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sábado, 5 de febrero de 2022

La Historia del Agente Justiciero Genochi: Capítulo VIII.- Genochi; sin saberlo, ya el comandante Alipio Huamán Quispe, telefoneó al Director de la Escuela de Policías, para lograr su ingreso y por su puesto hay requisitos que cumplir.......

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con La Historia del Agente Justiciero Genochi; aquel día llegaron 02 oficiales policiacos a la platería propiedad de don Antenor Chinchay Quispe, donde trabajaban como empleados sus sobrinos: Etelvina, Elida y Gelasio, quienes atendieron la presencia de los oficiales, entre los que estaban el comandante Alipio Huamán Quispe, quien es nativo de Chilcapampa y el teniente Rafael López Orozco, asignado a la Jefatura Policial de Chiclcapampa; ellos entraron, por pura casualidad a la joyería, fue el teniente quien le pareció familiar el nombre y apellidos del dueño y en base a ese dato, se entabló la conversación donde el joven Genochi, quien había terminado la educación secundaria y estudió por correspondencia en una Escuela de detectives Privados, para poder entregar a la justicia a los asesinos de sus padres; el comandante captó el potencial de policía del joven Genochi y le ofreció su apoyo para que ingrese a la escuela de policías................ sigamos la historia..................

Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Don Antenor Chinchay Quispe, dueño de la platería, se puso nervioso que sus sobrinos hayan conversado con Oficiales de la Policía y cuando ellos abandonaron el establecimiento, les preguntó:
--- Sobrinos ¿Qué investigan esos policías?
Intervino, Etelvina quien le contestó:
--- Nada tío, ellos llegaron como clientes y preguntaron por el valor de algunas joyas, y al más joven le pareció muy familiar su nombre y apellidos, nos preguntó y le contestamos que usted nos recogió, después que murieron nuestros padres.
Antenor, se tranquilizó y como sabía que Gelasio había estudiado por correspondencia asuntos policiales, se dirigió a él y le preguntó:
--- Genochi, seguro que los policías te ofrecieron seguir esa carrera, que es la profesión más peligrosa y que siempre estarás subordinado a un oficial superior que te obliga que le lustres sus botas, no creo que sea lo que escojas para tu vida.
Genochi, sintió cierto resentimiento por lo expresado por su tío Antenor, quien los crío y educó y siendo hermano de su madre; ya era tiempo de independizarse; sin embargo, en aquellos tiempos, los hijos dejaban el apoyo paternal a los 21 años de edad, que si había excepciones por estudios o trabajo, le contestó:
--- Tío Antucho (Antenor), nosotros le estamos agradecidos que nos haya criado, pero yo si pienso seguir la carrera de policía, que me permita hacer justicia por la muerte de mis padres, yo conozco al asesino no en persona; por que usted nunca hizo nada por meter a la cárcel a los criminales, no lo estoy culpando, sino que alguien debe hacer justicia y ese soy yo; y mañana iré a Piura a la Comandancia, para averiguar el ingreso a la Escuela de Policías.
Antenor, sintió que el mundo se venía encima, ya que él hizo fortuna gracias a la venta de las propiedades de los padres de Genochi, le contestó:
--- Genochi, tu y tus hermanas son unos hijos más en mi familia y tengo la potestad de negar que abandones la casa, si aún no has cumplido los 21 años de edad, y como no me gusta la carrera de policía para ti, no saldrás mañana, ni nunca, olvida la visita de esos policías, por la muerte de tus padres es un asunto que la justicia ya lo olvidó.
Genochi, aumentó su resentimiento contra su tío y decidió no contestar y como entraron clientes se dedicó atenderlos y con éxito por que compraron una gran cantidad de joyas; el dueño ingresó al interior de la casa, sin saber que su esposa detrás de la puerta escuchó la conversación con sus sobrinos y al verlo le dijo:
--- Antucho, eres un estúpido, tu no puedes truncar las aspiraciones de Genochi, él quiere ser un policía y lo será quieras o no, ya los oficiales le ofrecieron apoyo; si te niegas el muchacho te investigará a ti, la razón de tu negativa y puede llegar a saber que tu te apropiaste de los bienes de sus padres, y que lo educaste no fue gratis, sino estaban recibiendo lo que heredaron de sus padres, te aconsejo que reconozcas tu error y permitas que vaya a Piura y además pagarás todos los gastos que demande esa escuela, no olvides y recuerda que esta joyería fue montada con el dinero de ellos, que en principio hasta a mi me lo ocultaste ¿O ya lo olvidaste?
Como bien dice el refrán: "Detrás de un hombre, hay una mujer que te ayuda o te destruye..." Parece que la señora le aconsejó lo correcto, que Antenor recordó que salió de ser un artesano de una platería de mala muerte y montó lo que ahora disfruta; él recapacitó y salió al local comercial y como ya era hora del almuerzo, al ver a sus tres sobrinos un poco tristes, les dijo:
--- Sobrinos, ya cerraremos la joyería no hay clientes y nos vamos almorzar, pero no acá, sino a una picantería, tengo ganas de comer un seviche de caballa.
Los jóvenes se miraron entre ellos, se sonrieron  y obedecieron, justo que cerraban llegaron lo tres hijos de Antenor quienes estudiaban en colegios privados en Piura y todos adentro, cerraron y atrancaron la puerta desde el interior y salieron junto con la señora de Antenor por la puerta de salida de la casa y se encaminaron a la picantería que quedaba a unos pasos, ellos entraron y pidieron una mesa para ellos solos que eran 08 miembros.
Después de pedir los platillos, la picantería les adelantó un poto de chicha fermentada y un pocillo sin fermentar que era un clarito para los jóvenes; les sirvieron los platos y comenzaron a comer y a mitad del almuerzo, habló Antenor y dijo:
--- Familia, estamos celebrando un acontecimiento familiar, pues vamos a tener un policía en la familia, se trata de Genochi, quien temprano me anunció sus aspiraciones, yo me negué en principio, pero corregí mi error y te apoyaré en todos los gastos que demande la escuela, es tu decisión y la respeto, mañana irás a la Comandancia y averiguas todos los requisitos.
Antenor, brindó un poto de chicha de jora y lo mismo hicieron los presentes, reinó la alegría para el joven Genochi, todos continuaron almorzando y finalizado todos regresaron a la casa, se tomaron un descanso hasta abrir de nuevo la tienda.
Mientras tanto los Oficiales Policiacos de regreso a la Comandancia, si les llamó la atención el comportamiento poco amigable del sueño de la platería, pero olvidaron el asunto y al llegar pasaron a la sala de conferencias para escuchar la exposición de los oficiales franceses, que efectivamente se prolongó por más de 03 horas y como era tan importante nadie mostró cansancio, que al final fueron aplaudidos los expositores.
Al día siguiente, el teniente Rafael López Orozco, se embarcó en un camión lleno de pasajero y carga rumbo a Chilcapampa, para él no hubo privilegios, subió arriba junto a los otros pasajeros, que si le convenía para hacer amistad y lograr el apoyo del pueblo.
Por otro lado el comandante Alipio Huamán Quispe, se había tomado en serio el apoyo que le ofreció a Genochi, al entrar a su despacho llamó por larga distancia a Lima, y preguntó por el oficial a cargo de la dirección de la Escuela de Policías y le contestaron que estaba a cargo del coronel Antonio Paredes Juarez, quien era su compañero de promoción, que ya había ascendido un grado superior a él, ellos hicieron buena amistad mientras eran cadetes y se hicieron la promesa de ayudarse mutuamente en todo cuanto necesiten en el desarrollo de sus cargos policiales; que por razón de cargo y asignaciones de la superioridad fueron desplazados a diferentes regiones y nunca juntos.
El comandante Huamán, agradeció la información y colgó el auricular y consultó con su agenda los teléfonos fijos de la escuela de policías y al encontrarlos marcó el primer número, levantó el auricular y esperó la respuesta, el teléfono timbró por varias veces, hasta que alguien levantó el auricular y contestó:
--- Aló ¿Quién llama?
El comandante Huamán , le contestó:
--- Estoy buscando al Coronel Antonio Paredes Juarez, de parte del comandante Alipio Huamán Quispe.
La sorpresiva llamada telefónica causó emoción al viejo amigo Antonio, quien contestó así:
--- Que grata sorpresa escucharte amigo Alipio, hace años que no sabía donde estabas y dime a que se debe tanta alegría para mi persona, hasta te había olvidado, disculpa la franqueza, que ya no bebo mis chilcanos en el bar de la Plaza San Martín... jajajajajaja....
Alipio, también se emocionó al escuchar a su antiguo condiscípulo y promoción, le contestó:
--- Mi coronel, el más feliz soy yo, saber que usted ha ascendido y tiene la gran responsabilidad de preparar policías que tanto necesita la población por el aumento del crimen.....
Pero, fue interrumpido por el coronel Paredes, quien le replicó:
--- Alipio, siempre seré Antonio, olvida el cargo jerárquico, nosotros hemos sido amigos y lo seremos siempre y dime ¿Para qué soy bueno?
El comandante Huamán recordando el juramento que se hicieron como promoción, le contestó:
--- Antonio, como eres el director de la escuela de Policías, quisiera si puedes ayudarme para que ingrese un joven que es mi  paisano y creo que tiene capacidad vocacional y aspiración para ser policía, ya terminó su educación secundaria, incluso me manifestó que terminó un curso de la competencia es una escuela de agentes privados; él se siente todo un policía, quiero que no se trunque el derecho de este joven aspirante.
El coronel Antonio Paredes Juarez, le contestó:
--- Mi querido amigo Alipio, me basta que conozcas al joven aspirante es suficiente para mi, por lo que escuché, él tiene vocación y vale la pena tenerlo en nuestras filas, pero dime ¿Qué edad tiene el joven?
El comandante Huamán, feliz al escuchar la respuesta afirmativa  de su amigo, pero él no sabía la edad exacta y le contestó:
--- Creo que el joven tiene 18 años de edad.
El coronel Paredes, le contestó:
--- Aún está bajo de potestad paternal, tiene que tener una autorización del padre o tutor ante el notario o juez de paz, que el padre lo envía a la escuela bajo su responsabilidad y pagar todos los derecho de matrícula, uniforme y depósito de garantía, son requisitos indispensables y lamentablemente burocráticos, que exige la institución para asegurar la permanencia del postulante.
El comandante Huamán, que se había permitido adelantar los contactos sin conocer bien al joven y saber si tendría que cumplir los requisitos, le contestó:
--- Antonio consultaré con el joven los requisitos y te llamaré de nuevo mañana.............
Continuaremos..............
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

La Historia del Agente Justiciero Genochi : Capítulo V.- Antenor Chinchay Quispe, hizo el negocio de su vida, al vender los predios que fueron de su cuñado Eucebio Nonajulca Rivera.....

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con el relato de La Historia del Agente Justiciero Genochi, y como informamos en el capítulo anterior; don Antenor Chinchay Quispe, quien fue cuñado del finado Eucebio Nonajulca Rivera, decidió vender los predios y llevarse a la Costa a los sobrinos huérfanos; hizo las primeras tentativas con el comerciante Aurelio Soto Rivera, quienes también eran condiscípulos de la escuela primaria; pero, éste le ofreció muy barato, por lo que Antenor decidió buscar un tasador, y éste fue el Juez de Paz, quien luego de la visita ocular sugirió al vendedor un valor de 140,000 monedas nacionales y que se podía negociar.... continuemos con la historia................

Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Antenor Chinchay Quispe, atinó en buscar un tasador para los predios que fueron de su cuñado Eucebio Nonajulca Rivera y éste fue el Juez de Paz, quien le sugirió venderlos en 140,000 monedas nacionales, que era 40,000 más de lo que él había calculado, y que incluso le ofreció a su condiscípulo Aurelio Soto Rivera, quien era un comerciante avaro y tacaño.
Entonces, la esposa del comerciante, que estaba desesperada por salir del Barrio Bajo de Chilcapampa, ella había guardado una herencia de 60,000 monedas nacionales, con las que ella pensaba adquirir una propiedad fuera del Barrio Bajo y al conocer que su marido no ofrecía más de los 45,000, ella lo siguió decidida para realizar la compra agregando sus ahorros que al encontrarlos todos juntos les ofreció 100,000 monedas nacionales, su esposo la desautorizó, argumentando que ella no sabía de negocios.
Intervino el vendedor Antenor Chinchay Quispe, saludando a la señora y le dijo:
--- Buenos días  Señora Soto, es un placer conocerla, sabiendo que es la esposa de mi condiscípulo Aurelio; pero, el valor ya no es 100,000, sino 140,000 monedas nacionales, tal como lo tasó el Juez de Paz, si usted lo desea ya conoce el precio de los predios.
Aurelio, un comerciante con mucha experiencia en comprar y vender vacas; pero, él nunca compró predios, y seguía con sus pensamientos de transar en 80,000, quien al desautorizar a su esposa, le ofreció ese valor.
Todos los allí presentes se sonrieron por el nuevo ofrecimiento del comerciante que se convirtió en público; que no habría negocio, y como el Juez de Paz estaba sobrando allí, se despidió y quedaron los interesados y nuevamente Antenor, recordando al amigo que de verdad lo estimaba con mucho aprecio, le dijo:
--- Aurelio, nunca supe que te hayas casado con una bella mujer, te felicito. ¿Cuántos hijos tienen?
La señora agradeció las palabras zalameras de Antenor y le contestó:
--- Gracias por los elogios señor Chinchay, tenemos 04 hijos y todos en edad escolar, ninguno con nosotros los enviamos a Piura, allí están estudiando; pero me vuelvo a entrometer en el posible negocio, dígame señor Chinchay ¿Cuál es el último precio de los predios?
Antenor, quien también era comerciante y fabricante de joyas, le contestó:
--- Vamos a transar, sobre el valor de los predios, que lo tasó la autoridad, yo habría subido a 160,000 monedas nacionales, pero voy a bajar a 130,000 para preferirlos a ustedes.
Aurelio, estaba mudo y encolerizado por la intromisión de su esposa y replicó:
--- Gracias Antenor por preferirnos, sigo pensando que el precio es muy exagerado, si conozco los predios, sobre todo el potrero que está cercano a la Ciudad, creo que te voy hacer mi última oferta que es 100,000 monedas nacionales.
En aquellos instantes, pasaba por allí un antiguo amigo y condiscípulo de ambos, quien al verlos se acercó a saludarlos, el recién llegado, retornaba de la Costa y había decidido mudarse a Chilcapampa, lo hacía por salud, ya que así le sugirió su médico; él ya conocía de la venta de los predios del finado Nonajulca y dirigiéndose a Antenor le preguntó:
--- Antucho (Antenor), acabo de enterarme que estás vendiendo las propiedades de tu finado cuñado, por mi cuenta ya les hice una inspección, estoy interesado en comprarlos, dime ¿Cuánto quieres?
Antenor, razonó  ante la lentitud de Aurelio en ofrecer un precio atractivo; vio una nueva oportunidad del negocio con el recién llegado, quien se llamaba Juan Huamán Morocho, más conocido por sus amigos como Juancho y se conocía que era un próspero comerciante en prendas de vestir y mirándolo fijamente, le contestó:
--- ¡¡¡ Que sorpresa Juancho !!! Parece que pretendes vender ropa en Chilcapampa, si efectivamente estoy vendiendo los predios y me tomé la idea de buscar un tasador quien me sugirió venderlos en 160,000 monedas nacionales.
Para, Juan le pareció razonable el precio, pero él desconocía que Aurelio y Antenor ya habían lidiado con el valor de las propiedades en venta, y con la tristeza de la señora de Aurelio, que se esfumó la posibilidad de comprar la casa por lo tacaño que era su esposo.
Entonces, Juancho pensó en hacer una oferta tentativa, pero ya estaba decidido en comprar los predios por los 160,000 que le pidió Antucho y le contestó:
--- Antucho (Antenor), te ofrezco 145,000 monedas nacionales, por que me parece exagerado lo que pides por los predios.
Antenor, se estaba comprometiendo en un probable lío entre condiscípulos y optó por no aceptar en ese momento, ya en su mente estaba la venta para Juancho, despidiéndose de los amigos, le contestó:
--- Juancho, ya sabes el valor de los predios, si decides comprarlos me encuentras en la casa.
Aurelio y su esposa se despidieron y se fueron juntos, pero no felices, por que iban peleando, Juancho tomó otra ruta y se fue a su hotel; pero reaccionó y temiendo perder la oportunidad de comprar algo que le interesaba por tan solo una diferencia de 15,000 monedas, retrocedió y siguió a Antenor que caminaba lentamente, tal vez pensando que la muerte de sus familiares fue una bendición para él, que ya tenía una oferta muy buena, que le permitiría salir de ser un oscuro artesano platero y cumplir con sus sueños de instalar un gran taller.
Antenor, iba tan concentrado en sus pensamientos, que no había escuchado el llamado que le hacía su amigo Juancho, quien al darle alcance le dijo:
--- Antucho, te pagaré el precio que pides por las propiedades, vamos al Juez de Paz para hacer la documentación y hoy mismo tomo control de los predios.
Antenor Chinchay Quispe, se dio un pellizco a uno de sus brazos, para saber si no estaba soñando, pues, le dolió, todo era realidad, y volteando el cuerpo para regresar a la oficina del Juez de paz, le contestó:
--- Muy bien Juancho, hiciste el negocio de tu vida, en la Costa estas propiedades hubiesen sido vendidas por lo menos por unos 500,000 monedas, estás comprando unas joyas, mi finado cuñado cuidaba muy bien sus cosas, hoy mismo te entrego la casa, el potrero y el ganado y mañana viajo con mis sobrinos, te dejaré todas las cosas del interior de la casa, yo no llevaré nada.
Los dos personajes fueron a la oficina del Juez de Paz, para hacer los testimonios de compra/venta, pagaron los derechos de ley y allí mismo en presencia del Juez, Juancho entregó las 160,000 monedas nacionales, que las había estado llevando en un maletín forrado con apariencia de ser un maletín para comprar productos del mercado de abastos, él solo sacó unos billetes que habían en exceso.
En seguida, los negociantes agradecieron al Juez de Paz, por sus servicios legales y salieron conversando muy felices, tal vez era una transacción donde el vendedor y el comprador sentían felicidad total, pocas veces visto y fueron a los predios para tomar posición de los mismos por el comprador, y como ya se anticipó Antenor no movería ningún objeto de la casa, quien tampoco estaba interesado, teniendo semejante cantidad de dinero, que nunca soñó en su vida, que siempre había sido mediocre, así es la suerte: La desgracia de una familia, llevó la felicidad total a otra familia.
Antenor, al llegar a Catacaos con sus sobrinos y con el dinero que en principio no le informó a su esposa, que manifestó su desacuerdo que sus sobrinos serranos vinieran a su casa, que cambió de parecer ante la advertencia de su esposo, que su costosa operación quirúrgica que ella tuvo, fue cancelada por los finados familiares y que ya no harán préstamo al banco; empezó a tenerles cariño y tratarlos como hijos a sus sobrinos políticos, que se educarán junto a sus hijos.
Ella aún no sabía de la venta de los predios, que su marido hizo y que sus vidas cambiarán totalmente con riqueza a raudales.
Gelasio Nonajulca Chinchay y sus hermanas Eltelvina y Elida, vivieron por muchos años en la casa de tu tío, ellos nunca tuvieron conocimiento de las propiedades de sus padres que fueron vendidas por su tío Antenor, quien instaló un gran taller y les dio trabajo a ellos, que estudiaban y trabajaban al mismo tiempo.
Gelasio, más conocido como Genochi, nunca olvidó la trágica muerte de sus padres, que a medida que crecía, aumentaba sus deseos de hacer justicia contra los asesinos, transformándose en un Justiciero, y tuvo la idea de ver películas policiacas, incluso se matriculó en una escuela de detectives privados, para algún día dar con los asesinos, capturarlos y entregarlos a la justicia, en esos pasos y por casualidad conoció a un morador de Chilcapampa, quien viajaba constantemente a esa ciudad desde Piura........
Continuaremos.......................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui.

La Historia del Agente Justiciero Genochi : Capítulo IV .- Antenor Chinchay Quispe, decide vender todos los predios que fueron de su cuñado Eucebio Nonajulca Rivera; se los ofrece al comerciante Aurelio Soto Rivera, pero éste le ofrece un bajo valor.....

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la Historia del Agente Justiciero Genochi; después del sepelio de los esposos Eucebio Nonajulca Rivera y su esposa Oralia Chinchay Quispe, dejando en la orfandad a los hijos: Etelvina, Elida y Gelasio y como fue notificado a la Costa al familiar más cercano; llegó el hermano de la finada Oralia, quien se llamaba Antenor Chinchay Quispe, a quien justamente los finados esposos le enviaron el monto total de la venta de las vacas; este familiar que residía muchos años en la Costa, optó por vender las propiedades que fueron de los finados y llevarse a los niños huérfanos; ya hizo las primeras gestiones, al mismo tiempo en la casa del asesino; Bonifacio "Oreja Mocha", su padre más conocido como "Mano Siniestra" planea la fuga del hijo, pero la autoridad policial no actúa por que nadie efectuó la denuncia de los hechos............ sigamos la historia......................


Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
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Don Antenor Chinchay Quispe, natural de Chilcapampa, quien emigró muy joven a la Costa, se radicó en el distrito de Catacaos, allí formó su hogar y se dedicaba a la Orfebrería, siendo un experto en el acabado de labrar metales finos como el oro y la plata; pero, como bien dice el refrán: Casa de herrero, cuchillo de palo; quien a pesar de ser reconocido por sus depurados trabajos, aún así no ha despejado económicamente; por esa razón tuvo unos apuros económicos pidiendo apoyo al cuñado Eucebio Nonajulca Rivera, quien le envió el dinero, que despertó la codicia del delincuente juvenil Bonifacio "Oreja Mocha", que tal vez si hubiera encontrado el botín, no hubiese asesinado a los dueños de la casa asaltada.
Don Antucho (Antenor), hizo un recorrido por la ciudad y estando en la Plaza de Armas, recordó a un viejo amigo, con quien compartió las aulas  de la  educación primaria y se llamaba Aurelio Soto Rivera; el recién llegado averiguó por la existencia del condiscípulo y alguien le informó que aquel señor vivía en el Barrio Bajo.
En aquellos  instantes, en la misma plaza que estaba ubicada en el Barrio Medio, pasaba el comerciante Soto halando un par de bueyes yendo al Puesto de la Policía y declarar la compra; trámite administrativo que era obligatorio en aquellos tiempos, donde abundaban ladrones de reses.
Justamente, Antenor que estuvo averiguando por él, lo reconoció y desde una distancia le gritó:
--- ¡¡¡ Espera Aurelio, Aurelio, Aurelio....!!!
Lo llamó mencionando su nombre por tres veces, y apurando los pasos para darle alcance; el aludido con la sogas halando a los vacunos, volteó el rostro y vio a alguien que iba a su encuentro, él paró su marcha y lo esperó, que al llegar se reconocieron y fue Antenor, quien lo saludó así:
--- Hola Aurelio, que gusto saludarte, has cambiado, estás más robusto y según veo eres ganadero.
El aludido, le respondió:
--- Hola Antucho (Antenor), hombre estás desconocido, si no fuera por tu estilo de hablar, ya no te hubiese reconocido, desde que te fuiste a la Costa, nunca más supe de tu persona.
Los dos amigos y condiscípulos recordaron sus tiempos juveniles y fue Antenor, quien le dijo:
--- Aurelio, estoy vendiendo las propiedades que fueron de mi cuñado Eucebio Nonajulca Rivera, tal vez si conoces a alguien que esté interesado; los bienes son la casa del Barrio Alto y la chacra con el ganado vacuno.
Para,  Aurelio la noticia de la venta fue una bendición, por que justamente estaba interesado en cambiarse de barrio y le faltaba un potrero cercano a la Ciudad para encerrar las reses del negocio y con una sonrisa le contestó:
--- Por su puesto amigo Antucho, que conozco una persona y ese soy yo, te compro todo lo que tienes; pero hay algo más, ese nombre del que fue dueño, me recuerda a alguien que lo asesinaron días atrás.
Antenor, le respondió:
--- Si amigo, los asaltaron por la noche y los mataron, por que no encontraron el botín que buscaban los delincuentes.
Aurelio, que fue el comerciante que compró las vacas del finado Nonajulca, le dijo:
--- Ahora que recuerdo, fue ese mismo día que le compré 06 vacas, y los delincuentes son unos mozalbetes que viven en mi barrio, todo indicaba que fue Bonifacio "Oreja Mocha", quien es hijo del delincuente conocido como "Mano Siniestra", pero ya no lo veo, seguro fugó.
Entonces, Antenor que no estaba muy interesado en averiguar ¿Quiénes asesinaron a sus familiares?, más bien cambió de conversación y fue al grano, hizo los primeros cálculos del valor de las propiedades y quería sacarle el máximo precio y le puso un valor de Costa y le dijo:
--- Aurelio, te voy a rematar las propiedades, y calculo que el valor de todo es unos 100,000 monedas nacionales.
Aurelio, sorprendido por el altísimo valor que escuchó, le contestó:
--- Antucho, estás en la Sierra, aquí las cosas no cuestan tanto tal como es en la Costa; pero, te hago una propuesta, te pago 45,000 monedas nacionales.
Para Antenor, es propuesta era inaceptable y optó por despedirse del amigo y le contestó:
--- Aurelio, creo que ofreces muy barato, bueno fue un placer de saludarte, y que sigan tus éxitos en el negocio de reses.
Antenor, le dio un abrazo a su amigo, quien continuó halando sus bueyes; para Antucho ese precio era muy barato, él quería salir de pobre y instalar un gran taller y mejorar el negocio y se le ocurrió visitar al Juez de Paz, quien si sabía el valor de los inmuebles en Chilcapampa, por que ante él, legalizan todas las transacciones de compra y venta (no había Notario Público), quien al llegar lo saludó y le dijo:
--- Señor Juez, seguro que usted certificó la muerte de mi cuñado Eucebio Nonajulca Rivera; deseo vender sus propiedades, pero no tengo una idea clara  del valor: ¿Puede ayudarme usted?
El Juez de Paz, quien también actuaba como tasador, le contestó:
--- Por su puesto amigo, pague una tasa y le haré inspección ocular a los bienes que desea vender; no es el valor comercial que hago, sino el valor nominal de impuestos; que sin embargo, le dará una idea clara para que usted calcule el precio que desea vender.
Antenor, pagó el valor de la tasa por derechos de inspección, que le permita al Juez visitar los predios y ambos personajes se fueron a ubicar los predios para la tasación.
Mientras tanto, el comerciante Aurelio Soto Rivera, después de legalizar la compra de los bueyes en el Puesto de la Policía, regresó a su casa y le comentó a su esposa, sobre que están vendiendo los predios del finado Eucebio Nonajulca Rivera y ella que estaba desesperada por salir de ese bario, le contestó:
--- Dime Aurelio, ya propusiste el precio por esos predios, que de comprarlos nos mudaremos de esta inmundicia de barrio lleno de delincuentes y prostitutas.
Aurelio, le contestó:
--- Si, le hice una propuesta a mi antiguo condiscípulo Antucho, pero él quiere muy caro por esos predios.
La señora, sabiendo lo tacaño que era su esposo y regateador en sus compras de reses y casi enfurecida, le replicó:
--- Oye pedazo de miserable (palabra para decir tacaño), por que diablos no ofreciste el valor real, déjate de tus costumbres de comprar vacas que les ofreces el 50% del valor, ahora son propiedades en un barrio decente: ¿Cuánto quieren ellos y cuánto le ofreciste?
Aurelio le narró a su esposa todo lo conversado con Antenor, y más colérica le replicó:
--- Aurelio, si te pidieron 100,000 monedas nacionales, es por que así es el valor, sube a 80,000 y seguro haces negocio.
Aurelio, recién entendió que se había equivocado al ofrecer ese valor, por que así lo hacía comprando vacas, recapacitando salió para encontrarse de nuevo con su amigo Antucho (Antenor) y ofrecerle 60,000 monedas nacionales.
Aurelio, al llegar a la Plaza, vio que llegaba su amigo Antenor acompañado del Juez de Paz, él se dirigió a ellos, ya que era amigo de ambos, saludó y les dijo:
--- Amigos, que gusto de verlos juntos.
El Juez de Paz, se sonrió y como adivinando que Aurelio estaba interesado por los predios, le contestó:
--- Si don Aurelio, su amigo Antenor me pidió hacer una tasación de las propiedades del finado Eucebio Nonajulca Rivera y le sugerí un valor comercial de 140,000 monedas nacionales, claro está, es un valor negociable; usted es un buen comerciante, seguro que comprará estos predios y que no habrá otra oportunidad.
Aurelio, al escuchar 140,000, casi se cae de espaldas y lamentaba no haber aceptado los 100,000 que le pidió temprano Antenor y no pudiendo ofrecer se despidió.
Pero, llegó su esposa en ese mismo instante y viendo a todos allí presentes que si los conocía algunos, pero no eran sus amigos, les preguntó:
--- Señores, no sé quien vende las propiedades que fueron del señor Nonajulca y como mi marido es un tacaño y un miserable; yo ofrezco los 100,000 que le pidió el vendedor.
Aurelio, ofuscado por la intervención de su esposa, sólo atinó a decir:
--- Señores, no le hagan caso, ella no sabe de negocios..............
Continuaremos................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

La Historia del Agente Justiciero Genochi : Capítulo III.- El ataque de Bonifacio "Oreja Mocha"; fue cruel y sanguinario en la casa de don Eucebio Nonajulca Rivera, a quien lo asesinaron, violaron a su hija , e hirieron de muerte a la esposa...

Hola amigos : A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG.,  continuando con La Historia del Agente Justiciero Genochi, y como informamos en el capítulo anterior; Gelasio Nonajulca Chinchay el niño de apenas 10 de edad, que fue testigo del asalto y asesinato de su padre Eucebio Nonajulca Rivera, la violación sexual de su hermana Etelvina Nonajulca Chinchay y la herida mortal contra su madre Oralia Chinchay Quispe, por parte de la banda de delincuentes juveniles encabezada por Bonifacio "Oreja Mocha"; únicamente se salvó la hermana Elida Nonajulca Chinchay, quien estuvo en la calle jugando con sus amigas, que al llegar y observar el cuadro trágico, acomodó a su hermano menor que lloraba y salió a la calle a tocar las puertas de los vecinos, pidiendo auxilio, quienes de inmediato acudieron para apoyar a su dirigente........... sigamos la historia..........

Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Ante la alarma todo el Barrio Alto de Chilcapampa, se levantaron saliendo de sus domicilios y acudieron a la casa de su dirigente Eucebio Nonajulca Rivera; la niña Elida demostrando una fortaleza increíble movió a todos los vecinos y regresó a su casa, dejó abierta la puerta de la calle, entraron los primeros vecinos y observaron un cuadro trágico, donde don Eucebio ya era cadáver aún desangrándose del pecho que comprometió el corazón, la niña Etelvina postrada sobre el piso y con sus genitales ensangrentados por la violación sexual y la señora Oralia Chinchay Quispe a punto de fallecer por la herida desde la espalda por una chaveta que traspasó el cuerpo.
Los vecinos levantaron el cuerpo de la herida dentro de una sábana (no había camilla) y entre dos vecinos la llevaron a la posta médica, igual hicieron con la niña Etelvina, que levantaron su cuerpo y aún había sangre que le chorreaba por las piernas; otros vecinos fueron al puesto de la policía, acudió el sargento, quien sólo certificó la muerte de don Eucebio y envió a su agente a buscar al Juez de Paz, quien era el único representante del Poder Judicial, para que ordene el levantamiento del cadáver (ya que no había Fiscal).
El vecino carpintero, que justamente aquel día trágico, él había terminado de fabricar 04 cajones de muerto, puso uno a disposición de la familia y como parecía que la señora Oralia sería la próxima víctima también agregó otro cajón.
El sargento de la policía, comenzó con las primeras diligencias de investigación, quien al averiguar si vieron a los hechores de los crimines, nadie sabía nada, ni tampoco vieron a alguien que merodeaba por allí, la hora había sido bien escogida por los delincuentes.
Ya la policía tenía sus sospechas, por que días antes, fue descubierto el delincuente juvenil Bonifacio "Oreja Mocha", quien asesinó al vecino que lo increpó cuando escalaba techos en actitud de asaltos, pero tampoco hubo algún vecino que lo señalara como el culpable, no fue detenido ni investigado.
Pero, esta vez si habían evidencias que el criminal era Bonifacio "Oreja Mocha", por que si lo vieron que a esa hora que coincidía con el asalto, él iba todo caminar en dirección al Barrio Alto; sin embargo el sargento no podía actuar e ir al Barrio Bajo y detenerlo, por el temor que le tenía al padre, más conocido como "Mano Siniestra", quien lo había amenazado de muerte, si lo acusaba una vez más de algún crimen, ya que en la Costa siempre lo soltaban por falta de pruebas.
Llegó el Juez de Paz, quien verificó el cadáver junto al Sanitario de la Posta Médica (no había médico ni enfermero), hizo el acta y los vecinos colocaron el cadáver en el cajón y se armó el velorio.
Sin embargo, las malas noticias seguían llegando, el mismo Sanitario de la Posta Médica, anunció que la paciente Oralia Chinchay Quispe, acababa de fallecer, e invitó al Juez de Paz, acudir a ese centro de primeros auxilios, para que ordene el levantamiento del cadáver, los vecinos acudieron junto con el Juez de Paz y otros fueron al vecino carpintero a solicitarle el segundo cajón.
Después de 06 horas en plena madrugada, se estaban velando los cuerpos de los esposos Eucebio y su esposa Oralia, dejando en la orfandad a 03 hijos menores de edad, todos los vecinos acongojados y llorosos solo lamentaban la trágica muerte de la mejor y ejemplar familia, quienes nunca tuvieron ni cruce de palabras ni gestos con ellos, más bien eran generosos y siempre obsequiaban parte de su cosechas con una sonrisa.
El Sanitario, al regresar a la Posta Médica con el Juez de Paz, también le indicó hacer un informe de la violación sexual de la niña Etelvina Nonajulca Chinchay, que ya estaba en franca recuperación, se le controló la hemorragia vaginal y le aplicaron anestésicos para que descanse.
El asesinato del dirigente Eucebio, se difundió en toda la Ciudad de Chilcapampa y los moradores acudían a dar el pésame a los deudos que eran los hijos menores, no había ningún familiar adulto, ya que todos habían emigrado a la Costa; la responsabilidad la tomaron la Junta Directiva del Comité de Defensa, que justamente lo presidia el finado Eucebio Nonajulca Rivera, ellos asumieron los gastos y los trámites para el sepelio. 
Al día siguiente, como si el firmamento también acompañaba a la tragedia familiar, amaneció nublado y anunciaba una torrencial lluvia por la abundancia de truenos y relámpagos, como efectivamente sucedió, al mismo tiempo el Sacristán de la Capilla movía las campanas cuyo tañido significaba duelo y desolación.
Luego, que los dirigentes culminaron con los trámites para el sepelio de las víctimas, se acordó sepultarlos al día siguiente dando un espacio de tiempo para que los vecinos asistan al velorio, como solía ser la costumbre del pueblo.
El sargento de la policía, atado de manos, no podía realizar una incursión policial al Barrio Bajo, para él, el asesino era el mozalbete Bonifacio "Oreja Negra", pero nadie lo acusaba, él no podía actuar de oficio por temor a las represalias de "Mano siniestra".
El Juez de Paz, acudió al puesto de la policía, con todos los documentos y actas que se efectuaron para elaborar el atestado policial y como no era su atribución, los entregó al sargento y le hizo firmar las copias y allí terminó la Diligencia  Judicial por el asesinato de la Familia Nonajulca Chinchay.
Ese mismo día, aprovechando el envío de correspondencia a la Costa, un vecino que conocía a los familiares que era un hermano de la finada Oralia, le envió una notificación urgente, avisándole que viaje urgente a Chilcapampa  asuma la responsabilidad de los niños huérfanos.
Esta comunicación llegó felizmente al hermano de la finada Oralia, quien había recibido el dinero enviados por ellos; él viajó a Chilcapampa, dejando al cuidado de su esposa a sus hijos que era convaleciente de una intervención quirúrgica, que fue exitosa.
El Hermano de la finada Oralia Chinchay Quispe, quien se llamaba Antenor Chinchay Quispe, llegó a Chilcapampa, sólo encontró a sus sobrinos huérfanos y una vecina que los atendía mientras llegaba él; los niños llorosos desconfiaban del tío, por nunca lo habían visto antes; pero, gracias a la vecina que si lo conocía les narró a los niños que "Antucho" (Antenor) como solían llamarlo era el hermano más querido de su madre y que salió muy joven y se afincó en la Costa y que nunca se rompió la comunicación familiar entre ellos.
Después del inicial rechazo al tío "costeño"; los huérfanos lo aceptaron como única opción que les quedaba, y como Antenor había establecido su vida en la Costa, ya nada tenía que hacer en su tierra de nacimiento, él inició los primeros contactos para vender todas las propiedades y llevarse a los sobrinos a la Costa.
Mientras tanto, en el Barrio Bajo, que también llegó la noticia del asalto al dirigente del Barrio Alto, justamente en la casa del delincuente "Mano Siniestra", hubo movimientos y el padre preguntó al hijo, así:
--- Bonifacio, se comenta de una "visita" (asalto) al Barrio Alto y que terminó mal, por que no hubo botín (el dinero o la prenda) pero, si mataron a los dueños de la casa, te pregunto: ¿Fuiste tú?
Bonifacio "Oreja Mocha", algo temeroso por las consecuencias, le contestó:
--- No padre, no fui yo, estuve en casa de unos amigos cuando sucedieron los hechos.
"Mano Siniestra" con un prontuariado descomunal y con experiencia acumulada, comprobó que su hijo solito se delató y él era asesino  haciendo un ademán de no entender le volvió a preguntar:
--- Bonifacio, dices que no fuiste y que estuviste en otro lugar, entonces: ¿Cómo supiste de los hechos?, si el Barrio Alto está alejado de nuestro barrio.
Bonifacio "Oreja Mocha", arrinconado por su padre y sin saber que contestar, tuvo que admitir ser el autor de los crimines y dijo:
--- Si padre no puedo ocultarte nada, yo fui y se me pasó la mano, al no poder encontrar el botín, que era el motivo del asalto a esa casa.
Ahora, era el padre que entró en preocupación y temiendo que había motivo suficiente para que actué el Sargento y éste llegue a su casa buscando a su hijo; él planeó un plan para evitar que sea capturado su hijo, simplemente tomar a 02 mujeres que paseaban por el camino, y que ellas cubran el cuerpo de Bonifacio y hasta llegar a la salida de la Ciudad, y así pueda fugar........................
Continuaremos...................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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