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lunes, 21 de febrero de 2022

La Historia del Agente Justiciero Genochi : Capítulo XLVII.- Servelio Smith López, logró salir de Chile en un barco carguero de carbón, que tenía como puerto final a Paita.........

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con La Historia del Agente Justiciero Genochi; Servelio Smith López, cuyo alías fue "El Machetero del Río", quien acompañó a la turista inglesa Elizabeth Bell en un barco crucero, que llegaron a Chile, ella tuvo que hacer operaciones bancarias y al llegar al edificio un grupo de asaltantes disparaban a diestra y siniestra y una bala perdida impactó en la cabeza de la dama, matándola en el acto; Servelio en el hotel recordaba todo el trayecto del crucero y la "luna de miel" que vivió con ella, para él era su primera vez que mantuvo relaciones sexuales; él aún desconocía que ella había muerto.... ...sigamos la historia....


Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.



Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Servelio Smith López, quien no acompañó a Elizabeth Bell al banco, desconocía que ella había muerto, por que se quedó en el hotel cercano donde separaron habitación, allí escuchó las noticias que un banco del centro de la ciudad fue asaltado, con la lamentable pérdida de una ciudadana extranjera llamada Elizabeth Bell; él alarmado fue hasta el edificio bancario que estaba acordonado por la policía; él se identificó como su acompañante y le permitieron el paso, encontró el cuerpo cubierto con ejemplares de periódicos, él se acercó, levantó el papel y pudo identificar el rostro ensangrentado con la cabeza destrozada por el impacto; era su compañera de viaje la ahora occisa Elizabeth Bell.
En esos momentos llegaron funcionarios de la embajada inglesa, quienes comprobaron de acuerdo a la lista del crucero que ella subió sola y continuó así, parece que Paita no llegó a registrar la compañía de Servelio Smith López.
Los funcionarios diplomáticos, quienes no conocían a Servelio y desconocían que fue su acompañante, ellos se hicieron cargo del cadáver de la científica, sólo esperando la llegada del médico legista para el levantamiento del cadáver.
Servelio, quien al no ser tomado en cuenta, con disimulo se separó silenciosamente del lugar de los hechos y regresó al hotel, donde iba a descansar; pero él había sido seguido por la policía, quienes lo esperaron que salga; pero, él optó por descansar y allí pensar como iba salir de tierras extranjeras.
Lo más grave era, que no tenía dinero como divisas que le fuese aceptado, sus bolsillos aún llenos de los billetes del asalto, que no le servían para nada en Chile.
Felizmente el hotel y la comida fue pagada por Elizabeth Bell por adelantado; por lo que al día siguiente, él aún conmovido por la trágica desaparición de su compañera; tomÓ desayuno y optó por regresar al puerto, iba aprovechar una camioneta del hotel que va a recoger otros turistas del puerto, éste joven cometió el error de no subir desde el interior, él salió a la calle para ir a la playa de estacionamiento para subir, pero fue abordado por dos gendarmes, quienes en forma abusiva lo enmarrocaron sin ninguna orden judicial y lo llevaron a la comandancia.
Servelio Smith López, sin saber el motivo de su detención, él en colmo de la audacia, pidió comunicarse con el embajador inglés, que no le convendría por que podía ser identificado como un fugitivo, como consecuencia de los asaltante de la almacenes de una ciudad del Perú.
El comisario al observarlo, alto de estatura y con apellido inglés, y le preguntó:
--- Dígame, ¿Cómo fue el abordaje al crucero en el Puerto de Paita, si usted nunca estuvo registrado en la lista de pasajeros?
Servelio, no teniendo otra opción que declarar la verdad, él narró al Comisario, los hechos de como conoció a la occisa Elizabeth Bell y como hizo para subir a bordo y que fue aceptado por el Capitán, por que lo brindaron una bienvenida como nuevo viajero con comida y tragos y todos los derechos.
El Comisario, quien también tenía un apellido extranjero por ser hijo de emigrantes, entendió la situación migratoria de Servelio y le ofreció su apoyo para se vaya de nuevo al puerto, aprovechando por una diligencia judicial, le dijo:
--- Peruano, te comprendo tu historia y como no tienes antecedentes, ni la embajada inglesa ha puesto alguna denuncia, te llevaremos al Puerto, con una condición, que te subes al primer barco que zarpe, por que si te quedas, actuaremos de otra manera calificándote como sospechoso; pues, sube al camión y ve al puerto.
Servelio a pesar de haber perdido la protección de la ahora finada Elizabeth Bell, tuvo su día de suerte, que siendo un fugitivo en el Perú, en un país extranjero era ayudado, y vaya que los policías le estuvieron muy agradecidos por haberlo llevado como pasajero.
Al salir el camión policial, enrumbó por la carretera de circunvalación rumbo al puerto, allí cinco gendarmes, un fiscal y su secretario y Servelio, la camioneta o camión tal como le llamaban siguió a velocidad media; cuando repentinamente se desinfló y reventó un neumático (llanta) y el conductor no pudo controlar el vehículo y se despistó volcándose a un costado de la carretera, que milagrosamente  era zona plana, el vehículo quedó volteado con las llantas al aire y con todos los pasajeros atrapados en el interior.
Servelio, quien subió al último, se sentó pegado a la puerta, que después del accidente, él pulseó la puerta y estaba trabada (atrancada); sin embargo, el vidrio se rompió dejando una ventana libre y como casi todos los atrapados eran obesos, él era el único que podría salir por ser el más delgado y aún así lo haría con dificultad.
Servelio, controlando los nervios, sacó su cabeza y desde adentró con sus manos impulsó todo su cuerpo, que milagrosamente la puerta se destrabó, pero no lo suficiente, él retrocedió y desde adentro empujó la puerta, él pedía calma a los otros, que estando heridos gemían por el dolor, algunos tenían hemorragias superficiales, él estuvo ileso.
Servelio, recordó que tenía una fuerza descomunal, que lo comprobó en una prueba que hizo cuando acompañaba a su padre adoptivo "Gato Salvaje"; el truco era palanquear la puerta y los fierros cedían por ser latas, él hizo el primer intento, pero la puerta no cedía, no se rindió, hizo un segundo intento tomando fuerza desde adentro con todo su cuerpo y vaya que la puerta cedió abriéndose con un espacio que solamente el cuerpo de él podría salir, se impulsó y salió, otros lo intentaron pero las tremendas panzas se lo impedían.
Servelio, estando afuera, buscó rocas para colocarlas sobre la pista, para avisar a otro conductor que los ayude, no pasaron ni cinco minutos y pasaba un vehículo de servicios portuarios, quienes eran estibadores, hombres muy fuertes acostumbrados a levantar pesos, los tres bajaron sus cadenas y las amarraron al vehículo siniestrado desde las llantas y todos con la ayuda de Servelio halaron al camión y lograrlo voltearlo a su estado normal (aunque estaba con múltiples destrozos), abrieron las puertas y sacaron a los heridos.
Uno de los estibadores, quien era muy observador, se puso a verificar de como el peruano logró abrir la puerta, que para él era casi imposible haber logrado este hecho y dijo:
--- Señores, deben agradecer al peruano haberles salvado, no entiendo de como abrió la puerta, por que yo no lo hubiese hecho, aún con toda mi experiencia..
Los policías, quienes sólo tenían magullones ligeros, le agradecieron al peruano, que como un pasajero milagroso subió al último y los salvó, por que todos los vehículos pasaban de largo, quienes al observar el vehículo volteado pensaban que habría sido abandonado por la policía.
Como el puerto estaba más cerca todos fueron transportados y el "héroe" Servelio, subió adelante junto al conductor.
Al llegar al puerto los heridos los llevaron al centro de emergencias y los ilesos necesariamente tenían que ir a la comandancia para las declaraciones de ley para investigar el accidente; Servelio temía ir a ese lugar por que tal vez la policía peruana ya envió su fotografía, les tomaron sus declaraciones quedando libres que su mayoría eran policías.
Servelio, se quedó al último, el Comisario le agradeció que haya ayudado a salvar a sus compañeros y como él estaba de regreso se comunicó con el capitán de un barco carguero de carbón que estaba a punto de zarpar, el capitán le contestó que sólo admitía a tripulantes que tendrán que trabajar para ganarse el pasaje hasta el mismo puerto de Paita último destino de cargas y descargas.
El comisario aceptó las condiciones y le comunicó al aún desconocido peruano, que lo consideraba casi como un "héroe"; pues, Servelio aceptó gustoso el viaje de regreso "gratis".
Después de los trámites aduaneros, el capitán del barco carguero, tocó la sirena anunciando su partida hacia alta mar.......................
Continuaremos........................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

La Historia del Agente Justiciero Genochi: Capítulo XLV.- Servelio Smith López; al pasear por el Puerto de Paita, él conoció a una turista llamaba Elizabeth Bell, quien le pidió ser su guía, ellos hicieron amistad y ella lo llevó en el barco crucero hacia Lima...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con La Historia del Agente Justiciero Genochi; Servelio Smith López, cuyo alías era "El Machetero del Río"; luego de la repartición del botín, que su banda logró, al asaltar grandes almacenes del Centro de la Ciudad; él regresó a su casa, al intentar abrir la puerta, detectó que alguien dentro de un automóvil lo había estado esperando, pasó de largo hasta la esquina y logró huir y viajó al Puerto de Paita, alojándose en un hotel, donde captó noticias en un viejo receptor desde Piura, que informaban que la policía capturó a los integrantes de su banda, que incluso cayó el jefe con 20,000 monedas nacionales en sus bolsillos; él gracias a su acertada huida se mantenía libre en el puerto de Paita.....  ..sigamos la historia....

Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Servelio Smith López, caminando libre en el Puerto de Paita, que nadie de su banda sabían su ubicación, pero  la policía ya tenía algunos indicios de su persona, que lo calificaban como: "Un joven huidizo que se escabulle con astucia delante de las narices policiales...", no era una buena noticia para él, pero aún no conocen su nombre ni el origen de su nacimiento, si era preocupación para él; el avance de la policía por lo que se mantenía en alerta, al mismo tiempo no sabía: ¿Quién echó a la banda?, el suponía que serían los integrantes de la primera banda, quienes si conocían su nombre y hasta el origen de su nacimiento, ellos serían los soplones, ya que no existía otra explicación del misterioso automovilista que lo estuvo esperando en su casa de Castilla.
Mientras tanto, Servelio Smith López, se movía con suma tranquilidad en las calles del Puerto de Paita, ya almorzó donde escuchó las últimas noticias que la mayoría de los integrantes de su banda, habían sido capturados por la policía y de él nadie sabía nada, por lo que optó por pasear y recorrer la ciudad, donde después que murió su madre fue a un orfanato, que ya no existía, allí habían construido un nuevo edificio estatal.
Servelio, siguió caminando y llegó al parque de la ciudad, buscó una banca y se sentó, no pasaron unos pocos minutos, y sentó una joven hermosa rubia de aspecto extranjero en el otro extremo de la misma banca, ella vestía un traje de pantalón, era una vestimenta extraña y probablemente era una extranjera, por que en aquellos tiempos las mujeres vestían faldas y blusas o trajes como batas de una sola pieza hasta los talones.
Ella, lo miró con disimulo y con atención por que él era bien parecido y descendiente de padre inglés, que no nació rubio; sin embargo, era trigueño, que fue el color de la piel de su madre y de buena estatura que llegaba al 1.75 mts. 
Entonces, la dama volteó la mirada hacia él y le dijo:
--- Joven, no conozco a nadie en este puerto. ¿Podría pasear en su compañía?, mi estadía es por pocas horas, ya que seguimos de viaje hacia el Sur, llegaremos al próximo Puerto del Callao, allí habrá un ligero paseo a Lima y continuaremos a Chile, que es la última escala del barco.
Servelio, hijo de un marinero inglés y con herencias de aventuras, muy gustoso le aceptó y le contestó:
--- Señorita, no se equivocó en la elección, aquí tiene a su guía.
Pero, el flamante guía turístico, no recordaba mucho de Paita, aún así, se pusieron a caminar, se inició una fluida conversación y nació simpatía mutua, ellos entraron a un café, allí bebieron la aromática bebida y mordisquearon unos bocadillos dulces.
Salieron de la cafetería y siguieron caminando; Servelio apelaba a que nació en Paita, que era verdad; para narrarle historias que eran fantasías de su mente, y que la dama lo festejaba con sonrisas y llegó a la admiración; pues afloró una fructífera amistad y como ambos eran de la misma talla, la gente común los miraba como extranjeros a los dos.
Ellos, llegaron al Museo Local, allí se exhibían reliquias históricas del héroe Miguel Grau Seminario y otros héroes marinos que pelearon en la infausta Guerra del Pacífico contra el enemigo del Sur, Chile, que armado y financiado por Inglaterra, destruyó la economía y riquezas peruanas fue un pillaje y saqueo nunca visto en otras guerras mundiales, los ingleses ganaron después la explotación del guano de las islas y las salitreras de Tarapacá.
Al concluir la visita al Museo, salieron y justo se escuchó el pito (sirena) del barco, fue tan fuerte el sonido que lo escuchó la dama, quien sabía que se acercaba la hora de la partida; ella lo miró con admiración y tal vez algo más, pero él seguía siendo un desconocido y no se atrevía a invitarlo, pero, parece que existió la telepatía y él captó los deseos de la dama y le preguntó:
--- Mi bella dama: ¿Puedo acompañarla en su viaje hacia Lima?
Era justamente la pregunta que ella quería escuchar y cogiéndole la mano derecha y mirándolo fijamente al rostro, le contestó:
--- Si jovencito, vamos en este momento, por que el barco ya avisó la partida, vaya a su casa y recoja algunas cosas, yo lo estaré esperando en la escalera de acceso.
Ella, aceleró la marcha apartándose del joven y se dirigió al barco; Servelio quien no tenía casa, sino la única muda que recién la había comprado, si tenía que ir al hotel para cancelar su estadía.
En el trayecto, lo pensó mejor y se dijo: "No voy al hotel, ya que si llega la policía estarán esperando mi regreso..." y agregó: "Iré directo al barco, chamullaré a la gringa (extranjera) que no tengo las llaves de mi casa.."
Efectivamente, Servelio llegó al muelle y observó un barco muy grande, que le llamaban: Crucero Turístico, y subían mucha gente, pero no distinguió a su amiga, por que estaba haciendo las gestiones administrativas que iba a subir un hermano, que le faltó el tiempo para avisarle a él que era un familiar.
Él se mantuvo abajo, esperando verla y como no llegaba, pensó incluso que la dama ya no quería su compañía, tan concentrado estuvo en sus pensamientos, que no había distinguido que desde la altura, estaba la dama que le hacía señales que suba.
Servelio, recuperó la ecuanimidad y subió, quienes al encontrarse por iniciativa de ella se dieron un fuerte abrazo, como si recién se hubiesen visto, la agilidad mental de Servelio le permitió captar el espectáculo, ante la atenta mirada de un marino uniformado y ella le dijo:
--- ¡¡¡¡ Hermano del alma, cuanto tiempo que no nos veíamos !!!!
El marinero, dirigiéndose a ella en idioma inglés, le ordenó que haga pasar a su hermano, por que se iba retirar la escalera.
La dama y Servelio, siguiendo el espectacular engaño al oficial marino y mirando a su supuesto hermano le dijo:
--- Hermanito, nos vamos a Lima, ya dentro del barco conversaremos largo y parejo, tengo tantas cosas que contar y tu me hablarás de la familia, que no tuve tiempo de saludar.
Servelio, que hizo gala de su astucia mental, le siguió la corriente con toda normalidad, que el oficial los vio como familiares y como eran los últimos, el operador recogió las escaleras y partió el barco.
Entonces, dentro del barco, la dama que se llamaba Elizabeth Bell, ya caminando por los pasillos y solos, le dijo en voz baja:
--- Amigo, ya le secuestré y gracias por captar mis intenciones ante el Oficial, a quien le informé que eras un hermano natural que no veía por muchos años y deseaba compartir el viaje en su compañía, ellos aceptaron mi proposición pero querían estar presentes en el momento del encuentro, serás mi acompañante hasta Lima y si nos entendemos iremos a Santiago de Chile, allí tengo familia y si estuve mucho tiempo con ellos, por esa razón pronuncio correctamente el castellano (idioma español).
Ellos siguieron caminando y llegaron al dormitorio que era un camarote provisto de dos camas, una encima de la otra, se apreciaba limpieza absoluta y ambiente de aromas.
Ella, era una mujer divorciada, dedicada a la investigación de las plantas marítimas, quien se había tomado unas vacaciones por 45 días, se embarcó en el Crucero que venía a Sur América, ella era de origen escocés, pero rara vez regresaba a su tierra natal, siempre paraba de viajes en otros barcos dedicados a la investigación marina; que esta vez ella olvidó por completo para gozar sus vacaciones.
Entonces, Elizabeth invitó a su flamante amigo (hermano para los oficiales) a subir al segundo nivel a tomar ese catre y ella se quedará con el del primer nivel.
Como en aquel barco, todo estaba iluminado y era tan grande que no se sentía que estaba navegando fue ella quien armó la conversación y le dijo:
--- Amigo, no me has dicho de como te llamas.
Servelio, respondió de inmediato y le dijo:
--- Yo soy Servelio Smith López, mi padre fue un marinero inglés que nunca lo conocí, no sé si aún vive; en cambio mi madre me dejó huérfano a la edad de 6 años, mi vida es larga con muchas dificultades, que si tuve la suerte de ser adoptado por un amigo de mi padre, quien me crío y me dio algo de educación, tal vez hubiese seguido estudiando, pero asesinaron a mi padre adoptivo.
Elizabeth Bell, conmovida al escuchar parte de la historia, de Servelio, le dijo:
--- Servelio, yo si tuve una vida con cuna de oro, mis padres me criaron y educaron, yo soy la rebelde que no quise seguirlos; me independicé al concluir mis estudios universitarios, soy una investigadora, y me acabo de divorciar, por  lo que trato de olvidar para gozar mis vacaciones y lo haremos en este barco, ya que hasta el día de hoy estuve sola y serás mi compañero en todas las diversiones que ofrece este crucero y viviremos una vida de gozo.
En esos momentos alguien tocó la puerta y fue Elizabeth, quien preguntó:
--- ¿Quién toca la puerta?
El conserje le contestó:
--- Soy el portador de los servicios.
Elizabeth abrió la puerta, allí había una mesa rodante llena de potajes y botellas de licor y le dijo:
--- Por orden del Capitán, se da la bienvenida a su hermano a gozar del crucero y le envía estos presentes para que lo disfruten en su estadía.
Elizabeth, recibió la mesa rodante y la ingresó al camarote, el conserje se retiró y estando con la mesa servida, ella le dijo:
--- Servelio, abre una champaña para brindar por que tengo mucha sed.
El joven cogió la botella, le retiró las envolturas y movió la tapa que salió disparada por los aires, permitiendo salir la espuma por el pico de la botella, sorpresa grata que ambos festejaron sonriendo y el "huésped" sirvió dos copas llenas del espumoso licor y brindaron chocando las copas y se bebieron todo el contenido de una sola vez, parece que ambos tenían mucha sed.
Luego, Elizabeth, haciendo de "anfitriona", subió los platillos y vasijas para servir la comida, que se apreciaba muy exquisita, le alcanzó a su "invitado" el primer platillo y ella con el segundo comenzaron a comer.........................
Continuaremos.............................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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