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miércoles, 27 de marzo de 2019

AZTECAS : MÉXICO .- NATIONAL GEOGRAPHIC .- Hallada una ofrenda azteca de un jaguar junto al Templo Mayor, en México....................Un lobo sacrificado hace 500 años por los aztecas y adornado con piezas de oro purísimo

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos trae un reportaje de la Ciudad de México, sobre el sacrificio de una loba, que se ofrecía como ofrenda que sucedió hace 500 años atrás, que practicaron los Aztecas en el Templo Mayor, cuyo objetivo era pronosticar el desenlace de las batallas
National Gegorphic.- narra : "En el centro del Cuauhxicalco, y en línea con la capilla de Huitzilopochtli del Templo Mayor, han descubierto dos nuevos espacios cuadrangulares, que contienen ricas y misteriosas ofrendas de los aztecas: el espacio más grande contenía el esqueleto de un jaguar adulto del sexo femenino, engalanado como un guerrero; y el espacio más pequeño contenía miles de conchas y caracoles, además de barras de copal, una resina aromática que se usaba como incienso. Y, al este de las ofrendas del lobo y del jaguar, ambos ataviados como guerreros, han hallado un depósito cilíndrico que contenía los restos de un niño vestido como Huitzilopochtli, "con alas hechas de huesos de gavilán y adheridas a sus hombros", detalla David Alire García, el autor de esta exclusiva, publicada ayer en Reuters. "Este es el segundo niño que hemos hallado dedicado al dios de la guerra. Según las fuentes históricas españolas, los sacrificaban para pronosticar el desenlace de las batallas", explica López Luján...."

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/actualidad/lobo-sacrificado-hace-500-anos-por-los-aztecas-adornado-con-piezas-oro-purisimo_11720/1

El animal, de unos ocho meses de edad, fue sacrificado y cuidadosamente depositado en un espacio de piedra cuadrado junto al Templo Mayor, en la Ciudad de México

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/aztecas-hallada-ofrenda-jaguar-junto-templo-mayor-ciudad-mexico_14076

"No sabemos si bajo la ofrenda del jaguar hay una tumba real, la cual seguimos buscando", explica Leonardo López Luján, el director del Proyecto Templo Mayor, a National Geographic España. También han encontrado un depósito cilíndrico que contenía los restos de un niño vestido como Huitzilopochtli, "con alas hechas de huesos de gavilán y adheridas a sus hombros"

 
Ofrenda de una loba
Loba de la Ofrenda 174, vestida como una guerrera. La nueva ofrenda, correspondiente a una hembra de jaguar, ha sido excavada a unos pocos metros al oeste de la ofrenda de la loba, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
Foto: Mirsa Islas, cortesía del Proyecto Templo Mayor

 
Excavación de la Ofrenda 177
Foto: Mirsa Islas, cortesía del Proyecto Templo Mayor

Ofrenda 178: Tomás Cruz realizando la primera inspección
Foto: Mirsa Islas, cortesía del Proyecto Templo Mayor

Ofrenda 178: espinas y cráneo de pez globo
Foto: Miguel Báez, cortesía del Proyecto Templo Mayor

Exploración de la Ofrenda 178
Foto: Mirsa Islas, cortesía del Proyecto Templo Mayor

Exploración de la Ofrenda 179
Foto: Mirsa Islas, cortesía del Proyecto Templo Mayor

Excavación de la Ofrenda 179
Foto: Mirsa Islas, cortesía del Proyecto Templo Mayor
Alec Forssmann

Hallada una ofrenda azteca de un jaguar junto al Templo Mayor, en México

Exactamente a cinco metros de profundidad, en el cruce de las calles República de Guatemala y República de Argentina, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Al pie de la mitad sur del Templo Mayor de México-Tenochtitlán, la gloriosa capital del . Ahí está excavando un equipo de 25 especialistas del Proyecto Templo Mayor, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), dirigido por Leonardo López Luján.
El Templo Mayor era la pirámide principal del Imperio mexica, su centro ceremonial, y estaba coronada por dos capillas: la norte, dedicada a Tláloc, el dios de la lluvia y de la tierra; y la sur, dedicada a Huitzilopochtli, el dios del sol y de la guerra. Los arqueólogos trabajan actualmente frente a la capilla de Huitzilopochtli, excavando en el centro de una plataforma circular de poco más de 16 metros de diámetro: el Cuauhxicalco. "Y ahora estamos explorando exactamente el centro de ese círculo, a unos pocos metros al oeste de donde hallamos un espacio cuadrado de piedra que contenía los restos de un lobo sacrificado con piezas de oro purísimo", revela López Luján a National Geographic España.
En el centro del Cuauhxicalco, y en línea con la capilla de Huitzilopochtli del Templo Mayor, han descubierto dos nuevos espacios cuadrangulares, que contienen ricas y misteriosas ofrendas de los aztecas: el espacio más grande contenía el esqueleto de un jaguar adulto del sexo femenino, engalanado como un guerrero; y el espacio más pequeño contenía miles de conchas y caracoles, además de barras de copal, una resina aromática que se usaba como incienso. Y, al este de las ofrendas del lobo y del jaguar, ambos ataviados como guerreros, han hallado un depósito cilíndrico que contenía los restos de un niño vestido como Huitzilopochtli, "con alas hechas de huesos de gavilán y adheridas a sus hombros", detalla David Alire García, el autor de esta exclusiva, publicada ayer en Reuters. "Este es el segundo niño que hemos hallado dedicado al dios de la guerra. Según las fuentes históricas españolas, los sacrificaban para pronosticar el desenlace de las batallas", explica López Luján.
Primero fue la ofrenda de un lobo, ahora la de un jaguar, ambos ataviados como guerreros
"El jaguar estaba vestido como un guerrero, con un aro de madera sobre la espalda, el anáhuatl, el símbolo de los dioses guerreros, y armado con un dardo y un lanzadardos, también de madera. El animal fue cubierto con una capa de corales de cuatro especies diferentes, además de conchas, caracoles pequeños, peces globo y numerosas estrellas marinas de la especie Pentaceraster cumingi, que son de color rojo y que viven en el océano Pacífico, a 300 kilómetros de distancia de Tenochtitlán-Ciudad de México. También hay dos esqueletos de ibis espatulado, un ave de plumaje rojizo asociada a los reyes y a los guerreros muertos en la guerra", describe López Luján. Este contexto arqueológico recientemente hallado corresponde a la sexta etapa constructiva del Templo Mayor, promovida por el gobernante Ahuízotl (1487-1502 d.C.), cuya tumba, buscada por el INAH, aún no ha sido descubierta.

A la búsqueda de la tumba real azteca

"No sabemos si bajo la ofrenda del jaguar hay una tumba real, la cual seguimos buscando. Las fuentes históricas indígenas y españolas del siglo XVI dicen que tres hermanos que se sucedieron en el trono (Axayácatl, Tízoc y Ahuítzotl) fueron cremados al pie del Templo Mayor y sus cenizas fueron enterradas dentro o a un lado del Cuauhxicalco", declara el director del Proyecto Templo Mayor. La excavación del Cuauhxicalco podría deparar unos hallazgos arqueológicos extraordinarios. Los arqueólogos cada vez están más cerca...

Un lobo sacrificado hace 500 años por los aztecas y adornado con piezas de oro purísimo

El animal, de unos ocho meses de edad, fue sacrificado y cuidadosamente depositado en un espacio de piedra cuadrado junto al Templo Mayor, en la Ciudad de México

 
Enterrado con mucho oro en una tumba cuadrada
El cadáver del lobo fue cuidadosamente depositado hace cientos de años en un espacio de piedra cuadrado junto con otras piezas del metal precioso y cuchillos de pedernal. 
Foto: Mirsa Islas, cortesía del Proyecto Templo Mayor

 
Oro y conchas
Piezas de oro purísimo y conchas del océano Atlántico procedentes del entierro. 
Foto: Mirsa Islas, cortesía del Proyecto Templo Mayor



Entierro inalterado
El entierro ha permanecido inalterado durante más de 500 años; únicamente quedó afectado en 1900, durante la construcción de la red de alcantarillado.
Foto: Mirsa Islas, cortesía del Proyecto Templo Mayor

Criatura divina
"Los aztecas se ocupaban elaborada y simbólicamente de las criaturas porque creían que la presencia de su dios debía de ser venerada", expresa el arqueólogo Leonardo López Luján.
Foto: Mirsa Islas, cortesía del Proyecto Templo Mayor
Alec Forssmann

Un lobo sacrificado hace 500 años por los aztecas y adornado con piezas de oro purísimo

Entre 1486 y 1502, durante el reinado de Ahuítzotl y el descubrimiento de América por Cristóbal Colón, un lobo de unos ocho meses de edad fue sacrificado por los aztecas (o mexicas) y su cuerpo adornado con piezas de oro purísimo y con un cinturón de conchas del océano Atlántico. A continuación fue cuidadosamente depositado en un espacio de piedra cuadrado junto con otras piezas del metal precioso y cuchillos de pedernal. El entierro, cercano al Zócalo, la plaza principal de la Ciudad de México, donde antaño se erigió el Templo Mayor, permaneció inalterado varios siglos; únicamente quedó afectado en 1900, durante la construcción de la red de alcantarillado. El entierro sacrificial ha sido descubierto más de 500 años después, gracias a unas excavaciones dirigidas por el arqueólogo Leonardo López Luján, según reveló el viernes pasado David Alire García, de Reuters.

El lobo debía ayudar a los guerreros caídos a cruzar el río del inframundo
La cantidad y calidad de los ornamentos del entierro es excepcional, incluye 22 piezas completas de oro fino, entre ellas pendientes, una argolla nasal y un pectoral en forma de disco. El lobo representaba a Huitzilopochtli, la principal deidad de los mexicas, el dios del sol y de la guerra, pues se suponía que ayudaría a los guerreros caídos a cruzar el río del inframundo. El animal fue enterrado durante el reinado de Ahuítzotl, un comandante temido y sanguinario que llevó a cabo una política exterior expansionista, dominando prácticamente todo el centro y sur de México, Guatemala incluida. López Luján, el director del Proyecto Templo Mayor del Instituto Nacional de Antropología e Historia, ha explicado a Reuters que será necesario realizar pruebas en las costillas del animal para comprobar la teoría según la cual se extraía el corazón de la víctima como parte del sacrificio. "Los aztecas se ocupaban elaborada y simbólicamente de las criaturas porque creían que la presencia de su dios debía de ser venerada", expresa.
NATIONAL GEOGRAPHIC 
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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domingo, 1 de julio de 2018

HISTORIA : MÉXICO .- NATIONAL GEOGRAPHIC .- 26 fosas prehispánicas de hace más de 2.500 años al sur de la Ciudad de México, Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México....

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., tal como sucede en  el Perú, que tenemos muchas culturas pre hispánicas, lo mismo sucede con México, y justamente se acaba de descubrir 26 fosas prehispánicas en la Ciudad de México que corresponde las fases de  Zacatenco (700-400 a.C.) y Ticomán (400-200 a.C.), de las cuales 20 corresponden a esta primera fase.
 INAH , dice : "En un predio ubicado en los límites de la alcaldía Álvaro Obregón, arqueólogos del INAH han registrado 26 oquedades de los periodos Formativo Medio y Tardío.
Destacan que en un hecho inédito, además de localizar fosas de tipo funerario y para almacenamiento, otras debieron servir para realizar baños de vapor...."
INAH.- agrega: "...De las 26 fosas localizadas en el Callejón La Otra Banda, 20 corresponden al 700-400 a.C. De esta temporalidad se registró una que por lo angosto de su boca (58 cm) y una profundidad de 1.70 metros, debió servir como granero. También de la fase Zacatenco, se localizó un entierro primario (en relación anatómica) de un adulto femenino que presenta deformidad craneal tabular oblicua y objetos asociados, como cajetes y vasijas..."

http://www.nationalgeographic.com.es/historia/actualidad/26-fosas-prehispanicas-hace-mas-2500-anos-sur-ciudad-mexico_12904
La zona de los hallazgos, en la colonia La Otra Banda, parece indicar la realización de labores cotidianas efectuadas sólo por mujeres, como por ejemplo baños de vapor con hierbas

Fosas circulares prehispánicas
Foto: Mauricio Marat, INAH

Fragmento de figurilla zoomorfa
Foto: Mauricio Marat, INAH

Las piezas presentan pigmentación roja, amarilla y negra
Foto: Mauricio Marat, INAH

Plato prehispánico de la fase Zacatenco
Foto: Mauricio Marat, INAH

Tapón de rocas de una de las oquedades
Foto: Mauricio Marat, INAH

Se han localizado más de 130 figurillas
Foto: Mauricio Marat, INAH

Esqueleto en el interior de una fosa
Foto: Mauricio Marat, INAH

Figurillas de las fases Zacatenco y Ticomán
Foto: Mauricio Marat, INAH

Fosa de tipo funerario
Foto: Mauricio Marat, INAH

Figurillas halladas durante las excavaciones arqueológicas
Foto: Mauricio Marat, INAH
Alec Forssmann
28 de junio de 2018

26 fosas prehispánicas de hace más de 2.500 años al sur de la Ciudad de México
Un total de 26 fosas prehispánicas de las fases Zacatenco (700-400 a.C.) y Ticomán (400-200 a.C.), de las cuales 20 corresponden a esta primera fase, han salido a la luz como consecuencia de un proyecto inmobiliario que se llevará a cabo en la colonia La Otra Banda, al sur de la Ciudad de México, según informó ayer el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México. Los contextos preclásicos de las fases Zacatenco y Ticomán se han conservado tan bien porque el terreno se ubica sobre la cima de una loma a 2.296 metros sobre el nivel del mar, de tal forma que "no fue cubierto por la lava del volcán Xitle, sino que esta se escurrió por la parte superior del lomerío", asegura Antonio Balcorta, un especialista de la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH. En esta zona, ocupada hace 2.700 años, las mujeres desarrollaron actividades específicas, posiblemente relacionadas con los cuidados perinatales.
Las 26 fosas, 11 de ellas en forma de cono truncado, tienen una profundidad variable, entre 1,23 y 3,3 metros bajo el nivel de la calle. Balcorta, quien ha trabajado junto con Montserrat Alavez, explica que el descubrimiento de fosas troncocónicas suele asociarse a espacios habitacionales y estas podían contener materiales de desecho, podían ser lugares de almacenamiento de grano y artefactos y, además, tenían usos funerarios. Sin embargo, un par de fosas halladas en La Otra Banda presentan unas características que "parecen indicar la realización de labores cotidianas efectuadas sólo por mujeres, como por ejemplo baños de vapor con hierbas que formarían parte de los cuidados perinatales, pues mezclados con restos de carbón hallamos un semicírculo formado por cantos rodados y basaltos pegados a la pared que están rotos o estrellados por una constante exposición al fuego".
El espacio no estaba dedicado exclusivamente al cuidado perinatal, pero es probable que estuviera asignado a las mujeres
Balcorta añade que "en el tapón de las fosas y dentro de las mismas se han registrado más de 130 figurillas que en su mayoría representan a mujeres embarazadas (y niños en menor medida), unas piezas que lucen pigmentación roja, amarilla y negra en el rostro, cuello, vientre, ombligo, manos y piernas". Las fosas fueron tapadas metódicamente con sendos tapones de cantos rodados y tezontles, y clausuradas de forma ritual. A modo de parábola del trabajo arqueológico, Balcorta dice que "una vez que comenzamos a excavar las fosas conservadas durante 2.700 años las trajimos de nuevo a la vida, pero al mismo tiempo comenzaron a morir".
Excavan tumbas de hace más de 2.500 años en Ciudad de México
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Descubren fosas prehispánicas de más de 2,500 años, al sur de la CDMX
Destacan que en un hecho inédito además de localizar fosas de tipo funerario y para almacenamiento otras debieron servir para cuidados perinatales. Foto Mauricio Marat INAH
 
*** En un predio ubicado en los límites de la alcaldía Álvaro Obregón, arqueólogos del INAH han registrado 26 oquedades de los periodos Formativo Medio y Tardío  
*** Destacan que en un hecho inédito, además de localizar fosas de tipo funerario y para almacenamiento, otras debieron servir para realizar baños de vapor
 
Singular como su nombre, la colonia La Otra Banda sobrevive al sur de la Ciudad de México, aprisionada entre grandes avenidas y espigadas construcciones. Ahí, en un predio colindante al decimonónico panteón San Rafael, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han descubierto un área que fue ocupada hace 2,700 años, donde las mujeres desarrollaron actividades específicas, posiblemente relacionadas con los cuidados perinatales.
 
 
Si se observara en picada desde una de las grandes torres que se levantan en la escuadra que forman el Eje 10 Sur y las avenidas Insurgentes y Revolución, el terreno del Callejón La Otra Banda luciría como un gruyer de 360 m². Esas oquedades corresponden a 26 fosas de los periodos Formativo Medio (700 a 400 a.C.) y Formativo Tardío (400 a 200 a.C.) que los arqueólogos han registrado a una profundidad que oscila entre 1.23 m a 3.30 m, bajo el nivel de la calle.
 
Apoyados por un equipo de trabajadores, Antonio Balcorta Yépez y Montserrat Alavez Ortúzar, expertos de la Dirección de Salvamento Arqueológico (DSA) del INAH, han invertido cuatro meses de trabajo hasta llegar a este nivel de excavación. Gracias a la colaboración del arquitecto José Juan Medina Garcés, responsable del proyecto inmobiliario que se llevará a cabo en el sitio, los arqueólogos han tenido la oportunidad de desarrollar la extracción de materiales por niveles.
 
“De esta manera conservamos los contextos completos. Hasta el momento hemos detectado cuatro etapas ocupacionales, cuatro épocas históricas vinculadas con el inicio del siglo XX, el Porfiriato, el México Independiente y la época prehispánica”, indica Antonio Balcorta.
 
Explica que en el estrato más superficial se registraron los restos de una casa de tipo rural de fines del siglo XIX e inicios del XX, hecha con bloques de adobe y tepezil, techos de ladrillo y viguería, y pisos de ladrillo. Por sus características y su fecha de construcción, comenta que esta vivienda pudo servir de prototipo para la construcción de las casas de los obreros que laboraban en la Fábrica de Papel Loreto, a 97 metros al norte.
 
Otro aspecto interesante, es que en el terreno se encontraron desperdigados restos de municiones de una batalla que en 1914 libraron carrancistas parapetados en la antigua fábrica de papel, contra zapatistas que se hallaban justo en la ribera sur del río Magdalena, a un lado del panteón San Rafael.
 
En un nivel inferior permanecían los cimientos de tezontle y basalto de habitaciones del siglo XIX, en asociación con cerámica llamada Oaxaca policromo que se elaboró entre 1800 y 1900. Bajo ese nivel “no tenemos presencia de asentamientos de periodos prehispánicos más cercanos. Hay un lapso de dos mil años sin evidencia de presencia humana, lo cual nos remite a las actividades volcánicas registradas en el sur y sureste de la cuenca (años: +/- 50 a.C. a 280 d.C.) que condujeron a su abandono”.

El motivo por el cual contamos con una buena conservación de los contextos preclásicos de las fases Zacatenco (700 a 400 a.C.) y Ticomán (400 a 200 a.C.) en esta parte de la colonia La Otra Banda, se debe a que el terreno se ubica sobre la cima de una loma a 2,296 msnm, por lo que no fue cubierto por “la lava del Xitle, sino que ésta escurrió por la parte sur del lomerío”, detalla el especialista de la DSA.
 
En el estrato prehispánico de ambas fases, se ubicaron vestigios de muros que definían cuartos, empedrados y apisonados. Los arqueólogos decidieron registrar tridimensionalmente cada uno de estos elementos para continuar con la excavación que ha dado lugar a la localización de 26 fosas, once de ellas en forma de cono truncado.
 
“Desde entonces hemos tenido una serie de hallazgos que nos han revolucionado los conocimientos que teníamos sobre las fosas del periodo Formativo o Preclásico. Los contextos nos sugieren que estamos ante una aldea donde se realizaban actividades especializadas. La altura, la posición geográfica y estratégica, nos señala que la gente de esta loma pudo tener un control mayor sobre ciertos recursos, en comparación con la aldea de Copilco”.
 
Antonio Balcorta refiere que el descubrimiento de fosas tronconónicas suelen asociarse a espacios habitacionales y tenían la función de contener materiales de desecho, ser lugares de almacenamiento de granos y de artefactos al igual que de uso funerario, pero en el Callejón La Otra Banda no. 1 se hallaron un par de fosas cuyas características “podrían estar indicándonos la realización de labores cotidianas efectuadas sólo por mujeres. Es el caso de baños de vapor con hierbas, como parte de los cuidados perinatales, pues mezclados con restos de carbón hallamos un semicírculo formado por cantos rodados y basaltos pegados a la pared, que se encuentran rotos o estrellados por una constante exposición al fuego”.
 
Para confirmar esta hipótesis se hace el registro y toma de muestras de distintos puntos de las fosas: la boca o entrada, las paredes y fondo de las mismas, así como de las distintas capas de tierra y cantos rodados, con el objetivo de efectuar análisis químicos y de polen a cada una de ellas.
 
“Nuestra propuesta también se apoya en que en el tapón de las fosas y dentro de las mismas se han registrado más de 130 figurillas que en su mayoría representan a mujeres embarazadas (e infantes en menor medida). Estas piezas lucen pigmentación roja, amarilla y negra en el rostro, cuello, vientre, ombligo, manos y piernas.
 
“Aunque no se trata de un espacio dedicado exclusivamente al cuidado perinatal, es probable que estuviera asignado a las mujeres y administrado por ellas mismas. El Preclásico o Formativo es un periodo en que las sociedades se vuelven más complejas y empieza la especialización del trabajo, por eso no es de extrañar que la mujer esté jugando un papel fundamental”.
 
La arqueóloga Montserrat Alavez Ortúzar detalla que otro hallazgo que sustenta la hipótesis de que parte del área fue utilizada para los cuidados pre y posteriores al parto, fue la localización de los entierros ofrendados (fase Zacatenco) de un par de niños de un año de edad, aproximadamente. El primero de ellos fue colocado como parte del tapón de la fosa; en tanto, al interior de la misma estaba el entierro del otro infante, al que se dispuso una cuenta de piedra verde en la boca.
 
Salvo un par de intrusiones que se realizaron en el siglo XIX para buscar tepezil en el terreno, un material utilizado para la construcción, y que afectaron al menos cuatro fosas prehispánicas, una veintena se localizó en perfecto estado de conservación.
 
 De las 26 fosas localizadas en el Callejón La Otra Banda, 20 corresponden al 700-400 a.C. De esta temporalidad se registró una que por lo angosto de su boca (58 cm) y una profundidad de 1.70 metros, debió servir como granero. También de la fase Zacatenco, se localizó un entierro primario (en relación anatómica) de un adulto femenino que presenta deformidad craneal tabular oblicua y objetos asociados, como cajetes y vasijas.
 
Entre ambos contextos, el del granero y el entierro del individuo adulto, dentro de una pequeña fosa rectangular y bajo un cajete que fue roto como parte de un ritual, se hallaron los restos de un perro que debió ser destazado antes de ser depositado en la fosa.
 
Otro entierro femenino, pero de la fase Ticomán (400-200 a.C.), ha sido localizado en una oquedad más, asociado con un cajete, herramientas para la molienda, un metate y artefactos de sílex, entre otros materiales.
 
Sobre el destino de las fosas, el arqueólogo Antonio Balcorta Yépez indica que al estar realizadas en una capa de arcilla limosa, la intemperie facilita su colapso. A modo de una parábola del trabajo arqueológico, dice, “una vez que comenzamos a excavar las fosas conservadas por 2,700 años, las trajimos de nuevo a la vida, pero al mismo tiempo comenzaron a morir”.
Archivos adjuntos:
Descargar este archivo (boletin208.pdf)Descargar[Boletín 208]
Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
ayabaca@gmail.com
ayabaca@hotmail.com
ayabaca@yahoo.com
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miércoles, 4 de octubre de 2017

TERREMOTO DE MÉXICO : MÉXICO .- ARQUITECTURA .- BBC Mundo Noticias .- Las razones por las que colapsaron tantos edificios en Ciudad de México (y no todas son el terremoto)

http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-41481250
http://www.bbc.com/mundo/media-41471424

Edificio colapsado en Ciudad de México.Derechos de autor de la imagenMARIO VAZQUEZ/AFP/GETTY IMAGES
Image captionVecinos y organizaciones civiles afirman que en varios de los edificios derrumbados existían anomalías que los hicieron vulnerables ante el sismo.

En junio de este año Bernardo Ramírez Caballero y su esposa vivieron uno de los momentos más felices de su matrimonio: estrenaron su departamento en una colonia de un cotizado barrio en el sur de Ciudad de México.
El edificio donde se encontraba su hogar era nuevo, apenas tenía nueve meses de construido cuando lo ocuparon los primeros inquilinos.
Tres meses después de llegar a su nueva casa, Bernardo y su esposa vivieron uno de los peores días de su vida.
Todo cambió al mediodía del 19 de septiembre, cuando un sismo de magnitud 7,1 afectó a varias zonas de la capital mexicana.
La torre que albergaba el departamento colapsó, y dos de las seis que componían el desarrollo habitacional se derrumbaron por completo.
Murieron dos personas que no alcanzaron a desalojar los edificios.
La constructora que comercializó las viviendas dijo que fue un accidente de la naturaleza. “No ha dado la cara”, le dice Bernardo a BBC Mundo.
"Sólo enviaron un correo explicando que fue una causa fortuita, que estaban apenados. Pero no explican lo que pasó ni mucho menos dieron el pésame a la familia de esas dos personas" que fallecieron.

Sobrepeso


El sismo en Ciudad de México afectó a casi 4.000 inmuebles.Derechos de autor de la imagenRONALDO SCHEMIDT/AFP
Image captionEl sismo en Ciudad de México afectó a casi 4.000 inmuebles.

Esa pesadilla se extiende por la ciudad.
Dos semanas después del terremoto, Bernardo y sus vecinos no entienden por qué un complejo habitacional nuevo, que según los vendedores se construyó con materiales seguros, quedó inhabitable.
Pero no son los únicos, porque el caso es un eslabón más en la cadena de irregularidades que se han denunciado después del reciente sismo.
El gobierno de Ciudad de México elaboró una lista de los inmuebles afectados por el movimiento telúrico, pero la revisión de cada caso todavía no concluye.
Mientras, vecinos y organizaciones civiles afirman que en varios de los 38 edificios derrumbados -y otros con severos daños- existían anomalías que los hicieron vulnerables ante el movimiento telúrico.



Cómo fue el angustiante rescate de las víctimas del edificio de Álvaro Obregón 236 en Ciudad de México

Por ejemplo, algunos tenían anuncios espectaculares o antenas para retransmitir señal de telefonía móvil en las azoteas, algo que desde 2010 está legalmente prohibido en Ciudad de México.
Se trata de aditamentos con peso de entre cinco y 20 toneladas, colocadas sobre construcciones que no fueron diseñadas para soportar ese volumen adicional.
Las consecuencias se conocieron tras el sismo.
"De los edificios que se cayeron, cuando menos dos tenían anuncios espectaculares en la azotea", le dice a BBC Mundo Jorge Carlos Negrete Vázquez, presidente de la Fundación por el rescate y la recuperación del paisaje urbano.
Es una organización civil que desde hace varios años denuncia irregularidades en la colocación de marquesinas de publicidad en espacios prohibidos.
"Otros 50 con daños tienen anuncios espectaculares en las azoteas. Hablamos con varios ingenieros: cuando diseñas un edificio es para una carga específica", explica.
"Un anuncio espectacular altera su estabilidad, (el inmueble) tuvo que haberse diseñado exprofeso para soportar la carga adicional".
Cada marquesina pesa, en promedio, entre cinco y siete toneladas y la altura del cartel equivale a dos pisos adicionales. "Eso es suficiente para alterar la estabilidad del edificio".

Varias mujeres, entre ellas religiosas, miran un edificio derrumbado en la Ciudad de México.Derechos de autor de la imagenYURI CORTEZ
Image captionVecinos y organizaciones están denunciando una cadena de irregularidades en muchos de los edificios afectados.

Hasta ahora se conoce que tres de las construcciones derrumbadas tenían antenas o anuncios en el techo.
Uno se encontraba en la esquina de la avenida Viaducto Miguel Alemán y calle Torreón, en la colonia Del Valle Norte, y otro era una sucursal de la cadena Soriana, en el barrio de Taxqueña al sur de la ciudad.
En otro, la fábrica de costura en la esquina de Chimalpopoca y Bolívar, colonia Obrera, había antenas para retransmitir señal de telefonía celular.
El jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, dice que la Procuraduría (fiscalía) General de Justicia ya investiga las denuncias. El primer paso es verificar qué sucedió en esos edificios colapsados
"Es integral el peritaje, tendrá que venir un rubro que nos diga cualquier elemento que haya sido causa del resultado", dijo a medios locales.
Si la revisión determina que el peso de los anuncios influyó en el derrumbe de los inmuebles, “pues estarán incluidos en esa conclusión”, dijo.

Remodelaciones

Pero los anuncios espectaculares no son el único problema que reveló el sismo.
Según denuncias de vecinos, en algunos de los inmuebles dañados se utilizó material de baja calidad para las construcciones, o no se respetaron los planos originales de edificación.
Incluso hay denuncias de edificios que fueron desahuciados por las autoridades porque tuvieron severos daños en el terremoto de 1985, pero que nunca fueron demolidos.
Algunos se remodelaron y luego se vendieron como edificios de lujo en las zonas más cotizadas de la capital, como el barrio La Condesa.
Después de ese terremoto el reglamento de construcciones se modificó para hacerlo más estricto. Por ejemplo fueron prohibidos los edificios con más de cuatro pisos, para prevenir desastres como los del terremoto que causó la muerte a 12.000 personas.

Sobre la escuela Enrique Rébsamen, donde murieron 19 niños, se construyó un departamento de lujo.Derechos de autor de la imagenYEMELI ORTEGA/AFP
Image captionSobre la escuela Enrique Rébsamen, donde murieron 19 niños, se construyó un departamento de lujo.

La norma, sin embargo, se modificó varias veces y permitió que se construyeran inmuebles sobre casas antiguas, con cimientos diseñados para soportar sólo uno o dos niveles.
Hubo casos más graves, como el colegio Enrique Rébsamen, donde murieron 19 niños y ocho adultos.
La delegación (municipio) de Tlalpan, donde se ubica la escuela, acusó a exfuncionarios de autorizar una ampliación ilegal en el edificio derrumbado, uno de tres que componían el complejo.
En ese lugar, según la delegada Claudia Sheinbaum, se construyó sin permiso un departamento donde vivía la dueña del colegio, Mónica García Villegas.
Es parte de la investigación de las autoridades, le dice a BBC Mundo el secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda, Felipe de Jesús Gutiérrez Gutiérrez.
Una parte de las pesquisas incluye los edificios que debieron demolerse y se revendieron.
"Si la remodelación no tuvo nada que ver con elementos estructurales sino solamente con embellecer el inmueble, ponerlo presentable, claramente se ve que mantuvo los índices de diseño previo a 1985", dice.
"Es la parte que tendríamos que analizar".

Legalismos

¿Por qué se permitieron estas irregularidades?
Organizaciones civiles, como el Frente ciudadano salvemos la ciudad, creen que no se vigilan las construcciones que se realizan en la capital mexicana.

Uno de los edificios residenciales dañados por el sismo.Derechos de autor de la imagenPEDRO PARDO/AFP/GETTY IMAGES
Image captionOrganizaciones civiles creen que no se vigilan las construcciones que se realizan en la capital mexicana.

Un ejemplo es que pocas veces se revisa el impacto que tienen los grandes edificios y desarrollos comerciales en los barrios donde se realizan.
El secretario Gutiérrez reconoce que es un problema de atribuciones: al gobierno central de Ciudad de México sólo puede supervisar obras mayores.
"Salvo que esté en un rango superior a los 10.000 metros de construcción, la Secretaría no se entera, es un trámite directo ante la delegación", dice el funcionario.
Las delegaciones, a su vez, dicen que no tienen personal suficiente para revisar todas las edificaciones.
Y allí empieza el problema, porque en la ausencia de supervisión nacieron algunos de los edificios, casas y comercios que ahora mantienen a cientos de capitalinos refugiados en albergues, en casa de sus familias o en las calles.

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A dos semanas del terremoto que dejó casi 350 muertos en México, socorristas todavía intentar encontrar a decenas de personas debajo de los escombros.
Las autoridades han prometido a sus familiares que no dejarán de trabajar hasta dar con ellos, pero aseguran que ya no hay nadie con vida.
Un edificio de oficinas en Ciudad de México se llevó el saldo más devastador: 41 muertos. Aún intentan recuperar 8 cuerpos.
BBC Mundo estuvo tres días con la familia de Adrián Moreno, de 26 años, mientras los socorristas lo buscaban.
La zona del edificio que se ha convertido en el emblema del largo operativo de rescate —ubicado en Álvaro Obregón 286 de la colonia Roma de la capital— es un mar de tiendas y de calles cortadas, de incertidumbre y de angustia, de esperanza y desesperación.
Adrián Moreno llevaba dos semanas trabajando en ese edificio de oficinas cuando la tierra tembló. Familiares y amigos se instalaron en una carpa frente al derrumbe a la espera de noticias.
Periodista: Juan Paullier. Filmación y edición: Natasha Pizzey. Producción: Olivia Lang.

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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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