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jueves, 21 de febrero de 2019

MEDICINA: SALUD.- CEREBRO .- NATIONAL GEOGRAPHIC .- El amor y el sexo en tiempos de alzheimer

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, ha elaborado un amplio documentado reportaje sobre la Enfermedad o Mal de Alzheimer, más conocido como demencia senil; sobre el comportamiento sexual, que cambia inesperadamente con deseos de intimidad exagerados  o total desinhibición, es un tabú de nuevas conductas, que a pesar de la demencia, la afectividad es lo último que se pierde.
National Geographic.- narra : "La enfermedad de Alzheimer se adentra en la vida de las personas de manera insidiosa, sin hacer ruido, pero con paso firme hasta que, de repente, olvidan usar los cubiertos para comer, empiezan a exclamar inesperadas groserías o manifiestan un inopinado deseo sexual. El alzheimer atrapa así no solo al paciente, sino también a sus seres queridos. El deterioro cognitivo que conlleva esta patología –que representa el 70 % de todas las demencias– no afecta únicamente a la memoria o al lenguaje. Los pacientes experimentan una progresiva disminución de los mecanismos de control, lo que deja libre albedrío a los impulsos...."

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/actualidad/amor-y-sexo-tiempos-alzheimer_13899

Cuando una persona padece alzhéimer es frecuente que su conducta sexual cambie. Los comportamientos inesperados y la falta de deseo comprometen la intimidad con las parejas, que a menudo viven como un tabú estas nuevas conductas sobre las que apenas hay estudios ni protocolos de actuación. Pero, a pesar de la demencia, la afectividad es lo último que se pierde

El alzheimer y el sexo
Tenemos menos neuronas para hacer lo mismo y todo funciona peor. En este contexto, la sexualidad, tan controlada por las normas sociales, la educación y la cultura, no se queda fuera.Los pacientes dejan de saber cómo satisfacer adecuadamente sus necesidades de cercanía e intimidad y sus conductas se vuelven cada vez menos matizadas. Los escasos estudios científicos que tratan el tema hablan de ‘comportamientos sexuales inapropiados’, refiriéndose a una hipersexualidad o desinhibición de las pulsiones sexuales
Foto: Cinta Arribas / SINC
Amor incondicional
Contrariamente a lo que algunas experiencias han relatado, la persona con alzhéimer no solo no se aleja emocionalmente de su pareja, sino que difícilmente puede enamorarse de otra persona.
Foto: Pixabay
Redacción
19 de febrero de 2019, 03:03

El amor y el sexo en tiempos de alzhéimer

La enfermedad de Alzheimer se adentra en la vida de las personas de manera insidiosa, sin hacer ruido, pero con paso firme hasta que, de repente, olvidan usar los cubiertos para comer, empiezan a exclamar inesperadas groserías o manifiestan un inopinado deseo sexual. El alzhéimer atrapa así no solo al paciente, sino también a sus seres queridos. El deterioro cognitivo que conlleva esta patología –que representa el 70 % de todas las demencias– no afecta únicamente a la memoria o al lenguaje. Los pacientes experimentan una progresiva disminución de los mecanismos de control, lo que deja libre albedrío a los impulsos.
“Tenemos menos neuronas para hacer lo mismo. Todo funciona peor”, explica a la agencia de noticias SincLuis Agüera Ortiz, jefe de sección en el Servicio de Psiquiatría del Hospital 12 de Octubre en Madrid. En este contexto, la sexualidad, tan controlada por las normas sociales, la educación y la cultura, no se queda fuera. Los pacientes dejan de saber cómo satisfacer adecuadamente sus necesidades de cercanía e intimidad y sus conductas se vuelven cada vez menos matizadas. Los escasos estudios científicos que tratan el tema hablan de ‘comportamientos sexuales inapropiados’, refiriéndose a una hipersexualidad o desinhibición de las pulsiones sexuales.
La enfermedad de Alzhéimer representa el 70 % de todas las demencias
“La mayoría de los artículos dedicados a la sexualidad la abordan desde esos ‘comportamientos sexuales inadecuados", añade. Es sobre todo esta sexualidad que se considera problemática la que recibe atención médica centrada en cuestiones de consentimiento y desinhibición”, indica por otro lado a Sinc Lorraine Ory, investigadora en el Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia, que ha comparado la percepción de la sexualidad en personas con discapacidades y con alzhéimer.

El descontrol sexual

Desde el punto de vista científico, no hay apenas datos objetivos al respecto, y en el ámbito asociativo, sanitario o psicosocial no existen protocolos de actuación para abordar los cambios conductuales sexuales relacionados con la enfermedad. La experiencia con pacientes demuestra, sin embargo, que se pueden dar situaciones socialmente conflictivas. “Una persona con alzhéimer que se desnuda en público, que se realiza tocamientos o que se masturba en un entorno que no es su intimidad genera animadversión y malestar”, detalla la educadora sexual Felicidad Iriarte Romero. Estos comportamientos se deben a "una disminución del control social y personal que todo el mundo ejerce, más que a una hipersexualidad”, aclara Agüera Ortiz.
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Estos síntomas son especialmente llamativos en la demencia frototemporal, también conocida como enfermedad de Pick, en la que se degeneran centros del cerebro como los lóbulos temporales que tienen que ver directamente con el control. “Realmente se pierde la capacidad de valorar lo adecuado o inadecuado de las cosas en el contexto social”, matiza el psiquiatra, hasta hace poco presidente de la Sociedad Española de Psicogeriatría.
Estos pacientes, que además acusan el cambio de manera mucho más precoz que otras demencias y a edades más tempranas -a partir de los 45 años- pueden empezar a hacer proposiciones a gente que no conocen de nada delante de sus seres queridos. “No hay intencionalidad. Es en la región cerebral que tiene que ver con el control de la conducta y de la adecuación de los hábitos sociales donde se están muriendo sus neuronas y, por lo tanto, ese control deja de suceder. Es muy característico de esta demencia”, recalca el experto.
“Realmente se pierde la capacidad de valorar lo adecuado o inadecuado de las cosas en el contexto social”
En estas poblaciones, sin embargo, la funcionalidad sexual o las enfermedades de transmisión sexual son poco analizadas. “Hay muy pocos estudios que se centren en las personas afectadas”, señala Ory. Pero estos cambios conductuales y esa pérdida de control no se producen en todas las personas que sufren alzhéimer u otras demencias. “Depende un poco de cuál ha sido su vida sexual anterior. En una persona de 80 años que ha vivido de una manera muy importante su actividad sexual en los 15 o 20 últimos años, es posible que esto no tenga mayor repercusión”, subraya el experto del Hospital 12 de Octubre.

El resentimiento de la vida en pareja

Entre el 50 % y el 80 % de las personas mayores de 60 años se mantienen sexualmente activas, y esa actividad sexual normal se puede mantener hasta pasados los 80. A pesar de la edad, el deseo no tiene por qué desaparecer, ni siquiera con la enfermedad de Alzheimer, aunque sí pueden surgir perturbadores cambios conductuales que terminan afectando a la pareja. Estos trastornos en la conducta sexual pueden ser fuente de sufrimiento en el entorno del paciente. La sexualidad no es fácil de abordar por la pareja. Según una publicación de la Confederación Española del Alzheimer -CEAFA- sobre las consecuencias de la enfermedad en los cuidadores familiares, la relación afectiva y sexual suele ser un tema tabú.
La relación afectiva y sexual suele ser un tema tabú
A los cuidadores les cuesta manifestar sus sentimientos ante las nuevas situaciones y comportamientos sexuales que pueden surgir durante el proceso de la enfermedad: cambios en el apetito sexual, conductas anómalas, desinhibición, etc, manifiesta el documento. “La sexualidad es uno de los temas que no se trata, no se aborda o se hace de manera biológica o fisiológica sin profundizar en el engranaje”, declara Iriarte Romero, presidenta de Alcrebite, en Granada, laAsociación de Familiares de Personas Enfermas de Alzhéimer y otras Demencias.
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Por otra parte, un estudio liderado por científicos brasileños mostró, mediante entrevistas a los cónyuges-cuidadores de pacientes con alzhéimer, una falta de conocimiento en el término ‘sexualidad’, así como vergüenza para tratar el tema. “La sexualidad está presente en la vida de unos y es anulada en la de otros”, advierten los expertos. Así, en ciertos casos, la enfermedad provoca una apatía importante no solo para salir a la calle, vestirse, hablar con otras personas, o lavarse, sino también para tener sexo. “El paciente con demencia se olvida de la vida sexual, deja de tener esa actividad y la pareja lo sufre”, expone Agüera Ortiz.

Alzhéimer: la importancia del género

Pero en la vida en pareja todo puede pasar: el espectro es muy amplio, coinciden los expertos. “Hay parejas que lo llevan mejor, incluso si hay un incremento de la demanda sexual que no corresponde con los hábitos anteriores. Pero otras se pueden sentir muy mal y asustadas, o pueden irritarse mucho”, apunta Agüera. Incluso, en ocasiones, aparecen actitudes de agresividad o violencia. “El enfermo se vuelve más impulsivo, la demanda en la relación se hace más autoritaria, sobre todo si es hombre”, expone la educadora sexual.
Investigadores en el National Ageing Research Institute de Australia sugieren en un trabajo que es necesario comprender el impacto de los cónyuges cuidadores en las relaciones íntimas para anticipar y apoyar experiencias. A esto también se añade la necesidad de entender las diferencias de género en los cambios que se producen.
“Cuando el enfermo es hombre hay mayor problemática, mayor conflictividad y más problemas emocionales en la pareja que cuando la enferma de alzhéimer es mujer”, revela Felicidad Iriarte Romero. Por eso, algunas mujeres perciben el acercamiento sexual de su pareja enferma como una agresión y sufren altos niveles de ansiedad y angustia. “Hay mujeres que se ven avocadas a tener relaciones sexuales no deseadas de manera frecuente. Cuando no hay relaciones con penetración, hay tocamientos continuos", asegura la experta, que destaca que en esta demencia se proyectan todos los estereotipos, prejuicios, falsos mitos, tabúes y creencias erróneas en torno a la sexualidad.

No, no se enamoran de otros

En general, todo cambio en el paciente repercute en la pareja. Esto forma parte del proceso de adaptación del papel de cuidador, sobre todo cuando surgen conductas nunca antes observadas. “Es más frecuente el incremento de rasgos de personalidad que la aparición de nuevos, pero pueden surgir”, estima el científico español. El cónyuge se sitúa en primera línea y el roce con el enfermo es inevitable. “A pesar de ser las personas que más les cuidan, las parejas se llevan todos los enfados. El enfermo se enfada con quien le está cuidando”, asegura Agüera Ortiz, que lleva décadas tratando a pacientes con demencias.
Sin embargo, contrariamente a lo que algunas experiencias han relatado, la persona con alzhéimer no solo no se aleja emocionalmente de su pareja, sino que difícilmente puede enamorarse de otra persona. Los pacientes se vuelven extraordinariamente dependientes de sus cuidadores.
La persona con alzhéimer no solo no se aleja emocionalmente de su pareja, sino que difícilmente puede enamorarse de otra persona
“El enamoramiento y la vida afectiva requieren de un funcionamiento mental no deteriorado. En la inmensa mayoría de los casos, estos cambios de conducta producen más sufrimiento en la pareja”, observa el psiquiatra. Aunque podría ocurrir que las personas descuiden su afectividad, esto es justamente una de las cosas que más tarde se pierden. En realidad, pocas veces se observa en consulta casos en lo que el paciente se olvide de su pareja.

Cómo controlar los impulsos sexuales

Los cambios de conducta sexual que se pueden producir en las personas con la enfermedad de Alzheimer pueden recibir tratamientos, sobre todo cuando la sexualidad se convierte en algo disruptivo. “Pero no hay muchas cosas”, lamenta Luis Agüera Ortiz. Según el experto, estos cambios conductuales se tratan a través de dos vías. Los pacientes pueden tomar inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina -ISRS-​ usados como antidepresivos porque el efecto secundario que pueden generar es beneficioso en el control de impulsos. “Producen una disminución de la libido y de la función sexual que en este caso se puede utilizar como algo terapéutico”, aclara el psiquiatra.
Por otra parte, también se han probado tratamientos hormonales para disminuir la sexualidad en casos en los que el descontrol es muy grande, como con pacientes con demencia frototemporal. “El abordaje es trabajar con la pareja-cuidador e intentar ver las vías para que este tema mejore por métodos no farmacológicos, pero estos tratamientos ayudan, y, aunque no son curativos, alivian el efecto que la enfermedad tiene sobre los mecanismos de control de los impulsos sexuales”, concluye.
NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
ayabaca@gmail.com
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domingo, 21 de mayo de 2017

BBC Mundo Noticias : SALUD .- Levantar pesas ayuda a prevenir la pérdida de memoria

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2012/07/120716_alzheimer_ejercicio_resistencia_men.shtml

http://www.alz.org/espanol/about/que_es_la_enfermedad_de_alzheimer.asp

https://medlineplus.gov/spanish/alzheimersdisease.HTML
 
https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000760.htm
 
https://es.wikipedia.org/wiki/Enfermedad_de_Alzheimer

Mal de Alzheimer

La demencia es una pérdida de la función cerebral que se presenta con ciertas enfermedades. El mal de Alzheimer es una forma de demencia que afecta la memoria, el pensamiento y el comportamiento.
Los estudios ya han demostrado que el ejercicio regular es un factor esencial para lograr un envejecimiento sano, incluida la prevención o retraso del deterioro cognitivo que conduce a la demencia.(Medline Plus),
 
Mujer levantando pesas
El ejercicio de resistencia, como levantar pesas, es particularmente efectivo para la memoria.
Ahora otras cuatro investigaciones comprobaron estos beneficios.
Las investigaciones separadas, presentadas durante la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer que se celebra en Canadá, analizaron el impacto de diversos tipos de entrenamiento físico en las funciones cognitivas y deterioro mental de adultos mayores.
Estos eran entrenamiento de resistencia, aeróbico y de estrechamiento y equilibrio.
Aunque todos mostraron beneficios y mejoras en las funciones mentales de los participantes, el que resultó más beneficioso fue el ejercicio de resistencia, que incluye el levantamiento de pesas, expresaron los científicos.
El estudio llevado a cabo en la Universidad de Columbia Británica en Vancouver, involucró a 86 mujeres de entre 70 y 80 años que sufrían deterioro cognitivo leve (DCL) o demencia incipiente, que es una etapa previa a la demencia pero que no interfiere con las actividades diarias de la persona.
Las participantes fueron divididas en tres grupos y se les asignaron distintas rutinas de ejercicio durante seis meses.
Un grupo llevó a cabo dos sesiones de levantamiento de pesas a la semana, otro dos sesiones de entrenamiento aeróbico, como caminatas, y el tercero dos sesiones de ejercicios de equilibrio y estrechamiento a la semana.
Al inicio y al final del estudio las participantes fueron sometidas a pruebas para medir sus funciones mentales, como razonamiento y memoria y a escáneres para medir los cambios en su cerebro.
Los investigadores encontraron que las mujeres que realizaron el entrenamiento de levantar pesas "mejoraron significativamente" los grados obtenidos en las pruebas que medían la atención selectiva, resolución de conflictos y tareas de memoria.
"El entrenamiento de resistencia también condujo a cambios funcionales en tres regiones del cerebro involucradas en la memoria" dice Teresa Liu-Ambrose, quien dirigió el estudio.
Ni el grupo de entrenamiento de equilibrio ni el de aeróbicos mostraron esos cambios, dicen los investigadores.
"El DCL es una ventana crítica para intervenir contra la demencia" explica la doctora Liu-Ambrose.
"Encontramos que el entrenamiento de resistencia dos veces a la semana es una estrategia prometedora para alterar la trayectoria al deterioro cognitivo en adultos mayores con DCL" agrega.

Mayor volumen cerebral

"Encontramos que el entrenamiento de resistencia dos veces a la semana es una estrategia prometedora para alterar la trayectoria al deterioro cognitivo en adultos mayores con DCL"
Dra. Teresa Liu-Ambrose
En otro estudio, investigadores de la misma universidad compararon los beneficios del entrenamiento de resistencia con los del entrenamiento de equilibrio y balance en las funciones cognitivas de 155 mujeres de entre 65 y 75 años.
El estudio de 12 meses mostró que las que llevaron a cabo el entrenamiento de resistencia mostraron más probabilidades de mejorar o mantener sus funciones cognitivas que las sometidas a entrenamiento de equilibrio y balance.
Un tercer estudio, del Centro Nacional de Geriatría y Gerontología en Japón, encontró que las capacidades de lenguaje de un grupo de 47 personas mejoró después de tomar parte en una combinación de ejercicios aeróbicos, fortaleza y balance durante un período de 12 meses.
Los participantes, de entre 65 y 93 años, sufrían DCL con amnesia y con la combinación de ejercicios lograron "mejorar significativamente" su uso de lenguaje y mejorar o mantener sus funciones cognitivas.
La cuarta investigación presentada durante la Conferencia estudió el impacto de las caminatas en la región cerebral vinculada a la memoria.
El estudio llevado a cabo en la Universidad de Pittsburgh, Estados Unidos, involucró a 120 adultos mayores que aunque no mostraban signos de demencia, tenían un estilo de vida sedentario.
Los participantes fueron sometidos a escáneres cerebrales para medir el hipocampo, la región asociada a la memoria, antes y después del entrenamiento de un año.
Una de las características de Alzheimer es un encogimiento significativo del hipocampo.
Los científicos encontraron que después de un año de ejercicio de caminatas moderadas el tamaño del hipocampo de los participantes se incrementó 2%.
"Nuestros hallazgos sugieren que el envejecimiento del cerebro es modificable y que los adultos mayores sedentarios pueden beneficiarse si comienzan un régimen de caminatas moderadas" afirma el profesor Kirk Erickson, quien dirigió el estudio.
En un comentario sobre las investigaciones, la doctora Anne Corbett de la organización Alzheimer's Society, afirma que "aunque las rutinas de levantamiento de pesas podrían no gustar a todos, estos estudios demuestran una vez más lo importante que es el ejercicio para el cerebro".
"Sabemos que el ejercicio regular puede reducir hasta en 45% el riesgo de desarrollar demencia pero estos estudios muestran que también puede tener beneficios reales con las personas que sufren deteioro cognitivo leve" agrega la experta.

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