero rara vez regresaba a su tierra natal, siempre paraba de viajes en otros barcos dedicados a la investigación marina; que esta vez ella olvidó por completo para gozar sus vacaciones.
Entonces, Elizabeth invitó a su flamante amigo (hermano para los oficiales) a subir al segundo nivel a tomar ese catre y ella se quedará con el del primer nivel.
Como en aquel barco, todo estaba iluminado y era tan grande que no se sentía que estaba navegando fue ella quien armó la conversación y le dijo:
--- Amigo, no me has dicho de como te llamas.
Servelio, respondió de inmediato y le dijo:
--- Yo soy Servelio Smith López, mi padre fue un marinero inglés que nunca lo conocí, no sé si aún vive; en cambio mi madre me dejó huérfano a la edad de 6 años, mi vida es larga con muchas dificultades, que si tuve la suerte de ser adoptado por un amigo de mi padre, quien me crío y me dio algo de educación, tal vez hubiese seguido estudiando, pero asesinaron a mi padre adoptivo.
Elizabeth Bell, conmovida al escuchar parte de la historia, de Servelio, le dijo:
--- Servelio, yo si tuve una vida con cuna de oro, mis padres me criaron y educaron, yo soy la rebelde que no quise seguirlos; me independicé al concluir mis estudios universitarios, soy una investigadora, y me acabo de divorciar, por  lo que trato de olvidar para gozar mis vacaciones y lo haremos en este barco, ya que hasta el día de hoy estuve sola y serás mi compañero en todas las diversiones que ofrece este crucero y viviremos una vida de gozo.
En esos momentos alguien tocó la puerta y fue Elizabeth, quien preguntó:
--- ¿Quién toca la puerta?
El conserje le contestó:
--- Soy el portador de los servicios.
Elizabeth abrió la puerta, allí había una mesa rodante llena de potajes y botellas de licor y le dijo:
--- Por orden del Capitán, se da la bienvenida a su hermano a gozar del crucero y le envía estos presentes para que lo disfruten en su estadía.
Elizabeth, recibió la mesa rodante y la ingresó al camarote, el conserje se retiró y estando con la mesa servida, ella le dijo:
--- Servelio, abre una champaña para brindar por que tengo mucha sed.
El joven cogió la botella, le retiró las envolturas y movió la tapa que salió disparada por los aires, permitiendo salir la espuma por el pico de la botella, sorpresa grata que ambos festejaron sonriendo y el "huésped" sirvió dos copas llenas del espumoso licor y brindaron chocando las copas y se bebieron todo el contenido de una sola vez, parece que ambos tenían mucha sed.
Luego, Elizabeth, haciendo de "anfitriona", subió los platillos y vasijas para servir la comida, que se apreciaba muy exquisita, le alcanzó a su "invitado" el primer platillo y ella con el segundo comenzaron a comer.........................
Continuaremos.............................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

La Historia del Agente Justiciero Genochi : Capítulo XLIV.- Servelio Smith López; él no ingresó a su casa, por que observó que alguien desde un automóvil lo estuvo esperando; tuvo acertada idea de huir a Paita, ya en el puerto escuchó noticias que parte de la banda fueron capturados por la policía...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con La Historia del Agente Justiciero Genochi; Servelio Smith López, cuyo alías era "El Machetero del Río", hizo de campana y reglaje, para que una banda de ocho delincuentes asalten un gran almacén en el Centro de la Ciudad, el golpe fue exitoso con un cuantioso botín de 230,580 monedas nacionales; que después del reparto le tocó 15,580 monedas, que correspondía a los últimos en la categoría y rango dentro de la banda, él no estuvo de acuerdo, pero como nadie protestó, él que se quedó mudo; en realidad hasta ese momento no quería ser un asaltante más, sino llegar a los asesinos que mataron a su padre adoptivo "Gato Salvaje"....   ....sigamos la historia................


Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
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Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


En el mundo del hampa, las bandas de delincuentes establecen categorías, que han sido ganadas a base de fuego en enfrentamientos con la policía, es lo más frecuente batirse contra los agentes policiales, o también en ajuste de cuentas entre ellos mismos; en el último asalto Servelio Smith López, hizo quizá  uno de los papeles fundamentales cargando el botín bajo su propia responsabilidad, que lo cumplió como todo un profesional; pero, aún así, en el reparto del botín estuvo en la última escala, por que él era nuevo y estaba pagando el derecho de piso, no protestó se quedó callado, como bien dice el refrán: "El que calla, otorga", sellando su conformidad.
Continuando con la historia, el jefe de la banda, después del reparto del botín, con sus integrantes con los bolsillos llenos de billetes, les dijo:
--- Muchachos, estuvimos con mucha suerte, por que no aparecieron los uniformados(policía), el golpe fue espectacular; guarden su dinero, por que no sabemos, cuando nos tocará hacer algo similar; lo grandioso de este golpe es que nadie se murió o salió herido, son los riesgos que tenemos en nuestra narices, por favor no comenten con nadie, ni con la familia, el ambiente está lleno de soplones. quienes pueden dar el dato a la policía, es muy posible que iniciarán batidas, si alguien cae tenga cuidado y aplique el Código, ni aún con la peores torturas, jamás saldrá una palabra de sus bocas.
Servelio Smith López, tenía dudas aún con las advertencias del jefe, no estaba conforme y preguntó de lo mismo así:
--- Jefe, mañana con toda seguridad habrá batidas o tal vez esta misma noche; por que ya son dos golpes, que los movilizará y estarán alerta de algún sospechoso; si alguien de nosotros cae. ¿Qué haremos los demás?
El jefe, insistió en las mismas recomendaciones y agregó:
--- Nosotros somos un grupo unido, ya que si alguien cae, él simplemente no nos conoce, por esa razón del fondo económico del grupo se sacará para contratar a los abogados para luchar en la defensa y lograr la libertad, así funciona nuestro grupo jovencito, siempre predomina la solidaridad, El Código dice: "Nunca sabemos donde vivimos, ni como nos llamamos nosotros y los compañeros.."
Servelio Smith López, escuchando las expresiones del jefe, se tranquilizó, aún así, seguía en su mente llegar a los asesinos de su padre adoptivo.
Luego, el jefe ordenó salir de la choza, lo harán uno cada media hora, era el mismo orden del reparto del botín, todos se tumbaron en el altillo donde se escondió Servelio, que les servía como un mirador para detectar a alguien o la policía y desde allí salían a sus casas, eran las medidas de precaución.
Servelio, fue el último en salir, echó llave al viejo candado y se retiró, como desde aquel lugar estaba cerca a su casa, se fue caminando, él llegó a las 03:00 horas de la madrugada; antes de entrar fue hasta la casa vieja abandonada y subió al segundo piso y desde allí observó que nadie lo esperaba, él bajó y se dirigió a su casa y cuando se disponía entrar vio un automóvil estacionado frente a la casa, él no entró siguió de frente caminando hasta la próxima esquina y desde allí oteó al automóvil, hubo un movimiento de luces internas, arrancó y partió a velocidad donde él estaba; él haciendo uso de su agilidad felina, corrió al siguiente poste de la luz, lo escaló y se tiró al techo próximo (fue una costumbre de niño, que lo hizo varias veces cuando no tenía la llave para entrar a la casa), el automóvil pasó de largo, no lo llegó a distinguir que había escalado y se tumbó en el techo y desde allí observó al vehículo que a dos cuadras paró en seco y se bajó el conductor, con el reflejo de la luz le vio algo brillante en la mano derecha, él presumió que era un arma de fuego.
Servelio, se hizo la pregunta. "¿Quién me está persiguiendo?, naturalmente no había ninguna respuesta y comenzó a reconstruir su corta vida en el delito, analizó la banda de la camioneta de los caudales, allí no dejó enemigos y en esta última banda todo fue armonía, que fue felicitado por su trabajo.
Entonces, ¿Quién persigue a Servelio Smith López?
Los problemas no terminaban en las preguntas que se hizo, sino que no podía dormir en su casa, por que ya lo descubrieron que allí vivía, tampoco podía ir a un hotel a esas horas, porque se convertía en un sospechoso, si algún policía lo encontraba en el trayecto y recordó la choza de la banda, que había una mesa y una lona vieja, que le permitirían descansar hasta el amanecer, se bajó del techo y se encaminó al refugio, llegó abrió el viejo candado, ingresó y la atrancó desde el interior a la vieja puerta y se tiró sobre la mesa; estaba tan cansado y agotado que rápidamente concilió con el sueño y allí amaneció.
Servelio Smith López, se despertó justo a las 08:00 horas del nuevo día, gracias a los campanazos del reloj público.
Servelio, se levantó, salió e hizo sus necesidades fisiológicas en un espacio de la playa, regresó a la choza, le echó llave y se retiró sin rumbo ya que no podía llegar a su casa, optó por viajar a Paita, allí no tenía ningún familiar conocido, llegó y se hospedó en un hotel de buena categoría con restaurante, él pidió un opíparo almuerzo/cena porque ya eran las 17:00 horas del día, fue a su cuarto que le dieron y alguien que estuvo antes olvidó un viejo receptor Sony (radio transistor) intentó encenderlo y vaya que hubo funcionamiento y captó el noticiario desde Piura y hubo una noticia que lo asustó: "La policía, sigue tras los pasos de los asaltantes del gran almacén del mismísimo Centro de la Ciudad, que tal audacia de estos malandrines, ya capturaron a tres sospechosos y buscan los cinco restantes, por que según los testigos fueron 8 los bandidos que se levantaron un cuantioso botín nunca antes visto y hecho en Piura.."
Servelio, recién entendió que el automovilista misterioso era probablemente un policía que lo estuvo esperando y se hizo otra pregunta: "¿Quién me echó tan rápido?, tampoco había una respuesta, ya que los integrantes de la banda no sabían donde vivía ni les interesaba saberlo para ellos; él pasó a su primera banda, esos si sabían donde vivía incluyendo el jefe, por lo que allí estaba el probable contacto que establecieron en contra de él.
Nuevamente, Servelio pensó en su casa donde se guardaban los caudales, incluidas las talegas de las monedas de su padre adoptivo, que las encontró debajo del colchón de la cama, que cualquiera que entre lo levantaría; felizmente a último minuto tuvo la precaución de sacarlos y junto con la parte del botín de la camioneta de los caudales, los guardó en un rincón, metidos en una vieja talega y los colocó en un hueco y encima los tapó con un viejo adobe de tierra, que nadie se tomaría el trabajo de moverlo.
Aparentemente todo estaba a salvo y como estuvo cansado, el huésped se durmió tan profundamente que se despertó a la media noche, fue al baño hizo sus necesidades fisiológicas y recordó las noticias.
Servelio, sintonizó el viejo radio receptor y parece que las noticias seguían y el locutor expresó: "La policía acierta y descubre una vieja choza sobre la playa del río, donde la banda de asaltantes se reunieron para el reparto del botín, estaba ubicada sobre la playa del río lo repetimos, frente al populoso distrito de Castilla, pero no encontraron nada.."
Servelio Smith López, se dijo entre si: " De la que me salvé, pensar que allí dormí, hubiese sido el primero en caer.."
Servelio, siguió apegado a la radio y le bajó el volumen para no afectar a los otros huéspedes y llegó la siguiente noticia: "Parece que capturaron al jefe de la banda, por que le encontraron los bolsillos llenos de billetes y uno de esos billetes tenía un sello que por seguridad lo estampaban las cajeras...nosotros acompañaremos a la policía en las pesquisas sobre el asalto, que tan sólo se ha recuperado 20,000 monedas nacionales que encontraron en los bolsillos  del probable jefe de la banda... seguiremos informando las 24 horas, gracias por su audiencia... "
Servelio, estaba nervioso, pero muy lejos del lugar de los hechos y si cometió un grave error, dio su nombre completo en la recepción del hotel donde se hospedó, que no lo tomó en cuenta; él se quedó dormido y se despertó a las 05:50 horas del nuevo día, según se difundió en la vieja radio, él se levantó fue al baño, se dio un duchazo por que el cuerpo le apestaba del sudor, pero se vistió con la misma ropa que llegó desde Piura.
Luego, fue al comedor, tomó su desayuno y salió para comprar ropa nueva, por que la que vestía ya tenía mal olor, llegó al mercado y eligió una tienda de ropas, allí compró y se  mudó de ropa y la ropa vieja y sucia la echó dentro de una bolsa y la tiró a la basura.
Estando en el Centro de la Ciudad del puerto, recordaba algunos lugares cuando fue niño, le traían viejos recuerdos sobre todo de su madre que lejanamente recordaba su rostro; entró a un restaurante y almorzó, allí si habían parlantes de radio de Piura y escuchó esta noticia: "La policía sigue los rastros de un huidizo joven que cargó el botín del asalto, ellos llegaron a su vivienda en Castilla pero no lo ubicaron, se cree que huyó con rumbo desconocido, ya se estableció contactos con otras ciudades dándoles las características del joven malandrín... seguiremos informando...."
Servelio, levantó la cabeza con disimulo, para ver si alguien de los comensales lo estaba mirando, pero nadie se tomó ese trabajo, tal vez ni escucharon la noticia y seguían comiendo; él se tranquilizó y continuó ingiriendo sus alimentos.
Servelio, mientras comía, se hizo otras preguntas: "¿Quién echó a la banda?, siguió pensando y se hizo otra pregunta: "¿Quién conocía mi casa?", esta presumió con una respuesta: "Un soplón de la banda anterior me echo"......................
Continuaremos.......................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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