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sábado, 5 de febrero de 2022

La Historia del Agente Justiciero Genochi : Capítulo IV .- Antenor Chinchay Quispe, decide vender todos los predios que fueron de su cuñado Eucebio Nonajulca Rivera; se los ofrece al comerciante Aurelio Soto Rivera, pero éste le ofrece un bajo valor.....

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con la Historia del Agente Justiciero Genochi; después del sepelio de los esposos Eucebio Nonajulca Rivera y su esposa Oralia Chinchay Quispe, dejando en la orfandad a los hijos: Etelvina, Elida y Gelasio y como fue notificado a la Costa al familiar más cercano; llegó el hermano de la finada Oralia, quien se llamaba Antenor Chinchay Quispe, a quien justamente los finados esposos le enviaron el monto total de la venta de las vacas; este familiar que residía muchos años en la Costa, optó por vender las propiedades que fueron de los finados y llevarse a los niños huérfanos; ya hizo las primeras gestiones, al mismo tiempo en la casa del asesino; Bonifacio "Oreja Mocha", su padre más conocido como "Mano Siniestra" planea la fuga del hijo, pero la autoridad policial no actúa por que nadie efectuó la denuncia de los hechos............ sigamos la historia......................


Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Don Antenor Chinchay Quispe, natural de Chilcapampa, quien emigró muy joven a la Costa, se radicó en el distrito de Catacaos, allí formó su hogar y se dedicaba a la Orfebrería, siendo un experto en el acabado de labrar metales finos como el oro y la plata; pero, como bien dice el refrán: Casa de herrero, cuchillo de palo; quien a pesar de ser reconocido por sus depurados trabajos, aún así no ha despejado económicamente; por esa razón tuvo unos apuros económicos pidiendo apoyo al cuñado Eucebio Nonajulca Rivera, quien le envió el dinero, que despertó la codicia del delincuente juvenil Bonifacio "Oreja Mocha", que tal vez si hubiera encontrado el botín, no hubiese asesinado a los dueños de la casa asaltada.
Don Antucho (Antenor), hizo un recorrido por la ciudad y estando en la Plaza de Armas, recordó a un viejo amigo, con quien compartió las aulas  de la  educación primaria y se llamaba Aurelio Soto Rivera; el recién llegado averiguó por la existencia del condiscípulo y alguien le informó que aquel señor vivía en el Barrio Bajo.
En aquellos  instantes, en la misma plaza que estaba ubicada en el Barrio Medio, pasaba el comerciante Soto halando un par de bueyes yendo al Puesto de la Policía y declarar la compra; trámite administrativo que era obligatorio en aquellos tiempos, donde abundaban ladrones de reses.
Justamente, Antenor que estuvo averiguando por él, lo reconoció y desde una distancia le gritó:
--- ¡¡¡ Espera Aurelio, Aurelio, Aurelio....!!!
Lo llamó mencionando su nombre por tres veces, y apurando los pasos para darle alcance; el aludido con la sogas halando a los vacunos, volteó el rostro y vio a alguien que iba a su encuentro, él paró su marcha y lo esperó, que al llegar se reconocieron y fue Antenor, quien lo saludó así:
--- Hola Aurelio, que gusto saludarte, has cambiado, estás más robusto y según veo eres ganadero.
El aludido, le respondió:
--- Hola Antucho (Antenor), hombre estás desconocido, si no fuera por tu estilo de hablar, ya no te hubiese reconocido, desde que te fuiste a la Costa, nunca más supe de tu persona.
Los dos amigos y condiscípulos recordaron sus tiempos juveniles y fue Antenor, quien le dijo:
--- Aurelio, estoy vendiendo las propiedades que fueron de mi cuñado Eucebio Nonajulca Rivera, tal vez si conoces a alguien que esté interesado; los bienes son la casa del Barrio Alto y la chacra con el ganado vacuno.
Para,  Aurelio la noticia de la venta fue una bendición, por que justamente estaba interesado en cambiarse de barrio y le faltaba un potrero cercano a la Ciudad para encerrar las reses del negocio y con una sonrisa le contestó:
--- Por su puesto amigo Antucho, que conozco una persona y ese soy yo, te compro todo lo que tienes; pero hay algo más, ese nombre del que fue dueño, me recuerda a alguien que lo asesinaron días atrás.
Antenor, le respondió:
--- Si amigo, los asaltaron por la noche y los mataron, por que no encontraron el botín que buscaban los delincuentes.
Aurelio, que fue el comerciante que compró las vacas del finado Nonajulca, le dijo:
--- Ahora que recuerdo, fue ese mismo día que le compré 06 vacas, y los delincuentes son unos mozalbetes que viven en mi barrio, todo indicaba que fue Bonifacio "Oreja Mocha", quien es hijo del delincuente conocido como "Mano Siniestra", pero ya no lo veo, seguro fugó.
Entonces, Antenor que no estaba muy interesado en averiguar ¿Quiénes asesinaron a sus familiares?, más bien cambió de conversación y fue al grano, hizo los primeros cálculos del valor de las propiedades y quería sacarle el máximo precio y le puso un valor de Costa y le dijo:
--- Aurelio, te voy a rematar las propiedades, y calculo que el valor de todo es unos 100,000 monedas nacionales.
Aurelio, sorprendido por el altísimo valor que escuchó, le contestó:
--- Antucho, estás en la Sierra, aquí las cosas no cuestan tanto tal como es en la Costa; pero, te hago una propuesta, te pago 45,000 monedas nacionales.
Para Antenor, es propuesta era inaceptable y optó por despedirse del amigo y le contestó:
--- Aurelio, creo que ofreces muy barato, bueno fue un placer de saludarte, y que sigan tus éxitos en el negocio de reses.
Antenor, le dio un abrazo a su amigo, quien continuó halando sus bueyes; para Antucho ese precio era muy barato, él quería salir de pobre y instalar un gran taller y mejorar el negocio y se le ocurrió visitar al Juez de Paz, quien si sabía el valor de los inmuebles en Chilcapampa, por que ante él, legalizan todas las transacciones de compra y venta (no había Notario Público), quien al llegar lo saludó y le dijo:
--- Señor Juez, seguro que usted certificó la muerte de mi cuñado Eucebio Nonajulca Rivera; deseo vender sus propiedades, pero no tengo una idea clara  del valor: ¿Puede ayudarme usted?
El Juez de Paz, quien también actuaba como tasador, le contestó:
--- Por su puesto amigo, pague una tasa y le haré inspección ocular a los bienes que desea vender; no es el valor comercial que hago, sino el valor nominal de impuestos; que sin embargo, le dará una idea clara para que usted calcule el precio que desea vender.
Antenor, pagó el valor de la tasa por derechos de inspección, que le permita al Juez visitar los predios y ambos personajes se fueron a ubicar los predios para la tasación.
Mientras tanto, el comerciante Aurelio Soto Rivera, después de legalizar la compra de los bueyes en el Puesto de la Policía, regresó a su casa y le comentó a su esposa, sobre que están vendiendo los predios del finado Eucebio Nonajulca Rivera y ella que estaba desesperada por salir de ese bario, le contestó:
--- Dime Aurelio, ya propusiste el precio por esos predios, que de comprarlos nos mudaremos de esta inmundicia de barrio lleno de delincuentes y prostitutas.
Aurelio, le contestó:
--- Si, le hice una propuesta a mi antiguo condiscípulo Antucho, pero él quiere muy caro por esos predios.
La señora, sabiendo lo tacaño que era su esposo y regateador en sus compras de reses y casi enfurecida, le replicó:
--- Oye pedazo de miserable (palabra para decir tacaño), por que diablos no ofreciste el valor real, déjate de tus costumbres de comprar vacas que les ofreces el 50% del valor, ahora son propiedades en un barrio decente: ¿Cuánto quieren ellos y cuánto le ofreciste?
Aurelio le narró a su esposa todo lo conversado con Antenor, y más colérica le replicó:
--- Aurelio, si te pidieron 100,000 monedas nacionales, es por que así es el valor, sube a 80,000 y seguro haces negocio.
Aurelio, recién entendió que se había equivocado al ofrecer ese valor, por que así lo hacía comprando vacas, recapacitando salió para encontrarse de nuevo con su amigo Antucho (Antenor) y ofrecerle 60,000 monedas nacionales.
Aurelio, al llegar a la Plaza, vio que llegaba su amigo Antenor acompañado del Juez de Paz, él se dirigió a ellos, ya que era amigo de ambos, saludó y les dijo:
--- Amigos, que gusto de verlos juntos.
El Juez de Paz, se sonrió y como adivinando que Aurelio estaba interesado por los predios, le contestó:
--- Si don Aurelio, su amigo Antenor me pidió hacer una tasación de las propiedades del finado Eucebio Nonajulca Rivera y le sugerí un valor comercial de 140,000 monedas nacionales, claro está, es un valor negociable; usted es un buen comerciante, seguro que comprará estos predios y que no habrá otra oportunidad.
Aurelio, al escuchar 140,000, casi se cae de espaldas y lamentaba no haber aceptado los 100,000 que le pidió temprano Antenor y no pudiendo ofrecer se despidió.
Pero, llegó su esposa en ese mismo instante y viendo a todos allí presentes que si los conocía algunos, pero no eran sus amigos, les preguntó:
--- Señores, no sé quien vende las propiedades que fueron del señor Nonajulca y como mi marido es un tacaño y un miserable; yo ofrezco los 100,000 que le pidió el vendedor.
Aurelio, ofuscado por la intervención de su esposa, sólo atinó a decir:
--- Señores, no le hagan caso, ella no sabe de negocios..............
Continuaremos................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

La Historia del Agente Justiciero Genochi : Capítulo III.- El ataque de Bonifacio "Oreja Mocha"; fue cruel y sanguinario en la casa de don Eucebio Nonajulca Rivera, a quien lo asesinaron, violaron a su hija , e hirieron de muerte a la esposa...

Hola amigos : A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG.,  continuando con La Historia del Agente Justiciero Genochi, y como informamos en el capítulo anterior; Gelasio Nonajulca Chinchay el niño de apenas 10 de edad, que fue testigo del asalto y asesinato de su padre Eucebio Nonajulca Rivera, la violación sexual de su hermana Etelvina Nonajulca Chinchay y la herida mortal contra su madre Oralia Chinchay Quispe, por parte de la banda de delincuentes juveniles encabezada por Bonifacio "Oreja Mocha"; únicamente se salvó la hermana Elida Nonajulca Chinchay, quien estuvo en la calle jugando con sus amigas, que al llegar y observar el cuadro trágico, acomodó a su hermano menor que lloraba y salió a la calle a tocar las puertas de los vecinos, pidiendo auxilio, quienes de inmediato acudieron para apoyar a su dirigente........... sigamos la historia..........

Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Ante la alarma todo el Barrio Alto de Chilcapampa, se levantaron saliendo de sus domicilios y acudieron a la casa de su dirigente Eucebio Nonajulca Rivera; la niña Elida demostrando una fortaleza increíble movió a todos los vecinos y regresó a su casa, dejó abierta la puerta de la calle, entraron los primeros vecinos y observaron un cuadro trágico, donde don Eucebio ya era cadáver aún desangrándose del pecho que comprometió el corazón, la niña Etelvina postrada sobre el piso y con sus genitales ensangrentados por la violación sexual y la señora Oralia Chinchay Quispe a punto de fallecer por la herida desde la espalda por una chaveta que traspasó el cuerpo.
Los vecinos levantaron el cuerpo de la herida dentro de una sábana (no había camilla) y entre dos vecinos la llevaron a la posta médica, igual hicieron con la niña Etelvina, que levantaron su cuerpo y aún había sangre que le chorreaba por las piernas; otros vecinos fueron al puesto de la policía, acudió el sargento, quien sólo certificó la muerte de don Eucebio y envió a su agente a buscar al Juez de Paz, quien era el único representante del Poder Judicial, para que ordene el levantamiento del cadáver (ya que no había Fiscal).
El vecino carpintero, que justamente aquel día trágico, él había terminado de fabricar 04 cajones de muerto, puso uno a disposición de la familia y como parecía que la señora Oralia sería la próxima víctima también agregó otro cajón.
El sargento de la policía, comenzó con las primeras diligencias de investigación, quien al averiguar si vieron a los hechores de los crimines, nadie sabía nada, ni tampoco vieron a alguien que merodeaba por allí, la hora había sido bien escogida por los delincuentes.
Ya la policía tenía sus sospechas, por que días antes, fue descubierto el delincuente juvenil Bonifacio "Oreja Mocha", quien asesinó al vecino que lo increpó cuando escalaba techos en actitud de asaltos, pero tampoco hubo algún vecino que lo señalara como el culpable, no fue detenido ni investigado.
Pero, esta vez si habían evidencias que el criminal era Bonifacio "Oreja Mocha", por que si lo vieron que a esa hora que coincidía con el asalto, él iba todo caminar en dirección al Barrio Alto; sin embargo el sargento no podía actuar e ir al Barrio Bajo y detenerlo, por el temor que le tenía al padre, más conocido como "Mano Siniestra", quien lo había amenazado de muerte, si lo acusaba una vez más de algún crimen, ya que en la Costa siempre lo soltaban por falta de pruebas.
Llegó el Juez de Paz, quien verificó el cadáver junto al Sanitario de la Posta Médica (no había médico ni enfermero), hizo el acta y los vecinos colocaron el cadáver en el cajón y se armó el velorio.
Sin embargo, las malas noticias seguían llegando, el mismo Sanitario de la Posta Médica, anunció que la paciente Oralia Chinchay Quispe, acababa de fallecer, e invitó al Juez de Paz, acudir a ese centro de primeros auxilios, para que ordene el levantamiento del cadáver, los vecinos acudieron junto con el Juez de Paz y otros fueron al vecino carpintero a solicitarle el segundo cajón.
Después de 06 horas en plena madrugada, se estaban velando los cuerpos de los esposos Eucebio y su esposa Oralia, dejando en la orfandad a 03 hijos menores de edad, todos los vecinos acongojados y llorosos solo lamentaban la trágica muerte de la mejor y ejemplar familia, quienes nunca tuvieron ni cruce de palabras ni gestos con ellos, más bien eran generosos y siempre obsequiaban parte de su cosechas con una sonrisa.
El Sanitario, al regresar a la Posta Médica con el Juez de Paz, también le indicó hacer un informe de la violación sexual de la niña Etelvina Nonajulca Chinchay, que ya estaba en franca recuperación, se le controló la hemorragia vaginal y le aplicaron anestésicos para que descanse.
El asesinato del dirigente Eucebio, se difundió en toda la Ciudad de Chilcapampa y los moradores acudían a dar el pésame a los deudos que eran los hijos menores, no había ningún familiar adulto, ya que todos habían emigrado a la Costa; la responsabilidad la tomaron la Junta Directiva del Comité de Defensa, que justamente lo presidia el finado Eucebio Nonajulca Rivera, ellos asumieron los gastos y los trámites para el sepelio. 
Al día siguiente, como si el firmamento también acompañaba a la tragedia familiar, amaneció nublado y anunciaba una torrencial lluvia por la abundancia de truenos y relámpagos, como efectivamente sucedió, al mismo tiempo el Sacristán de la Capilla movía las campanas cuyo tañido significaba duelo y desolación.
Luego, que los dirigentes culminaron con los trámites para el sepelio de las víctimas, se acordó sepultarlos al día siguiente dando un espacio de tiempo para que los vecinos asistan al velorio, como solía ser la costumbre del pueblo.
El sargento de la policía, atado de manos, no podía realizar una incursión policial al Barrio Bajo, para él, el asesino era el mozalbete Bonifacio "Oreja Negra", pero nadie lo acusaba, él no podía actuar de oficio por temor a las represalias de "Mano siniestra".
El Juez de Paz, acudió al puesto de la policía, con todos los documentos y actas que se efectuaron para elaborar el atestado policial y como no era su atribución, los entregó al sargento y le hizo firmar las copias y allí terminó la Diligencia  Judicial por el asesinato de la Familia Nonajulca Chinchay.
Ese mismo día, aprovechando el envío de correspondencia a la Costa, un vecino que conocía a los familiares que era un hermano de la finada Oralia, le envió una notificación urgente, avisándole que viaje urgente a Chilcapampa  asuma la responsabilidad de los niños huérfanos.
Esta comunicación llegó felizmente al hermano de la finada Oralia, quien había recibido el dinero enviados por ellos; él viajó a Chilcapampa, dejando al cuidado de su esposa a sus hijos que era convaleciente de una intervención quirúrgica, que fue exitosa.
El Hermano de la finada Oralia Chinchay Quispe, quien se llamaba Antenor Chinchay Quispe, llegó a Chilcapampa, sólo encontró a sus sobrinos huérfanos y una vecina que los atendía mientras llegaba él; los niños llorosos desconfiaban del tío, por nunca lo habían visto antes; pero, gracias a la vecina que si lo conocía les narró a los niños que "Antucho" (Antenor) como solían llamarlo era el hermano más querido de su madre y que salió muy joven y se afincó en la Costa y que nunca se rompió la comunicación familiar entre ellos.
Después del inicial rechazo al tío "costeño"; los huérfanos lo aceptaron como única opción que les quedaba, y como Antenor había establecido su vida en la Costa, ya nada tenía que hacer en su tierra de nacimiento, él inició los primeros contactos para vender todas las propiedades y llevarse a los sobrinos a la Costa.
Mientras tanto, en el Barrio Bajo, que también llegó la noticia del asalto al dirigente del Barrio Alto, justamente en la casa del delincuente "Mano Siniestra", hubo movimientos y el padre preguntó al hijo, así:
--- Bonifacio, se comenta de una "visita" (asalto) al Barrio Alto y que terminó mal, por que no hubo botín (el dinero o la prenda) pero, si mataron a los dueños de la casa, te pregunto: ¿Fuiste tú?
Bonifacio "Oreja Mocha", algo temeroso por las consecuencias, le contestó:
--- No padre, no fui yo, estuve en casa de unos amigos cuando sucedieron los hechos.
"Mano Siniestra" con un prontuariado descomunal y con experiencia acumulada, comprobó que su hijo solito se delató y él era asesino  haciendo un ademán de no entender le volvió a preguntar:
--- Bonifacio, dices que no fuiste y que estuviste en otro lugar, entonces: ¿Cómo supiste de los hechos?, si el Barrio Alto está alejado de nuestro barrio.
Bonifacio "Oreja Mocha", arrinconado por su padre y sin saber que contestar, tuvo que admitir ser el autor de los crimines y dijo:
--- Si padre no puedo ocultarte nada, yo fui y se me pasó la mano, al no poder encontrar el botín, que era el motivo del asalto a esa casa.
Ahora, era el padre que entró en preocupación y temiendo que había motivo suficiente para que actué el Sargento y éste llegue a su casa buscando a su hijo; él planeó un plan para evitar que sea capturado su hijo, simplemente tomar a 02 mujeres que paseaban por el camino, y que ellas cubran el cuerpo de Bonifacio y hasta llegar a la salida de la Ciudad, y así pueda fugar........................
Continuaremos...................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

La Historia del Agente Justiciero Genochi : Capítulo II.- Bonifacio "Oreja Mocha", unido a su banda, asaltan la casa de Eucebio Nonajulca Rivera, por el botín de la venta de vacas....

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., continuando con el relato de la Historia del Agente Justiciero Genochi, y como informamos en el primer capítulo ; el delincuente juvenil Bonifacio "Oreja Mocha", hizo un intento de asaltar dos viviendas del Barrio Alto  de la ciudad de Chilcapampa, y cuando ya había escalado el techo de la primera vivienda fue descubierto por un morador, quien les llamó la atención; el delincuente y su banda huyeron, pero antes dejaron su marca atacando al vecino, cuya herida fue mortal; ellos, juraron regresar para asaltar que ya tenían sus planes con la vivienda del dirigente Eucebio Nonajulca Rivera, que según ellos era un obstáculo que se les cruzaba en el camino y vaya que lo hicieron con crueldad y sin piedad, cometiendo un crimen trágico..... sigamos la historia .................

Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Varias días antes del asalto a la casa de don Eucebio Nonajulca Rivera; él estaba buscando un "perneador" (comerciante que camina en busca  de reses) para vender 06 vacas, que consideraba sacarlas del rebaño, por que necesitaba ese dinero para suplir necesidades de su hogar, y al mismo tiempo recibió una carta urgente desde la Costa, de un cuñado, quien era hermano de su esposa que le pedía en calidad de préstamo una cantidad de dinero para pagar la operación quirúrgica de su esposa y que lo sería devuelto en 30 días ya que estaban avanzadas las gestiones de un préstamo bancario.
Don Eucebio, accedió a prestar el dinero con el monto que recibiría de la venta de las reses (vacas) que era casi el 98% del monto, y que efectivamente lo hizo, él encontró un comprador que vivía en el Barrio Bajo de Chilcapampa, este adinerado comerciante era vecino del delincuente juvenil Bonifacio "Oreja Mocha", hubo un comentario que iba comprar un lote de vacas al dirigente contra los delincuentes que vivía en el Barrio Alto y que la transacción sería por la tarde de aquel día.
Antes de esta noticia, que ya fue escuchaba por Bonifacio "Oreja Mocha"; éste por su cuenta sin participación de su banda ya había acechado la vivienda de Eucebio Nonajulca Rivera, lo hizo por simple curiosidad de conocer donde vivía por ser un posible enemigo de la delincuencia del Barrio Alto y también observó a la hija mayor que se llamaba Etelvina.
Pasaron los días y aún no se había efectuado la transacción, hasta que aquel día trágico, pasó por el Barrio Bajo don Eucebio Nonajulca Rivera con dos peones arriando a 06 vacas hacia el Barrio Alto; el delincuente Bonifacio calculó que se iba a realizar la venta y como así lo fue, por que salió de su domicilio el comerciante Aurelio Soto Rivera acompañado de un guarda espaldas; que por su puesto en el Barrio Bajo, nadie lo atacaría, por que los delincuentes respetaban a su vecinos; sus fechorías las realizaban fuera del barrio.
Como se habían puesto de acuerdo el ganadero Nonajulca y el comprador Soto, se hizo el negocio frente a su domicilio del ganadero donde llegó el comerciante con los fajos de dinero, quienes ingresaron al domicilio y se contó el dinero billete por billete, todo esto se hizo minutos antes que salga a la Costa el empleado de los Servicios de Correos, quien acarreaba cartas y encomiendas para los familiares costeños que les remitían los moradores de Chilcapampa.
Después de efectuar la transacción, el comerciante Aurelio Soto Rivera, salió de la casa y haló su rebaño de vacas junto a su asistente; en casa la señora Oralia, hizo la encomienda que enviaba en medio de mote seco todo el dinero que recibieron  del comerciante; lo selló con costura a mano, cuyo contenido decía: "Mote seco de maíz blanco", nadie más sabía de ese contenido; ella de inmediato fue a la Oficina de Correos y entregó la encomienda dirigida a su hermano de la Costa; así se hizo, y la señora Oralia, regresó contenta que su familia se salvaría de apuros económicos.
El tiempos sigue su curso, ya llegamos a las 18:00 horas del día (Hora de la Oración), la noche llegaba muy rápido, en casa de don Eucebio se respiraba tranquilidad, paz y satisfacción de que se iba a servir a la familia cuando más lo necesitaba, casi todos estaban en casa, menos Elida quien jugaba en la calle.
Días antes hubo una última reunión del Comité de Defensa, en la que los dos licenciados que siempre protegían la casa de don Eucebio, pidieron permiso por que viajarían a la Costa a recoger documentos de su antigua institución militar y tal vez otras gestiones para reengancharse en la unidad militar y hacer carrera en esa institución.
Entonces, la casa de don Eucebio no tenía protección de nadie, pero como nunca había pasado ningún percance no hubo mayor preocupación; tal vez hubo un grave descuido, por que la delincuencia nunca perdona, acecha a sus víctimas hasta encontrarlas vulnerables y ataca a matar.
Bonifacio "Oreja Mocha", había reunido a 06 integrantes de su banda, con la certeza que el Presidente del Comité de Defensa del Barrio Alto, estaba con una gran cantidad de dinero y el botín iba ser cuantioso, hasta hicieron cálculos del reparto entre ellos, estaban seguros que iban a ganador.
Siendo las 19:00 horas de la noche, ellos salieron separados del Barrio Bajo, para no crear sospechas, eran sus planes que 20 minutos se reunirían frente a la casa del dirigente y así lo hicieron; las calles casi solitarias, sólo los niños regresaban a sus domicilios después de haber jugado con sus compañeros.
Entonces, de acuerdo al plan, será Bonifacio quien toque la puerta de la casa de Eucebio, argumentando que era un vecino de apellido Morocho (era muy común en el barrio) quien necesitaba hacer una consulta.
Bonifacio "Oreja Mocha", se acercó a la puerta y la tocó, lo hizo con fuerza, como para que escuche el dueño de casa y así fue, don Eucebio, al escuchar que alguien tocaba la puerta de su casa, preguntó desde adentro:
--- ¿Quién toca la puerta?
Bonifacio, fingiendo la voz algo suplicante, le contestó:
--- Buenas noches señor dirigente, le habla su vecino Morocho, tengo que hacerle una consulta muy urgente.
Don Eucebio, muy inocente cayó en la trampa y le contestó:
--- Ya vecino en este momento voy abrir la puerta.
El dueño de casa retiró la tranca interior y abrió la puerta, los delincuentes juveniles con la cancha libre se abalanzaron contra el dueño de casa empujándolo y entraron todos los 06 asaltantes, cerraron la puerta y la atrancaron desde el interior y comenzaron el ataque, cogiendo del cuello al dirigente, quien hizo defensa y no pudo contra 06 mozalbetes que lo doblegaron y fue Bonifacio "Oreja Mocha", quien hizo las preguntas:
--- Tu un dirigente que pretendes cruzar nuestro camino, te la teníamos jurada, pero no hemos venido a juzgar por tus acciones, sino por tu dinero, sabemos que acabas de recibir un monto por la venta de tus vacas, no te haremos nada ni tampoco a tu familia si nos entregas el dinero.
Don Eucebio totalmente impotente con dos mozos que le sostenían los brazos, les contestó:
--- Pues, llegaron tarde, ya no tengo el dinero, por que con el pagué mis deudas y no sobró nada.
La respuesta enfureció a Bonifacio "Oreja Mocha". quien en un arranque de ira, le dio un tajazo (corte superficial con una arma blanca) con su chaveta a la altura del pecho, destrozándole la camisa y le gritó:
--- Habla, que te clavaré la chaveta en el corazón.
Bonifacio, ordenó a sus compinches, buscar en todos los rincones de la casa el dinero y él mirando paralizadas a la señora Oralia y su hija Etelvina, las amenazó así:
--- Ustedes deben saber donde guardó el dinero este individuo, las respetaremos si nos lo entregan.
La esposa y su hija mudas, no contestaron y los compinches levantaban bultos, camas y ropas, fue todo cuanto encontraron y no hallaron nada y regresaron a la sala con las manos vacías.
Entonces, el delincuente que nunca revisó una tarima que había en la sala donde se sentó y debajo se había escondido Gelasio el último hijo de don Eucebio, quien paralizado por el terror, ni respiraba fuerte; el asaltante se paró y ordenó a sus compinches desvestir a Etelvina, le arrancaron sus vestidos, y la tumbaron al piso,  uno le sostenía los brazos y otro las piernas y Bonifacio trepó encima y la violó a una niña de apenas 14 años de edad y se turnaron todos menos los que  sostenían a don Eucebio.
El padre y la madre aterrados por lo que observaban  que su hija era mancillada, hicieron esfuerzos por librarse, pero Bonifacio no contento con su aterradora conducta, fue hasta sostenían al dueño de casa y le clavó un chavetazo directo al corazón y a la señora le atravesaron por la espalda con una chaveta que le traspasó al otro lado...............
Continuaremos...........................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

viernes, 4 de febrero de 2022

La Historia del Agente Justiciero Genochi: Capítulo I.- Elección de don Eucebio Nonajulca Rivera, como Dirigente para hacer frente a las fechorías de los delincuentes en el Barrio Alto del pueblo de Chilcapampa...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., en un lejano pueblo andino de Ayabaca, conocido como Chilcapampa de aproximadamente unos 4,000 habitantes, que por su ubicación geográfica y la orografía del terreno, se diferenciaba claramente en tres franjas terrenales y los moradores les denominaban: Barrio Alto, Barrio Medio y Barrio Bajo, casi todos los habitantes antiguos o viejos se conocían entre si; pero, las nuevas generaciones ya no eran tan conocidas entre ellos.
En la parte Alta vivía una familia de agricultores, compuesta por Eucebio Nonajulca Rivera, quien era un próspero agricultor conocido por sus buenas siembras y por su puesto un criador de ganado vacuno y solía vender hasta 06 animales cada saca de temporada, cuyo fruto económico lo invertía en la manutención de la familia, dándoles el sustento diario, educación y vestido; estaba casado con la señora Oralia Chinchay Quispe, quien era una dama honorable, que se dedicaba a las labores domésticas de la cocina, el aseo de la casa y el cuidado y crianza de sus hijos.

Aquí en la imagen observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como un agente anónimo, bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.

Este hogar, que era muy estimado por los vecinos, por su don de generosidad que compartía con ellos parte de los frutos que cosechaba de sus cultivos.
La familia tenía 03 hijos, de los cuales Etelvina Nonajulca Chinchay era la primera con 14 años de edad, y estaba muy adelantada en sus estudios, cursaba el último año de educación primaria; le seguía Elida Nonajulca Chinchay con 12 años de edad, quien cursaba el tercer año de educación primaria, ella era muy amiguera y se conocía todo el barrio por que siempre paraba en la calle jugando; el último era un hombre llamado Gelasio Nonajulca Chinchay, que sus amigos lo conocían como Genochi, que eran sus primeras letras del nombre y apellidos, este niño apenas tenía 10 años de edad y como era muy inteligente ya había avanzado al segundo grado de educación primaria.
Las autoridades de Chilcapampa, no medían con la misma vara sus decisiones, en cuanto atender las necesidades de los pobladores, y siempre preferían dar pronta atención a los Barrios Alto y Medio, en perjuicio del Barrio Bajo que lo dejaban al último, por lo que estaba abandonado con calles sucias y carencia de los servicios básicos y por esos problemas sociales predominaba la delincuencia, formándose bandas de malhechores que salían a los Barrios Medio y Alto, cometiendo fechorías generalmente por las noches.
Las autoridades policiales, compuestas por un Sargento y un efectivo raso, no se daban a abasto para atender las denuncias por robos y asaltos, es más, los delincuentes desafiaban a la autoridad pasando por el corredor del local policial con el botín de sus atracos.
La población vivía atormentada y a la defensiva contra el acecho de los delincuentes; incluso había un Proyecto de constituir un Cuerpo de Ciudadanos Armados, para hacer rondas nocturnas y así evitar el asalto de los facinerosos; justamente un grupo de moradores del Barrio Alto en una Asamblea Ciudadana acordaron nombrar, como su dirigente y protector a don Eucebio Nonajulca Rivera.
Todos ellos hicieron una colecta para comprar unos "Presentes" (regalos), para ofrecer al elegido y así convencerlo en caso que se niegue aceptar el cargo de dirigencia del barrio.
Ellos llegaron a la casa, a golpe de las 18:00 horas de la noche, tocaron la puerta y los atendió el mismo señor Eucebio y los hizo pasar y estando todos reunidos, le informaron al dueño de casa, que por decisión de todos los moradores del Barrio Alto, lo han nombrado como Comisario Popular; que con un grupo rotativo de moradores harán frente a las acechanzas de los delincuentes.
La señora Oralia, sintió escalofríos en su cuerpo, al escuchar a sus vecinos, que como esposa participaba de la reunión, ella se espantó por la propuesta de sus vecinos en elegir a su esposo como "Custodio", ella pidió la palabra, adelantándose a su esposo que si aceptaba o rechazaba y dijo:
--- Señores Vecinos, les agradecemos mucho que hayan nombrado a mi esposo como su Dirigente, pero él no tiene tiempo para el cargo, por que vive todo el día en la chacra y por la noche descansa; así, que pueden designar a otra persona.
Pero,  don Eucebio, no estaba de acuerdo por lo expuesto por su esposa y después de dejarla hablar, él se levantó de su asiento y dijo:
--- Estimados vecinos, me siento honrado por la designación como su Dirigente; efectivamente como dijo mi esposa, trabajo en el campo que ustedes me conocen, y es agotador; pero, no puedo defraudarlos, y si acepto ser su dirigente; pero, eso sí necesitamos armas para hacer frente a los delincuentes, no para matarlos sino para disuadirlos que ellos no serán bienvenidos en el Barrio Alto.
Del grupo de los moradores salieron dos jóvenes, quienes habían estado un tiempo en la Costa, uno de ellos que estaba adelante, dijo:
--- Don Eucebio, le informo que mi amigo y yo, hicimos el Servicio Militar en el ejército, que al finalizar nuestro periodo de servicio, la Institución Militar, nos dieron como premio el arma que llevábamos en la cintura, que es un pistola semi automática y muy efectiva disparando al objetivo y 100 balas para cada uno, así que tenemos dos pistolas a su servicio.
La señora Oralia, incapaz de hacer retroceder a su esposo, se retiró de la reunión y se fue a su dormitorio a llorar porque según sus presentimientos, este cargo de su esposo era el principio del fin de la paz en su hogar, ya que ella había escuchado noticias que los maleantes acechaban a los Dirigentes para darles un golpe y así disuadirlos a los moradores enfrentarse a ellos.
Con el ofrecimientos de las armas de los licenciados militares, se hizo la Primera Junta Directiva entre todos los asistentes y salió como Presidente don Eucebio Nonajulca Rivera y  los dos militares como sus asesores y guarda espaldas en las acciones.
Mientras tanto; en el Barrio Bajo de la Ciudad de Chilcapampa, entre otros moradores había una familia que era la crema y nata de la delincuencia, el padre conocido como "Mano Siniestra", era un proxeneta y traficante de drogas con un "ranking increíble de asesinatos y muertes" por sus manos; con entradas y salidas de las cárceles de la Costa (Piura), este forajido tenía en sus acciones un prontuariado de dos asesinatos, uno que fue a un rival y el otro a una autoridad que se oponía a sus andanzas criminales.
Pero, en ninguno de esos crimines hubieron pruebas contundentes por mala elaboración del atestado policial; sus abogados los sacaron de la cárcel libre de polvo y paja, no olvidar que él había constituido una banda de criminales que tenían en jaque al pueblo.
Este delincuente convivía con una mujer, que fue prostituta, ella era una mujer muy hermosa, quien ya supera los 40 años de edad y mantenía su belleza intacta, y se comentaba entre la gente del Barrio Bajo, que "Mano Siniestra", usaba la preciosidad de su mujer, para que ella se acueste con las autoridades que lo querían matar en la cárcel, se entregaba a los abogados para acelerar su excarcelación, quienes hacían el contacto en la cama y allí se decidía. "Dejar trabajar libremente a Mano Siniestra..."
Estos convivientes, ya compartían su vida por 15 años y tuvieron un sólo hijo, quien sigue los pasos de sus progenitores y vive el barrio confundido con otros malhechores juveniles, y en una bronca entre ellos le cercenaron la oreja izquierda, su nombre es Bonifacio "Oreja Mocha", quien formó su propia banda juvenil, que acechan durante las noches a las viviendas de los Barrios Medio y Alto, son tan efectivos que casa descuidada y ellos entran y barrían con todo lo que encuentran.
El Sargento Policial, recibe constante denuncias contra el este joven delincuente, pero como es menor de edad, él no lo interviene y si lo hace lo detiene por un par de horas, que aprovecha para aconsejarlo que deje de ser malandrín y lo suelta.
Justamente, esa misma noche de la elección de don Eucebio en el Barrio Alto; también habían acudido la banda de Bonifacio "Oreja Mocha" a ese Barrio, ya tuvieron el dato que los dueños de dos viviendas habían viajado a la Costa y retornarían en una semana; los delincuentes juveniles, conocedores fueron directamente a "visitar" las viviendas y efectivamente no había nadie en ellas, "Oreja Mocha" subió  y cuando los otros se proponían escalar las paredes para subir al techo y desde allí ir al otro lado y bajar descolgándose al patio trasero, apareció circunstancialmente un vecino quien acababa de llegar a su casa, quien al observar a los sospechosos fue a llamarles la atención, la respuesta de la banda criminal fue brutal, el "jefe" Bonifacio "Oreja Mocha" quien al verse descubierto y antes que salgan otros vecinos se tiró (saltó) desde el techo y cayó tan suave como si fuese una fiera felina.
Él huyendo, pero tenía que dejar huella, se acercó al vecino bullanguero que los descubrió y dejó su "marca" asestándole con un puntazo de su chaveta en el pecho, quien mal herido cayó al suelo sangrándose profusamente por la herida, aparecieron vecinos y lo llevaron a la posta médica, y como la herida fue mortal, el infeliz llegó cadáver..........................
Continuaremos...............................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

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