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sábado, 9 de diciembre de 2023

Palestina: breve historia de una tierra siempre en disputa. La Nakba: la expulsión de los palestinos durante la fundación del estado de Israel.

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG.,  la revista National Geographic, nos alcanza un resumen de la guerra desigual entre el poderoso estado sionista Israel y los Hamas de Palestina, que ya es un genocidio y donde se calcula que ya murieron unos 17,000 civiles en la franja de Gaza, entre los cuales casi el 50% eran niños inocentes, y siguen los bombardeos ocasionado una masacre, que con la complicidad de los Estados Unidos de Norteamérica quienes son aliados naturales de los judíos, permiten esta barbarie del mundo moderno, nosotros intentamos dar a conocer como suceden los hechos....  siga leyendo.............


Esta región de Oriente Medio, habitada desde la prehistoria, ha sufrido una larga serie de ocupaciones y conflictos que explican la situación actual del pueblo palestino.


Vista del casco antiguo de la Ciudad Vieja de Hebrón.

Colección de fotografías de G. Eric y Edith Matson / Expediente de Nominación Unesco

Berta Erill Soto

Periodista especializada en temas de actualidad

Actualizado a 
Los bombardeos israelíes han reducido a escombros partes de la Franja de Gaza.


Masacre y destrucción en Palestina por los bombardeos judíos sin piedad contra la población civil.


Mapa de Palestina vista desde los satélites donde se observa los puntos de los bombardeos judíos contra la población civil de Palestina que hasta fecha se calcula que murieron unos 17,000 civiles y cerca del 50% son niños inocentes, y por su puesto nadie condena esta barbarie, efectuada por el sionismo que quiere desaparecer a los palestinos con el beneplácito de los árabes, que se dicen ser sus "hermanos" de religión.


MASACRE EN PALESTINA POR LOS BOMBARDEOS JUDÍOS CONTRA LA POBLACIÓN CIVIL.- 
Como muestran las imágenes de arriba, entre el 14 de octubre y el 22 de noviembre, el horizonte de edificios de varios pisos y una mezquita desapareció gradualmente y quedó reducido a escombros.


Cadáveres apilados en el hospital al-Ahli Arab de Palestina bombardeado por los judíos, que no respetan nada en esta catástrofe contra la población civil.

Varias personas tratan de reconocer a las personas que han fallecido durante los bombardeos al hospital de al-Ahli Arab, donde se calculan que han podido morir más de 500 personas. 

AFP via Getty Images.


Traslado desesperado

Un joven palestino lleva en brazos a una niña herida en un bombardeo israelí contra el hospital árabe de Ahli para que la atiendan en el hospital de Al Shifa, en la ciudad de Gaza.

EP


Cada 29 de noviembre desde 1977 se celebra el Día Internacional de la Solidaridad con el Pueblo Palestino, una fecha señalada con el objetivo principal de reivindicar que la cuestión palestina todavía no ha obtenido una resolución justa, especialmente desde la partición territorial impuesta por la misma Asamblea General de las Naciones Unidas en 1947.

Esta decisión supuso la expulsión de cientos de miles de palestinos de sus tierras durante el inicio de la guerra árabe-israelí de 1948, un terrible suceso conocido como la Nakba que sin duda contribuye a contextualizar la situación bélica actual del territorio.

Sin embargo, el asentamiento del pueblo palestino en esta convulsa región de Oriente Próximo precede por mucho a la creación del Estado de Israel, así como sus conflictos. 

Su condición no permite catalogarlo del todo como un país o estado propio, aunque se le ha atribuido reconocimiento internacional. Para entender esta situación debemos retroceder en el tiempo, antes del conflicto palestino-israelí y de la administración británica de Palestina.

UN ORIGEN PREHISTÓRICO

El paso del ser humano por la zona de Palestina data de la época del paleolítico, cuando los primeros hombres de origen africano y asiático migraron por los territorios del actual Oriente Medio hace aproximadamente 44.000 años. 

Se considera que esta tierra situada entre el río Jordán y el mar Mediterráneo fue una de las primeras áreas pobladas del mundo antiguo. Hacia finales de la Prehistoria, en la Edad del Bronce, aparecían comunidades agrícolas y las primeras ciudades importantes, como es el caso de Jericó, Gaza o Jerusalén.

Esta región conocida como la Palestina histórica es el origen del pueblo palestino, uno de los pueblos semitas del Levante mediterráneo que, según la Biblia, descendían del hijo mayor de Noé: Sem.



Vista aérea de Jerusalén, una de las ciudades más antiguas de Palestina. 

Pero desde entonces, el territorio ha cambiado de manos frecuentemente y también se ha visto influenciado por las civilizaciones adyacentes: el Antiguo Egipto, Mesopotamia o Siria, entre otras. 

Fue ocupado en varias ocasiones por otros pueblos semitas como los hebreos, los fenicios o los cananeos. Más tarde, alrededor del año 1150 a.C. llegaron los filisteos, surgiendo entre ellos y los hebreos los primeros conflictos por el control del territorio y dando lugar a la formación del reino hebreo como respuesta a una posible invasión.

para saber más

filisteos1

EL ADN REVELA EL ORIGEN DE LOS ANTIGUOS FILISTEOS

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Aunque breve, este momento histórico originó los reinos de Israel y Judá, que fueron destruidos por el Imperio Asirio y el soberano Nabucodonosor II de Babilonia, de la cual el territorio de Palestina pasó a formar parte. 

A este panorama le siguieron la invasión persa de Babilonia, y posteriormente la conquista de Alejandro Magno, dejando a Palestina en manos del Imperio Romano de Oriente hasta que en el año 636, con la expansión musulmana, los árabes ocuparon el territorio durante varios siglos.

Se trata de un importante punto de convergencia que alberga el origen de las tres religiones monoteístas del mundo: la cristiana, la judía y la musulmana. 

UNA RELACIÓN BÍBLICA

Lejos de encontrar la paz, este territorio llamó la atención de las potencias cristianas occidentales, que iniciaron Las Cruzadas en el año 1095 con el objetivo de recuperar el espacio conocido como la Tierra Santa del control musulmán. 

El origen territorial común en Jerusalén de las tres religiones convierte a Palestina en un foco importante, lleno de conflictos religiosos: para los cristianos es la cuna del cristianismo, para los musulmanes es el lugar donde Mahoma ascendió a los cielos, y para los judíos es la tierra prometida. 

Durante aproximadamente 100 años el mundo cristianos y el islámico se disputaron el territorio palestino hasta que este terminó en manos del Imperio Otomano desde el siglo XVI hasta principios del XX, un periodo de relativa tranquilidad que terminó con el estallido de la Primera Guerra Mundial.

También durante este periodo, concretamente a finales del siglo XIX, se inicia en Palestina una oleada de inmigrantes judíos causada por la persecución que estos recibían en otras partes del mundo, por ejemplo en territorio ruso. 

LA PALESTINA CONTEMPORÁNEA

Tras la victoria aliada en la Gran Guerra, Francia y Gran Bretaña buscaron el apoyo de los árabes para vencer al Imperio Otomano a través de promesas que no llegaron a cumplirse, pues estos dos países se habían repartido previamente los territorios otomanos de Oriente Medio en el Acuerdo Sykes-Picot. Así, Francia pasaría a dominar el Líbano y Siria, mientras que el Reino Unido tomaría la actual Jordania, Irak y Palestina.

Para este último territorio la situación se agravó no solo por el inicio de la colonización inglesa, sino también por el apoyo que estos dieron al movimiento sionista que ya había empezado unas décadas atrás. A través de la Declaración Balfour de 1917, los británicos se comprometieron a construir "un hogar nacional judío en Palestina". 

para saber más

Dos décadas de conflictos

JERUSALÉN, EL ORIGEN DEL CONFLICTO

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A este hecho histórico le suceden años de conflictos trascendentales, entre los cuales destacan el levantamiento de al-Buraq en 1929, los disturbios de 1933 o la gran revuelta árabe de 1936-39. Finalmente, los británicos ceden el control del conflicto a las Naciones Unidas entre 1946 y 1947, quienes deciden imponer la partición territorial de Palestina entre el estado judío y el árabe

Ninguno de los bandos quedó satisfecho con la decisión, lo cual provocó la formación de grupos paramilitares de defensa por el lado de Palestina, y el inicio de la expropiación territorial por parte de Israel. 

Estos lograron conquistar más territorios de los asignados por la ONU y crearon de forma unilateral el Estado de Israel, causando en el proceso la destrucción de la mayor parte de la Palestina histórica en 1948. En consecuencia, el pueblo palestino fue expulsado a otros países árabes, permanecieron en territorios del recién creado Estado de Israel o se desplazaron hacia lo que quedaba de la Palestina histórica (Cisjordania, Gaza y Jerusalén) sin la posibilidad de regresar a su hogar.


Fuerzas egipcias cruzando el Canal de Suez durante la guerra del Yom Kipur.

Wikimedia Commons


A esta situación le suceden una serie de conflictos bélicos entre los cuales se incluye la llamada Guerra de los seis días, la Guerra del Yom Kipur o la Intifada Palestina. 

¿CUÁL ES EL ESTADO ACTUAL DE PALESTINA?

Con todo esto, el pueblo palestino nunca llegó a construir un Estado legítimo en Palestina aunque siempre ha habitado en el territorio o parte de él, independientemente de quién lo haya ocupado. 

En 1964 se creó la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), un organismo que, liderada por Yasser Arafat, aspira a la abolición del Estado de Israel y la creación de un Estado laico que englobe a árabes y judíos de territorios palestinos. 

La OLP fue partícipe de los Acuerdos de Oslo, un intento por alcanzar la paz que abría la posibilidad de la creación de un Estado Palestino. Se estableció entonces el Gobierno Autónomo Palestino (GAP), una entidad gubernamental limitada que administraría los territorios de Gaza y la Ribera Occidental.

Sin embargo, este gobierno seguía bajo el control israelí y los Acuerdos de Oslo no cumplieron sus objetivos, desencadenando nuevos episodios de violencia en el territorio palestino. 

El reconocimiento internacional es un aspecto clave para que un Estado pueda serlo legalmente. El caso de Palestina es que solamente algunos de los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas reconocen su existencia como tal. 

Actualmente la ONU considera a Palestina una entidad no estatal con calidad de observador, porque a pesar de que tiene instituciones estatales estas se encuentran en situación de ocupación y no tienen control absoluto del territorio: su derecho a la autodeterminación se ve truncado por la falta de soberanía en zonas como Gaza y Cisjordania.



La Nakba: la expulsión de los palestinos durante la fundación del estado de Israel.


Una familia palestina escapa de su pueblo en Galilea huyendo del ejército israelí.

Wikimedia Commons

Francesc Cervera
Francesc Cervera

Especialista en Historia


Actualizado a 

Esta división entre judíos y musulmanes provocó un conflicto entre ambos, que estalló un día después de la resolución con el asesinato de cinco israelíes que viajaban en un autobús. Era evidente que al margen de las decisiones políticas ninguno de los bandos estaba dispuesto a compartir el territorio.

LA GUERRA ÁRABE-ISRAELÍ

El atentado del 30 de noviembre fue el disparo de inicio de un cruento conflicto que para los palestinos supondría la expulsión de 700.000 personas y la destrucción de entre 400 y 600 poblaciones. Para ellos sería la Nakba, la catástrofe.


Milicianos israelíes armados con equipo británico durante la primera guerra árabe-israelí.

Wikimedia Commons


Aunque la cesión de Palestina no se haría efectiva hasta el año siguiente, tanto israelíes como palestinos ya habían empezado a organizar grupos paramilitares para defenderse, los cuales se enfrentaron por todo el mandato ante la impotencia de los británicos. Israel necesitaba nuevas tierras para asentar a su población, y dado que estas estaban en manos de los palestinos autóctonos era necesario expropiarlas por la fuerza.

Por fortuna para ellos, en esta primera guerra los israelíes contaron con ayuda financiera de correligionarios de todo el mundo, lo que posibilitó la compra de armamento soviético y americano que dio a milicias como la Haganá una ventaja tecnológica decisiva sobre los palestinos.


Voluntarios palestinos posando en uno de sus camiones. La ayuda extranjera fue insuficiente para derrotar a los israelíes, que declararon la independencia en 1948.

Wikimedia Commons


Así, pese al apoyo de países de la Liga Árabe como Egipto, Líbano y Jordania, Palestina terminó por perder la contienda, conquistando los israelíes más territorio que el asignado por la ONU y confinando a sus vecinos a la franja de Gaza y Cisjordania

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QUÉ FUE EL HOLOCAUSTO. EL GRAN GENOCIDIO NAZI

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LAS LLAVES DEL RECUERDO

Tras la victoria, Israel emprendió un programa de transformación del territorio en el que cientos de poblaciones palestinas fueron derribadas, para construir sobre ellas modernas colonias agrícolas (kibutz) y ciudades reservadas a los israelíes.


Este proceso quedó institucionalizado en el Plan Dalet del entonces primer ministro israelí David Ben Gurión, en el que se ordenaba destruir con “fuego, explosivos y minas” las poblaciones árabes que habían quedado en territorio israelí, las cuales debían ser “rodeadas y registradas”, expulsándose a sus habitantes “fuera del estado en caso de resistencia”.


Población árabe dañada por el bombardeo en 1948.

Wikimedia Commons


Los métodos para esta confiscación fueron especialmente brutales, con el bombardeo de la población civil mediante morteros antes de entrar casa por casa expulsando a los palestinos a punta de bayoneta. La Haganá recurrió también a la presión psicológica, lanzando folletos y proclamas por radio y altavoz, que metían el miedo en el cuerpo a los locales antes de su desahucio.

Las tierras así vaciadas fueron nacionalizadas por el estado israelí, que las alquiló a particulares, o las cedió a grupos de colonos junto con tierras de cultivo para la fundación de los nuevos kibutz que reemplazarían a las granjas y aldeas palestinas.


Un palestino en el campo de refugiados de Jaramana (Siria).

Wikimedia Commons

En total se crearon 350 nuevos asentamientos, en un proceso de sustitución poblacional que no hizo sino acelerarse con la expansión territorial de Israel en la guerra de los seis días y la primera y segunda intifadas, conflictos estos últimos que redujeron considerablemente el espacio palestino en Cisjordania.


Una mujer palestina de 102 años fotografiada en Hebrón (Cisjordania) con la llave de su antigua casa, 2013. 

Wikimedia Commons


La Nakba creó una ingente masa de refugiados que hoy asciende a los 5.9 millones de personas, repartidos por todo Oriente Próximo. Pese a ello, en su éxodo, los palestinos se llevaron con ellos las llaves de sus casas, las cuales han ido pasando de generación en generación con la esperanza de poder algún día expulsar a los israelíes y regresar al hogar, lo que las ha convertido en un símbolo de resistencia para activistas de todo tipo.


NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

domingo, 6 de noviembre de 2022

ALIADOS CLAVE DE BIZANCIO: Jázaros, el Imperio judío de las Estepas. Acerca del Reino de Jazaria, 652-1016

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., en las estepas de los Caucáseos, entre los siglos VII y X , existió un reino llamado Jazaria, que según los estudiosos la existencia de este imperio fue desde 652 al 1,016 d.C., se convirtió en un aliado natural del Imperio Bizantino, quienes detuvieron el avance del Islam, que con el rey Bulan se convirtieron al Judaísmo en forma gradual. ..."El reino de Jazaria dominó el sureste de la Rusia europea, Crimea y el sur de Ucrania desde el siglo VII hasta mediados del siglo X. Los historiadores creen que fue su poderosa caballería la que impidió que los ejércitos de los sucesivos califas musulmanes, decididos a conquistar el mundo, invadieran y sometieran las llanuras orientales del Viejo Continente...."  ...siga leyendo...................

Entre los siglos VII y X, un reino de guerreros hizo frente en las estepas caucásicas al avance del Islam. Aliados de Bizancio, sus reyes decidieron convertirse al judaísmo.

Foto: UIG / Album

Actualizado a 

Mapa del Reino de Jazaria.

Cuenta la leyenda que el rey Bulán -soberano de un pueblo turcomongol de las estepas llamado jázaro o cuzarí, establecido alrededor del siglo VII a orillas del mar Caspio y del Volga, en una populosa capital llamada Itil, [...] deseoso de abandonar su paganismo para convertirse a una religión monoteísta, convocó a su presencia a un obispo, un imán y un rabino.[1] "¿Cuál de vuestras tres religiones, la cristiana, la musulmana o la judía, está en el origen de las otras dos?", les preguntó. Al oír las respuestas, el rey Bulán se convenció de que el cristianismo y el islam provenían del judaísmo y decidió volverse judío.
Ésta es la explicación que Hasdai Bar Shaprut, ministro judío del califa de Córdoba, recibió a mediados del siglo X de un descendiente de Bulán, el rey José. Al enterarse de la existencia de un reino judío en el Cáucaso, Bar Shaprut había enviado al kahan de los jázaros una carta en la que le decía: "Si ese reino existiera, yo dejaría honores y fortuna para ir a inclinarme ante el único rey judío de este mundo".[2]
La respuesta del rey José, redactada en forma legendaria, no resulta menos útil para entender los motivos políticos de la elección de Bulán. ¿Por qué razón esas tribus que acababan de hacerse sedentarias se convirtieron al judaísmo? Es que el territorio jázaro estaba entre dos fuegos: por el norte, los rus, vikingos rusificados que comenzaban a cristianizarse; por el sur, los musulmanes y Bizancio. El rey Bulán debe de haber pensado que para ascender socialmente necesitaba abrazar una religión prestigiosa, "civilizada", no los dioses de a caballo de su pueblo guerrero. Pero, a la vez, al elegir el judaísmo se aseguraba cierta independencia: una especie de "tercera posición".

Festín salvaje
Cálculo tan astuto como riesgoso, que aislaba a los jázaros en medio de dos mundos, cristianismo e islamismo. Cálculo que dio sus frutos, al menos por un tiempo. El imperio jázaro llegó a ser poderoso. Itil era un mercado abigarrado por el que transitaban comerciantes de Europa y de Asia. La hija de un kahan llegó a casarse con el emperador de Bizancio, Constantino V. Convertidos a un judaísmo extraño, con Biblia pero sin Talmud,[3] los jázaros sirvieron de tapón entre el norte y el sur. Hasta que la condición de intermediarios, que era su fuerza, provocó su pérdida.
En 965, el príncipe ruso Sviátoslav -un gigantón de pelo rojo, con su aro de perlas y rubíes en una oreja, alimentado con carne cruda y hongos alucinógenos, que recorría la estepa seguido por su horda salvaje- destruyó la ciudad de casas redondas que imitaban las tiendas del tiempo en que los jázaros todavía eran nómades. Su acción no quedó sin castigo: cuando volvía de incendiar la hermosa Itil, jamás reconstruida, otra horda salvaje, la de los pechenegos, lo mató y festejó la victoria bebiendo en su cráneo.
Aunque esta historia haya sido estudiada en los años 30 por un historiador francés de origen ruso, Alexandre Baschmakoff, y en los años 50 por Abraham Poliak, de la Universidad de Tel Aviv, entre otros, en el fondo ni los israelíes ni los soviéticos demostraron mayor interés por sacarla a la luz. Los segundos hasta se permitieron hundir bajo las aguas de una represa la fortaleza jázara de Sarkel. Y en los años 60, Mikhail Artomonov, de la entonces Universidad de Leningrado, sostenía la tesis, hoy abandonada por los especialistas, de que sólo la elite jázara se había convertido al judaísmo. El "buen pueblo", no. La irritación ante el tema provenía de dos causas: por un lado, el antisemitismo soviético y, por otro, el deseo de ocultar la presencia de un imperio importante anterior al poderío ruso de Kiev.
Tampoco los israelíes han demostrado apuro por desenterrar a un ancestro tan problemático. La razón está muy clara: si, como lo ha sostenido Arthur Koestler en La tribu número trece, ensayo de divulgación publicado en 1976 y basado en los descubrimientos de Abraham Poliak, todos los judíos ashkenazim son de origen jázaro (por consiguiente, no semitas), entonces la guerrilla palestina tuvo razón al declararlos ajenos a la tierra bíblica. Sólo los sefarditas resultarían semitas originarios del Levante. El sionismo no perdía su razón de ser cultural ni religiosa, pero sí racial.
Es obvio que esta última palabra sigue provocando inquietud. Sin embargo, la curiosidad científica ha logrado superar las barreras nacionales y, también, cierta molestia perfectamente comprensible frente al rastreo de la "raza". El Museo del Ermitage de San Petersburgo acaba de reconstruir fragmentos de utensilios hallados en sitios jázaros, donde se menciona varias veces la palabra Israel en caracteres hebreos. Más aún, se ha resuelto someter los huesos encontrados en esos sitios a pruebas genéticas. Estudios de ADN que evocan demasiado las prácticas de la preguerra alemana como para resultar simpáticos, pero que, pese a todo, revelarán el misterio del antepasado fantasma.
Aparte de Koestler, tan apasionado por su hallazgo que encontraba jázaros hasta en la sopa, otro novelista que se ha hecho famoso con el tema es Milorad Pavic, autor del Diccionario jázaro y, detalle curioso, gran partidario de Slobodan Milosevic. Koestler sostenía que, tras la derrota de su imperio, los jázaros se habían refugiado en Crimea. Esto es fácil de comprobar: en el siglo XIV, la República de Génova poseía un establecimiento comercial en Crimea, que llamaban Gazzaria o Jazaria. Un siglo después, frente al avance del Imperio Otomano, los descendientes de esos turcomongoles convertidos al judaísmo huyeron hacia Ucrania, Polonia y Lituania, donde, siempre según Koestler, se convirtieron en la masa de judíos askenazíes de lengua y cultura idisch: los pintados por Chagall, los asesinados por Hitler.
Fin del tabú
Por fin, la Universidad Hebrea de Jerusalén acaba de romper la maldición de los jázaros. Entre el 24 y el 28 de mayo, tuvo lugar en el Instituto Ben Zvi un coloquio internacional que reunió a especialistas como Peter Golden, de la universidad norteamericana de Rutgers, para el cual la conversión de los jázaros se produjo de manera gradual; Norman Golb, de la Universidad de Chicago, que ha revelado la realidad de un proselitismo judío en la Edad Media, más tarde completamente abandonado, o Constantin Zuckerman, del Collége de France, para el cual esa conversión no tuvo lugar alrededor de 740, como siempre se pensó, sino en 861, es decir, un siglo antes de la destrucción del imperio por el alucinado Sviátoslav.
En 1923, mi padre, que nació en las colonias judías del barón Hirsch, visitó el pueblito de Kurilovich, cerca de Kishinev, entre Moldavia y Besarabia, de donde habían venido a la Argentina sus padres. Viejos parientes del pueblo le aseguraron que la familia vivía allí desde hacía quinientos años, y agregaron esta frase que alimentó mis fantasías durante largo tiempo: "Somos judíos tártaros". Los cinco siglos corresponderían exactamente a la época en que los descendientes de los jázaros se dispersaron a partir de Crimea. ¿Y lo de tártaros en vez de jázaros? Quizás a un deslizamiento de la lengua y la memoria, que los historiadores no tardarán en corregir. Hoy el velo se ha levantado. Los jázaros han dejado se ser tabú. La imaginación de las familias y de los novelistas habrá servido, como siempre, para guardar el fuego.    ................siga leyendo....................                                                     http://documenta-akermariano.blogspot.com/2011/02/jazaria.html

El mundo en el año 820 EC. Jazaria aparece coloreada en dos matices azulinos (Khazar Khg.) y su territorio es en ese entonces mayor que el de el Imperio Franco (rojo) o el Bizantino (rosa).

http://documenta-akermariano.blogspot.com/2011/02/jazaria.html


Jázaros

Los jázaros o jazares (en hebreosingular «kuzarí» כוזריplural «kuzarim» כוזרים; en árabesingular خزريjazaripluralخزرjazar; en turcohazarlar, en singular, «hazar»; en griegoχαζαροι; en rusoxазары; en tártarosingular Xäzär, plural Xäzärlär; en persasingular «xazar» خزرplural «xazarhâ» خزرها; en latíngazari o cosri) fueron un pueblo túrquico procedente de Asia central. Su nombre parece estar vinculado a un verbo túrquico que significa «errante» ('gezer' en turco moderno).

En el siglo vii, los jázaros fundaron un kanato independiente, el Kaganato de Jazaria o Kaganato jázaro, en el Cáucaso Norte a orillas del mar Caspio, donde con el paso del tiempo el judaísmo se convertiría en religión oficial. En su momento de máximo esplendor, ellos y sus tributarios controlaron buena parte de lo que hoy es el sur de RusiaKazajistán occidental, este de Ucrania, una parte importante del Cáucaso (DaguestánAzerbaiyánGeorgia...) y Crimea.

Los jázaros fueron importantes aliados del Imperio romano de Oriente contra el Imperio sasánida, además de constituir una significativa potencia regional en su momento de máximo esplendor. Emprendieron una serie de guerras, todas victoriosas, contra los califatos árabes, evitando así posiblemente la invasión de la Europa oriental. A finales del siglo x, su poder declinaría frente al de la Rus de Kiev, siendo su imperio absorbido por los emergentes estados eslavos, posteriormente emigraron hacia Europa donde formaron comunidades judías. Pequeños núcleos jázaros sobrevivieron en la estepa póntica hasta que en el siglo xiv las epidemias de peste y las invasiones mongolas los disiparon............... siga leyendo..

https://es.wikipedia.org/wiki/J%C3%A1zaros

Wikipedia.


mediados del siglo VII, unas tribus surgidas de la nada, los jázaros, unificaron las estepas del norte del Cáucaso dando lugar a un reino poderoso y cosmopolita. Hoy pocos lo recuerdan, pero aquel Estado tuvo una importancia crucial en la historia, al contribuir a preservar durante varios siglos el Imperio bizantino y frenar la expansión del Islam. Como escribió el historiador Douglas Dunlop, «es casi seguro que si no hubieran existido los jázaros la propia Bizancio se habría encontrado rodeada de árabes, y tal vez la historia de la Cristiandad y del Islam habría sido muy distinta a la que conocemos». El reino de Jazaria dominó el sureste de la Rusia europea, Crimea y el sur de Ucrania desde el siglo VII hasta mediados del siglo X. Los historiadores creen que fue su poderosa caballería la que impidió que los ejércitos de los sucesivos califas musulmanes, decididos a conquistar el mundo, invadieran y sometieran las llanuras orientales del Viejo Continente.

No es fácil saber quiénes fueron estos guerreros indómitos, puesto que no nos han llegado textos suyos de forma directa, aunque esta laguna se puede llenar parcialmente con los testimonios de los pueblos vecinos, muchos de ellos enemigos acérrimos de los jázaros. La única certeza es que este pueblo llegó al norte del Cáucaso hacia el siglo V, tras las hordas de los hunos. Como sucedía con frecuencia en las estepas de Asia, su migración respondía a la presión que otros pueblos –en este caso los ávaros y los sabir– ejercían sobre ellos. Algunos autores creen que hablaban una lengua ogúrica (originaria de la cuenca del Volga), similar a la de los húngaros, otro pueblo estepario que emigraría hacia el oeste entre los siglos V y VII, aunque probablemente acabaron hablando algún dialecto «turco-tártaro».

EL REINO DEL NORTE

Los jázaros tuvieron que soportar la dominación de los hunos durante todo el siglo V y, más tarde, la de los turkut, o turcos occidentales, hasta que, a mediados del siglo VII, lograron hacerse con el dominio de lo que las fuentes musulmanas llaman «reino del Norte». El país alcanzó un sorprendente nivel en el ámbito arquitectónico, económico, cultural y artístico. Se puede decir que, en comparación con los atrasados nómadas de las estepas, los jázaros eran modernos y sofisticados. Eran los únicos que residían en auténticas ciudades, con viviendas de piedra, palacios y lugares de culto.


Sólido de oro del siglo VIII con las efigies de Constantino V (izquierda) y su hijo León IV el Jázaro.

Foto: Album

El reino también contaba con una capital. La primera de la que se tiene noticia es Balanjar, en las estribaciones del Cáucaso. Con el inicio de las incursiones árabes, se fundó Samandar en la costa del mar Caspio y, por último, Itil, en el estuario del Volga, que es mencionada con frecuencia en las fuentes medievales. Ibn Fadlan, un viajero musulmán del siglo X, cuenta que estaba dividida en dos partes: una ocupada por el rey, su corte y los funcionarios, y otra que albergaba a los musulmanes. Esta comunidad estaría dirigida por
un oficial del rey, que llevaba el título de khaz.

GUERREROS DE ÉLITE

La fuerza de los jázaros residía en sus guerreros, un cuerpo de entre 7.000 y 12.000 soldados profesionales que en tiempos de paz mantenían a raya a las tribus sometidas y en tiempos de guerra constituían el núcleo de un ejército que podía sumar hasta 100.000 hombres. Los árabes, embarcados en la conquista de la región transcaucásica, experimentaron la eficacia de los combatientes jázaros en el campo de batalla con efectos devastadores. A pesar de dos largas guerras (642-654 y 722-737) y continuas incursiones en territorio jázaro, siempre fueron derrotados. La acción de los jázaros alivió la presión musulmana sobre los bizantinos. Los soberanos de Constantinopla eran muy conscientes de lo que debían a los jázaros. Por eso en el año 732, tras una clamorosa victoria jázara sobre los árabes, el futuro emperador Constantino V se casó con una princesa del «Norte». Su hijo, León IV, pasaría a la historia como León el Jázaro.

Embarcados en la conquista de la región, los árabes chocaron contra el formidable ejército jázaro y sus tropas siempre fueron derrotadas

La religión original de los jázaros era el tengrismo, un credo originario de las estepas euroasiáticas, extendido sobre todo entre las poblaciones turco-mongolas (que incluían a turcos, mongoles, búlgaros, hunos y quizá también húngaros). Basada en prácticas chamánicas, esta religión estaba centrada en el dios del cielo Tengri, al cual se ofrecían suntuosos sacrificios de caballos. Igual de importante era la veneración del fuego, el agua y la Luna. Los creyentes solían llevar amuletos solares.

CONVERSIÓN AL JUDAÍSMO

Hacia el año 740, el rey, la corte y la aristocracia del reino jázaro tomaron una decisión sorprendente: abrazaron el judaísmo. Según la tradición, esta conversión tuvo lugar durante el reinado de Bulan, tras una disputa teológica en la que participaron un filósofo griego, un sacerdote cristiano, un mulá y un rabino. Ante las insistentes preguntas del rey sobre la fe, el único capaz de dar respuestas concretas habría sido el representante judío. Como recompensa, el judaísmo fue elevado a la categoría de religión de Estado.

La decisión de Bulan fue seguida por sus sucesores, en especial por Abdías, que reinó entre los años 786 y 809. Sobre él tenemos el relato que nos dejó José, soberano jázaro del siglo X, según el cual Abdías «reformó el gobierno, reforzó la ley según la tradición y la costumbre, construyó sinagogas y escuelas y reunió a un gran número de sabios de Israel, a los que ofreció magníficos regalos de oro y plata y les hizo interpretar la Biblia, la Mishná y el Talmud». Esto sugiere que la conversión inicial de Bulan se limitó a una forma rudimentaria de judaísmo, y tan sólo con Abdías se introdujo la verdadera ortodoxia. Si esto fuera cierto, significaría que la adopción de la nueva fe fue un proceso lento y gradual.


Estepas. Los jázaros desplegaron su dominio en  la región del Cáucaso. En la imagen, el monte Kazbek, en la cordillera Caucásica.

Foto: Alamy / ACI


La pregunta que se plantea de forma espontánea es por qué los reyes jázaros tomaron esa decisión. La explicación de la disputa teológica no ha convencido a los historiadores, que se inclinan por otras lecturas. Para el historiador J. B. Bury, pionero de los estudios bizantinos a inicios del siglo XX, «sin duda, el rey tenía motivos políticos […]. Si hubiera abrazado la fe de Mahoma se habría convertido, desde el punto de vista espiritual, en un subordinado de los califas [...], mientras que en el ámbito cristiano el peligro era convertirse en un vasallo eclesiástico del Imperio romano. El judaísmo era una religión de gran reputación con libros sagrados respetados [...]. Una religión así situaba al rey por encima de los bárbaros paganos y lo ponía a salvo de las interferencias del califa y del emperador». En resumen, la conversión fue un acto político.

LA CONQUISTA ESLAVA

Los reyes jázaros fueron tolerantes con las otras creencias religiosas; los miembros de las tribus tuvieron la libertad de conservar el paganismo y sus ídolos, al igual que cristianos y musulmanes pudieron conservar sus libros sagrados. Entre los siglos VIII y X, este clima religioso favoreció el éxodo a Jazaria de gran número de judíos para escapar de las persecuciones iniciadas por los emperadores bizantinos. El cronista al-Muqaddasi cuenta que en «Jazaria hay un gran número de judíos», y no es el único autor que lo menciona. Estos exiliados llevaron consigo el arte y la artesanía, así como métodos más avanzados de agricultura y comercio. Y también el alfabeto hebreo, que se convirtió en la escritura de las clases más cultas en Jazaria.

El reino jázaro cayó a manos de la Rus de Kiev, un poderoso reino surgido en el siglo IX a orillas del Dniéper tras el asentamiento de algunas tribus vikingas. Tras dos décadas de guerras e incursiones, en el año 961 el príncipe Sviatoslav I invadió el país y se apoderó de las principales fortalezas. Ningún ejército pudo detenerlo e Itil fue conquistada en 968.

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ENCRUCIJADA COMERCIAL

Jazaria era una encrucijada comercial por la que transitaban grandes caravanas que transportaban esclavos y todo tipo de mercancías. La corte jázara cobraba el diez por ciento del valor de los productos que pasaban por su territorio. Las zonas fértiles se cultivaban con esmero: los árboles frutales y las vides estaban muy extendidos, y el vino de la región era famoso.


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UN REY OCULTO

El cronista Ibn Faldan escribía que «el rey de los jázaros sólo aparece en público una vez cada cuatro meses. Su mano derecha se llama Kagan Bek: a él le corresponde comandar y abastecer al ejército, dirigir el Estado, aparecer en público e ir la guerra».


Anillo de oro jázaro. Siglo VII d.C. Hermitage, San Petersburgo.

Foto: Fine Art / Album

LOS JÁZAROS, TRIBU JUDÍA

En 1975, Arthur Koestler, un famoso autor originario de una familia judía de Hungría, publicó La decimotercera tribu. El libro causó sensación. En él, Koestler defendía la tesis de que los judíos del este de Europa no eran de etnia semita, sino que procedían de los pueblos túrquicos del Cáucaso, concretamente de los jázaros. Según Koestler, tras el colapso de su reino, los jázaros convertidos al judaísmo habrían emigrado a Europa oriental, donde formaron la comunidad judía askenazí. Esta «hipótesis jázara», con la que Koestler trataba de desarmar el racismo antijudío, ha sido rechazada por todos los especialistas.


Ilustración del Pentateuco de Ratisbona, manuscrito iluminado askenazí del siglo XIV.

Foto: Bridgeman / ACI


Este artículo pertenece al número 227 de la revista Historia National Geographic.

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