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jueves, 24 de diciembre de 2020

NATIONAL GEOGRAPHIC : ¿CUÁNDO FUE EL NACIMIENTO DE JESUCRISTO?.- En qué año nació Jesús según la historia

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., con motivo de la celebración de la Navidad, en honor al Nacimiento de Jesús, se han elaborado muchas teorías sobre  el  día y año de nacimiento, que ni aún la Biblia lo menciona con exactitud.
La Revista National Gegoraphic, ha elaborado un informe, sobre las posibles fechas del nacimiento de Jesús y que tampoco aportan mayor claridad; sin embargo, para ilustración de nuestros lectores, hacemos público el reportaje de National Geographic....... 

El calendario usado en la mayoría del mundo, que toma como cambio de era la fecha de nacimiento de Jesús de Nazaret, no es correcto si nos atenemos a los registros históricos. Ni Jesús nació el año 1, ni fue el 25 de diciembre.









Mucho se ha escrito sobre Jesús de Nazaret y la verosimilitud de su vida e incluso de su propia existencia. Aunque hoy en día es ampliamente aceptado que dicho personaje fue real -independientemente de su aspecto místico-, los datos que nos llegan sobre él son a menudo contradictorios e interpretados con una finalidad religiosa; pero a través de un examen y una criba de aquellos que son pura invención intencionada, podemos deducir algunas cosas como, por ejemplo, la fecha de su nacimiento.

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EL AÑO REAL DEL NACIMIENTO DE JESÚS

Las fuentes principales que tenemos sobre el nacimiento de Jesús son los Evangelios y estos nos ofrecen dos datos incompatibles. Por un lado, los evangelistas Mateo y Lucas fechan su nacimiento “en los días de Herodes el grande”. Este fue rey vasallo de Roma entre los años 37 y 4 a.C. -fechas que sí sabemos con exactitud por los registros romanos- y, según los evangelios, reinó todavía uno o dos años en vida de Jesús, que por lo tanto habría nacido el año 5 o 6 a.C..

Sin embargo, el mismo Lucas señala que en el año de su nacimiento, el emperador Augusto ordenó realizar un censo de la población, del cual se encargó el gobernador de Siria, Publio Sulpicio Quirino. Pero el historiador Flavio Josefo sitúa este censo 37 años después de la batalla de Actium -que enfrentó a Octavio, el futuro Augusto, contra Marco Antonio y Cleopatra-, es decir, en el año 6 o 7 d.C.. Además, aunque Judea fuera un reino vasallo, seguía siendo gobernado por una dinastía autónoma y los súbditos pagaban sus tributos a su rey, no al emperador romano: sólo cuando se convirtió efectivamente en provincia romana en el 6 d.C. habría tenido sentido realizar tal censo.

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Por lo tanto, entre los dos anclajes cronológicos que se dan para el nacimiento de Jesús, hay como mínimo una diferencia de diez años. Ateniéndonos al registro de Flavio Josefo y a las repetidas menciones al rey Herodes, es más seguro tomar como referencia válida la que señala el nacimiento en vida de este rey y, por lo tanto, situarlo alrededor del año 6 a.C..

La fecha incorrectamente considerada como año 1 fue establecida - ya fuera por accidente o intencionadamente - en el siglo VI por un monje bizantino llamado Dionisio el Exiguo, quien diseñó un nuevo sistema de datación de los años para separar la era pagana de la cristiana: el Anno Domini -“año del Señor”, es decir, del nacimiento de Jesús-, en sustitución de la datación romana ad Urbe condita -“desde la fundación de la ciudad”, es decir, de Roma.

Ateniéndonos a los registros históricos, lo más seguro es situar el nacimiento de Jesús en vida de Herodes el Grande, alrededor del año 6 a.C.

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¿POR QUÉ SE PIENSA QUE JESÚS NACIÓ EL 25 DE DICIEMBRE?

Si el año de nacimiento de Jesús cuenta al menos con algunas referencias, no se puede decir lo mismo del día. El 25 de diciembre, la fecha elegida para celebrar su natalicio, es con toda seguridad una elección intencional, ya que ni siquiera las fuentes religiosas primarias mencionan tal día.

De hecho, en los primeros tiempos del cristianismo, la celebración de la natividad de Jesús - la Navidad- ni siquiera fue importante. La primera referencia al 25 de diciembre data de la época del emperador Constantino, quien legalizó la práctica del cristianismo. Sólo a partir de entonces el proselitismo de esta religión estuvo permitido y, con esto, surgió la preocupación por la conversión de la población pagana: es por ese motivo que mucha de la tradición cristiana está elaborada para ser fácilmente interpretada y aceptada por un público de cultura grecorromana.

La elección del 25 de diciembre como fecha de la Navidad es una elección intencional para facilitar la conversión de la población romana al cristianismo.

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El 25 de diciembre ya era la fecha convencional cuando Dionisio el Exiguo elaboró su datación. La elección de este día se debía a que era la fiesta del Sol Invicto, un dios oriental que había sido elevado a culto oficial del Imperio por parte del emperador Aureliano a finales del siglo III. A partir del reinado de Constantino y especialmente de Teodosio -quien hizo del cristianismo la religión oficial- los esfuerzos de evangelización implicaron la superposición de las celebraciones cristianas a las paganas para facilitar la conversión.

También con este fin se identificaron muchos aspectos del cristianismo y del propio Jesús con los dioses antiguos: la elección del Sol Invicto servía como metáfora de que Jesús era el nuevo “sol” que había venido a iluminar el mundo.

NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

jueves, 7 de marzo de 2019

BIBLIA : SERPIENTES .- PRÓXIMO ORIENTE .- NATIONAL GEOGRAPHIC .- La serpiente, el animal maldito del Paraíso........................ La verdadera historia del Jardín del Edén

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos informa en un reportaje, para los antiguos israelitas, la serpiente era un símbolo de la renovación del cielo de la vida: Fueron los primeros católicos que la identificaron como la figura del demonio.
La serpiente es condenada en el Paraíso Terrenal; por que engatusó a Eva a comer el "fruto prohibido", que Dios le indicó que nunca debía de comer del "fruto prohibido", pero ella fue seducida por la serpiente, quien le indicó que la coma y no haga caso a la prohibición de Dios;  y cuando lo comió también sedujo a su esposo Adán, quien también saboreó  la fruta prohibida y Dios muy enojado por la desobedencia y por su orden  fueron expulsados del Paraíso Terrenal.
Para la elaboración de este post, se recurrió a la Enciclopedia WIKIPEDIA, a la agencia de noticias: BBC Mundo Noticias, y Museos del Vaticano.

El Árbol del Conocimiento, pintado por Lucas Cranach el Viejo.
Los árboles del paraíso son dos árboles que aparecen en el Antiguo Testamento en la historia del Jardín del Edén. Uno de ellos es conocido como el "Árbol del conocimiento del bien y del mal" (simplificado como Árbol del Conocimiento; en hebreo עֵץ הַדַּעַת טוֹב וָרָע "Etz haDaat tov V'ra"),1​ y el otro es el "Árbol de la vida". Según el Génesis, estaba prohibido para Adán y Eva comer del primero, y luego de la desobediencia del mandato divino, éstos son expulsados
WIKIPEDIA.

La expulsión de Adán y Eva del Paraíso terrenal
(Cacciata dei progenitori dall'Eden)
Masaccio expulsion-1427.jpg
AutorMasaccio, 1425-1428
TécnicaFresco
EstiloRenacimiento
Tamaño208 cm × 88 cm
LocalizaciónSanta María del Carmine, Florencia, Flag of Italy.svg Italia
La expulsión de Adán y Eva del Paraíso terrenal (en italiano, Cacciata dei progenitori dall'Eden) es un fresco realizado por el destacado artista del primer Renacimiento Masaccio. El fresco se encuentra pintado sobre la pared de la Capilla Brancacci, en la iglesia de Santa María del Carmine en Florencia, Italia. Representa una famosa escena en la Biblia, la expulsión del Paraíso que se narra en Génesis, 3, aunque con algunas diferencias en relación con el relato canónico.
https://es.wikipedia.org/wiki/Expulsi%C3%B3n_de_Ad%C3%A1n_y_Eva_del_Para%C3%ADso_terrenal
WIKIPEDIA.

La verdadera historia del Jardín del Edén


No hay manzana ni diablo en el Génesis.
La historia del Jardín del Edén es una de las más conocidas de la Biblia.
Explica cómo Adán y Eva, los primeros seres humanos, pecaron, fueron separados de Dios y expulsados del Paraíso.
¿Cuánto sabes realmente de la historia?
¿Sabes, por ejemplo, que el diablo y la manzana, aunque bien conocidos, no están mencionadas en la versión de la historia que aparece en el Génesis, el primer libro de la Biblia?
Aun más sorprendente es el hecho de que hay una segunda versión corta del Edén en la Biblia, que aparece en el libro de Ezequiel.
No contiene ninguna referencia a Eva y algunos académicos creen que fue escrito antes que el Génesis.
Revela una narrativa muy diferente, en la que un poderoso rey fue expulsado del jardín por comerciar, usar la violencia y por decir que era como Dios.
Explora las imágenes a continuación para conocer algunos de los aspectos fundamentales de la historia del también llamado "Paraíso terrenal".
  • Los secretos del Edén

    Esta es una de tantas representaciones del Edén, con todos los ingredientes clásicos. Pero ¿cómo aparecen estos elementos reflejados en la Biblia?
  • Querubines

    Tradicionalmente, Occidente ha representado a los querubines como bebés o angelitos gordinflones, pero éstas no son sino interpretaciones más tardías de ideas bíblicas más antiguas.
    En la antigua tradición del Cercano Oriente, los querubines eran criaturas compuestas, como esfinges, que acompañaban a los dioses. Actuaban como guardianes de los límites sagrados y con frecuencia se los esculpía en puertas y muros de templos.
    Los querubines resguardaban las puertas del Edén. En consecuencia, fueron ellos quienes impidieron que Adán y Eva volvieran al paraíso después de ser expulsados.
  • Jardín

    Los académicos creen que el Génesis fue escrito en la segura mitad del primer milenio después de Cristo.
    Quienes lo escribieron podrían haberse inspirado en los antiguos jardines asirios, que fueron construidos por los reyes para demostrar su poder sobre la naturaleza.
    El libro de Ezequiel cuenta la historia de un rey que trató de ser como Dios y fue expulsado del Jardín del Edén. Quizás el Edén fue un jardín verdadero creado por un rey para honrar a su dios.
  • Montaña sagrada

    No hay ninguna mención a la montaña sagrada en el Génesis. Sin embargo, el libro de Ezequiel describe a un rey que camina por una montaña sagrada de Dios en el Edén.
    En esta visión, la descripción del cielo comparte buena parte del lenguaje religioso que se usa para hablar de los templos. Está cubierto de joyas y lleno de piedras de fuego sobre las cuales caminan los reyes.
    En la tradición judía, la montaña sagrada de Dios está en Jerusalén: es el Monte Zion. Esto puede apuntar hacia la verdadera ubicación del Edén.
  • Adán

    En el Génesis, Adán es descrito como el primer hombre.
    Sin embargo, el libro de Ezequiel habla de un rey que logró acceder al Jardín del Edén debido a su estatus. Después de que dijo que era como Dios, fue expulsado.
    En las civilizaciones del Cerano Oriente, los jardines sagrados eran construidos y mantenidos por los reyes.
    No había distinción entre religión y política, y los reyes funcionaban como el vínculo entre lo humano y lo divino.
    Parece que la historia del Génesis tomó elementos de tradiciones religiosas asociadas con la realeza.
    Quizás Adán simbolizaba al rey de la historia.
  • El diablo

    No hay ninguna mención al diablo en la versión del Génesis.
    En la historia, es una serpiente la que le sugiere a Eva que se coma la fruta del árbol del conocimiento del bien y el mal.
    Interpretaciones posteriores asociaron la serpiente con Satán.
    De hecho, las serpientes no siempre fueron presentadas como malvadas. En la antigüedad, las serpientes eran consideradas criaturas que desafiaban la muerte y guardaban los secretos de la vida y la muerte.
    Moisés tenía un báculo que podía convertirse en una serpiente a una orden suya. Dios también le pidió a Moisés que hiciera una estatua sagrada de una serpiente que tenía el poder de curar a las personas mordidas por serpientes.
  • La manzana

    El Génesis alude a la fruta prohibida, pero no dice cuál fruta es.
    Dios le dijo a Adán que podía comer cualquier cosa del jardín menos la fruta del árbol del conocimiento del bien y del mal.
    Luego Eva es tentada por la serpiente, se come la fruta y le da de comer a Adán.
    La idea de que la fruta fuera una manzana viene, quizás, de la Grecia antigua, en la cual la palabra 'manzana' significa también 'seno'.
    Las manzanas eran objetos eróticos y símbolos del deseo sexual. Esto relaciona la fruta metafóricamente con la sexualidad de Adán y Eva.

Dónde queda el famoso jardín

La Biblia insinúa algunos posibles lugares en los que estuvo el Edén.
Por siglos, teólogos, historiadores y exploradores han intentado establecer dónde se encontraba y cómo era.
Estas son algunas de las teorías que se han formulado:

 El Éufrates cruza Irak.
  • Irak: hay una referencia en el Génesis que apunta al río Éufrates.
El Éufrates cruza Irak. Una teoría popular sostiene que ahí se encontraba el Edén, en la antigua cuna de la civilización.

 La Fuente del Gihón está en Jerusalén.
  • Jerusalén: la historia del Génesis menciona el Gihón, uno de tres ríos que cruzaban el Edén.
La Fuente del Gihón se encuentra en Jerusalén. Para algunos académicos, esto es evidencia de que ahí se encontraba el verdadero Jardín del Edén.

 Hay textos sumerios que aluden al Edén.
  • Irán: hay textos sumerios antiguos que hacen alusión al Edén.
Estos textos y cierta evidencia arqueológica se han utilizado para sustentar la teoría de que el Edén estaba ubicado en una planicie del norte de Irán, cerca de Tabirz.

 Colón creía que sus viajes estaban inspirados por Dios.
  • Venezuela: Cristóbal Colón creía que muchos de sus viajes estaban inspirados por la divinidad.
Cuando llegó a Venezuela, creyó que había encontrado el Edén. Apoyó esta idea con una teoría de que la Tierra tenía forma de pera, y que el Edén se encontraba en su punto más alto.

Contenido relacionado

BBC Mundo Noticias.


Expulsion del paraíso
Este fresco es grande, pero por todo lo que hay pintado ahí, parece ser el más grande de todo el conjunto. En él hay seis figuras. Del lado izquierdo están Adán, Eva y Satanás. Del lado derecho vemos a un ángel y nuevamente a Adán y a Eva.
El Adán y la Eva que se encuentran del lado izquierdo son totalmente distintos a los que se encuentran del lado opuesto, pero tampoco se parecen a los de los otros dos frescos.
Aquí vemos a un Adán rubio, el cual en los otros dos frescos tuvo el pelo castaño y rojizo.
Su cuerpo ha madurado y ya no es un joven. Ahora tiene una fisonomía gigantesca y musculosa.Se está estirando para alcanzar el fruto que se encuentra en el Árbol de la Sabiduría.
Junto a él y recostada se encuentra una Eva masculina, musculosa y muy poco femenina. Ella tuerce su cuerpo para alcanzar la manzana que le está dando Satanás, el cual está enroscado al tronco del árbol por su cola. Esta escena carece de alegría. Es un poco tensa pues Adán y Eva saben que están pecando, pero no se detienen en eso.
Del lado derecho vemos la consecuencia de esto. Tal y como lo relata la Biblia, cuando Dios se enteró de lo que habían hecho y los castigó, mandó un ángel para que los expulsara del Paraíso.
El ángel que vemos aquí no es como los que acompañaban a Dios en las pinturas de la Creación de la Tierra y el Hombre. Es un ser de género dudoso. Está vestido con su propia túnica roja y apunta con una espada el cuello de Adán.
Las caras que vemos en Adán y Eva son terribles. Los dos parecen haber envejecido y su rostro se deforma y se arruga de la tristeza que los aflige. Eva parece una anciana.
Al comer del fruto prohibido, hallaron penoso el estar desnudos, así que sus poses demuestran pudor también. Los dos se cubren del ángel y de ellos mismos.
El paisaje que se presenta atrás no coincide con lo que la Biblia dice. Nos menciona el Paraíso como eso precisamente, un lugar de extraordinaria vegetación y fauna, con plantas exóticas y abundancia en todas partes. El Paraíso que nos pinta Miguel Ángel es todo lo contrario. En todo el paisaje solo aparece un árbol, precisamente el Árbol Prohibido. Todo es una llanura, ni siquiera hay montañas. El pasto aparece sin detalle, solo vemos las pobres sombras que reflejan Adán y Eva.
Del lado izquierdo hay algunas piedras y un árbol que parece estar seco. El Cielo aparece sin nubes. Parece un mañana y solo tiene una pobre porción de azul en la parte superior que se difumina. El horizonte es totalmente incoloro.
Esta situación del paisaje no sabemos si se debe a algún mensaje quería dar sobre el Pecado de Adán y Eva, o si sencillamente, el maestro no podía dibujar vegetación.
WIKIPEDIA.

Pecado original y Expulsión del Paraíso terrenal
http://www.museivaticani.va/content/museivaticani/es/collezioni/musei/cappella-sistina/volta/storie-centrali/peccato-originale-e-cacciata-dal-paradiso-terrestre.html

Pecado original y Expulsión del Paraíso terrenal

La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que Yahveh Dios había hecho. Y dijo a la mujer: "¿Cómo es que Dios os ha dicho: "No comáis de ninguno de los árboles del jardín?". Respondió la mujer a la serpiente: "Podemos comer del fruto de los árboles del jardín. Mas del fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios: No comáis de él, ni lo toquéis, so pena de muerte". Replicó la serpiente a la mujer: "De ninguna manera moriréis.... seréis como dioses, conocedores del bien y del mal". Y como viese la mujer... tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido." (Génesis 3,1-6)...Y le echó Yahveh Dios del jardín de Edén...y habiendo expulsado al hombre, puso delante del jardín de Edén querubines, y la llama de espada vibrante, para guardar el camino del árbol de la vida. (Génesis 3,23-24)

Miguel Ángel representa simultáneamente el Pecado original (Génesis 3, 1-13) y la expulsión de Adán y Eva del Paraíso terrenal (Génesis 3,22-24), dos momentos que en la narración bíblica se encuentran claramente divididos, mostrando juntos la causa y el efecto. Ambos episodios se hallan separados por el árbol del bien y del mal, en torno al que se enrolla la serpiente que tiende el fruto prohibido a Eva quien, desobedeciendo la orden del Señor, lo agarra para comérselo y ofrecérselo también a su compañero. En otro lado del recuadro, los progenitores, expulsados por un ángel con la espada desenvainada, se alejan del Paraíso terrenal, adolorados y encorvados por el remordimiento del pecado cometido.


https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/serpiente-animal-maldito-paraiso_13771

Para los antiguos israelitas, la serpiente era un símbolo la renovación del ciclo de la vida. Fueron los primeros cristianos que la identificaron con la figura del demonio

El animal del pecado original
De todos los animales, el único al que se cita por su nombre en el Génesis es la serpiente, protagonista de la historia del fruto prohibido y culpable, según la tradición, de que Adán y Eva sean expulsados del Paraíso. El episodio fue reproducido en este retablo del siglo XII, en el que se ve como Adán y Eva sucumben a la tentación de la serpiente. Museo Diocesano, Solsona.
FOTO: Oronoz / Album

El ciclo de la vida
En el Próximo Oriente la serpiente estaba relacionada con el ciclo de la vida. En el poema de Gilgamesh (escrito hace 4.700 años), el héroe sumerio pierde su inmortalidad al serle robada por uno de estos reptiles. Los ecos de este relato se encuentran en el Génesis. El grabado de este peso sumerio del tercer milenio a.C. muestra a Gilgamesh luchando contra dos serpientes.
FOTO: DEA / Album

Reptil mágico
La naturaleza mágica de la serpiente aparece en el pasaje del Antiguo Testamento que explica que Yahvé envió "serpientes abrasadoras" como castigo contra su pueblo por haber dudado de Él. Moisés fabricó un ofidio de bronce que colocó encima de su cayado para sanar a los arrepentidos israelitas, una escena que recrea este óleo sobre tabla. Museo de Daytona.
FOTO: Bridgeman / ACI

Moisés con su cayado (en el suelo) ante la zarza.
Cayado o cachava es un bastón hecho de madera, con el mango curvo, altura proporcional al usuario y grosor y peso variables. Es un objeto asociado a la iconografía del pastor, el pastoreo y a los pueblos nómadas para conducir su ganado.1​
En el catolicismo y como metáfora religiosa simbolizando el cayado de los pastores de almas, se materializa en el báculo del obispo, por su dignidad de abad mitrado. El báculo papal acaba en un crucifijo. Como objeto litúrgico se registra en España al menos desde el siglo VII.
https://es.wikipedia.org/wiki/Cayado_(bast%C3%B3n)
WIKIPEDIA.

Amuleto sanador
Para los israelitas la serpiente no tenía un carácter diabólico. Es más, algunos hallazgos arqueológicos confirman el uso de amuletos de bronce en forma de serpiente para practicar sanaciones rituales. Arriba uno de estos talismanes del siglo XIII a.C. Museo Heretz, Tel Aviv.
FOTO: AKG / Album
Javier Alonso López

La serpiente, el animal maldito del Paraíso

En el relato que hace el libro del Génesis de la creación del mundo se cuenta que Adán puso nombre a todos los animales, pero el único ser vivo que goza del honor de ser mencionado por su nombre en esa historia es la serpiente. Es el primer animal protagonista de un relato bíblico y su presencia será una constante en numerosas narraciones de los libros sagrados del judaísmo.
Ciertamente, las serpientes abundaban en el paisaje del antiguo Israel. Prueba de la familiaridad de los israelitas con el reptil es que en la Biblia hebrea se usan hasta once nombres para referirse a serpientes. Así, junto a nahash, el término más común y genérico, que significaría serpiente, otros vocablos parecen aludir a especies concretas, como peten, shefifon o zifoni, que podrían referirse a distintos tipos de víboras.
En el Génesis, la serpiente aparece caracterizada por su habilidad para ocultarse y por su astucia: era «el más astuto de los animales del campo que Yahvé Elohim había creado». En cambio, no puede decirse que tuviera un carácter diabólico, pues en esa época no existía en la mentalidad judía la idea de un demonio. La presencia de la serpiente en el Edén y su papel en el pecado de Adán y Eva no tienen que ver con la intervención del demonio, sino que remiten a antiguas creencias del Próximo Oriente que relacionaban al reptil con la renovación del ciclo de la vida y el renacimiento, debido a su costumbre de mudar de piel. En la epopeya sumeria de Gilgamesh, el héroe protagonista pierde su inmortalidad al serle robada por una serpiente. Del mismo modo, el pecado de Adán y Eva supone la condenación del ser humano a su condición mortal: «Por cuanto polvo eres y en polvo te convertirás».



En la mentalidad judía no existía la idea de un demonio y el papel de la serpiente en el Edén remite a antiguas creencias de Oriente Próximo

Reptil mágico

En varios pasajes del Antiguo Testamento se menciona el empleo de serpientes en actividades de carácter mágico. Sin duda, las escenas más significativas aparecen en el Éxodo. En una de ellas, Moisés y su hermano Aarón convierten sus cayados en serpientes. Era un truco tan común que el relato del Éxodo reconoce que también los magos egipcios fueron capaces de realizarlo. La demostración del poder de Dios no estaba en la transformación en sí, sino en el hecho de que las serpientes de los hebreos devoraran a las de los egipcios.
En el libro de los Números se explica que, tras décadas de vagar sin rumbo, los israelitas renegaron de Yahvé pues pensaban que los haría morir en el desierto. Entonces «Dios envió contra el pueblo serpientes abrasadoras, por cuyas mordeduras murieron muchos». Arrepentidos, los israelitas acudieron a Moisés, y éste fabricó una serpiente de bronce y la colocó sobre una pértiga; con su simple contemplación los que habían sido mordidos por una serpiente sanaban. Algunos hallazgos confirman el uso de amuletos de bronce en forma de serpiente para practicar sanaciones rituales. En el Segundo Libro de los Reyes se dice que aquella serpiente de bronce fue adorada en el templo de Jerusalén como imagen divina hasta su destrucción por Ezequías, en el siglo VII a.C. Un siglo después, el profeta Jeremías aún profiere una amenaza en la que Dios arrojará sobre los impíos serpientes, «contra las cuales no existe conjuro».
El Antiguo Testamento explica que Yahvé envió "serpientes abrasadoras" como castigo contra su pueblo por haber dudado de Él
Varios siglos después de la redacción de estos textos, la tradición cristiana primitiva dio un paso más al identificar a la serpiente con el demonio. El texto clave en este sentido se encuentra en el Apocalipsis: «Fue expulsado el gran dragón, la serpiente antigua que se llama diablo y Satán y engaña a todo el mundo; fue expulsado a la Tierra y sus ángeles fueron expulsados con él». Una vez observada la similitud de esta frase con lo ocurrido en el jardín del Edén, se completó la identificación, y la serpiente se convirtió en Satán. A partir de ese momento, su presencia se hace abrumadora, por ejemplo, en casi todas las narraciones de los Hechos Apócrifos de los Apóstoles, donde los discípulos de Jesús se enfrentan una y otra vez al mal representado por serpientes cada vez en mayor número y con rasgos más horribles. Se cumplía, de ese modo, la maldición bíblica pronunciada sobre el reptil: «Enemistad pondré entre ti y la mujer, entre tu prole y su prole». La serpiente pasó a ocupar, para siempre, un lugar maldito en su relación con los humanos.

domingo, 11 de febrero de 2018

Moisés : RELIGIÓN .- JUDÍOS .- NATIONAL GEOGRAPHIC .- ¿Tuvo lugar realmente el Éxodo de los judíos? .............. ¿Fue Moisés una figura histórica? ............. Los 10 mandamientos, ¿deriva la ley judía de la legislación egipcia? ............ El judío errante, el mito de la eterna culpabilidad

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., Moisés, hablar de él, es recordar el Éxodo, acontecimiento maravilloso donde Dios, libra al pueblo de Israel de la esclavitud, ofreciéndoles la tierra prometida; la Santa Biblia, dice ...cuando Moisés vivía en Madián, se le apareció un ángel de Yavé... dice: Éxodo: 3:7-10... Yavé dijo: " He visto la humillación de mi pueblo en Egipto y escuchado sus gritos cuando los maltratan los mayordomos. Yo conozco sus sufrimientos. He bajado para librarlos del poder de los egipcios y para hacerlo subir de aquí a un país grande y fértil, a una tierra que maná leche y miel. Ve, pues yo te envió al faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.... 
la Revista National Geographic, ha elaborado un reportaje sobre la huida de los Judíos desde el Egipto hacia Canaán, capitaneados por Moisés, según la nota no hay pruebas que demuestren tal éxodo, empezando por el número de 600,000 hombres de un total de 2 millones es absolutamente irreal. De hecho hay otro estudio que dice que fueron unos 20,000, que más se acerca a la realidad si efectivamente hubo el tal éxodo.
Pero, hay una pregunta : ¿Quién fue Moisés?

http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/tuvo-lugar-realmente-exodo-los-judios_12354
http://www.nationalgeographic.com.es/temas/biblia/fotos/50
http://www.nationalgeographic.com.es/destinos/jerusalen/fotos
http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/israel-en-el-exilio-el-destierro-de-babilonia_6819
https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/que-hay-cierto-historia-moises-que-cuenta-biblia_12351
https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/10-mandamientos-deriva-ley-judia-legislacion-egipcia_12353
https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/judio-errante-mito-eterna-culpabilidad_12248/1
Analizamos la parte de realidad que compone el célebre episodio del éxodo de israelitas desde Egipto a Canaán explicado en la Biblia

El Moisés
La estatua de Moisés que ocupa la parte central del sepulcro del Papa Julio II es una de las más célebres del genio italiano. En ella se ha visto un retrato idealizado del propio Papa Julio II, aunque también contiene rasgos del artista. Se le representa en un momento de quietud previo a la acción, con el pie retrasado, el brazo que señala las tablas de la Ley, el movimiento ondulante de las barbas y la profundidad de la mirada. Se trata de una obra plenamente renacentista que también muestra algunos rasgos de la terribilitá con la que Miguel Ángel solía dotar a algunas de sus figuras: el gesto concentrado y el ceño fruncido y la tensión de los músculos con las venas hinchadas, anticipando un estallido dramático.
Foto: AP / Gtres

Los padres de Moisés. Óleo. Isaak Asknaziy. 1891. Museo Estatal Ruso.

Moisés (en hebreo, מֹשֶׁה‎, pron. estándar: Moshé, pron. tiberiana: Mōšeh; en griego antiguo, Mωϋσῆς, Mōüsēs; en latín, Moyses; en árabe, موسىٰ‎‎, Mūsa), llamado en la tradición judía Moshe Rabbenu (מֹשֶׁה רַבֵּנוּ, Moisés nuestro maestro),5​ es el profeta más importante para el judaísmo, liberador del pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto y encargado por Dios de entregar la Ley escrita y, según los rabinos, la Ley oral, codificada más tarde en la Mishná.6​

El cristianismo heredó esta imagen de Moisés, a quien venera como redentor y legislador y, por ello, anticipo de Cristo. En ambas tradiciones, Moisés es el autor del Pentateuco, en hebreo Torá, los cinco primeros libros de la Biblia, que contienen la Ley, llamada por ello Ley de Moisés. En el Islam, Moisés es uno de los profetas que más veces (ciento treinta y seis) se nombra en el Corán. En dichas referencias se dice que Moisés es el mensajero enviado al pueblo de Israel y el único en haber escuchado directamente a Dios, por lo cual se lo llama kalîm Allah. Los relatos del Corán retoman y a veces reelaboran las narraciones sobre Moisés contenidas en la Biblia y en la Hagadá, para remarcar el paralelismo entre Moisés y Mahoma, a quien el primero habría anunciado. En todas las religiones abrahámicas, Moisés es una figura central como profeta y legislador.

El Éxodo constituye la fuente primaria y la más antigua sobre Moisés, el libro sagrado relata la vida y obra del profeta, así como sus parientes y legado. Su nacimiento se da en Egipto, hijo de Amram y de Jocabed, ambos de la tribu de Leví. En aquel tiempo, el Faraón (se desconoce el nombre) para controlar la población hebrea, emite que todo hijo varón sea echado al Nilo, la madre de Moisés lo coloca en una cesta al río de donde es recogido por la hija del Faraón (el midrash la llama Bitia), quien lo cría como propio. En su juventud, mata a un egipcio que maltrataba a un hebreo y huye al país de Madián en el desierto. Allí se casa y tiene una revelación divina en el Monte Sinaí.7​ Regresa a Egipto por orden divina y junto a su hermano Aarón demandan al Faraón (se desconoce el nombre) la libertad de los hebreos; ante la negativa del soberano invocan sobre Egipto las diez plagas bíblicas. A causa de ellas, los hebreos son liberados y Moisés los conduce hacia el Sinaí. Allí, recibe la Ley, la entrega al pueblo de Israel y organiza sus instituciones y culto. Finalmente, después de pasar cuarenta años en el desierto, lleva al pueblo hasta la Tierra Prometida, pero muere en el monte Nebo (Transjordania) antes de poder ingresar en ella. La Biblia no menciona donde sepultaron a Moisés.

El judaísmo rabínico considera que la vida de Moisés se extiende desde el año 1391 a. C. hasta 1271 a. C.8​9​, mientras que Jerónimo lo ubica en 1592 a. C.10​ y James Ussher en 1571 a. C.11​

A partir del siglo xvii, la atribución del Pentateuco a Moisés fue puesta en duda, entre otros, por Baruch Spinoza. En el siglo xviii, Jean Astruc reforzó esta noción con argumentos de crítica textual; en ambos casos no se negó la existencia de Moisés. A partir del siglo xix se intentó ubicar a Moisés en el Imperio Nuevo de Egipto, relacionándolo con figuras como Akenatón o Ramsés II.

El consenso actual es que se trata de un personaje legendario, aunque algún líder tribal tipo-Moisés pudo haber existido a finales de la Edad del Bronce.12​13​14​15​16​

https://es.wikipedia.org/wiki/Mois%C3%A9s

WIKIPEDIA.

Tras golpearla con su vara, Moisés hace manar agua de la roca (cuadro de Tintoretto, Scuola di San Rocco, Venecia)

Travesía por la península de Sinaí[editar]

La travesía por una serie de parajes inhóspitos de la gran masa de personas fue dura y muchos empezaron a dar rumores y a murmurar contra sus líderes (Moisés y Aarón), aduciendo que era mejor estar bajo el yugo egipcio que padecer las penurias de la travesía. Moisés realizó innumerables milagros para aplacar la dureza de la travesía y demostrar al pueblo de Israel que Yahveh los guiaba. Las manifestaciones divinas fueron pródigas.

Para alimentarlos, Yahveh hizo llover maná del cielo. Para beber, les dio múltiples fuentes de agua, como la fuente de agua amarga convertida en agua dulce. En tanto Yahveh ordenó a Moisés hablarle a la roca donde saldría gran cantidad de agua, pero, Moisés golpeó la roca dos veces con su bastón, pero él se enfureció por golpear la roca, asegurando que Moisés no entrará a la tierra prometida, por eso llamaron a ese lugar Meriba, es decir discusión.

En su travesía por los desiertos, Israel lucha por primera vez contra los amalecitas, que eran un pueblo principal y vencen solo por la pujanza de Moisés. (Éxodo 17:8). Israel además vence a Arad, a los amorreos liderados por Sehón (Números, 21) y rodean tierras por donde no se les permite combatir ni se les da el paso, como es el caso de las tierras de Edom.

En el monte Sinaí, el pueblo judío fue organizado doctrinalmente por el sacerdocio menor de Aarón. Se les inculca estatutos, mandamientos y por sobre todo el desarrollar fidelidad a los convenios con Yahveh. Esta historia es contada en el Levítico.

En el mismo monte, Yahveh entrega el Decálogo de los Diez Mandamientos, pero al bajar Moisés junto a Josué, encuentra a su pueblo adorando un becerro de oro. Esta perversión a los ojos de Yahveh fue castigada con la muerte, así en el Éxodo se cuenta: «Y él les dijo: Así ha dicho el Señor, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo: pasad y volved de puerta a puerta por el campo, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente. Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés: y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres».62​ Situaciones como esta se sucederían varias veces en el trayecto hacia la tierra prometida.

Yahveh le volvió a dictar sus diez mandamientos y para transportar las sagradas escrituras, se construyó el arca de la alianza. Para portar dicha arca, se construyó el Tabernáculo, que sería el transporte del arca hasta que se llegara a la tierra prometida, donde se construiría un templo donde albergarla................

https://es.wikipedia.org/wiki/Mois%C3%A9s

WIKIPEDIA.


Esta es una de las escenas que decora una cruz de altar esmaltada. Museo Británico, Londres
Foto: Granger / Album
10 de febrero de 2018

Como ocurre con todos los demás elementos de la historia de Moisés, tampoco existe ninguna fuente histórica o arqueológica que confirme la existencia de un éxodo de israelitas desde Egipto a Canaán tal como lo describe la Biblia. En cualquier caso, de haberse producido, probablemente los egipcios no habrían dejado constancia de ello, pues los habitantes del País del Nilo no eran amigos de recordar sus derrotas y humillaciones. Además, el número de personas implicadas (600.000 contando sólo hombres, en total unos dos millones) es absolutamente irreal, ya que habría superado a la población de Canaán en una proporción, como mínimo de veinte a uno. De hecho, un estudio reciente sugiere una cifra de 20.000 para el grupo entero.
También es problemática la datación del episodio. La Biblia dice que el éxodo se produjo 480 años antes de la fundación del templo de Salomón en Jerusalén, lo que supondría situar la emigración en torno a 1450 a.C. Pero en la misma fuente también se afirma que los judíos trabajaron en la construcción de una ciudad llamada Rameses, probablemente Pi Ramsés, la capital construida por Ramsés II en el delta del Nilo en el siglo XIII a.C.
Pese a ello, existen algunos indicios de veracidad. Por ejemplo, la ruta que, según la Biblia, tomaron los israelitas es la misma que siguieron dos esclavos que habían escapado de Egipto en el siglo XIII a.C. y cuyas andanzas quedaron consignadas en el Papiro Anastasi V.
Cabe pensar asimismo que el éxodo desde Egipto podría reflejar otros episodios históricos en los que los israelitas se habrían visto fuera de su país
Cabe pensar asimismo que el éxodo desde Egipto podría reflejar otros episodios históricos en los que los israelitas se habrían visto fuera de su país, esclavizados y anhelando el regreso a su patria. En el siglo VIII a.C., el reino de Israel sufrió su ruina y la deportación de su población a manos de los asirios, dando lugar al mito de las tribus perdidas de Israel. Por su parte, el reino de Judá fue conquistado por el monarca babilonio Nabucodonosor II en el año 586 a.C., y la élite judía fue deportada a Babilonia. Si tenemos en cuenta que el relato bíblico del éxodo se elaboró, probablemente, en el siglo V a.C., destacan aún más los paralelismos entre los dos episodios mencionados y la historia de Moisés, a quien se presenta en la Biblia como modelo de fidelidad a Yahvé y obediencia a la Ley.

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La toma de Jerusalén por el rey Nabucodonosor significaría para los israelitas un largo exilio en tierras de Mesopotamia, donde darían forma a una nueva idea de Dios.


Jardines colgantes de Babilonia, Irak


Después de alcanzar la cúspide de su grandeza durante los reinados de David y Salomón, en el siglo X a.C., el antiguo reino de Israel se vio cada vez más a merced de sus poderosos vecinos y de las rencillas internas.
Dividida su dinastía real en dos ramas, la del norte y la del sur, los asirios aprovecharon la situación para conquistar el reino septentrional. El del sur, con capital en Jerusalén, trató de mantener su independencia haciendo equilibrios entre Egipto y Babilonia, imperio este último que a finales del siglo VII a.C. parecía decidido a poner bajo su órbita al pequeño estado judío. Finalmente, en el año 597 las tropas del soberano babilonio Nabucodonosor entraban en Jerusalén en castigo por el comportamiento de sus reyes. Unas tres mil personas, pertenecientes a las familias más poderosas del país, fueron deportadas a Babilonia, junto con el mismo rey. Aun así, los babilonios respetaron el trono de Judea, en el que pusieron a un pariente del rey depuesto. Fue en 587 cuando, después de una nueva rebelión hebrea, Jerusalén fue conquistado y el Templo de Salomón incendiado, a lo que siguió una nueva deportación de judíos influyentes a Babilonia.
El exilio babilónico se recuerda en la historia judía como un tiempo de tribulación y nostalgia por la patria perdida. Pero en realidad el episodio tuvo consecuencias decisivas en la configuración de la religión y de la identidad nacional judía. Si anteriormente a la conquista de Jerusalén el pueblo hebreo había tendido al politeísmo, los sacerdotes del exilio elaboraron un pensamiento rigurosamente monoteísta, muy influido por la ciencia mesopotámica. Igualmente, fue en esos años cuando se pusieron por escrito muchos de los textos que constituyen la actual Biblia. De este modo, a su vuelta a Jerusalén a partir del año 521, los exiliados establecieron un nuevo modelo religioso y político que ha marcado todo el devenir del pueblo judío hasta nuestros días.

 
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Lo que sabemos sobre Moisés procede tan sólo de testimonios literarios. En el libro del Éxodo de la Biblia, redactado definitivamente en el siglo V a.C., se narran los episodios más conocidos de su vida, empezando por su salvación milagrosa cuando era un bebé y sus padres, para burlar la orden del faraón de exterminar a todos los varones judíos, lo lanzaron al Nilo en un cesto que recogería la hija del faraón.
Otras fuentes ofrecen un relato distinto. Por ejemplo, el sacerdote egipcio Manetón (siglo III a.C.) cuenta que en tiempos de Amenofis Egipto sufrió una plaga y que un grupo de personas contagiadas decidieron marchar a Palestina. En el camino se refugiaron en Avaris, antigua capital de los hicsos, y allí eligieron como líder a Osarsef, un sacerdote egipcio de Heliópolis. Osarsef dictó una ley absolutamente opuesta a la de los egipcios, y tras aliarse con los hicsos conquistó el país del Nilo y adoptó el nombre de Moisés (el cual, en efecto, procede del egipcio mose, "he nacido", del mismo modo que en el caso del faraón Tutmosis: "[el dios] Toth ha nacido").
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Tanto la biblia como los cronistas posteriores mencionan siempre a propósito de Moisés su papel de líder religioso, las relaciones con la población asiática y la enfermedad (plaga). Algunos estudiosos han encontrado estos tres elementos en una fase concreta de la historia del antiguo Egipto: la dinastía XVIII (1552-1305 a.C.). En este lapso de tiempo Egipto sufrió tres experiencias que le afectaron profundamente: la dominación de los hicsos, la revolución religiosa llevada a cabo por el faraón Akhenatón –quien suprimió los cultos tradicionales e impuso el culto a Atón, el disco solar– y una plaga de peste que asoló Oriente Medio.
En la década de 1930, Sigmund Freud señaló la semejanza entre el culto de Atón y el de Yahvé, y consideró que Moisés era en realidad un egipcio que transmitió a los judíos el monoteísmo de Akhenatón. Autores posteriores han desarrollado explicaciones más elaboradas. Jan Assmann considera que los sucesos traumáticos que vivieron los egipcios en la dinastía XVIII originaron un relato mítico en el que aparecían invasores asiáticos, un líder religioso y una plaga. Como el recuerdo de Akhenatón, el faraón hereje, quedó borrado, su puesto lo ocupó un nuevo protagonista, Moisés. La tradición oral egipcia sería luego adoptada por los cronistas judíos que redactaron la Biblia.
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Redacción
18 de julio de 2018

Según el relato bíblico, mientras conducía a los judíos en el éxodo a Tierra Santa, Moisés llegó ante el monte Sinaí, ascendió a su cima y allí Dios se le manifestó y le ordenó que proclamara ante el pueblo el decálogo, los diez mandamientos. Moisés dictaría asimismo el conjunto de leyes rituales que se recogen en los cinco primeros libros de la Biblia.
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Tanto el decálogo como las demás leyes del Pentateuco se caracterizan por la oposición a lo egipcio. El decálogo empieza: "Yo soy el Señor tu Dios, que te sacó de Egipto, donde eras esclavo. No tengas otros dioses aparte de mí". El judaísmo se define así por su carácter monoteísta, en contraste con el politeísmo de los egipcios. Asimismo, los ritos judíos se caracterizan por despreciar las cosas sagradas para los egipcios; por ejemplo, algún autor ha interpretado que el sacrificio del cordero pascual fue un modo de diferenciarse del culto egipcio al carnero de Amón.
Moisés dictaría asimismo el conjunto de leyes rituales que se recogen en los cinco primeros libros de la Biblia
Pese a esta contraposición, cabe señalar las evidentes similitudes entre el judaísmo y un episodio particular de la religión egipcia: el culto a Atón impulsado por el faraón Akhenatón. El Himno a Atón tiene un curioso parecido con el salmo 104 del Antiguo Testamento. Uno de sus capítulos reza: "Todos los rebaños pacen en sus pastos; los árboles y las hierbas florecen, los pájaros echan a volar de sus nidos, sus alas saludan a tu ka. Todo rebaño brinca sobre sus patas. Todo lo que vuela y se posa, vive cuando amaneces para ellos".
Si ahora leemos el salmo 104, los paralelismos saltan a la vista: "Todas las bestias del campo beben de ellos, y los asnos salvajes mitigan su sed. Junto a ellos las aves del aire hacen sus nidos, y cantan entre las ramas. Desde tu morada en las alturas riegas los montes; del fruto de tus obras se sacia la tierra. Haces brotar hierba para los rebaños, y plantas para el uso de la humanidad".
¿Simple coincidencia? ¿Conocía el autor del salmo 104 (posterior al poema egipcio) el himno de Akhenatón y lo adaptó a sus necesidades?
El judío errante, el mito de la eterna culpabilidad
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El judío errante, el mito de la eterna culpabilidad

En el siglo XVI se difundió la leyenda de un judío que vagaba desde hacía siglos para expiar su participación en la Pasión de Cristo

El judío errante
El punto de partida de la historia se encuentra en el Evangelio de Juan, en el que se menciona a ciertos personajes que al presenciar el suplicio de Jesús le negaron la ayuda o le mostraron desprecio. Esta litografía ilustra el episodio dedicado a este personaje en la obra de José Coroleu Las supersticiones de la humanidad, editada en 1881.
Foto: Bridgeman / Aci

"Tengo 1.800 años"
En el siglo XIX aún se publicaban coplas y hojas volantes con grabados del judío errante que contaban su historia. En esta de la izquierda, el judío explicaba: "Tengo 1.800 años; tenía doce cuando nació Jesucristo [...] Cielos, qué penosa es mi ronda. Doy la vuelta al mundo por quinta vez; todos van muriendo, y yo sigo con vida". Luego confiesa el pecado que cometió al maltratar a Cristo en la Cruz.
Foto: Jean-Gilles Berizzi / Rmn-Grand Palais

Fuente bíblica
Un pasaje del evangelio de Mateo pudo servir también de inspiración para la leyenda. En él Cristo declara: "Hay algunos de los que están aquí que no probarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino". Sobre estas líneas, ilustración del poema Ahasvérus, de Edgar Quinet (1833).
Foto: René-Gabriel Ojéda / Rmn-Grand Palais

Vista de Hamburgo. Grabado de Civitates Orbis Terrarum. Frans Hogenberg. Siglo XVI. Biblioteca Nacional, Madrid.
La aparición más resonante y multitudinaria del judío errante      se produjo en Hamburgo en 1542, si damos crédito al testimonio de Paul von Eitzen (1521-1598), obispo de Schleswig. En su relato sobre la aparición de 1542, destacó que Ahasvero fue visto por centenares de personas y comunicó sombríos detalles sobre los padecimientos de Jesús. 
Foto: Oronoz / Album

Un jesuita muestra un mapa del mundo. Edición de El judío errante, de E. Sue.
En una novela, los descendientes del judío luchan contra los jesuitas que quieren robarles sus riquezas.
Foto: Thierry Ollivier / Rmn-Grand Palais

El mito visto por Doré
En 1856, Gustave Doré realizó doce magníficos grabados que ilustraban la leyenda del judío errante. En el que se muestra sobre estas líneas, el judío, vestido con harapos, con un bastón en una mano y una bolsa en la otra, atraviesa un cementerio cristiano. Sobre el cielo crepuscular el artista ha representado el ascenso de Cristo al Gólgota, con la Cruz a cuestas. La sombra del judío proyecta la misma escena, como manifestación del pecado que cometió durante la Pasión de Cristo y de la culpa que lo persigue desde entonces.
Foto: Bridgeman / Aci
Bernat Hernández
25 de mayo de 2018

El judío errante, el mito de la eterna culpabilidad
La figura del eterno caminante aparece en numerosas leyendas. En las grandes religiones se trata de individuos condenados a un perpetuo vagar por haber cometido una blasfemia o haber desobedecido a Dios, como es el caso en el judaísmo de Caín, de Pindola en el budismo o de al-Sameri en el Islam. El cristianismo, por su parte, creó la leyenda del "judío errante".
El punto de partida de la historia se encuentra en el Evangelio de Juan, en el que se menciona a ciertos personajes que al presenciar el suplicio de Jesús le negaron la ayuda o le mostraron desprecio. En otro pasaje también se alude a Malco, criado del sumo sacerdote de Jerusalén, que participó en la detención del Mesías en el huerto de los Olivos.
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A partir de estas referencias, en torno a 1228 el benedictino inglés Mateo París escribió una primera versión de la leyenda. Su protagonista era Cartáfilo, un portero del pretorio romano que debía encargarse de ejecutar la sentencia de muerte de Jesús. Cuando éste cayó en su camino al Gólgota, Cartáfilo lo golpeó, conminándole cruelmente a levantarse y seguir. Jesús le miró severamente y le advirtió que él caminaría a la crucifixión, pero que Cartáfilo caminaría sin descanso hasta el día del Juicio Final. Tras la muerte de Jesús, Cartáfilo, conmovido, se convirtió al cristianismo, tomó el nombre de José y se lanzó a un eterno vagar.

Mensaje antisemita

Desde el siglo XIII, otros relatos semejantes se propagaron por Italia, aunque cambiando el nombre del condenado, que a veces se llamaba Buttadeus, otras Juan de Espera en Dios o bien Giovanni Servo di Dio. Eran personajes de gran diversidad social y no se caracterizaban por su condición hebrea.
En cambio, a partir del siglo XVI la leyenda insistió en presentar al personaje errante como un judío. Sin duda, esta nueva identidad estuvo vinculada al surgimiento del antijudaísmo de masas. Los judíos fueron considerados como causantes de las desgracias sin fin durante las crisis de hambre y epidemias del siglo XIV. La desconfianza y sospecha condujeron a la aparición sucesiva de los guetos en las grandes ciudades italianas de Venecia y Roma, mientras que los judíos eran expulsados u obligados a la conversión forzosa en la mayoría de reinos europeos, entre ellos España, en 1492.
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Paralelamente, se desarrolló la práctica de los viacrucis o caminos de la Cruz, en la que los fieles revivían con máximo patetismo la muerte de Cristo, de la que se culpaba justamente a los judíos. Fue así como tomó forma una leyenda del judío errante de carácter abiertamente antisemita. El mismo adjetivo de "errante", usual desde finales del siglo XVII, subrayaba el paralelismo entre el protagonista de la leyenda y la experiencia de los judíos de la época, condenados a trasladarse de un país a otro.

Apariciones

Durante el siglo XVI empezó a hablarse de un personaje llamado Ahasvero que podía aparecer en cualquier lugar y momento, y que era en realidad un judío que había sobrevivido desde la época de Jesucristo. Los escasos viajeros europeos que se aventuraban por esos años en Palestina y Jerusalén hallaban siempre de un modo u otro al misterioso testigo de la Pasión.
En su peregrinaje a la ciudad santa, el noble veneciano Carlo Soranzo explicaba cómo fue abordado por un turco en las callejuelas de Jerusalén. El turco, por una módica suma, se ofreció a conducirle en secreto ante un prisionero extravagante. Se trataba de un individuo alto, con armadura, confinado en una habitación tras gruesas puertas de hierro. Había sido condenado a estar allí, sin comida ni bebida, hasta el Juicio Final. Pasaba los días caminando sin tregua de un cabo a otro del recinto, gimiendo y golpeándose el pecho. Era el judío errante.
En Europa se sucedieron las apariciones de este personaje. En 1604 fue reconocido en Francia por dos jóvenes gascones. Se trataba de un zapatero, cuya leyenda se acompañó de un cuarteto célebre que presuntamente recitaba el viajero: "Cuando yo contemplo el universo, / creo que Dios me hace servir de ejemplo, / para testimoniar su muerte y pasión, / en la espera de la Resurrección". En 1774 hubo una nueva aparición ante dos burgueses de Brabante, a los que se presentó como Isaac Laquedem.

El judío en la ficción

La aparición más resonante y multitudinaria se produjo en Hamburgo en 1542, si damos crédito al testimonio de Paul von Eitzen (1521-1598), obispo de Schleswig. Von Eitzen ya se había mostrado interesado por estos fenómenos escatológicos; por ejemplo, había compuesto una obra sobre el viaje de Cristo a los infiernos durante los tres días de su muerte. En su relato sobre la aparición de 1542, destacó que Ahasvero fue visto por centenares de personas y comunicó sombríos detalles sobre los padecimientos de Jesús y las iniquidades cometidas por Judas Iscariote.
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Un texto lo presentaba así: "Escuchaba el sermón con una devoción extraordinaria, con una atención insólita que sólo interrumpía cuando el predicador nombraba a Jesucristo. Entonces este personaje se inclinaba, se golpeaba el pecho y suspiraba con fuerza [...] Era un hombre taciturno y reservado, de conversación piadosa, pero que no hablaba si no se le dirigía la palabra. Empleaba siempre la lengua del país en el que se encontraba, comía y bebía poco y jamás se le vio reír. Si se le ofrecía dinero, no tomaba sino dos o tres sueldos que entregaba de inmediato a los pobres. Mucha gente de diversos países fue a Hamburgo para verlo, y se expresaron diversas opiniones. La más común era que a todos les parecía tener un aire familiar, como de un conocido de antaño".
En el siglo XIX, el mito cobró nueva vida gracias al éxito alcanzado en Francia por la novela de Eugène Sue El judío errante (1845), que imaginaba que este personaje vivía condenado a transmitir el cólera durante sus interminables viajes a lo largo de los siglos. Añadía una intriga de su cosecha: una familia francesa descendiente de la hermana del judío errante se vio obligada a emigrar de Francia a finales del siglo XVII a causa de su religión protestante. Antes, confiaron su riqueza a un judío y se dieron cita para recuperarla 150 años después, pero debían enfrentarse a una conspiración de los jesuitas que ansiaban hacerse con las riquezas.
Este folletín ofrecía una imagen favorable de los judíos, pero fue plagiado y adaptado en muchos relatos y monografías posteriores que en cambio tomaron un sesgo antisemita. Partes del libro se incorporaron al libelo Los protocolos de los sabios de Sión (1902), en el que el discurso anticlerical se transformaba en un alegato racista contra los judíos y alentaba los pogromos en la Europa oriental.
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