Blog dedicado a cuentos, notas de interés, actividades políticas , sociales, historia, artes culinarias, fiestas patronales, astronomía, ciencia ficción, temas del Medio Ambiente ,y del acontecer Peruano y Mundial desde otro punto de vista muy personal y diferente!!!!!
********** Blog Fundado el 03 de Enero del 2008 **********
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., las aves más hermosas como los colibríes, con su plumaje como iridiscencia; que en Ayabaca los llamamos Quindes, que es el símbolo de este Blog; son tan hermosos que sus plumas constituyen en algunas especies como un arco iris, y según un estudio óptico..... "No obstante, incluso entre las aves, los melanosomas de los colibríes son especiales. Los patos por ejemplo, tienen melanosomas en forma de tronco sin aire en el interior, pero los melanosomas de los colibríes tienen forma de lenteja, y contienen en su interior cientos de burbujas de aire diminutas. Es de este modo que la forma aplanada y las burbujas de aire de los melanosomas de los colibríes crean un conjunto de superficies más complejo que, al reflejar la luz rebota de una manera que produce iridiscencia...." ... siga leyendo...............
El estudio óptico más grande jamás realizado sobre las plumas de los colibrís indaga en las razones de la espectacular variedad cromática de estas coloridas y fascinantes aves.
"Los colibríes hacen un primer reconocimiento de las flores que les gustan a través de la vista". ¿Sabes qué tipo de flores sembrar para atraer a estos curiosos pajaritos?
El colibrí tiene las patas débiles y cortas, la cola adopta formas extrañas y está forrada de varios adornos. El pico es muy largo, puntiagudo y guarda en su interior una lengua en forma de trompa, que usa para absorber el néctar de las flores que proporcionan su alimento.
Los colibríes son algunos de seres más coloridos y brillantes de todo el reino animal. Sus plumas son iridiscentes: la luz rebota en ellas como en una pompa de jabón dando como resultado miles tonos brillantes que cambian al mirarlas desde diferentes ángulos.
Mientras que otras aves como los patos pueden exhibir unas plumas brillantes y de gran belleza, en lo que a color y espectacularidad se refiere nada puede compararse a las pinnŭlas de los colibríes, algo para lo cual los científicos desconocían las razones. No obstante, un estudio publicado a comienzos de año en la revista Evolution ha explicado que si bien las plumas de los colibríes tienen la misma composición básica que las de otras aves, es gracias a la forma especial de sus estructuras y a los pigmentos contenidos en ellas que consiguen reflejar las inverosímiles gamas cromáticas que algunas especies exhiben.
Dicen que por la noches es cuando los seres humanos nos hacemos las preguntas más trascendentales: el amor, la vida, la belleza, la soledad, son algunas de esas cuestiones que ocupan nuestros pensamientos. En la intimidad de su cama, la gran pregunta que mantenía despierto por las noches a Chad Eliason era: ¿por qué algunos grupos de pájaros son más coloridos que otros? Eliason, autor del artículo e investigador postdoctoral en el Field Museum de Chicago comenta que: "puedes mirar por la ventana y ver pájaros pardos y marrones: pero luego tienes esta gema brillante revoloteando en tu comedero para colibríes y piensas: ¿por qué los colibríes son tan coloridos? ¿es el medio ambiente? ¿es la selección sexual? ¿o se trata algo sobre los mecanismos internos, la física o la forma en que se producen los colores? "
Para responder a estas preguntas, Eliason y su equipo internacional de colegas llevaron a cabo el estudio óptico más grande jamás realizado sobre las plumas del colibrí. Fue de este modo que con microscopios electrónicos de transmisión examinaron las plumas de 35 especies de colibríes y las compararon con las plumas de otras aves de colores brillantes para buscar diferencias en su composición.
Detalle del plumaje de un colibrí garganta de rubí - Archilochus colubris.
Foto: Rafael Maia
Todas las plumas de las aves están hechas de queratina, el mismo material que nuestro cabello y uñas, y están estructuradas como árboles diminutos, con partes que se asemejan a un tronco, ramas y hojas. Las "hojas", llamadas bárbulas de las plumas, están formadas por células que contienen unos orgánulos productores de pigmento conocidos como melanosomas. Los humanos también tenemos melanosomas, de hecho estos son los responsables de producir la melanina; el pigmento que colorea nuestro cabello y piel. Sin embargo un pigmento no es la única manera de obtener un color. La forma y disposición de los melanosomas también puede influir, e influye de hecho, en la forma en que la luz rebota en ellos, produciendo colores brillantes.
Thank you for watching
"Con la estructura adecuada, puedes convertir algo incoloro en algo realmente colorido"
"Llamamos a estos colores iridiscentes 'colores estructurales' porque precisamente dependen de las dimensiones estructurales de las plumas", explica el coautor del estudio Matthew Shawkey de la Universidad de Gante de Bélgica. "Una buena analogía sería una pompa de jabón. Si solo miras un poco de jabón, será incoloro. Pero si lo estructuras de la manera correcta; si lo esparces en una película delgada para formar una burbuja, obtendrás esos brillantes colores del arco iris en los bordes. continúa. Con los melanosomas funciona de la misma manera: con la estructura adecuada, puedes convertir algo incoloro en algo realmente colorido".
"En los mamíferos, la melanina no está organizada de manera elegante dentro de los pelos, pero en las aves estos se organizan en capas. Cuando la luz rebota en las diferentes capas, obtenemos estos colores brillantes", añade Eliason revelando el gran secreto.
No obstante, incluso entre las aves, los melanosomas de los colibríes son especiales. Los patos por ejemplo, tienen melanosomas en forma de tronco sin aire en el interior, pero los melanosomas de los colibríes tienen forma de lenteja, y contienen en su interior cientos de burbujas de aire diminutas. Es de este modo que la forma aplanada y las burbujas de aire de los melanosomas de los colibríes crean un conjunto de superficies más complejo que, al reflejar la luz rebota de una manera que produce iridiscencia.
La variedad cromática de los colibrís
Los investigadores también encontraron que los diferentes rasgos que hacen que las plumas de los colibríes sean especiales, como la forma del melanosoma y el grosor del forro de las plumas, son rasgos que evolucionaron por separado, lo que permite a los colibríes mezclar y combinar una variedad más amplia de rasgos de color que otras especies de aves. "Es como si en el armario de los atuendos de los pájaros los colibrís contaran con tres camisas y tres pares de pantalones, en lugar de con tres vestidos" dice Eliason "En general, las plumas de los colibríes son súper complejas, y eso es lo que las hace mucho más coloridas que otras aves." añade.
Chrysolampis mosquitus
Foto: iStock
Este proyecto abre la puerta hacia una mayor comprensión de por qué los colibríes desarrollan unos colores específicos tan fascinantes, defienden los investigadores. Sin embargo, no todos los colores de los colibríes son brillantes y estructurales. "Algunas especies tienen un plumaje monótono y en otras tantas, las hembras son menos coloridas que los machos", señala por su parte el coautor del estudio Rafael Maia, biólogo y científico de datos de Instacart.
"En este artículo describimos un modelo de cómo se pueden lograr todas estas variaciones dentro de las plumas. No obstante, ahora aparecen serie de preguntas maravillosas. Por ejemplo, si es posible mostrar una amplia variedad de colores, ¿por qué muchos colibríes son verdes?" se pregunta el también coautor del estudio Juan Parra, de la Universidad de Antioquia de Colombia. "El papel de la depredación o la selección sexual siguen siendo cuestiones muy abiertas y poco estudiadas respecto a los colibrís" añade.
"Este estudio prepara el escenario para comprender realmente cómo se desarrollan los patrones de color. Ahora que tenemos una mejor idea de cómo la estructura de las plumas se asigna al color, realmente podemos analizar qué genes están detrás de esos colores realmente locos en las aves", concluye Eliason.
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos informa en un amplio reportaje sobre la historia de que los insectos como la Mantis Religiosa, devoran aves pequeñas como los Colibríes, y los atrapan como cualquier presa; tal como lo hace la mantis china(Tenodera sinensis), que caza a un colibrí de garganta roja (Archilochus colubris); ha sido una noticia desconcertante para mis sentimientos, por que soy un admirador de los Colibríes, Picaflor o Quindes como se llamamos en Ayabaca.
National Geographic.- dice : "Los mántidos, más conocidos como mantis, capturan pájaros pequeños y los devoran, un comportamiento alimentario que ha sido documentado en 13 países diferentes, en todos los continentes excepto en la Antártida, según informa hoy la Universidad de Basilea en un comunicado. Un equipo de zoólogos de Suiza y de Estados Unidos ha documentado 147 casos, más de un 70% en Estados Unidos, donde la mantis religiosa habitualmente captura pájaros en comederos de colibríes o en plantas polinizadas por estos pájaros en jardines domésticos. Los colibríes son los pájaros más amenazados por la mantis religiosa y, entre ellos, el colibrí de garganta roja (Archilochus colubris) es su víctima más frecuente. El estudio, dirigido por Martin Nyffeler, de la Universidad de Basilea, ha sido publicado en The Wilson Journal of Ornithology."
National Geographic.- agrega : "La mayoría de casos se ha documentado en Norteamérica porque hace décadas fueron liberadas varias especies de mantis grandes (entre ellas la mantis religiosa y la mantis china) por todo el país para que ejercieran de agentes de control biológico contra las plagas, pero esas especies importadas hoy constituyen una amenaza potencial para los colibríes y para las pequeñas aves paseriformes. "Nuestro estudio demuestra la amenaza que constituye la mantis para algunas poblaciones de pájaros. Hay que actuar con gran cautela cuando se liberan mantis para el control de plagas", concluye Nyffeler...."
Un equipo de zoólogos de Suiza y de Estados Unidos ha documentado este comportamiento alimentario en 13 países diferentes, en todos los continentes excepto en la Antártida.
Una mantis se come un colibrí de Ana
Una mantis de la especie Stagmomantis limbata comiéndose un colibrí de Ana (Calypte anna) que había muerto previamente en un alambre espinoso en Sierra Foothills, en el estado de California.
Foto: Megan Ralph, Dryad Ranch
Una mantis china con un colibrí
Una mantis china (Tenodera sinensis) captura un colibrí de garganta roja (Archilochus colubris) en Clermont, en Nueva Jersey.
Foto: Todd Klein
Una mantis religiosa y un colibrí barbinegro
Una mantis religiosa devora, colgada de un comedero, un colibrí barbinegro (Archilochus alexandri) en Millwood, en el estado de Colorado.
Foto: Tom Vaughan
Una mantis china con un colibrí
Una mantis china (Tenodera sinensis) comiéndose un colibrí de garganta roja (Archilochus colubris) en Biggesville, en el estado de Illinois.
Foto: Randy Anderson, courtesy from 'What’s That Bug?'
Una mantis china con un colibrí
Una mantis china (Tenodera sinensis) comiéndose un colibrí de garganta roja (Archilochus colubris) en Biggesville, en el estado de Illinois.
Foto: Randy Anderson, courtesy from 'What’s That Bug?'
Una mantis china con un colibrí
Una mantis china (Tenodera sinensis) devora un colibrí de garganta roja (Archilochus colubris) en Benton Harbor, en el estado de Míchigan.
Foto: Chris McCarthy
Una mantis devora un colibrí de Allen
Una mantis de la especie Stagmomantis limbata devora un colibrí de Allen (Selasphorus sasin) en San Juan Capistrano, en el estado de California.
Foto: Kris Okamoto
Alec Forssmann
4 de julio de 2017
La mantis religiosa captura pájaros pequeños y los devora
Los mántidos, más conocidos como mantis, capturan pájaros pequeños y los devoran, un comportamiento alimentario que ha sido documentado en 13 países diferentes, en todos los continentes excepto en la Antártida, según informa hoy la Universidad de Basilea en un comunicado. Un equipo de zoólogos de Suiza y de Estados Unidos ha documentado 147 casos, más de un 70% en Estados Unidos, donde la mantis religiosa habitualmente captura pájaros en comederos de colibríes o en plantas polinizadas por estos pájaros en jardines domésticos. Los colibríes son los pájaros más amenazados por la mantis religiosa y, entre ellos, el colibrí de garganta roja (Archilochus colubris) es su víctima más frecuente. El estudio, dirigido por Martin Nyffeler, de la Universidad de Basilea, ha sido publicado en The Wilson Journal of Ornithology.
La mantis religiosa es un insecto carnívoro (inofensivo para el ser humano), con unas poderosas patas delanteras provistas de espinas, que se alimenta de artrópodos como los insectos o las arañas y, en raras ocasiones, de pequeños vertebrados como las ranas, los lagartos, las salamandras o las serpientes. El nuevo estudio demuestra que también pueden matar y devorar pájaros pequeños: entre sus víctimas se han detectado pájaros de 24 especies diferentes y de 14 familias. "El hecho de que el comer pájaros sea algo tan generalizado entre las mantis religiosas, taxonómica y geográficamente hablando, es un descubrimiento espectacular", dice Nyffeler.
La mayoría de casos se ha documentado en Norteamérica porque hace décadas fueron liberadas varias especies de mantis grandes (entre ellas la mantis religiosa y la mantis china) por todo el país para que ejercieran de agentes de control biológico contra las plagas, pero esas especies importadas hoy constituyen una amenaza potencial para los colibríes y para las pequeñas aves paseriformes. "Nuestro estudio demuestra la amenaza que constituye la mantis para algunas poblaciones de pájaros. Hay que actuar con gran cautela cuando se liberan mantis para el control de plagas", concluye Nyffeler.
Frente a una amenaza, las mantis mediterráneas -Iris Oratoria- se alzan agitando las extremidades anteriores y desplegando las alas para revelar unas manchas con forma de ojo. Estas dos hembras adultas, de unos ocho centímetros de longitud, fueron fotografiadas en un campo de alfalfa cerca de Nicosia, la capital de Chipre.
Estos mántidos propios de Europa y pueden crecer hasta los 6,5 centímetros de longitud en su madurez. A diferencia fácilmente de las mantis religiosas y otras especies parecidas se caracterizan por presentar los lunares de color anaranjados en la parte inferior del cuarto segmento abdominal, así como los dos extensos círculos de color violáceo sobre sus alas que aparecen cuando se encuentran desplegadas.
"La amistad no conoce el color, la nacionalidad, la raza o el nivel social: la amistad no conoce de edad y género, la amistad no conoce la distancia". Luis A. Ribeiro Branco. De esta manera debe ser. Y esta imagen perfectamente podría representar el mensaje. Dos ejemplares de Empusa pennata que parecen jugar a un juego en el delgado tallo de una planta. Una instantánea soberbia, ya que es muy poco frecuente ver a dos especímenes de esta especie juntos.
Foto: José Pesquero Gómez
Ochroma de Panamá
Una mantis religiosa en alerta máxima aguarda la llegada de los insectos que durante la noche acuden a recoger el polen de las flores de Ochroma. Al fondo brillan las luces de los barcos que navegan por el canal de Panamá.
Cuando falla la cripsis (capacidad de un organismo de pasar inadvertido), Deroplatys angustat, insecto del Sudeste Asiático imitador de las hojas secas, puede revelar súbitamente los colores vivos y las manchas en forma de ojos de la cara inferior de las patas y las alas delanteras, para asustar a los enemigos.
Christian Ziegler
Deroplatys trigonodera
La mantis Deroplatys trigonodera, a diferencia de sus parientes de color verde, ha evolucionado para parecerse a una hoja en descomposición. El sigiloso insecto, dotado de unos grandes ojos compuestos, es un gran cazador nocturno que pasa desapercibido entre la hojarasca del bosque tropical a la espera de su presa.
Christian Ziegler
Mantis Religiosa : Debe su nombre a la posición de sus dos extremidades delanteras, que se juntan en lo que la emulación de una plegaria. Viven alrededor de un año, a lo largo del cual mudan 6 veces la piel antes de llegar a su etapa adulta.
Pese a su nombre estos fascinantes insectos son formidables depredadores. Tienen cabezas triangulares en un largo "cuello" o tórax alargado y pueden girar sus cabezas hasta180 grados para escanear su entorno con sus cinco ojos -dos compuestos y tres más pequeños situados entre los dos primeros- que le otorgan una visión privilegiada.
Sus largas patas delanteras cuentan con espinas que le ayudan a sujetar firmemente a sus presas, a las que esperan pacientemente para tenderles una emboscada. La mayoría de estos ejemplares son de color verde o pardo, un rasgo que aprovechan para un perfecto camuflaje entre hojas y ramas de las plantas.
Pero si hay una característica célebre de este tipo de insectos es la extraña conducta que muestran durante o después del apareamiento, cuando en ocasiones la hembra devora al macho. Suele empezar por la parte superior y continua intentando no dañar las partes del cuerpo implicadas en la reproducción.
Mantis religiosa, comúnmente llamada santateresa, mamboretá, campamocha o tatadiós o simplemente mantis, es una especie de insectomantodeo de la familiaMantidae. Tiene una amplia distribución geográfica en todo el Viejo Mundo (Eurasia y África), con numerosas subespecies según las regiones. Fue introducida en Norteamérica en 1899 en un barco con plantones y a pesar de ser una especie introducida, es el insecto oficial del estado estadounidense de Connecticut
Una mantis religiosa decide atacar a una serpiente: ¿quién sobrevivirá?
Las hembras de mantis religiosa son conocidas por comerse a sus parejas después del apareamiento. No obstante, una grabación acaba de mostrar que el insecto es capaz de devorar hasta una serpiente.
El animal, de tan solo 10 o 12 centímetros, puede ser, no obstante, bastante peligroso.
En las imágenes se observa una mantis religiosa que decide atacar a una pequeña serpiente. Una vez la culebra se aproxima, el insecto se arroja sobre ella.
Se denomina mantis religiosa, o sólo mantis, a un insecto ampliamente reconocido que pertenece al orden Mantodea y a la familia Mantidae. Se le adjudica la palabra “religiosa” por la posición de las patas delanteras, lo que otorga a la mantis el aspecto de un individuo que une las manos para rezar.
Fuera de Europa se le conoce como mantis europea o mantis religiosa y su nombre binomial es simplemente Mantis religiosa.
Descripción de la mantis religiosa
Se trata de un insecto delgado y de forma alargada, que mide de 5 a 7.5 centímetros de largo. La coloración del cuerpo es verde brillante o marrón, y debido a ello es capaz de camuflarse perfectamente entre la espesura vegetal.
Tiene una cabeza con forma triangular, ojos compuestos grandes y prominentes patas puntiagudas y “espinadas”. La cabeza es muy móvil y sus ojos dirigidos hacia adelante le otorgan una buena visión binocular. Debajo del coxis posee un punto negro anillado.
El cuerpo de la mantis está adaptado para la depredación: el primer segmento del tórax es bastante largo y junto con el segmento superior de las patas le permite un alcance muy grande para atrapar a las presas. La tibia anterior también posee espinas y puede replegarse como una navaja automática, engranando con las espinas del fémur y formando así una excelente trampa.
Distribución y hábitat de la mantis religiosa
Es nativa de las zonas templadas y de todos los tipos de vegetación de Europa, de Asia y del norte de África. Fue introducida en Norteamérica en el año 1899 y en la actualidad se ha extendido a todo el mundo. Está ampliamente distribuida en Canadá y en Estados Unidos y es el insecto oficial del estado de Connecticut (Estados Unidos) a pesar de no ser originario de allí.
Su hábitat son los bosques caducifolios y los matorrales de las zonas en las que se distribuye.
Comportamiento de la mantis religiosa
La mantis religiosa es una especie diurna, solitaria y sumamente diestra para tender emboscadas a los depredadores. Se ayuda de su coloración y su inmovilidad para pasar desapercibida entre las plantas.
Presenta un comportamiento caníbal, en el que la hembra devora al macho durante o después del apareamiento. Esto se denomina específicamente canibalismo sexual.
Alimentación de la mantis religiosa
Esta mantis depreda vorazmente una gran variedad de insectos, arañas y otros artrópodos.
El ataque de la mantis religiosa dura apenas 100 milisegundos y el proceso es el siguiente: primero, localiza a su presa con ayuda de su visión aguzada y calcula la distancia, la velocidad y la dirección necesarias para capturar su alimento. Después extiende por completo las patas anteriores, flexiona las tibias en torno a la presa y la sujeta con fuerza. Dado que dicha presa queda empalada y sostenida por las patas, la mantis no necesita nada más y devora viva y entera a su presa, cortando y perforando los tejidos con sus fuertes mandíbulas. Sólo deja algunos fragmentos del infortunado insecto que le sirvió de comida.
Reproducción de la mantis religiosa
En pocas especies la reproducción es tan peligrosa como para las mantis religiosas. De hecho, es peligrosa sólo para el macho pues existe riesgo de ser matado y devorado por la hembra en el acto sexual.
La mantis es solitaria pero se reúne con sus semejantes una vez al año para aparearse. Para ello, el macho tiene que persuadir a la hembra para que se aparee con él y no se lo coma. Sin embargo, durante o después de la copulación la hembra suele arrancar la cabeza del macho al confundirlo con un regalo “nupcial”.
Después de ello la hembra pone aproximadamente de 100 a 300 huevos en una espuma blanca llamada ooteca, encima de alguna hoja o rama. Los huevos eclosionan a principios de la primavera.
Amenazas de la mantis religiosa
Las principales amenazas para la mantis religiosa son las aves y otros animales que se alimentan de ellas. Pese a ello su población mundial no se encuentra en peligro. En vez de ello, es una especie apreciada por los humanos puesto que acaba con insectos dañinos para los cultivos y para la vida doméstica.
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., hay un aprecio muy especial a las aves, y entre ellas destaca el amor al: Quinde, tal como lo conocemos en Ayabaca, pero es de conocimiento público como: Colibrí, Picaflor, "Pájaro Mosca", cualquiera que sea como usted conozca a esta maravillosa ave, que vive de las flores, y lleva en su pico el polen de los estambres y la transfiere al estigma al momento de la succión; que como las abejas contribuye a la polinización, único medio que las plantas usan para la reproducción.
El Blog: A Vuelo de un Quinde, se siente o nos sentimos muy orgullosos de tener como símbolo al Quinde, o Colibrí, y gracias a una detallada información, que como reportaje de la Revista National Geographic, le damos a conocer para su lectura.
COLIBRÍ MARAVILLOSO: Su nombre científico es Loddigesia mirabilis, una de las criaturas más asombrosas y hermosas, se encuentran generalmente en la cuenca del río Utucubamba .Están en peligro de extinción.
El más pequeño de los colibríes puede pesar menos de dos gramos. El más grande solo llega a los 20 gramos. Así son los fascinantes colibríes:
El secreto del vuelo
Un colibrí de Anna en cautividad se alimenta a la vez que se mantiene en vuelo estacionario en un experimento científico. Los investigadores intentan desvelar los secretos del vuelo de estas diminutas aves.
Foto: Anand Varma
Carrera de obstáculos aérea
Cuando la vegetación es densa, los colibríes tienen que esquivar las ramas y las hojas. Marc Badger, de la Universidad de California en Berkeley, reproduce esas acrobacias en el laboratorio obligando a las aves a volar a través de unos estrechos orificios, una situación que el fotógrafo ha recreado en esta imagen. Para colarse por un agujero ovalado, este colibrí de Anna da una sacudida lateral, alterando el aleteo para evitar el contacto con la mampara. Para captar la maniobra en un solo fotograma, se disparó tres veces un flash estroboscópico durante una exposición de 0,4 segundos.
Foto: Anand Varma
Sacudiéndose la lluvia
A menudo los colibríes desafían los aguaceros para beber néctar y no morir de inanición. Este colibrí de Anna se sacude el agua igual que hacen los perros, con una oscilación de la cabeza y del cuerpo. Según investigadores de la Universidad de California en Berkeley, cada sacudida dura cuatro centésimas de segundo y somete la cabeza del ave a 34 veces la fuerza de la gravedad. Y lo más increíble: pueden hacerlo mientras vuelan o cuando están posados sobre una percha.
Foto: Anand Varma
La fuerza del aleteo
Un colibrí de Anna revolotea dentro de una cámara de la Universidad Stanford que graba al instante la minúscula onda de presión generada con cada aleteo. Antes de que Rivers Ingersoll y David Lentink diseñaran este dispositivo, se recurría a las teorías de la aerodinámica para calcular las fuerzas producidas por los animales al volar libremente.
Foto: Anand Varma
A toda máquina
Los túneles de viento permiten a los investigadores observar la mecánica de vuelo de los colibríes a velocidades de hasta 56 kilómetros por hora. Estecolibrí gorjinegro participa en un experimento de la Universidad de California en Riverside para probar si los cortejos aéreos son una buena muestra de las capacidades físicas de un ave. En otras palabras: los machos que exhiben los vuelos en picado más acrobáticos para impresionar a las hembras ¿son también los que vuelan más rápido? Para esta fotografía se añadió una niebla de vapor de agua que permite ver el viento.
Foto: Anand Varma
Don de lenguas
El recipiente de vidrio del que bebe néctar artificial un colibrí de Anna permite ver la lengua bífida del ave. Para mantener su enérgico vuelo, los colibríes pueden llegar a consumir una cantidad de néctar superior a su peso corporal, gracias a una lengua que repite el movimiento de absorción hasta 15 veces por segundo. El néctar artificial que consumen los colibríes en cautividad contiene proteína en polvo y otros nutrientes que aquí se aprecian como puntos blancos.
Foto: Anand Varma
Fuerza de sustentación
La mayoría de las aves generan una fuerza ascendente, o sustentación, solo con batir las alas hacia abajo. El secreto de la capacidad que tienen los colibríes para el vuelo estacionario estriba en el movimiento casi simétrico de sus alas, lo que les permite lograr sustentación tanto al batirlas hacia abajo como hacia arriba. Gracias a un generador de niebla ultrasónico, los investigadores pueden observar los vórtices que provoca este colibrí de Anna al final de cada medio ciclo, cuando las alas giran más de 90 grados y cambian la dirección del vuelo.
Foto: Anand Varma
Brendan Borrell
21 de noviembre de 2017
En busca del ave más pequeña del mundo, hemos llegado hasta el patio trasero de una casa de Pálpite, Cuba. El ornitólogo Christopher Clark tiene un coche lleno de material para descargar: cámaras, equipos de sonido, una jaula transparente con forma cúbica… Pocos minutos después de nuestra llegada esta mañana de mayo, Clark ya está caminando en círculos. Intenta seguir el recorrido de una bala con alas que vuela de un grupo de flores de coralillo a otro. Mientras el colibrí se detiene para sorber el azucarado alimento de las flores, sus alas continúan batiendo en medio de un torbellino grisáceo, demasiado rápido para que el ojo humano pueda observarlo.
Incluso para los estándares liliputienses de estas aves, el colibrí zunzuncito (Mellisuga helenae) es un enano: es el ave más pequeña del mundo. Su cuerpo verde iridiscente pesa poco más que una almendra. El zunzuncito debe su nombre al sonido que hace, y es todavía más pequeño que su pariente el colibrí esmeralda zunzún.
Lo que le falta en tamaño, lo compensa con entusiasmo cuando detecta una visita en su territorio. Se trata de una hermosa hembra, encerrada en la jaula que Clark ha colocado sobre un tejado de chapa. Si es consciente de que la hembra está enjaulada, su ardor no se ha enfriado lo más mínimo. Despega en vertical desde una rama, se queda suspendido en el aire y lanza un trino hacia ella.
Luego se eleva a más altura, hasta que no es más que un puntito en el cielo nublado.
Después, cual montaña rusa que ha llegado al punto más alto, cabecea y se lanza en picado hacia el suelo. En un instante, el osado colibrí repite una y otra vez el movimiento: ascenso, vuelo en picado y pasada a ras de suelo. Estas maniobras no duran más que un segundo. Entonces desaparece, y a su paso no deja más que el temblor de las hojas.
A pesar de que he mirado fijamente el cortejo, en realidad no he podido verlo. Tampoco Clark, pero él ha hecho algo mejor. Lo ha grabado con una cámara de alta velocidad que capta 500 fotogramas por segundo. Tras descargar el vídeo –la primera vez que se graba a esta especie a una velocidad de cámara tan elevada–, me lo enseña en su ordenador portátil, clicando en cada uno de los fotogramas que tanto le ha costado conseguir. Solo entonces vemos las impresionantes maniobras que la velocidad del colibrí nos ocultaba.
Los colibríes habitan exclusivamente en América. Desde el sur de Alaska hasta Tierra del Fuego, existen unas 340 especies descritas.
Durante los últimos ocho años, Clark ha viajado desde el desierto de Arizona hasta la selva de Ecuador y las zonas rurales de Cuba para grabar las paradas nupciales de los colibríes. De regreso en su laboratorio de la Universidad de California en Riverside, el profesor examina los vídeos para ver qué revelan sobre el vuelo de estas aves. Sus hallazgos podrían contribuir a conocer mejor el vuelo de los animales en general y los sistemas de apareamiento de los colibríes en particular.
Con sus vertiginosos movimientos y su vistoso plumaje, estas criaturas parecen un híbrido de carne, plumas y fuegos artificiales. Las alas de algunas especies baten hasta cien veces por segundo. Su corazón puede latir más de mil veces por minuto, y tragan néctar gracias a un movimiento casi invisible de la lengua.
En los jardines o en los bebederos para aves de los patios traseros de las casas, son el mejor ejemplo de la belleza fugaz. ¿Quién podría resistirse a la tentación de observarlos a cámara lenta, diseccionar sus movimientos y vivir, aunque sea brevemente, en su mundo?
Los colibríes habitan exclusivamente en América. Desde el sur de Alaska hasta Tierra del Fuego, existen unas 340 especies descritas. El lugar con mayor diversidad está en el norte de los Andes, donde 290 especies residen en las selvas de tierras bajas, en los bosques nubosos de las cumbres y en todos los ecosistemas que hay entre medio.
El más pequeño puede pesar menos de dos gramos. El más grande, el colibrí gigante, que habita en Perú y Chile, pesa unos 20 gramos.
El hecho de ser las aves más pequeñas del mundo es solo uno de los varios récords que ostentan los colibríes. Son las únicas aves que pueden permanecer en vuelo estacionario durante 30 segundos o más y las únicas que pueden volar hacia atrás de verdad.
También tienen el récord del vertebrado con el metabolismo más rápido del planeta: un estudio de 2013 de la Universidad de Toronto llegó a la conclusión de que, debido a la velocidad con que queman azúcar, si los colibríes tuvieran el tamaño de un ser humano, necesitarían beber más de una lata de refresco de 330 mililitros por cada minuto de vuelo estacionario.
No es de extrañar, pues, que se enzarcen en combates aéreos por el dominio de un buen terreno con flores cargadas de néctar.
La lengua con la que liban las flores es un órgano especializado, casi transparente, formado por dos tubos enrollados como si fueran láminas de celofán. Mientras el colibrí sorbe, su lengua entra y sale rápidamente y, tal como observó en 1852 el naturalista inglés William Charles Linnaeus Martin, el líquido «desaparece muy rápido, quizá por capilaridad».
Cuando Alejandro Rico-Guevara, investigador postdoctoral de la Universidad de California en Berkeley, grabó en película de alta velocidad a unos colibríes bebiendo de flores y bebederos, descubrió que cada uno de los tubos de la lengua se despliega para coger el néctar en una centésima de segundo. Luego el ave bombea el líquido hasta la garganta apretando el pico. Aquello que el científico del siglo XIX solo podía imaginar, esta cámara del siglo XXI nos lo muestra con todo detalle.
El primer intento de analizar el vuelo del colibrí tuvo lugar, al parecer, en la Alemania nazi a finales de la década de 1930. Con el apoyo del Servicio de Cine Educativo del Reich, dos ornitólogos alemanes consiguieron una cámara capaz de rodar 1.500 fotogramas por segundo, facilitada por un organismo de investigación militar.
Con ella filmaron dos especies de colibríes sudamericanos en el zoo de Berlín. «El régimen estaba desarrollando los primeros helicópteros –explica Karl Schuchmann, antiguo responsable de aves del Museo de Investigación Zoológica Alexander Koenig de Bonn–. Querían saber cómo lograban aquellas aves cernirse».
Las imágenes mostraron que los colibríes se parecían más a las abejas o a las moscas que a otras aves, puesto que con las alas generan sustentación tanto en el aleteo descendente como en el ascendente. Cuando los ornitólogos publicaron su estudio en 1939, compararon los colibríes con el helicóptero Focke-Wulf de fabricación alemana.
En Estados Unidos, Crawford Greenewalt servía a la ciencia desde el otro bando de la guerra: era ingeniero del Proyecto Manhattan, el programa estadounidense que fabricó las primeras armas nucleares. Doce años después de la publicación de los ornitólogos alemanes, Greenewalt retomó el hilo de aquella investigación. Su esposa, Margaretta, se había aficionado a la observación de aves desde su casa de Delaware, y fue ella quien lo contagió de lo que este calificó como «la fiebre de los colibríes». Sus fotografías de colibríes se publicaron por primera vez en la Geographic de noviembre de 1960.
Insatisfecho con las cámaras de cine de alta velocidad disponibles en su época, Greenewalt se fabricó la suya propia. Filmó el vuelo de los colibríes en el interior de un túnel de viento casero y logró captarlos a velocidades de hasta 43 kilómetros por hora. Cuando aceleraban partiendo de una posición estática en el aire, Greenewalt documentó cómo el plano de las alas pasaba de horizontal a vertical para redirigir el empuje.
Las nuevas imágenes supusieron una revolución, pero no esclarecieron el misterio de cómo los colibríes son capaces de batir las alas tan rápido. Normalmente, cuanto más deprisa se contrae un músculo, menos fuerza genera. Por lo tanto, ¿cómo producen estas aves la fuerza suficiente para sustentarse?
En 2011, Tyson Hedrick y sus colegas idearon un método para despejar esta duda. Hedrick, especialista en biomecánica animal de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, ya sabía que las alas de los colibríes son diferentes de las de sus parientes más cercanos, los vencejos. Los huesos alares de los brazos son relativamente más pequeños, y la mayor parte del ala está compuesta por los huesos alares de las manos. Para lograr una imagen exhaustiva del movimiento del ala a velocidad máxima, Hedrick combinó una cámara que dispara mil fotogramas por segundo con un sistema de rayos X.
Cuando visionó fotograma por fotograma, los movimientos infinitesimales de los huesos alares mostraron unos patrones; después visionó la secuencia completa en movimiento, y de este modo pudo ver el funcionamiento del ala. Hedrick descubrió que los colibríes, en vez de batir las alas con un movimiento ascendente y descendente del hombro, lo que hacen es un movimiento giratorio. Esta modificación les permite algo así como «una marcha rápida», de modo que un movimiento muscular milimétrico es suficiente para que las alas tracen un arco amplio.
Los colibríes, en vez de batir las alas con un movimiento ascendente y descendente del hombro, lo que hacen es un movimiento giratorio.
Antiguamente, las cámaras de alta velocidad eran artilugios difíciles de manejar y de llevar al campo. Hoy caben en un bolsillo grande y, para los ornitólogos que estudian a los colibríes, son tan imprescindibles como los prismáticos. La magnitud de la información obtenida es inimaginable. Para evaluar lo que significan 500 fotogramas por segundo, hagamos la siguiente comparación: a la velocidad normal de una película como Lo que el viento se llevó, 500 fotogramas es lo que dura la secuencia en que Escarlata O’Hara baja las escaleras llorando, dice «¡Rhett, Rhett! Si te vas, ¿adónde iré yo? ¿Qué podré hacer?», Rhett Butler responde «Francamente, querida, eso no me importa», sale por la puerta y desaparece en la niebla.
Al ralentizar el tiempo, los científicos pueden profundizar en el conocimiento de lo que sucede cuando la biología se topa con las leyes de la física. «Hay cosas que no se pueden ver a simple vista –dice Clark–. Pero pon una cámara de alta velocidad y verás lo que es capaz de hacer un ave».
Cuando algunas especies vuelan en picado a 97 kilómetros por hora y despliegan la cola, explica el ornitólogo, emiten un sonido que no procede de sus cuerdas vocales, sino de la vibración de las plumas caudales cuando el aire pasa a través de ellas. En el cortejo, algunas especies de colibrí casi duplican la frecuencia del aleteo; otras solo baten un ala. Y cuando un colibrí de Anna remonta el vuelo tras un descenso en picado, se ve sometido a unas nueve veces la fuerza de la gravedad, una aceleración suficiente para que un piloto de caza, incluso con un traje antigravedad, se desmaye.
«Los colibríes pueden hacer cosas extraordinarias usando los mismos elementos que tienen las aves normales», dice Doug Altshuler, experto en fisiología comparada de la Universidad de la Columbia Británica en Vancouver. Por eso su estudio nos puede revelar muchas cosas acerca de los principios generales de la biología.
Una mañana de verano, una luz roja sale por la puerta de una sala que Altshuler ha bautizado como el Infierno. Su colega Roslyn Dakin nos recibe con gotas de sudor en la frente.
El ambiente propio de una sauna se debe a los seis proyectores LCD que arrojan unas franjas verticales sobre las paredes de un túnel que discurre a lo largo de la sala. En el interior del túnel hay un macho de colibrí de Anna, vigilado por ocho cámaras.
Dakin intenta dilucidar cómo controlan las aves su vuelo. Otros investigadores han especulado anteriormente con que los animales voladores poseen un sistema de control de la velocidad en el cerebro que les permite ajustar el movimiento dentro de su campo de visión. Las abejas lo hacen.
Y nosotros también. Cuando conducimos por una autopista amplia y despejada, nos parece normal ir a 120 kilómetros por hora, pero si fuésemos a esa velocidad por una carretera secundaria flanqueada por árboles, probablemente pisaríamos el freno.
Parece que los colibríes funcionan de otra manera. En uno de los experimentos de Dakin, la científica los puso a volar a través de una especie de cinta de correr visual. Sorprendentemente, volaban igual de rápido cuando las franjas verticales se movían en la misma dirección que ellos que cuando se movían en dirección opuesta.
En este instante observamos un puntito verde oscilando en la pantalla, indicativo de que el colibrí está posado a oscuras sin hacer apenas nada. De vez en cuando avanza por el túnel, pero después vuelve a posarse sobre su percha. «Es un fastidio cuando no hacen exactamente lo que quieres que hagan –dice Dakin–, que es casi siempre».
Ella está convencida de que los colibríes recelan instintivamente de los objetos grandes, lo que les ayuda a evitar colisiones. Hoy está sopesando la idea de proyectar patrones más complejos. Para comprobarlo, necesita que el colibrí recorra toda la longitud del túnel, cosa que se niega a hacer.
De repente el ave emite un gorjeo, y el punto verde avanza por el túnel, se detiene en el bebedero y regresa. Dakin se anima; puede que al final el día no sea un fiasco. Teclea en el ordenador un código para esta entrada de datos y pulsa intro. En la pantalla, miles de coordenadas se combinan en un arcoíris tridimensional, el resumen de 15 largos segundos de la acelerada vida de un colibrí.
El pico del colibrí; tiene un color tan parecido al del polinio de esta orquídea panameña; que a menudo la carga pasa inadvertida. Son muchas las plantas que se autopolinizan, pero la mayoría de las orquídeas necesitan la ayuda de los animales para reproducirse.
Semana Mundial del Ahorro en Perú
-
Semana Mundial del Ahorro en Perú “No ahorres lo que te queda después de
gastar, gasta lo que te queda después de ahorrar”, éstas son palabras
sabias del g...
EL CUERPO DE CRISTO
-
#lamentedeCristoelprimerdia
Ef 2: 19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos
de los santos, y miembros de la familia de Dios.
Fo...