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domingo, 20 de febrero de 2022

La Historia del Agente Justiciero Genochi: Capítulo XXXVI.- El delincuente "El Machetero del Río"; nos entrega la historia de su vida, quien fue huérfano de padre y madre, no conoció a su padre, por que cuando nació él se fue y nunca regresó y su madre la asesinaron cuando él era un niño de 6 años de edad...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINE EL BLOG., continuando con La Historia del Agente Justiciero Genochi; el condenado "Mano Siniestra" ordenó ejecutar al también delincuente Ceferino Yarlaqué, por haberlo echado a la policía, siendo el ejecutante, el terrible asesino "El Machetero del Río", quien se caracterizaba por hacer sus "trabajos encomendados" con impecable eficiencia, que no dejaba huellas; este asesino tenía un historial increíblemente aterrador de aproximadamente unos 40 asesinatos, que por la edad que avanzaba inexorablemente ya se había retirado de las fechorías; él, después que salió la última vez de la cárcel, donde purgó una condena que no fue el hechor, que por decisión de un incompetente juez, quien al encontrar al verdadero culpable y estaba obligado de dar los resultados a sus superiores, le pasaron el crimen al machetero; sin embargo nunca olvidar que éste delincuente tenía un amplio prontuariado de crímenes, cuyos antecedentes penales nunca le pudieron probar las autoridades judiciales o policiacas; parece que los dos últimos crímenes nunca serán descubiertos, por que los cadáveres fueron enterrados en el patio de su propia casa....  ....sigamos la historia.......................


Aquí en la imagen Observamos al Agente Justiciero Genochi, quien como agente anónimo bregará para capturar a los culpables del asesinato de sus padres en Chilcapampa.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Aquí en la imagen observamos al delincuente Bonifacio "Oreja Mocha"; quien como líder de una banda juvenil, asaltaron a la morada de Eucebio Nonajulca Rivera, residente en el Barrio Alto de Chilcapmpa, a quien asesinó por que no le entregó el dinero de una venta de ganado vacuno.
Foto: Archivos del Blog: A Vuelo de un Quinde.


Historia de la vida del delincuente. "El Machetero del Río": 
Éste delincuente, quien era alto de talla, que medía arriba de 1,78 mts., fue un niño huérfano a temprano edad, fue originario del Puerto de Paita, fue hijo de un tripulante de un barco carguero de carbón y su madre fue la prostituta Esmeria López Jiménez; el tripulante quien se llamaba John Smith, él se encamotó de la meretriz, que cada que hacía atraque y calado en el Puerto; él, le traía regalos y convivían mientras el barco descargaba y cargaba y ella se embarazó de él.
Parece que el tripulante se asustó de la preñez de su amante, quien se embarcó y nunca más regresó.
Sin embargo, ella puso subsistir para empezar a criar su hijo, que le puso por nombre Servelio Smith López, hasta que cumplió el niño los cinco años, ella seguía ejerciendo el sucio trabajo de vender su cuerpo por unas monedas.
Como ella era explotada por un proxeneta, quien sufría o exponía su  mal geniazo; una noche decidió pasarla en compañía de Esmeria y la obligó ir a su pocilga donde compartía con otras putas que esa noche no estuvieron ellas; el proxeneta disfrutó de las caricias y sexo de Esmeria, hasta la madrugada se divirtieron, después hubo un pleito muy confuso entre ellos y cuando llegábamos a las 05:00 horas del nuevo día, se escuchó un balazo en la pocilga del proxeneta; él, salió corriendo después del disparo y fue al puesto de la policía y denunció que su nido de amor había sido asaltado y que había una mujer muerta.
Como éste individuo, hábilmente había comprado los favores de la policía corrupta, quienes disfrutaban de las caricias sexuales de las prostitutas, que se hacían de la vista gorda y nunca le condenaron sus actividades ilícitas de la explotación de la carne humana.
Pues, lo mismo sucedió con la muerte de Esmeria López Jiménez, quienes (policías) acudieron al lugar de los hechos y haciendo el "cumplimiento de la ley" en compañía de un corrupto juez, levantaron el cadáver llevándolo a la morgue y nunca más de supo: ¿Qué sucedió con esos restos mortales?
Pero, se quedó huérfano a la edad de 6 años, el niño Servelio Smith López, y como la finada prostituta no tenía ningún familiar cercano, el niño por orden judicial fue entregado a un orfelinato, llamado: "El Hogar del Niño Desamparado", que no cumplía precisamente esa noble labor de protección a los niños huérfanos, sino que era una escuela de futuros delincuentes juveniles; quienes eran explotados por el Director que los enviaba a la calle a vender golosinas, elaboradas por él mismo en una Fábrica clandestina, que nunca fue visitada por las autoridades competentes.
Los niños, salían todos los días muy temprano con una bolsa de golosinas a ofrecerlas al público, que a veces nadie las compraba por su mala presentación y pésimo sabor, según lo comprobaron los mismos niños; era la obligación regresar en la noche con la bolsa vacía y el dinero de las ventas.
Servelio, quien ya había sufrido una dura vida en compañía de su madre; no le fue difícil adaptarse a su "nuevo hogar" y aceptó gustoso salir a vender las mugrosas golosinas; pero, él no fue a la calle, sino al terminal del Puerto y allí esperaba que bajen los marinos de los barcos y les ofrecía sus mercaderías, estos duros hombres que estaban hambrientos le compraban las sucias golosinas y le entregaban el importe con demasía, por lo que él, se quedaba con el vuelto, que lo fue acumulando en una talega pequeña que la escondía debajo de su cama.
Un día el director del orfanato, ordenó revisar y requisar en los dormitorios de los niños; por que según él le estaban robando su dinero y sus empleados que eran los mismo niños de mayor edad; ellos comenzaron su trabajo, volteando los colchones de cada cama, ellos llegaron al dormitorio de Servelio, quien lo compartía con 4 niños más, su cama era la primera de la izquierda entrando desde afuera.
Quienes al levantar el colchón de la cama de Servelio, encontraron la talega extendida y casi llena de monedas, que de inmediato informaron al director, sobre el hallazgo del dinero; el director ordenó requisar la talega ante la protesta del niño Servelio, quien justificó haber guardado ese dinero que era fruto de las propinas que le daban sus clientes; quien llorando se aferró a la talega, que finalmente se la quitaron.
El niño Servelio, impotente por el abuso del director, y por haber perdido sus ahorros, sólo lloraba, pero nadie se compadecía de él, hasta que se cansó de llorar y se calmó.
Ese día no comió alimentos por el castigo impuesto por el director, quien no aceptó la explicación que esas propinas, eran donación de sus clientes; sino que era el dinero que se le perdió a él desde su escritorio.
Al día siguiente, de nuevo los niños hacían fila para que les entreguen las bolsas de las golosinas; pero Servelio se negó a formar fila, se quedó en su dormitorio, acostado en su cama, estaba muy hambriento ya que ni desayuno comió; al notar su ausencia en la fila, fue el mismo director a buscarlo en su dormitorio, allí lo encontró acostado.
El director, quien era un individuo muy duro y sin escrúpulos; él levantó las frazadas que cubrían el cuerpo del niño y lo obligó a levantarse y salir a vender las golosinas, el niño llorando le dijo:
--- Señor, tengo hambre, no he comido desde ayer.
El enojado e injusto director, le contestó:
--- Si tienes hambre, hay que trabajar y que te regalen comida los tripulantes mercantes, que según tus declaraciones te regalan las "propinas".
El niño fue levantado a empellones por el abusivo director, y le entregó como castigo 3 bolsas de golosinas; el niño llorando y hambriento, se fue como de costumbre al puerto, estando en el muelle, otra vez bajaron los hambrientos tripulantes y  uno de ellos con aspecto de ser un inglés, le vio el rostro al niño, tal vez era pariente de su padre o algo parecido, por que metió la mano al bolsillo y le compró las tres bolsas y le dio un dinero adicional, lo siguió mirando y como solo hablaba inglés, le palmeó la espalda y se fue con la mercadería comprada.
Servelio, con el dinero de las propinas entró a una fonda y compró comida que se sació, y aún le sobraban algunas monedas, sin tocar el dinero de las ventas.
Entonces, él reaccionó y se dijo: "Ya no regreso a esa cárcel, me iré con todo lo que tengo en mi bolsillo".
Aquella primera noche fuera del orfanato, el niño Servelio, lo pasó en un hotel de mala muerte; quien al amanecer, se encontró en el pasillo con un individuo que desde que lo vio, le llamó la atención y le peguntó:
--- Niño: ¿Cómo te llamas?, te pareces a un amigo marinero que ya no viene al puerto.
El niño algo sorprendido, por lo que hablaba el desconocido y como no tenía nada que perder, le contestó:
--- Yo señor no conocí a mi padre, mi madre me dijo que fue un tripulante de un gran barco y que apellidaba Smith.
El desconocido se sonrió, sabiendo que el niño era hijo de un viejo amigo John Smith y le preguntó:
--- ¿Qué haces en el hotel?
El niño que comenzó a tener confianza en el desconocido, le contestó:
--- Señor, yo me fugué de un orfanato, que me obligaban a vender golosinas todos los días y se robaron mis ahorros que estaba juntando debajo de mi cama.
El desconocido, quien era un prontuariado delincuente y sin familia, por que en un ajuste de cuentas le asesinaron a toda su familia, vio y pensó en el niño para criarlo y le sirva como un compañero, le pasó la mano por el hombro y le dijo:
--- Niño Smith, te invito a mi casa, vivo sólo en mi barrio de Piura; seremos socios y te ofrezco protección y más tarde su serás quien me proteja: ¿Qué dices, aceptas venir conmigo?
Servelio, quien ya llegaba a los 7 años de edad, con amplia experiencia a su corta edad, pensó que no tenía a nadie quien lo acoja, que hasta pensó en regresar al orfanato, le contestó:
--- Señor, yo no lo conozco y pienso que también me enviará a la calle a robar y tendré que darle todo lo que consiga.......
El desconocido, interrumpiéndolo, le replicó:
--- Un momento jovencito, eres un niño, pero piensas como un viejo; te repito yo te ofrezco protección y sociedad en lo que hagamos cada día, jamás trabajarás para mi, yo seré quien traiga el pan de cada día; algo así como tu segundo padre, lo haré en honor a mi amigo John Smith, quien me ayudó mucho: ¿Qué contestas?, nos vamos juntos como familias.
El niño lo pensó y aceptó y le contestó:
--- Pues, me voy con usted, pero no olvide que seremos socios.............
Continuaremos...........................
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 15 de mayo de 2016

BBC Mundo Noticias : El extraordinario caso que puso en tela de juicio si lo que vemos es lo que de verdad sucedió

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Agencia de Noticias BBC Mundo Noticias, nos trae una curiosa información sobre lo que nosotros creemos que vemos, pero no es precisamente eso,  no hemos visto uno pero habían tres; en el caso de : Un día de diciembre de 1895, cuando el marinero convertido en comerciante noruego Adolf Beck tenía 54 años, fue arrestado en Londres. Ottilie Meissonier, "Yo lo conozco", dijo la mujer, Ottilie Meissonier, y empezó a llamarlo "ladrón".
Mas información lea abajo adjunta..................

Es un lugar común en la experiencia humana: estamos convencidos de que vimos a un amigo en la calle, cuando realmente estaba en Australia; podríamos jurar que sólo había tres personas en una pelea, cuando había cinco; estamos seguros de que la bola de tenis cayó dentro, cuando de hecho...
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¿Cuán fiable es lo que vemos con nuestros propios ojos?
La pregunta es vital para el sistema de justicia.
Antes de que un jurado pueda condenar a un acusado en un juicio criminal, necesita tener la certeza de que es culpable.
Pero cuando sólo tiene el testimonio de testigos presenciales, ¿puede estar seguro?
A menudo no lo está, así el testigo no tenga ninguna duda de que está diciendo la verdad.

No es mentira, es error

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                                    No son mentiras, pero quizás sí son falsedades, aunque los testigos honestos estén seguros de que están relatando las cosas tal y como fueron.
Los testigos honestos están convencidos de que vieron a X cometer el delito y de que la persona que identificaron efectivamente es X... y son convincentes.
Sin embargo, muchos casos han demostrado que testigos honestos pueden estar equivocados.
Pero la televigilancia o circuito cerrado de televisión (CCTV), el ADN o huellas digitales refutan sus versiones.
Para resolver el interrogante que esta realidad plantea, remontémonos a una época en la que no había ni CCTV ni sabíamos procesar el ADN.

Cause célèbre

Un día de diciembre de 1895, cuando el marinero convertido en comerciante noruego Adolf Beck tenía 54 años, fue arrestado en Londres.
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                                    Aunque a duras penas tenía dinero, Adolf Beck se aseguraba de vestirse elegantemente.
Acababa de salir de su apartamento en la calle Victoria esa tarde cuando una mujer se le acercó y lo miró de frente. Él sonrió.
"Yo lo conozco", dijo la mujer, Ottilie Meissonier, y empezó a llamarlo "ladrón".
Beck entró en pánico y salió corriendo; ella lo persiguió gritando. Ambos vieron a un policía y fueron a pedirle ayuda.
Él se quejó del lenguaje soez de ella; ella lo denunció. Ambos fueron llevados a la estación de policía.
Él se quedó ahí, detenido.

Identificado

Meissonier lo había reconocido. Era el hombre que hacía tres semanas se había puesto a conversar con ella en esa misma calle, había pasado una hora en su casa y, tras engañarla cruelmente, se había llevado objetos por valor de más de US$40.
La descripción que ella dio del delito coincidía en casi todos los detalles con otra estafa que había denunciado hacía unos pocos meses Daisy Grant, y la descripción física que dio del timador era similar a la de Beck.
 
Tanto Grant como la doncella de Meissonier, quien había visto a un hombre cuando estuvo en la casa, fueron citadas, y ambas señalaron sin titubear a Beck entre los siete hombres de la rueda de identificación.
Lo dejaron detenido, sordos a sus protestas de que se trataba de un terrible error.
La historia del estafador de la calle Victoria apareció en los diarios y, para sorpresa de todos, una procesión de mujeres se presentó en la estación de policía para declarar que habían sido víctimas de fraudes idénticos.
12 víctimas y otros testigos lo reconocieron en ruedas de identificación de hasta 18 hombres, sin vacilación, con declaraciones contundentes.
No tengo ninguna duda de que él es el hombre"
Minnie Lewis, timada en abril de 1895, al identificar a Adolf Beck
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Beck fue llevado a juicio acusado de 10 cargos por obtener ventajas mediante falsas pretensiones y robo.
Contaba con un abogado, pero no tenía ninguna coartada sólida para ninguno de los delitos.

La esperanza de Perú

Había sólo un dato algo complicado que podía ayudarlo a probar su inocencia.
El estafador siempre operaba de la misma forma.
  • Abordaba mujeres solteras, viudas o divorciadas, que aparentaban tener más de lo que tenían y atraídas por los hombres adinerados.
  • Se presentaba como un rico aristócrata llamado Lord Willoughby y con su encanto lograba que lo invitaran a sus casas.
  • Una vez ahí, les decía que necesitaba urgentemente un ama de llaves, que lo acompañara a viajar y a los bailes y otras citas sociales.
  • Les decía que iban a necesitar un nuevo vestuario, por el que él pagaría, y escribía una lista de la ropa y accesorios que debían comprar en las tiendas en las que él tenía cuenta. Además, les entregaba un cheque de una suma considerable, para gastos.
  • Finalmente les pedía que le mostraran las joyas que tenían, las juzgaba inapropiadas y les decía que se las llevaría para que les hicieran unas monturas más ostentosas.
  • El cheque era falso y las joyas desaparecían.
El abogado de Beck sabía que varios oficiales de policía habían notado que casi todos los detalles coincidían con una serie de delitos ocurridos en Londres en 1877, por los que alguien llamado John Smith había pagado 4 años de cárcel.
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                                    Alguien había estado en la cárcel por delitos notablemente similares.
La pregunta era si Adolf Beck y John Smith eran el mismo hombre.
Uno de los oficiales que había visto a ambos estaba dispuesto a jurar que sí.
Pero Beck insistía que en 1877 estaba viviendo en Perú, y tenía testigos para probarlo.
Sin embargo, el juez prohibió cualquier mención de delitos pasados y ante la abrumadora evidencia presentada por la parte acusadora, que contaba con numerosos testigos, Beck fue condenado a 7 años de cárcel, de los que sirvió 5.

Pesadilla recurrente

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                                    En esa época, los jurados no tenían mucho más en qué apoyarse para llegar a un veredicto que los testimonios.
Tres años después de su liberación, en 1904, una mujer fue a la policía Scotland Yard para denunciar que un hombre llamado Lord Willoughby la había estafado.
Un detective reconoció la historia, la confrontó con Beck y ella lo reconoció.
Una vez más él se declaró inocente, la publicidad hizo que otras mujeres reportaran fraudes similares y lo identificaron con toda certeza.
Una vez más estuvo en el banquillo de los acusados por timar a cuatro mujeres.
El veredicto fue el mismo y a los 63 años de edad, Beck se enfrentaba a otros 5 años de prisión.
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                                    De nuevo, las grandiosas promesas habían cautivado a las ingenuas damas.
Pero en esta ocasión, mientras él estaba encerrado en la cárcel, una secuencia de eventos muy similar tuvo lugar en el otro extremo de Londres.
Un caballero elegantemente vestido visitó a dos hermanas y con promesas de un porvenir dorado las convenció de entregarle sus joyas.
Sólo que en este caso, las víctimas sospecharon y le pidieron al dueño de la casa que siguiera al "Lord", quien fue primero a una joyería a que valoraran las joyas y luego a un prestamista, antes de que un policía lo arrestara.
En cuestión de días, todo el misterio se resolvió. El hombre arrestado era el John Smith de 1877 (no se conoce su verdadero nombre); las otras mujeres se presentaron a acusar a "Smith" y él confesó.
Otra prueba contundente salió a la luz: se sabía desde hacía tiempo, por los registros de la cárcel, que Smith era circuncidado y Beck no.
Beck fue liberado, perdonado y compensado.
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                                    Pasaron 9 años desde que Beck fue acusado por primera vez en la calle hasta que se reconociera que era inocente. Murió devastado en 1909.
Fue un error judicial escandaloso.
Pero lo que lo hace relevante en las cortes y la razón por la que los abogados lo citan hasta el día de hoy es que es la prueba más vívida de la falta de fiabilidad de las identificaciones de los testigos.
Al menos 16 personas juraron que Beck era el estafador, lo hicieron independientemente y en la mayoría de los casos tras haber pasado al menos una hora en su compañía.

¿Cómo puede ser que tanta gente estuviera equivocada?

No hay ninguna razón para pensar que las mujeres que lo identificaron estaban mintiendo.
La edad y altura de los dos hombres eran parecidas, pero aparte de similitudes superficiales comunes entre muchos hombres de la época, estaban lejos de parecer gemelos.
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                                     ¿Cuán parecidos eran? Esta es la foto de la policía de Adolf Beck y "John Smith".
Entonces, ¿qué pasó?
"Hay varias explicaciones", asegura la psicóloga Amina Menon, experta en evidencia presencial en el Royal Holloway de la Universidad de Londres.
"Es muy difícil reconocer rostros que sólo hemos visto fugazmente".
"Además contaban con un grafólogo que aseguró que la escritura en las notas que el estafador le entregó a las damas a cambio de sus joyas era la de Beck, y ese no era el caso".
El experto en escritura de hecho se retractó cuando atraparon a John Smith.
"Es que hay algo que llamamos 'sesgo de confirmación forense': llamas a un experto para que confirme, pero lo que realmente estás buscando es confirmación", explica Menon.
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                                    De la gente a la que vemos por poco rato, recordamos generalidades pero se nos pueden olvidar los detalles.

¿Tres o dos?

En otro caso, mucho más reciente, en el que estuve involucrado, dos indudablemente honestos y completamente fiables testigos declararon que tres jóvenes los habían seguido hasta un cajero automático y los habían robado.
No obstante, las imágenes grabadas por los circuitos de televisión muestran que uno de los jóvenes se había ido y no había estado presente durante el robo.
Los testigos se asombraron cuando vieron las imágenes.
"En ese caso me pregunto si los testigos conversaron. Lo que un testigo recuerda puede alterar el recuerdo de otro. La memoria es reconstructiva y podemos equivocarnos", responde la experta en evidencia presencial.
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                                    Ante eventos aterradores, tenemos que lidiar con mucha información inusual, así que entran otros elementos en juego para hilar el relato.
"Cuando tenemos muchos elementos para procesar, tomamos atajos. Hubo un incidente en un tren en el que apuñalaron a alguien. Luego les mostraron fotos a los que viajaban en ese vagón. Varios aseguraron que el puñal estaba en la mano de un hombre negro, a pesar de que había estado en la de blanco".
"La gente está codificando no solamente los eventos como los ve, sino que también se está formando opiniones que pueden estar basadas en estereotipos preexistentes".
El extraordinario caso de Adolf Beck dio paso a la institución del tribunal de apelaciones en Reino Unido.
Desde su época, hay varias salvaguardas en las cortes para contrarrestar nuestras debilidades.
Los problemas con la identificación de acusados han llevado a que los jueces estén mucho más dispuestos a intervenir y suspender casos mal sustentados. Además, alertan al jurado sobre los riesgos inherentes a las indentificaciones.
Y recientemente, la psicología cognitiva entró en los tribunales a hacer pruebas para revelar y proteger contra las trampas de los testimonios.

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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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